13 de marzo de 2012

Somos Zapping: Epifanía de Cayetana (9/01/2012)


Lametones. No podían haber escogido otro día mejor que uno de epifanía. Epifanía significa manifestación, con un sentido de gloria o majestad. Pero quien se manifestó no fue Dios como muñequito, paloma o lengua de fuego, sino Cayetana de Alba como condesa castiza, mesacamillera y gagá. Tampoco fueron a adorarla reyes o magos, corderitos ni pastores, sino el andaluz de barriada que quiere representarnos a todos a través de Antonia y Omaíta. Después del espectáculo que dio el niño, duquesito de yeguada, señoritingo con adarga y raqueta, más clic de Playmobil medieval que otra cosa, parece que alguien decidió que la Casa de Alba necesitaba un lavado de cara por cuenta de Canal Sur, así que le organizaron su propio portal de Belén. Lo montaron como una peregrinación: Desde la verja del Palacio de Dueñas hasta el sancta sanctorum donde esperaba la duquesa como una especie de Arca de la Alianza con pelusa, los andaluces sencillos o sólo vulgares que nos representaban en esta adoración iban descubriendo la grandeza y el tronío de los Alba atravesando o sorteando arcos mudéjares, patios machadianos, mesas de caoba maciza y criaditas con cofia. “Yo la adoro, me encanta”, “sé que es una bellísima persona porque eso se le ve a ella”, decía Jorge Cadaval travestido de Antonia; “no se puede ser más buena persona”, apostillaba la Omaíta que hace su hermano César. Era la misma actitud babosa, lacaya, que ya mostró Inmaculada Casal en sus entrevistas a Cayetana, pero con un punto más de encorvamiento, de inferioridad, de sumisión gozosa, porque las pintas bajunas y la ordinariez de los comentarios de Los Morancos parecían pensados para engrandecer aún más el señorío de su anfitriona, para establecer la asumida, satisfecha y admirativa distancia entre el pueblo plebeyo y la nobleza. Por fin llegaron a un salón donde la condesa esperaba apuntalada, un salón un poco también como el de Omaíta (al final no va a ser tanta la distancia), con ese recargamiento de buen o mal gusto que termina siendo igual. Y entonces le lanzaron la primera pregunta para que ella se redimiera: “Doña Cayetana, ¿por qué le gusta a usted tanto Andalucía?”. Y claro, ella soltó todo el anuncio de Cruzcampo. Durante la entrevista, sonaban a felpudo los lametones de Los Morancos en sus babuchas: “Yo me la voy a comer a usted”, “usted es maravillosa, Doña Cayetana, usted no se puede ser ya más buena persona (sic)”. O esta loa de Jorge Cadaval: “Andalucía, qué orgullo, qué orgullo, ahora lo digo desde el corazón, qué orgullo tener a una persona como Cayetana al lado nuestra (sic), y que sea tan de nosotros. Ole y viva usted, doña Cayetana”. ¿No vamos a tener señoritos, con lo buenos vasallos y sujetapalanganas que somos aquí? ¿Qué pasa en Andalucía para que nos mostremos todavía así ante la aristocracia nefasta, indolente, parásita, inútil y chuleante que nos tocó? ¿Por qué tenían Los Morancos y Canal Sur que ofrecerle ese auténtico homenaje (en el sentido feudal) a esta señora? ¿Dónde está el orgullo del andaluz? Pues creo que recogiendo orín y mondas por el Palacio de Dueñas, feliz y canturreante.


Ópera para sordos. Por una vez, no eran coplas, ni fandangos, ni una sonatilla perdida de madrugada con los rótulos equivocados. Tampoco era Manolo Carrasco con su Sinfonía Ecuestre (la volvieron a echar en Nochevieja), esa pirámide de horteradas en la que yo no sabría si colocar en la cúspide del horror a su piano blanco, su casaca blanca, sus caballos blancos o las vulgares notas robadas a pellizcos de Chaikovski o Rachmaninoff y cruzadas después con música de Semana Santa. No, si había que pensar en pirámides, era en la pirámide de tempi que dice Harnoncourt, porque era ópera, ópera de verdad y de la grande, lo que veíamos en Canal Sur 2: El reciente Fígaro del Maestranza. Gran montaje, ortodoxo musical y escénicamente, sin atrevimientos, con buenas voces y buen sonido. Pero algo tenía que indicarnos que aquello era Canal Sur. Por ejemplo, rotularon “Ópera buffa”, en italiano, en vez de “bufa”, palabra que existe en castellano. ¿Se pasaron de cursis o les faltan asesores que no vengan de la copla? Pero, sobre todo, se les olvidó poner los subtítulos. Como aquí todos sabemos italiano... En realidad, los subtítulos sí estaban disponibles, pero había que rebuscar por los menús de la TDT, cosa a la que no todo el mundo atinaría. A mí sólo me salieron al seleccionar “para sordos”, lo cual tiene gracia. No sé qué trabajo costaba ponerlos, pero no sabrían o no se preocuparían. Total, quién va a ver aquí una ópera. Sólo los sordos, parece...


Caramelos. Andalucía directo nos enseñó a los Reyes Magos llegando a Canal Sur y su plató lleno de caramelos. Tiene guasa: sus Reyes de verdad, que traen dinero sin medida y estrellitas millonarias a esta televisión mala, cara y despilfarradora, son el presupuesto público. Sus Reyes tan dadivosos somos nosotros. A disfrutar de los caramelos.

Hoy viernes: Estado Rey Mago (6/01/2012)

A los Reyes Magos, con barbas de cometa, los van a apedrear por manirrotos y gafes. Su estrella viene como nunca cargada de cianógeno, la sustancia de las colas cometarias que, en 1910, cuando la Tierra iba a atravesar el rastro del Halley, se pensó que iba a envenenarnos y provocó hasta suicidios. El cianógeno no iba a hacernos nada, pero era difícil creer a los científicos cuando se veía la cimitarra de la muerte en el cielo, igual que es difícil creer a los Reyes Magos con las barbas llenas de fideos de la beneficencia y a los políticos cambiando de dios y de brújula en la tormenta. En 1910 hubo quien decidió hacer negocio vendiendo máscaras de gas. El miedo sí que es siempre un negocio seguro. Lo saben los profetas, los sacerdotes, los astrólogos de palacio, los partidos desesperados y los economistas que se meriendan países.

Han venido los Reyes Magos, con camellos o con caballitos de mar como Poseidón, tirando caramelos de piedra, regalando el oro de papel para envolver las mentiras. Han venido con negros pintados, decorados de pecera, tartas con ruedas, mangas boconas, colocón de glucosa, tronos de origami y chándal por debajo de las túnicas; pero han venido a una sociedad que ya no cree en los regalos, sólo en el sufrimiento. Ahora hay quien dice que el Estado lo estaba dando todo regalado y que eso no les funciona ni a los tres Reyes, cuya magia dura un día, sólo para los niños y, encima, mediante engaños. A nosotros la fantasía nos duró más. Pero el Estado del Bienestar, invento escandinavo como Papá Noel, no lo hacen elfos esclavos ni pajes con saca sin fondo, sino el puñetero y vulgar dinero. Si papá no tiene dinero, que se vista de gordo risueño o de camellero con tirabuzones no sirve de nada. Se acabó la magia, ahora vamos a pagar lo que traigan los Reyes y luego, además, los barrenderos de todos sus cartones.

Los Reyes Magos, simples empleados de mudanzas, quién creerá ya en ellos, en que te dejan bicicletas y escalextrics por un polvorón y un chupito de moscatel. Esta vez sí parece que su cometa es venenoso de verdad y anuncia el fin del mundo o de las cajitas de música. Aún recuerdo mi primera bicicleta, alta como una calesa, roja como una armónica, que amaneció en mi ventana. Entonces aún salían los regalos de los zapatos como el frío de mi boca. Ahora, los Reyes Magos parecen más cacos que otra cosa, llevándose la niñez y raptando a todos caballitos. Entre Reyes Magos y piratas, se me ocurre que el Estado o el Gobierno podrían ser otra cosa intermedia. Padres sensatos, quizá, simplemente. Los que no te dejan un tiovivo en el jardín, pero sí un abriguito y una enseñanza y una navajita para ir haciéndote mayor.

Somos Zapping: Fantasmas de casa (2/01/2012)


El discurso. Si el Rey se tuvo que enfrentar en su discurso a los fantasmas de palacio, a los ratones de casa que le roen navideñamente los calzones, Griñán parecía que en el suyo se enfrentaba a su futuro más próximo: lo pusieron delante de una ventana abierta y, entre su tristeza y el relente, aquello sólo sugería defenestración pública, pulmonía merecida o suicidio. Después de sus quejidos (quejidos sin culpa, eso sí, porque Griñán sigue hablando del paro y la crisis como si él sólo fuera el barrendero de la desgracia, y no un responsable político), después del discursito de miss que soltó entre la lagrimita y la esperanza tontona, creo que muchos pensaban que terminaría saltando por aquella ventana abierta, o acaso eso es sólo una idea para una parodia de fin de año que podría haber hecho muy bien José Mota (Manu Sánchez nunca se atrevería). Pero Griñán también tenía sus fantasmas de casa, que eran los ERE y la familia Chaves, y quizá por eso quiso hacer un poco de Rey dejando caer una frase ambigua sobre la corrupción que consideró suficiente y exculpatoria: “Debemos ser exigentes y contundentes con el comportamiento de aquellos que, desde lo público, busquen el enriquecimiento personal o defrauden la confianza puesta en ellos”. La diferencia es que el Rey no sabía nada de lo que hacía su yerno por sus alcobas, pero Griñán era consejero del ramo mientras se cocían los ERE falsos y las ayudas arbitrarias sin ningún control para amigos del partido. De todas formas, comprobamos de nuevo la desfachatez de estos discursos propagandísticos y partidistas al amparo de las noches achampanadas. Arenas ya ha dicho que si él gana no los hará. Si sigue Griñán el año próximo, yo recomendaría que al menos cerrara las ventanas, por si a él le tienta saltar o al pueblo le tienta empujar.


Recortes y postales. A Susana Díaz, en las noticias de Canal Sur, las primeras medidas anticrisis del Gobierno le parecieron un “fraude electoral”. A mí me parecieron la confirmación de que Zapatero dejó a España en la ruina. Encontrarse con un 8% de déficit es algo lo bastante grave como para que a Rajoy no le haya importado que le pongan la cara colorada por contradecir su programa tan pronto. Las medidas son duras y arriesgadas, pero no son una traición planeada, sino una decisión de sala de urgencias. Además, ¿no eran los socialistas los que querían subir los impuestos? ¿De qué se quejan ahora? Lo que estuvo simpático fue cómo en Canal Sur, mientras daban la noticia, ponían imágenes de hospitales públicos, niños en el colegio y ancianos en residencias, sugiriendo o adelantando ya los recortes tremebundos que han sido (y seguirán siendo) el argumento socialista. Las imágenes daban un frío y un desamparo que no se correspondían con lo que se decía, pero, hasta las elecciones andaluzas, usarán mucho este miedo, al mismo tiempo que ensalzarán el contraste del amable hacer de la Junta. A veces, incluso casi subliminalmente. Estoy pensando, por ejemplo, en la preciosa foto fija que nos ofrecieron días atrás los informativos con la excusa de una noticia sobre las bajas laborales: en el pantallón del plató, con los presentadores puestos firmes, aparecía una estampa más evangélica que sanitaria, un médico auscultando a un paciente mientras se veían en primer plano unas innecesarias y muy bien colocadas toallitas con el logo de la Junta. Así nos llevará Canal Sur hasta marzo: poniendo frío y cuchillas al nuevo Gobierno y amables postales a la propaganda de sus jefes.


Único responsable. Curioso resumen del año el que hicieron en Los reporteros. Mucha crisis del pepino y muchos juicios morbosos, pero ni una referencia al escándalo de los ERE. Y por si aún no sabíamos quién tiene la culpa de todo, nos lo volvieron a dejar claro: “Paro, empobrecimiento... Todos los males de nuestra época parecen tener un único responsable”. Y entonces, en grandes letras como ensangrentadas, apareció la palabra “mercados”.


Otro mundo. Qué brillantes momentos deja siempre la Nochevieja en Canal Sur. No sé si quedarme con Modesto Barragán en las campanadas, tocando el pito de carnaval o hablando del Cádiz “que inventó la lotería y el toreo a pie” (Enrique Romero daba otro chispazo y otro mareo, pero Modesto supo retomar su espíritu de colocón); con el anuncio después de las uvas de Cruzcampo (sí, ése que hicieron tras un casting en que se invitaba a los andaluces a definir “el sur” al lado de una tumbona y una guitarra); o con las palabras de Eva González entre la morralla musical de estilo binguero de sus coplistas: “A ver si el 2012 nos trae momentos tan buenos como este año”, nos deseó la muchacha. Desde luego, en Canal Sur viven en otro mundo.

Hoy viernes: Purgatorio (30/12/2011)

El mejor candidato que podría tener ahora el PSOE ya no está en el PSOE, la echaron a medias la propia decepción y el acoso de su ex partido. Es, por supuesto, Rosa Díez. UPyD es un centro izquierda reformista y laico, con un hondo sentido de la Democracia y del Estado, justo el modelo al que podría haberse acercado el PSOE si hubiera sabido evolucionar y no lo hubiesen enfermado sus dos virus: por un lado, el zapaterismo bobalicón y meramente cosmético, y por otro, los focos post o neofelipistas que sobrevivían en los feudos regionales como Andalucía, donde su total hegemonía ha llegado a pervertir cualquier sentido de la política como servicio público para quedarse en maquinaria de poder y de negocio. De UPyD vienen las más interesantes propuestas de regeneración democrática, de cambios institucionales y legislativos de calado, esa tarea de transformación de la sociedad en busca de mayor libertad, igualdad y justicia que era la bandera de la izquierda, o eso nos predicaban. El PSOE es otra cosa.

El PSOE se ha terminado convirtiendo en un partido conservador: conservador de su propio poder, de sus entramados caciquiles y clientelares, de sus castillos, moñas y nostalgias. Lo que queda de izquierda en el PSOE son eslóganes, palabrería, posturitas. Tras esa fachada, sólo está el aparato intentando alimentarse a sí mismo, mientras arruina y atonta a los pueblos que gobierna. Pero además ha perdido el sentido de la democracia. Su intento por expulsar al PP del espacio político y cívico, retratarlo como un invasor de la democracia, deslegitimado por principio, ha sido una estrategia habitual, sobre todo en Andalucía, donde el PSOE se ha llegado a definir como ideología natural. Así, entre ínfulas totalitarias e infantilismo ideológico, es como van a llegar otra vez al congreso de Sevilla.

Me ha espantado saber que es Susana Díaz la que le está preparando el terreno en Andalucía a Carme Chacón, y que hasta ha participado en el manifiesto “Mucho PSOE por hacer”. “Susana no es inteligente, es lista”, me dice alguien del partido. Tan lista que nos ha estado hablando como a tontos desde que le dieron cargo y micrófono. Su lógica torcida, sus leitmotivs simplones y su mefistofélico papel en este PSOE andaluz del disimulo, el paripé, la inercia, el fracaso y el exclusivismo democrático la inhabilitan para formar parte de cualquier regeneración. Es otra prueba de que nada va a variar tras ese congreso gane Rubalcaba o Chacón, actores de la misma decadencia. Perderán de nuevo la oportunidad del cambio. Creo que lo de Rosa Díez es lo más cercano a una socialdemocracia reformista que nos queda, y es otro enemigo del PSOE. Hasta que los socialistas se den cuenta de que necesitan recuperar credibilidad y solidez ideológica a la vez que decencia democrática, seguirán en el Purgatorio.

Somos Zapping: Gobierno con caganet (26/12/2011)


Torpeza o sabotaje. Nació el nuevo Gobierno en día de polvorones y es verdad que los ministros juntos tienen algo de portal de Belén o coro de campanilleros. Será la fecha, pero este Gobierno de Rajoy da para un Evangelio, con sus profecías, sus anunciadores, sus salvadores, sus arrodillados y sus Herodes, todos entre las virutas de pobreza y el frío de pastores de la España en crisis. Esperábamos la buena o mala nueva, según, pero a pesar del acontecimiento cósmico y de que una estrella marcaba el lugar y la hora de esta natividad, un pastorcillo llegó tarde, en lo que fue uno de los episodios más ridículos que uno recuerda en la historia de los informativos de Canal Sur. La comparecencia de Rajoy para anunciar su Gobierno estaba prevista para las 19:30, hora en que Andalucía directo contaba sus melonadas diarias. Modesto Barragán adelantó varias veces que conectarían en directo con La Moncloa, pero alguien tenía el reloj averiado o simplemente pensó que tampoco era una noticia tan importante como para interrumpir un reportaje sobre taxistas de Granada. El caso es que la conexión llegó cuando Rajoy ya se iba y al pobre Álvaro Moreno, abandonado en el plató de los informativos, sólo le quedó poner cara de tonto y excusarse. Los segundos que pasó mirando el ordenador mientras le indicaban si volvían a Andalucía directo o se quedaban “aguantando el tirón” fueron de vergüenza ajena. ¿Torpeza o sabotaje? ¿Pensamos mal o sólo es que se equivocaron y le dieron al botón de encender el árbol de Navidad en vez pinchar la señal de Moncloa? ¿Incompetencia o desprecio? ¿Qué sería más grave, o más probable? Andalucía directo volvió con un tiroteo del clan de los Cortés y emitió la comparecencia de Rajoy más tarde, grabada. Quizá a este nuevo Gobierno lo ven como un portal de Belén de la derecha y Canal Sur quiso poner su caganet. O, sin más, fue una cagada de proporciones bíblicas.

Honor y orgullo. Comprendo a Del Nido. Él no responde ante la justicia humana, sino ante sus Vírgenes de visillos y sus dioses del balompié que rigen el universo castizo, sudado, empañoletado, pilonero, chulillo, histérico y fervoroso del barrio con otras leyes diferentes. Al fin y al cabo, él está más alto que los tribunales, en los palcos de la emoción y el relente, en los pasopalios que lo mecen con gladiolos, cerca o dentro de Dios como el puñal de una dolorosa. Estos como capillitas del fútbol tienen otro rango y otra moral que los separa de los simples mortales. Son como altos generales de la patada y el escapulario, están perdonados de antemano a la vez por sus huevos y por su trajecito de comunión perpetuo. Siete años de cárcel por lucrarse vilmente en el saqueo marbellí podrían parecer algo grave, pero él está santificado de calva, dispensado por bulas futbolísticas y cofrades, y pertenece a ese Olimpo de los que hablan de sí mismos en tercera persona con un coro de tuercebotas, utilleros y creyentes haciéndole la ola. Comprendo a Del Nido. Lo he visto digno y almidonado en las televisiones, haciéndose el valiente tras los varales del Sevilla. No entiende que ser listo, pillo y más chulo que un ocho merezca aquí castigo, en vez de un altar con botafumeiro. A él, gurú, salvador, sumo sacerdote del Sevilla, maestro de las corbatas de nudo gordo y de los besitos en las medallas, le debe de doler mucho esta situación. Hablan de esa gangrena de mafiosillos que regentan el fútbol al estilo Gil y su corazón debe de estar rezumando lágrimas de incomprensión y traición. Una condena de siete años por lo que se llevó de Marbella por la jeta, y sólo por eso lo quieren crucificar y dejarlo sin juguete y sin poltrona. Sí, comprendo a Del Nido. Aquí, personajes de esta catadura son todavía posibles y aplaudibles. Los hemos hecho así nosotros. Casi los merecemos. Pero me pregunto si el sevillismo sabrá la diferencia entre honor y orgullo.

Feliz objetividad. La Nochebuena andaluza en Canal Sur fue la de siempre, con candeladas de los sioux que somos, folclore de anisete y el insoportable teatrillo con guión de José F. Ortuño y Eloy Botello, cada vez más criminal, idiota y falto de gracia. Ni a Manu Sánchez le salía algo de su chispa disfrazándose de Rajoy (de Griñán creo que nunca se ha disfrazado). Lo mejor que se puede decir del programa es que le ganó en coñazo el especial sobre gente cantando el villancico de Canal Sur. Si el villancico resulta ñoño e insufrible una vez, repetido decenas de veces y además con abuelos o niños enfermitos ya es para saltar por la ventana. Pero de todos los momentos navideños de La Nuestra, yo me quedo con esa promo en la que salían periodistas de los servicios informativos de la casa deseándonos “Feliz veracidad” y “Feliz objetividad”. Eso sí que tuvo gracia, y no el Linterna poniendo banderillas disfrazado de indigente.

Hoy viernes: Academia y apóstoles (23/12/2011)

El dinero lo traen niños con un trompo en la mano, angelotes de plata de papel y nuevos ministros que parecen catedráticos del zurcido. En realidad no hay dinero y lo que suena en la lotería, en las campanillas de Navidad y en el nuevo Gobierno es sólo su hambre, su hueco, su vaciado, que hacen un ruido como de anillos cayéndose a un pozo. Ayer fue un día de pobres millonarios y millonarios pobres. Los billetes llegaban en un papelón de fritura a las barriadas a la vez que el Gobierno de Rajoy disponía a los que más saben de dinero cuando menos dinero hay. Viene un tiempo de gobernar ausencias y los ministerios a veces se tendrán que encargar de lo contrario de su nombre.

El Gobierno de Rajoy es mitad academia y mitad apóstoles. No hay ministros maniquíes ni de cuota, ésos que Zapatero parecía elegir por el método de la gallinita ciega. Ha buscado primeros de la clase, especialistas de lo suyo, funcionarios bien fajados, viejos ferroviarios de Europa, y el resto son hermanos de armas, mirmidones fieles a los que Rajoy puede confiar el estandarte, la espada y el culo. Entre todos los apóstoles destaca Soraya, los ojos más listos del posaznarismo, brillante, empollona, curranta, leal y un poco castigadora. Concentrará el poder político y mirará desde arriba lo que hacen los demás creyentes y tecnócratas de los ministerios, hablando al oído de Rajoy como un cardenal. En la bancada azul la veremos aún más terrible y rápida contra la oposición deshilachada. Yo creo que es un Gobierno bastante centrista donde no hay halcones ultra, sino lechuzas con gafas; sin sacristanejos y con liberales de libro, y donde estará el más rojo de todo el PP, Gallardón, encargándose de la Justicia, quizá porque van a decidir enterrar lo del 11-M como conspiración. Hay a quien le da miedo Luis de Guindos porque se le ha encomendado la economía a quien llevó la división ibérica de Lehman Brothers, icono del derrumbe financiero. Dicen que lo suyo lo dejó saneado y sin basura subprime, pero puede parecer el Darth Vader del Ejecutivo, con un ojo y un guante en el lado oscuro del capital. Veremos. A Montoro se le ha dado la tijera, llevará Hacienda y Administraciones Públicas, hará de roñoso y será el encargado de decir que no. También será una misión de contención la de Ana Pastor en Fomento. Margallo es una buena opción para Exteriores, otro ratón de Bruselas. Y repite Arias Cañete, el jerezano que iba en un Morgan y se reía con aquel comisario Fischler, y que esta vez no tendrá que lidiar con las vacas locas, sino con la PAC.

Salvo que nos haya tocado la lotería a la hora del mantecado, a ellos les tendremos que rezar ahora para que nos saquen de ésta. Tienen currículum y experiencia, a ver si tienen también voluntad y acierto. Pero al menos hay un Gobierno que no parece, como antes, la tripulación de Vacaciones en el mar.

Somos Zapping: El culo hecho al poni (19/12/2011)


Mamahostias”. Ya ven cómo se retrata la aristocracia rentista e indolente, caballista y escopetera, la de las botas altas, la de escudo, chimenea y lebrel, la de los que nacieron en mil habitaciones, la que recibió media España de regalo por sujetar las hueveras de los reyes. Hay que reconocer el talento de Jordi Évole, que no hipnotiza con movimientos de cobra a los entrevistados como Quintero, sino que los va conduciendo con ironías hasta que ellos mismos deciden despeñarse de pura vanidad. Cayetano Martínez de Irujo y su piquito caliente me recordaron aquella película con Jack Nicholson, Algunos hombres buenos, en la que el militar que interpreta acaba condenándose por su soberbia, admitiendo el crimen con cínica satisfacción, orgullo y superioridad. Tiene guasa ver a esta aristocracia camastrona, a estos hamaqueros de la historia, a estos pijos con el culo hecho al poni, dando en Andalucía lecciones de trabajo y progreso, ellos que no han hecho más que ir comiendo de los tapices de los siglos sin aportar ni crear jamás nada, viviendo de digerir sus propias pelusas. Al condesito lo llamó Manu Sánchez en su programa “joío mamahostias”, que es el insulto del pueblo a los pedantes, aunque Manu se puso demasiado borrico, haciéndose el analfabeto durante toda la retahíla. Eso no me pareció bien, porque supone dividir el mundo de la misma forma en que lo ve el conde. Al señorito engolado, engreído y parásito no se le responde como un paleto con tranca, que es como acomodarle en los cojines de clase en los que se imagina. Lo que hay que recordarle es que no es nadie, que no hace nada, que es una persona sin mérito, bostezante, chulilla, orondo bebecito blanquito de leche rancia en la cuna de sus antepasados, pintándose cuadros de sus posturitas, y que por muchas chachas que haya tenido nadie le enseñó a ser no ya útil, sino al menos educado. Así es él pero así se gusta, parece, por las ganas que tenía de demostrarlo. Ésta es nuestra aristocracia. Ahora, a otorgarles medallitas de Andalucía y a aplaudirles en sus bodas y monterías, para darles la razón comportándonos como arrobados plebeyos.


Fronteras de la ciencia. Sigo sentándome a ver Tecnópolis por si Roberto Sánchez Benítez se queda un día sin pilas o se le ve una mano por debajo como el teleñeco que es. Eso me diría que se trata al fin y al cabo de una broma, de un programa de humor o de un virus irónico y guasón que se le coló al Windows de Canal Sur. Pero esta semana tampoco ocurrió nada de eso, así que voy a tener que seguir manteniendo la hipótesis de que él y sus mundos de Yupi están consciente y concienzudamente diseñados por un equipo que no conoce la realidad ni la ridiculez. Esta vez, el paseo por la superlumínica modernidad de Andalucía nos llevó a la pesca artesanal y a unas salinas. Parece que ya hemos avanzado hasta la época de los romanos. Que podamos pescar como los osos y sacar sal del mar en el siglo XXI me hace sentir verdaderamente ingrávido. Tuve que tirar por la ventana mi teletransportador ante la evidencia de que me había quedado anticuado (no se puede ser tan retro viviendo en esta Andalucía que ha conquistado las últimas fronteras de la ciencia). Luego, abrumado, puse un anuncio para vender mi vieja nave antigravitatoria. No podía hacer otra cosa después de enterarme de que en esa salina funcionaba la misma increíble y sofisticada máquina ¡desde los años 60! Sí, me he quedado desfasado. Es como si yo viviera en el medievo, como Cayetano, mientras, fuera, la Andalucía imparable comba el universo sólo con un rastrillo. Pero me voy a poner al día. Voy a comprarme un molinillo de café y un lebrillo, a ver si me siento por fin verdaderamente moderno, a la altura de Tecnópolis.


Moscas. Poco más de treinta segundos dedicaron las noticias de Canal Sur a la detención de Antonio Perales por el fraude del Plan Bahía Competitiva. Claro que ellos dijeron solamente que “ha declarado” y tampoco hablaron de “fraude”, sino de “irregularidades” (no hace falta usar palabras innecesariamente feas). Casi todo el tiempo lo dedicaron a remarcar que, según el PSOE, fue la Junta la que denunció el caso “gracias al control que ejercen sobre la aplicación de las ayudas”, sin duda un control tan efectivo como el que ejercen sobre los ERE. La verdad es que el fraude lo detectó el Ministerio de Industria. En fin, ya no saben cómo espantar las moscas de los chorizos...


Colega talentoso. A Mario López, Director de antena de Canal Sur TV, le han dado un premio Talento sus compis de la Academia de Televisión. Bueno, decir premio es mucho para lo que es sólo una especie de amigo invisible que hacen en la pandilla. Talento y Canal Sur sólo pueden ir juntos si te lo regalan así tus coleguis o tu madre.

16 de diciembre de 2011

Hoy viernes: Nobles y señoritos (16/12/2011)

Cayetano Martínez de Irujo, que se viste de bombero sobre los caballos, de domador sobre las calesas y de cazador de elefantes en su casa, dice que le gustaría volver al medievo, pero yo creo que él es más de castillo Disney. O de Falcon Crest. Sí, la única manera de que Cayetano resultara más ridículo sería que lo interpretara Lorenzo Lamas. Lo que hay que decir en las entrevistas, si se quiere ser cursi, es que a uno le gustaría haber vivido en la Atenas de Pericles. Pero para resultar simpático eligiendo la Edad Media hay que ser bruja o friki de Dragones y Mazmorras. Si no, uno queda entre Torquemada y Sir Lancelot en un musical, o sea entre siniestro y amanerado. Me ha sorprendido lo mucho que se han comentado sus opiniones sobre la flojera del andaluz y lo poco que se ha mencionado esa querencia por la Edad Media del aristócrata, tan significativa. Uno puede ser monárquico, nostálgico, fachilla, del Tea Party patrio o abonado al Fondo Norte del Valle de Los Caídos, pero irse a suspirar hasta la Edad Media es como ser astronauta de lo retrógrado.

Sociedad estamental y feudal, vasallaje, Iglesia con Corona, juicios de Dios, derecho de pernada y sacarse brillo a la armadura, eso es lo que añora el conde de Salvatierra. Me sorprende que no llame a la Inquisición al ver unas gafas (“oculi de vitro cum capsula!”, gritaría, como en El nombre de la rosa). Este hombre debe de tener un sarpullido de alergia constante en este siglo, con democracia, derechos humanos, libertades individuales y máquinas infernales. Mira que tener que ir a los tribunales (así lo decía) en vez de simplemente sacar la espada... De lo que no se da cuenta Cayetano es de lo lejos que se encuentra él incluso de la visión más romántica del caballero, de aquel lema que decía que la nobleza obliga (a dar ejemplo, a ser honorable, justo y responsable), de que ser noble significa conducirse noblemente uno mismo y actuar noblemente con los demás. En ese cuento del caballero consagrado a defender al débil y luchar contra la injusticia, Cayetano no llegaría ni a mozo de cuadra.

Ahora hasta la Corona tiembla, aunque por culpa de los plebeyos que se le arrimaron. Pero eso nos avisa de que el rango sin virtud termina fácilmente huyendo apedreado en carruaje o con la tiara en una cesta. La aristocracia hoy sólo puede ser moral e intelectual. Toda esa otra de nombre y fincas no es más que una decadente excrecencia, y Cayetano lo demuestra. “El verdadero caballero es el que sólo predica lo que practica”, decía Confucio. También decía: “Si la naturaleza prevalece sobre la cultura, se tiene a un salvaje; si es la cultura la que prevalece, a un pedante. Sólo del equilibrio nace el caballero". Por eso Cayetano no es un noble ni un caballero. Es sólo un señorito. Un ridículo y petulante señorito.

12 de diciembre de 2011

Somos Zapping: De Velázquez a la burla (12/12/2011)

Risa cruel. Con Jesús Quintero creo que he agotado todas las metáforas de gatos, saxofones y pijamas, como con Joaquín Petit. Y me doy cuenta de que he ido pasando con los años del halago comedido (Quintero era un estilo, una presencia, un mito, una madeja en la noche) a la hartura. Llegué a decir que hacía verismo y pintaba personajes velazqueños. Pero aquella gente singular que traía, todos esos locos o memos o genios grillados que nos contaban por contraste lo que somos, fueron llenando una barraca de feria que en algún momento ya no tuvo más sentido que el espectáculo de su esperpento, sin más profundidad social o antropológica, sin reflexión sobre el dolor, la inocencia o la ignorancia que representaban. Los que se suponía que tenían que dar tristeza, como El Risitas, se hicieron estrellas del humor. El pretendido sabio avinado, el chistoso gastrointestinal, el tonto del pueblo y así tantos otros, ya no eran un espejo de lo grotesco que hay en nosotros y en la sociedad, sino casi ortodoxos modelos. Ya no transmitían amargura sino normalidad, suficiencia y orgullo. Dejaron de contarnos lo que somos por contraste para contarnos lo que somos sin más. El andaluz friki, volado, sabio de la ignorancia, auténtico en su avilantez, zumbado en su gracia, no era una maribárbola sino un ejemplo, un paradigma. Entonces fue cuando dejó de gustarme Quintero. Por eso y por su sentenciosidad cada vez más engolada pero tibia, por esos discursos de miss que hace sobre las injusticias y las grandes verdades y mentiras, facilones, demagógicos, simplotes, revolucionarios de pacotilla; esos discursos en los que toma la voz de los pobres, los desheredados, los oprimidos y los cabreados, estando él tan lejos de todo eso.

Vuelvo a hablar de Quintero porque el otro día uno de sus invitados me dio pena. O mejor dicho, me dio pena la manera en la que Quintero lo trató. Era un pobre hombre que se cree artista o genio por canturrear o retransmitir partidos de fútbol inventados poniéndose un cubo de lata en la cara. Y Quintero se burló precisamente tratándolo como artista o genio, con todo el cachondeo y la mala leche de quien sabe que el otro no va a darse cuenta del sarcasmo que hay en cada falso halago. Me pareció cruel. El pobre hombre se lamentaba de que nadie hubiera ido a un homenaje que se montó en su pueblo y Quintero mostraba su sorpresa y solidaridad impostadas a la vez que se carcajeaba con los ojos y cada palabra de aliento era un escupitajo a la ingenuidad de aquel señor. Quizá ese hombre terminó creyéndose artista porque Quintero lo sacó hace años. Ahora, seguro que volver a salir en la tele le da fuerzas para seguir afanándose en su ridículo talento. Es cruel y triste, como lo es siempre reírse de quien no se da cuenta de que se ríen de él. Al Risitas le da igual el cachondeo porque él sí ha terminado haciendo oficio de su ridiculez. Este otro puede que acabe destrozado, y todo porque Quintero lo utilizó para sus audiencias, su negocio, su colección de monstruos, su ego. Creo que a Quintero ya le he perdido todo el respeto.


Hace falta dinero. Parece que la crisis se ha llevado por delante a la tauromaquia de los cocodrilos, las parrilladas campestres aliñadas con amapolas, los fandangos con muleta y los famosos espontáneos haciendo de bombero torero con el colocón o la plasta en el culo, o sea, toda esa vaquería alucinada de Hace falta valor. Todavía lo podemos ver repetido en Canal Sur HD, con la alta definición haciendo que parezca aún más la última de Torrente, pero parece que el programa ya ha muerto. El productor, José Miguel Fernández Cuadrado, “Lepo”, que ha sufrido otros batacazos recientes como el del breve y patético Saque bola, tiene por lo visto problemas de liquidez y ha dejado algunas facturas por pagar a ganaderos, toreros, invitados y quizá a alguna vaquilla. No sabemos cómo se solucionará la cosa, pero de momento no veremos nuevos revolcones de ese desconcertante programa mezcla de capea, rengue, circo, botellón y despedida de soltero. Algo bueno tenía que dejar la crisis.


El culebrón de la Junta. En Arrayán, donde Andalucía es como Manhattan, los hospitales públicos (en las sábanas aparecía hasta el logotipo del SAS) tienen bonitas e increíbles habitaciones individuales (“camas individuales” diría la Junta) con muchos cuadros y plantas de interior. Vamos, igualito que en la realidad. Lo de las sábanas lo quitaron, pero eso sí, para que nadie piense en la sanidad privada de la derechona, llenan los pasillos de carteles con el logotipo de la Junta de Andalucía. Incluso en las series tiene que aparecer la Junta, esa madre que nos acompaña hasta la muerte. Tiene gracia poder hablar del culebrón de la Junta y que esta vez no sea por los ERE.

Hoy viernes: Calles iluminadas (9/12/2011)

Mi señora ya ha puesto partituras navideñas sobre el piano, como una buena chica de Minnesota, y toca preludios de mazapán. Mi Navidad es un poco pagana y ecléctica, no tengo dios pero sí niñez y memoria, así que me sigue gustando que la luz se haga caramelo y patine por el cielo o por los charcos en esta época. Los cristianos celebran la luz igual que los druidas, aunque sin saberlo, pero yo prefiero celebrarla sabiéndolo, e incluso les robo algún ángel simbólico y alguna estrella vigía, que al fin y al cabo ya los robaron ellos antes.

Ahora hay polémica con el alumbrado navideño de muchas ciudades porque el PSOE piensa que los alcaldes del PP, por fe o vanidad, han puesto demasiadas bombillas para estos tiempos de crisis. Hasta han llegado a decir que tantas luces son molestas o dañinas. Pero la luz, que es metáfora, también es dinero. A ver si Las Vegas sería lo mismo con cuatro farolas de gas. La luz y las monedas parece que van a las mismas ranuras. Es más, comparten magia. Si en esta época se encienden luces, nos hacemos regalos y gastamos y comemos demasiado, es porque en su origen con esos gestos se pretendía invocar la otra luz, los otros regalos y la otra abundancia de la Naturaleza que ahora parece tan débil, con el sol casi vencido. Es uno de los principios de la magia simpatética: lo semejante produce lo semejante. Pero hemos olvidado el origen de los ritos, que ya son sólo tradición sentimental o repetición neurótica. De todas formas, no hacen falta la religión ni la antirreligión para darse cuenta de que sin luz no hay negocio y de que los campanilleros y los árboles con gorros encendidos animan al consumo. Sin embargo, el PSOE sigue creyendo que, en el fondo, el PP está haciendo beatería con las bombillas, y eso les fastidia más que lo que cuestan (podrían preocuparse por otros lujos y excesos suyos). Ellos ponían las mismas luces pero lo hacían, como decía Torrijos, el concejal sevillano de IU, por el Solsticio de Invierno. Así que el problema es el nombre, la Navidad, y no una cosa de eficiencia eléctrica.

A mí no me molesta la Navidad. El sentido y la profundidad de estas celebraciones van más allá del cristianismo y de El Corte Inglés, y la luz que alumbra al Dios Niño de muchos es la misma que nos recuerda nuestra conexión con el universo y los ciclos eternos en los que nos movemos. La Navidad es metarreligiosa le pongan el nombre que le pongan. Y a mí me gustan las calles iluminadas y los espejos caídos del cielo y que mi señora toque el piano para que yo tararee por Sinatra canciones sobre nieve, papanoeles y pequeños dioses que no hay.

Somos Zapping: Copa Davis rociera (5/12/2011)

Postal sevillana. La juventud ejerce el olimpismo de su edad con un balón, una raqueta o una guitarra, que es como otra raqueta pero para golpear cabezas. Los héroes de la Patria son ahora estos jóvenes deportistas que te montan un botellón antes del partido y luego se beben la gloria contra argentinos, italianos y otros como turistas de San Fermín que se encuentran por el mundo del deporte. A falta de pensadores, artistas o políticos de gran talla, son ellos los que hacen nación en plan escolar, excursionista y bailón. No tienen que sacarnos de la crisis ni coger por la patilla a ningún banquero, les basta con ganar en ese patio de recreo en el que se consuela España, cantar y echarse champán por los muslos después de haber saludado a la reina en toalla, por ejemplo. Los chicos del tenis han conseguido la Copa Davis no sé si en La Cartuja o en El Charco de la Pava. Como era en Sevilla, han terminado ganándola de una manera un poco rociera, con una especie de salve hortera. Yo estaba viendo uno de los partidos cuando de repente apareció un tío cantando por la Plaza de España el himno oficioso de esta final. El cantante en cuestión, Álex Ortiz, estaba entre Leonardo Dantés, un gorrilla y El Arrebato cuando se pone forofo, y la música me sonaba mucho, es decir, sonaba como suenan esas canciones plagiadas del plagio de algún otro plagio que ya no recordamos. Los argentinos han dicho que está copiada de un cántico del Boca pero yo creo que es más, está copiada de todo lo que se ha escrito ya antes, o sea, la pura zurrapa de la vulgaridad. La letra parece que es de Albert Costa y de Feliciano López, se hizo entre los vapores de la ducha colectiva y es como la versión tenística de algún himno de artillería. Álex Ortiz puso la guitarrita, el deje, la postal sevillana y medio litro de vino al sol para hacer una canción que podría estar dedicada igual al equipo de tenis que a la boda de Cayetana. Pero aún faltaba más casticismo. Sevilla parecía que llamaba a que nos enseñaran, y así lo hicieron, el cartel taurino con los nombres de los tenistas que se diseñó para la final de 2008 en Las Ventas, expuesto al lado de un traje de luces y un capote firmado. Es que esta final tendría que haberse celebrado en La Maestranza, y así podríamos haber montado un altar aún más kitsch con el sincretismo de nuestra orgullosa religión épico-folclórica-cateta. Podríamos haber hecho hasta un programa de Hace falta valor con Nadal de capea. Al final, no salió María del Monte ni ningún toro ni rejoneador ni bandolero a recoger la Ensaladera. Tampoco aprovecharon para grabar ningún anuncio de Cruzcampo. Es lo que faltó para completar la postal.


Morbo sin arreglo. No parecía mala idea el programa de Toñi Moreno, eso de la denuncia ciudadana contra vecinos con gallinero o vendedores de frigoríficos (nunca contra organismos públicos, era la única regla). Pero casi desde el comienzo se vio que eso no podía ser todo. Las necesidades intestinales de la mañana mandan. El primer día ya nos ofrecieron entrevistas sobre el caso Marta del Castillo y a partir de ahí, este juicio y luego el caso de los niños desparecidos fueron desplazando a los vecinos coñazo y los problemas de azotea o de lindes, que no dan tanta audiencia como los olorosos y cercanos detalles sobre jóvenes asesinadas o chiquillos raptados. Ahora el programa se ha alargado para que puedan llevarse más de una hora dándole vueltas al morbo. El otro día se dedicaron a acosar a la abuela de los niños Ruth y José, llamando a su puerta para que “Andalucía conociera su sufrimiento”. “A mí hay cosas que me da apuro reproducirlas”, se atrevió a decir Toñi Moreno tras una hora de abundar y revolver en declaraciones, teorías peregrinas, futuribles y suposiciones sobre el asunto. Lo de Tiene arreglo parecía el lema de un taller de bicicletas y así no se levantan las audiencias de la mañana. El regusto de la sangre y las lágrimas en la boca da siempre mejor resultado que la fontanería casera y los zurullos en las casapuertas.


La derecha mata. El tijeretazo o la motosierra de la derecha fueron casi toda la campaña del PSOE. Hasta ahora nos lo presentaban como bocados en el bolsillo y cilicio para los pobres, pero han dado un paso más diciéndonos que los recortes ya están matando a gente. En Canal Sur Noticias, se hacían eco de “denuncias de muertes vinculadas a los recortes” en la sanidad catalana. Me preocupa adónde está llevando las cosas esta temperatura política, porque negligencias médicas siempre ha habido y convertirlas interesadamente en consecuencia directa de los recortes me parece un salto arriesgado, irresponsable y casi ruin en esta estrategia. Pero en la guerra todo vale y Canal Sur ya nos advierte convenientemente de que la derecha mata.

Hoy viernes: La Ensaladera (2/12/2011)

Con las patitas colgando, el euro cianótico y el nuevo Gobierno esperando a los maceros para hacerse cargo de la ruina, nos volveremos a refugiar en el deporte, único escaparate en el que aún nos ven como emperadores gladiadores (lo contaban de Cómodo, hijo de Marco Aurelio) y no como mendigos con harapos y plumas, igual que en la canción de Leonard Cohen. Ellos, nuestros deportistas de élite, son los últimos ricos sin crisis, los que llevan hoy los brazos de oro de Apolo y los pies alados de Hermes, y que además de cobrar por anunciar relojes, seguros, bugas y calzoncillos, encima se calzan a todas las guapas oficiales. Ahora pelearán por la Ensaladera de la Copa Davis, que en realidad es una ponchera, en el Estadio de la Cartuja, estadio despejado y solitario que nunca tuvo sus juegos Olímpicos y donde, si patea la grada, suena como si viniera un helicóptero de rescate.

Esta generación de deportistas triunfadores que sustituyó a aquellos futbolistas con boina y aquellos ciclistas con cabra que incluso ganando tenían cara de hambre; a aquella furia derrotista y aquella resignación del españolito compitiendo para perder, no vino como dice Yannick Noah del dopaje, sino del nuevo desarrollismo de la época de la burbuja, del “milagro español” que decían fuera, de la fiesta económica que ahora estamos pagando, y que no dio sólo brokers, poceros y concejales de urbanismo, sino carreristas y genios de la pelota. Son lo único que aún no se ha derrumbado del todo de aquella era sobrada, alegre y optimista, aunque parece que también les llega la decadencia. Nadal flaquea, Alonso parece que lleva unos años pilotando un autobús, el Barça mágico de Guardiola ha perdido la varita y eso lo sufre la selección, y a Pau Gasol puede que lo traspasen los Lakers, que prefieren a Dwight Howard, el pívot que hace que sólo quepan sus hombros en la zona. Se nos vuelven viejos o se cansan ya nuestros dioses del estadio, como esta España opulenta que despertó de su resaca con la cartera birlada y la factura de sus huesos rotos.

En la Cartuja, que pasó de centro del mundo a maqueta y luego a cementerio, volveremos a vitorear a los héroes en época de hambre, como en el franquismo. La Copa Davis ya no es como ganar Eurovisión, pero cada raquetazo querrá espantar a las moscas. El tenis es un deporte tan civilizado que el público guarda silencio igual que en la ópera. Es como el silencio de Rajoy ahora, entre los tiros de Europa y de la crisis. Si vencemos, nos darán una ensaladera vacía, una ponchera sin la alegría de algo dentro. Creo que es la misma ensaladera que se ha llevado Rajoy en estas elecciones. Una ensaladera vacía al sol cementerial del sur es lo quedó de la abundancia de España. Aún ganarán algo nuestros gladiadores. Aún sufrirá bastante el pueblo.

Somos Zapping: Los marcianos no votan (28/11/2011)

Ha votado la crisis. Qué cosas tiene el dinero. Cuando los gobiernos lo piden prestado por ahí, bien que nos hablan los políticos de inversiones, estado del bienestar, gastos sociales o catedrales de las autonomías que harán con él. Pero cuando toca devolverlo, resulta que los “mercados” nos tienen esclavizados y mandan sobre la democracia, y es cuando la izquierda pasea las caricaturas de los banqueros en globo o en horca por las calles. Si no nos hubiéramos entrampado hasta las trancas para pagar la megalomanía y el fiestón permanente de las administraciones, los prestamistas, que sólo piden su dinero y están temiendo no cobrarlo, no nos agobiarían tanto. Pues bien, ahora, después de las elecciones, ha surgido desde la progresía otra idea o tesis hija de ésa de que “los mercados mandan”, y es que “ha votado la crisis”. Así que la crisis no sólo secuestró a la democracia por arriba, sometiendo a Zapatero y a su Gobierno a la dictadura de las bolsas y subastas, sino también por debajo, abduciendo a la ciudadanía para que vote a la derecha en una especie de sonambulismo sin ideología, sin principios y sin voluntad. No ha votado la gente según sus luces, pues eso no puede ser posible si hace que gane la derecha. No, resulta que “ha votado la crisis”. Desde la noche electoral, me di cuenta de esta nueva táctica. En la tertulia de Canal Sur, Román Orozco, Javier Aroca y Juan José Téllez, con caras como de ser del Atlético de Madrid, tiraban por ese camino. La democracia de verdad, deben de pensar, sólo lo es si gana el PSOE. Si gana el PP, es que hemos votado borrachos o sonados o poseídos. Tuvo mucha gracia Juan José Téllez, que definió el primer triunfo de Felipe González como “cambio de la esperanza” y éste último del PP, por el contrario, como “cambio por la desesperación”. En el programa Los reporteros, con su querencia habitual, Esther Martín también insistía en ello: “La gran crisis económica en la que España está sumida parece que ha pesado más que los principios políticos a la hora de votar”, decía, como si votar al PP significara no tener principios políticos. En fin, hay quienes creen que la democracia son ellos y cualquier otra cosa no puede ser sino una asonada. Pero ojo, que también le pasó esto a la derecha, que tras el primer triunfo de Zapatero se llevó una larga época (aquella legislatura del odio) insinuando complots y golpes de Estado encubiertos. Incluso en Andalucía se ha abusado de eso del voto cautivo, clientelar y subvencionado. Todo esto nos dice mucho del déficit democrático de nuestra sociedad, incapaz de aceptar un resultado electoral sin que medien cataclismos o raptos. Aquí tenemos que buscar una pistola en la cabeza del votante cada vez que vence un partido que no nos agrada. Pero no, no votan la crisis, los mercados ni unos marcianos que nos han invadido. Vota la gente según su entender y mal vamos si no nos damos cuenta de este principio fundamental.


Portalito de Belén. Yo lo llamé una vez el Ángelus, pues el ángel anunciador que es Isabel Gómez baja desprendida de una nube para traernos siempre la buena nueva de unas medidas salvadoras, unas leyes beatíficas y unos avances que nos acercan a la Gloria por empuje de la Junta. Ahora, a este programa, Parlamento andaluz, le han dado el Premio Andalucía de Periodismo, que otorga la Consejería de Presidencia. No me digan que no tiene gracia, miga y retranca esto de la Junta concediendo un premio de periodismo a un programa de información política de Canal Sur... El programa es para verlo con música de arpa, no importa cuándo lo cojan. Yo le volví a echar un vistazo este sábado y, como no podía ser menos, sólo faltaba Griñán de Pantocrátor. Las leyes más chorras se evaluaban como “avances importantes”, el paripé del escaño 110 les hacía decir que “la cámara andaluza da voz a la ciudadanía”, mencionando la violencia de género dejaban caer que “la Junta puso en marcha 241 medidas para luchar contra ello”, y así otros cantos de alabanza. Atiendan, por ejemplo, a la redacción de esta noticia: “El grupo parlamentario socialista ha presentado una proposición no de ley dirigida a apoyar a las personas que con motivo de la crisis han perdido su empleo en el sector de la construcción, para de esta forma complementar los efectos beneficiosos que el Plan de Oportunidades Laborales de Andalucía ya ha comenzado a generar”. Ni Mar Moreno lo hubiera vendido mejor. También dedicaron un ratito al simpático y esperpéntico diálogo de Mario Jiménez con Griñán, preguntándose y contestándose ellos dos solos sobre la belleza y perfección de los nuevos presupuestos andaluces. Y en la información sobre la sesión de control al Gobierno, sacaron antes que a nadie a Diego Valderas (!), reprochándoles a los socialistas sus “políticas neoliberales”, otra manera de zumbar a la derecha. En fin, que se merecen el premio. Y un portalito de Belén.

Hoy viernes: Vudú del PSOE (25/11/2011)

Se vendrán a Sevilla, que aún es la colegiata del felipismo y tiene hasta una Casa de Pilatos para que los indolentes y los fracasados se laven las manos de culpa. Cuando salió Rubalcaba en la noche electoral, triste y encogido como un portero goleado, habló enseguida de un congreso y a todos nos sonó a expiación, a renovación, a que se iba a liar en el PSOE, por fin, la de Dios es Cristo, o sea un combate entre los anteriores arrianismos de partido, cruelmente vencidos, y los socialistas de una nueva época. Sin embargo, todo parece apuntar a que será otro enroque.

Es curioso, porque algo similar ocurre a veces en las religiones. Cuando no se cumplen las profecías o los dioses abandonan a su pueblo, lejos de replantearse las creencias éstas se refuerzan y se radicalizan. Ocurrió durante el cautiverio de los israelitas y eso trajo la religión mosaica. Ocurrió al no producirse la prometida y cercana parusía de Jesús y a partir de ahí se inventó el Cristianismo como religión salvífica, espiritual y universal. La contrariedad no hace que se abandone la fe, sino al contrario, que se fortalezca y expanda para incluir esa contrariedad dentro de un destino o un plan mayor. La derrota y el sufrimiento se asumen como una prueba de fidelidad que pide el dios (o la ortodoxia ideológica), y que sólo se superará manifestando aún más fidelidad. El fracaso no les demuestra que sus creencias eran falsas, sino más bien que han sido castigados por haberse apartado de las verdaderas ideas fundacionales o nucleares de esa creencia, lo que les lleva a la involución, a buscar de nuevo la pureza en la radicalización de sus dogmas. El PSOE, tan parecido a veces a una religión, se diría que tiene previsto seguir punto por punto esta teoría.

Rubalcaba (el neofelipismo), Chacón (el neozapaterismo) y hasta (¡increíble!) Susana Díaz (el neochavismo) se nos muestran aún como candidatos a protagonizar un congreso que sería así como egipciaco. Justo los que tendrían que desaparecer del futuro del PSOE, los culpables de esta época malograda, decadente y ruinosa no sólo para el país sino para el propio partido, todavía quieren escenificar la resurrección apestosa de Lázaro. En Sevilla, con chorreras mudéjares y fantasmas chulazos que seducen a las monjas como al pueblo, será donde el PSOE fregoteará su tumba y seguirá adelante intacto, como intactos quedan los embalsamados. Si el congreso se celebra con este museo de cera en mente, el PSOE perderá una oportunidad única para levantar otra socialdemocracia sin cortijerías ni ñoñeces. Era la hora de una revolución, de un centrifugado y del exilio de toda una forma de hacer política junto con sus orondos y seniles sacerdotes. Pero harán sólo una ceremonia vudú. Así, los muertos les esperan.

Somos Zapping: Luto en las sonrisas (21/11/2011)

Los lúcidos y los tristes. Ya terminó todo, volvieron las campanas a Génova, se culminaron las venganzas y el PSOE es la imagen de dos pececillos, Zapatero y Rubalcaba, ahogados y pisoteados fuera de la pecera. Una ruina de país por gobernar y un partido que habrá que reinventar, eso es lo que les espera a los dos grandes de la política española, que después de un par de legislaturas arrojándose primero muertos y luego paletas parados, bonos basura y picadillo ideológico, han terminado dándose el pésame el uno al otro. No parecía una noche de confeti, sino de suicidas. Había luto en las sonrisas del PP, aunque sus pijos parecieran tan contentos, y en las lágrimas del PSOE se despedía una era. Adiós zapaterismo, adiós neofelipismo, y lo malo es que nadie sabe qué ocurrirá ahora en la socialdemocracia española, o en lo que ha quedado de ese nombre. Los más viejos aún tienen la esperanza de aguantar con el búnker andaluz, aunque sea por los pelos. Si no, llegará una limpieza de arriba a abajo en el socialismo, que algunos llevan preparando dentro del partido hace mucho. Es curioso, pero ahora que acabó la campaña quizá más dura y determinante de la democracia, yo no dejo de acordarme de una frase que le escuché el otro día a Pedro Ruiz, entrevistado por Jesús Quintero. Nunca mejor que ahora pudo Quintero abandonar por un rato a esos sabios con borrico y otros vainas que él ha ido encumbrando. Nunca mejor que al final de esta campaña podría haber invitado a susurrar con él a alguien que se sacude tan irónica y finamente la suciedad y la saliva de esta política teatrera y mediocre para dejar algo que no sé si es una duda, una esperanza o una travesura. Pedro Ruiz es un hombre con talento e inteligencia, quizá algo afectado en su pose anacoreta o exiliada, pero que siempre ha sido indomable y por eso el poder le ha hecho vacíos y putadas. Ahora que todo ha terminado, ahora que hay nuevo comandante para nuestras cenizas en esta España polarizada, atrincherada, es reconfortante encontrar una voz en la distancia que pueda hablar sin sectarismos ni filiaciones, aunque le reverbere algo de amargura. Dijo Pedro Ruiz: “La derecha explota a los países y la izquierda los arruina”. Es una rotunda e interesante reflexión en el momento de las victorias de unos y los hundimientos de otros. Pensar que seguramente ayer ni se alcanzó la salvación ni venció Satán. Y que aún hay un espacio en política, fuera de las posturitas y los barullos partidistas, para que opinen los inconformistas, los lúcidos y los tristes. Los que ayer no ganaron ni perdieron, ni mucho, ni poco, ni del todo.


Neutralidad. Con España dividida y cabreada, con la guerra del PSOE y del PP viviéndose entre taxistas, brokers, quiosqueros, sindicalistas, funcionarios, monjas, banqueros, poetillas, pijos, currelas y pelados, sólo se podía mencionar la neutralidad desde la ingenuidad o desde el cinismo. Las televisiones públicas son cañoneras de partido, y si no llamaban a zafarrancho en campaña, si no las usaban ahora que se jugaban el culo, cuándo lo iban a hacer. La Junta Electoral puede decir lo que quiera, pero exigir neutralidad a las televisiones públicas es como ordenar que se vuelvan castos los crápulas o palomitas los halcones. Hay mil trucos en periodismo para afear o guapear a gusto a un partido. En la edición, el enfoque, la selección de una frase, en la actualidad que se saca o que se oculta, en el portavoz de un gobierno al que se le deja hacer su propaganda con la excusa institucional... En Canal Sur hemos visto todos esos trucos: Mar Moreno saliendo cada día a criticar al PP desde su sillón de la Junta, esas convenientes noticias sobre inversiones en educación o cobertura social del Gobierno Andaluz, esas manifestaciones contra Esperanza Aguirre que abrían los informativos de Andalucía... Lo de menos era que resumieran a Arenas o a Rajoy en la frase más insustancial de la jornada. Para que vean, el día en que la prima de riesgo española superó los 500 puntos, el informativo del mediodía sólo desarrolló la noticia después de haber dado buena cuenta de varias manifestaciones “por la educación pública”. Y no quedó ahí la cosa, porque la cobertura de una de estas manifestaciones, la protesta de universitarios en Madrid, nos dejó por la noche uno de los instantes más desvergonzados y obscenos de toda la campaña por parte de Canal Sur: la imagen final del montaje de la noticia era un primer plano del cartel electoral del PSOE colgado de una farola, Rubalcaba con su “Pelea por lo que quieres”. Sin ningún disimulo ni pudor. No creo que sea posible una mayor confesión de parcialidad y manipulación, de la indecente sumisión de Canal Sur a sus dueños políticos. Así terminaban la noticia, con una pancarta defendiendo la “escuela pública” al fondo y cartel del PSOE ondeando en la pantalla. Toma neutralidad.

Hoy viernes: El voto (18/11/2011)

No está de moda votar, sino subirse a las farolas y escribirse en el ombligo. Quién iba a imaginar que un día el voto iba a considerarse reaccionario, que iban a denunciarlo en las calles y en los pasquines como un trágala, un paripé, un carnaval, una basura. Y sin embargo, el sufragio universal es, junto a los Derechos Humanos, el mayor logro de la civilización. En la Atenas idealizada por los perfiles de los dioses y las estatuas de la palabra no votaban los esclavos ni las mujeres ni los extranjeros; los liberales moderados de las Cortes de Cádiz rechazaban un sufragio amplio porque decidirían los más ignorantes; en nuestra Segunda República la mayoría de la izquierda no quería el voto femenino porque decían que las mujeres estaban demasiado influidas por los curas... Pasamos por intentonas, experimentos, absolutismos y dictaduras, pero resulta que, cuando alcanzamos por fin la democracia moderna, nos llega esta época en la que se denosta el voto en favor de no sé qué otra democracia tamborilera, tumultuosa, cabreada, caótica y despeinada, que casi nos dice que sólo votan los fachas y además sólo hay una papeleta, la de los banqueros. Yo entiendo el mosqueo, el desencanto, la abstención (alguna vez no he votado porque no tenía a quién); comprendo (y ejerzo) la crítica a esta democracia imperfecta, manifiestamente mejorable, pero comparar el voto con el papel del culo me parece una involución peligrosísima, una locura que sólo puede llevarnos al planeta de los simios. No se trata de quedarse en la resignación clásica de esta democracia como el menos malo de los sistemas, pero es que uno ve una corriente que casi tiende a decirnos que cualquier otro sistema sería mejor, y en eso no puedo estar de acuerdo. Ni siquiera los partidos corruptos, las siglas turnistas o la tiranía del dinero justifican pedir que se queme el voto, sobre todo si no hay otra cosa para ocupar su lugar que muñecos de plumas y bocinazos en las plazas.

Todavía pienso, cada vez que voto, en los héroes y mártires que necesitó la historia para que yo pueda hacer ese gesto pequeño pero aún valioso. No es lo máximo ni lo único que espero y exijo de la democracia, pero no lo desprecio ni lo relego al cubo de las cáscaras. El domingo iré a votar, no para salvar al mundo o al país, no para entregar mi alma o sentirme completo, sino para expresarme y para notar en los dedos que los gobiernos aún los ponemos nosotros de esa manera silenciosa e íntima. No soy de los que creen que hay que derruir la obra por inacabada. Seguiré poniendo mi piedra pensando que cada vez está más un poco más arriba que la vez anterior. He tenido rachas de nihilismo político y es verdad que la democracia que yo quiero aún no existe del todo. Pero he decidido que eso no debe empujarme al incendio, sino a la responsabilidad.

Somos Zapping: El Oscar y la calavera (14/11/2011)

Cara a cara. Parece que hace una eternidad del debate, quizá porque esta campaña está transcurriendo con lentitud y pereza. Creo que todos, la gente y los partidos, están deseando que llegue el desenlace más o menos esperado y encarar el futuro en el gobierno o en la ruina sin más torturas ni incertidumbres ni madrugones. Sobre el debate en sí, yo diría que Rubalcaba atacó con un tenedor al tanque de la economía y del cabreo ciudadano que representaba Rajoy, y no le fue mal. No tenía otra arma, pero la que tenía la aprovechó. Eso sí, a pesar de pinchar donde podía con el miedo a la derechona, en la primera parte nombró Presidente del Gobierno a Rajoy con sus futuribles. Rajoy estuvo sensato pero no brillante, y a ratos pareció que no se conocía bien su programa. Podría haber respondido mejor a los pinchazos de Rubalcaba, y sin embargo se diría que pensaba que no le hacía falta, que Rubalcaba no podía hacerle sangre. Tras el debate, escenificado de manera un poco goyesca, la verdad es que creo que la única pregunta que queda es cómo pudo costar eso medio millón de eurazos, como si en vez de sólo un plató hubieran construido un chalé entero. Canal Sur dedicó mucho tiempo, antes y después del cara a cara, a los decorados y a las corbatas. Parecía algo de los Oscar, más que un debate político. Me da la impresión de que querían otorgar épica, trascendencia, importancia definitiva y ambiente casi de juicio de Dios a lo que la mayoría sólo veía como un trámite entretenido pero poco relevante, estando las cosas como están. En el análisis posterior, La Nuestra insistió en la comunicación no verbal y Marta Paneque destacó que Rajoy miró mucho los papeles y Rubalcaba no. Se creerían que volvían a enfrentarse Nixon y Kennedy, con Rubalcaba en el papel de guapo. Pero en este caso Rubalcaba era el siniestro, el que tenía cara de enfermo, aunque fue mejor actor. Canal Sur hasta puso luego un documental sobre el lenguaje corporal, todo eso de las las microexpresiones de Paul Ekman y las trampas de los gestos en la vida y en la política. Allí nos explicaron que leer de los papeles sólo significa que se da importancia a la palabra exacta. Eso es lo que le pasó a Rajoy, que no pensaba en hacer el monólogo de Hamlet, sino sólo en decir con precisión lo que quería. Rubalcaba quizá se quedó con el Oscar, pero también con la calavera. Rajoy, por su parte, entró y salió como próximo presidente, que es un premio bastante más gordo.


Propaganda no electoral. La Junta Electoral ha pedido a Canal Sur que distinga claramente entre PSOE y Junta en su información política, pero eso es como cuando en las películas se le dice al jurado que no tendrá en cuenta lo que acaba de decir el testigo, o sea, un formalismo imposible en la práctica. Las noticias institucionales siguen siendo en Canal Sur propaganda descarada y aquí, la verdad, decir Junta en vez de PSOE no conlleva diferencia alguna. Sirva como ejemplo la redacción de esta noticia, formalmente fuera de la información electoral: “Visto bueno de la Junta a una inversión de casi 8 millones de euros para talleres de juegos en 160 escuelas infantiles de la Junta y para instalar 3.000 nuevas aulas digitales en todos los institutos públicos de Secundaria, un ejemplo, según la portavoz del Gobierno, del compromiso de Griñán con la educación”. Pues nada, después esta zalamería con las tácticas socialistas, imaginen al juez americano diciendo gravemente: “El jurado no tendrá en cuenta esto como propaganda electoral”.


El sur. Cruzcampo sigue queriendo embotellar el sur y venderlo como nuestro aire convertido en cerveza, aprovechando que aquí el orgullo chovinista enciende más que el alcohol. Seguro que recuerdan esos anuncios que aseguraban que nuestra “parte norte” es la que nos lleva a trabajar y nuestra “parte sur” la que se va de cañas, volviendo a esa estampa como mexicana del andaluz borrachuzo, despreocupado, vago y juerguista. Ahora se unen opiniones callejeras y personajes conocidos que nos cuentan qué es ese sur para ellos, a veces con curiosas conclusiones, como la de Carlos Herrera, que nos dice que “el sur es pasar la mañana con miles de amigos” (?). Eso del sur como “forma de entender la vida” o “esencia de nosotros mismos”, según explicaban en las noticias (sí, sacaron el casting del anuncio en las noticias como otra gloria regional), me parece la típica catetada engreída, simplona y homogeneizante. Pero además, y sobre todo, es el tramposo halago con el que siempre nos han querido mantener en la complacencia y la resignación, eso de que al andaluz le basta con su sol hecho jarana o vinazo, con ser de aquí como máximo y único orgullo del que es capaz. Con eso no sólo nos han vendido mollate, sino miseria y política.

Hoy viernes: Chándal de torero (11/11/2011)

Muchos políticos deberían ir con ese horroroso chándal de torero que ha sacado Adidas como desollando a un matador. Así son a veces las ideologías, un intento de disimular con moñas y azabaches que remiten al mito el hecho de que uno, en realidad, va en pijama, un pijama intelectual en este caso. Las izquierdas y las derechas son muchas, aunque la historia parece que sólo ha dejado dos sillas para la política. ¿Qué izquierdas que no eran las mismas eran las de Robespierre, Brissot, Lenin, Trotsky, Stalin, Mao, Camus, Sartre, Allende, Castro, Willy Brandt, Olof Palme, Carrillo, Felipe González o hasta los abertzales? Otra retahíla similar podríamos hacer con las derechas, pero tampoco es cuestión de sacar un museo de cabezas. Preguntemos a Sánchez Gordillo si el PSOE le parece izquierda, preguntemos a los republicanos estadounidenses si no consideran casi comunista defender una sanidad universal gratuita como hace aquí hasta el PP. Pero nuestros conceptos de derecha e izquierda no forman parte de la ciencia política, sino de la sentimentalidad, como hemos dicho otras veces. Aquí la ideología la otorgan las cuentas pendientes, las adscripciones interesadas, las venganzas históricas y los ascos casi genealógicos que da el otro, enemigo eterno.

Se habla de la tercera España, la que no vemos porque esta pelea de viejos soldados se lo lleva todo. Es la España que no quiere esta guerra icónica, esta reyerta de nuestros abuelos, este choque de estandartes a siglos de los hechos. Y es la España (y la Andalucía) que yo espero, la que no es forofismo y aún puede ver cuándo un modelo, una política, simplemente ha fracasado y hay que intentar otras cosas sin que eso sea ninguna traición. Las ideologías cosméticas y sentimentales llenan la campaña y es como si el PSOE fuera con ese chándal de torero haciendo el paseíllo de unas ideas que sólo son pellejos en perchas. La derecha que privatiza, recorta derechos y va a dejar en cueros a los abueletes, a los parados y a los pobres porque es así, es el escorpión sobre la rana, como en la fábula. Y la izquierda, por el contrario, que se preocupa por lo público, por la sanidad, por la educación, por que a nadie la falte la papilla. Mientras pasean estos muñecotes, España puede entrar en quiebra. A ver qué les dice la supuesta izquierda a los prestamistas que nos dieron el dinero para hacer nuestros palacios demagógicos, nuestras autonomías imperiales y esa gran mentira de que todo pareciera gratis, que es lo que ocurre con los nuevos presupuestos andaluces, por ejemplo. Pero ahí está el PSOE toreando en chándal, loco en pijama y sin toro (el toro quizá es el dinero), componiendo el tipito ante la muerte. Y la tercera España (y la tercera Andalucía) quizá es la que se da cuenta de la trampa y quiere al buen político en vez de al rejoneador disfrazado, y puestos de trabajo en vez trincheras o burladeros.

Somos Zapping: Museo Británico del PSOE (7/11/2011)

Los Calatrava. El PSOE parece que ha vuelto de su Museo Británico, donde no tienen la Piedra de Rosetta pero sí todos los viejos cascotes de lo que fue su rosa, que no es lo mismo. Con Felipe González y Guerra se pueden agotar todas las metáforas egipciacas, vampíricas, fantasmales, deshollinadoras, antediluvianas, traumatológicas, ferrosas y por ahí. Es como si volvieran los hermanos Calatrava, dos personajes que tuvieron éxito con sus gracietas, mojigangas y guantazos en una época que ya es intrasplantable a ésta, y que sólo la desesperación o una declarada y triste demencia del Partido Socialista ha decidido rescatar. Es demasiado fácil y casi cruel sacarles ahora gusaneras, mellas y bolsas de agua caliente a González y Guerra, pero lo realmente grave es que a su lado estaban Griñán y Rubalcaba, que pertenecen como a la misma dinastía goda pero son los líderes actuales. No los estábamos viendo a los cuatro en un Cinexín, ni en una cinta de Arévalo, sino en Canal Sur, el otro día, en esta campaña y en este siglo. Griñán y Rubalcaba son el presente y no sabemos si el futuro del PSOE, y resulta que son hermanos de discurso y osario de esos dos viejos tentetiesos de la política que vienen a prestarles la mecedora y la garrota. Yo había apuntado algunas frases descacharrantes de comienzo de campaña, por ejemplo de Griñán: “Mantenemos la seguridad de la población” o “tenemos que tener una economía competitiva como Andalucía sigue haciendo”. Pero me quedo con la que Canal Sur usaba para resumir el mitin de estos cuatro Hijos de San Luis del socialismo revival, anacrónico, decadente y (sobre todo) fracasado: “La cara del Estado del bienestar”. González, Guerra, Rubalcaba y Griñán, son, ya ven, “la cara del Estado del bienestar”. Cómo será la cara del Estado del malestar, el paro y la ruina. Yo diría que más bien son la cara de la competición de petanca y del delirio senil a los que se ha reducido el último aliento de este PSOE pustuloso, desbaratado, desnortado y fallido.


Andalú. Vuelve a aparecer de vez en cuando (recuerden a Huan Porrah y su andaluz medio masticado) la moda de intentar dignificar o filologizar nuestros dialectos, hablas y acentos como lengua o tartamudez académica. Ahora me entero en Andalucía directo de que existe la llamada “Zoziedá pal Ehtudio'el Andalú” (¡sic!), formada como por profesores cabreros o cabreros colegiados. Según ellos, son “gente con estudios, gente preparada para defender nuestras raíces, defender nuestra identidad”. Para eso, han sacado hasta diccionarios, unos diccionarios para troncharse que parecen escritos por Ivà, el de Makinavaja e Historias de la puta mili, pues por lo visto el “andalú” consiste en escribir como hablaba el sargento Arensivia. Son las sandeces a las que nos lleva esa búsqueda madrera de una identidad, búsqueda que no tiene por qué caer en el ridículo, pero que por lo visto esta gente basa en el ridículo, orgulloso además. Una cosa es el rico léxico de los pueblos andaluces, que se ha hecho como entre dulces morunos, latinos y griegos, y otra convertir en idioma propio lo que sólo es un ensartamiento de solecismos. “Enritá” no es ninguna palabra andaluza, es sólo la manera en la que los analfabetos pronuncian y escriben “irritar”. De nuevo, en vez de intentar ser cultos, nos decantamos por culturizar la ignorancia, que es más fácil pero bastante más penoso.


Tertulia unánime. Metropolitan Andalucía tiene una tertulia política regional, conducida, extrañamente, por Agustín Bravo, como si esperaran atraer a una audiencia de marujas enamoradas de sus labios más que a un público crítico e informado. La caña que le dan al PSOE y a la Junta es inmisericorde, indisimulada y unánime (no he visto siquiera al típico tertuliano de las tortas). Queda muy descarado pero están en su derecho y al menos ofrecen otra perspectiva diferente a la Jauja feliz de Canal Sur, cuya servidumbre política se paga con dinero público. De todas formas, esta cadena sigue pareciendo una tele de pueblo que emite sólo a la hora del bocadillo de los videntes.


Visión cuántica. Hablando de videntes de Metropolitan Andalucía, atentos a esta conversación con una especialista en “visión cuántica”: “- Quería preguntarte a nivel laboral cuál es mi camino. - Cariño, yo te digo que vas a llegar muy lejos, pero no va a ser en el sitio que estás. - Es que ahora mismo no tengo trabajo... - Claro, cariño, pues en el sitio en que estás, estás totalmente parada, en ese sitio no vas a estar. Corto lo negativo; en el norte, el sur, el este y el oeste te abro todos los caminos laborales. Ponle una velita a San Pancracio”. Además de parecer un remedio del PSOE, podríamos decir como en el chiste que vaya mierda de adivina...