28 de julio de 2016

Presentación de mi novela "Como llueve en las despedidas" en Sanlúcar.

Eduardo Mendicutti presentará mi novela Como llueve en las despedidas en Sanlúcar de Barrameda. Será el miércoles 3 de agosto a las 21 horas en el Círculo de Artesanos.


19 de julio de 2016

A la venta mi novela "Como llueve en las despedidas"

Pueden pedir mi novela Como llueve en las despedidas:
- En su librería habitual. Si tiene problemas para encontrarla en su librería, por favor pida a su librero que se ponga en contacto con la editorial Seleer o la distribuidora Azeta.
- En Casa del Libro
- En Amazon.es
- En Editorial Seleer (papel y e-book)
- En Google Play Books (e-book)




30 de junio de 2016

Disponible ya mi novela "Como llueve en las despedidas"

Pueden pedir mi novela "Como llueve en las despedidas":
- En su librería habitual. Si tiene problemas para encontrarla en su librería, por favor pida que se pongan en contacto con la editorial Seleer o la distribuidora Azeta.
- En Casa del Libro
- En Amazon.es
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13 de junio de 2016

Presentación de mi novela "Como llueve en las despedidas"

Presentación de mi novela "Como llueve en las despedidas".
Este viernes 17 de junio, a las 20:00h, en La Carbonería (calle Levíes, 18), Sevilla.
Presenta: Jesus Vigorra


23 de octubre de 2013

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17 de octubre de 2013

Ouroboros: Jersey de madre (15/10/2013)


El PSOE cargándose Rumasa o a Mario Conde, eso sí que eran alardes. Así se hacían con la colmena del dinero, convirtiendo a los atravesados en presos de dibujitos animados. Felipe, Guerra, aquel socialismo marismeño con tarteras y gracietas modernizaban España, y entrábamos en la OTAN, aunque fuera de recluta que friega los cañones, y hasta volvíamos a ser Europa de una manera que nos vendían como carolingia, pero era más bien buñuelesca. En aquella época de movidón y desperezamiento, queríamos coger a cambaladas esa modernidad a la que le perdimos el rastro desde Fernando VII, o antes. Pero también fue entonces cuando se asentaron las malas costumbres y feos defectos de nuestra democracia, que tantos disgustos nos están trayendo ahora: la partitocracia piramidal, hija de una Transición titubeante; la muerte a espadín de Montesquieu y el conchabamiento corrupto entre poder político y poder económico. Que Ruíz Mateos quedara en cromo y Mario Conde en Buda cristificado no deja de ser una anécdota ante el paradigma que aquel tiempo traía o retomaba: el dinero y los negocios tenían que tener el permiso, la visita y el manoseo del poder político. Al principio, quizá sólo con cierta intención controladora, estatalista, aunque pronto vendría el hambre. Si para que nos enterásemos de quién mandaba tenían que darles la vuelta a las Torres de Colón (que siempre han estado dadas la vuelta), pues lo hacía Boyer tan tranquilo como si fuera el hombre de la tónica. No entro en razones o legalidades, pero eso sí que eran alardes, hacer que el poder retumbara físicamente en toda la Castellana, igual que si se moviera el Bernabéu a remo.

Nuestro país desperdició recursos, ideas, gente, riqueza, por culpa de ese encamamiento sucio de políticos, banqueros y empresarios pasándose el mechero. Luego, además, todo esto se provincializó. Las autonomías multiplicaron las barajas y los jugadores en la mesa. Y en Andalucía, donde no se han barrido los despachos en más de treinta años, las consecuencias están a la vista. Por toda esta tradición, por toda esta manera de hacer política que parece que viene como desde Ramoncín, a uno le dan mucha risa esos amagos de “regeneración” y esos pactitos contra la corrupción como lavados de gato. Más si vienen de la mano de advenedizos criados en ese mismo sistema putrefacto. Que Susana Díaz se fuera a ver a Mariano Rajoy significa tanto como que comprara un décimo en Doña Manolita. Hace falta nadar mucho más hondo en la democracia. Esto que heredamos de la Transición parece un viejo jersey de rombos que insistimos en ponernos. Pero no nos cabe y además apesta.

Sí, qué alardes aquéllos, tirando bancos, expropiando por cojones, montando horcas en el despacho de Mariano Rubio… Las transferencias de financiación para engordar reptiles parecen casi una finura francesa a su lado. Pero todo empezó aquella vez que nos equivocamos con tan buena voluntad, como el jersey horroroso que nos hizo nuestra madre.

15 de octubre de 2013

Somos Zapping: Santos con trabuco (14/10/2013)


Criaturitas. Peleando por su aire, por su sitio, por su culo, por sus tripas. Qué importará la verdad con el estómago acostumbrado y la gorra en la mano. Criaturitas. Defendiendo su derecho a chupar del bote, su sitio en el pilón, como palomos viejos. A ver qué tendrán que decir la ley y la justicia (burguesas, corruptas), en esa pelea eterna que tienen ellos, no por defender al trabajador, que no les importa, sino sus propios intereses; no contra el dinero, que desean tanto como los capitalistas, sino contra el hecho de no ser ellos los que lo manejan y reparten. Sindicalistas acusados de tráfico de influencias, malversación, falsedad y delito fiscal, jaleados como Messi. Insultos a la jueza que trata de hacer cumplir las leyes. Comparaciones con el franquismo, porque no puede ser otra cosa que franquismo atreverse a someter su agreste voluntad al derecho. Hubo criaturitas que recibieron dinero, paguita, prejubilaciones... ¿Arbitrariamente? ¿Mediante un uso fraudulento del dinero público? Qué más dará… Su furia no es de hambre, sino de engreimiento. Y los apoyan sus jefes y hasta el vicepresidente Valderas. “No terminó con nosotros la dictadura y no van a terminar tampoco actuaciones mediáticas”, decía en Canal Sur Francisco Carbonero, justo después del vídeo de la Guardia Civil con los perros sacando fajos de billetes. Sí, hemos vuelto a rodar por todas las televisiones, la Andalucía que vitorea a sus bandoleros que dejan monedas y vinazo, como romerías de santos con trabuco. Pasa también en otros sitios. Pero aquí con más fiesta, más tradición, más saliva y más orgullo.


Sindicalismo sin ira. El sindicalismo con olor a neumático quemado y ruido de polluelos piando montaba su escrache en los juzgados de Sevilla, pero para los informativos de Canal Sur los insultos a Alaya no existieron o se diluyeron en una canción de Jarcha. Cuando Salvador Mera, Secretario General de UGT Cádiz, entraba en los juzgados, Bárbara Ruiz informaba que “los afiliados a los sindicatos lo han apoyado gritando ‘libertad, libertad’”. Al día siguiente, en el informativo de la mañana, volvió a oírse el mismo coro, esta vez cuando el sindicalista salía. No se escuchó otra cosa en La Nuestra. La música de siempre, en realidad.


Joyas y cojetadas. Pueden imaginarse las tertulias de Canal Sur con estos zafarranchos de la actualidad y el disimulo. Dejo aquí algunas joyitas y cojetadas. Antonio Yélamo hablando de la “leyenda urbana” de los fondos de formación, o recalcando que “ninguno de ellos [los detenidos] se ha podido demostrar que se apropiara de un solo euro público” (no malversar para uno, sino para tu sindicato, no es tan malo). Casi lo mismo decía Juan Manuel Marqués sobre el caso ERE y los políticos: “No han podido demostrar el enriquecimiento personal de ninguno de ellos, a excepción de Guerrero” (otra cosa son los beneficios para el partido o los amigotes). También ironizaba con que habría que alquilar el salón del Ritz en el que estuvo Susana Díaz para que cupieran todos los que supuestamente conspiraron en la trama (o el Palacio de San Telmo, diría yo). Para Pilar Gómez, “hay un afán muy importante por denostar la función de los sindicatos, por retroceder en derechos” (el reconocido derecho de llevárselo calentito, debe de ser). Y Diego Suárez: “Cuanto más tiempo pase con la investigación abierta parece que esa causa general que denuncian los sindicatos se va a seguir manteniendo”. Y Paco Lobatón: “Me parece que hay que ser muy ingenuo para pensar que es pura casualidad (…). En la agenda de la jueza siempre hay coincidencia con algunos hechos”. Ya para Javier Aroca, necesitaríamos un libro. Por cierto, ¿quién sale más en Canal Sur? ¿Juan y Medio o Javier Aroca? Habría que echar las cuentas.


Sandokán. Casi peor que las sentencias del caso Malaya, es que a las televisiones les dé por matarnos de vergüenza ajena con especiales sobre Sandokán, ese personaje de José Mota, mezcla de Gil, vieja del visillo, Mocito Feliz y Lopera. Lo hicieron en Nitro y la risa no compensaba el asco y la tristeza.

#TuitMix: Derecho a meter el cucharón (13/10/2013)


Monarquía sindical. Sabrán ustedes que los sindicalistas no pueden ser detenidos. Son inviolables, como corresponde a la monarquía de barbas y regalías que forman. Así lo tuiteó mayestáticamente @ccooandalucia: “Toxo ve impropio de una democracia que se mantenga detenidos a sindicalistas”. Sí, dijo “democracia”, sin duda en un lapsus. Cualquiera se confunde entre tantos sistemas, mayorazgos, melancolías y bulas que usan a la vez. Extraño concepto de la democracia, por lo visto un señorío que ellos manejan concediéndose privilegios incendiarios y graciosos saltos a piola de la ley. “Sí claro, la democracia está pa el mangoneo, que no pasa nada, y a las comilonas con marisco incluido. ¡Habrase visto!”, protestaba @Trianabetis4. @edbalta señalaba: “Que alguien le explique al Toxo que no han detenido a nadie por sindicalista, sino por LADRONES, coño, por ladrones”. Pero nada: “Persecución a sindicalistas, encarcelamientos, desprestigio a los sindicatos con ayuda mediática... el PP es hijo del Franquismo”, insistía @ZasRoberto. Lanzas y su vaca asada, las facturas engordadas y los ricos botes, son cosa de Franco. “Ahora los sindicatos UGT y CCOO dicen que detener a sindicalistas que han robado es una persecución de la brigada social franquista. Mafias!”, les acusaba @DidacPolo. Pero @carboneropaco dedicaba su #FF a “quienes, como yo, sienten, #orgullodesersindicalista. La defensa de los derechos no descansa”. “No nos van a callar, como no lo hicieron en el pasado”, se unía al hashtag @CCOOCORDOBA. Pensé que ese hashtag podría querer reivindicar la esencia del sindicalismo, ahora tan pervertida. Pero ese último tuit enlazaba a este tremendo titular: “CCOO: ‘La juez Alaya y el PP no olvidan que en Andalucía hay un gobierno de izquierda por el papel jugado por los sindicatos’”. Al final, creo se referían al derecho a meter el cucharón en la olla hasta el codo. Y el orgullo de que nadie les rechiste. Por cierto, ¿saben dónde no he visto nada sobre conjuras contra el sindicalismo? Pues en @CGT o @cnt1910. Entre los sindicatos también hay clases.


El pacto de los calvitos. Susana Díaz sigue haciendo sus Américas como una folclórica de las palabras vacías como calabacines o castañuelas. Y algunos ilusos hasta la creen. Taconeos, revoleras, visitillas y preludios de pactos que no son nada pero van haciendo nombre, rodada y cantares. “Pregunto: ¿qué hay que pactar sobre corrupción? Los chorizos a la cárcel. Punto”, escribía @J_A_Isla tras la visita a Rajoy. “Un acuerdo para no atacarse mutuamente con la corrupción”, le parecía a @mdlherran. Mucho pacto implacable, pero luego aquí vetan una comisión sobre el fraude del Plan Bahía Competitiva… Ahora, el mejor y más atinado, el propuesto por ‏@Susi_Enfuresia: “Voy a pedí a Rajoy un pacto contra los carvito con barba. Er quita a Aria Cañete y yo a Rubarcaba”. Éste lo doy por hecho.

Triclinium: Retrato con pasapurés (11/10/2013)


Implacabilidad trampera contra la corrupción, transparencia de mentes en blanco, “tolerancia cero” eructante e insípida como un refresco… Todo se lo llevó Susana Díaz camino de Madrid, donde se fue a ver a Rajoy para seguir jugando a hacer política de alta tetería. Con el eslogan de la legislatura en otro bolsillo, el bipartito, que tenía ayer la oportunidad de convertir por fin las flores en panes y “las palabras orales” (Marina Segura dixit) en hechos, se tragó como una papilla verde sus discursos de regeneración y negó la comisión de investigación sobre el fraude del Plan Bahía Competitiva. Las razones fueron grotestas, previsibles y antiguas. Ignacio García, de IU, que fue presidente de la Comisión ERE y allí se dio cuenta de que era menos cansado disfrutar de la tapicería sin preguntar tanto, admitió el “tufillo” del asunto pero acusó al PP de “seguir por la senda de la demagogia”, de pedir comisiones de investigación “sin criterio”, “a todo lo que se mueve”, y usó ese argumento que merecería siempre una de esas falsas fanfarrias neronianas de las pelis: “no tener autoridad moral”. Digo yo que si cree que el PP no tiene autoridad moral para pedir la comisión, debería pedirla IU. Para García y Díaz Trillo, la Junta no tenía nada que ver (a pesar de los imputados de su agencia IDEA), y sin más que decir, el socialista se paseó por Bárcenas y Gürtel, por “la paja en el ojo ajeno”, “la doble moral” (que en él sería ya cuádruple) y el “fariseísmo”, mientras afirmaba que Susana Díaz viajaba a Madrid para “recuperar el valor de la política”. Sí que hacen falta tragaderas y pasapurés para decir y escuchar todo esto.

Antes, Zoido había preguntado a la presidenta sobre corrupción y paro. Zoido ataca como un zombi, con esa tenacidad idéntica, sin cansancio, dolor ni media lengua, pero es verdad que Díaz no responde, ni ha mejorado la defensa a escobazos de Griñán, a quien se parece cada vez más. Para Díaz, las explicaciones y auditorías que pide el PP son una demostración de la “penosa situación de la oposición”, un grupo “descabezado” y “atrapado en los ERE”. Hemos regresado a la jorobas verbales de Chaves y a las lecciones de profesor con cuello duro de Griñán. Tampoco concretó nada Díaz sobre qué va a hacer contra el paro. Sólo que ella se reúne mucho, gasta suelas y cera con agentes sociales y prebostes con escalinata. A ver cuándo se reúne con ella misma y su gobierno, y empiezan a hacer algo más que maletas. Quiere solucionarlo todo con un bonobús, aunque sus sueños son más de Orient Express, arreglando Madrid, Cataluña, España y un poco los Cárpatos. Ayer, el PSOE se autopreguntó sobre el plan de financiación de Cataluña. Ya, interpelar sobre Rajoy y sus presupuestos, o Wert y su película de El muro, es una catetada. Al menos, la presidenta nos trajo una contradicción que casi aniquila el universo: aseguró haber recuperado 25.000 euros de unas facturas “indebidamente cobradas” por UGT-A, a la vez que el sindicato afirmaba no haber encontrado ninguna irregularidad en su comisioncilla interna. ¿Irá esa diferencia a un bote?

Ayer, toda la corrupción resbalaba como en un domingo piscinero. A Montero le preguntaban si seguía manteniendo que las transferencias de financiación eran legales, y contestaba que ellos tienen la mayoría en el Parlamento (¡?). ¿Invercaria? ¿Facturas de UGT? ¿Heracles? Para Sánchez Maldonado, que es un abuelo de Casa Tarradellas, todo se queda en “confiar en la Justicia”. ¿En qué consistirá esa implacabilidad suya contra la corrupción, si todo lo van a hacer los tribunales, hasta las fotocopias? Pero para nuestra presidencia, “hemos avanzado en transparencia” por su declaración de la renta. Ayer era el día para retratarse. Como exhortaba Zoido: “Hágalo, y no lo diga”. Pero hicieron y dijeron lo de siempre, o sea nada. No existe ese Nuevo Tiempo, esa secta de políticos sinceros o suicidas. Todo será igual pero con una bandera grabada de palabras susanistas, como el tapiz de una alegoría comido por bichos. Y que ayer se quedó en el maletero.