14 de marzo de 2012

Zapping Electoral: Golpe de izquierda (14/03/2012)


Dando leña. Griñán y Valderas no se besaron. En el debate con fantasma, el candidato de IU no vino a coquetear, sino a dar leña con esa pinta que tiene a veces Valderas de lateral izquierdo. Enseguida le puso por delante a Griñán el paro y la corrupción y le preguntó si acaso no eran ellos los que llevaban 32 años gobernando. Griñán quizá creyó que iban a hacer los dos de Batman y Robin contra el PP, pero el cara a cara motivó a Valderas, que se creció al no sentirse, por una vez, carabina o florero, y le atacó por la izquierda sacándolo casi del campo. Sentí que no apareciera Arenas (no voy a insistir en eso) y el debate quedó cojo, pero resultó refrescante ver a IU con su discurso más combativo contra el PSOE, aunque Valderas no sea tampoco Anguita. Si Griñán sacaba la tijera del PP, Valderas le recordaba que la Junta también había recortado aunque queriéndolo llamar de otra manera menos afilada y sangrante. El desconcierto de Griñán le hizo ponerse sentimental. Llegó a mencionar que su hijo está en paro y dijo cosas como que la Sanidad andaluza estaba “dando vida a niños”. Ya es lo que le faltaba a la Junta, que fuera la encargada de insuflar el alma a los nuevos andaluces (será “el corazón socialista” de esta tierra del que tanto hablan, ahora metido con jeringa). Para mí, ganó Valderas de calle. Lo que no sé es para qué sirve eso... Aún esperamos el beso de novios tras la rencilla, si el PP se desinfla. No les queda otra. Pero, al menos, IU supo hacerse la castigadora y la desdeñosa.


El mosqueo, trending topic. Los excluidos, PA y UPyD, intentaron montar un debate paralelo en Twitter. #PAlante fue más un sitio para la queja que otra cosa y #UPyDeneldebate llegó a ser trending topic. Martín de la Herrán contraatacaba de vez en cuando, pero el ambiente era sobre todo de mosqueo. Alguien decía que si UPyD “tuviera algún tiempo en televisión ganaría las elecciones” y en su Twitter, Pilar González anunciaba la intención de denunciar a la RTVA por prevaricación. A la vez, se notaba al PSOE dolido o traicionado por la actitud de IU. Desde el PSOE de Almonte se tuiteaba que “Valderas se convierte en marca blanca del PP”. Otros querían ver en la ausencia de Arenas una jugada mefistofélica: “Arenas se fuma un puro mientras la izquierda se pelea en la tele”. Con cierta guasa se comentaba el tweet que citaba a Griñán así: “Vamos a hablar de los ERE, 'me asquea la corrupción' ”. Como soy morboso, ayer por la mañana me pasé otra vez por el Twitter de Leire Pajín, por si mencionaba el duelo: “Hoy es martes y 13... Buenos días!!!”, decía. Es una ausencia política encantadora la de esta mujer. Luego, vi ampliamente retuiteado el dato de que la audiencia del debate había sido del 10% con 358.000 espectadores y que la serie de la Pantoja en Telecinco ganó por goleada. El juego de dardos de Griñán y Valderas no pudo competir con la escenita de la Pantoja montando a Julián Muñoz en una especie de frenesí piloso.


Los invisibles. Ya ha dejado el pañuelo verde, el verde sentimental, el verde que era como un sudario de la Magdalena o la chaqueta de un amante perdido. Vi a Pilar González al inicio de la campaña sin el verde de su viudez o de sus tópicos y pensé que quizá el Partido Andalucista había podido desprenderse ya por fin de las morerías, de la melancolía identitaria, de ese nacionalismo de las montañas que aquí no cuaja. Han tenido historia, batacazos, personalismos, tentaciones raciales y malas decisiones, sobre todo cuando Julián Álvarez, que no me parecía mal político, hizo aquel gazpacho con grupúsculos frikis, califales, protoandalusíes y por ahí. Ahora el PA está en el destierro y lamento no verlo en los resúmenes electorales de Canal Sur, porque siempre he valorado la necesidad de un partido regionalista moderno, serio y práctico, que prestaría al panorama político andaluz equilibrio y el valor de una visión propia, sin encomiendas de jerarquías forasteras. Vi a Pilar González el primer día de campaña en Canal Sur y creo que no la he vuelto a ver más. Levantaba las manos, las manos con las que había que votar, las de su logotipo o las de su alma. Creo que algo ha cambiado. Quizá porque se quitó ese verde bandera, porque su discurso ha ganado pragmatismo y coherencia, porque se ha deshecho, al menos en parte, de lo andaluz como mero disfraz o profecía. Es una pena que en Canal Sur hagan invisible al PA, igual que ocurre con UPyD. Al candidato de UPyD lo veo más bisoño, pero sigue representando esa opción de una tercera España entre la derecha o derechona y las izquierdas escaparatistas o decimonónicas. Son los pequeños, los invisibles. Podrían ser importantes en estas elecciones, pero para encontrarlos hay que buscarlos por lo hondo. En la televisión, la mesa está preparada para los grandes.

13 de marzo de 2012

Zapping Electoral: Neutralidad (13/03/2012)


Medias ideológicas. Del debate, no-debate o medio debate hablaremos con tranquilidad mañana. Ayer me dediqué a medir más o menos científicamente la “neutralidad” de Canal Sur a través de sus tertulias y la cosa fue muy ilustrativa. En la de Tom Martín Benítez, por ejemplo, participaban Amparo Rubiales, Luis García Montero, Rafael Rodríguez y, un poco como tertuliano de las tortas, Manuel Pimentel. A partir de la polémica de Arenas y el debate, comenzaron a hablar de la prensa que titula que los sindicatos “incendian las calles”, a ironizar con las bombas del 11-M puestas por los socialistas, a recordar el tartamudeo de Urdaci con lo de C-C-O-O y en ese plan. Sólo la voz tranquila de Pimentel se empeñaba en recordar que esa andanada de agravios no venía a cuento. Los demás, iban en tromba, especialmente García Montero, que parecía como tocado de la próstata ideológica y desbarró hasta parecer gagá. Así, entre la guerra total y la defensa de la honorabilidad de Canal Sur (“El PSOE no manda en Canal Sur”, afirmó ridículamente Amparo Rubiales), transcurrió la cosa. La tertulia de Canal Sur Televisión también nos sirve muy bien para hacer medias de escoramientos ideológicos. Ahora sólo hay tres contertulios y los temas suelen terminar en opinión unánime o anticipada mayoría (siempre para el mismo lado). Ya casi son el reverso de la de Metropolitan TV y sólo falta que vayan vestidos de boda como allí. El caso es que en Canal Sur un día nos encontramos a Carmen Calvo y a Concha Caballero haciendo piña contra la derechona o, ayer, a Esperanza Sánchez, Juanjo Téllez y Juan Manuel Marqués como amanecidos bajo la misma pancarta. Todo caía hacia el mismo lado. Por cierto, no puedo reprimir poner aquí un frasecita de Téllez que ilustra el pomposo, homérico y curil estilo de esta progresía iluminada y cursi: “Utilizan la reforma laboral como sacrificio humano que inmolar ante las aras de los dioses de los mercados”. Casi prefiero el estilo menopáusico de García Montero. En fin, repasen las cuentas, vean hacia donde se escora todo y sigan reflexionando sobre la neutralidad de Canal Sur.


¿Y el hashtag de Chaves? Ardió Twitter con la renuncia a debatir de Arenas. Le han creado hashtags con todas las combinaciones posibles que uno pueda imaginar, como los nombres de las páginas web porno: desde #arenasnodebate a #arenasgallina, este último con un enlace a un vídeo de La gallina turuleta incluido. Valderas le llamaba en su twitter “el de la margarita” y la margarita dijo finalmente que no. Sigo sin entender la postura de Arenas, aunque, como también recuerda alguien que retuitea Paco Robles, Canal Sur suspendió el debate a cuatro de 1996 porque Chaves no quiso asistir. A lo mejor es demasiado tarde para crear hashtags para la espantada chavesiana. Eran otros tiempos, aunque La gallina turuleta era la misma. Personalmente, creí que Arenas se iba a hacer el interesante pero iba a terminar asistiendo. Creo que ha sido un error. Ni el PA ni UPyD estaban invitados, aunque querían ir, así que UPyD manifestó su intención de debatir en paralelo en su Twitter y el PA no sé si en su hashtag #PAlante, que suena más resignado que esperanzado, dejará al menos alguna ironía. Por cierto, entre tanto tweet sobre el polémico debate, me encuentro con alguien que apunta una dolorosa verdad: Andalucía tiene más parados que Grecia. Eso sí que merece una buena ristra de hashtags.


Dorado retiro. Me ha picado la curiosidad sobre cómo está de implicado el difunto PSOE zapaterista en esta campaña de las andaluzas y me ha dado por visitar el floreado Twitter de Leire Pajín. La ínclita ex ministra pregunta si está bien el libro El bolígrafo de gel verde y se muestra interesada por la película La invención de Hugo. Esto debe de ser el dorado retiro, o la muerte política definitiva. ¿Veremos pronto a Griñán preguntar estas cosas en su Twitter?


Piñatas. Arenas se repite mucho y sus ideas de siempre, con el mismo atril solitario y el mismo fondo pelado, van tomando tono de nana en los resúmenes electorales de Canal Sur. Agradecí que se distanciara del estilo mitinero de Griñán, pero tanta contención puede dormir a la gente. Claro que peor es lo de Griñán, que se repite tanto o más y encima nos marea disfrazándose cada día de algo diferente o metiéndose en alguna verbena, carrera o piñata. Ayer lo vi vestido de hombre de Colón (hay que tener una edad para recordar esto). Creo que se acerca ese momento en el que pienso que la campaña sobra, que ya sé todo lo que van a decirnos y sólo me llama la atención la puesta en escena. O es que tengo un mal día, como García Montero.

Zapping Electoral: La princesa y el herrero (12/03/2010)


La boda. Es un romance anticipado y algo así como la primera cita: IU y el PSOE tras las pancartas en un día como el de ayer, con número y gentío de cataclismo. Suena a esas películas de amor durante una guerra, con las bombas sincronizadas con los besos. Sí, porque al PSOE y a IU sólo les queda en Andalucía su amor extraño, histórico y como morganático, celestineado por el ogro de la derechona más que por otra cosa. Es un amor de conveniencia que los dos asumen como única salida a la soledad o a la indigencia. No importa que IU apele a la rebeldía o señale la corrupción del PSOE casi tanto como el PP. Hay un día fijado para una boda y si las cuentas les salen bien, se emparejarán en una izquierda algo paticoja. El PSOE es una izquierda cosmética e IU es una izquierda de hierro, pero la princesa y el herrero no tendrán problemas en encamarse si el PP no consigue la mayoría absoluta. El PSOE tiene un discurso conservador y un poco marquesón, mientras IU sigue creyendo que se puede vivir sin dinero, sin mercados y sin empresarios en una especie de huerto con ovejas. En realidad, no sé lo que quiere IU. Lo primero que le oí en la campaña fue una referencia a la felicidad: “Vamos a derrotar a la infelicidad, porque el primer objetivo que tiene que tener una fuerza política, un colectivo de izquierda, es la felicidad”, dijo Valderas. Sí, son las cosas que pasan en su huerto o en las revistas de los testigos de Jehová. Yo no sé si ésta es la izquierda del puño de hierro o la que vive en un episodio de Heidi. Demasiado idealismo para el poderoso y marrullero pragmatismo del PSOE andaluz, pero se entenderán si hace falta y tienen la oportunidad. Ya hemos visto esa película: IU se vendería por algunas consejerías y por algunos gestos filosoviéticos, el PSOE seguirá teniendo el poder de verdad y nada cambiará en Andalucía. Pero aún es pronto. Ahora juegan, como los novios, a los desprecios y a los guiños. Las pancartas, eso sí, les quedaban bien como sábana nupcial.


El debate del miedo. ¿Qué le van a hacer los de Canal Sur a Arenas en el debate? ¿Lo van a maquillar de bruja, le van a colocar chinchetas en la silla, le van a poner la voz de su Papá Pitufo cuando hable, le van a hacer sudar con una estufa, lo van a drogar con el botellín de agua? Ya pasó lo mismo en 2008 y yo sigo sin entender el miedo de Arenas a debatir en Canal Sur, un miedo como de vampiro a un crucifijo. No son propias de un líder político estas inseguridades. Una cosa es que Canal Sur tenga una clara dirección ideológica y otra que en ese escenario donde todo está medido y pactado (¡van a cronometrar árbitros de baloncesto!) le preparen a Arenas un campo de minas. Por cierto, tampoco creo que Canal Sur esté perjudicando intencionadamente al PP con esos errores de edición o continuidad de los que tanto se están quejando. ¿Sacar a Rajoy de espaldas en una noticia sobre pederastia sirve de algo? No se puede ser tan pusilánime. Me cuentan que los trabajadores de Canal Sur están muy molestos con esta actitud del PP que ve en cada cámara un francotirador, y creo que les doy la razón en algo: sería un buen gesto del PP mostrar algo de confianza, saber separar a los técnicos y currantes de la dirección, que sí sabemos cómo es y a quién sirve. De todas formas, si Arenas todavía no ha asumido que juega en campo del adversario y con árbitro casero, no sé qué hace peleando por ganar estas elecciones. Si le asusta que le enfoquen el perfil malo o le pillen tocándose la nariz, quizá debería quedarse en casa toda la campaña. Yo le pediría a Arenas un poco de valentía. Que no sea tan cagoncete, hombre.


Como antes. Vinieron los líderes nacionales a apoyar a sus candidatos andaluces y me di cuenta de que Rajoy y Rubalcaba siguen igual que antes de las elecciones generales. A Rajoy no se le notaba que era presidente (se le ha quedado el discurso de hacer oposición) y Rubalcaba no parecía haberse enterado de que las urnas le vapulearon. En Andalucía se diría que los papeles se cambian. Por cierto, espeluznante ver a Rubalcaba y a Pizarro juntos. Es como si el PSOE hablara con una dentadura postiza cayéndosele.


Deporte. Quizá porque nos trata como a ellos, ayer Griñán estuvo con ancianos y con niños. Son dos recursos facilones y algo babosos, pero así es el negocio. En una carrera popular, le vimos enseñando a los chiquillos cómo hacer el calentamiento agitando los brazos en plan baile del gorila. Parecía que, en realidad, entrenaba a los andaluces para el hambre, el paro y el batacazo, o que nos animaba a correr hacia él para disfrutar del agotamiento político y económico en su regazo. Pero el deporte que ha practicado el PSOE aquí es otro, y tiene menos que ver con mover las piernas que con poner la mano.

Zapping Electoral: La señorita del GPS (11/03/2012)



Bronca. Guerrero, que no es un secundario de una de Torrente, sino que fue Director de Trabajo de la Junta de Andalucía, ya está en la cárcel. La jueza dice se concedieron nada menos que 887 ayudas “de manera manifiestamente arbitraria” para “favorecer a sus familiares y amigos” y “a altos cargos de la Junta o del PSOE”. Y esto, con conocimiento del Gobierno andaluz según lo que él mismo ha declarado y las pruebas y el sentido común respaldan. Hay que ver, desde luego, cómo está “embarrando” la campaña el PP, qué manera de recurrir “a la bronca y al juego sucio”, como ha dicho Griñán. Bronca y, claro, “manipulación”, por ejemplo en lo de Laura Gómiz e Invercaria. Las cintas están “manipuladas” y lo que se escucha debe de ser, seguramente, la voz de la señorita del GPS. O son sus palabras, pero “no sus pensamientos”, que es lo que se ha atrevido a decir la mujer que redefinió la ética en la administración pública. El juego sucio del PP es que ya llega al control mental. Esto parece un episodio de Superagente 86, pero sólo es la realidad cínica, desahogada y repugnante de una manera de gobernar que ya no puede disimularse por mucho que Griñán lo intente acusando al mensajero. Son ellos los del barro. Y los del cazo.


Paz social. Ha llegado la huelga general a la campaña y Griñán se ha apresurado a convocar al Gobierno para que se siente a negociar con los sindicatos. El presidente andaluz podría asesorar muy bien a Rajoy sobre cómo apaciguar a los sindicalistas: darles subvenciones, dinero para “cursos de formación” (es un decir) y comisiones por EREs fraudulentos ha funcionado muy bien en Andalucía. Pero seguro que Rajoy no aprecia “la paz social” como los socialistas.


Dominó. Con el dominó, aburrimiento y amargura de los parados, se encontró Griñán visitando Las Moreras, un “barrio deprimido de Córdoba azotado por una alta tasa de desempleo”. A lo mejor el dominó forma parte del modelo social del PSOE: una cajita para cada tasca y la “isla de bienestar social” que es Andalucía aumentará su magnificencia. Otra cosa que ayuda mucho al bienestar social es poner un ascensor en un bloque, lujazo y orgullo que también llevó a Griñán y a su corte hasta una foto con una señora en silla de ruedas. El candidato del PSOE debería de ser Toñi Moreno, que tiene la misma receta para arreglar los problemas estructurales de esta castigada tierra y vende aún mejor que Griñán la pena y la miseria como bienaventuranza. Pero hay más propuestas del PSOE, como una “Ley de la Juventud” que será “una ley de jóvenes hecha por jóvenes”. ¿Durante el botellón? No sabemos. Pero seamos serios, porque se trata de una ley para algo de lo que se acaba de dar cuenta el PSOE después de 30 años: el paro, sobre todo el juvenil. ¿Y si se le da a cada joven un juego de dominó? ¿Y un sofá cama que le consiga Toñi Moreno? Eso sería aún más efectivo.


Papá Pitufo. A Arenas, al que le han puesto música de Braveheart en sus congresos y le han endilgado una misión como mosaica de salvación, le faltaba sin embargo todavía un símbolo de su liderazgo moral. El otro día se lo entregaron: un muñeco de Papá Pitufo que le dio alguien de Júzcar, ya saben, el pueblo pitufo, buen ejemplo de cómo Andalucía puede salir de la pobreza: haciendo promociones de películas de Hollywood, versión actualizada de pasear a los guiris en burro, nuestra eterna vocación. El Papá Pitufo en manos de Arenas no era como una espada flamígera, más bien lo convertía en invitado de los Teleñecos. A lo mejor la campaña es una cosa de los Teleñecos, aunque aún no le hayamos encontrado la gracia a nuestra situación económica, social y moral.


Mejores y mejoras. Todavía tengo notas del programa del otro día de Tom Martín Benítez. Por ejemplo, nos enseñó cómo es posible la campaña fuera de la campaña, o sea la que van haciendo los arrimados. Manuel Pérez Yruela, tertuliano del programa y, recuerden, ex portavoz de la Junta, anunció por ejemplo unas jornadas en las que él interviene, sobre “la identidad política y cultural de Andalucía al inicio del Siglo XXI”. Va sobre “el cambio tan acelerado de los últimos 30 años que ha transformado radicalmente la Andalucía que conocíamos”. ¿Participará el de Tecnópolis? Pero el sesgo de su programa se nota hasta cuando otra invitada habla de un festival (flamenco, o algo así) y nos avisa de que acudirán “los mejores y las mejoras”. El espíritu de Bibiana Aído no ha muerto. “Los mejores y las mejoras” en la Andalucía radicalmente transformada en 30 años nos definen toda una ideología y toda una maldición.

Zapping Electoral: El modelo coliflor (10/03/2012)


Sin recogecolas de Madrid. Por lo menos ya no son los barrenderos de la campaña, mucho menos que teloneros, los que salían a patear las serpentinas después de que los líderes nacionales dejaran la ceja o la gaviota colgada en la esquina de la tele y se apagaran las luces de los informativos fundiéndose con los cabezazos de los futbolistas. Los partidos andaluces tienen su campaña propia mientras el resto del país se pone el casco y cuenta las latas de sardinas para el invierno nuclear, mientras los sindicatos se almidonan los bigotes y las autonomías se pelean con el déficit como con un gato, salvo la andaluza, que quiere seguir entrampándose hasta el final para inflar sus globos. Tenemos campaña propia, por fin, sin recogecolas ni limpiasillas de los de Madrid. Pero siguen hablándonos de universales, sobre todo el PSOE, que nos saca su “modelo” ideológico como un catecismo y se ve como cabecilla de la reconquista de un largo mundo que incluye a todo el capitalismo, a todo el liberalismo, a todos los rascacielos y a todo el dickensianismo con mocos de la crisis internacional. Veremos cuánto permanecen en Andalucía y cuánto vuelan por la teología política y las batallas de los ángeles y demonios de la historia.


Espíritu de metacrilato. Griñán eligió para empezar la campaña las Setas de la Plaza de la Encarnación, que más que a los hongos remite al modelo coliflor de la gestión socialista, o sea el de los grandes floripondios aparatosos y huecos, el de los grandes excesos gaseosos, adornando y tapando la miseria general. Panales de plástico sin dulce ni alimento dentro que resumen la nada rimbombante y la casa del sol estancado que han hecho de Andalucía. Vi en Canal Sur a Griñán con mucha escenografía y mercadotecnia visual, un poco con ese espíritu de metacrilato y rotulación en la frente de la última campaña de Rubalcaba, y con figurantes aplaudidores a su espalda (por ejemplo, Susana Díaz, más alguna guapita de cara poniendo morritos) que hacían un fondo como de El precio justo, de cierto escaparatismo de teletienda o de algo de Miss Colombia. Su estilo era el de mitin tradicional, volumen y tono altos, crescendos estudiados en las consignas o ideas fuerza. Habló de la derecha que “embarra” y de la izquierda que, resumiendo, nos da la pastillita y la sopa, y mencionó la “isla de libertad social que es Andalucía”, isla o parque temático que yo no acabo de encontrar entre el paro y los mendrugos que tenemos aquí. Creo que más bien debería haber hablando de la Isla del Tesoro, donde ellos están haciendo de piratas con cofre, loro, mella y risotada. Creo que se van a enfocar en el maquillaje y en el susto.


El portero en bicicleta. Cuando apareció Arenas, el contraste fue como el de entrar luego en una capilla. Arenas hablaba bajito, pausado, sin gritos, más en plan profesor o monje que vendepeines. No tenía detrás coro de sonrisas ni muslos, ni skylines pintados. Estaba solo como un portero de fútbol. Siguió con lo de la humildad (es verdad que parecía como despierto para unos maitines franciscanos) y propuestas de propuestas que tampoco terminó de proponer. Insistió en lo del cambio, un cambio en el que parece ir en bicicleta, como si lo llevara un cartero, mientras que el PSOE parece decir todo desde un búnker de diseño. Canal Sur lo pilló en un gesto raro de saludo militar sin gorra a sus fieles, en plan Obama, que yo le recomiendo que abandone porque más bien parece un baloncestista después de un mate en el All Star. El PSOE ha empezado ronco, como tras su after hours de derrotas y congresos matones, y el PP ha empezado con precaución, sordina y patinete.


Oído cocina. El inicio de campaña tuvo más atención para la encuesta del CIS que para los primeros aspavientos de los candidatos. El País titulaba “El CIS da aire a un asediado PSOE andaluz” y Tom Martín Benítez destacaba en su programa de Canal Sur Radio que “en el voto directo, o sea la respuesta espontánea (?), el PSOE aventaja al PP en cuatro puntos”. Es lo que llamaba “las tripas de la encuesta”. Bueno, en “voto directo”, no sé si espontáneo o no, la encuesta lo que dice es que el PP le saca al PSOE 7,2 puntos. En la tertulia de Canal Sur televisión, Luis Barbero, de El País, decía que para llegar a esa ventaja del PP tras esas contradictorias tripas de la encuesta, “el CIS hace un bucle muy raro”. Lo que hace el CIS se llama cocinado y los números contradictorios y chocantes suenan a cacerolazo demoscópico o a esquizofrenia del andaluz. En cualquier caso, ya se ve que cada uno mira lo que le interesa.

Hoy viernes: La última colina (9/03/2012)

Esto no serán 15 días de Circo del sol, será la guerra con las últimas tripas, será El Álamo con mosquetes en las capillas. Se vestirán de soldado los ancianos, los niños, los profesores y los compañeros del metal; los partidos agitarán el miedo y la corrupción, se desplegarán los asustaviejas y las ideologías nos pondrán delante un Juicio Final. Marzo, vestido de tallos, ha traído la última batalla a Andalucía. El PSOE puede quedar aniquilado, el PP puede conseguir un poder que ningún partido ha alcanzado en toda la democracia, pero aunque la retórica y el olor de estos días sea el de la guerra, reducir estas elecciones a un conflicto algo así como godo por el poder es injusto. Andalucía es mucho más que la última colina, es un pueblo castigado, es una esperanza truncada, es un sueño desperdiciado. Algo se nos paró dentro, algo nos tronchó las rodillas, alguien nos llenó de nada y nos dijo que todo iba bien. Por eso, lo primero que tendremos que pensar es que no es una guerra de “ellos”, de los partidos, que no somos un decorado para legiones de nadie, sino que somos nosotros los partisanos y los heridos. Parece una obviedad reclamar estas elecciones como nuestras, pero no lo es. No se trata de que unos señores con aire de ventrílocuos ganen o pierdan un concurso, sino de qué va a pasar con nosotros, con Andalucía.

Veremos al PSOE espantando escándalos, jueces y números; invocando a la izquierda como el poder mágico de un anillo y azuzándonos a la derecha de la España negra, con curas y banqueros que patean a los pobres. Veremos al PP enseñando los ratones comilones que pudrieron la Autonomía en nombre del socialismo, mostrando buena cara sin corbata, enseñando las cifras indigentes en las que se resume Andalucía y presentando la mera pero insólita posibilidad de otra cosa diferente al PSOE. Los dos grandes partidos se tirarán todo lo que tengan a mano, trapos y fantasmas, realidades y sentimentalidades, papeles y banderas, mientras los pequeños atenderán a las sobras. Habrá más miedo y agresividad en los socialistas, que se juegan el perol; habrá horizontes de celofán en el PP, que viene como con un Evangelio. Pero en el ruido y la aerostática de la campaña, más nos valdría arrancarnos de alguna manera los ojos y echarlos a rodar por Andalucía, ver lo que es, lo que no llegó a ser, lo que podría ser, la cuesta en la que nos dejaron, lo que nos quitaron, cómo nos durmieron, cómo nos traicionaron, cómo nos dejaron a medias en todo. Y sólo después mirar a los partidos, que serán como siempre mitad verdad y mitad mentira. Es cierto que ellos pelearán a muerte, pero si esto es una guerra, no olvidemos que nosotros, Andalucía, seríamos los héroes y los caídos. No olvidemos que, en todo caso, sería nuestra guerra.

Somos Zapping: Estamos mejor sentados (5/03/2012)


Las marmotas. El 28-F es algo así como el día en que el poder saca los soldaditos de plomo de la Autonomía para jugar. Canal Sur hace una larga mañana de banderas y filas y condecoraciones y discursitos; los palacios, los políticos y las personalidades parecen algo que han hecho con piezas de Lego y, Andalucía entera, una maqueta de trenes. Eso es lo que ha quedado de aquella lucha ingenua y melenuda que en 1980 pedía libertad y trabajo: decorados, paripés, funcionarios, vividores de la Autonomía dándose golpes de pecho ante la bandera. Pero celebremos que una nueva casta de señoritos sustituyó a los de los caballos, que otros terratenientes acapararon para ellos y sus amigotes la riqueza de Andalucía, que seguimos pobres, incultos y sin trabajo; y cantemos el himno sin la vergüenza de haber traicionado aquel espíritu callejero y esperanzado que un día representó. Aquí seguimos “las marmotas de Andalucía”, como decían Los Yesterday, entre el “qué bonita Andalucía”, el folclore y la autocomplacencia orgullosa. “Menos rollos de verdes mares, de campiñas y de olivares, que así luego nos luce el pelo”, cantaban los hippies de Juan Carlos Aragón, sin duda malos e indignos andaluces que nunca retrataría en sus especiales Toñi Moreno. Cuánto cartón y cuánto caradura desahogado tapando la miseria. ¿Andaluces levantaos? Estamos mejor sentados.


Lo mejor de la sociedad. ¿Cuántos andaluces verdaderamente luchadores, incómodos, inconformistas, reciben medallitas y abracitos los 28-F? Que venga Griñán a nombrarte andaluz de pro, que luego Carmen Benavides en Canal Sur hable de “lo mejor de la sociedad andaluza”... Diplomas de buen andaluz, caricias de monjita a sus niños dóciles, medallas como paelleras, vanidad de colgajos que hacen inclinar el cuello, tanta engreída modestia dando arcadas. “Lo mejor de la sociedad andaluza...”. Salvo honrosas excepciones, yo creo que más bien se trata de la sociedad callada, agradecida, quietecita, conveniente, tibia, comodona y mansa que le gusta al poder. La que se emociona y da las gracias por la distinción, la que acepta la hornacina del andaluz prefabricado con la marca de aprobación de los políticos. No es Andalucía la que da medallas ni agasajos. Son sus jefes, sus dueños, sus gobernantes. ¿Algún andaluz valioso y valiente dirá alguna vez que no a estas ceremonias de vasallaje?


Mitin. Delante del coro de medallistas y andaluces con el sello de 'aprobado por la Junta' en la frente, Griñán hizo un discurso político, electoral. Sacó sin pudor todos sus leitmotivs de campaña y allí quedó la cosa aplaudida por “lo mejor de la sociedad andaluza” y por ese Hércules del escudo al que deberían ponerle en la boca, como para un tango macabro, la rosa del PSOE. Para qué hablar de la diferencia entre lo institucional y lo partidista, aquí donde no se hacen tales distingos. Luego, Carmen Benavides entrevistó a Griñán para que de nuevo tuviera la oportunidad de repetir sus consignas, hablar de su versión del déficit y criticar las reformas del PP. Por cierto, me acordé mucho del gran Lázaro Carreter porque, dos veces, la periodista cayó en el error que más odiaba el académico, lo de “punto y final”. En fin, se lo juegan todo este 25-M y ya no hay tiempo para recatos, ni en el PSOE ni en Canal Sur.


Orgullo barato. En un día como el 28-F, no podía faltar que Toñi Moreno saliera con la bandera como una bata enguatada a buscar andaluces del estilo de Las Carlotas. Ya saben: Andalucía lo mejón der mundo, el orgullo de ser andaluz, el amor a la Patria a partir del amor a las tapitas, y cosas así. Toreros, futbolistas, periodistas, y hasta Bisbal, taconeando todos en ese grimoso chovinismo catetoide. Les preguntaban “qué es ser andaluz para ti”, “qué sientes cuando se meten con Andalucía”, y en ese plan. Yo sólo voy a dejar aquí, para la reflexión, un texto de Schopenhauer. Creo se que se pueden sacar de él interesantes conclusiones: “El tipo de orgullo más barato es el orgullo nacional. Quien está poseído por él, revela con ello que carece de características individuales de las que pudiera estar orgulloso, pues de lo contrario no echaría mano de algo que comparte con millones de personas. El que posee méritos personales relevantes advertirá con toda claridad los defectos de su nación, ya que los tendrá a simple vista. Pero el pobre idiota que no tiene nada de lo que pudiera enorgullecerse se agarra al último recurso: estar orgulloso de la nación a la que pertenece. Eso lo alivia y, agradecido, se mostrará dispuesto a defender con uñas y dientes todas las taras y necedades propias de su nación”. Qué poco futuro habría tenido Schopenhauer en Canal Sur. Y llevarse una medalla el 28-F, ni de coña.


Hoy viernes: La razón y la calle (2/03/2012)

Dawkins y el arzobispo de Canterbury, como Huxley y el obispo de Oxford, como Russell y el padre Copleston... No parece ahora tiempo de disparar a los ángeles, cuando la guerra del hombre está a la altura del estómago, pero son disputas eternas, como quizá lo sean también las luchas ideológicas, las izquierdas y las derechas, religiones del puño o del dinero con sus libros sagrados, sus cruzadas y sus mártires. Contra un dios, o contra la ausencia de los dioses, se pueden sentar venerables caballeros a discutir tranquilamente sus argumentos, o se pueden armar guerras e inquisiciones. En política, igual, se puede debatir, se puede votar, o se pueden enfrentar las ideologías de los contenedores de basura contra las ideologías de las fachadas de los bancos, encontrándose en la frontera del cristal machacado. Creo que llega el momento en el que uno ya no les pide a las ideologías verdades, sino al menos compostura, civilidad, coherencia y algo de racionalidad. Me ha hecho gracia que los sindicatos eligieran Jerez como lugar para la manifestación principal del otro día, alegando que la provincia de Cádiz padece el desempleo más alto. Como si eso lo hubiesen descubierto ahora... ¿Qué ha cambiado para que ese mismo hecho que antes les mantenía callados y enclaustrados los lleve ahora a la callejera revolución? Pero hay veces en que los dioses se vuelven mudos y otras en las que mandan a sus hijos a inflamar sus zarzas, a quemar palitroques y brujas, sin que nada en realidad se haya movido en los cielos.

Me gusta eso de los apologetas de Dios y los incrédulos debatiendo en el mismo ajedrezado, con las reglas de la educación y la razón. No es que ese ambiente académico no pueda dar lugar a agrias trifulcas, como la famosa anécdota de Wittgenstein y Popper, con o sin atizador real. Pero si ese pugilato es sosegado y razonable, nos dice que todo se puede discutir, cuestionar, negar o defender sin que tengan que mediar la fuerza, la coacción, la violencia. Ya hay ahí un triunfo humano, ético, independientemente de las conclusiones que se puedan sacar del debate. Personalmente, yo, como Laplace, digo que Dios es una hipótesis que no necesito. Lo que no sé es si en política alguien podrá concluir fundamentadamente que no necesita la hipótesis del dinero, o del Estado. Pero no andan en esto los sindicatos. Ojalá la política fuera razón y debate. Hay otras pasiones que mandan más: miedo, necesidad, consuelo, poder. Por eso a veces tienen que agitar las calles, pasear dogmas, santificar el grito, olvidar lo que han hecho antes, tronchar farolas y quemar la palabra. Que las ideologías hablaran de sillón a sillón sin guerras, atizadores, gasolina ni amenazas, eso ya sería un triunfo. Pero aún no somos tan civilizados ni tan ingleses. En el ruido, no olviden que la calle es tan manejable como las almas.

Hoy miércoles: Banderas de ayer (29/02/2012)

No es que desprecie las banderas, es que no quiero que me dejen ciego. No quiero que me dejen ciego en las dos maneras de ser ciego: no ver lo que hay y ver lo que no hay. No quiero esa toalla mojada en mis ojos, ni que me pongan delante el bordado terminado y perfecto de lo que debo ser. No quiero plegarme en una cajita ni en un rincón del mundo, no quiero que me haya hilado la historia en un cromo, no quiero que me pinte un color de este a oeste y de norte a sur, un color de tronco o de mar o de humo hecho de muchas gentes y brazos y corazones que no conozco y a los que no me parezco. No quiero que me llamen por un solo adjetivo, que me lean en un solo lema, que me obliguen a una sola madre. No es que desprecie las banderas, es que las siento lejos de mí como águilas pinchadas en el horizonte.

Día de las banderas, de los ojos hacia arriba, de los unicornios de la gente volando, de una gloria envejecida de rozarse contra la piedra del cielo. Y día de los palacios cubiertos por sábanas, de los discursos como lluvia en la lata de los pobres, de los políticos haciéndose dueños de todos los héroes y hazañas. Las banderas, corazones en sacos, pueblo en una cáscara de nuez que viaja, párpados de la historia que tiemblan, sombras de un ala imaginada. Las veo y me son extrañas como estandartes de una guerra china. Pero les rezan, les hablan, las aman, las usan de pañuelo, de faja, de almohada contra las nubes, de funda de las espadas, de barco pirata contra otros, de caja de música sentimental, de tirita contra las cicatrices, de seda sobre la frente, de cuna en el agua. Miramos a las banderas, escapadas de nuestro chaleco, expiradas por las manos, allí alto y lejos, como haciendo una franquicia en el aire, pero nos olvidamos de lo que queda en la tierra, de la gente, el pueblo, las bocas, la numerosidad y la inminencia de lo diverso, lo real, lo urgente, lo terrible, lo bello y lo sucio de la existencia. Una bandera como una luna, fría y manchada. El ángel que siempre señalan los pobres y desvalidos humanos, y que no nos salvará.

No veo alma en las banderas, no se la hemos dejado en un beso ni en una herencia, porque las almas, si las hay, no se prestan ni comparten. Las banderas no son nuestra voz ni la melena de nuestro espíritu, que siguen aquí, con nosotros. Las banderas han sido ropa de tiranos y libro único de demagogos y simples. Tienen más sangre, baba y mentiras que esperanzas y glorias. Tendríamos que hacernos una bandera para cada uno, y que no se despegara de nuestro costado, para que no me dieran ese dolor de venda arrancada que me dan. Las banderas de ayer no eran ni siquiera las olas de las lágrimas de Andalucía. Eran como el trapo pequeño con el que querían dejar ciega a la tierra.

Somos Zapping: Flojera antropológica (27/02/2012)



Mala vecina. Enamorados de unos jueces y odiando a otros, intensa e histéricamente en ambos casos, los socialistas parecen las esposas de Mujeres desesperadas en sus relaciones de pasión, venganza, acoso, rabia o sartenazo. “Lamentablemente, de nuevo -dijo Susana Díaz en las noticias de Canal Sur-, la jueza [Alaya], con este tipo de actuaciones, vuelve a interferir en una campaña electoral”. Sí, suena como si la jueza fuera la típica vecina metepatas que les fastidia la barbacoa en un episodio de la serie. Qué poco tacto la jueza, qué falta de cortesía, interferir en sus fiestecitas, en su propaganda, y aún más, en sus mangazos, en su sistemático saqueo de lo público, ahí todo el tiempo hurgando, llamando a declarar a imputados en el peor momento, como si tocara el timbre en las reuniones reposteras de los socialistas. Qué falta de urbanidad la de la jueza, investigando el mayor escándalo de corrupción de la historia de Andalucía sin tener en cuenta la agenda del PSOE y estropeándoles los domingos de tupperware y piscina. Eso es de muy mala vecina, jolín.


Cortina de humo. Lo de los ERE y los fondos de reptiles, en realidad, no es corrupción ni bandolerismo, no es la cima de esa perversión total que significa concebir el dinero público como dinero propio, usado arbitrariamente para ayudar a sus “criaturitas” y engordar el buche de amigotes y cargos del PSOE. No. Según Griñán el Tristón, “los ERE son una cortina de humo para que el PP no diga qué va a hacer con el poder y, segundo, para impedir que nosotros podamos hablar de nuestro proyecto”. Así lo declaró en la entrevista mañanera en Canal Sur. Pero seguro que el PP no logra distraernos con esa cortina de humo. Seguro que los andaluces apreciarán más la buena gestión, el progreso que los socialistas nos han traído, antes que la simple anécdota de que desde los despachos de la Junta volasen por el método L'Oréal, o sea, “porque yo lo valgo”, millones del contribuyente hacia el bolsillo de militantes y arrimados, y eso fuera consentido a todos los niveles. Creo que es fácil ver el peso que tiene el humo y el que tienen las caras de cemento. Sabremos valorarlo.


Cultura intangible. Para ir dándole sabor identitario a este 28-F, el programa Los reporteros nos paseó por el “patrimonio inmaterial de Andalucía”, es decir, las “valiosas manifestaciones culturales intangibles” que, además, unos concienzudos antropólogos del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico andan recopilando “para que pueda difundirse y evitar que caiga en el olvido”. En resumen: santos, toros, gachas, candeladas, Vírgenes, panderetadas y botijerías varias de nuestras fiestas y folclorismos. Yo me acordé del bueno de James Frazer, del encantador salvajismo de las costumbres, ritos y magias de los pueblos que nos describía en su famoso libro La rama dorada (en su tiempo aún se podía utilizar lo de “salvaje” y él lo hacía mucho). Pero parece que ahora no se trata de tomar nota de estas cosas para analizar y entender al hombre, sino que más bien los inspira un afán conservacionista, más zoológico que antropológico, y otro identitario, más sospechoso (el poder suele usar la “identidad” para su legitimidad y algo de esto quizá se nota en estos antropólogos funcionariales). El programa hacía mucho hincapié en que “valoremos nuestras expresiones culturales”, pero una expresión cultural tiene un valor científico (todas lo tienen) y luego otros que pueden ser artísticos, estéticos, sociales o incluso morales, y son valoraciones diferentes. Ellos parecen unirlas, así que todo es “valioso” de una forma un tanto sentimental, tribal y yo diría que cateta. No sé si dedicarán tanto entusiasmo a conservar el valioso canibalismo, tan cultura como los verdiales. Nuestro problema no son las tradiciones, sino el papel central, nuclear, que tienen aquí, de manera que fuera de esas manifestaciones folclóricas no hay apenas más cultura. Eso es lo que nos acerca a la tribu y nos aleja de la gran cultura, que es universal. Admirar y proteger nuestras danzas de panderos o nuestros trabucazos a las Vírgenes, pero no salir de ahí, es lo que nos hace encantadoramente salvajes. Para colmo, Isidoro Moreno hasta definió nuestra flojera antropológica: “La cultura andaluza es una filosofía de vida que no pone el 100% el objetivo de la vida en la consecución de ganancias materiales”. Bueno, hay otros objetivos, como aspiraciones intelectuales que vayan más allá de la corneta y la cucaña, que quizá también merezcan la pena. Para él, “competir, producir más, (...) choca y agrede profundamente a la lógica de nuestra cultura andaluza”. Ya tenemos justificación científica para nuestros tópicos de la haronería y el conformismo. Eso sí que es antropológicamente antiguo: el determinismo cultural. Más antiguo que los salvajes de Frazer.

Hoy viernes: El ruido (24/02/2012)

Venían a mi clase de BUP los mayores o los de FP, que nos parecían bucaneros o ladrones de coches, y nos decían que estábamos en huelga, así que lo estábamos. Nos sentábamos en la mesa del profe, profanábamos la pizarra, hacíamos nuestro domingo con sol y balones, pero no soy capaz de recordar por qué eran esas huelgas, sólo que algunos chicos del Sindicato de Estudiantes soltaban unos discursos muy bien aprendidos, vehementes aunque vagos, y con un aire de milicia juvenil que me sorprendía para nuestra edad y nuestra época. Ni nos convencían ni lo contrario, simplemente nos pillaban en la hora del hambre del bocadillo y ya con hacernos pensar en ir al bar nos ganaban. Yo no entendía ese idioma ideológico, político, en un aula. Allí estábamos para estudiar, aprobar, conseguir beca, sacar la selectividad, elegir carrera. No veía yo ningún fallo ni ninguna injusticia en el sistema. No sabía, en fin, qué guerra era la de esos chavales. Pero el patio sin hora era como un Año Nuevo regalado. Era la primera vez, seguramente, que la política me embaucaba sin saberlo. Y siempre había una chica guapa y algo amazona con pegatina en los rizos. Así se hacían nuestras revoluciones entre el baloncesto, las pellas, el amor y el bollycao.

Mucho después entendí que la calle no se llena por las injusticias, ni por cómo huelen las trenzas de las chicas empapadas en las fuentes, sino porque el ruido se guarda o se saca según convenga y hay especialistas en apretar el botón de ese ruido. Un día, los sindicatos duermen en su paz social, en sus bigotazos, en sus besos un poco soviéticos, en su pesebrín, y al día siguiente, con los mismos parados, la misma ruina y la misma crisis, la revolución les prende en las barbas y empiezan a aventar gente hacia la calle. Lustros llevamos viendo morir a la escuela pública, supurando fracaso, analfabetismo, gamberreo y carencias, pero un día alguien toca un silbato y de repente hay manifestaciones por la educación pública en todos los telediarios.

La calle la han ocupado igual obreros y monjitas, tiesos y pijos, parados y funcionarios, fiesteros y víctimas, idealistas y revientafarolas. Puede haber motivos para salir a la calle a cacerolear la injusticia, pero me indignan los que, ante la misma realidad, un día callan y tragan contentos y al otro sacan el lanzallamas a la acera. La calle es otra arma política y por eso no importa el qué, sólo el cuándo y el contra quién, los sartenazos al enemigo y el ruido que tape a las razones. El ruido manejado por sus profesionales como ferroviarios. Y el ruido se monta fácil, apenas cojas a algunos fieles, algunos aburridos, algunos alborotadores y algunos ingenuos. Como cuando venían a mi instituto a meternos en una huelga y nosotros decíamos que sí por saltarnos la clase de un profesor coñazo y seguir a esa amazona de los rizos.

Somos Zapping: La Junta como Covirán (20/02/2012)


Tirabuzones. Me he ido despegando del Carnaval llorón y plazoletillero, chochista y pajillero, del retortijón y del rozón, de la postalita y de los mocos. He llegado a la conclusión de que no hay ni tanta gracia ni tanta crítica ni tanto corazón despechugado del pueblo como dicen, o como solía, sino que ya es una especie de peñismo de la tristeza, la autocomplacencia y los culos en pompa, todo a la vez. No podía ser posible tanta concentración de poetas, músicos, revolucionarios y genios del humor en la misma tasca. Insoportables las comparsas, meonas las chirigotas, neoyorquinos los coros, escolares los cuartetos. Al menos, en su gran mayoría. Se salvan cuatro o cinco de siempre y algunos hallazgos breves y contados, pero que no me dan para sostener el mito, ese catedralismo caletero del Carnaval de Cádiz. Quizá todo se sustentaba en que el Carnaval no era ni el mejor humor ni la mejor música ni la mejor lírica, ni siquiera la más elaborada e incómoda protesta (la crítica suele abordarse de manera superficial, demagógica o directamente ignorante), pero era el alma del pueblo. Sin embargo, desde que Canal Sur lo domesticó y lo convirtió en negocio, hasta eso se fue pervirtiendo. Las críticas se blanquearon (están en juego contratos, giras, aparecer en los resúmenes de La Nuestra), los que escribían ripios en las servilletas se creyeron poetas universales, los sueños de éxito y fama hacían a las agrupaciones buscar la gracia y el impacto facilones, sin molestar demasiado, y así es como esto se convirtió en una mala revista vedetera. ¿Dónde están la rebeldía, la crítica al poder? No, sólo pasodobles a las niñas muertitas o a los viejos de los asilos. Si acaso, meterse con algún catalán, y poco más. Quitando unas contadas menciones de pasada, al mangoneo de los ERE sólo le ha prestado verdadera atención Julio Pardo. Que yo sepa, los nombres de Griñán o Chaves no se han pronunciado en el Falla este año. La crisis y el mangoneo eran un rebujo indiferenciado de banqueros y políticos, una simplona crítica de clase. Urdangarin ha dolido más que el millón de parados y las pichillas salían más rentables que los garrotazos. Vi hasta a una agrupación que tenía en el bombo el logo de la Junta, que ya parece patrocinar esto igual que Covirán. Por primera vez Canal Sur retransmitió la final en HD y al Carnaval sólo parecían notársele más los churretes. Será culpa de Canal Sur, o será que ya ha pasado mucho tiempo desde que yo llegaba al instituto cantando el estribillo de Los comboys d'a pejeta, pero creo que la rabia, la valentía y el ingenio va a haber que buscarlos en Andalucía en otra parte. En Cádiz se diría que ya, más bien, sólo hacen tirabuzones con los duros y los mojones.


El peor sketch del mundo. Al Teatro Falla llevaron su programa también Los Morancos, no sé si para terminar de santificar la decadencia de la gracia de la tierra. En el Falla, que es un templo para muchos, va a haber que colocar colgaduras negras y tocarle un réquiem con pito al humor. ¿Qué les pasa a Los Morancos? ¿Se les ha pegado la guasa de Cayetana después de ir a babearle las pantorrillas? ¿O fueron a visitarla precisamente porque ya han alcanzado su mismo nivel de gracia, es decir ninguna? Los hermanos Cadaval están en caída libre, su humor va muriendo a jamonazos programa a programa. Hace poco vi un sketch suyo que creo que está cerca de ser el peor que yo haya visto nunca, sobre un bicho llamado Potoma. ¿Es la pereza, es el acomodamiento, es el agotamiento? Quizá, como en el Carnaval, han dejado de buscar el humor porque se creen intrínsecamente graciosos.


Cura vacilón. ¿Se acuerdan de esa serie sobre un cura jovencito, modernito, marchoso y motorizado que emitió un tiempo Canal Sur? Padre Medina, se llamaba. Pues ha vuelto. Bueno, no ha vuelto la serie, pero si un curita vacilón, con chupa de cuero y todo, que hace de colaborador en el programa de Toñi Moreno. ¿Habrá algo más antiguo que un cura progre? Pero es que Andalucía no ha salido de Sor Citroën.


Innovación de la semana. No podemos dejar este artículo en el desencanto un tanto enfurruñado con el humor que parece que me ha embargado. Tenía pensando ver algún vídeo de Les Luthiers para asegurarme de que no soy yo el que se está avinagrando, pero no ha hecho falta. Tecnópolis me devolvió la sonrisa. Tecnópolis es la explosión de rayos gamma del humor, es la velocidad de la luz de la risa, es el chip del descojone que ha colocado Canal Sur, el óxido nitroso que deja escapar nuestra tele pública. Penetré en la atmósfera ionizada de nuestra modernidad y me dejé llevar por la deslumbrante innovación que supone ver piaras de cerdos por las tierras andaluzas.

Hoy viernes: Contrarreforma (17/02/2012)

Griñán ha animado a “decir no a la derecha de la contrarreforma” justo cuando esa derecha parece más bien calvinista, con su moral industriosa y su virtud de la calderilla. Griñán, como todo este PSOE, concibe la política como una guerra de religión, pero seguramente no estaba pensando, al hacer esta referencia, en el gran meneo que sufrieron Dios y sus cancillerías en el siglo XVI. Pero el símil es bueno aunque dándole la vuelta. Griñán se ha equivocado de bando o de iglesia con esto de la reforma y la contrarreforma. Este PP no es Trento, sino más bien las 95 Tesis, y al PSOE (sobre todo en Andalucía) le corresponde mejor el papel de Papado corrupto, de catolicismo imperial, traficante de indulgencias y salvaciones, ahíto de poder terrenal y principesco con la excusa del dios de su ideología. Ha sido el PSOE el que ha celebrado, con urgencia y desesperación, su particular Concilio de Trento en Sevilla, que como aquel otro se ha quedado en pasear más santos, poner a un Papa aún más gordo y a una jerarquía aún más tremebunda, reactivar la Inquisición contra la derechona y azuzar las guerras de religión. Es el PSOE el palacio envilecido que quiere purificarse con nuevos rezos, mientras el PP ha optado por ese Dios un poco tendero del protestantismo y busca la salvación en la hacendosidad. O sea, el PP es más la Reforma y el PSOE la Contrarreforma. Una contrarreforma agresiva pero en el fondo insustancial, como también fue aquélla, con un ejército de misioneros y progres frailunos para convertir a la gente pero sin modificar el núcleo de su fe, ya podrido, y queriendo poner en el rito, las maneras y los cánticos lo que ya no hay en la ideología.

Cuando una religión se derrumba no vemos a los dioses caer del cielo como azulejos rotos, sino a sus sacerdotes negándolo y a los creyentes poniendo aún velas en el agujero de las hornacinas y de sus corazones. Al PSOE le está pasando esto. Las iglesias se pueden mantener vacías de dioses y en el PSOE lo estamos viendo. Ya sólo luchan por conservar el puesto, el trabajito, el papeíllo. Los clanes se disputan los jirones de la túnica sagrada, escapan con las ropas de las estatuas como arrancadas a muertos, se llevan los cálices y los dientes de los santos reducidos a menaje. De Dios quedó un cenicero y de Mesías, un sacristanejo. Sus listas electorales parecen ahora las de los justos que se salvarán en el Juicio Final. Nadie en el PSOE se preocupa ahora de lo que pueda pasarle al socialismo, sino de sobrevivir ellos a la tierra y al infierno. Están viendo a un PP que llegó al Cielo con la hucha y el bisturí, pero en realidad no tienen reforma, ni contrarreforma, ni Dios ni Diablo que oponerle. El PSOE mismo se encargó de vaciar su iglesia, como una jaula de la que espantaron a los ángeles.

Somos Zapping: Garzón, Chuck Norris y Atticus Finch (13/02/2012)


El bueno. Lo dijo Cayo Lara en las noticias de Canal Sur: “Los buenos fueron condenados y los malos no se han sentado en el banquillo”. Ahora entiendo todo el apoyo que está recibiendo Garzón. Es que él es el bueno. Y el bueno no puede hacer sino cosas buenas y justas. Argumento circularmente impecable. Supongo que podrían decir lo mismo de Chuck Norris. Bien dadas están las patadas, en el pecho o en la ley, del mushasho de la película. Pero me extraña ver a la izquierda defendiendo a Chuck Norris. Yo creía que la justicia aplicada con y por los santos cojones de uno, las hostias merecidas y la ley para limpiarse el culo eran una cosa que la izquierda adjudicaba a los fachas, mientras ellos se apropiaban de la defensa del garantismo y los derechos individuales. Pero deben de tener sus excepciones.

Canal Sur dio la noticia enfocado en las manifestaciones de apoyo al juez. El reportero contó la película así de implicado, épico y emotivo: “Dos sentimientos en esta concentración: indignación y vergüenza. No se explican cómo el hombre que ha destapado a corruptos, que ha acorralado a terroristas, que ha enviado entre rejas a narcotraficantes y ha sentado en el banquillo a dictadores y genocidas, pueda haber visto cómo desde su propio país, desde su propio (sic) Tribunal Supremo, se ha puesto punto y (sic) final a su carrera profesional”. Observen la pomposa retórica de la traición en estas palabras. Y el hecho de que esta gente “no se explique” que haya leyes que se tengan que cumplir. Leyes como la que dice que un juez no puede ordenar la intervención de las comunicaciones entre los acusados y sus abogados salvo en casos de terrorismo y con la debida justificación. Lo que ha dicho el Supremo es que Garzón se ha cargado un elemento nuclear del Estado de Derecho, nada menos que el derecho a la defensa. Y me temo que la ley no contempla ninguna excepción cuando los acusados resulten especialmente detestables, chulos, o moral o ideológicamente odiosos. No, esas consideraciones entran sólo en la peculiar justicia de esta izquierda, o en la de Chuck Norris o Harry el Sucio. O en la de Batman. Yo no soy juez, y no juzgo. ¿Pero que la gente “no se explique” que hayan podido condenar a Garzón? Es que él era el bueno y sólo intentaba darles su merecido a los malos, ¿qué importa cómo se haga eso? Pues importa porque esto no es el salvaje oeste. “Reivindico mi derecho a la inocencia”, dijo Garzón ante el tribunal. ¿Qué clase de juez puede pensar que la inocencia es un “derecho”? Creo que Garzón ha sido muy torpe o muy vanidoso (seguramente las dos cosas). No es que no se pueda optar por ser Harry el Sucio. Garzón y esta extraña izquierda pueden tomar ese camino moral, si creen que es el suyo. Pero hay que asumir las consecuencias. Saber que, una vez que uno ha cogido el pistolón por su cuenta y se ha saltado la ley aun en nombre de la Justicia o de la Verdad o de lo que sea (eso no importa), ya está al otro lado. Garzón, incomprensiblemente, ha actuado como en su propio GAL. Pero es que él es el bueno... De lo que no se dan cuenta es de que no se puede ser, a la vez, el bueno a la manera de Harry el Sucio y a la de Atticus Finch, el íntegro y bondadoso abogado de Matar a un ruiseñor. Y decidir qué papel toma uno en esta película es elegir entre el totalitarismo y el Estado de Derecho.


El hada madrina. A Toñi Moreno le encanta hacer de hada madrina. El otro día, pestañeaba y revoloteaba con fondo de música de violonchelos a cuenta del caso de una mujer con el marido en paro y nueve hijos que dormían en sacos. Desprendiendo chiribitas al abrir los brazos, decía cosas como “para pedir estoy yo” o “aquí sólo lloramos de alegría y al final”. Creo que al programa sólo le falta una canción, a ser posible que incluya un baile con teteras, o con pajaritos o pingüinos, como en Mary Poppins. Pero un hada madrina en Canal Sur tenía que resultar diferente, castiza. No sé por qué, pero en el atril o flor en que descansa sus alitas durante el programa la vi un día con botellas de aceite y un gran pan de ésos que sólo se ven en las tómbolas de feria. Había hasta un cura entre los colaboradores del programa. Esto va mejorando. Ya es como un hada madrina de Berlanga o casi de Buñuel, repartiendo a la vez homilías y pan con aceite a personajes dickensianos de Andalucía. No es que sea malo eso de querer ser hada madrina, quizá sólo un poco afectado. Lo malo es esa impresión que deja el programa de que todo aquí se puede solucionar con un abracito y polvos mágicos, de que todo lo que le hace falta a Andalucía es que la vecina te dé un colchón o un cesto de huevos, de que basta con aliviar a un pobre al día para sonreír en la pompa, como hacen con su caridad las señoronas de rastrillo. No deja de ser un triste destino que Andalucía siempre parezca centrar su esperanza en hadas madrinas.

Hoy viernes: Casilla de la ciencia (10/02/2012)

Los Reyes me trajeron un telescopio justo cuando parece que el mundo sólo maneja la bola de cristal. Miré si las estrellas se caían, sin la luna sangraba, si los planetas huían de nosotros, pero el cielo tenía como recién puesta la misma mesa infinita e intacta de candelabros, joyas y misterios. La única paz que nos queda es la indiferencia del Universo. No hay nada como caer hacia arriba en el cielo, lago negro bocabajo, para asumir nuestra insignificancia. Pero, pese a esa insignificancia, somos, que sepamos, la única materia que se hizo consciente y que ahora es capaz de mirarse las trenzas en el firmamento. Aún sentimos que el cielo nos llama como una madre, pues sabemos que venimos de allí, de los elementos que cocinaron las estrellas, del trabajo de los eones y las manos ciclópeas de la naturaleza.

Hemos ido descubriendo el cosmos a la vez que nos hemos ido descubriendo a nosotros mismos. Es curioso, pero cuando Galileo hace posible la explicación mecánica del mundo y luego Descartes la amplía y además establece el principio de subjetividad racional, es cuando se inaugura la modernidad. El desentrañamiento racional del mundo y del hombre comienzan casi al unísono. Galileo mira por primera vez hacia el cielo con un telescopio y Descartes mira hacia dentro para encontrar el sustento ontológico del conocimiento humano, su “pienso luego existo”. La modernidad y el humanismo nacen de estas dos hazañas intelectuales, de estos dos rayos que parten casi a la vez hacia lo profundo y hacia lo exterior del ser humano. La ciencia no ese tubo extraño que le ha nacido al hombre, esa prótesis artificial o superflua que lo aleja de su naturaleza y lo echa a pelear contra ella. Frente a la imagen deshumanizadora, fría, que algunos quieren dar de la ciencia, la realidad es precisamente la contraria. Aunque mire muy lejos o a lo muy pequeño, la ciencia es la mitad del ser humano buscando la otra mitad.

Cuando faltan pan y trabajo, la ciencia puede parecer el lujo de hacer cacharritos, una especie de papiroflexia ociosa. Pero el hombre no puede pararse en la investigación de lo que es y de lo que puede llegar a ser y hacer sin traicionarse ni envilecerse, sin empobrecerse aún más añadiendo a la escudilla del hambre la ignorancia y la impotencia ante el mundo. La ciencia parada es el hombre parado. Yo he apoyado la iniciativa para que la declaración del IRPF incluya una casilla para destinar el 0'7% de mis impuestos a la ciencia. No sólo por el desarrollo, avances o curas que puedan faltarnos, sino por la pervivencia de la curiosidad sin prejuicio y del rigor como métodos para desvelar la realidad. No quiero que un día la gente mire al cielo y vea sólo miedos y brujas. Aún necesitamos saber hasta dónde podemos tocar el infinito y rasgar la oscuridad. Aún necesitamos saber lo que somos. Aún necesitamos saber por qué.

Somos Zapping: Nada en el sarcófago (6/02/2012)


Renacimiento. No voy a poder hablar mucho de Rubalcaba, porque he mirado en su sarcófago y, por no quedar, ya no quedan ni metáforas para él. Sin embargo, aunque sea como si volviera ahora a nuestra vida el Curro de la Expo queriendo renovarnos, creo que Rubalcaba es mejor opción que Chacón. Chacón era como un ala que le quedaba revoloteando al zapaterismo, hubiera sido una repetición con los mismos eslóganes, posturitas y flautismos, la condena del PSOE a permanecer en la ñoñez ideológica y la estética de sonrisa y peto de los Cantajuegos. Con Rubalcaba será diferente, una especie de muerte del partido por putrefacción, algo así como la versión política de la muerte térmica del Universo que dicen los científicos, con los átomos deshilachados, toda la energía útil agotada y el tiempo congelado. En estas condiciones, hay teorías que dicen que la singularidad de ese estado final sería equivalente a la del estado inicial, con lo que esa muerte impulsaría otro comienzo. Puede ser un símil acertado: Rubalcaba llevando al PSOE hasta una total oscuridad cósmica que posibilita al final la chispa de algo completamente nuevo. Quizá sea ésa su única esperanza, porque pretender que Rubalcaba termine un día en La Moncloa no se lo puede creer nadie. Pero, en lo que nos concierne, o sea la televisión, este congreso nos dejó algunas curiosas enseñanzas. Primero, que sí existe algo que pueda preceder en los informativos de Canal Sur a las ventiscas. En cualquier otra circunstancia, el frío polar hubiera enterrado la actualidad política, por muchos escándalos que trajera el día. Pero los jefes se jugaban las migajas y no hay ventolera que pueda con eso. Segundo, que ver a Griñán intentando gritar consignas en un atril, queriendo ponerle pasión mitinera a sus palabras, sigue siendo como ver intentarlo a un tísico. Es como si su tristeza y abatimiento sólo consiguieran expulsar ahogadamente trozos de pulmón al micrófono, sin lograr al final fuerza ni convicción, sólo agonía. Y tercero, que cuando Canal Sur tiene que evaluar perdedores y ganadores entre las filas de su idolatrado PSOE, tiene dificultades para encontrar descripciones adecuadas: Carmen Benavides hablaba de “alegría” en los seguidores de Rubalcaba y de “una cierta emoción” en los de Chacón. Cuánta sagacidad y precisión periodísticas... Pues así queda la cosa, con los más pesimistas pensando en una muerte lenta, y los optimistas en una que sea rápida. El hotel donde se reunió el PSOE se llamaba Renacimiento, pero este renacimiento tendrá que esperar mientras Rubalcaba siga siendo... Vaya, es cierto: en su sarcófago ya no quedan ni metáforas para él.


Culminaciones. Hay veces en que Griñán coge la retahíla y cada humorada tumba a la anterior. Firmó nuestro presidente la disolución del Parlamento y Canal Sur nos contaba sus impresiones sobre la legislatura, verdaderamente impresionantes: se felicitó Griñán nada menos que de “la capacidad para culminar los cuatro años de legislatura”, que es como felicitarse por haber aguantado todo el día acostado. Y digo yo, además: ¿Culminación de qué? ¿Qué orgullosa cima han coronado? ¿La del paro, la del despilfarro, la de la corrupción? Cualquiera diría que lo de la Junta ha sido más bien un despeñamiento, un sprint cuesta abajo, pero ya ven, a ellos les parece que han dejado a Andalucía en lo alto de su montaña. Y sólo por aguantar ellos en sus sillones orejeros mientras todo se derrumba. También se ufanaba el presidente de que estas elecciones andaluzas no coincidan con las generales. Serán “los problemas andaluces los que deberán presidir los debates, la discusión y las propuestas”. Vaya, ¿y quiénes sino ellos han evitado que eso fuera así? Sí que tenía el día gracioso Griñán. Pero aún podía ir a más. Refiriéndose a la portavoz del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, quiso Griñán dejar clara su postura sobre la separación entre función institucional y el partidismo: “Cuando representa al Gobierno y tiene detrás el escudo de España, no debe plantear cuestiones que no (sic) sean ni rocen en absoluto lo partidista”. ¿Pero es que Griñán no escucha lo que dicen su Mar Moreno o él mismo con el logo de la Junta a la espalda? Yo creyendo que Griñán nos mataba de tristeza, y nos mata mejor de risa...


Juventud con futuro. Y luego dicen que la juventud andaluza no tiene futuro... Pues las noticias de Canal Sur nos contaban que, por ejemplo, el Instituto Andaluz de la Juventud da premios a los noveles... ¡en el diseño de trajes de gitana! ¿Quién dijo que faltan oportunidades, estando ahí el Salón de la Moda Flamenca? Y eso, por si fuera poco lo que se gasta de dinero público en Canal Fiesta Radio para que la juventud coja la guitarrita. Los presentadores de las noticias, a los que el pantallón envolvía en volantes, remataron con eso el día perfecto: congreso de los jefes, nevadones y faralaes.

Hoy viernes: Camps en San Gil (3/02/2012)

La Macarena, que llora encajes y supura esmeraldas por los toreros, ha recibido la visita de Camps, que ha ido a verla como tras una cornada. Que te adopte la Macarena significa que ya formas parte del folclore castizo, y es lo que les está pasando a estos políticos que vienen de juicios como corridas de toros y de la nueva ópera nacional del trabuco. El político oscuro ya es otro majo. Este sufrido y pillo país de futbolistas y barberos, de cojos de iglesia y políticos de verbena, quizá necesita una madre silenciosa que parezca enternecerse por todo y otorgue consuelo y perdón indiscriminado con la respiración de las velas. No es que salga uno de la iglesia con el milagro en el bolsillo, ni con una Copa de Europa, ni con la taleguilla santificada, ni con las culpas lavadas en cera, pero una Virgen vuelve un poco niños de comunión igual a altivos matadores que a plantillas del balompié que a políticos balconeros, que pierden su ferocidad o su roña y ganan una especie de nácar del alma abrillantado. La Virgen da paz y honores, ante ella se han postrado lo mismo generales que curritos, que han creído que les bendecía sus batallas o su pan duro y les prestaba el fajín, o al revés. En realidad, las Vírgenes, acericos de Dios, miran siempre igual, hacia dentro de sus puñales, se arrodille un pobre o un poderoso, un justo o un malvado. La Virgen, que no sabe nada de toros, ni de fútbol, ni de guerras, ni de política, ni de miseria, ni de justicia, porque está hecha del mismo silencio y la misma ausencia que Dios, se hace madre de cualquiera porque los hombres le han inventado ese oficio de madera.

Camps, no culpable, quizá quería que tras los juicios de los hombres viniera el juicio de Dios, en el que siempre ganan los fuertes porque Dios no se mete en esas cosas. Ay, si los dioses aún fulminaran con rayos y flechas de oro y maremotos nacidos de sus barbas... El romance de valentía de Camps tenía que terminar en San Gil, como la copla. No era el perdón ni el agradecimiento lo que buscaba, sino ser definitivamente un personaje de romance, de tragedia española, acabando ante el sagrario con las perlas de sus penas ofrecidas en penitencia. Pero bajo los mantos de las Vírgenes se han refugiado tantos piadosos como canallas y esa estampa no nos dice nada, salvo que seguimos siendo fetichistas y folclóricos, que el PP no ha abandonado su tradición pilonera aunque se quiten la corbata en los mítines, y que Arenas y Zoido aún se prestan a hacer de monaguillos del partido en dulces domingos de perdón. La Macarena, con el corazón punzado y los ojos ciegos de gemas de sal, acurrucada en el cielo de su lejanía o su indiferencia, absuelve o cicatriza a toreros y políticos. El perdón de Dios cuesta lo que una vela. El de los hombres, el de la ciudadanía, cuesta más.

Somos Zapping: Griñán en Melrose Place (30/01/2012)


Encamados. Felipe González está con Rubalcaba y a Chacón la apoya el fondo de armario de lo que quedó del zapaterismo, apenas una sonrisa en el aire como la del gato de Cheshire. Griñán no está con nadie, sólo con su tristeza, como una vieja de ventanuco, pero sin embargo todos dicen que lo apoyan, al menos según Chacón, que en la entrevista de Canal Sur afirmó que lo importante es que Rubalcaba y ella son del presidente andaluz. ¿Se han hecho ustedes un lío con tanto estar o no estar y ser o no ser de unos y otros? Yo sí. Esto parece Melrose Place, aquella serie en la que todos se iban peleando y encamando hasta completar el producto cartesiano. En realidad, lo importante no es ser de Griñán, personalmente insignificante en este embrollo, sino, por un lado, conseguir votos de la poderosa federación andaluza para el congreso, y por otro, salvar como sea en las próximas elecciones el feudo andaluz, sin el que el PSOE se convertiría en un partido fantasma. Lo que yo me sigo preguntando es qué futuro de cambio y renovación se puede esperar en un PSOE en el que dos candidatos quemados se pelean entre ellos a la vez que apoyan a otro candidato más quemado aún, teniendo que defender la fracasada gestión socialista en Andalucía como modelo. Al final, este Melrose Place terminara con el socialismo encamado entre el poszapaterismo ñoño, el posfelipismo mefistofélico y el irreductible caciquismo andaluz. No me salen más combinaciones. La única posibilidad para el cambio en el PSOE es el fracaso de Griñán, un interregno con quien sea gestionando cenizas y que de ahí surja, por fin, algo nuevo.


Hachas y horcas. Marta del Castillo parecía una Juana de Arco entre las velas del pueblo, casi quemándole el pelo en las fotos amontonadas. El homenaje se hermanaba con el sacrificio en una imagen triste, entre altar y ataúd simbólico, como una joven heroína de una guerra troyana. Grandes manifestaciones de dolor y gritos que Andalucía directo retransmitió como un vía crucis. El dolor es humano, tanto como la venganza. Pero yo sigo prefiriendo un sistema en el que un posible culpable pueda quedar impune a otro en el que las masas con cera y sangre en los ojos decidan quién es o no culpable. Andalucía directo lo contaba todo, la rabia, el desconsuelo, la indignación, desde una unanimidad que pretendían hacer corresponder con los sentimientos de la gente de bien. Yo, respetuosamente, me permito salirme de esa unanimidad, que tiene su peligro. Entre tantos que han juzgado, yo renuncio a juzgar. Porque no soy quien tiene que hacerlo, porque carezco de los datos, el conocimiento y seguramente la capacidad. Por eso hay leyes y jueces, para que entre el crimen y el verdugo haya otro eslabón. Sin ese eslabón, seríamos salvajes. Y una sociedad que no reconoce eso coquetea con ese salvajismo. Yo renuncio a juzgar, no quiero para mí esa cruel responsabilidad. Algunos se encontrarán a gusto con ella, pero yo no. El otro día, la comparsa de Antonio Martín, siembre recreándose en el agusanamiento de la necrofilia, terminaba un pasodoble preguntándose cómo hubiera sido la sentencia si Marta fuera hija del propio juez. Pues hubiera sido la sentencia de un país salvaje. Tomen, los que se sientan capaces, sus hachas y sus horcas. Yo no puedo con ellas.


Pobre Garzón. Objetivo abierto, programa que suele hacer zoom en el morbo, se dedicó esta semana a las causas abiertas contra el juez Garzón. “Tres causas en pocos meses por el mismo delito... Parece que todo es como... [que] había que sentar a Garzón en el banquillo”. Así lo resumían y así fue el programa, un alegato en defensa del pobre juez, víctima de oscuras conspiraciones y venganzas por atreverse a investigar, según decían, la conexión entre Gürtel y la financiación del PP. Son argumentos que suenan de otros casos y otras partes, pero no mencionemos más nombres, para qué. Yo, ya digo, renuncio a juzgar. Otros sí lo hacen. Siguiendo sus razones, su rabia o sus ideologías. En este caso, lo hace una televisión pública. No hay más que decir.


Piedad socialista. Con la Ley de Dependencia, aquí la gente se llegaba a morir antes de recibir las ayudas. Pues para el programa Los reporteros, la cosa es así: “40.000 personas que estaban ya valoradas no recibirán de momento las ayudas debido a las medidas de austeridad aplicadas por el nuevo Gobierno”. Luego, ancianos, sillas de ruedas y máscaras de oxígeno, la piedad pública socialista a toda máquina. Algo así me esperaba del nuevo reality Yo médico y, efectivamente, pocos minutos pasaron hasta que se vio la preciosa estampa de una madre consolando a su hija en el hospital con el fondo del logo de la Junta. Y así seguirá su zafarrancho Canal Sur hasta las elecciones.