16 de octubre de 2012

#TuitMix: Momentos asimétricos (14/10/2012)



La heladería. El federalismo está muy bien, pero aquí es como llevar a todos los niños llorones o glotones del país a una heladería a que se pongan de acuerdo en un sabor. @AmparoRubiales ha insistido mucho en el asunto, en la tesis que hizo ella en la carrera y en su arrobamiento por el modelo alemán. Pero ese modelo, como le hizo notar @LuisFRull con un artículo de Francisco Sosa Wagner, fue trazado bastante artificialmente sin los sentimentalismos, fueros y egoísmos identitarios de aquí. Y las partes creen en el todo.@gonnassau tuiteaba: “Está guay el PSOE tocando las narices con los modelos federales. En las elecciones de noviembre no dijo ni mú”. Pero ahora, ya ven: federalismos simétricos, asimétricos, cooperativos o hiperbóreos, que convienen lo mismo a Andalucía que a Cataluña. ¿Para salvar el país o sólo el matrimonio PSOE - PSC? El federalismo estaría muy bien, si fuéramos más civilizados. Aquí, todavía somos niños en una heladería. Y que se derrite.

Aires y cariños. El federalismo de bote pronto ya tiene efectos fisiológicos en @PepeGrinan o en el que le lleva el TW. El acelerón simétrico ablanda las meninges o achoriza los dedos y se puede tuitear esto: “Solidario con plantilla El País Andalucía ante una decisión que orilla a nuestra comunidad en momentos recentralizadores y asimétricos”. Rocierismo hegeliano le pareció esto a @fgtaboada1. ¿Qué será un momento asimétrico? ¿Será como que te dé un aire geopolítico? Por cierto, no ha sido el único tuit con cariñitos del Presidente a El País. Con otros, no gasta tantas flores.

Provocando. Los sindicatos hermanos CCOO y UGT no se pelean, como no se pelean los enanitos de Blancanieves. Otra cosa es si llega otro, menos sindicato y un poco intruso, como el CSIF, y protesta contra Griñán y Valderas. Entonces, esos históricos les pueden atizar en plan pelea de leñadores o tramperos barbudos, como en Siete novias para siete hermanos. “Si vas contra la Junta, te untan”, tuiteó @MonsieurSansFoy. “CCOO y UGT al servicio del PSOE?”, preguntaba @SerranoAlfonso. Y @JSA_Jerez le respondía: “¿Sabía usted que el presidente del CSIF en Cádiz iba en las listas del PP en las últimas Andaluzas?”. Vaya, ahora se entiende. Y todavía querrán que no les zurren. Si es que van provocando.

Mejor un ministro. El hashtag #Mercasevilla está soso desde que no se va la luz, se oyen los CD y ya no se comparte, como al principio, la famosa foto de Torrijos y Mellet en aquella mariscada que parecía una matanza de dinosaurios. Debe de ser porque aquí nadie tuitea si en el escándalo, la tontada o la comilona no hay un ministro.

No conozco. @RecioManolo: “Cualquier día de estos Feijó dice que no conoce a Rajoy”. Claro, como los que no conocían a Guerrero o a Lanzas. “En la Junta nadie conoce a nadie”, le recordó @pacorobles63.

Hoy viernes: REC (12/10/2012)



Es la lencería del peligro en esas novelas con sombrero, en esas series de polis de la tele donde hasta los teléfonos parecen pistolas. Se pone, se quita, se descubre, desnuda, acaricia, asusta, sangra, maravilla, falla, duele, tarda, condena. Esa grabadora pegada al corazón, una bomba contra otra bomba, una cinta que va enrollando la inminencia con toda su lentitud, esperando que en los callejones con maletines en los capós, o en los restaurantes de espaguetis por la papada, confiese el malo, el asesino o el corrupto, enredado en su vanidad, su impunidad y su corbata horrorosa. El cebo y el chulo bocazas, y esa grabación que dejará la verdad o la sangre, que saben igual en la boca y salpican igual contra la madera.

Lo de Mercasevilla o Invercaria lo podría haber dirigido Ridley Scott. Cuentan que, durante el complicado rodaje de Blade Runner, un miembro del equipo, ya irritado por los cargantes ambientes coloidales de las escenas, le preguntó al genial y desigual director si acaso él tenía su casa llena de humo. Pero entiendo a Scott. En aquella comisaría donde vuelven a reclutar a Deckard (¿vuelven?), en aquellas calles donde se embarra la promiscuidad con la desesperanza, en aquellos salones egipciacos donde se diseña el horror de la creación, tenía que haber humo, polvo o ceniza en suspensión; luces y negruras tiznadas y tuertas unas de otras. Igual que en el conflicto moral, en la suciedad de aquel mundo decadente, en el asco de toda aquella misión obscena, todo lo que nos plantea la película. Ese humo, esa suciedad, ese asco, son los que se han quedado pegados en las grabaciones de Mercasevilla o Invercaria, que suenan a ventilador esparciendo polvo como serrín o como lluvia sobre la cabeza de Deckard o los cuerpos reventados que va dejando atrás.

Esas grabaciones, un poco arrancadas a un muerto igual que ropa, han atrapado todo un mundo como lo atraparía una lente. Un mundo con temperatura y viscosidad de paisaje sumergido, pero que está ahí, a la vista, entre la normalidad, la broma, las instituciones, la pringue del dinero y sus chulos, el lenguaje de secretarias o de puteros que tiene la corrupción. Esas grabaciones han recogido, desde el sitio de las tripas, un mundo donde Andalucía se revela como una ratería de mordidas, sobornos, estafas y papelería mafiosa alrededor de lo público. Ése era el gran negocio, lo público, manejado como una franquicia de canallas. En las novelas, en las películas, la grabación hace de atrapamoscas, la cinta americana hace de mortaja o el perchero hace de soplón. Se puede coger a un monstruo por una palabra o una escama, se puede acabar con una bala en el sombrero o con un fajo en el bolsillo. O puede ocurrir como en aquel Los Ángeles brumoso de Blade Runner, levantado sobre alcantarillas y formol, en el que una honda enfermedad moral ha hecho ya indistinguibles a padres, guardianes, amantes y asesinos.

9 de octubre de 2012

Somos Zapping: Los caniches y la marca España (08/10/2012)



Conspiración. La gente pasa enseguida de limpiateteras y recogecolas de famosos a analista internacional de medios y especialista en la Casa Real. Sobre todo en Canal Sur. Y más, si hay un tiempo muerto para rellenar, entre el telediario y el sopor. A esa hora ya no hay telenovelas, pero sí una especie de actualidad telenovelada que nos trae el nuevo programa Más que noticias. Es una contraportada de telediario pero muy alargada y reportajeada, y que transmite la sensación de que tardan demasiado en sacudir las migas de la mesa de los informativos. Esto de querer hacer actualidad con vocación de postrecito tiene sus peligros y sus sorpresas, por ejemplo, que alguien con sonrisa galletera aparezca de repente a descubrirnos una conspiración internacional contra España. Y eso hizo Inmaculada Casal. Yo, la verdad, ya sabía que ahuecar permanentes a duquesas o a sus caniches, mostrar salones con los tapices como servilleteros y cantarnos genealogías de toreros con relicario en el paquete, siempre ha sido cosa que da muchas tablas para poder analizar la política internacional y el periodismo global. Así que no me extrañó lo que dijo Inmaculada Casal en su reportaje o análisis a cuenta de unas informaciones de The New York Times sobre la supuesta abultadísima fortuna del Rey. Con toda la fuerza y la esencia del gran periodismo (estilo The Newsroom) en su pelazo, empezó así: “¿Quieren que les diga a qué responde esta campaña de The New York Times? Pues nada más y nada menos que a la sed de venganza. Venganza contra nuestro monarca y también venganza contra la marca España”. Sí, así, como un fan defendería a su Pantoja, un chavista a Chávez o un tertuliano de Telecinco su silla pringosa. E insistía: “esto se enmarca dentro de una campaña global contra la marca España”, “de lo que no hay duda es de que existe una campaña de desprestigio contra la marca España”… Y las pruebas de esta conspiración americana, en la que entran medios, políticos y no sé si la CIA, Hollywod, los Simpson y la mafia, eran “las apocalípticas fotos de un indigente buscando comida en la basura” o “las últimas declaraciones Romney durante el debate presidencial de EEUU en las que calificó a la economía española de despilfarro”. ¿Delirante, desquiciado, ridículo? ¿Es lo que ocurre cuando el periodismo palanganero se pone a hacer análisis? La verdad es que en el periodismo de altura, serio y concienzudo, hay muchos riesgos. Por ejemplo, inhalar demasiada laca. A Inmaculada Casal, hay que tenérselo en cuenta.

Tardes de mitin. No sé si el programa se llama Más que noticias por lo que le van añadiendo a la noticia en sí: un poquito de fantasía merovingia, como antes, o un conveniente palito al Gobierno del PP, que con ese estilo de sobremesa se disimula mejor. El reportaje iba sobre cómo afectaba la crisis a los discapacitados y la frase fue, tal cual, ésta: “Las medidas adoptadas por el Gobierno Central afectan y vulneran los derechos de un millón de personas con discapacidad”. No sé si prefiero aquellas tardes de telenovela a estas tardes de mitin.

Los mismos bigotes. No nos hemos librado de la copla, que ahora recurre al desecho de tienta, ni tampoco de Menuda Noche. Parece que se ha conseguido abaratar la cosa usando recursos propios de Canal Sur: mandan una unidad móvil como una ruló de feriante a una carpa, y ya está. Pero ahí seguimos: la insufrible copla, los viejitos y los niños cargantes (“más cerca de los andaluces que nunca”, anunciaban o amenazaban); Toñi Moreno, ahora también hasta por las noches; el pelopichismo sabihondo de Manu Sánchez multiplicado por tres… Los programas culturetas y verderones se han encogido y refundido entre ellos y los informativos se han alargado con chorradas y periodismo de barredura, como hemos visto. Sólo Jesús Vigorra nos aporta algo de esperanza, pero ya veremos. En fin, tanta revolución que se anunciaba y Canal Sur sigue con los mismos bigotes, macetas, trompeterías sumisas y retortijones de bajo vientre. El servicio público ya sabíamos lo que era. Y lo que seguirá siendo.

Hoy viernes: Leve Andalucía (05/10/2012)



Andalucía pesa poco. Es grande y verde en los mapas, pero como lo sería una paca de yerba o un mancha de su aceite sagrado. Otros lugares pesan como un monedero, como el hierro colado o como un rey en su silla. Me ha pasado varias veces esta semana, toparme con la imagen de la levedad de Andalucía, apenas una cortinilla de España, una cepa de agua ante las mesetas, montañas y mitos del norte, tan macizos. Veo que nuestros gobernantes acuden a una conferencia de presidentes autonómicos con más o menos razones, pero con desafío, con hambre de protagonismo, hasta con la escolta de algún titular malévolo. Pero al final nos ponen en una esquina, en la sillita baja, igual que Peter Sellers en El guateque, porque los que de verdad portan amenazas, espuelas, fieras, anillos con veneno y una gravedad de lingotes como de soles son otros. Veo, igualmente, que El País suprime su cuadernillo de Andalucía y despide a los colaboradores y columnistas que escribían desde y sobre este sur doble, sur cabeza abajo. Alguien, tampoco importa mucho quién, decide que Andalucía no merece opiniones propias sobre sus asuntos y preocupaciones, demasiado pequeños, ligeros, sin duda catetos… Catetos, supongo, en una forma diferente a la Diada o a los batxokis. Y, por supuesto, al provincianismo capitalino, hecho de bocatas de calamares en la Plaza Mayor o del olor a velatorio de ese Café Gijón donde unas viejas beatas de la literatura se zurcen encajes y cuelgan exvotos de trenzas y bragueros. Miren la prensa nacional, busquen columnistas, intelectuales, opinadores andaluces, hablen o no de cosas de aquí; busquen simples referencias y menciones a Andalucía que no sean chota, esperpento, clavellina o limosneo. Háganlo, y luego prueben con otras regiones, acentos, orogenias o mitologías. A ver qué les queda en el cedazo y en la balanza.

Pesamos poco, no somos nada económica, política ni culturalmente. Frescos pero leves, nos miran como la ola que entra en la Península desde el sur para que el resto de España se moje los pies en espuma. Poco más. Somos numerosos y alegres, y hasta llamativos, pero como lo pueden ser las luciérnagas. Y sí, hay muchos votos aquí, pero como, de una manera u otra, siempre ganan los mismos, nuestra política se ha convertido en una constante casi física, inamovible, carente de interés. ¿Que en otros sitios también ganan los mismos? Sí, pero ellos tienen chantajes, plomo y dinero. Aquí sólo tenemos hambre, pillos y quejío. Hasta yo, que reniego de pueblos, naciones y otros rediles sentimentales y supersticiosos, estoy por reconocer que es eso lo que nos identifica como andaluces: pesamos poco, caminamos de perfil, somos transparentes y casi mudos en una España que nos ignora salvo para la concupiscencia. Por no tener, el andaluz no tiene ni reinos enemigos ni opresores invasores. Somos tan originales que los únicos enemigos y opresores hemos sido siempre nosotros mismos.

3 de octubre de 2012

Somos Zapping: Preparación al parto (01/10/2012)



Relax. Han conseguido embotellar todo el hipnotismo de la Junta, toda su sugestión farmacológica, toda esa flojera que se le induce al andaluz a través de ondas, mantras o chorritos de agua. Me topé con el vídeo en Onda Jerez, me chocó el logo de la Junta sobreimpresionado y le he seguido el rastro hasta la web del proyecto ‘Informarse es salud’, de la Consejería del ramo. Pero no se trata de esas recomendaciones de comer sandía, masajearse las pantorrillas o mirarse los lunares. No, es mucho más. Es la epifanía de la religión del Régimen, apareciéndose tras una cascada. “Relajarse es salud. Ambiente imaginario”, se titula la cosa. Y de esto se trata, de relajarnos desanudando, despiezando o abandonando la realidad; cerrando los ojos, imaginando un paisaje entre la pradera y el porro, respirando un Himalaya en acuarela, caminando entre amables espejismos. Tranquilizarnos y sosegarnos a través de la invención de un mundo falso, confortable y feliz… ¿Cómo no iba a tener eso el logo de la Junta? Ya sé que tenemos a Canal Sur para hacer ese trabajo, pero ese vídeo, más que una alegoría, era como si la Junta se atreviera a dormirnos con sus propios dedos. Alguien había conseguido resumir en unos cuantos minutos esa como eterna clase de preparación al parto en la que nos han secuestrado a los andaluces, conjurando el dolor, enfocando la felicidad, proyectando la imaginación, respirando la propia esperanza, aguardando un momento de plenitud y consumación que, en este caso, nunca llega. “La tranquilidad inunda nuestro ser”, decía el vídeo, y no era difícil imaginar una babosa cerebral adherida a las cabezas de los andaluces, introduciéndonos viscosamente esa idea. También tendría el logo de la Junta. O el de Canal Sur.


ERE en piedra. Creo que ya tenemos las conclusiones de la Comisión ERE. O eso me parece a mí. Primero, le escucho a Mario Jiménez, en la entrevista mañanera, eso de “irregularidades de determinadas personas vinculadas a la Dirección General de Trabajo”. Y luego, en Los reporteros, veo, nada más empezar, poner el foco sobre “el principal imputado”, o sea Guerrero, para luego explicarnos la cosa desde la tesis oficial: fraude limitado a los intrusos y teoría de los cuatro sinvergüenzas. Pues si allí lo dicen y aquí lo bendicen, ya podemos grabar esas conclusiones en piedra.


 Cine casero. Gusta, admira o enternece cierto cine reciente andaluz, cine un poco de tenderete, hecho como con las cajas de cerillas que hay por casa. Carmina o revienta, de Paco León, es de esas películas de puchero, pero me pareció auténtica, sincera y cuidada en todo lo que le era posible, como una buena chica pobre. No es una maravilla, pero no se me fue la sonrisa en todo el tiempo que duró. El mundo es nuestro, sin embargo, me decepcionó. Los personajes de Rafi y Fali me parecieron desde el principio un hallazgo, una primavera de humor inteligente, crítico y sinvergüenza entre tanto folclorismo del nabo. Sin embargo, con El Cabesa y El Culebra creo que esa crítica se ha dado la vuelta para terminar convirtiéndose en complacencia: se han moranquizado. En la caricatura del cani sólo hay satisfacción, homenaje. O sea: no hay caricatura, sino identificación, característica de la vulgaridad moranquista. El mundo es nuestro me decepcionó y me aburrió por esto, pero también porque la trama de los dos atracos simultáneos ya la había visto en Flypaper, porque sólo hay un par de gracias brillantes y porque han intentado hacer un largometraje estirando un sketch de tres minutos, una sensación que te agobia toda la película. Los compadres estuvieron en Canal Sur y no se cortaron diciendo que la RTVA les debía dinero. Pues van a tener que atracarla vestidos de nazarenos... Cuando yo tuiteé que me aburrió la película, la productora Mundo Ficción me contestó esto: “Una mierda pa ti”. Luego borraron el tuit. Creo que, para ellos, rodar una película cani no era simplemente una opción más. No estamos haciendo cine rompedor, no. A veces, son sólo vídeos caseros del andaluz cagando con idiosincrasia.

Hoy viernes: Héroes y minués (28/09/2012)


Ha sido el espíritu de la Comisión, graciosamente enfadada, ocurrente, literaria, demoledora. Y, sobre todo, libre. Alba Doblas ha sido la única a la que no se le han visto las siglas de partido reluciendo en la frente como marcas bíblicas. Era de IU como podría haber sido zurda. Parecía un político estadounidense, cosa extraña aquí. Con los americanos de porche y peto nos metemos mucho, pero sus políticos son siempre conscientes de que responden con su pellejo ante una ciudadanía no abstracta, sino concreta; ante sus electores como su vecindario, no ante una morrocotuda pirámide de poder. Creo que Alba Doblas preguntó lo que hubiera preguntado cualquier andaluz sin sumisiones políticas, con su sorpresa y su mosqueo y su sentido común.

La dinámica comunicativa en esta comisión de investigación ha resultado muy curiosa. Y pedagógica. Antonia Moro, por ejemplo, solía mirar siempre a su derecha después de hablar, como si viera, allí en esa esquina de la habitación, fantasmas que no se marchan. En realidad, lo que ocurría es que su foco de atención estaba situado en los comisionados del PP, no en el compareciente. Evaluaba el efecto de sus palabras en su verdadero objetivo. No dejaba de ser una versión por oposición de la búsqueda de aprobación. Por su parte, los del PP parecían, demasiado a menudo, creerse desfilando en una pasarela parlamentaria o mediática. Desperdiciaban turnos enteros en homilías y arias, en vez de buscar la pregunta veloz que podría desnudar la verdad o la trampa como ese tajo de los espadachines de las películas que deja en calzones al otro. Estaban entre el espejo y la audiencia, atrapados en una especie de síndrome de Ana Rosa Quintana que me dice un colega que es culpa del antiguo equipo de asesores, que Zoido mantiene, y que andan empeñados por lo visto en hacer su propia traducción del estilo de Mario Jiménez. En fin, tanto el PSOE como el PP se dedicaban a bailar de reojo su minué partidista. Y aunque Doblas también parecía a veces dirigirse al Hado, un poco wagnerianamente, su indignación, su búsqueda, su afiladura, su intención, fueron los más auténticos, sinceros y apátridas.

Alba Doblas tuvo momentos de cabreo de padre, de madre o de Borbón; tuvo gracia, lengua del pueblo, mirada de pistolero y sentido común sin filiación. Pero ahora ha llegado el momento de la política enredadora, galante, venal, españolísima. Ahora, cuando la Comisión tenga que redactar sus conclusiones rodeada de copas de veneno y ambrosía, de tentaciones y contratos mefistofélicos, ya veremos dónde quedan el arrojo y la franqueza. Esta comisión ha servido para ver la cara dura que gastan algunos, pero poco más espero. Será la Justicia la que dé el tajo de espadachín en los calzones, si atina. Pero siempre podremos decir que hubo ratos durante este paripé en que, entre el minué y los héroes, casi ganaban los últimos. Y daban ganas de aplaudirles.

Reptiliario: El marco hecho de su agujero (26/09/2012)



Puro Chaves. Antes de que se lo trague su abrigo como profesor universitario o se retire a remendar redes, todavía Chaves puede oficiar de él mismo y dibujar su estilo grueso, lento e indeleble como una caligrafía china. Puro Chaves es ése que argumenta que nada ha podido ser ilegal porque él no lo hubiera consentido; el que dice que todo esto ocurre porque “el PP no gana elecciones y eso es duro”; el que es capaz de afirmar que se usa la corrupción para “dañar la imagen de Andalucía” y que se está alimentando “el populismo”; el que se entera de los escándalos “por la prensa”. Sus argumentos legales o administrativos fueron similares a los de otros comparecientes: competencias estanco, legitimidad performativa… Chaves sólo le añadió esa dolida dignidad del ofendido, esa superioridad moral de barbilla alta que hace de rompeolas ante todo, incluso los hechos. Todo fue correcto porque lo correcto se define aquí como la manera en que ellos hacen las cosas. Y lo que no haya sido correcto, es que no es cuestión de ellos. Ése es el escolasticismo tautológico y orondo de Chaves. El más puro Chaves. Doblas dijo que él “reinaba pero no gobernaba”. Si creemos lo que contó, no sólo no supo nunca qué pasaba en su Andalucía, sino que la descuidó tanto que le daba igual.

Procedimiento. Ayer no dejaba yo de preguntarme esto: ¿Cuándo una ayuda a una empresa era regular o irregular según el procedimiento que empleaba la Junta? La conclusión es que, cuando no hay norma, o la norma es la discrecionalidad, no hay regularidad ni irregularidad. Sólo gracia u olvido divinos del que da la ayuda. Por eso lo que dijo Griñán, que “no es el procedimiento, sino las actuaciones dentro del procedimiento”, constituye la principal falsedad de todo este embrollo. No era el “mal uso” de un marco legal, sencillamente porque no había marco. Lo habían diseñado así. Y defender como legal este marco hecho de su propio agujero me parece equivalente a defender la legalidad de dar dinero público a voleo: gravísimo. En eso cayeron Griñán y también Chaves, que aunque quiso trazar un cortafuegos en las consejerías, lo dejó claro: “El procedimiento no daba pie a que se pudieran cometer actos ilegales”. Poco pie dio. Ya lo vemos.


Paripé. Griñán venía con el morbo de ser la testa coronada, pero sabíamos que iba a decir lo mismo que Aguayo o Álvarez, que no le llegaron los avisos de los bomberos, que todo era legal, que le dolía el corazón de la pena y de la infamia, que el interventor hablaba de fuegos pero tiraba el agua... Lo que no mencionó Griñán fue que el interventor no pudo hacer mucho más precisamente por el sistema de raros nudos marineros en el que las agencias y las consejerías estaban unidas intercambiándose exculpaciones, limbos y dinero. Qué oportuno diseño, de nuevo. Pero cuando todo parecía que iba a terminar en bostezo, por fin el PP, dedicado hasta entonces a hacer discursos y poner morritos para titulares y público (parecían tertulianos malos de Metropolitan Andalucía), preguntó algo útil. Y Griñán terminó admitiendo que, en realidad, no sabía si las ayudas a empresas eran legales. Adiós virtuoso marco, adiós teoría de los cuatro sinvergüenzas: Griñán admitía que la Junta podía haber planteado un sistema ilegal para otorgar ayudas. Pero no se acabó el mundo ni le cayeron a Griñán ni a Chaves bolas de acero con las palabras “responsabilidad política” grabadas. Ya se había encargado Griñán de repetir varias veces que “él no estaba allí” cuando comenzó todo. Sin más, se terminó el paripé, el circo, esta vuelta ciclista parlamentaria. Las responsabilidades desaparecen aún más rápido que la pasta. Ahora, a pasar el Pronto por la mesa y que el último primo apague la luz.

Reptiliario: Los olvidos exquisitos (25/09/2012)



No me acuerdo, hija. Magdalena Álvarez vive ahora en Luxemburgo, donde Europa es más sinfonía que realidad y los políticos quemados disfrutan de una especie de solárium funcionarial y cultivan portafolios igual que hortensias. Quizá por eso llegó como una princesa de por allí repartiendo saludos y olvidos exquisitos. Un olvido exquisito es ése que quiere dejar claro a los demás que no son nadie pero tú sí. Así se olvidan camareros, compañeros, amantes, rivales, precios o papeles. Álvarez no se acordaba de ese convenio mefistofélico IFA-Empleo, ni de Guerrero, ni de otros detalles de una época que daba la impresión de parecerle como escolar. Y el fondo 31-L lo ha conocido por la prensa. Se le olvidó hasta llevar un folio para apuntar y tuvo que pedirlo. Son cosas que afean el rango: llevar un folio, acordarse de un simple director general o caer en llamar señorías a los parlamentarios. “No me acuerdo, hija… Perdone: señoría”, le dijo a Alba Doblas. Llegó como una princesa pero luego se puso muy flamenca. Echábamos de menos esa condescendiente y furiosa soberbia de Maleni.

Su engendro. Álvarez podía parecer ayer una mera visitante o invitada, pero en realidad fue obra suya el engendro que hizo posible todo el coladero: el “control financiero permanente” (pomposo y mendaz nombre) que tanto se afanó en explicar y guapear. O sea, ese control de la Intervención que sólo tiene lugar a posteriori y a lo mejor ni llega (se hace con técnicas de “muestreo”). Unido a un mecanismo, la transferencia de financiación, que es legal pero no para pagar subvenciones, el truco era casi perfecto: el dinero de las ayudas llega mediante transferencia de financiación de una consejería a una agencia que no está sometida a fiscalización previa, y en ese momento se convierte en arbitrario. Al menos, hasta que los pillen. Si los pillan. Álvarez podría haber aclarado mucho más, pero nadie le hizo las preguntas adecuadas. La blandura y los balbuceos de Doblas hacían que la ex consejera se detuviera a explicarle el Contaplús; el PP torpeaba sacando de nuevo papeles a mitad de hacer o de leer y Ruiz Sillero, en vez de realizar preguntas útiles y directas, se empecinaba grotescamente en lanzar acusaciones y declamar discursitos que Álvarez convertía en ironías y barullo. En ella empezó todo, pero no supieron ni preguntarle ni contenerla. Vino, dio unos azotes de institutriz y se marchó.

Babel. No cejan en la teoría de las consejerías islas, de los consejeros sordomudos o de la Torre de Babel de la Junta. Y Hacienda no era diferente: “No sabemos nada de la gestión de las consejerías, que son autónomas”. Los consejeros, dijo la ex ministra, son “primus inter pares”. Bueno, “primero entre iguales” puede serlo sólo uno, pero en fin, el latín no es lo suyo. Si los consejeros casi ni se hablan entre ellos, me pregunto qué hacen en el Consejo de Gobierno. ¿Juegan a Apalabrados? Luego matizó que sí había reuniones entre consejerías, pero que sólo se hablaba de cosas buenas, bonitas y alegres. O una tontería semejante.

Corcho. El hermanísimo Ángel Rodríguez de la Borbolla, imputado, no quiso contestar preguntas pero nos contó toda la historia del corcho. Y había para contar, porque se diría que montaba una empresa de corcho por cada tapón. Insistió en la legalidad de las ayudas y en que se emplearon para empresas en crisis. Pero Alba Doblas le recordó que sólo un día después de que Fernández y Viera firmaran el famoso convenio, su empresa recibió 1.200.000 euros. Y que 9 millones de euros después, una proyectada planta de ionización del corcho sigue siendo un trigal. Le preguntó si acaso era “un Urdangarin a la andaluza”. Yo pensé que ojalá en Andalucía hubiera sólo una familia real.

Somos Zapping: Por el moño y la pichilla (24/09/2012)



Huevos y prioridades. A Canal Sur le vemos ponerse ya poco a poco las gafitas que tenía Canal Sur 2 (no lo enterrarán con ellas, como a Carrillo). Lo que pasa es que no ha empezado con las de una bibliotecaria ni las de un espeleólogo, sino por esas otras gafas como de manivela, entre Clark Kent y personaje de Alfonso Arús, que son las de Manu Sánchez. Según ha anunciado en Twitter, a partir del 2 de octubre tendrá un programa los martes, miércoles y jueves. Aquí, la verdad, la risa inguinal y el humor de alacenilla siempre han sido un servicio público muy apreciado: nos oxigena la autocomplacencia y nos drena la miseria, al gusto del poder. Manu Sánchez quiere hacer humor inteligente pero casi siempre termina en un huevo. O se tiene que remontar a los visigodos para no sacar un pelo pichón o el hule de la cocina de su casa (y aun así, los saca a veces, como en gótico). Pero es un humor sin insolencia, sin riesgo, un humor abrigado y comodón. Manu sólo echa cojones a los norteños bocazas. Hace imitaciones de Rajoy sorbiéndose la lengua pero yo no le he visto hacer de Chaves o de Griñán. Ni tampoco una pizarra sobre los ERE. He dicho muchas veces que me felicitaré de nuestra salud democrática, humorística y televisiva cuando en Canal Sur sea posible un programa satírico de la calidad y la valentía de Vaya semanita, el de la ETB, capaz de hacer teleñecos con los batasunos (‘Los Batasunis’), de ridiculizar a todos los partidos en fila de a uno y de tomarse a chota la pomposa y delicada idiosincrasia vasca… Y en Euskadi, que no es Dos Hermanas… Eso sí son huevos, Manu, no hacer una pizarra sobre el ciclo del agua. Canal Sur se estrecha pero salva ese humor también encogido, además de blandito y apeluchado, que eleva a la categoría de servicio público en esta selección impuesta por el desalojo de Canal Sur 2. Dice mucho sobre el espíritu que anima esta revolución de RTVA el hecho de que los primeros programas dados por seguros en la nueva etapa hayan sido la copla, en alguna versión abaratada, y lo de Manu Sánchez. Canal Sur coge el servicio público por el moño y por la pichilla y nos muestra cuáles son sus prioridades. Yo no esperaba otra cosa. Ni siquiera disimulo.


Las Chochis. Que el programa Veraneantes empiece con esa música de españolito bigotón persiguiendo a sueca (elijan letra: “parapara” o “dabadaba”), que nos lo presenten con un paisano bebiendo de botijo en la playa, y que luego nos anuncien las aventuras de Las Chochis en la Costa del Sol, podría parecer un intento de parodia amarga, como un Torrente que dirigiera Paco León. Pero no, todo esto, y lo que vino después, que creo que sólo puedo describir juntado panceta, pajar, sobaco, polígono, lobotomía, ladilla, rebaba, pezuña pantalonera y dibujo de retrete de bar; todo esto, decía, nos lo ofrecía el programa con la satisfacción y seriedad con que un chiringuito te ofrece sus pimientos rebozados en arena. Las Chochis, que son chonis con un par de letras cambiadas para darle más olor a pescado a su estilo, son las “escaparatistas más alocadas del planeta”, tres chicas y un chico entre el botellón y la despedida de soltera cani, y cuyas aventuras está por lo visto narrando el programa por episodios. No sé en los otros, pero en éste se dedican a evaluar los culos de los jockeys del hipódromo de Mijas (el chico decía “disc-jockey”) y terminan montándose en un burro al que el ambientillo le hace ponerse bastante tenso. Vamos, que el burro se empalmó y las gracias y las risas se fundían con la cosa del animal allí en primer plano. Fue como si la habitual vulgaridad de Canal Sur la hubieran conseguido hacer olorosa, como si Canal Sur nos hubiera meado de verdad el salón desde un establo allí en la tele. Hubo un momento en que estas Chochis posaban haciendo morritos en el hipódromo, frente a carteles con logotipos de la Junta. Pensé que era como el photocall al que habían llamado a desfilar a lo que han hecho con los andaluces, después de alimentar, aplaudir y engrandecer durante tantos años la ordinariez. Y además, cobrarla. En dinero y en votos.

Reptiliario: La caja pegada a la olla exprés (22/09/2012)



Absurdo. Insisten mucho en que las agencias IFA e IDEA eran “meras cajas pagadoras”. Lo que se les olvida es que serían unas cajas pagadoras como pegadas a una olla exprés o a un camión volquete. O sea, casi arte absurdo. Algo así es una agencia que se dedica a otras cosas pero tiene que efectuar pagos sobre asuntos que no le corresponden, que no le competen y que no controla. Quizá nuestros políticos sean la vanguardia del arte y hagan esto como si pegaran un consolador a un cenicero. Pero la razón verdadera es que con ese engendro eludían la fiscalización previa. Meter un ventilador en una jaula, o hacer que una agencia pague lo de la consejería de enfrente, no tiene por qué ser ilegal. Salvo que el ventilador avente dinero público a voleo sin que nadie pueda pararlo.

El perchero. Un director de una “mera caja pagadora” tiene algo así como la pinta de un perchero. Un perchero que firma sin mirar, eso sí. Pero, al menos, volvieron a la Comisión los que saben leer un papel. No parecían, como Lanzas, que llegaban de un puticlub; ni, como González Mata, un ferrallista presidente de un equipo de tercera. Los tres directores de ayer nos explicaron muy bien qué hacía su agencia, salvo en esa labor rara de prótesis que suelta billetes por control remoto. Por ejemplo, se ocupaban de la “inteligencia territorial”, explicó Miguel Ángel Serrano. Como vemos, son agencias complejas, esdrújulas y capaces de detectar neuronas en cada receta provincial del gazpacho. Todo un ovni para, al final, hacer de correveidile y de monedero. Los tres comparecientes insistieron en que, si bien firmaban de reojo, un poco mayestáticamente, obedecían órdenes (volví a acordarme de Algunos hombres buenos cuando Serrano habló de que “su obligación era obedecer y ser leal a la Junta”). Y, por supuesto, todo “bajo el imperio de la ley”. Así de peliculeramente lo dijo Jacinto Cañete, que apeló no ya a los presupuestos como otros, sino al Constitucional (yo me pregunto si al Constitucional llegó el churrero de El Pedroso). Los argumentos ya los habíamos oído y, la verdad, que nos los volviera a contar la máquina de estampar dinero (vamos, los directores de la “mera caja pagadora”) no aportó mucho. Fue el día del déjà vu. El perchero explicaba sus sombreros, pero lo importante, el hecho de que el procedimiento permitía dar dinero sin control y a nadie le importaba, parecía algo que sucedía fuera, tras la ventana, siempre en otra consejería u otro planeta. Como resumió Alba Doblas, “está montado para que el IFA no se entere de nada y a Empleo nadie le diga nada de lo que no se quiere enterar”.


Todos al tren. Tanto Serrano como Cañete usaron una metáfora locomotriz casi idéntica: “Me subí a un tren marcha” o “me subo a un barco en marcha”. Muy atinada. Es el súbete o te quedas aquí tirado, las cosas que se hacen como se han hecho siempre y tienen en eso mismo la justificación y el perdón. O sea, la divisa de la chapuza. Cuánta grasilla y cutrez hispánica en esa frase. Quizá por eso, Alba Doblas (la que más imaginación aporta) llamó a IDEA “el brazo tonto de la Ley”. La verdad es que Torrente no desentonaría en algunas direcciones generales de la Junta.

 

Psicofonía. Antonio Valverde, director actual de esa caja ya algo despegada de la olla exprés, podría haber sido la gran chispa del día, y no otro rebobinado de lo mismo. Porque él es una de las psicofonías de Invercaria, nada menos. Recuerden a Laura Gómiz, mosqueada con aquel empleado que no quería falsear papeles, diciendo: “¡Joder Cristóbal!, ¿tú te crees que Antonio Valverde no está al tanto de todo lo que hay aquí?”. Pero Valverde dijo que eso no era objeto de la Comisión y se replegó membranosamente hacia su nave del misterio.

Reptiliario: Un anzuelo en el apellido (21/09/2012)



El buscavidas. Era el día de los mediadores, los comisionistas, los conseguidores, el honrado oficio de encamar negocios, entre la tasación y el celestineo, entre el vendepeines y el mamporreo. Pero eran tres imputados los que declaraban y volvieron a la Comisión los monólogos shakesperianos en una mañana que parecía emponzoñada por ese silencio avieso de los que saben. La estrella del día, Juan Lanzas, compareció el último y llegó con gafas de sol como un chulo de güisquería. Pensé que se iba a pedir un cubata y se lo iba a tomar meneándolo con el dedo mientras escuchaba las preguntas que no iba a contestar. Alba Doblas lo retrató como “el ingrediente ácido de todas las salsas”, metido en todos los fregados y dejando a su paso cáscaras de millones o cuñados. “Usted hace un asesoramiento integral sin ser abogado ni economista… Es usted un crack". Juan Lanzas se había quitado ya las gafas de sol y se reía durante todo el tiempo. Como para no reírse. Le estaban preguntando por su titulación para hacer tanto informe y asesoría, aquí, en Andalucía, y tratando con políticos… Lo de Juan Lanzas se puede llamar hacer de conseguidor o arrimaculos, o, como dijo él al final en su alegato, simplemente “solucionar problemas”. Algo como el Sr. Lobo de Pulp fiction. Llevar de la mano una empresita a la Junta, que todos sean felices y que él consiga unos “ingresos lícitos” o acaso su mujer acabe con un ERE regalado. Juan Lanzas me pareció un buscavidas, un superviviente que simplemente se ha adaptado a la forma de hacer negocios con la política aquí. Es un hijo del sistema y ha sido el roce con lo público lo que le ha desarrollado como un anzuelo en su apellido. Él pescó entre lo que había, pero no ha inventado ningún truco. Terminó diciendo, más o menos, que si ahora trincan a los políticos de los altos sillones de orejas, que se jodan: les ha tocado.


Apuros. José González Mata, de Uniter, otra mediadora, quiso hacerse el simpático y contestar, y gracias a eso nos arregló la mañana que parecía un solo de tambor. Por defenderse emborronando el concepto de “intruso”, llegó a decir que el Parlamento mismo había autorizado veinte, cosa que tuvo que desmentir el presidente de la Comisión, que alucinó. Es que González Mata, que se atascaba mucho en la lectura, quiso ser pedagógico o condescendiente pero todo le salía muy torpe. Negó espantado el concepto mismo de conseguidor, fue otro de los que no conocía a nadie (“no me gusta la noche, no tomo copas”), afirmó que si había intrusos ya le venían en los papeles que él recibía y se contradijo simpáticamente alguna vez. Primero aseguró que se reunía con Guerrero “para que se cumplieran los calendario de pago” y al final afirmó: “Yo no hablo nunca con la Junta”. Pero dos apuros fueron especialmente divertidos: el de explicar cómo todo un director general lo llamó por teléfono porque alguien no encontraba su despacho para firmar una póliza (alguien que luego resultó ser un intruso), y el de intentar justificar un pago de 100.000 euros a Guerrero como un “préstamo para una ayuda a una empresa que se estaba retrasando”. A veces parecía Lopera.



Telonero. Trujillo, el chófer de la coca, dijo que era él quien le daba sobres atocinados de dinero para Guerrero, pero Antonio Albarracín guardaba silencio y se hacía la manicura con los ojos mientras se lo preguntaban. Dijo que no sabía nada y que no era nadie, un trabajador sin galones, un abogado tras las cortinas, un currante de puesto brumoso en Vitalia, correduría de seguros o consultora. Fue otro que sólo cantó su aria final para decir que del 80% de lo que le habían preguntado no tenía ni idea y lo que sí sabía era legal. No sirvió ni de telonero.

Hoy viernes: El Frente de Anguita (21/09/2012)


Julio Anguita, viejo roble de la izquierda herido machadianamente por rayos y anatemas, ha vuelto a sacar una mano, esta vez contra la crisis o la resignación. Su  Frente Cívico ‘Somos Mayoría’ se presentó en Córdoba un día en que los periódicos venían con fotos de Carrillo como el cocherito de la Transición. Carrillo se va con las gafas puestas y Anguita regresa de su soledad alfarera, pero ya no sabemos qué izquierda sobrevive y cuál se fue, ni los hierros o dogmas que enterró o aún usa. Anguita dice verdades y soporta viejos evangelios del comunismo, y son dos cosas diferentes que no se legitiman ni se justifican una a la otra. La crisis la vemos todos. Lo que hay que pensar es si la receta contra ella es quemar el dinero, ponernos todos a plantar rábanos en koljoses, asar a los banqueros, cagarse en el Congreso o qué.

Con esta interlingua del fin de los tiempos, es difícil saber qué pretende Anguita. Usa el lema “los de abajo contra los de arriba” y parece que quiere atacar al gobierno de “los mercados” uniendo a la mayoría heterogénea y sufridora para que “se transforme en soberanía nacional en torno a un programa”. Pero una mayoría de españoles hermanados por el cabreo no sé yo si podría ponerse de acuerdo en algo más. Ese programa sería bastante parco. Y sus principios  (“justicia social, democracia, ética y cultura”), son tan vagos y museísticos que cualquiera los suscribiría. Menciona Anguita también la nacionalización de sectores estratégicos o la “desobediencia civil”, que cuando “la ejerce la mayoría” ya es “soberanía nacional”. Pisamos aquí terreno peligroso, porque además de lo mal que queda un Frente Cívico que resulte incívico, las mayorías son tan capaces de la tiranía y el abuso como un solo tipo con bigote. Pero seguro que Anguita no pensaba en eso.

La verdad, me parece un revolucionismo tibio y algo engolado. Con la dictadura de los mercados y la mayoría apaleada se puede hacer mucho teatro que termine en llanto o puñal, pero eso no sirve de mucho. El problema de esta iniciativa de Anguita es que sigue siendo una propuesta ideológica, que viene ya con unos prejuicios muy concretos sobre el dinero o las multitudes efervescentes. Yo creo que sería más útil converger en un consenso metaideológico, puramente estructural. El otro día leí a una periodista alemana que enumeraba los males de España, y no eran la siesta ni las ferias: era que los políticos no representan a ciudadanos, sino a estructuras partidistas cerradas; era que no existe separación de poderes, era el corrupto conchabamiento de los políticos con la oligarquía económica, era la ineficiencia de una administración pública al servicio de intereses de partidos y particulares… Contra esto sí creo que se podría unir una mayoría (seguro que también a Anguita). Y sin que sea necesario comulgar con la minería de las muchedumbres y el dinero en hogueras de la izquierda de siempre.

19 de septiembre de 2012

Somos Zapping: La bocina en la cara (17/09/2012)



La voz de los ciudadanos. Con sindicalistas o con monjitas, todas las manifestaciones tienen truco. Se planean como una campaña militar, trayendo en tartanas a mercenarios, payeses y devotos para que parezca que una plaza es la boca o el vientre movedizos del país. Claro que eso no menoscaba el derecho a la protesta, a aporrear la cacerola, a sonarle la bocina en la cara al político, al financiero, a la monarquía o lo que toque. Yo hasta simpatizaba al principio con el 15-M. Creía que su ruido de lecheros y el enfrentar mimos a los maderos podrían servir para hacernos tomar conciencia de que esta democracia es perfectible y esta partitocracia tremebunda no es la cumbre de la evolución política. Luego se enredaron en sus propios tenderetes y ya no sabemos lo que quedó. Por supuesto que podemos cabrearnos y salir a la calle, y pintarles cuernos y signos del dólar en los ojos a los políticos con cara de puchero, y gritar verdades o simplezas rimadas. Faltaría más. Pero decir que eso es la voluntad popular, la voz del país, el Volksgeist que habla, la democracia misma, eso no sólo es una gran mentira, sino algo muy peligroso. El otro día recordaba Alfonso Lazo las palabras de Mussolini a su turba: “¿Para qué queremos elecciones si Italia entera está aquí?”. Este sistema no es perfecto y nuestros políticos y banqueros sin duda se merecen collejas y manteos en efigie. Pero la democracia no se puede sustituir sin más por una mera dinámica de multitudes callejeras. El titular de las noticias de Canal Sur para la manifestación del sábado, sintonizando con su espíritu, fue éste: “La voz de los ciudadanos”. De los ciudadanos. ¿De todos, de la mayoría, de un número significativo? No. El sentido de esta torpe pero seria frase va más allá: sugiere la voz del ‘alma’ de un pueblo, su ‘verdadera voluntad’ expresada por sus elegidos, vanguardistas, héroes o ‘auténticos’ integrantes. Nos suena demasiado. Es terrible, triste y macabro que estos sindicatos, partidos o paisanos; que esta gente que sale a gritar “democracia” reventándose los ojales desconozca lo que significa esa palabra que creen defender, hasta el punto de colocarse casi al otro lado. Es entonces cuando pienso que quizá no haya esperanza.


Culebrones. No sé si suenan a despedida o a recochineo las promos y los regurgitados que vemos aún de Menuda noche, con sus niños mariachis, o de la copla, con sus pianos como la comodita de la abuela. Lo primero va a desaparecer, pero se ha publicado que se negocia una compensación en forma de otro programa. Juan y Medio necesita estas compensaciones o si no su largo esqueleto puede desmontarse por falta de suministro. O él entrar en graves tristezas como de Cristiano Ronaldo… Yo me pregunto qué clase de ahorro es ése que termina en compensaciones. O es que lo de Juan y Medio y Canal Sur no era un simple contrato profesional, sino un matrimonio. En cuanto a la copla, parece que se recortarán moños o culamen, se reconvertirá al formato gala / refrito de verano y se mantendrá aún más cutre pero igual de larga y rancia. Y por si no bastara esto, ahora Ismael Beiro nos trae otro programa de cazar por ahí talentos de plazoleta. Canal Sur se libra de los culebrones sudamericanos pero mantiene el culebrón puramente andaluz, o sea la planchadora cantante, el pescador de coplas a lo Antonio Molina y el pequeño ruiseñor que se salva por el concurso de la radio patrocinado por una marca de cuchillas de afeitar o pastillas de jabón. Debe de ser nuestro destino.



Exportación. En el Canal 24 horas hablan de la “ópera” (!) Carmina Burana y me pregunto si ya es el efecto Bertín Osborne que se hace sentir en TVE. Sí, porque lo han fichado. Y no sé si también a las Mamachicho. Otro de nuestros productos de exportación: la pijicutrez hortera andaluza y sus humoradas con peste a desayunar anís.

Seriedad. No puedo tomar en serio a Metropolitan Andalucía. Da igual lo graves que pretendan ser sus tertulias: con Agustín Bravo presentando con pañuelo de bolsillo debates de periodistas que llevan chaquetas rosas, es imposible prestar atención a lo que dicen.

Hoy viernes: Corazón heroico (14/09/2012)


Esperar que las multitudes que salen a la calle en Cataluña, con el corazón en toallas rayadas, estén pensando en macroeconomía y en la UE, es casi como esperar que las que asaltan ahora embajadas por ahí estén pensando en los fundamentos de la ética y la filosofía. No se trata de economía ni de relaciones internacionales; de lo que ha dado una suma gordísima o de lo que han pesado en balanzas venecianas: se trata de sentimentalidad, se trata de espasmos estomacales del alma, se trata de la superstición de la sangre y de la fuerza ciega y descomunal del odio, o al menos el rencor. Salida del euro, recesión… ¿A quién le importa eso cuando podrían ver su bandera tapando el cielo, al enemigo expulsado por fin de los santuarios de sus ancestros y un solo himno en las gargantas? Los que han hecho las cuentas, los de las balanzas venecianas, son los que nunca han querido la independencia pero la han usado como espantajo, ésos que ahora se han tirado el farol igual que hacen los pardillos primerizos en el póquer, creyéndose que fanfarronean en un tren del Oeste. El pueblo, tirado de los alambres del alma, irá feliz hacia su ruina o su destrucción si hace falta, con tal de sentir el abrigo sentimental, maternal, infantiloide de un destino, de un útero, de un ser que anhelan, incapaces de sentirse ciudadanos ni individuos, sino sólo súbditos de una raza. Yo soy de los que votaría que sí a la independencia de quien lo pidiera. Aunque sólo fuera por ver qué hacían con esa independencia. Por mi parte, yo hace mucho que llegué a la conclusión de que la única Patria que merece la pena es una Ley justa.

En Andalucía también usamos de mitos originarios. Tienen barba y pana, y aún hambre de pastor, y fechas como de arcángeles, y padre mágico como los dioses solares. Aparte de la natural estupidez de los mitos fundantes, lo que no pueden hacer éstos es sustituir o hacer olvidar a su sujeto. La Autonomía o el 28-F, tomados con los toman algunos con la pureza y la sacralidad de las revoluciones salvadoras, han desplazado en los discursos al andaluz que querían celebrar en un principio, ese andaluz que sigue en su miseria histórica y su lucha por la dignidad. Los derechos no son de los pueblos, ni de sus constituciones ni estatutos, los derechos son de los ciudadanos. Pero a quién le importa esto cuando hay sentimentalidad, pertenencia, épica herrera, enemigos y desquites, tierra y aceite y sangre dentro del espíritu escolar que guardan las fotografías viejas. Así, algunos defenderán la Autonomía y hundirán a los andaluces con la misma mano y el mismo folio. Tirando del alma, llevándonos hacia lejanos paraísos que en realidad duermen en nuestros propios regazos, acurrucándonos en el encaje de las banderas con olor de abuelita, un pueblo puede caminar alegre hacia su ruina o su destrucción. Quién piensa en la realidad, quién piensa en la persona, cuando el corazón de todos suena como una unánime y estridente gaita heroica.

Somos Zapping: La hermana con gafitas (10/09/2012)



Un canal en dos. No hay dinero, así que adiós a Canal Sur 2, la hermana pequeña y con gafitas de Canal Sur, cultureta, hippie, alternativa, de carpetilla y tofu. No la cierran, pero emitirá lo mismo que Canal Sur 1, sólo que “cien por cien accesible”. Con CS2 quizá sea donde la RTVA se ha acercado más al servicio público, o sea que mejor hubiera sido cerrar CS1 y dejar ésta. CS2 era el rinconcito abuhardillado que les servía para encubrir o disimular la tremenda maquinaria de adoctrinamiento y estupidización de la RTVA. Y sin embargo, ese tono que pretendía tener, entre Redes y documental de fieras, entre cineclub y ateneíllo, entre cursillista y montañero, no era siempre exactamente eso (estaban Manu Sánchez o Manolo Sarriá) y también tenía su truco. El club de las ideas, diseñado por la misma Consejería de Educación de la Junta, era un mural propagandístico; Parlamento tenía todas sus cámaras escoradas hacia donde debía, Emplea2 nos metía por los ojos las salvadoras iniciativas de la Junta contra el paro o publirreportajes sobre los “sindicatos de clase”… A veces más, a veces menos, la intención ideologizante aparecía “transversalmente” en toda la programación, como dirían los de la secta logsiana. Ahora se refundirán parrillas, según ha dicho Pablo Carrasco, que además ha asegurado que no se tocará la plantilla (una cadena con el mismo personal que había para dos, optimización a la andaluza). La pregunta interesante es: según el concepto de servicio público que tiene la RTVA, ¿qué programas de CS2 sobrevivirán o no? ¿Se quedarán con el chistoso de ventorrillo Manu Sánchez o con el gran Jesús Vigorra? ¿Con el Taxi del Linterna o con Cifras y letras? ¿Tendremos baloncesto, aunque sea para que salga Leo Chaves? ¿Y dónde meterán lo que sobreviva? Porque Canal Sur está copado por programas de formato ‘aburrición’ que duran horas y horas: Tiene arreglo, La tarde, Andalucía directo, Menuda noche, la copla… ¿Van a quitar alguno para meter a escritores y ornitólogos? ¿Los apelotonarán en la madrugada? ¿Prescindirán de las telenovelas? Ahora nos daremos cuenta de qué entiende la RTVA por servicio público. Verán dónde encierran a las hermanitas gafotas que no interesan a los políticos para la propaganda o el atontamiento.


Zarzuela y cortijo. La Santa Televisión Pública, el interés general, el servicio público, la tele de todos… Por si no tenían claro qué significa todo esto, Esperanza Aguirre, la Doña, que gobierna una zarzuela como aquí gobiernan un cortijo, nos lo ha enseñado en dos frases. Supongo que habrán visto las imágenes: la presidenta está visitando una zona de monte quemado, cosa que nunca queda muy glamurosa ni muy propagandística, y al llegar unos periodistas de Telemadrid, ella se sorprende, farfulla “pero si yo he dicho que no dijeran nada”, y luego se va para ellos y les suelta: “¿Quién les ha dicho a ustedes que vengan, si no estaba previsto venir?”. Toma la chulapa, para que se enteren de quién manda, sin cortarse un pelo. Pues así funciona esto en todos lados, a ver qué nos creemos. Y por supuesto en Canal Sur, y más después de 30 años de gobierno de los mismos. Podemos aceptar esto de una vez e intentar cambiar ese pervertido modelo, o bien seguir chupándonos el dedito y sacando en pasopalio el “servicio público”.



Bollería. Las marchas de Sánchez Gordillo, su sindicato y sus chancleteros, se van pareciendo a una cosa de harekrishnas ya cansina e irritante. A Sevilla capital se fueron esta vez, pero, eso sí, evitaron pasar por la sede de la Junta. Sé de buena tinta que la razón fue que sabían que allí no había galletas María normalitas, sólo Campurrianas o del Príncipe, bollería fina y de ahí para arriba. No podían traicionar sus principios.


Salud de la pandereta. Roberto Sánchez Benítez, al que le recetaron la lozanía en la enfermería de plastilina de La banda, le dice a uno de la copla, un tal Fran, que “ha ganado en salud” por participar en el concurso. Anda… Así que la copla terapéutica, la salud de la pandereta… A ver si lo que nos va a dar salud aquí es la tontez…

Los días persiguiéndose: Autocrítica del otro (10/09/2012)


Lo estamos haciendo todo mal. O lo están haciendo todo mal por ahí los dueños del dinero, los que se hacen bufandas y mocasines con él, los del Monopoly de Bruselas, la Cruella de Vil alemana con la faja de pinchos, el BCE lleno de mayordomos ancianos y candados de pirata. Lo están haciendo todo mal por ahí los políticos extranjeros tan reverendones, la Troika que parece un misil soviético, los hombres de negro que vienen a colgar sus sombras en las esquinas, Rajoy que cree que la economía es una piñata, sus ministros que se pelean, duermen con el relicario de una Virgen en el palanganero o van de menesterosos a la UE… Todo mal, en Europa y en España, con la política de déficit, con la estrategia de salvar el euro, con el garrote a los países rescatados. Tan mal lo estamos enfocando que Griñán, en la interparlamentaria socialista, ha llamado a hacer autocrítica de la política económica... a los demás.

Eso de la autocrítica no lo tenemos en Andalucía. Bueno, es que no hace falta. La política económica de la Junta ha sido gloriosa, vamos. Mientras toda esta gente de por ahí, tan entendida, finolis y economistilla, torpeaba y se cargaba el estado del bienestar de los amables países del sur, con este sol y esta alegría, aquí éramos la leche porque hacíamos airbuses, teníamos la Andalucía sostenible y seguíamos hablando de abrir zanjas para taparlas, ya saben, ese Ícaro que se inventó Keynes. Y no sé por qué hablo en pasado. Griñán sigue diciendo que somos la leche porque hacemos las tapas de los váteres o medio cachito de alerón del Airbus… Hacer autocrítica del otro debería considerarse desde ahora solecismo griñanesco. Si en estos cinco años de crisis nada se ha solucionado, vino a decir, “tendremos que analizar qué estamos haciendo mal”. Y yo me imagino un silencio hijo de Hitchcock sobre la reunión de la interparlamentaria, como un péndulo parado, como el grito sin voz de un ahogado, esperando si acaso se atrevería a mencionar las economías sostenibles y las nubes de azúcar zapateristas, los planes E, el gasto babilónico de su querida Junta, el historial de parados, pobres y analfabetos que orlan 30 años de PSOE en Andalucía, e incluso los mangazos con mordida desde Mercasevilla hasta más allá… Pero no. Su discurso prefirió tirarle de la chaqueta a Merkel, que todo el mundo sabe que es la que tiene la culpa de que aquí tengamos cifras tercermundistas de desempleo desde que se inventó el hilo; y darle el repasito de enterao a todos los de Bruselas, a la liga prusiana y otra vez a la Troika, que es muy resultona porque tienen nombre de perra grande y coñona que muerde sin avisar.

Griñán puede que tenga razón, quizá se están equivocando los sastres y sacamuelas de nuestra crisis. Pero que alguien con semejante currículum de desastres y fracasos, presidente de una comunidad que por sus números sigue pareciendo algo así como un palafito amarrado a España; él, en la interparlamentaria de un partido que lleva treinta años viviendo de defender a los pobrecitos, desvalidos y menesterosos que se encarga sistemáticamente de crear, haga el discurso de la autocrítica con tirachinas… Para eso hay que servir…

Que caiga ya el meteorito (09/09/2012)



En Youtube triunfan mininos, culos, gamberradas y monerías; de vez en cuando sale un marciano con rayador de queso, un político con micrófono abierto o un ciudadano cabreado o simplemente fundido, con escopeta, con sorna o arrebatado por el espíritu de Hamlet y su calavera que era un espejo. Abelencastores, que así se llama el usuario de Youtube al que nos referirnos, tiene ya hasta publicidad antes de sus vídeos. El más visto, con casi 51.400 visitas, es “Que caiga ya el meteorito”. También tiene éxito “Ni un euro más sin una auditoría”. Abelencastores es en realidad Eduardo Maestre, “agitador, músico y lector espesísimo”, según se define en Twitter. Y lo suyo en Youtube, denunciando oscuridades, despilfarros y bobadas de la administración, no entra en la moda de guasas, caricaturas o cortes de manga. Es sólo la fuerza de los hechos y la risa que da la simple visión de la realidad desnuda, como ver a un guardia de tráfico en calzones.

Sin parafernalia o con la parafernalia de una maceta, Eduardo Maestre hace poco más que leer los propios papeles, organigramas y BOJAS que se encuentra, pero así nos enseña la obscenidad y el descaro de estos gestores de lo público en su propio lenguaje. “Que caiga ya el meteorito” se diría, por el nombre, que va a ser algo de Carlos Jesús, un fin del mundo con unos extraterrestres vestidos de licra y toallas portuguesas. Pero no. El meteorito es el que dice él que debería caer en ciertas estructuras de la administración por inútiles, pródigas y chupópteras. El vídeo es una vivisección de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Maestre nos lleva, con poco más que leer y apuntar o subrayar con las cejas, hacia el universo como tolkiano de la administración paralela de la Junta. Sólo el organigrama de esa agencia parece el árbol genealógico de las Casas de Juego de Tronos: Dirección, subdirección, secretaría general, 6 unidades, 13 departamentos, 8 áreas y las oficinas en el exterior. El cuadro que nos enseña es como el de Roland Garros y contiene, por ejemplo, áreas de “equidad de género”, de “fortalecimiento institucional” o un “departamento de acción humanitaria y emergencia” como si fueran los bomberos del mundo. “Y en cada uno de estos departamentos hay un montón de gente cobrando”, apostilla.


Pero es BOJA en mano, comprobando a qué se dedica tan arborescente agencia, cuando la retahíla de subvenciones para tareas loables o extrañas (en cualquier caso de dudosa competencia autonómica) se ensartan como una gran fuga de estupor burocrático: necesidades alimenticias en Somalia o campos palestinos se unen a alcantarillados en Mauritania, fomento del sindicalismo andino o marroquí, compostaje de basura en las islas Galápagos y otros epígrafes que en la neolengua administrativa parecen arte conceptual y, con sus euros al lado, su precio ya en Sotheby’s. Aprecien la belleza de esto: “Transversalización e institucionalización de la equidad de género en la municipalidad de Ayutuxtepeque, El Salvador: 38.970 euros”. Otras ayudas son minimalistas y carísimas joyas, como la que, bajo el epígrafe “Hábitat”, en Marruecos, se lleva 189.000 euros. O “pedazos de cursos” como el de “Experto en salud sexual y reproductiva en Senegal”, con 206.492 eurazos. En total, 10.622.624 euros, “sin contar las oficinas, los secretarios, las reuniones, las cenas, las copas, los viajes a estos países”. Resumiendo: “Un dineral… Una cosa…”. Y sólo es una agencia.

Es en otro vídeo, “Ni un euro más sin una auditoría” donde nos revela que esta agencia maravillosa aún cuenta en su presupuesto con 59 millones más. Y nos explica el extraño caso de otra de las agencias estrella de la Junta, la Agencia Andaluza para el Conocimiento, con casi 100 millones de euros de presupuesto, y cuya creación a partir de otras agencias ha sido invalidada por el TSJA por convertir en funcionarios a simples trabajadores. Pues ahí sigue la agencia, con sus cosas del conocimiento…

“No nos estamos dando cuenta de la cantidad de pasta que se está quedando esta gente”, dice Eduardo Maestre desde su terraza. Por eso pide una auditoría de las cuentas públicas, “de todo lo que se ha estado haciendo en Andalucía 30 años”. Pero mientras, también pide a las musas y los dioses “que venga ya el meteorito y caiga encima de la agencia, que caiga el meteorito en to'l patio”.



Las máquinas y las bananeras

A Eduardo Maestre no le salen sus vídeos como un chiste, sino como un gregoriano de verdades sonrojantes. Serio, lento, no pretende hacerse el gracioso, pero sin embargo tiene la gracia directísima del asombro, de la incredulidad, del esperpento. Cuando él lee el concepto de una subvención o la estructura de una agencia de la Junta, parece algo de Les Luthiers. Pero porque merecería serlo. Algunas muestras de ese surrealismo exótico, del imaginativo churriguerismo burocrático que se puede sacar del BOJA, y son sin embargo reales, y cuestan dinero público real, son éstas: Transversalización e institucionalización de la equidad de género en la municipalidad de Ayutuxtepeque, El Salvador, 38.970 €; estrategias para el fomento del diálogo social, la prevención y solución pacífica de conflictos laborales en Perú, 120.800 €; incorporación de la equidad sindical en salud laboral en Centroamérica: el caso de las máquinas y las bananeras, 229.154 €; información y capacitación en la Coordinadora de Centrales Sindicales Andinas, Bolivia, 400.000 €; investigación aplicada al desarrollo y formación sobre visiones del desarrollo y educación para un ciudadanía crítica y transformadora: Andalucía, 139.800 €; puesta en marcha de un proceso de compostaje de la materia orgánica procedente de los residuos sólidos urbanos en el cantón de Santa Cruz, Galápagos, 148.000 €. “Lo que me fastidia –afirma-- es que no nos estemos enterando de nada de esto. Ya está bien de tomarnos el pelo, ya estamos hasta aquí de sinvergüenzas, chorizos y malandrines”.

Hoy viernes: La extraterrestre (07/09/2012)



Merkel vino como Diana, la de V, no sabemos si a ayudar o a comer españolitos blandos y peludos. Me parece mejor comparación que la de Mr. (o Mrs.) Marshall, porque aquel señor o alegoría nos hacía soñar con lácteos y tractores, mientras que Merkel nos hace soñar con mazmorras, deshuesamientos y pesadillas de lenguas y escamas. Merkel nos salva esclavizándonos o nos mata chupándonos el caldillo. Más extraterrestre que hiperbórea, más de otra especie que guiri, creo que Merkel se ha encontrado no con otro país, sino con otra bioquímica. Aprovechando que hay sabios reunidos en Sevilla para mostrarnos la sopa viva que somos por dentro, la gusanera microscópica que anda enredándose y haciendo cremalleras en las células para que el cuerpo no se nos vierta como una carga de estiércol, podríamos preguntarles si hay algo por ahí dentro que nos distinga de los alemanes, que parecen de silicio. Pero la ciencia ya nos ha dicho que las diferencias biológicas son anecdóticas y las razas, mentira. Lo que sí queda es la conciencia sentimental, supersticiosa o políticamente cómoda de los pueblos, las culturas y la historia. Nos tenemos por sureños o mediterráneos, parece que eso nos gusta. Y una mujer como de sangre de amoniaco, con su calvinismo de palo y su norte cristalizado en los ojos, nos vino a medir, pesar, evaluar o engordar para la matanza. Y sin haberse leído La tesis de Nancy, de Ramón J. Sénder.

Ha habido mucho cachondeo sobre el cuidado que había que poner en lo que veía Merkel de España. Anda que si llega venir a Andalucía y se encuentra los palacios de la Junta y su burocracia como zarista, o se cruza con una feria o una romería, o se topa con ese comunismo de cebollín que asalta supermercados y subvierte el capital meándose en los macetones de los bancos. O le ponen Canal Sur, o, aún peor, ve el anuncio de Cruzcampo que dice que trabajar es cosa del norte… Los humanos tenemos la misma salchichería en las células y el racismo es ignorancia aunque aún tenga ese hijastro, el determinismo cultural, que nos mete en cajas como nuestras verduras. Los pueblos, los países, terminan siendo lo que el ánimo de sus ciudadanos y la determinación de sus líderes desea. No hay que volcar la historia como una piedra ni renunciar a la sangre para eso. Pero aquí el ánimo de los unos ha sido pereza y la determinación de los otros, ambición. Aquí, con sol de hambre, sin comer nieve, la casta política se ha ocupado de recordarnos lo afortunados que éramos siendo pobres y felices, mientras ellos se hacían los dueños. Merkel llegó como con traje de apicultor al primitivo enjambre de España y nos salvó o esclavizó con el manotazo de los dioses. No pasó por el sur del sur, o se hubiera espantado. Pero Merkel no es un extraterrestre ni la Virgen del Rocío de por allí. Simplemente, viene de un lugar donde se enseñan y se cumplen cosas que aquí despreciamos y olvidamos.

3 de septiembre de 2012

Somos Zapping: Apriétese usted las sienes para eso (03/09/2012)



Lágrimas y espanto. Huesos de niños muertos, hogueras de trenzas, padres que devoran a sus hijos, madres con el vientre seco de llorar, la justicia y la venganza prestándose los hierros y las biblias… Como para que la televisión no acuda. No sé siquiera si merece la pena insistir. La televisión hurga entre los gusanos y los caracoles de los muertos, se bebe las lágrimas y relame los cuchillos, dobla las sogas igual que abrigos y ajusticia en platós como morgues. Aunque quizá escribir esto también sea recrearse enfermizamente como ellos. Quizá elegir una metáfora con pajarracos o coágulos sea como elegir un plano con un fundido de fotos de niños con sus cenizas. No abusemos, pues, pero protestemos. Para Telecinco ya sólo tengo asco. Y en cuanto a nuestra televisión, sabemos cómo le gustan los esqueletos, las explosiones y las llamaradas, sobre todo para ponerlos delante de las incomodidades políticas. Y esta semana ha habido muchas. Según la programación de mi grabador, el especial Ruth y José: El desenlace sustituyó en la parrilla a Veraneantes. Pocas descripciones más exactas que este mismo tropo de la casualidad o la intención. “El giro inesperado y sorprendente que hoy ha dado la investigación merece un análisis sosegado y lo más completo posible”, decía Rafael Jiménez al iniciar el programa. Sosegado, apenas un rato después de la noticia. Y completo, o sea abrumador en lo iterativo, pues había poco más que un titular para un programa de una hora. Pero era prime time y la gente tenía hambre. Así que daban vueltas a las conjeturas y al horror. Y había mucho para dar vueltas. Y para análisis de cola de panadería. Aquí no vi al mismísimo comisario, como en otras teles, pero Toñi Moreno decía en su mañana de muertos con café y tostadas cosas como “presuntamente todo premeditado”. Todos tenían, a la vez, sentencias y garrotes para los asesinos y bordados para los muertos, como si una tía abuela nuestra fuera sheriff del condado. Mientras, pasaban otras cosas del dinero, la política y su suciedad contigua. Pero no traían fotos de niños en camafeos, ni el merengue que hacen las lágrimas y el espanto. Hasta yo he caído en la trampa. O no he querido escribir de nuevo sobre los ERE porque eso me repugna aún más.


Magias de perol. Le corren arañas por el pelo o uno se las imagina, se ha vampirizado a sí mismo o es que sólo come velas, tiene su calavera por fuera o el peluquero le ha hecho vudú, juega a las cocinitas con los espíritus o lo hicieron a él en una marmita, es el ‘antes’ de un anuncio de teletienda o es que su sangre es en blanco y negro. Me refiero, claro, a Sandro Rey, un vidente como envenenado por sus propias chorradas que siempre me encuentro en Metropolitan TV. En realidad, lo único seguro allí es que uno se va a topar con Sandro Rey o con un tertuliano con camisa de rayitas (deberían hacer sus debates en casetas de feria). Esto de la videncia televisiva, que es como un lingo con los muertos, ha sumado la crisis de la TDT con el imperio de la ignorancia que nos domina y el resultado es que los murciélagos te comen haciendo zapping. Estoy de acuerdo con que las mancias y las magias de perol se pueden considerar una especie impuesto a la estupidez, pero el otro día, con este Sandro Rey, me pareció casi criminal. Lo de aventar espíritus o soplar constelaciones para que te busquen novio o trabajo no deja de hacer gracia. Pero que semejante tipo se atreva a pasar consulta médica, ya es otra cosa. “Eso son las cervicales”, aseguró si más a una señora que le decía que le dolía mucho la cabeza. Ea, ya está. Y a seguir barajándose la peluca. Menos mal que pronto volvió el humor. Llama una mujer de Sanlúcar de Barrameda y Sandro le adivina: “Ahí hay un traje de faralaes colgado”. Y la mujer le dice que sí, que “por ahí anda”. “Es que esto es videncia –aprovecha para apostillar su compinche-, porque fíjate que tú no conoces a esta mujer de nada y le has dicho que tenía un vestido de faralaes, que no todo el mundo tiene, aunque sea de Andalucía”. Apriétese usted las sienes para eso. Y concédase al conjunto una licencia autonómica de TDT.