3 de octubre de 2012

Hoy viernes: Héroes y minués (28/09/2012)


Ha sido el espíritu de la Comisión, graciosamente enfadada, ocurrente, literaria, demoledora. Y, sobre todo, libre. Alba Doblas ha sido la única a la que no se le han visto las siglas de partido reluciendo en la frente como marcas bíblicas. Era de IU como podría haber sido zurda. Parecía un político estadounidense, cosa extraña aquí. Con los americanos de porche y peto nos metemos mucho, pero sus políticos son siempre conscientes de que responden con su pellejo ante una ciudadanía no abstracta, sino concreta; ante sus electores como su vecindario, no ante una morrocotuda pirámide de poder. Creo que Alba Doblas preguntó lo que hubiera preguntado cualquier andaluz sin sumisiones políticas, con su sorpresa y su mosqueo y su sentido común.

La dinámica comunicativa en esta comisión de investigación ha resultado muy curiosa. Y pedagógica. Antonia Moro, por ejemplo, solía mirar siempre a su derecha después de hablar, como si viera, allí en esa esquina de la habitación, fantasmas que no se marchan. En realidad, lo que ocurría es que su foco de atención estaba situado en los comisionados del PP, no en el compareciente. Evaluaba el efecto de sus palabras en su verdadero objetivo. No dejaba de ser una versión por oposición de la búsqueda de aprobación. Por su parte, los del PP parecían, demasiado a menudo, creerse desfilando en una pasarela parlamentaria o mediática. Desperdiciaban turnos enteros en homilías y arias, en vez de buscar la pregunta veloz que podría desnudar la verdad o la trampa como ese tajo de los espadachines de las películas que deja en calzones al otro. Estaban entre el espejo y la audiencia, atrapados en una especie de síndrome de Ana Rosa Quintana que me dice un colega que es culpa del antiguo equipo de asesores, que Zoido mantiene, y que andan empeñados por lo visto en hacer su propia traducción del estilo de Mario Jiménez. En fin, tanto el PSOE como el PP se dedicaban a bailar de reojo su minué partidista. Y aunque Doblas también parecía a veces dirigirse al Hado, un poco wagnerianamente, su indignación, su búsqueda, su afiladura, su intención, fueron los más auténticos, sinceros y apátridas.

Alba Doblas tuvo momentos de cabreo de padre, de madre o de Borbón; tuvo gracia, lengua del pueblo, mirada de pistolero y sentido común sin filiación. Pero ahora ha llegado el momento de la política enredadora, galante, venal, españolísima. Ahora, cuando la Comisión tenga que redactar sus conclusiones rodeada de copas de veneno y ambrosía, de tentaciones y contratos mefistofélicos, ya veremos dónde quedan el arrojo y la franqueza. Esta comisión ha servido para ver la cara dura que gastan algunos, pero poco más espero. Será la Justicia la que dé el tajo de espadachín en los calzones, si atina. Pero siempre podremos decir que hubo ratos durante este paripé en que, entre el minué y los héroes, casi ganaban los últimos. Y daban ganas de aplaudirles.

1 comentario:

Rocío dijo...

En casi todo de acuerdo, y te hago la misma pregunta que le hice a ella vía TW y no me respondió: ¿Con que tripas sabiendo lo que sabe y más aún después de haber estudiado los documentos de la Comisión, sabiendo que la gestión ha sido nefasta, inexistente y "trincadora", repito, con que tripas le da el apoyo a Griñan y a su Gobierno?