13 de marzo de 2012

Somos Zapping: La Junta como Covirán (20/02/2012)


Tirabuzones. Me he ido despegando del Carnaval llorón y plazoletillero, chochista y pajillero, del retortijón y del rozón, de la postalita y de los mocos. He llegado a la conclusión de que no hay ni tanta gracia ni tanta crítica ni tanto corazón despechugado del pueblo como dicen, o como solía, sino que ya es una especie de peñismo de la tristeza, la autocomplacencia y los culos en pompa, todo a la vez. No podía ser posible tanta concentración de poetas, músicos, revolucionarios y genios del humor en la misma tasca. Insoportables las comparsas, meonas las chirigotas, neoyorquinos los coros, escolares los cuartetos. Al menos, en su gran mayoría. Se salvan cuatro o cinco de siempre y algunos hallazgos breves y contados, pero que no me dan para sostener el mito, ese catedralismo caletero del Carnaval de Cádiz. Quizá todo se sustentaba en que el Carnaval no era ni el mejor humor ni la mejor música ni la mejor lírica, ni siquiera la más elaborada e incómoda protesta (la crítica suele abordarse de manera superficial, demagógica o directamente ignorante), pero era el alma del pueblo. Sin embargo, desde que Canal Sur lo domesticó y lo convirtió en negocio, hasta eso se fue pervirtiendo. Las críticas se blanquearon (están en juego contratos, giras, aparecer en los resúmenes de La Nuestra), los que escribían ripios en las servilletas se creyeron poetas universales, los sueños de éxito y fama hacían a las agrupaciones buscar la gracia y el impacto facilones, sin molestar demasiado, y así es como esto se convirtió en una mala revista vedetera. ¿Dónde están la rebeldía, la crítica al poder? No, sólo pasodobles a las niñas muertitas o a los viejos de los asilos. Si acaso, meterse con algún catalán, y poco más. Quitando unas contadas menciones de pasada, al mangoneo de los ERE sólo le ha prestado verdadera atención Julio Pardo. Que yo sepa, los nombres de Griñán o Chaves no se han pronunciado en el Falla este año. La crisis y el mangoneo eran un rebujo indiferenciado de banqueros y políticos, una simplona crítica de clase. Urdangarin ha dolido más que el millón de parados y las pichillas salían más rentables que los garrotazos. Vi hasta a una agrupación que tenía en el bombo el logo de la Junta, que ya parece patrocinar esto igual que Covirán. Por primera vez Canal Sur retransmitió la final en HD y al Carnaval sólo parecían notársele más los churretes. Será culpa de Canal Sur, o será que ya ha pasado mucho tiempo desde que yo llegaba al instituto cantando el estribillo de Los comboys d'a pejeta, pero creo que la rabia, la valentía y el ingenio va a haber que buscarlos en Andalucía en otra parte. En Cádiz se diría que ya, más bien, sólo hacen tirabuzones con los duros y los mojones.


El peor sketch del mundo. Al Teatro Falla llevaron su programa también Los Morancos, no sé si para terminar de santificar la decadencia de la gracia de la tierra. En el Falla, que es un templo para muchos, va a haber que colocar colgaduras negras y tocarle un réquiem con pito al humor. ¿Qué les pasa a Los Morancos? ¿Se les ha pegado la guasa de Cayetana después de ir a babearle las pantorrillas? ¿O fueron a visitarla precisamente porque ya han alcanzado su mismo nivel de gracia, es decir ninguna? Los hermanos Cadaval están en caída libre, su humor va muriendo a jamonazos programa a programa. Hace poco vi un sketch suyo que creo que está cerca de ser el peor que yo haya visto nunca, sobre un bicho llamado Potoma. ¿Es la pereza, es el acomodamiento, es el agotamiento? Quizá, como en el Carnaval, han dejado de buscar el humor porque se creen intrínsecamente graciosos.


Cura vacilón. ¿Se acuerdan de esa serie sobre un cura jovencito, modernito, marchoso y motorizado que emitió un tiempo Canal Sur? Padre Medina, se llamaba. Pues ha vuelto. Bueno, no ha vuelto la serie, pero si un curita vacilón, con chupa de cuero y todo, que hace de colaborador en el programa de Toñi Moreno. ¿Habrá algo más antiguo que un cura progre? Pero es que Andalucía no ha salido de Sor Citroën.


Innovación de la semana. No podemos dejar este artículo en el desencanto un tanto enfurruñado con el humor que parece que me ha embargado. Tenía pensando ver algún vídeo de Les Luthiers para asegurarme de que no soy yo el que se está avinagrando, pero no ha hecho falta. Tecnópolis me devolvió la sonrisa. Tecnópolis es la explosión de rayos gamma del humor, es la velocidad de la luz de la risa, es el chip del descojone que ha colocado Canal Sur, el óxido nitroso que deja escapar nuestra tele pública. Penetré en la atmósfera ionizada de nuestra modernidad y me dejé llevar por la deslumbrante innovación que supone ver piaras de cerdos por las tierras andaluzas.

Hoy viernes: Contrarreforma (17/02/2012)

Griñán ha animado a “decir no a la derecha de la contrarreforma” justo cuando esa derecha parece más bien calvinista, con su moral industriosa y su virtud de la calderilla. Griñán, como todo este PSOE, concibe la política como una guerra de religión, pero seguramente no estaba pensando, al hacer esta referencia, en el gran meneo que sufrieron Dios y sus cancillerías en el siglo XVI. Pero el símil es bueno aunque dándole la vuelta. Griñán se ha equivocado de bando o de iglesia con esto de la reforma y la contrarreforma. Este PP no es Trento, sino más bien las 95 Tesis, y al PSOE (sobre todo en Andalucía) le corresponde mejor el papel de Papado corrupto, de catolicismo imperial, traficante de indulgencias y salvaciones, ahíto de poder terrenal y principesco con la excusa del dios de su ideología. Ha sido el PSOE el que ha celebrado, con urgencia y desesperación, su particular Concilio de Trento en Sevilla, que como aquel otro se ha quedado en pasear más santos, poner a un Papa aún más gordo y a una jerarquía aún más tremebunda, reactivar la Inquisición contra la derechona y azuzar las guerras de religión. Es el PSOE el palacio envilecido que quiere purificarse con nuevos rezos, mientras el PP ha optado por ese Dios un poco tendero del protestantismo y busca la salvación en la hacendosidad. O sea, el PP es más la Reforma y el PSOE la Contrarreforma. Una contrarreforma agresiva pero en el fondo insustancial, como también fue aquélla, con un ejército de misioneros y progres frailunos para convertir a la gente pero sin modificar el núcleo de su fe, ya podrido, y queriendo poner en el rito, las maneras y los cánticos lo que ya no hay en la ideología.

Cuando una religión se derrumba no vemos a los dioses caer del cielo como azulejos rotos, sino a sus sacerdotes negándolo y a los creyentes poniendo aún velas en el agujero de las hornacinas y de sus corazones. Al PSOE le está pasando esto. Las iglesias se pueden mantener vacías de dioses y en el PSOE lo estamos viendo. Ya sólo luchan por conservar el puesto, el trabajito, el papeíllo. Los clanes se disputan los jirones de la túnica sagrada, escapan con las ropas de las estatuas como arrancadas a muertos, se llevan los cálices y los dientes de los santos reducidos a menaje. De Dios quedó un cenicero y de Mesías, un sacristanejo. Sus listas electorales parecen ahora las de los justos que se salvarán en el Juicio Final. Nadie en el PSOE se preocupa ahora de lo que pueda pasarle al socialismo, sino de sobrevivir ellos a la tierra y al infierno. Están viendo a un PP que llegó al Cielo con la hucha y el bisturí, pero en realidad no tienen reforma, ni contrarreforma, ni Dios ni Diablo que oponerle. El PSOE mismo se encargó de vaciar su iglesia, como una jaula de la que espantaron a los ángeles.

Somos Zapping: Garzón, Chuck Norris y Atticus Finch (13/02/2012)


El bueno. Lo dijo Cayo Lara en las noticias de Canal Sur: “Los buenos fueron condenados y los malos no se han sentado en el banquillo”. Ahora entiendo todo el apoyo que está recibiendo Garzón. Es que él es el bueno. Y el bueno no puede hacer sino cosas buenas y justas. Argumento circularmente impecable. Supongo que podrían decir lo mismo de Chuck Norris. Bien dadas están las patadas, en el pecho o en la ley, del mushasho de la película. Pero me extraña ver a la izquierda defendiendo a Chuck Norris. Yo creía que la justicia aplicada con y por los santos cojones de uno, las hostias merecidas y la ley para limpiarse el culo eran una cosa que la izquierda adjudicaba a los fachas, mientras ellos se apropiaban de la defensa del garantismo y los derechos individuales. Pero deben de tener sus excepciones.

Canal Sur dio la noticia enfocado en las manifestaciones de apoyo al juez. El reportero contó la película así de implicado, épico y emotivo: “Dos sentimientos en esta concentración: indignación y vergüenza. No se explican cómo el hombre que ha destapado a corruptos, que ha acorralado a terroristas, que ha enviado entre rejas a narcotraficantes y ha sentado en el banquillo a dictadores y genocidas, pueda haber visto cómo desde su propio país, desde su propio (sic) Tribunal Supremo, se ha puesto punto y (sic) final a su carrera profesional”. Observen la pomposa retórica de la traición en estas palabras. Y el hecho de que esta gente “no se explique” que haya leyes que se tengan que cumplir. Leyes como la que dice que un juez no puede ordenar la intervención de las comunicaciones entre los acusados y sus abogados salvo en casos de terrorismo y con la debida justificación. Lo que ha dicho el Supremo es que Garzón se ha cargado un elemento nuclear del Estado de Derecho, nada menos que el derecho a la defensa. Y me temo que la ley no contempla ninguna excepción cuando los acusados resulten especialmente detestables, chulos, o moral o ideológicamente odiosos. No, esas consideraciones entran sólo en la peculiar justicia de esta izquierda, o en la de Chuck Norris o Harry el Sucio. O en la de Batman. Yo no soy juez, y no juzgo. ¿Pero que la gente “no se explique” que hayan podido condenar a Garzón? Es que él era el bueno y sólo intentaba darles su merecido a los malos, ¿qué importa cómo se haga eso? Pues importa porque esto no es el salvaje oeste. “Reivindico mi derecho a la inocencia”, dijo Garzón ante el tribunal. ¿Qué clase de juez puede pensar que la inocencia es un “derecho”? Creo que Garzón ha sido muy torpe o muy vanidoso (seguramente las dos cosas). No es que no se pueda optar por ser Harry el Sucio. Garzón y esta extraña izquierda pueden tomar ese camino moral, si creen que es el suyo. Pero hay que asumir las consecuencias. Saber que, una vez que uno ha cogido el pistolón por su cuenta y se ha saltado la ley aun en nombre de la Justicia o de la Verdad o de lo que sea (eso no importa), ya está al otro lado. Garzón, incomprensiblemente, ha actuado como en su propio GAL. Pero es que él es el bueno... De lo que no se dan cuenta es de que no se puede ser, a la vez, el bueno a la manera de Harry el Sucio y a la de Atticus Finch, el íntegro y bondadoso abogado de Matar a un ruiseñor. Y decidir qué papel toma uno en esta película es elegir entre el totalitarismo y el Estado de Derecho.


El hada madrina. A Toñi Moreno le encanta hacer de hada madrina. El otro día, pestañeaba y revoloteaba con fondo de música de violonchelos a cuenta del caso de una mujer con el marido en paro y nueve hijos que dormían en sacos. Desprendiendo chiribitas al abrir los brazos, decía cosas como “para pedir estoy yo” o “aquí sólo lloramos de alegría y al final”. Creo que al programa sólo le falta una canción, a ser posible que incluya un baile con teteras, o con pajaritos o pingüinos, como en Mary Poppins. Pero un hada madrina en Canal Sur tenía que resultar diferente, castiza. No sé por qué, pero en el atril o flor en que descansa sus alitas durante el programa la vi un día con botellas de aceite y un gran pan de ésos que sólo se ven en las tómbolas de feria. Había hasta un cura entre los colaboradores del programa. Esto va mejorando. Ya es como un hada madrina de Berlanga o casi de Buñuel, repartiendo a la vez homilías y pan con aceite a personajes dickensianos de Andalucía. No es que sea malo eso de querer ser hada madrina, quizá sólo un poco afectado. Lo malo es esa impresión que deja el programa de que todo aquí se puede solucionar con un abracito y polvos mágicos, de que todo lo que le hace falta a Andalucía es que la vecina te dé un colchón o un cesto de huevos, de que basta con aliviar a un pobre al día para sonreír en la pompa, como hacen con su caridad las señoronas de rastrillo. No deja de ser un triste destino que Andalucía siempre parezca centrar su esperanza en hadas madrinas.

Hoy viernes: Casilla de la ciencia (10/02/2012)

Los Reyes me trajeron un telescopio justo cuando parece que el mundo sólo maneja la bola de cristal. Miré si las estrellas se caían, sin la luna sangraba, si los planetas huían de nosotros, pero el cielo tenía como recién puesta la misma mesa infinita e intacta de candelabros, joyas y misterios. La única paz que nos queda es la indiferencia del Universo. No hay nada como caer hacia arriba en el cielo, lago negro bocabajo, para asumir nuestra insignificancia. Pero, pese a esa insignificancia, somos, que sepamos, la única materia que se hizo consciente y que ahora es capaz de mirarse las trenzas en el firmamento. Aún sentimos que el cielo nos llama como una madre, pues sabemos que venimos de allí, de los elementos que cocinaron las estrellas, del trabajo de los eones y las manos ciclópeas de la naturaleza.

Hemos ido descubriendo el cosmos a la vez que nos hemos ido descubriendo a nosotros mismos. Es curioso, pero cuando Galileo hace posible la explicación mecánica del mundo y luego Descartes la amplía y además establece el principio de subjetividad racional, es cuando se inaugura la modernidad. El desentrañamiento racional del mundo y del hombre comienzan casi al unísono. Galileo mira por primera vez hacia el cielo con un telescopio y Descartes mira hacia dentro para encontrar el sustento ontológico del conocimiento humano, su “pienso luego existo”. La modernidad y el humanismo nacen de estas dos hazañas intelectuales, de estos dos rayos que parten casi a la vez hacia lo profundo y hacia lo exterior del ser humano. La ciencia no ese tubo extraño que le ha nacido al hombre, esa prótesis artificial o superflua que lo aleja de su naturaleza y lo echa a pelear contra ella. Frente a la imagen deshumanizadora, fría, que algunos quieren dar de la ciencia, la realidad es precisamente la contraria. Aunque mire muy lejos o a lo muy pequeño, la ciencia es la mitad del ser humano buscando la otra mitad.

Cuando faltan pan y trabajo, la ciencia puede parecer el lujo de hacer cacharritos, una especie de papiroflexia ociosa. Pero el hombre no puede pararse en la investigación de lo que es y de lo que puede llegar a ser y hacer sin traicionarse ni envilecerse, sin empobrecerse aún más añadiendo a la escudilla del hambre la ignorancia y la impotencia ante el mundo. La ciencia parada es el hombre parado. Yo he apoyado la iniciativa para que la declaración del IRPF incluya una casilla para destinar el 0'7% de mis impuestos a la ciencia. No sólo por el desarrollo, avances o curas que puedan faltarnos, sino por la pervivencia de la curiosidad sin prejuicio y del rigor como métodos para desvelar la realidad. No quiero que un día la gente mire al cielo y vea sólo miedos y brujas. Aún necesitamos saber hasta dónde podemos tocar el infinito y rasgar la oscuridad. Aún necesitamos saber lo que somos. Aún necesitamos saber por qué.

Somos Zapping: Nada en el sarcófago (6/02/2012)


Renacimiento. No voy a poder hablar mucho de Rubalcaba, porque he mirado en su sarcófago y, por no quedar, ya no quedan ni metáforas para él. Sin embargo, aunque sea como si volviera ahora a nuestra vida el Curro de la Expo queriendo renovarnos, creo que Rubalcaba es mejor opción que Chacón. Chacón era como un ala que le quedaba revoloteando al zapaterismo, hubiera sido una repetición con los mismos eslóganes, posturitas y flautismos, la condena del PSOE a permanecer en la ñoñez ideológica y la estética de sonrisa y peto de los Cantajuegos. Con Rubalcaba será diferente, una especie de muerte del partido por putrefacción, algo así como la versión política de la muerte térmica del Universo que dicen los científicos, con los átomos deshilachados, toda la energía útil agotada y el tiempo congelado. En estas condiciones, hay teorías que dicen que la singularidad de ese estado final sería equivalente a la del estado inicial, con lo que esa muerte impulsaría otro comienzo. Puede ser un símil acertado: Rubalcaba llevando al PSOE hasta una total oscuridad cósmica que posibilita al final la chispa de algo completamente nuevo. Quizá sea ésa su única esperanza, porque pretender que Rubalcaba termine un día en La Moncloa no se lo puede creer nadie. Pero, en lo que nos concierne, o sea la televisión, este congreso nos dejó algunas curiosas enseñanzas. Primero, que sí existe algo que pueda preceder en los informativos de Canal Sur a las ventiscas. En cualquier otra circunstancia, el frío polar hubiera enterrado la actualidad política, por muchos escándalos que trajera el día. Pero los jefes se jugaban las migajas y no hay ventolera que pueda con eso. Segundo, que ver a Griñán intentando gritar consignas en un atril, queriendo ponerle pasión mitinera a sus palabras, sigue siendo como ver intentarlo a un tísico. Es como si su tristeza y abatimiento sólo consiguieran expulsar ahogadamente trozos de pulmón al micrófono, sin lograr al final fuerza ni convicción, sólo agonía. Y tercero, que cuando Canal Sur tiene que evaluar perdedores y ganadores entre las filas de su idolatrado PSOE, tiene dificultades para encontrar descripciones adecuadas: Carmen Benavides hablaba de “alegría” en los seguidores de Rubalcaba y de “una cierta emoción” en los de Chacón. Cuánta sagacidad y precisión periodísticas... Pues así queda la cosa, con los más pesimistas pensando en una muerte lenta, y los optimistas en una que sea rápida. El hotel donde se reunió el PSOE se llamaba Renacimiento, pero este renacimiento tendrá que esperar mientras Rubalcaba siga siendo... Vaya, es cierto: en su sarcófago ya no quedan ni metáforas para él.


Culminaciones. Hay veces en que Griñán coge la retahíla y cada humorada tumba a la anterior. Firmó nuestro presidente la disolución del Parlamento y Canal Sur nos contaba sus impresiones sobre la legislatura, verdaderamente impresionantes: se felicitó Griñán nada menos que de “la capacidad para culminar los cuatro años de legislatura”, que es como felicitarse por haber aguantado todo el día acostado. Y digo yo, además: ¿Culminación de qué? ¿Qué orgullosa cima han coronado? ¿La del paro, la del despilfarro, la de la corrupción? Cualquiera diría que lo de la Junta ha sido más bien un despeñamiento, un sprint cuesta abajo, pero ya ven, a ellos les parece que han dejado a Andalucía en lo alto de su montaña. Y sólo por aguantar ellos en sus sillones orejeros mientras todo se derrumba. También se ufanaba el presidente de que estas elecciones andaluzas no coincidan con las generales. Serán “los problemas andaluces los que deberán presidir los debates, la discusión y las propuestas”. Vaya, ¿y quiénes sino ellos han evitado que eso fuera así? Sí que tenía el día gracioso Griñán. Pero aún podía ir a más. Refiriéndose a la portavoz del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, quiso Griñán dejar clara su postura sobre la separación entre función institucional y el partidismo: “Cuando representa al Gobierno y tiene detrás el escudo de España, no debe plantear cuestiones que no (sic) sean ni rocen en absoluto lo partidista”. ¿Pero es que Griñán no escucha lo que dicen su Mar Moreno o él mismo con el logo de la Junta a la espalda? Yo creyendo que Griñán nos mataba de tristeza, y nos mata mejor de risa...


Juventud con futuro. Y luego dicen que la juventud andaluza no tiene futuro... Pues las noticias de Canal Sur nos contaban que, por ejemplo, el Instituto Andaluz de la Juventud da premios a los noveles... ¡en el diseño de trajes de gitana! ¿Quién dijo que faltan oportunidades, estando ahí el Salón de la Moda Flamenca? Y eso, por si fuera poco lo que se gasta de dinero público en Canal Fiesta Radio para que la juventud coja la guitarrita. Los presentadores de las noticias, a los que el pantallón envolvía en volantes, remataron con eso el día perfecto: congreso de los jefes, nevadones y faralaes.

Hoy viernes: Camps en San Gil (3/02/2012)

La Macarena, que llora encajes y supura esmeraldas por los toreros, ha recibido la visita de Camps, que ha ido a verla como tras una cornada. Que te adopte la Macarena significa que ya formas parte del folclore castizo, y es lo que les está pasando a estos políticos que vienen de juicios como corridas de toros y de la nueva ópera nacional del trabuco. El político oscuro ya es otro majo. Este sufrido y pillo país de futbolistas y barberos, de cojos de iglesia y políticos de verbena, quizá necesita una madre silenciosa que parezca enternecerse por todo y otorgue consuelo y perdón indiscriminado con la respiración de las velas. No es que salga uno de la iglesia con el milagro en el bolsillo, ni con una Copa de Europa, ni con la taleguilla santificada, ni con las culpas lavadas en cera, pero una Virgen vuelve un poco niños de comunión igual a altivos matadores que a plantillas del balompié que a políticos balconeros, que pierden su ferocidad o su roña y ganan una especie de nácar del alma abrillantado. La Virgen da paz y honores, ante ella se han postrado lo mismo generales que curritos, que han creído que les bendecía sus batallas o su pan duro y les prestaba el fajín, o al revés. En realidad, las Vírgenes, acericos de Dios, miran siempre igual, hacia dentro de sus puñales, se arrodille un pobre o un poderoso, un justo o un malvado. La Virgen, que no sabe nada de toros, ni de fútbol, ni de guerras, ni de política, ni de miseria, ni de justicia, porque está hecha del mismo silencio y la misma ausencia que Dios, se hace madre de cualquiera porque los hombres le han inventado ese oficio de madera.

Camps, no culpable, quizá quería que tras los juicios de los hombres viniera el juicio de Dios, en el que siempre ganan los fuertes porque Dios no se mete en esas cosas. Ay, si los dioses aún fulminaran con rayos y flechas de oro y maremotos nacidos de sus barbas... El romance de valentía de Camps tenía que terminar en San Gil, como la copla. No era el perdón ni el agradecimiento lo que buscaba, sino ser definitivamente un personaje de romance, de tragedia española, acabando ante el sagrario con las perlas de sus penas ofrecidas en penitencia. Pero bajo los mantos de las Vírgenes se han refugiado tantos piadosos como canallas y esa estampa no nos dice nada, salvo que seguimos siendo fetichistas y folclóricos, que el PP no ha abandonado su tradición pilonera aunque se quiten la corbata en los mítines, y que Arenas y Zoido aún se prestan a hacer de monaguillos del partido en dulces domingos de perdón. La Macarena, con el corazón punzado y los ojos ciegos de gemas de sal, acurrucada en el cielo de su lejanía o su indiferencia, absuelve o cicatriza a toreros y políticos. El perdón de Dios cuesta lo que una vela. El de los hombres, el de la ciudadanía, cuesta más.

Somos Zapping: Griñán en Melrose Place (30/01/2012)


Encamados. Felipe González está con Rubalcaba y a Chacón la apoya el fondo de armario de lo que quedó del zapaterismo, apenas una sonrisa en el aire como la del gato de Cheshire. Griñán no está con nadie, sólo con su tristeza, como una vieja de ventanuco, pero sin embargo todos dicen que lo apoyan, al menos según Chacón, que en la entrevista de Canal Sur afirmó que lo importante es que Rubalcaba y ella son del presidente andaluz. ¿Se han hecho ustedes un lío con tanto estar o no estar y ser o no ser de unos y otros? Yo sí. Esto parece Melrose Place, aquella serie en la que todos se iban peleando y encamando hasta completar el producto cartesiano. En realidad, lo importante no es ser de Griñán, personalmente insignificante en este embrollo, sino, por un lado, conseguir votos de la poderosa federación andaluza para el congreso, y por otro, salvar como sea en las próximas elecciones el feudo andaluz, sin el que el PSOE se convertiría en un partido fantasma. Lo que yo me sigo preguntando es qué futuro de cambio y renovación se puede esperar en un PSOE en el que dos candidatos quemados se pelean entre ellos a la vez que apoyan a otro candidato más quemado aún, teniendo que defender la fracasada gestión socialista en Andalucía como modelo. Al final, este Melrose Place terminara con el socialismo encamado entre el poszapaterismo ñoño, el posfelipismo mefistofélico y el irreductible caciquismo andaluz. No me salen más combinaciones. La única posibilidad para el cambio en el PSOE es el fracaso de Griñán, un interregno con quien sea gestionando cenizas y que de ahí surja, por fin, algo nuevo.


Hachas y horcas. Marta del Castillo parecía una Juana de Arco entre las velas del pueblo, casi quemándole el pelo en las fotos amontonadas. El homenaje se hermanaba con el sacrificio en una imagen triste, entre altar y ataúd simbólico, como una joven heroína de una guerra troyana. Grandes manifestaciones de dolor y gritos que Andalucía directo retransmitió como un vía crucis. El dolor es humano, tanto como la venganza. Pero yo sigo prefiriendo un sistema en el que un posible culpable pueda quedar impune a otro en el que las masas con cera y sangre en los ojos decidan quién es o no culpable. Andalucía directo lo contaba todo, la rabia, el desconsuelo, la indignación, desde una unanimidad que pretendían hacer corresponder con los sentimientos de la gente de bien. Yo, respetuosamente, me permito salirme de esa unanimidad, que tiene su peligro. Entre tantos que han juzgado, yo renuncio a juzgar. Porque no soy quien tiene que hacerlo, porque carezco de los datos, el conocimiento y seguramente la capacidad. Por eso hay leyes y jueces, para que entre el crimen y el verdugo haya otro eslabón. Sin ese eslabón, seríamos salvajes. Y una sociedad que no reconoce eso coquetea con ese salvajismo. Yo renuncio a juzgar, no quiero para mí esa cruel responsabilidad. Algunos se encontrarán a gusto con ella, pero yo no. El otro día, la comparsa de Antonio Martín, siembre recreándose en el agusanamiento de la necrofilia, terminaba un pasodoble preguntándose cómo hubiera sido la sentencia si Marta fuera hija del propio juez. Pues hubiera sido la sentencia de un país salvaje. Tomen, los que se sientan capaces, sus hachas y sus horcas. Yo no puedo con ellas.


Pobre Garzón. Objetivo abierto, programa que suele hacer zoom en el morbo, se dedicó esta semana a las causas abiertas contra el juez Garzón. “Tres causas en pocos meses por el mismo delito... Parece que todo es como... [que] había que sentar a Garzón en el banquillo”. Así lo resumían y así fue el programa, un alegato en defensa del pobre juez, víctima de oscuras conspiraciones y venganzas por atreverse a investigar, según decían, la conexión entre Gürtel y la financiación del PP. Son argumentos que suenan de otros casos y otras partes, pero no mencionemos más nombres, para qué. Yo, ya digo, renuncio a juzgar. Otros sí lo hacen. Siguiendo sus razones, su rabia o sus ideologías. En este caso, lo hace una televisión pública. No hay más que decir.


Piedad socialista. Con la Ley de Dependencia, aquí la gente se llegaba a morir antes de recibir las ayudas. Pues para el programa Los reporteros, la cosa es así: “40.000 personas que estaban ya valoradas no recibirán de momento las ayudas debido a las medidas de austeridad aplicadas por el nuevo Gobierno”. Luego, ancianos, sillas de ruedas y máscaras de oxígeno, la piedad pública socialista a toda máquina. Algo así me esperaba del nuevo reality Yo médico y, efectivamente, pocos minutos pasaron hasta que se vio la preciosa estampa de una madre consolando a su hija en el hospital con el fondo del logo de la Junta. Y así seguirá su zafarrancho Canal Sur hasta las elecciones.

Hoy viernes: Jueces (27/01/2012)

Y los jueces fueron héroes y mucamas y córvidos y vedetes y salomones y cucarachas, y sus salas palacios del Derecho y del póquer y de las sogas y del veneno y de los espejitos y de las telarañas. Creo que todos hemos caído alguna vez en el vicio de criticar a los jueces como si fueran árbitros de fútbol, otros señores que viven de luto y nunca dejan contentos a todos. Si sus decisiones nos gustan, hablamos de triunfo de la justicia, del Estado de Derecho vestido de arcángel; si no nos gustan, se señalan influencias políticas, perversiones ideológicas, leyes mal paridas, ratas en los sumarios, contubernios entre encajes. Nos suelen dominar los prejuicios, las adscripciones partidistas o el peligroso y contagioso calorcillo de la chusma linchadora. Tendemos a ver la justicia no como aplicación de la ley sino como pistolero de nuestras venganzas. Hay quien piensa que la justicia debe compartir nuestra sangre, nuestra rabia, nuestra crueldad o nuestra poesía. Pero la justicia debe parecerse más a la ciencia que a la moral. Sólo eso nos puede salvar de la arbitrariedad, que es lo que destruiría verdaderamente el Estado de Derecho.

Los juicios en la calle, en los periódicos, en las tabernas... Todos hacen de jueces, pero eso es como si todos quisieran hacer de traumatólogos. Vamos hablando de justicia con el corazón de una niña muerta, con las babas de los corruptos, con ideologías sentimentales y sus ataúdes de arena, pero ésa es precisamente la manera en la que no puede (o no debería) hablar nunca la justicia, ni desde el corazón ni desde las babas ni desde las ideologías. Son tentadores los altares y las hogueras de jueces, pues arden y brillan como mesías. Pero a los jueces, todos, dignos, justos, torpes, envilecidos endiosados o hasta con dueño, y a la Justicia en general como institución humana, falible y mejorable, sólo podríamos criticarlos o defenderlos, en rigor, con la medida de la propia ley, con el argumento jurídico y legal. Cualquier otra cosa es barbarie, linchamiento, turba, este pudridero de la Democracia que vemos aventando horcas y a veces tronos para los jueces o sus decisiones en las plazas y los papeles.

Partidos, demagogos y tejedoras de guillotina han pretendido mangonear la justicia para sus intereses, su tranquilidad y sus revanchas. La nueva reforma del Gobierno ayudará sin duda a la independencia y a la dignidad del poder judicial. Me ha parecido una medida revolucionaria esta resurrección de Montesquieu, de la verdadera división de poderes, tras el hachazo que le propinó el felipismo. Pero la sociedad también tiene que aprender que la justicia no está para ejecutar sus venganzas ni pagar deudas de su sangre, su historia o su ideología. Y que los jueces, al final, se parecen más a médicos que a santones, pistoleros o cucarachas de los visillos.

Somos Zapping: Pablo Carrasco de Omaíta (23/01/2012)


Servicio público. Yo uso un truco con Pablo Carrasco: cada vez que lo veo pontificar sobre la alta misión de la RTVA, me lo imagino hablando vestido de Omaíta. Entonces su cinismo se convierte sólo en chiste, aunque tampoco llamaría yo propiamente cinismo a lo suyo. El cinismo requiere cierta elegancia y desapego, debe ser un latigazo de seda a distancia sobre las cosas. Lo suyo tiene más que ver con la poca vergüenza del político, capaz de negar lo evidente, de darle la vuelta a la realidad y aun así defenderse con una tiesa y engolada dignidad. Al cínico no le preocuparía la dignidad. El cínico usa el sarcasmo para destapar la maldad y la vulgaridad humanas. Por eso los políticos no son cínicos, sólo mienten con desparpajo, que no es lo mismo. Hagan como yo, y vuelvan a leer la entrevista que le hizo este periódico la semana pasada a Pablo Carrasco, o vean sus intervenciones en su propia televisión (“la administración pública tiene que darnos los fondos necesarios”, exigía el otro día en las noticias), atiendan a sus homilías sobre el servicio público que presta, pero imaginándolo vestido de Omaíta. Entonces, todo cae por su propio peso. Diga lo que diga él, porque entre otras cosas cobra una millonada por decirlo, los medios públicos son órganos de propaganda, control y atontamiento al servicio del poder político que toque. Siempre lo han sido, con unos y con otros. Da igual que miremos los informativos de Telemadrid o los de Tom Martín Benítez. Y en el caso de una autonomía en la que el poder ha sido ejercido durante décadas por el mismo partido, como en Andalucía, más todavía. El control no sólo se refleja en las noticias, que subrayan y ocultan, que guapean e invisibilizan según el interés de los dueños políticos, sino que se extiende de manera transversal (palabro muy logse) por toda la programación. La programación se convierte así en ideologizante y copia los leitmotivs, los eslóganes y las ideas-fuerza del poder político. Si el PSOE decide enfocarse en lo “sostenible” o lo “ecológico”, veremos cómo Tecnópolis, Espacio protegido o Tierra y mar usan ese estribillo hasta el cansancio. Si la Junta anda empeñada en mostrar una educación idílica y chispeante de tecnología, El club de las ideas nos sacará reportajes sobre mediación en la escuela y ordenadores a porrillo. Si ahora están con la sanidad, inventan un reality de médicos, como el que ya nos anuncian. Ocurre lo mismo con la ideología de género, con la memoria histórica, con los sueños de modernidad (otra vez Tecnópolis), o con “la calidad de vida” en Andalucía (Salud al día). Para que el andaluz piense que nada malo puede ocurrir aquí, salvo escapes de gas o puñaladas de malnacidos, tenemos Andalucía directo. Y siempre estará, por supuesto, la conveniente, amodorrante, resignada y principal idea de la alegría y el desenfado del andaluz, de que aun pobres e incultos somos “lo mejón der mundo”, y para eso están la copla, el folclore, las romerías, Los Morancos, Manu Sánchez, los niños de Juan y Medio y así. Nada escapa al control, a la intención, a la servidumbre, en la parrilla de Canal Sur. Pero si hasta tienen una cadena entera, como Canal Fiesta Radio, para que El Arrebato reivindique la simple felicidad de pedir “cervecita y caracoles” y los grupitos chavaleros continúen con la tradición del joven andaluz sin oficio que encuentra su destino y su triunfo en la guitarrita sentimental y racial... ¿Servicio público es todo eso? ¿Y Menuda noche, y Arrayán? ¿Es servicio público La tarde aquí y ahora? ¿Es que el Estado se debe encargar de montar agencias matrimoniales? Pablo Carrasco es el primero que sabe para qué está pensado todo eso, pues para ello lo nombraron sus jefes políticos. Negar que él ejerce de Consejero de Propaganda y Atontamiento forma parte del cargo. Así es, y así será. Y si Arenas gana, no me espero nada mejor. Es demasiado fácil y tentador tener a mano tantos recursos y mecanismos para hacer de la radiotelevisión pública otro órgano de partido. Haría falta mucha altura política y moral para acabar con esta infección de los medios públicos al servicio del poder. Y no creo que nadie, aquí y ahora, la tenga.


Gran entrevista. No me refiero a la de Rubalcaba en la tertulia de la mañana. No, hubo otra que me pareció más significativa. La actualidad temblaba entre naufragios mediterráneos y macroeconómicos, los contertulios discutían ferozmente si los cruceros son más o menos horteras (sólo después de esa interesante y larga polémica, Mabel Mata decidió pasar a otro temilla menor, o sea la economía), y luego llegó el brillante remate: la gran entrevista al cantante Manuel Carrasco, triunfito y melenitas local con nuevo disco. Daba tristeza periodística ver a todo el staff del programa preguntándole al muchacho por su inspiración y sus cancioncillas a la novieta. Buena lección sobre el servicio público y sus prioridades informativas.


Hoy viernes: El pelador de pollos (20/01/2012)

Este es un país en el que se puede empezar pelando pollos y terminar intercambiando pelucas con Jesucristo y juzgado por haber alicatado el cielo, el mar y los ayuntamientos. Sandokán ha contado en su juicio que fue pastor, pavero y pelador de pollos, que es una manera de aprender directamente de la naturaleza los órdenes y jerarquías de la vida. Al final todos nos dividimos en pelados y peladores, ganado y mayorales. Los pollos andan por ahí sin saber que son comida, igual que el dinero anda por ahí sin saber que es una gacela y nosotros sin saber que somos un masa cacareante. Debe de haber un momento en que esa gacela del dinero no da pena con sus ojillos, sino sólo hambre o lujuria, y eso es lo que ya te hace cazador. Hay quien pica en el suelo toda la vida y hay quien va a la caza del gran dinero, y va sin moral como un león. Así salen estos poceros, constructores u hombres de negocios que llegan de la nada, del pueblo, del monte o de la chatarra convirtiendo su hambre de panceta en hambre de todo.

Sandokán se presta tintes con Jesucristo, dice que es parte de Él, quizá le gusta la biografía que comparten un poco porque Cristo llegó de la paja a jefazo con el peluco de todo el Universo. En esos niveles la ley queda para la chusma. La única regla que reconoce Sandokán son su listeza y sus cojones, reglas con las que cree sinceramente que todo iría mejor. Su afirmación de que “el caso Malaya ha destruido España” ilustra muy bien esa concepción de la corrupción como especie de maternidad bienhechora para el pueblo. Sin gente como él, dice, no podríamos vivir. El dinero siempre crece sucio, hacen falta agallas, astucia y destreza para manejarlo y multiplicarlo sin asquitos, y ésa es su encomienda. Estoy seguro de que él piensa que no tendría que estar siendo juzgado, sino homenajeado. Resulta curioso la cantidad de gente que quiere salvarnos haciéndose ellos ricos primero.

Sandokán, el personaje de Salgari que se hizo pirata o bailarín contra el Imperio Británico, es uno de esos proscritos románticos obligados a pasar al otro lado y a usar la fuerza contra la injusticia. Era un príncipe depuesto, así que servía como metáfora de la lucha del poder legítimo contra el poder usurpador. Este otro Sandokán de aquí, que sólo le copió la peluquería, es lo contrario. Él representa ese poder usurpador, el veneno y la intriga que quieren someter a la ley. Él pelaba pollos y pensó que podía hacer lo mismo con pueblos, paisajes y cabildos. Los que creen que sólo manda el dinero son como los que creen que sólo manda la espada. Ésta es la época que nos tocó, la de piratas sin romanticismo, sin causa y sin enamorada. Sólo peladores de pollos que quieren quitarse la peste a corral con millones, mangazos y horteradas.

Somos Zapping: El superhombre andaluz (16/01/2012)


Grogui. ¿Por qué asuntos se recordará esta legislatura andaluza? ¿Por la crisis, el paro, la deuda, los recortes, los mangazos, los escándalos de la familia Chaves, el chófer de la cocaína, la decadencia del PSOE? Pues no. Para Griñán y el rotulador fosforescente de su memoria, “esta legislatura se recordará por el momento en que el Gobierno tomó decisiones sobre los ERE”, y así se lo vimos decir en las noticias de Canal Sur el mismo día que anunciaba la fecha de las elecciones. ¿Se refería a decisiones sobre entorpecer la investigación o acosar y criticar a la jueza Alaya? No, se refería a que “tomó decisiones denunciando, investigando y, al mismo tiempo, acusando a cualquier culpable, caiga quien caiga”. Veo a Griñán con su cara de insecto palo, sus ojos caídos, su tristeza que le hace joroba, y no da la imagen de un cínico. Es más bien la de alguien grogui que ya no sabe por dónde salir ante las evidencias y las contradicciones que lo están llevando a la lona, y que ni siquiera se da cuenta de la ridiculez de sus últimos y tambaleantes manotazos al aire. Lo grave de los ERE no es sólo el fraude de los aprovechados, sino el sistema descuidado y casi mafioso que lo hizo posible, ése que concibe lo público como algo de lo que el partido puede disponer a discreción, ignorando cualquier tipo de control y legalidad. “Nos repele que se nos quiera mezclar con personas deshonestas”, declaró Mar Moreno en una entrevista. Pero ahí están los dineros adjudicados a capricho, los expedientes que se resolvían con un postit, el cajón abierto para el que quisiera meter la mano, y, más que nada, la arrogancia y la tranquilidad de pensar que podían hacerlo porque ellos pueden hacerlo todo, que al fin y al cabo son dueños de lo público. Ha sido la podredumbre global de una forma de gobernar la que ha hecho posible este escándalo. Y no, no lo han denunciado ni perseguido hasta que los medios y la Justicia se les han echado encima, aunque Mar Moreno diga que “hemos actuado a muerte en este caso”. Yo no veo mucha diferencia moral, la verdad, entre el que trinca dinero público y el Gobierno que lo deja en el pasillo avisando de que ellos no van a mirar qué se hace con él. Y ésa es la responsabilidad que tienen Griñán y la Junta. Hacerse los dignos y los dolidos es quizá lo único que les queda. Ni siquiera parecen cínicos, sólo machacados y balbuceantes contra las cuerdas.


Sangre mora. Nos habían enseñado ya la herencia andalusí de naranjas, alfajores, acequias y farmacias cuando de repente la chica de La respuesta está en la historia se recorrió el antebrazo con la mano como si fuera Lola Flores en un arrebato racial y se preguntó: “¿Corre sangre mora por nuestras venas?”. Yo ya había advertido de que este programa iba a usar mucho el pringoso y peligroso concepto de “determinismo cultural”, pero no pensé que iba a retroceder hasta la superstición primigenia de la sangre y la raza. Las razas, biogenéticamente, no existen. Y la sangre no nos transmite (aparte algunas características genéticas secundarias) querencias, comportamientos ni virtudes de los “pueblos”. No pervive bullendo en nuestro cuerpo ningún residuo o sabor que recuerde el alma de nuestros antepasados y nos contagie sus esencias. Ese prejuicio racista es anticuado, supersticioso, anticientífico y desde luego inmoral. Pero en el programa se empeñaron, como si eso llevara a alguna conclusión, en enseñarnos hasta estudios de ADN que demostrarían que 1 de cada 10 andaluces tiene antepasados judíos y 1 de cada 5, norteafricanos. Seguro que los nazis hubieran sacado bastantes conclusiones de algo así, pero aquí y ahora, ¿qué nos aporta eso? La muchacha sí sacó una emocionada conclusión: “Pues yo estoy orgullosa de tener sangre con tanta historia, sangre de los fenicios, de los íberos, de los romanos, de los cartagineses, de los visigodos, de los bizantinos, de los árabes, de los bereberes...”. La historia de la sangre, ya ven. Y tantas, además (¿qué será eso de la sangre bizantina?). Se diría que la intención (amable) era armar una como teoría antirracista, pero utilizando el mismo argumentario que el racismo, y eso me parece una aberración equivalente. Simplemente, del orgullo de la raza pasarían al orgullo de la “mezcla de razas”, cosa igual de tonta. Así lo resumía otro chico: “Un poquito de cada cultura. Como dicen: lo mejor de cada casa”. O sea, que el andaluz es como un superhíbrido que lleva en su sangre lo mejor de todas las razas, una especie de superhombre genético multicultural. Y esto, claro, tiene sus consecuencias: “Somos andaluces de pura cepa, toleramos y respetamos a nuestros vecinos, de toda la vida”. O sea, que hasta atribuyen virtudes morales intrínsecas a nuestra “súper raza”. Qué ridiculez. Qué repelús. ¿Cómo ha llegado la progresía a parecer filofascista? Pero yo ya llamé a este programa “El florido pensil”... No me equivoqué.

Hoy viernes: Paranoid android (13/01/2012)

“Los jefes van de coca; los curritos, de tinto y aspirina”, cantaba Sabina cuando el ciudad era zumo de neón. La coca era el éxito, los tirados eran los de la heroína y al caballo le cantaban Los Chichos y otros rumberos o rockeros entre el duelo y el homenaje. Eric Clapton decía de la cocaína que “ella no miente”. Radiohead, en Paranoid android, retrataba a la pija cocainómana así: “La ambición te hace parecer bastante fea, pataleante y chillona cerdita de Gucci”. Antes, los porreros pasaban a la heroína y morían en la esquina con los brazos y los dientes podridos. Pero la cocaína parecía plata líquida, colonia de los guapos. Al principio eran los yuppies los que la esnifaban y se la ponían en la punta del nabo para follarse al mundo. Luego, la tomaron los albañiles y los camareros para aguantar las deshoras, discutir con más cojones de fútbol y poder seguir con los cubatas. La cocaína ya no es una pijada. La “gente sin alma que pierde la calma con la cocaína” (de nuevo Sabina) se tambalea por las ventas, los bingos, los puticlubs y las marisquerías como meada por dentro. Se acabó el glamur de la coca sobre los capós de los deportivos, sobre tetas playboy o sobre la tinta de los poetas. Escucho ahora la canción de Radiohead y estoy de acuerdo con ellos: “Puedo ser paranoico, pero no un androide”. Los ojos de la cocaína expulsan las almas.

No pretendo dármelas de puritano, pero jamás probé la cocaína, ni pienso hacerlo. Ni siquiera soporto los porros, que he fumado pocas veces y me dan fatiga y una borrachera seca que no me gusta nada. Yo soy de cerveza y Jack Daniel's, o de ron especiado y cocacola, bebidos lentamente y con buenas conversaciones y música a ser posible. Y me voy cuando me da la soñera, sin dar la lata con paranoias. La coca condensa un ambiente decadente, obsesivo, sucio, agresivo, putero y gañán que me horroriza. Pero quizá es el ambiente que pega hoy con los arrabales de la política. Las declaraciones del chófer del ex director general de Empleo de la Junta, pues, no me sorprenden. Mangar dinero público y gastárselo en coca es de lo más bajo que puedo concebir, pero no desentona con la calaña de estos chulánganos listillos y cutres que nos han saqueado entre risotadas. Del Gürtel a los ERE, muchos pataleantes y chillones cerditos de Armani, de Audi o de langostino se han cebado y juergueado a nuestra costa. Lo de Francisco Javier Guerrero será verdad o no. Pero, de momento, da para una canción que retrata esta época tan bien como aquellas rumbas carcelarias y aquel rock leñero, cuando el caballo mataba como nunca a la gente en las aceras, las bañeras, los camerinos y los tigres. La canción podría terminar como la de Radiohead: “El crujido de piel de cerdo, el polvo y los gritos, los yuppies negociando, el pánico, el vómito...”.

Somos Zapping: Epifanía de Cayetana (9/01/2012)


Lametones. No podían haber escogido otro día mejor que uno de epifanía. Epifanía significa manifestación, con un sentido de gloria o majestad. Pero quien se manifestó no fue Dios como muñequito, paloma o lengua de fuego, sino Cayetana de Alba como condesa castiza, mesacamillera y gagá. Tampoco fueron a adorarla reyes o magos, corderitos ni pastores, sino el andaluz de barriada que quiere representarnos a todos a través de Antonia y Omaíta. Después del espectáculo que dio el niño, duquesito de yeguada, señoritingo con adarga y raqueta, más clic de Playmobil medieval que otra cosa, parece que alguien decidió que la Casa de Alba necesitaba un lavado de cara por cuenta de Canal Sur, así que le organizaron su propio portal de Belén. Lo montaron como una peregrinación: Desde la verja del Palacio de Dueñas hasta el sancta sanctorum donde esperaba la duquesa como una especie de Arca de la Alianza con pelusa, los andaluces sencillos o sólo vulgares que nos representaban en esta adoración iban descubriendo la grandeza y el tronío de los Alba atravesando o sorteando arcos mudéjares, patios machadianos, mesas de caoba maciza y criaditas con cofia. “Yo la adoro, me encanta”, “sé que es una bellísima persona porque eso se le ve a ella”, decía Jorge Cadaval travestido de Antonia; “no se puede ser más buena persona”, apostillaba la Omaíta que hace su hermano César. Era la misma actitud babosa, lacaya, que ya mostró Inmaculada Casal en sus entrevistas a Cayetana, pero con un punto más de encorvamiento, de inferioridad, de sumisión gozosa, porque las pintas bajunas y la ordinariez de los comentarios de Los Morancos parecían pensados para engrandecer aún más el señorío de su anfitriona, para establecer la asumida, satisfecha y admirativa distancia entre el pueblo plebeyo y la nobleza. Por fin llegaron a un salón donde la condesa esperaba apuntalada, un salón un poco también como el de Omaíta (al final no va a ser tanta la distancia), con ese recargamiento de buen o mal gusto que termina siendo igual. Y entonces le lanzaron la primera pregunta para que ella se redimiera: “Doña Cayetana, ¿por qué le gusta a usted tanto Andalucía?”. Y claro, ella soltó todo el anuncio de Cruzcampo. Durante la entrevista, sonaban a felpudo los lametones de Los Morancos en sus babuchas: “Yo me la voy a comer a usted”, “usted es maravillosa, Doña Cayetana, usted no se puede ser ya más buena persona (sic)”. O esta loa de Jorge Cadaval: “Andalucía, qué orgullo, qué orgullo, ahora lo digo desde el corazón, qué orgullo tener a una persona como Cayetana al lado nuestra (sic), y que sea tan de nosotros. Ole y viva usted, doña Cayetana”. ¿No vamos a tener señoritos, con lo buenos vasallos y sujetapalanganas que somos aquí? ¿Qué pasa en Andalucía para que nos mostremos todavía así ante la aristocracia nefasta, indolente, parásita, inútil y chuleante que nos tocó? ¿Por qué tenían Los Morancos y Canal Sur que ofrecerle ese auténtico homenaje (en el sentido feudal) a esta señora? ¿Dónde está el orgullo del andaluz? Pues creo que recogiendo orín y mondas por el Palacio de Dueñas, feliz y canturreante.


Ópera para sordos. Por una vez, no eran coplas, ni fandangos, ni una sonatilla perdida de madrugada con los rótulos equivocados. Tampoco era Manolo Carrasco con su Sinfonía Ecuestre (la volvieron a echar en Nochevieja), esa pirámide de horteradas en la que yo no sabría si colocar en la cúspide del horror a su piano blanco, su casaca blanca, sus caballos blancos o las vulgares notas robadas a pellizcos de Chaikovski o Rachmaninoff y cruzadas después con música de Semana Santa. No, si había que pensar en pirámides, era en la pirámide de tempi que dice Harnoncourt, porque era ópera, ópera de verdad y de la grande, lo que veíamos en Canal Sur 2: El reciente Fígaro del Maestranza. Gran montaje, ortodoxo musical y escénicamente, sin atrevimientos, con buenas voces y buen sonido. Pero algo tenía que indicarnos que aquello era Canal Sur. Por ejemplo, rotularon “Ópera buffa”, en italiano, en vez de “bufa”, palabra que existe en castellano. ¿Se pasaron de cursis o les faltan asesores que no vengan de la copla? Pero, sobre todo, se les olvidó poner los subtítulos. Como aquí todos sabemos italiano... En realidad, los subtítulos sí estaban disponibles, pero había que rebuscar por los menús de la TDT, cosa a la que no todo el mundo atinaría. A mí sólo me salieron al seleccionar “para sordos”, lo cual tiene gracia. No sé qué trabajo costaba ponerlos, pero no sabrían o no se preocuparían. Total, quién va a ver aquí una ópera. Sólo los sordos, parece...


Caramelos. Andalucía directo nos enseñó a los Reyes Magos llegando a Canal Sur y su plató lleno de caramelos. Tiene guasa: sus Reyes de verdad, que traen dinero sin medida y estrellitas millonarias a esta televisión mala, cara y despilfarradora, son el presupuesto público. Sus Reyes tan dadivosos somos nosotros. A disfrutar de los caramelos.

Hoy viernes: Estado Rey Mago (6/01/2012)

A los Reyes Magos, con barbas de cometa, los van a apedrear por manirrotos y gafes. Su estrella viene como nunca cargada de cianógeno, la sustancia de las colas cometarias que, en 1910, cuando la Tierra iba a atravesar el rastro del Halley, se pensó que iba a envenenarnos y provocó hasta suicidios. El cianógeno no iba a hacernos nada, pero era difícil creer a los científicos cuando se veía la cimitarra de la muerte en el cielo, igual que es difícil creer a los Reyes Magos con las barbas llenas de fideos de la beneficencia y a los políticos cambiando de dios y de brújula en la tormenta. En 1910 hubo quien decidió hacer negocio vendiendo máscaras de gas. El miedo sí que es siempre un negocio seguro. Lo saben los profetas, los sacerdotes, los astrólogos de palacio, los partidos desesperados y los economistas que se meriendan países.

Han venido los Reyes Magos, con camellos o con caballitos de mar como Poseidón, tirando caramelos de piedra, regalando el oro de papel para envolver las mentiras. Han venido con negros pintados, decorados de pecera, tartas con ruedas, mangas boconas, colocón de glucosa, tronos de origami y chándal por debajo de las túnicas; pero han venido a una sociedad que ya no cree en los regalos, sólo en el sufrimiento. Ahora hay quien dice que el Estado lo estaba dando todo regalado y que eso no les funciona ni a los tres Reyes, cuya magia dura un día, sólo para los niños y, encima, mediante engaños. A nosotros la fantasía nos duró más. Pero el Estado del Bienestar, invento escandinavo como Papá Noel, no lo hacen elfos esclavos ni pajes con saca sin fondo, sino el puñetero y vulgar dinero. Si papá no tiene dinero, que se vista de gordo risueño o de camellero con tirabuzones no sirve de nada. Se acabó la magia, ahora vamos a pagar lo que traigan los Reyes y luego, además, los barrenderos de todos sus cartones.

Los Reyes Magos, simples empleados de mudanzas, quién creerá ya en ellos, en que te dejan bicicletas y escalextrics por un polvorón y un chupito de moscatel. Esta vez sí parece que su cometa es venenoso de verdad y anuncia el fin del mundo o de las cajitas de música. Aún recuerdo mi primera bicicleta, alta como una calesa, roja como una armónica, que amaneció en mi ventana. Entonces aún salían los regalos de los zapatos como el frío de mi boca. Ahora, los Reyes Magos parecen más cacos que otra cosa, llevándose la niñez y raptando a todos caballitos. Entre Reyes Magos y piratas, se me ocurre que el Estado o el Gobierno podrían ser otra cosa intermedia. Padres sensatos, quizá, simplemente. Los que no te dejan un tiovivo en el jardín, pero sí un abriguito y una enseñanza y una navajita para ir haciéndote mayor.

Somos Zapping: Fantasmas de casa (2/01/2012)


El discurso. Si el Rey se tuvo que enfrentar en su discurso a los fantasmas de palacio, a los ratones de casa que le roen navideñamente los calzones, Griñán parecía que en el suyo se enfrentaba a su futuro más próximo: lo pusieron delante de una ventana abierta y, entre su tristeza y el relente, aquello sólo sugería defenestración pública, pulmonía merecida o suicidio. Después de sus quejidos (quejidos sin culpa, eso sí, porque Griñán sigue hablando del paro y la crisis como si él sólo fuera el barrendero de la desgracia, y no un responsable político), después del discursito de miss que soltó entre la lagrimita y la esperanza tontona, creo que muchos pensaban que terminaría saltando por aquella ventana abierta, o acaso eso es sólo una idea para una parodia de fin de año que podría haber hecho muy bien José Mota (Manu Sánchez nunca se atrevería). Pero Griñán también tenía sus fantasmas de casa, que eran los ERE y la familia Chaves, y quizá por eso quiso hacer un poco de Rey dejando caer una frase ambigua sobre la corrupción que consideró suficiente y exculpatoria: “Debemos ser exigentes y contundentes con el comportamiento de aquellos que, desde lo público, busquen el enriquecimiento personal o defrauden la confianza puesta en ellos”. La diferencia es que el Rey no sabía nada de lo que hacía su yerno por sus alcobas, pero Griñán era consejero del ramo mientras se cocían los ERE falsos y las ayudas arbitrarias sin ningún control para amigos del partido. De todas formas, comprobamos de nuevo la desfachatez de estos discursos propagandísticos y partidistas al amparo de las noches achampanadas. Arenas ya ha dicho que si él gana no los hará. Si sigue Griñán el año próximo, yo recomendaría que al menos cerrara las ventanas, por si a él le tienta saltar o al pueblo le tienta empujar.


Recortes y postales. A Susana Díaz, en las noticias de Canal Sur, las primeras medidas anticrisis del Gobierno le parecieron un “fraude electoral”. A mí me parecieron la confirmación de que Zapatero dejó a España en la ruina. Encontrarse con un 8% de déficit es algo lo bastante grave como para que a Rajoy no le haya importado que le pongan la cara colorada por contradecir su programa tan pronto. Las medidas son duras y arriesgadas, pero no son una traición planeada, sino una decisión de sala de urgencias. Además, ¿no eran los socialistas los que querían subir los impuestos? ¿De qué se quejan ahora? Lo que estuvo simpático fue cómo en Canal Sur, mientras daban la noticia, ponían imágenes de hospitales públicos, niños en el colegio y ancianos en residencias, sugiriendo o adelantando ya los recortes tremebundos que han sido (y seguirán siendo) el argumento socialista. Las imágenes daban un frío y un desamparo que no se correspondían con lo que se decía, pero, hasta las elecciones andaluzas, usarán mucho este miedo, al mismo tiempo que ensalzarán el contraste del amable hacer de la Junta. A veces, incluso casi subliminalmente. Estoy pensando, por ejemplo, en la preciosa foto fija que nos ofrecieron días atrás los informativos con la excusa de una noticia sobre las bajas laborales: en el pantallón del plató, con los presentadores puestos firmes, aparecía una estampa más evangélica que sanitaria, un médico auscultando a un paciente mientras se veían en primer plano unas innecesarias y muy bien colocadas toallitas con el logo de la Junta. Así nos llevará Canal Sur hasta marzo: poniendo frío y cuchillas al nuevo Gobierno y amables postales a la propaganda de sus jefes.


Único responsable. Curioso resumen del año el que hicieron en Los reporteros. Mucha crisis del pepino y muchos juicios morbosos, pero ni una referencia al escándalo de los ERE. Y por si aún no sabíamos quién tiene la culpa de todo, nos lo volvieron a dejar claro: “Paro, empobrecimiento... Todos los males de nuestra época parecen tener un único responsable”. Y entonces, en grandes letras como ensangrentadas, apareció la palabra “mercados”.


Otro mundo. Qué brillantes momentos deja siempre la Nochevieja en Canal Sur. No sé si quedarme con Modesto Barragán en las campanadas, tocando el pito de carnaval o hablando del Cádiz “que inventó la lotería y el toreo a pie” (Enrique Romero daba otro chispazo y otro mareo, pero Modesto supo retomar su espíritu de colocón); con el anuncio después de las uvas de Cruzcampo (sí, ése que hicieron tras un casting en que se invitaba a los andaluces a definir “el sur” al lado de una tumbona y una guitarra); o con las palabras de Eva González entre la morralla musical de estilo binguero de sus coplistas: “A ver si el 2012 nos trae momentos tan buenos como este año”, nos deseó la muchacha. Desde luego, en Canal Sur viven en otro mundo.

Hoy viernes: Purgatorio (30/12/2011)

El mejor candidato que podría tener ahora el PSOE ya no está en el PSOE, la echaron a medias la propia decepción y el acoso de su ex partido. Es, por supuesto, Rosa Díez. UPyD es un centro izquierda reformista y laico, con un hondo sentido de la Democracia y del Estado, justo el modelo al que podría haberse acercado el PSOE si hubiera sabido evolucionar y no lo hubiesen enfermado sus dos virus: por un lado, el zapaterismo bobalicón y meramente cosmético, y por otro, los focos post o neofelipistas que sobrevivían en los feudos regionales como Andalucía, donde su total hegemonía ha llegado a pervertir cualquier sentido de la política como servicio público para quedarse en maquinaria de poder y de negocio. De UPyD vienen las más interesantes propuestas de regeneración democrática, de cambios institucionales y legislativos de calado, esa tarea de transformación de la sociedad en busca de mayor libertad, igualdad y justicia que era la bandera de la izquierda, o eso nos predicaban. El PSOE es otra cosa.

El PSOE se ha terminado convirtiendo en un partido conservador: conservador de su propio poder, de sus entramados caciquiles y clientelares, de sus castillos, moñas y nostalgias. Lo que queda de izquierda en el PSOE son eslóganes, palabrería, posturitas. Tras esa fachada, sólo está el aparato intentando alimentarse a sí mismo, mientras arruina y atonta a los pueblos que gobierna. Pero además ha perdido el sentido de la democracia. Su intento por expulsar al PP del espacio político y cívico, retratarlo como un invasor de la democracia, deslegitimado por principio, ha sido una estrategia habitual, sobre todo en Andalucía, donde el PSOE se ha llegado a definir como ideología natural. Así, entre ínfulas totalitarias e infantilismo ideológico, es como van a llegar otra vez al congreso de Sevilla.

Me ha espantado saber que es Susana Díaz la que le está preparando el terreno en Andalucía a Carme Chacón, y que hasta ha participado en el manifiesto “Mucho PSOE por hacer”. “Susana no es inteligente, es lista”, me dice alguien del partido. Tan lista que nos ha estado hablando como a tontos desde que le dieron cargo y micrófono. Su lógica torcida, sus leitmotivs simplones y su mefistofélico papel en este PSOE andaluz del disimulo, el paripé, la inercia, el fracaso y el exclusivismo democrático la inhabilitan para formar parte de cualquier regeneración. Es otra prueba de que nada va a variar tras ese congreso gane Rubalcaba o Chacón, actores de la misma decadencia. Perderán de nuevo la oportunidad del cambio. Creo que lo de Rosa Díez es lo más cercano a una socialdemocracia reformista que nos queda, y es otro enemigo del PSOE. Hasta que los socialistas se den cuenta de que necesitan recuperar credibilidad y solidez ideológica a la vez que decencia democrática, seguirán en el Purgatorio.

Somos Zapping: Gobierno con caganet (26/12/2011)


Torpeza o sabotaje. Nació el nuevo Gobierno en día de polvorones y es verdad que los ministros juntos tienen algo de portal de Belén o coro de campanilleros. Será la fecha, pero este Gobierno de Rajoy da para un Evangelio, con sus profecías, sus anunciadores, sus salvadores, sus arrodillados y sus Herodes, todos entre las virutas de pobreza y el frío de pastores de la España en crisis. Esperábamos la buena o mala nueva, según, pero a pesar del acontecimiento cósmico y de que una estrella marcaba el lugar y la hora de esta natividad, un pastorcillo llegó tarde, en lo que fue uno de los episodios más ridículos que uno recuerda en la historia de los informativos de Canal Sur. La comparecencia de Rajoy para anunciar su Gobierno estaba prevista para las 19:30, hora en que Andalucía directo contaba sus melonadas diarias. Modesto Barragán adelantó varias veces que conectarían en directo con La Moncloa, pero alguien tenía el reloj averiado o simplemente pensó que tampoco era una noticia tan importante como para interrumpir un reportaje sobre taxistas de Granada. El caso es que la conexión llegó cuando Rajoy ya se iba y al pobre Álvaro Moreno, abandonado en el plató de los informativos, sólo le quedó poner cara de tonto y excusarse. Los segundos que pasó mirando el ordenador mientras le indicaban si volvían a Andalucía directo o se quedaban “aguantando el tirón” fueron de vergüenza ajena. ¿Torpeza o sabotaje? ¿Pensamos mal o sólo es que se equivocaron y le dieron al botón de encender el árbol de Navidad en vez pinchar la señal de Moncloa? ¿Incompetencia o desprecio? ¿Qué sería más grave, o más probable? Andalucía directo volvió con un tiroteo del clan de los Cortés y emitió la comparecencia de Rajoy más tarde, grabada. Quizá a este nuevo Gobierno lo ven como un portal de Belén de la derecha y Canal Sur quiso poner su caganet. O, sin más, fue una cagada de proporciones bíblicas.

Honor y orgullo. Comprendo a Del Nido. Él no responde ante la justicia humana, sino ante sus Vírgenes de visillos y sus dioses del balompié que rigen el universo castizo, sudado, empañoletado, pilonero, chulillo, histérico y fervoroso del barrio con otras leyes diferentes. Al fin y al cabo, él está más alto que los tribunales, en los palcos de la emoción y el relente, en los pasopalios que lo mecen con gladiolos, cerca o dentro de Dios como el puñal de una dolorosa. Estos como capillitas del fútbol tienen otro rango y otra moral que los separa de los simples mortales. Son como altos generales de la patada y el escapulario, están perdonados de antemano a la vez por sus huevos y por su trajecito de comunión perpetuo. Siete años de cárcel por lucrarse vilmente en el saqueo marbellí podrían parecer algo grave, pero él está santificado de calva, dispensado por bulas futbolísticas y cofrades, y pertenece a ese Olimpo de los que hablan de sí mismos en tercera persona con un coro de tuercebotas, utilleros y creyentes haciéndole la ola. Comprendo a Del Nido. Lo he visto digno y almidonado en las televisiones, haciéndose el valiente tras los varales del Sevilla. No entiende que ser listo, pillo y más chulo que un ocho merezca aquí castigo, en vez de un altar con botafumeiro. A él, gurú, salvador, sumo sacerdote del Sevilla, maestro de las corbatas de nudo gordo y de los besitos en las medallas, le debe de doler mucho esta situación. Hablan de esa gangrena de mafiosillos que regentan el fútbol al estilo Gil y su corazón debe de estar rezumando lágrimas de incomprensión y traición. Una condena de siete años por lo que se llevó de Marbella por la jeta, y sólo por eso lo quieren crucificar y dejarlo sin juguete y sin poltrona. Sí, comprendo a Del Nido. Aquí, personajes de esta catadura son todavía posibles y aplaudibles. Los hemos hecho así nosotros. Casi los merecemos. Pero me pregunto si el sevillismo sabrá la diferencia entre honor y orgullo.

Feliz objetividad. La Nochebuena andaluza en Canal Sur fue la de siempre, con candeladas de los sioux que somos, folclore de anisete y el insoportable teatrillo con guión de José F. Ortuño y Eloy Botello, cada vez más criminal, idiota y falto de gracia. Ni a Manu Sánchez le salía algo de su chispa disfrazándose de Rajoy (de Griñán creo que nunca se ha disfrazado). Lo mejor que se puede decir del programa es que le ganó en coñazo el especial sobre gente cantando el villancico de Canal Sur. Si el villancico resulta ñoño e insufrible una vez, repetido decenas de veces y además con abuelos o niños enfermitos ya es para saltar por la ventana. Pero de todos los momentos navideños de La Nuestra, yo me quedo con esa promo en la que salían periodistas de los servicios informativos de la casa deseándonos “Feliz veracidad” y “Feliz objetividad”. Eso sí que tuvo gracia, y no el Linterna poniendo banderillas disfrazado de indigente.

Hoy viernes: Academia y apóstoles (23/12/2011)

El dinero lo traen niños con un trompo en la mano, angelotes de plata de papel y nuevos ministros que parecen catedráticos del zurcido. En realidad no hay dinero y lo que suena en la lotería, en las campanillas de Navidad y en el nuevo Gobierno es sólo su hambre, su hueco, su vaciado, que hacen un ruido como de anillos cayéndose a un pozo. Ayer fue un día de pobres millonarios y millonarios pobres. Los billetes llegaban en un papelón de fritura a las barriadas a la vez que el Gobierno de Rajoy disponía a los que más saben de dinero cuando menos dinero hay. Viene un tiempo de gobernar ausencias y los ministerios a veces se tendrán que encargar de lo contrario de su nombre.

El Gobierno de Rajoy es mitad academia y mitad apóstoles. No hay ministros maniquíes ni de cuota, ésos que Zapatero parecía elegir por el método de la gallinita ciega. Ha buscado primeros de la clase, especialistas de lo suyo, funcionarios bien fajados, viejos ferroviarios de Europa, y el resto son hermanos de armas, mirmidones fieles a los que Rajoy puede confiar el estandarte, la espada y el culo. Entre todos los apóstoles destaca Soraya, los ojos más listos del posaznarismo, brillante, empollona, curranta, leal y un poco castigadora. Concentrará el poder político y mirará desde arriba lo que hacen los demás creyentes y tecnócratas de los ministerios, hablando al oído de Rajoy como un cardenal. En la bancada azul la veremos aún más terrible y rápida contra la oposición deshilachada. Yo creo que es un Gobierno bastante centrista donde no hay halcones ultra, sino lechuzas con gafas; sin sacristanejos y con liberales de libro, y donde estará el más rojo de todo el PP, Gallardón, encargándose de la Justicia, quizá porque van a decidir enterrar lo del 11-M como conspiración. Hay a quien le da miedo Luis de Guindos porque se le ha encomendado la economía a quien llevó la división ibérica de Lehman Brothers, icono del derrumbe financiero. Dicen que lo suyo lo dejó saneado y sin basura subprime, pero puede parecer el Darth Vader del Ejecutivo, con un ojo y un guante en el lado oscuro del capital. Veremos. A Montoro se le ha dado la tijera, llevará Hacienda y Administraciones Públicas, hará de roñoso y será el encargado de decir que no. También será una misión de contención la de Ana Pastor en Fomento. Margallo es una buena opción para Exteriores, otro ratón de Bruselas. Y repite Arias Cañete, el jerezano que iba en un Morgan y se reía con aquel comisario Fischler, y que esta vez no tendrá que lidiar con las vacas locas, sino con la PAC.

Salvo que nos haya tocado la lotería a la hora del mantecado, a ellos les tendremos que rezar ahora para que nos saquen de ésta. Tienen currículum y experiencia, a ver si tienen también voluntad y acierto. Pero al menos hay un Gobierno que no parece, como antes, la tripulación de Vacaciones en el mar.

Somos Zapping: El culo hecho al poni (19/12/2011)


Mamahostias”. Ya ven cómo se retrata la aristocracia rentista e indolente, caballista y escopetera, la de las botas altas, la de escudo, chimenea y lebrel, la de los que nacieron en mil habitaciones, la que recibió media España de regalo por sujetar las hueveras de los reyes. Hay que reconocer el talento de Jordi Évole, que no hipnotiza con movimientos de cobra a los entrevistados como Quintero, sino que los va conduciendo con ironías hasta que ellos mismos deciden despeñarse de pura vanidad. Cayetano Martínez de Irujo y su piquito caliente me recordaron aquella película con Jack Nicholson, Algunos hombres buenos, en la que el militar que interpreta acaba condenándose por su soberbia, admitiendo el crimen con cínica satisfacción, orgullo y superioridad. Tiene guasa ver a esta aristocracia camastrona, a estos hamaqueros de la historia, a estos pijos con el culo hecho al poni, dando en Andalucía lecciones de trabajo y progreso, ellos que no han hecho más que ir comiendo de los tapices de los siglos sin aportar ni crear jamás nada, viviendo de digerir sus propias pelusas. Al condesito lo llamó Manu Sánchez en su programa “joío mamahostias”, que es el insulto del pueblo a los pedantes, aunque Manu se puso demasiado borrico, haciéndose el analfabeto durante toda la retahíla. Eso no me pareció bien, porque supone dividir el mundo de la misma forma en que lo ve el conde. Al señorito engolado, engreído y parásito no se le responde como un paleto con tranca, que es como acomodarle en los cojines de clase en los que se imagina. Lo que hay que recordarle es que no es nadie, que no hace nada, que es una persona sin mérito, bostezante, chulilla, orondo bebecito blanquito de leche rancia en la cuna de sus antepasados, pintándose cuadros de sus posturitas, y que por muchas chachas que haya tenido nadie le enseñó a ser no ya útil, sino al menos educado. Así es él pero así se gusta, parece, por las ganas que tenía de demostrarlo. Ésta es nuestra aristocracia. Ahora, a otorgarles medallitas de Andalucía y a aplaudirles en sus bodas y monterías, para darles la razón comportándonos como arrobados plebeyos.


Fronteras de la ciencia. Sigo sentándome a ver Tecnópolis por si Roberto Sánchez Benítez se queda un día sin pilas o se le ve una mano por debajo como el teleñeco que es. Eso me diría que se trata al fin y al cabo de una broma, de un programa de humor o de un virus irónico y guasón que se le coló al Windows de Canal Sur. Pero esta semana tampoco ocurrió nada de eso, así que voy a tener que seguir manteniendo la hipótesis de que él y sus mundos de Yupi están consciente y concienzudamente diseñados por un equipo que no conoce la realidad ni la ridiculez. Esta vez, el paseo por la superlumínica modernidad de Andalucía nos llevó a la pesca artesanal y a unas salinas. Parece que ya hemos avanzado hasta la época de los romanos. Que podamos pescar como los osos y sacar sal del mar en el siglo XXI me hace sentir verdaderamente ingrávido. Tuve que tirar por la ventana mi teletransportador ante la evidencia de que me había quedado anticuado (no se puede ser tan retro viviendo en esta Andalucía que ha conquistado las últimas fronteras de la ciencia). Luego, abrumado, puse un anuncio para vender mi vieja nave antigravitatoria. No podía hacer otra cosa después de enterarme de que en esa salina funcionaba la misma increíble y sofisticada máquina ¡desde los años 60! Sí, me he quedado desfasado. Es como si yo viviera en el medievo, como Cayetano, mientras, fuera, la Andalucía imparable comba el universo sólo con un rastrillo. Pero me voy a poner al día. Voy a comprarme un molinillo de café y un lebrillo, a ver si me siento por fin verdaderamente moderno, a la altura de Tecnópolis.


Moscas. Poco más de treinta segundos dedicaron las noticias de Canal Sur a la detención de Antonio Perales por el fraude del Plan Bahía Competitiva. Claro que ellos dijeron solamente que “ha declarado” y tampoco hablaron de “fraude”, sino de “irregularidades” (no hace falta usar palabras innecesariamente feas). Casi todo el tiempo lo dedicaron a remarcar que, según el PSOE, fue la Junta la que denunció el caso “gracias al control que ejercen sobre la aplicación de las ayudas”, sin duda un control tan efectivo como el que ejercen sobre los ERE. La verdad es que el fraude lo detectó el Ministerio de Industria. En fin, ya no saben cómo espantar las moscas de los chorizos...


Colega talentoso. A Mario López, Director de antena de Canal Sur TV, le han dado un premio Talento sus compis de la Academia de Televisión. Bueno, decir premio es mucho para lo que es sólo una especie de amigo invisible que hacen en la pandilla. Talento y Canal Sur sólo pueden ir juntos si te lo regalan así tus coleguis o tu madre.