4 de julio de 2011

Somos Zapping: Griñán y San Agustín (4/07/2011)

¿Qué hacía Griñán antes? En esos largos debates, como la vuelta ciclista de sus señorías, ni se miran ni se arreglan los países ni las autonomías, sólo salen los gobiernos a endomingar sus fracasos y la oposición a dejar chinchetas en los escaños y cáscaras de plátano por las escaleras. Tienen estructura de duelo a florete, o de tren de las ferias con sus brujas y escobazos. Allí se va a hacer política de la puntería, del tartazo, de la finta, del equilibrio sobre fosos de cocodrilos. La tribuna parece un trapecio con una señorita con sombrilla cuando habla el gobierno, y el púlpito de un adventista cuando habla la oposición. Griñán no esperaba explicar ni arreglar nada, sólo preparaba su función: dar un discurso de padre y prometer que se van a hacer muchas cosas nuevas a pocos meses de las elecciones. Después de cuatro años de crisis, después de 30 años de este socialismo casado con el desempleo y la pobreza, ahora nos dicen que tienen nuevas medidas contra el paro, contra la decepción, contra la ruina... Ahora. ¿Serán como las de antes, como los planes E, como lo de la economía sostenible, como los 400 euros para aquello o para lo otro? Me imagino a Griñán con todas esas medidas hirviéndole en la cabeza hace mucho, y no pudiéndolas llevar a cabo hasta ahora, hasta que vinieran las cámaras y los traductores del lenguaje de signos, hasta el debate del lucimiento, ese maratón o teletienda en el Hospital de las Cinco Llagas. Así gobiernan, sacando como en el día del patrón unas cuantas bengalas que Canal Sur repetirá como un milagro, pero luego se apagarán, se olvidarán o no servirán para nada, como las de antes. Más, claro, un golpe teatral, preparado para comenzar los telediarios: Griñán dejando sus declaraciones de Hacienda a la mesa del Parlamento... En fin, eso da tanta garantía como si hubiera dejado su currículum... Los chanchullos, los negocietes, las comisiones, las subvenciones, los favores de los socialistas con ellos mismos o sus amiguetes, no estaban en esa carpetilla de cursillista. ¿Saben qué frase de Griñán eligieron en Canal Sur para empezar el informativo? Fue esta: “El paro afecta al arraigo social al excluir a muchas personas”. Al arraigo social, y al estómago, y al frío de los huesos y del alma. Así que el presidente estaba ahí para explicarnos qué es el paro y cuánto hace sufrir. Eso ya lo sabíamos. Lo que no han sabido ellos es sacarnos de ahí. Pero esta vez es diferente. Los locutores de Canal Sur lo explicaban de esta manera: “El presidente ha avanzado un nuevo plan de oportunidades laborales (...) pero además ha anunciado otras muchas medidas de carácter social y de transparencia democrática”. Observen ese “además” y ese “otras muchas”. Es el lenguaje de la propaganda. Esas frases podrían ser de Mario Jiménez. Tantos años, tanto sufrimiento, y estaban esperando justo ese día para rescatarnos. A San Agustín le preguntaron una vez qué hacía Dios antes de crear el mundo... Nosotros nos podemos preguntar qué hacía el Gobierno de Griñán antes de salvarnos el otro día.


Capital universal. Córdoba se ha quedado sin capitalidad europea de la cultura y eso enseguida ha generado unos encantadores y ridículos ataques de dignidad cateta. En Andalucía directo rotulaban esto: “Córdoba, capital universal de la cultura, se mire como se mire”. Tal cual. Nada menos que capital “universal”. La nueva Alejandría. Y “se mire como se mire”, que así lo dicta el tierno sentimiento pueblerino. Como prueba de la superioridad, del imperio que sobre la cultura tiene Córdoba, y como orgullosa revancha, AD nos contó que los amigos de la Cofradía del Salmorejo Cordobés iban a repartir por ahí su exquisita receta y que reposteros de la ciudad han creado helado de caracoles en honor a esa capitalidad. Capitalidad cultural universal e incontestable, como se ve. “Hay que continuar adelante y hay que levantar el ánimo”, decía Modesto Barragán dándole el pésame a la cultura. Salmorejo, helado de caracoles y camisetas azules... Capital universal de la cultura, se mire como se mire.


Estafa. En Andalucía hay mil funcionarios para cada lince, camaleón, jaramago, ave con la pata quebrada. Hay mucho dinero público en esto y tarde o temprano unos listillos se la tenían que jugar a la Junta a costa de ese amor suyo por la naturaleza que lleva sin mucho cuidado, pues lo que cuenta es quedar de buenos ecologistas y besabichos. La Junta nunca sospechó de lo bien que funcionaba todo en ese centro de recuperación del águila imperial que ha resultado una estafa y que nos han sacado en todas las televisiones. Qué desfachatez, mangar dinero público apañando subvenciones. Lo nunca visto. Un día, a la Junta le pasará algo más grave, qué sé yo, con los fondos para el empelo, con unos ERE o así.

3 de julio de 2011

Hoy viernes: La noria de la cultura (1/07/2011)

En Córdoba, con el cielo tejado de siglos y los tejados almenados de sol, se han dado cuenta ahora de que la cultura también es política, bendita inocencia. Política y negocio, triunfo de los logotipos, señoritas de los ayuntamientos, séquitos inaugurantes, gobiernos que pulen sus espejos, peanas para fotos, venta de papel al peso, museos que conducen a las croquetas, violines expuestos para turistas en toalla... Todo eso es la cultura institucionalizada, esa gran máquina de colgar carteles de las grúas. Igual en San Sebastián que en Córdoba. Quien piense que en esto tienen algo que ver los moros a caballo por las nubes, las piedras que hablan con los dioses como con el agua, la música que asciende por las calles como una salamandra, la poesía que hacen las ciudades con su gran melena sobre los puentes, es que no sabe de lo que está hablando. En Córdoba creían que se iban a pesar en una balanza la historia de los muros, las cristaleras del arte, las almas de los escritores muertos y los antiguos repujados del pueblo, pero la cultura se ha quedado en el adorno de otra cosa, quizá sólo de la política y de los restaurantes.

Esto de las capitalidades europeas me parece sólo el sorteo de una noria. Que tengan que ponerle a una ciudad esa noria para traer conciertos o iluminar los cuadros, para que la cultura se enchufe de repente al ayuntamiento, me parece una impostura y un acto de hipocresía. Claro que es una impostura hipócrita que señala a la ciudad en el mapa, atrae visitantes, llena las cervecerías y deja dinero igual que lo haría una carrera de coches o un campeonato de fútbol, eventos por los que seguro que se hubiese llenado igual de gente el Puente Romano, sin diferencia alguna. Eso es lo que me da rabia. En Córdoba están heridos ahora como si les hubiesen dejado sin cultura, como si se la hubieran robado de un arcón, como si ya no pudieran tocar los músicos ni mirase los rizos los poetas ni leer libros la gente, pero sólo están tristes por esa noria que no era cultura sino otra cosa, un cartelón, un foco, un azafato. En Córdoba están con la tristeza del tendero, no con la tristeza del tañedor de lira.

No, no se trata de enfrentar a los cortadores de troncos del norte con la monumentalidad de Córdoba, ni de que se deje a Bildu atiesar su kultura con kas y pinacotecas de etarras. Nos puede preocupar el gesto político, pero en su medida política. Es por eso que puede dolernos la designación de San Sebastián, pero no por ningún insulto a la cultura, que es verdadera en cuanto a universal, que es transportable como sus chelos y pinturas. Nada que tenga que ver con la cultura se ha perdido o ganado con esta decisión política. Lo que me desconsuela es que la cultura sea un pin, un podio, una postal y una moneda de cambio para los partidos y que, en realidad, siga sin importarle a nadie. Mucho más que el que dejen a mi pueblo sin feria, sin noria.

30 de junio de 2011

Somos Zapping: Nuevo sistema métrico (27/06/2010)

Ancha es Castilla. Cospedal triunfa en el PSOE de Andalucía, la ponen de generala con el mantillón, el relicario y la fusta de la derechona. Pronto salió Mar Moreno al balcón de las noticas de Canal Sur para augurar que aquí también nos dejarían sin Defensor del Pueblo, sin Consejo Económico y Social, sin Cámara de Cuentas y no sé si sin Juan y Medio. La verdad, Chamizo sólo parece el cuadro del Greco de la tristeza de Andalucía y su institución es la buena voluntad impotente, elevando quejas que van de los mecanógrafos a la papelera directamente, tras ponerles un sellazo. En cuanto al Consejo Económico y Social, sólo hay que fijarse en el estado de nuestra economía y nuestra sociedad para ver la utilidad de sus recomendaciones. Y la Cámara de Cuentas... ¿quién le hace caso a la Cámara de Cuentas? Pero en fin, eso de los recortes le gusta mencionarlo mucho al PSOE de aquí porque al andaluz que han ido amaestrando ellos en la ignorancia enseguida le suena a que le van a quitar la paguita. Arenas ya ha dicho que los organismos que recoge el Estatuto son intocables, pero la derecha rondando con cuchillas y peinetas es una estampa demasiado atractiva para no usarla. De todas formas, hubo algo más curioso en esa intervención de Mar Moreno. Ya conocemos al comando de demolición del PSOE andaluz dedicado a destrozar la sintaxis y la lógica (Mario Jiménez y Susana Díaz parecen aquel demonio de Tasmania de los dibujitos arrasando el lenguaje y la razón, aunque Moreno y el jefe Griñán también se dejan caer a menudo). Pero un político que se equivoca en los números a nivel casi astronómico y no se da cuenta, que desconoce la medida de los millones, la escala de la realidad, imaginen lo que puede hacer con los dineros, cantidades y tamaños de lo público. El dato debía de estar muy preparado y buscado, era ese tan típico que se coloca para dar peso y tangibilidad a la frase, el cañonazo de ceros que remata dramáticamente de certeza e inminencia el argumento frágil del político. Pues ni estando tan preparado, supo Mar Moreno leer o medir el número. Refiriéndose a lo de Cospedal en Castilla-La Mancha, dijo esto: “La opacidad con la que suele trabajar el Partido Popular se extiende por 80.000 metros cuadrados más de nuestro país, y eso, la verdad, me parece un dato preocupante”. Pues sí que es preocupante que con el PP Castilla-La Mancha no sólo sufra recortes, sino que además encoja de esa brutal manera. 80.000 metros cuadrados están bien para una finquita, pero para la ancha Castilla son pocos. Ella querría decir 80.000 kilómetros cuadrados, pero ni se coscó de la metedura de pata. A mí lo que me parece preocupante es tener a unos políticos que miden todo a palmos y a los que les bailan y se les encogen, resbalan o pierden los números y los millones de esta manera. Imagínenlos haciendo operaciones con decimales, la que liarán. Cospedal hace recortes, sí, pero por lo menos no en el sistema métrico. Eso, para las lumbreras del PSOE andaluz que cuentan con los dedos.


La mantilla. Menos mal que la derecha aún no ha llegado aquí poniéndose mantilla. Sí, la mantilla de Cospedal, sólo eso ha superado en comentarios a su tijera. La derecha con peineta, las hostias con bordado... Miren cómo están ya en Castilla-La Mancha, y eso que el PP acaba de llegar. Qué diferencia con Andalucía, último reducto de la pureza izquierdista donde nunca hemos visto alcaldes bajo los encajes ni los merengues de Dios, donde no salen procesiones de copón y maceros, civilones ante los pasos, representantes de instituciones públicas llevando varita en la mano e incensarios al cuello... Es que todavía hay diferencias entre derecha e izquierda, no se equivoquen. A ver si aquí Canal Sur retransmitió acaso mañanas de Corpus en Granada o Sevilla con su religión de costurero empujada por políticos y funcionarios, a ver si aquí son capaces de recordar a algún socialista ahuecándoles las faldas a los curas o llevándole las bandejas a Dios como una mucamita... Pues ésas son las cosas que nos esperaran si alguna vez triunfa la derecha en Andalucía, no lo quiera el Hado...


Antiperiodismo. Es el antiperiodismo, el reportero que quiere ser la historia, la historia que se pervierte por la empatía y la implicación del reportero. Me refiero, claro, a 75 minutos. El otro día hacían un reportaje sobre la costa y en el chiringuito el periodista parecía otra maruja y en las decadentes fiestas pijas, otro pijo. Eso no es periodismo, sino peloteo. Despintan, ternurizan y adaptan la realidad para que parezca que el pueblo se hace el reportaje a sí mismo dándose besos, pero son los reporteros los que se dan besos por parecer tan pueblo. “La tierra más privilegiada del mundo”, llamó Toñi Moreno a esta sufrida Andalucía tras el reportaje playero. Hablan, adulan y hasta se guapean como nuestros gobernantes. Por eso el programa durará mucho...

Hoy viernes: La podadera y la austeridad (24/06/2010)

Al PP le han puesto la podadera en la mano, para muchos una guillotina. Aunque empiecen recortando encajes, giraldillos de las administraciones, chambelanes y validos, altos cargos y enchufados, consejillos y agencias con una tropa de jefazos, asesores y secretarios para cada menudencia autonómica, para el timbre de cada puerta, el PSOE tirará de las metáforas de cuchillos como Lorca. Nos insistirán en que lo que quiere recortar el PP son los derechos, las patitas de lo público, la Democracia misma, y apagar las luces que vigilan a los gobernantes y cuidan al pueblo. Ya dijo Griñán que no era partidario de “adelgazar lo público”, lo que ocurre es que lo que ellos llaman “lo público” incluye los palacios, las moñas, los camarines, los comités decorativos o propagandísticos, toda esa excrecencia administrativa que cuesta tanto dinero pero no desemboca en lo público, sino más bien en lo propio, pues les sirve para colocar a afines, adeptos, políticos defenestrados o quemados, y, en fin, para dar de comer a la larga familia del partido y mantener el desmesurado aparataje del sistema clientelar. Menos gasto en cera, en adornar solapas y en alargar pasillos, y más inversión pública, eso es lo que hace falta. Pero siempre salta alguien que menciona la “demagogia”, la venganza del populacho que quiere ver a los políticos en alpargatas y viajando en bus. No, acabar con el despilfarro es una necesidad: debe llegar a la ciudadanía lo que ahora termina en salones de té, lujos de zarina y duplicidades administrativas. Claro que es lógico que la podadera dé miedo: les puede cortar el cuello y los dobles puños a los vividores de lo público, que hacen poco o nada por la sociedad, aunque sí por el partido y sus amigotes.

Ayer me sorprendió mucho que alguien tan lúcido como Arcadi Espada cayera en la simplicidad de argumentar que sueldazos y ciertos lujos o privilegios para los políticos son necesarios para “dignificar la política” y que sin eso sería “altamente improbable que algún joven seriamente formado quiera dedicarse al oficio de lo público”. Primero, porque la mayoría de los jóvenes “seriamente formados” son hoy mileuristas, están en las hamburgueserías o explotados como becarios, y matarían por el sueldo de un simple concejal de pueblo. Pero, sobre todo, porque lo que impide que la gente “seriamente formada” llegue al gobierno de lo público es la propia estructura de los partidos, que no atiende a la valía ni al currículum, sino que escoge y promociona a los sumisos con su poder piramidal, a los aduladores, a los tibios mediocres que saben moverse entre sus engaños, chanchullos y componendas, cualidades todas éstas sin las que no se llega a nada en política. La podadera es necesaria. Ya es hora de que lo público deje de ser la fiesta de unos pocos, y más entre la miseria general. Austeridad, control del gasto, optimización de recursos. Y eso no es demagogia. Es supervivencia.

Somos Zapping: Todo el día cantando (20/06/2011)

La musa. Vuelve mi musa, que no es sólo que la lanzaran un día al Rocío en el paracaídas de sus volantes para hacer catequesis de la bisutería, los zahones y el patillaje cantarín. María del Monte, especie de cigarrera de todos los tópicos, mujer orquesta, mujer capilla o mujer chiringuito de todos los abalorios, santerías, catetismos, horteradas, gazpachadas, tribalismos, palanganerías y palmeteos de lo andaluz, regresa con un gran plató en el que hacer trotar su casticismo, que es algo que en ella suena a jaca. El nombre del programa tiene estructura de amenaza. Se llama La noche de y luego, tras dos puntos (dos puntos que acojonan), cada semana pondrán a alguien de esa abundante tropa nuestra de artistillas de la raza, rancios sevillanistas, viejas glorias con chepa y catálogo de gasolinera y otros andaluces profesionales del sandungueo y la musiquilla rastrojera a la que nos tienen condenados. Allí María del Monte les cantará las alabanzas, les entrevistará de esa manera suya en la que los palmeros parecen premios Nobel, repasará la historia de sus éxitos verbeneros y la tortura se completará durante horas con todos los de la copla y el relleno de otros chorricantantes patrios de los que hay a patadas aquí. No faltará ni el apadrinamiento por parte de las estrellas invitadas de un “nuevo valor”, no se quede Andalucía sin alevines de la música basura. Empezaron nada menos que con Los del Río, que junto con María del Monte forman algo así como el trío del escalofrío andaluceante o los jinetes de un Apocalipsis del buen gusto artístico con un caballo de menos (van sobrados). Al principio pensé que era algo repetido que habían metido. Pero no, va en serio, María del Monte tiene nuevo programa (nuevo o viejo o eterno o igual), otro programa espejo de la Andalucía canticontenta, un programa con un gran tamaño de establo para la estampida de una racial vacada musical cada semana. Sí, ha vuelto mi musa. Pero quién la echaba de menos...


El forastero. Alguna vez tendré que cronometrar cuánto tiempo al día se lleva Canal Sur dando palmas. La copla se entremete con las tostadas desde por la mañana, la tarde de los viejitos tampoco se puede quedar sin fandanguear y la noche de los niños es una escuela de bufones andaluces en sus especialidades de chistes y guitarritas (cada vez que veo Menuda noche, pienso que es como si corrompieran a inocentes monaguillos). Luego, de vez en cuando, nos cae algún especial sobre alguna folclórica muerta o medio muerta (la cosa está en que rezume ya un poco), con los chavales de Se llama copla como visitando un museo de cera. Hace poco tuvimos un nuevo velatorio de Rocío Jurado y el sábado nos colocaron un homenaje a Miguel Molina, como antes les había tocado a otros (creo que van siguiendo la filmografía de Cifesa y ahí hay un filón). Eso cuando no hay una feria o una romería... Y ahora, encima, lo de María del Monte. Cualquier forastero que vea Canal Sur dirá que aquí no hacemos otra cosa que cantar y bailar todo el día. Y puede que el forastero insistiera en ridiculizarnos, en crucificarnos sin piedad en los tópicos, en remarcar nuestra ranciedumbre y en pintarnos en la indolencia, el jolgorio y la ignorancia satisfecha. Pero al forastero le tendríamos que decir que todo eso ya lo hace, y mucho mejor, la propia televisión pública andaluza.


Ingenuidad. Tuvo que ser una niña, con su ingenuidad, la que desnudara en Menuda noche toda la vergüenza, la perversión, el abuso que representa convertir a inocentes chiquillos en monitos de circo para los mayores. Aun así, el comentario sólo provocó tierna risa y comprensiva complicidad. La niña simplemente explicó lo que le decían sus padres antes de exhibirla en la televisión para satisfacer sus propias ambiciones o vanidades: “Te imaginas que estás en tu casa, cantas, y te dan dinero”. Luego, enfocaron a los padres, sonrientes, orgullosos. Todos aplaudían. Juan y Medio babeaba. Qué rica la niña. Qué buenos los padres. Qué buenos todos. Y qué bonito el programa.


Tabú. Oído en la retransmisión de Canal Sur del Rocío, de boca de una (supongo) responsable del asunto rociero: “En Almonte no somos violentos (...) pero la Virgen es tabú”. O sea, que en caso de tocar ese tabú, se sienten con el derecho a ser violentos. Y eso les parece evidente en sí mismo. Pavoroso. Ya ven, es fácil: escojan un tabú (una estatua, Mahoma, una mujer no convenientemente tapada, un equipo de fútbol...) y podrán desatar su violencia sin culpa, con razón y hasta orgullo. Es decir: En Almonte no son violentos, salvo en lo que los hace fanáticos.

Hoy viernes: Chimpún (17/06/2010)

Felipe González fue el que empezó a dejar el obrerismo, el socialismo de linotipia y fiambrera, por una socialdemocracia que quizá quería mirar un poco a Alemania, pero luego sólo miró a los bancos, a esos dineros de Solchaga que olían a estanco y a casino y, claro, a la OTAN, que le parecía esa película de Un día en Nueva York, con los cañones para sentar a señoritas que cantaban con los marineros. Había que modernizar al PSOE y a España, europeizarlos como se europeizaba todo entonces, porque aún nos sentíamos un poco africanos o filipinos. Era el socialismo con forro capitalista, un socialismo posibilista, mezcla de negocio (fue la época de los grandes tiburones), buen rollito de la Movida, un poco de destape, primeros bailes de embajada en Europa y algo todavía de retórica añeja para dar muchos sopapos a la derecha eterna, que aún lo era. Luego llegaron la corrupción, la caída de González, el pucherazo de Borrell, el fracaso de Almunia y la derechita pulcra y sosona de Aznar. Lo de Zapatero fue el segundo intento de modernización del PSOE. Quiso hacerlo esta vez femenino y como orientalista, pero manejar el dinero con mariposas y poner corazoncitos en el lenguaje y los ministerios no bastó para conducir un país al que le venían dos crisis aupadas una sobre otra: la nuestra, la de un sistema productivo atrasado basado en el ladrillo, y la internacional, la financiera. Zapatero empezó a ñoñear, a torpear y a hacer ideología del espiritismo. Todo le salía como un anuncio de compresas y así es imposible llevar con seriedad nada, ni un partido ni un país. Es decir, que el socialismo se hizo primero posibilista y luego iluso, acabando la era de González en corrupción y la de Zapatero en memez y hambre. Ahora están en un interregno en el que Rubalcaba es sólo una coda triste, que terminará en chimpún como todas las codas.

En el PSOE sólo piensan en qué hacer tras ese chimpún. No dudo de que hay gente en el PSOE que desea un partido socialdemócrata moderno y diferente, sin dinosaurios ni majorettes. Pero no creo que eso se pueda conseguir con los que lo dirigen ahora. En Andalucía, esto es aún más evidente. Aquí ni siquiera pasaron por la purificación de la derrota. En Andalucía, por conveniencia, se ha superpuesto el felipismo tardío, superviviente y acomodado con el zapaterismo verderón y flautista, así que se fundían las viejas herencias de los unos y el maquillaje buenista de los otros en un caos que sólo se ha ido sosteniendo por la inercia del poder. Aquí el PSOE siempre ha sido otra cosa, ese reinado, esa gran cosechadora, esa costumbre, viviendo de lo vivido. Pero eso ya ha dejado de funcionar. Todos esperamos el chimpún final. Luego, veremos si nos traen una nueva socialdemocracia, un nuevo disimulo o un nuevo fracaso.

Somos Zapping: Bendito y santo lugar (13/06/2010)

Religión oficial. Después de un tiempo por los platós de la telebasura o la telebraga haciendo de tertuliana, de testigo, de cotilla, de misteriosa o de digna según los días, hemos vuelto a ver a María del Monte en Canal Sur. Y la hemos visto en lo suyo, o sea, empalada en el nacional-catolicismo-folclorismo, o eso se me figuró al verla en el Rocío con una flor tiesa en la cabeza, con la que parecía que la habían clavado a la silla, atravesándola. Ella es una papisa que hace eucaristías con lunares, panderetas, esencias patrias y virgencitas poniendo todo eso al mismo nivel, y por eso lo llamo nacional-catolicismo-folclorismo, especie de talega en la que ella y Canal Sur, en esta época, meten todos esos hatillos de racialidades, santiguamientos, cantes, purismos, fe, botijos, histerias, fiambreras y yeguadas. No me malinterpreten, no quiero hacer ahora la típica crítica furibunda del ateo hacia esas manifestaciones romeras. Es cierto que siento extrañeza ante la religión en general, ante la católica en particular y, sobre todo, ante estos modos lúdico-paganos con que se adorna aquí esa religiosidad. Pero no voy por ahí. Lo que me parece primitivo, preocupante, grave, incívico, no tiene que ver tanto con esas creencias en sí sino con la actitud que toman algunos desde ellas, sobre todo en una televisión pública. Me refiero al hecho de que no conciban que esa creencia sea algo particular, de pocos o de muchos pero nunca de todos, nunca algo general ni obligatorio. María del Monte y Canal Sur se comportan como si esa religión fuera la religión única y “natural” de Andalucía, la que “hay” que profesar. Por eso ella hablaba de “la fe”, de “la Señora”, de “este bendito y santo lugar”, y lo hacía como un fiel, un devoto, un pregonero, y, estoy seguro, sin darse cuenta de lo que supone. Ése es nuestro atraso, no tanto la religión de las piedras sino asociar una creencia a la totalidad de una ciudadanía, ignorar que sólo es una opción entre muchas, despreciar la libertad de conciencia que debe regir una sociedad civilizada y, de alguna manera, decirnos que el andaluz bueno o puro o verdadero sólo lo es si participa de esa opinión. No es únicamente en el Rocío y no sólo es María del Monte; les pasa a los sevillanistas, le pasa a Toñi Moreno (el otro día cantaba ella “yo soy de Andalucía, soy rociero...”) y pasa en Menuda noche o Andalucía directo: esa religión se vuelve “religión oficial”. Propongo un experimento mental: imaginen que Canal Sur dedicara programas al Real Madrid en los que sus presentadores hablaran de “nuestro equipo”, de “nuestro ídolo Cristiano Ronaldo” o de “nuestro líder Mourinho”, ensalzando devota y sentimentalmente “la afición de esta tierra” por el club blanco. Incluso si argumentaran que el Real Madrid es el equipo favorito de la mayoría de los andaluces, ya ven lo injusto y chirriante que resultaría. Pues eso mismo hacen con el catolicismo, pero a ellos no les chirría. Ése es el síntoma que me preocupa: que ni siquiera conciban que hay opiniones diferentes a las suyas y hablen de sus creencias personales como si fueran (más, como si debieran ser) las de todos. Y desde una televisión pública. Eso es lo que nos hace primitivos, incivilizados y fanáticos. Otro ejemplo de nuestro tercermundismo social, intelectual e incluso moral.


Paquirrín. Lo han convertido en una especie de mono mascota, las televisiones se cachondean de él, los realities disfrutan enfocando su panza y su calva, y le han dedicado especiales que empezaban la burla ya por el título (El pequeño del alma, Telecinco). Hablo de Kiko Rivera, Paquirrín todavía para muchos, un chaval que desde hace tiempo alimenta el morbo y la mala leche de la televisión. Lo que le faltaba al pobre era salir en taparrabos cazando moscas, en lo de Supervivientes, esa intragable mezcla de Gran Hermano y Orzowei. Ahora que se ha ido del programa, me doy cuenta de que ha llegado a darme pena la saña y la mala baba que han desplegado a su costa siempre. Sí, es un chaval simplón y sin oficio, pero vamos, tampoco es que en el resto de la familia o del gremio famosil brillen la inteligencia y la laboriosidad. No, su pecado ha sido ser feote. Otra cosa son los tontos, vagos y vividores que salen guapos y chulitos, de ésos no se ríen los programas de la basura. Pero el chaval es calvo y algo fondón, no queda bien en las posturitas de torerito ni en las fotos con rubiazas, y lo han machacado. Lo tienen por vago pero hay otros que hacen menos trabajando con la sonrisa y el pectoral. Puede que no parezca muy espabilado, pero al menos no hace oficio y orgullo de la ignorancia y la patanería, como tantos andaluces. Dicen que es buena gente, pero eso aquí no importa. En Andalucía hay imbéciles de pasarela, chistosos con tamboril, inútiles al sol y chulazos encoloniados que son ídolos. A él le dedican sólo pitorreos y cacahuetes. Qué miserables somos a veces.

Los días persiguiéndose: Queremos más (10/06/2010)

Muchos siguen despreciando a los del 15-M, dicen que sólo han hecho ramblas de mimos y diábolos, que son asambleas indias, puestos de tatuadores, una revolución de pelusas, que representan la política o la apolítica de hacerse trenzas y que se irán cuando se les termine el papel de fumar. Yo espero que no. Los de mi edad no vivimos revoluciones de margaritas ni de muslos, sólo vimos pasar de niños la Transición como una época veloz en la que de repente se inventaban los megáfonos y las imprentas. Luego, mi generación se dejó llevar. Crecimos en un país que era herencia de la lucha de otros. Estaba la Democracia, con su gran mayúscula, en contraposición al referente oscuro pero no lejano de una dictadura como de guardias y toreros. Mi generación no tuvo guerras ni rebeldías, estábamos todavía como dando gracias. Pero esa Democracia, tan nueva, empezó a ensuciarse, a pudrirse, y las historietas de la dictadura con sus guantazos cuarteleros ya no servían para legitimar, sin más, a esta partitocracia en la que la división de poderes moría, la corrupción se institucionalizaba y el ciudadano desaparecía entre los intereses casi empresariales de los partidos. Las nuevas generaciones ya no sienten que tengan que dar gracias por que no los manden a presentarse en el cuartelillo bien pelados. Quieren más de la Democracia. Y, de momento, los únicos que han dicho esto, con más o menos ruido, ingenuidad, caos o greñas, son los de este movimiento.

No es tanto lo que puedan decidir levantando sus cartones, sino lo que pueden inspirar a todos los demás: la necesidad de un cambio radical y valiente en esta partitocracia cada vez más alejada del ciudadano, cada vez más negocio propio y menos gobierno de lo público. ¿Quién dice que no hay propuestas? Listas abiertas, reforma de la Ley Electoral, verdadera separación de poderes... Si están ahora ellos en las plazas sin cambiarse de calzones, con sus perros y sus flautas, con sus narices de payaso y su amor de esquimal, es porque los intelectuales aburguesados, los poderes mediáticos y por supuesto los políticos con sus privilegios y chanchullos no han hecho nada. Yo vi toda la política retratada el otro día, como en la radiografía de una tumoración, en una foto que publicó este periódico, la de Rubalcaba y Griñán en el 93. Las mismas barbas, la misma calva, la misma política. ¿Qué cambio se puede esperar con esa foto fija? Sí, que sigan estos indignados, en las plazas o donde sea. No están ahí para ser ellos la Democracia, sino para despertarnos a los demás a cacerolazos. Yo seguramente no iré a sentar mi culo en las aceras. Pero puedo escribir. Y protestar. Todos podemos protestar. Hasta que nos hagan caso. Esta Democracia no nos basta. Queremos más. Y no nos iremos cuando nos quedemos sin tabaco.

29 de junio de 2011

Somos Zapping: El gigante verde en Bruselas (6/06/2011)

La fuerza del sur. Vino a Andalucía para atender a sus primarias a la vez que a lo de los pepinos, y es que yo creo que Rubalcaba, sobre todo, sabe vender y venderse muy bien, especialmente en medio de las catástrofes, a las que él siempre ofrece su sonrisa y la aureola de fe de su calva, a falta de mejores soluciones. En las noticias, Rubalcaba parecía que llegaba de gira con Operación Triunfo o Se llama copla: se puso en plan folclórica esperando “la fuerza del sur” y dio gracias por el cariño del público igual que Bisbal. En realidad, él lo que dijo al principio en sus declaraciones fue que esperaba “fuerza”, pero Griñán, a su lado, le sopló de inmediato lo de “la fuerza del sur”, regalándole ese eslogan como de marca de cerveza o programa de Quintero. La fuerza del sur se supone que es esa ventolera que hasta ahora llevaba al PSOE a ganar aquí siempre aunque siguiera manteniéndonos en la miseria. Ese talento para el disimulo, el adormecimiento y la propaganda; esa flotabilidad política que hace victoriosos a los indolentes, a los incapaces y a los corruptos, ésa es la magia lunera que ha venido a buscar Rubalcaba al sur. Rubalcaba llegó para que los maestros le enseñaran a ganar desde el fracaso, que es lo que él necesita. Pero en Andalucía se ha acabado esa magia del PSOE y la fuerza del sur creo que ahora se dirige más a expulsar a ese partido de sus confortables y somnolientos palacios de no hacer nada. Rubalcaba y Griñán, dos hombres dedazo, dos herederos y dos espectros del pasado, ya traslúcidos de agotamiento y erosión, seguramente sólo se consolaban acompañándose en su ahogamiento, cantando los últimos versos de un PSOE eterno que se va a pique. Este sur nuestro es bonito para los amaneceres y también para los entierros.


Comulgar pepinos. Rápida ha sido la reacción española y andaluza ante la crisis de los pepinos. Y no me refiero a que nuestros ministros se partan la cara con Alemania en la UE (a Alemania no le costa ninguna “exigencia” española, decían hace poco), sino a que Ezequiel Martínez, el de Tierra y mar, ya sale en Canal Sur en un anuncio floreado de hortalizas y fuentes vegetales, pidiéndonos confianza en lo nuestro. Nada más vean en Bruselas a Ezequiel Martínez con su sombrerito y su regadera, seguro que los convencemos de nuestras justas reivindicaciones. Aquí nadie ha dejado el gazpacho, pero Canal Sur siente que sus santones agropecuarios deben salir a comulgar pepinos. Sin embargo, no es aquí donde tienen que presentarnos a los tomates y a los pimientos con todo su rocío de salud, que ya los conocemos, sino que es en Europa donde nuestros gobernantes deben poner los melones en la mesa. Pero aquí ya tenemos un anuncio que va a triunfar más que el de George Clooney con el café. Basta que salga Ezequiel Martínez con faldón de lechugas para que nos tranquilicemos y se tranquilicen. El padrecito de todo el relente campero andaluz, figura internacional donde las haya, va a rendir a Merkel, como si fuera a ver a la canciller la misma diosa Ceres con una yerba en la boca. Por cierto, me he fijado en que alguna vez, en Tierra y mar, sale otro señor que se parece a Ezequiel Martínez y hasta habla igual, y no sé si acaso será un hijo suyo. ¿Tenemos ya en Canal Sur el caso de un programa heredado? Con esos poderes, con ese mayorazgo que tiene este hombre en el campo andaluz, cómo no elegirlo para defender la frescura de esta tierra, aquí o en Pekín. Que se venga Rosa Aguilar y vaya Ezequiel Martínez a la UE. Él no sólo sabe enseñar capachos, sino que ya lo conocemos soltando discursos políticos en los huertos, muy evangélicamente. Sí, que vaya Ezequiel Martínez. Será como si fuera a Bruselas el gigante verde de los anuncios de maíz, que eso tiene que imponer mucho. Más que nuestros gobernantes, seguro.


Colocón. Las comidas camperas deben de dar unos colocones tremendos. O será el aliño especial que le ponen los de Hace falta valor, o quizá simplemente el contagio de la vibración espídica que transmite Enrique Romero. El caso es que el otro día, en el programa, terminaron toreando... ¡cocodrilos! Yo conocía lo de Paco Ojeda toreando caballos, pero para enseñarle la muleta a un cocodrilo creo que los efluvios de la manzanilla no son suficientes. Hace falta algo bastante más fuerte o reconocer que en este programa se les ha ido la olla, no sé si de tanto pisar amapolas o acurrucar vacas locas. Menudo espectáculo, unos tíos medio zumbados o medio puestos intentando torear entre olés a un cocodrilo que les mordía la muleta. Parecía una gamberrada de botellón. La tauromaquia grillada, friki o fumada que ha conseguido Enrique Romero ya ha traspasado lo ridículo para convertirse en morbidez, en caso clínico. Que le den ya a este hombre su medicación o el finiquito, por la salud mental de todos.

31 de mayo de 2011

Los días persiguiéndose: El espontáneo (31/05/2011)

Están esos jóvenes despertándonos a todos con sus jilgueros que llaman a la democracia cuando vuelve el PSOE con su aparatazo, queriendo hacer unas primarias de uno solo. Otra vez las aclamaciones, los partidos haciendo la ola como en los santos domingos de fútbol y chorizo, la masa de militantes sumisos y carguillos entregada a la política de la adoración. En las plazas se reparte algodón de azúcar de idealismo, ingenuidad, fuerza, cambio y esperanza, y la respuesta del PSOE ante el pueblo harto de estos partidos piramidales, orondos y sordos igual que los dioses, es un paripé de ventajista. No me vale la excusa de que están eligiendo en realidad sólo a una virgen sacrificial para ser arrojada al volcán de las generales, a las fauces de Dagón, antes de que el PSOE se replantee una nueva era, una limpieza con lejía, una refundación o lo que sea que los salve o resucite. Precisamente por haber perdido como han perdido las últimas elecciones, los cambios deberían empezar a notarse ya. Pero en vez de buscar su propia revolución, han decidido presentar a una reina madre, a un viejo soldado, a un sacristanejo del felipismo, un político como prusiano, fuera de época, no sé si para intentar salvar los muebles del PSOE o sólo para escenificar el enterramiento de toda su podrida majestad.

Menos mal que ha salido José Carlos Carmona, el espontáneo, el idealista sin miedo, fuera de las escalinatas del poder, que no está luchando por un reinado o una tumba gótica, sino simplemente por mostrar que hay otro PSOE, otras ideas, otro futuro para esta socialdemocracia desnortada, olvidada o corrompida. Me da algo de pudor hablar de José Carlos Carmona porque lo conozco, lo aprecio y lo admiro, y al final una columna llena de flores queda fatal. Yo me enteré el sábado de lo que iba a hacer y me quedé de piedra, como todos los que le oímos decir, así a bocajarro, que se presentaba a las primarias. Pero me pareció una locura maravillosa y uno de esos gestos valientes y desinteresados que ya no se estilan ni en la política ni en nada. Porque no sólo iba a presentarse a las primarias, como podrían presentarse otros muchos socialistas más cercanos al poder, al aparato o al comedero. No, él se presentaba de una manera definitivamente suicida, quijotesca, revolucionaria, con afán demoledor, incorporando las reivindicaciones del 15-M, proponiendo un cambio radical en esta democracia desacreditada, tramposa, venal, sucia. Como digo, me da cierto pudor hablar de José Carlos Carmona. Podría contar muchas cosa de él, destacar su altura intelectual (profesor de la Universidad de Sevilla, doctor en filosofía, escritor de éxito, director de orquesta y hasta actor), su capacidad de trabajo, su compromiso ético o su irrenunciable vocación de decir las verdades moleste a quien moleste. Pero los halagos de los amigos no deben tenerse en cuenta, así que sencillamente escuchen lo que dice, compárenlo con este PSOE que tenemos ahora y luego juzguen si no merece una oportunidad esa bella locura suya. Lo que daría por verlo debatir con Rubalcaba, idea contra idea, armado como se arma él de filosofía, erudición y un poco de guasa (“sin acritud”, diría antes de asestar el mazazo). Llegue lejos o se quede en el intento, por lo menos aparece algo diferente ante las unanimidades vaticanas de este decadente PSOE. Sigo creyendo que recordaremos mucho tiempo esta primavera de cambios y esperanzas. Mientras los partidos vuelven a desfilar con el paso de la oca, podremos contar que vimos héroes, locos, idealistas y valientes, y que todo eso fue maravilloso.

Somos Zapping: Remangados (30/05/2011)

Resaca. Ya hemos regresado de la “fiesta de la democracia”, de la conquista de los mapas, de los triunfos más o menos históricos, y resulta que, a pesar de las revoluciones en directo y de las urnas cabeza abajo, nos encontramos otra vez con el “dedazo” y el aparatismo brutal, o sea Rubalcaba y sus unanimidades, aunque Grinán lo niegue. Pero yo no quería dejar de mencionar algunos detalles canalsureños de la noche electoral y de su resaca. Primero: no comparto esa queja que algunos han manifestado por la tardanza o resistencia de Canal Sur en mostrar los resultados de Sevilla. A mí también se me quedaron congelados los gráficos en un 16-12-3-2 (PP-PSOE-IU-PA) durante mucho tiempo, en la web de EL MUNDO, hasta que la incontestable mayoría absoluta del PP apareció de repente como un abanicazo. Segundo: la tertulia que montó Canal Sur el domingo para ir comentando los resultados sí que fue un ejemplo de lo que es una “mayoría de progreso”: Javier Aroca, Román Orozco, Concha Caballero y Charo Fernández Cotta dejaban un poco descompensadas las opiniones hacia el lado que ya suponen ustedes. Claro que eso nos regaló simpáticas perlas de los dos tertulianos áulicos del PSOE. Javier Aroca, ya a las 21:55, aseguraba haciendo molinos con los brazos que “los datos no dan un cambio de ciclo en Andalucía en absoluto”. Más tarde, ante el descalabro del PSOE en todo el país, Román Orozco reconcentraba su esperanza en una encantadora mención a que Andalucía es o será o sería la reserva espiritual socialista de España, un templo o retaguardia desde donde iniciar la heroica reconquista que a él parecía emocionarle mucho, a lo Braveheart. Tercero: Mar Moreno, en las noticias del martes, aún decía que “estamos remangados en Andalucía”. Un poco tarde para remangarse, después de 30 años. Quizá el pueblo lo que ha dicho es que es hora de que se remanguen otros.


Programas muertos. Creí que Nacidas para cantar trataba de encontrar otra diva para llevar el clavel de Andalucía en la boca, con la figura de Rocío Jurado como mera inspiración. Pero se ha convertido en otro largo funeral de la chipionera. Imitadoras la lloran y cantan a dúo con su momia proyectada sus mismas canciones, pisando en el plató como una arena habitada por insectos y caracoles de cementerio. No sé cuantas veces seguidas se han escuchado ya Se nos rompió el amor, o Como una ola, en esa capilla oscura, tétrica y rendida a su fantasma que es el programa. Rociíto parece que está allí para recibir el pésame y se le nota mucho, cuando la enfoca la cámara de improviso, que quiere poner en ese momento cara de hija aún en el velatorio, pero sin conseguirlo convincentemente. Y sin embargo, aunque opten ya por el simple, continuo y morboso homenaje y desenterramiento de la Jurado, la audiencia cae. Otro programa de Canal Sur que fracasa, como está ocurriendo también con Saque bola, que no encuentra descerebrados suficientes que lo vean, o como La clase, que a pesar de sus tiernas estampas de profesores buenos con sus alumnos, aburre hasta a los empollones. Se están luciendo últimamente con las novedades Pablo Carrasco y Mario López, el Director de Antena. Sólo dan programas muertos, que a veces vienen hasta con el muerto puesto. Y que nos cuestan bastante más que un entierro.


Mozart con soniquete. No veía nada semejante desde que Luis Cobos le metió batería a los clásicos. En las madrugadas perdidas de Canal Sur 2, una chica, Miriam Méndez, se atrevía a añadir un palmero y un cajón a la Sonata para piano Nº 8 de Mozart, que ella creía que aflamencaba con ese singular acompañamiento, además de por tocar el piano a trompicones, con muchos parones y contratiempos forzados. “Mozart con soniquete”, se llamaba el ridículo engendro. Investigué por ahí y encontré que también ha destrozado a Bach y ha enfangado nada menos que la maravillosa Fantasía en re menor de Mozart, una pieza en la que el genio del salzburgués llega a rozar no ya a Beethoven, sino casi a Chopin. Es que para versionar o “fusionar” clásicos hace falta algo más que dar palmas mientras se arrima la banqueta. Hay que ser por lo menos Tete Montoliú, al que vi una vez jugar con Bach deliciosamente. Pero ella no es Tete Montoliú, ni siquiera Bobby McFerrin (aquello de swingin' Bach tenía su cosilla). Hasta a Lady Gaga la he visto encarar en sus conciertos la famosa Tocata y fuga en re menor con más pureza y originalidad, tocando con uñacas de bruja. Pues sí, Mozart con palmero y cajón. Quieren meter el flamenco en todas partes, pero sólo les salen blasfemias o chorradas arremangadas. Como a Mar Moreno.

25 de mayo de 2011

Los días persiguiéndose: Ecce Homo (24/05/2011)

La mayoría de los españoles, y también de los andaluces, ha dejado claro que no quiere al PSOE ni para encenderles las farolas, así que para que siga llevando el país, ya me dirán. Sin embargo, Zapatero ha asegurado que aguantará sin adelantar las elecciones. Terminará su faquirato en la inmolación, porque nadie puede pensar que van arreglar la crisis ni se les va a aparecer la Virgen de aquí a las generales. Quizá era posible resistir aún con un Zapatero cadáver, pero con un partido barrido del mapa, el Gobierno entero parece el corredor de la muerte. Si la han pagado los concejalillos, los alcaldes festivaleros y hasta los serenos que no hay, cuando la gente piense en los ministros que Zapatero ha ido poniendo para hacer pasarela o recolocar a los desahuciados del partido (Aído, Sinde, Chaves y tantos otros) mientras España agonizaba; cuando recuerden sus parches económicos, sus planes de abrir y tapar zanjas, sus ñoñerías y alucines, su guerracivilismo, su puritanismo verderón, todo eso en lo que se enfocaba mientras nos comían las moscas; cuando cuenten los parados, las familias en quiebra y los jóvenes sin futuro; cuando todo eso, digo, pase por la cabeza del pueblo con la gran urna delante, la definitiva, la del rejón de muerte, la de las generales, imaginen lo que puede quedar del PSOE. Creo que al PSOE de Zapatero sólo le resta el último gesto honorable de morir con dignidad. Y eso no lo logrará arrastrándose entre estertores hasta que toquen las elecciones. Una última concesión a la estética, beber la cicuta, para que además de fracasado no lo llamen cobarde... Pero creo que Zapatero no lo hará.

A estas elecciones le han puesto el nombre de todos los cataclismos: Diluvio Universal, tsunami, terremoto, tormenta perfecta, Día del Juicio. El PSOE se ha quedado con Extremadura por los pelos, con Cuenca y con poco más. Y en Andalucía ya se ha visto que el sol no se precipita al mar si gana el PP. Nos fascinan las grandes caídas, los escarmientos peliculeros, los 5 a 0 al equipo matón y sobrado. La paliza ha enterrado hasta el ambiente revolucionario de estos días, cuando volvía a seducirnos la juventud con flores en el pelo que abría las jaulas de los pájaros y daba sartenazos a la partitocracia. La imagen grogui del PSOE, su sangre de Ecce Homo, el morbo del ahorcado, han apartado del foco, de momento, a la spanish revolution, pero estoy seguro de que el 15-M no ha terminado aquí. Cuando la gente se canse de mirar al muerto, volverá a caer en la cuenta de que algo fundamental falla en este sistema. Y esos infiernillos de las plazas son lo único, ahora mismo, que puede empujar a los partidos, con el tiempo, a un cambio profundo y necesario de nuestra democracia. Los que saludan ahora en los balcones con cara de aviador regresado han triunfado, sí, pero aunque llamen histórica a esta tunda, sigo pensando que un día la Historia recordará más esas acampadas indignadas que esta vuelta de la tortilla partitocrática. Lo creo, o no sé si solamente lo deseo.

Entre el morbo, la revancha y la esperanza, las conclusiones que yo saco tras estas elecciones son que tenemos un Gobierno que las urnas han repudiado, que debería haber elecciones generales cuanto antes porque creo que así lo quiere el pueblo, que en Andalucía los votos le han dicho a Griñán que no es nadie y que su Imperio eterno está a punto de caer, que el PSOE (en toda España pero aquí sobre todo) necesita repensarse y que el país todavía pide algo más que un cambio de color en los mapas. Miremos al muerto sólo un poco más, recreándonos o lamentándonos, pero luego habrá que ponerse manos a la obra. Y a ver qué hacemos entonces...

18 de mayo de 2011

Los días persiguiéndose: Democracia real (17/05/2011)

Entre las caravanas de los partidos, con candidatos como Poseidón y discursos de vendedores de crecepelo, ha salido a la calle la gente normal, harta y primaveral para pedir otra democracia. No miren sólo a los musulmanes, con sus revoluciones con la alpargata en la mano, arrancándoles las barbas y los cojines del culo a sus sátrapas medievales. Aquí también hay personal para arrastrar un domingo por las aceras a la partitocracia corrupta, a los bancos que nunca pierden, a las oligarquías encamadas unas con otras. Y no son esos antisistema que enseñan las nalgas y al Che, puños entre espinas ni libros de Mao; no son anarcos perroflautas ni margaritos del amor en las caravanas ni ladrones de escaparates ni cojos Manteca. Son padres de familia y señoras de su casa y estudiantes sin futuro y licenciados sin trabajo ni un puto euro. Han salido desnudos de símbolos, sin el color de las sectas, hartos de los partidos mentirosos, de los saqueadores de lo público, de la invisibilidad y la pequeñez del ciudadano ante las tremebundas e inamovibles estructuras de poder que lo manejan todo. Atentos porque de la Red puede llegar otra revolución cuando, primero, creímos que las revoluciones no eran posibles y, luego, pensamos que sólo ocurren donde montan en camello y los dioses comen dátiles. El movimiento se llama Democracia Real Ya y ha salido de las redes sociales como los peinados de Lady Gaga, pero no hay que despreciarlo, sobre todo porque vienen con una bandera de unidad, pero no de unanimidad, y eso es muy prometedor. Llegan sin el sello de las ideologías de otro siglo (todas nuestras ideologías son aún de otro siglo), sin recitar viejas ortodoxias, sin un guión escrito por aparceros o monjas o maquinistas o lanceros muertos. Sólo piden una democracia más participativa y justa, y una libertad que se pueda tocar con la mano, no sólo en los papeles. Y éstas son palabras siempre poderosas y dulces.

Puede que ya no nos conformemos con domingos de procesión en los que votar eligiendo sólo entre carne o pescado, con las urnas como frigoríficos de pobre, y luego volver a casa para desaparecer como ciudadano hasta las próximas elecciones, mientras los partidos hacen negocio con nuestras papeletas. Existía la tesis de que la gente es feliz delegando, abandonándose, dejándolo todo en otras manos. Es una comodidad que entronca con Fromm y aquel miedo a la libertad o a la responsabilidad. Pero parece que algo está cambiando. La Democracia no es un punto, es más bien una curva asintótica, y quizá la gente se empieza a dar cuenta. Nuestra Democracia de partidos morrocotudos no es toda ni la mejor que puede haber. Su corrupción, su fracaso que esta crisis ha dejado en evidencia, su olvido de lo público, sus pesadas maquinarias orientadas a la consecución y al mantenimiento del poder; todas estas evidencias, digo, están calando en la gente, que empieza a reaccionar y se atreve a pedir algo mejor que puede que no sepan concretar, pero que intuyen que está ahí, avanzando un poco más en esa curva de la Democracia. Hemos visto, también en las calles de Andalucía, la primera señal de que hay hambre y necesidad de un cambio. No el cambio del que hablan siempre los políticos, que es traer su sillón donde estaba el del otro, sino una radical reforma de todo nuestro sistema. Pero, ¿cómo pedirles a los propios partidos que entreguen su poder y su monopolio a estas manos desnudas y sangrantes del pueblo vivo? Y además, ¿qué hacer? ¿Listas abiertas o mixtas, cambios en la Ley Electoral, atreverse incluso con la democracia directa? Aún no sabemos qué se haría y sobre todo quién, quizá algún partido valiente o suicida como UPyD. Pero que tomen nota los políticos: algo se mueve y hay palabras poderosas y dulces tomando la calle.

Somos Zapping: Voten al de Bricomanía (16/05/2011)

Fontanería. Que hagan de esto un plebiscito puerta por puerta, una reconquista de España que empieza por los badenes; que vuelvan a la política de trinchera, que saquen el pimpampún de Zapatero y el espantajo de la derechona, que usen estas elecciones para promocionarse para sus primarias... Yo no sé si todo eso es mejor que esos debatillos provinciales que pone Canal Sur en los que terminan hablando de fontanería. Debe de ser que la política municipal es eso al final, una cosa de tuberías y repellados sin lugar para la ideología. Rotondas contra desconchados, desagües contra basuras y el intento forzado de poner la marca del partido en las hormigoneras. Hay un candidato, el del PP de Sanlúcar de Barrameda, que hasta admite en su publicidad que “no es político, es gestor”, cosa que también da un poco de miedo: fueron “gestores” apolíticos los que trajeron las modas gilistas y el saqueo disimulado con parterres. Pero en realidad los ayuntamientos son posesiones estratégicas para unos partidos que piensan siempre a otro nivel superior, en la distribución estratificada de su poder, y por eso no sé si resulta ridículo o simplemente revelador verlos discutir de repente tan afanosamente asuntos de albañil. Ni ellos ni nadie se creen que esto consista sólo en acerados, canalizaciones, podas, depuradoras y autobuseros. Viendo la política así en pequeño, atendiendo a sus vereditas, casi prefiere uno las grandes mentiras. Los salvadores universales aún parecen trágicos locos bíblicos. Estos salvadores de barrio con llave inglesa lo que dan son ganas de votar al de Bricomanía.


Chaves vive. A Zapatero no tienen más remedio que sacarlo, aunque antes el PSOE tenga que hacer conjuros contra el gafe. Con Chaves sí es verdad que se les nota más las pocas ganas de exhibirlo. Le asignan plazas pequeñitas y yo he tenido que rebuscar por las profundidades locales de la TDT para verlo en el esplendor de sus pamplinas. Observen su análisis de la crisis, en El Puerto de Santa María, ante las cámaras de Onda Luz: “Hay que ganarle la batalla a la crisis, y estas elecciones son importantes, porque, lo digo por todos pueblos por los que voy, porque la gente lo pasa mal”. Así que hay que ganarle la batalla a la crisis porque la gente lo pasa mal. Brillante diagnóstico con el que, además, parece que sobran remedios: basta por lo visto la actitud conmiserativa del PSOE. No hace falta ni sacar a su familia, sólo atender al nivel de sus tontadas, para darse cuenta de lo dañino que es ya Chaves para su partido. Chochea, pero aún vive.


Teletienda. A IU le he visto anuncios con botijo, al PA anuncios de enamorado, al PSOE anuncios panaderos, al PP anuncios mesiánicos, pero creo que lo que más gracia me ha hecho hasta ahora ha sido la teletienda de Teófila Martínez, que vi también en una tele local. Ha dispuesto fotografías en blanco y negro del Cádiz de la etapa socialista al lado de bonitas fotos en color de lo que ha hecho ella con la Tacita. Sí, igual que en esos anuncios de máquinas de abdominales o pegamentos universales de las madrugadas, donde en las secuencias en blanco y negro se rompen las cosas o las espaldas pero en las de color el actor sonríe con su tipito cachas o la puerta por fin arreglada que le deja el producto. Es más que una ocurrencia, es toda una metáfora porque en ese espíritu de la teletienda se mueve la política estos días, o quizá siempre.


Corrupción objetiva. Ya no pueden decir que el escandalazo de los ERE es cosa de la prensa derechista o del Tea Party de la TDT. El programa de Jordi Évole, Salvados, de La Sexta, cadena poco sospechosa de arropar al PP, hacía un recorrido por los más apestosos casos de corrupción en España y no pudo dejar de visitar Sevilla. Un periodista de Abc explicó los detalles de la trama de los ERE y hasta escuchamos las famosas grabaciones del caso Mercasevilla, además de los apelativos charcuteros que le dedicaban los propios trabajadores de allí a toda esta raza de trincones institucionalizados. Con la guasa y la pachorra del Follonero, el asunto quedaba aún más sucio, descarado y sonrojante. Ya estamos objetivamente situados en ese mapa de las corrupciones que no se pueden negar ni disimular.


Gente de orden. A Jordi Évole, por cierto, lo invitó esta semana Manu Sánchez y, aunque no hablaron de los ERE, sí mencionaron otra reciente vergüenza nuestra: el caso de unos chicos gays expulsados de una caseta en Sevilla por bailar juntos. Los de la caseta les dijeron que allí eran “gente de orden”. ¿Pero todavía hay quien habla así? Feria, caseta y “gente de orden”... Ay, ese olorcillo casi fluvial de la Sevilla rancia...

Los días persiguiéndose: Arreglar el mundo (10/05/2011)


“No se trata de arreglar el mundo”, dice el PSOE en su anuncio electoral. Yo creo que el mundo le viene grande hasta al PSOE, a pesar de la vocación internacionalista de la izquierda, o al menos de aquella izquierda de la historia que ya no sabemos dónde está, acaso perdida por sus herrerías melancólicas. El PSOE, en Andalucía, es en realidad un partido de comarquitas y ranchos un poco salvajes, cada uno con sus capataces y sus vacas. Bastante tiene con atender a ese movimiento ganadero, siempre con esos conflictos de lindes, hambre de pasto, cuotas de poder y reses muertas en los ríos que dan los clanes. El clan sevillano (con sus familias), el clan jienense, el clan alcalaíno y así los demás, lo que dan es un partido del prorrateo en un ambiente de polluelos piando por lo suyo. En que no se rocen, en que no se maten, en que todos duerman comidos, se va la energía del PSOE andaluz que luego no tiene tiempo, fuerzas ni recursos para ocuparse de lo público, para gobernar en fin. Por eso, todo lo fían a dos estrategias: por un lado, propaganda de atontamiento y autobombo, y por otro, sumisión absoluta de todo el tejido económico y social a su burocracia orgánica, otorgando favores a cambio de fidelidad, que es lo que se suele llamar clientelismo. Claro que no se trata de arreglar el mundo, que nunca tuvo arreglo. Pero es que el PSOE andaluz sólo trata de mantenerse a sí mismo, de manera que lo público no es un fin, sino un medio. Y esto no ha llegado a ser así por ninguna maldad intrínseca del Partido Socialista (no hablemos como Mario Jiménez), sino por la manera en que ha ido creciendo y asentándose en Andalucía, por tantos años de poder omnímodo que iban creado una bestia cada vez más gorda y difícil de alimentar y satisfacer.

El mundo es muy grande y quizá hasta es demasiado tarde para arreglarlo. Ya no lo intentan ni los héroes, ni los filósofos, ni los políticos, ni los economistas. Ni siquiera los poetas, que son los primeros que se venden a una diputación para que les publiquen sus suspiros. Bastante hay con atender a la propia barriga, que no tiene ideales. Este PSOE no vería el mundo, o sea la globalidad, la totalidad de las cosas, que es la única manera de alcanzar algo de sabiduría, ni con un telescopio pegado a las narices. La política es pequeña y mezquina. Es incapaz de verse a sí misma y ver los asuntos públicos con perspectiva, es decir con distancia. La política es un gran armatoste erigido sobre pequeñas ruindades que empiezan en el último concejal que llega al comedero y terminan en los señores presidentes. Y este armatoste mira siempre hacia abajo, a sus pies tambaleantes, y hacia dentro, a su propia arboladura, pero no hacia el mundo, la realidad, la gente. Los partidos, en general, se han hecho demasiado grandes, demasiado piramidales, demasiado iglesia, y, como digo, ese desmesurado metabolismo basal que necesitan para su propio funcionamiento lo absorbe todo y lo que queda para ocuparse de los asuntos públicos es una cantidad de energía y tiempo residual, apenas para ir disimulando ante los votantes. Esto, que es un mal común a todos los partidos, ha alcanzado el máximo grado en el PSOE andaluz, paradigma del partido atrofiado, con tantos mantenidos y arrimados que no dejan sitio para nada más. “No se trata de arreglar el mundo, se trata de arreglar tu mundo”, dice el anuncio, olvidando que quizá es lo mismo. Las dos cosas requieren mirar a la realidad exterior y ocuparse de ella. El PSOE andaluz, menos que ninguno, puede hacer esto. Sus clanes, sus equilibrios, sus vividores, se lo llevan todo. Es como una gran ballena encerrada en una habitación, intentando seguir respirando y que no la aplaste su propio peso mientras mira por una ventana esmerilada. Lo que hubiera sido de Andalucía si hubiese llegado al pueblo todo lo que se comió ese monstruo...

Somos Zapping: Ingeniero o chuloplaya (9/05/2011)

Norte y sur. Debe de haber una patria de la cerveza, una especie de país de la vejiga llena en cuya espumita ven algunos raza, carácter y destino. En esta concepción de la caña patriótica, identitaria y definitoria están empeñados desde hace un tiempo los de Cruzcampo. Primero fue aquel anuncio que parecía hecho por Las Carlotas, retratando a la vez a Andalucía y a su cerveza en un amontonamiento de caballos sobre flamencas, soles sobre lunares y risas sobre palmas, todos allí en la barra del bar en una borrachera promiscua de topicazos. Ahora, nos traen otro anuncio que dice que el cerebro está dividido en una parte “norte”, con traje, y una parte “sur”, con chanclas. La parte “sur”, o sea la nuestra, con la que la marca se identifica, es la guay, la golfa, la que nos arrastra y convence para que dejemos a la parte “norte”, tan seria, ocupada y aburrida. Vean ustedes lo que significa para Cruzcampo pertenecer a este sur geográfico o sociológico: la parte norte es “la que te lleva al trabajo todos los días”, y la parte sur la que dice “oye, ¿nos tomamos unas cañas después?”. Esta parte sur puede hasta cambiarte la vida: “Yo iba para ingeniero”, dice un tipo sonriente que bracea sobre una tabla de surf, contento de que su parte sureña lo haya convertido al final, menos mal, en algo mucho mejor que un ingeniero: un chuloplaya. Así que el norte va a la oficina o incluso termina de ingeniero, mientras que el sur monta la juerga, se pone bañador y deja la carrera para gandulear al sol. Al norte le corresponde el trabajo, el estudio y la responsabilidad. Al sur, a nosotros, nos corresponde el jolgorio y la despreocupación. En Andalucía, este anuncio significa que es en la fiesta y la borrachera donde somos nosotros de verdad, purificados de esa parte norte extraña y como protésica; que si no estamos con la cervecita no somos sur del todo, sino que nos han raptado los hiperbóreos. Y para la gente del norte, este anuncio ofrece la escapatoria de ser un rato como los de aquí, volver al sur como a un primigenio estado de pureza y descanso del hombre, antes de que fuera civilizado y se inventaran el sudor y la inteligencia. Pues a quien le guste ese sur, que lo compre. A mí me sigue dando pena y rabia que siempre dibujen un ecuador en el mundo y nos pongan bajo él, en ese hemisferio en el que sólo hay zambras y risas, en el que el mero hecho de trabajar, esforzarse, estudiar o no estar eructando en el chiringuito te convierte ya en forastero, antípoda o traidor. Aunque más traición me parece querer vender cervezas de aquí haciendo de nuestro sur un paraíso de monos y chuloplayas.


Optimismo. En Salud al día hay una salud tomatera y otra que viene de una especie de clima exterior e interior del andaluz. Ya le dijo Roberto Sánchez Benítez una vez a Juan y Medio que lo veía “con muy buen aspecto, aspecto andaluz dicho sea de paso, un aspecto lozano”. Estar lozano es lo propio y lo fácil para el andaluz, igual que conseguir una vida más larga y un envejecimiento saludable. Es sencillo, según nos explicaban esta semana: “Mirar nuestro día a día con optimismo y enfrentarnos a nuestros problemas de forma relajada puede ayudarnos a cumplir años con mucha salud”. Y aún más: “Al optimismo podemos sumar una gran ventaja de nuestra tierra: el sol”. Así que el optimismo y el sol, ésas son las ventajas de nuestra tierra, que así da gentes felices, longevas y despreocupadas. Miren pues con optimismo el paro, la pobreza, la incultura y la corrupción política de Andalucía, no se vaya a resentir su salud. No se preocupen, no se amarguen, no se sulfuren, no protesten ustedes, que se les fastidiarán los próximos análisis de orina. Hagan igual que un coro de Jabugo que nos mostraba el programa: “Risas, buen humor y estado de ánimo positivo, así respiran en este coro”. O como otro grupo de mujeres del pueblo: “Hacen labores, cosen, se ríen y tienen un estado de ánimo envidiable, y por si fuera poco, también se atreven a darle ritmo a su vida tocando los palillos”. Ah, qué ideal del andaluz, ¿verdad? Canten, toquen los palillos, rían, sean optimistas y sobre todo olviden la realidad y la política, que eso agria el carácter y las vísceras una barbaridad. Hagan esto, así serán felices y vivirán mucho. No se preocupen, no se indignen y no piensen. La ignorancia es la felicidad, aplíquense el cuento. No vayan a terminar como la derecha, que parece que tiene siempre úlcera.


Sin comentarios. 1. Titular de las noticias de Canal Sur, con la que está cayendo: “Crece la confianza de los españoles en la economía”. 2. Griñán abriendo la campaña: “[Mirad] la limpieza de nuestro programa y de nuestro comportamiento y a partir de ahí votaréis al Partido Socialista”.

Los días persiguiéndose: Las bodas tristes (3/05/2011)

Huyen pequeñas novias por la calle, pero no son novias. Una novia que huye por la calle es como un ala que vuela sin pájaro o un pájaro que se va poniendo o quitando las alas, no sabemos. La novia es la última ala de niña que queda en la mujer, así que ninguna novia está tan hermosa como cuando sale corriendo del novio, del matrimionio, del organista, de los suegros, quitándose o recuperando la niñez para ser libre, mujer lanzando su jaula abierta por las ventanas de las catedrales y los juzgados. Pero me lo he imaginado todo: no son novias que se salvan, sino niñas de comunión, porque antes de que se casen con un guardiamarina o con un oficinista se tienen que casar con Dios, que colecciona novias chiquitas como tirabuzones. Son sólo niñas, y tampoco huyen, sino que van dóciles como a su matrimonio de merengue, con otros niños que ensayan su primer casamiento con las nubes.

Día del trabajo, día de los parados, día en que el desempleo desbordó sus tazones, pero yo sólo veía niños que se casaban con las flores de las iglesias y las abejas del cielo y le daban un beso de nácar a Jesusito. El país no está para nada, salvo para bodas o sus miniaturas; el país está parado salvo para matrimoniar por las calles o por la imaginación. Lo que parecen estas comuniones es una gran boda hindú, lo que parece mayo es una novia que se ata cintas en un prado, lo que parece España es una pareja que se tira la vajilla a la cabeza en un barullo de parientes y gorrones y muertos de hambre. No sé si los parados se casan o se suicidan directamente en la cama con sopa de pollo. Pero por la calle los sindicatos no han hecho estos días más ruido que los lirios sobre los regazos y que los guantes blanquísimos entrando en las melenas como en un arpa destensada. Se casan los niños sin saber qué es eso, se casan por ahí las princesas con jinetes descabalgados o muñequitos de tarta, dándose en los balcones los besos de los chiquillos o de los jilgueros, besos sin pecado, porque la monarquía tiene mucho de infantilismo, es un mundo donde no existen el sexo ni el mal, como en Barrio Sésamo. También Juan Pablo II llega a beato y sólo parece que se casó con sus cardenales después de muerto, muy maquillado. Hasta en Andalucía nos casamos ahora con nuestro vino y nuestros ídolos, ferias y romerías como bodas de Caná, en las que los dioses cristianos y los faunos se ayudan para llenar las copas y mojar los labios y los pies de las muchachas. En este mayo, altar de juncos, traen anillos los pájaros y coronas las fuentes, el sol se baja de su bicicleta como de una carroza para santificar brazos desnudos y frentes vírgenes, los curas anudan amantes o novicios de la primavera y la fiesta machaca margaritas para beberlas. Pero son bodas tristes, como en aquella novela de Marcelo Soto.

Bodas tristes, gente vestida de papel y el día como una campana rajada mientras los parados se comulgan su mano seca y vacía y sus colchones matrimoniales se dan la vuelta para que los empape por la noche una nueva miseria fresca. Los parados ya no caben en las cestas de esta primavera maldita, primavera de espinas y ardillas muertas, contra la que no pueden ni estas ceremonias de luz, de carne, de seda y de mentiras. Huyen o se atrapan pequeñas novias por la calle, soldaditos llevan a sus esposas al tálamo empujadas por lanceros, mayo se quita lascivamente las medias y corre el vino por las papadas. Pero esta primavera sin gozo sangra en silencio negando la fiesta inventada y obscena del mundo.

Somos Zapping: Cantar como los muertos (2/05/2011)

Nacidas para cantar. María Teresa Campos y Rocío Carrasco también son ya folclóricas por ósmosis o por delegación. Rocío Carrasco, de profesión hija, me interesa menos, pero María Teresa Campos fue una gran periodista y por eso esta decadencia suya a lo Carmen Sevilla me entristece. Las dos, en fin, se encargan ahora de presentar un poco a codazos y un poco pisándose la cola esta cosa de Nacidas para cantar, que viene a sustituir a la copla pero como cambiando sólo el piano por un ataúd. Eso de hacer un programa con un mito de cuerpo presente le da un aire estancado de velatorio o cripta que dan ganas de abrir una gran ventana en el plató. No importa mucho quién cante, sino estar siempre entre la lágrima y el vahído, mientras el espíritu de Rocío Jurado flota por allí perdiendo horquillas desde el más allá. Aquello comenzó con unas imágenes de la Jurado cantando el himno de Andalucía, con lo que nos querían decir que buscan otro Mesías del pueblo, esta vez entre mujeres de pecho volcánico: la nueva Rocío Jurado, la gran artista que nos dirija otra vez hacia lo de siempre, hacia la contemplación de nuestros quejidos, pues sin eso creen que estamos perdidos y sin madre. Pero yo diría que más bien están buscando a otro Falete. No se ven más que imitadoras y arañadoras del micrófono, y el intento de este programa por llenar un altar vacío sólo resulta patético. Es como si la la eternidad de Andalucía necesitara que un vivo sustituyera a un muerto en el mismo oficio antiguo que tenía, como si buscaran heredero para el último sereno cuando ya no tienen sentido los serenos. Ya no es posible una Rocío Jurado, igual que no es posible una Lola Flores y ni siquiera una simple cerillera. Pero aquí seguimos muy enmadrados con el pasado, quizá porque sin eso nos quedaríamos sin saber qué hacer. Es lo que hace cementerial a este programa y a toda esta Andalucía folclórica que se llena de jóvenes envejecidos adoradores de tumbas, con sus vestidos como harapos arrancados a los cadáveres, con sus formas y cantes muertos levantando un tétrico polvo de ceniza y menesterosidad antiguas. Nacidas para cantar... como los muertos. No hay más propósito ni esperanza en esta Andalucía toda duelos y mortajas.


Saque bola. Este Saque bola de ahora no tiene nada que ver con el de Emilio Aragón, cuando Canal Sur comenzaba. Recuerdo que en mi primer piso de estudiante en Cádiz todos lo veíamos, aunque en verde, porque a aquel televisor nuestro se le había ido un color como para hacer juego con la escasez, la provisionalidad y las patas cojas de todas las cosas entonces, cuando iniciábamos la vida universitaria o la vida sin más. Este Saque bola es todavía peor y aún menos original. Tanto anuncio (hasta en los informativos) para que nos traigan al final un bingo, el bingo cartonero de siempre, el de las viejas, el de las películas de Esteso, que era el Torrente de la época. Menuda inventiva. Cantar línea o bingo mientras los concursantes, bastante animalescos, realizan pruebas como llenar globos hasta que exploten o cascarse huevos en la cabeza. Vamos, ni en lo de Torrebruno, ese concurso de los tigres contra los leones que parece hasta sofisticado en comparación con esto que Manu Sánchez presenta haciendo bastante más el payaso que Milikito. Y los premios, qué cutrez: frigoríficos, lavadoras, 500 euros en productos ibéricos, compras gratis en Covirán... Hasta los grandes, un crucero por cantar línea y un viaje al Caribe para el bingo, tienen la altura del sueño de una pareja poligonera de novios o de jubilados que bailan Los pajaritos en las discotecas. Pero además de las pruebas de Torrebruno y los premios como patrocinados por una ferretería de pueblo, hay que soportar a los concursantes mostrando sus habilidades idiotas: aplaudir con los pies, tener una cicatriz en el culo o tocarse la lengua con la nariz. Y, por supuesto, la molesta e incontinente presencia de Manu Sánchez, que va cargado de gracietas chuscas como el que va cargado de gases por un potaje. Manu superó a todos sus concursantes cafres metiéndose orgullosa, profunda y golosamente la lengua en ambos agujeros de la nariz. Vaya el del humor inteligente... Qué espantoso, inoriginal, cutre, ridículo, simiesco y larguísimo engendro. Casi prefiero volver a ver a Milikito. Incluso en verde, como en mi piso de estudiante.


Innovaciones del año pasado. A Tecnópolis se le han acabado hasta los sombrajos para inventarse innovaciones, así que tiene que repetirlas. Esta semana nos pusieron, tal cual, el mismo reportaje del año pasado sobre las flamencas llegando en metro a la feria de Sevilla y el taller de costura en pleno Real. ¿O el programa entero era repetido? Poder repetir un año después un programa sobre innovación lo dice todo.

Los días persiguiéndose: Encantamiento del Viernes Santo (26/04/2011)












No fue el Encantamiento del Viernes Santo, la primavera sobre la pradera y las lágrimas de rocío de los pecadores en las flores, como en el tercer acto del Parsifal de Wagner. En Andalucía sólo llovió, no como si brindaran los ángeles, sino simplemente como si lloraran las farolas y los toldos; sólo llovió como llueve para los taxis, no porque las almas estuvieran recién tendidas allá en lo alto. Wagner puso en esta parte de su grandiosa ópera una música de belleza y esperanza, la de la salvación, la de la paz que encuentra Parsifal al final de su largo camino, que es el camino errante del hombre. Wagner es toda una religión, aún más en Parsifal, pero tampoco se ponen de acuerdo los estudiosos sobre si ese furor crístico de Wagner es cristianismo o algo diferente o incluso contrario. El oficio sagrado con el Santo Grial que aparece en esa ópera es en cierta manera una antieucaristía: en Montsalvat, el Cáliz convierte la sangre de Cristo en alimento para los Caballeros del Grial, mientras que en la Eucaristía ocurre al revés. Quizá nos quería decir Wagner que el cristianismo se había entendido también al revés, no sé. Yo vi esta ópera hace poco, en el Liceo de Barcelona, con un elenco notable aunque un tenor un poco justito y una escenografía brillante y atrevida. Toda la ópera transcurría como en un sanatorio de entreguerras que giraba de escena en escena, y así parecía que aquello era una locura circular vivida por mentes atormentadas. Y si la salvación fuera una alucinación, y si la esperanza fuera una enfermedad...

El Encantamiento del Viernes Santo, la salvación en una acuarela con música que esperamos y no llega... Aquí llovió, fue un paréntesis para los dioses y para los políticos, que se quedaron ateridos en sus cuevas mientras el pueblo miraba apagarse todas las velas del mundo. La maldición que Kundry le lanza a Parsifal para que no encuentre su camino y vague perdido me parece semejante a la que sufre Andalucía, igual de perdida, agotada y burlada. Parsifal consigue la salvación a través de la compasión, su compasión por Amfortas, por su sufrimiento, ése es el tema de toda la ópera. Amfortas sufre por una herida que sólo la lanza sagrada que la produjo puede curar. Igual, Andalucía sufre por una herida que sólo ella misma puede sanar, volviendo a recuperar su voluntad, su fe, que es como la lanza sagrada que también le arrebató un malvado hace mucho. Es el inocente que llega a conocer la compasión, Parsifal, el héroe que consigue devolver esa lanza, esa fe. Pero aquí, ¿qué héroe tenemos? ¿Siente el andaluz compasión por el sufrimiento de Andalucía, o sigue negándolo, diciendo incluso que es nuestra manera enferma de ser felices?
La primavera de la Salvación, por algo la Semana Santa se pone en esta época, donde la naturaleza huele como a Espíritu Santo recién lavado. Pero a veces la pradera se enfanga y el héroe sigue perdido. A veces no llega ese tercer acto y sólo llueve como llueve en los cementerios, como llueve en las batallas, como llueve en los huesos. Parsifal no conseguía regresar a Montsalvat, se enredaba en querellas que le desviaban cada vez más de su destino. Aquí andamos igual con luchas ideológicas de izquierdas y derechas mientras Andalucía decae y sus héroes se desperdigan o renuncian, mientras los andaluces decaemos y renunciamos. Pero los héroes sólo cantan en las óperas y aun así no dejan de parecer locos, como en esa escenografía del Liceo. Esperamos el Encantamiento del Viernes Santo cuando los dioses, los héroes y los políticos se esconden bajo sus capotes de lluvia. Hay un libro maldito en el que se dice esta gran osadía: “Sé tu propio Redentor”.