31 de octubre de 2012

Somos Zapping: Un cupón por bandera (29/10/2012)



Margaritas y metralla. Ese sabor a bota, a hierro, a pana, a tofu; ese olor a siega, a hogaza, a hollín, a carpetilla… ¿Cuáles serán el sabor y el olor de la izquierda? ¿Y cómo se meten en un presupuesto? “Deben ser unos presupuestos que tengan un sabor y un olor progresistas, un olor de izquierda”, dijo en las noticias de Canal Sur Diego Valderas. Ese sabor a chapa, a leño, a correa, a piruleta; ese olor a apero, a mina, a ferrocarril, a cursillo. Que Valderas llegue a vicepresidente para perfumar la Junta y hacerla una ferretería de metáforas tiene su lírica. A lo mejor su misión es ésa, soltar el botafumeiro de la izquierda, que no alimenta pero catedraliza esta Andalucía llena de pobres de iglesia y condenados del Juicio Final. Mientras Valderas nos quiere rememorar cómo huelen los borriquillos mojados, una hoz desenterrada o un díptico de la Junta, y hacer con eso unos presupuestos que nos mantengan como oler una sopa sin catarla, los sindicatos se preparan para su guerra. Que Manuel Pastrana dé miedo da más miedo todavía, y el otro día, en las noticias, lo dio de esa manera doble y aterradora. “UGT y CCOO –dijo- no convocan  manifestaciones para que haya problemas. Ahora: Ojo –hizo aquí una pausa digna de Clint Eastwood o José María García- …con lo que hacen y las instrucciones que dan los que mandan las fuerzas de seguridad”. ¿A qué huele la izquierda? Un poco a pote, a margarita, a cerradura, a embozo, a guante, a leonera y a metralla.


Helena. La Pantoja compareció en su juicio entre los visones de ella misma y las flores pisoteadas de su amor, como en una canción más de Luis Miguel que suya. Fue un espectáculo, en el sentido teatral. Contestando sólo a las preguntas de su abogado, con postura de cariátide coronada por una maceta, digna y dolida como una despechada, se aseguró su aparición en todos los informativos y las trascocinas del cotilleo con la versión más benévola de su caso. A mí recordó un poco a Helena de Troya, mujer inocente o culpable, o las dos cosas a la vez, pero por amor. Pero ay, esa vulgaridad tan suya, que se notaba en cómo se refería a su amor ganadero, o al dinero, a sus galas y sus exclusivas con una pringue como si cobrara por unos churros carísimos… Su inocencia o su culpabilidad se verán. Pero sigue nuestra condena de tener en el escaparate a esta caterva de horteras.


Orgullo andaluz. Manuel Gracia sostenía el cupón de la ONCE enmarcado, como el cheque de un concurso americano, y que celebraba el 30º aniversario del Parlamento andaluz. Son cosas que se hacen de vez en cuando, dedicarle un billete de lotería o un sello a una efemérides, a un puente colgante o a un muerto ya con cara de sello. Lo que me sorprendió fue que lo llamaran “cupón del orgullo andaluz”. Pero luego pensé que nada podía ser más atinado. Sí, el orgullo andaluz en un cupón, aquí, donde esperamos que todo nos caiga del cielo, que los santos se apiaden de la miseria, que el trabajo venga por una pizca de perejil y el dinero por mirar un cirio, porque no tenemos otra. El cupón de la ONCE, esperanza de los sin esperanza, sueño de los pobrecitos eternos, debería ser más que un homenaje de un día. Debería ser nuestra bandera.
  

Musical cani. No puedo imaginarme nada peor que un musical flamenquito-cani en medio de una mugre estética satisfecha y balconera. Pues existe, es una peli que se llama ¿Por qué se frotan las patitas? y la pusieron en Canal Sur. Era algo participado o musicado por Queco, el del Aserejé, ése tan torpe o listo que quería hacernos creer que aquella letra era inventada, cuando era Rapper’s delight cantado por un quinqui. Tras ver un rato el engendro, El Arrebato me parecía Dietrich Fischer-Dieskau.

La especialista. Lo presentía. En Más que noticias hablaban de la polémica sobre la inviolabilidad del Rey por aquello de sus supuestos bastardos y me la imaginé a ella, con el porte de la misma alegoría de la Justicia, quizá con toga y puñetas, orlada de sabiduría en Derecho Constitucional, ilustrándonos. Y salió la gran experta: Inmaculada Casal. 

1 comentario:

Javier Lunaro dijo...

La verdad es que valderas no puede hablar de presupuestos de izquierdas cuando se hace participe de un partido a mi entender de derechas como el PSOE a menos que hubiera sido coherente con sus ideas y hubiera permitido a arenas ser el presidente. ¿O no es de izquierdas ser demócrata, respetar la mayoría y pasar dignamente a la oposición? Lo qué escribes sobre olores tenía que haber sido acompañado de aquel anuncio ñoño de "¿a qué huelen las nubes?"