24 de octubre de 2008

Somos Zapping 19/10/2008

Joaquín x Magdalena. Joaquín Petit le terminó regalando a Magdalena Álvarez un bolígrafo, final muy apropiado para una entrevista toda hecha como de celofán y Corte Inglés (Petit es un poco como el típico dependiente pelusero de allí y hasta se rodea de las mismas músicas y perchas). Se lo regaló, según dijo, para que firmara “muchas cosas que le vengan bien a todo el mundo, pero, si le vienen bien a Andalucía, pues se lo agradeceríamos mucho”. Lo malo es que en manos de la ministra cualquier bolígrafo parece el de firmar catástrofes, así que aquél me dio miedo, como si fuera una invitación a demoler algo pronto o allí mismo, algo de lo que anda ella siempre demoliendo o agrietando, sus muchas cosas caedizas, hundidas, rajadas y caóticas. En cualquier caso, con regalito y miradas enredadas, yo creo que Joaquín Petit y Magdalena Álvarez quedaron un poco de novios. Puede que Petit, en realidad, quede siempre de novio con sus invitados, y por eso prepara un ambiente de seducción, se pone sombreros de medio lado, espera en las farolas que se fabrica para eso y regala flores en las preguntas. Otra manera de decirlo es que, en su programa, Petit parece reinar como un rano en un charco de babosería, sobre todo cuando se le acercan desde el poder socialista. La ministra dijo cosas para morirse de risa, como que el de Fomento es un ministerio “en el que te puedes lucir mucho” (ella se está luciendo a base de bien), o “soy mujer, soy andaluza, tengo unas características personales que pueden llamar la atención fuera y no en Andalucía”. Pero más significativos fueron los comentarios y las preguntas de Petit, que aparte algunas tontas como si es jugadora de mus o si merienda todos los días, nos mostraron todo el sesgo, el lacayismo y la docilidad que ya le conocemos: “¿Qué ha supuesto para Andalucía que usted, una andaluza, sea ministra de Fomento?”, “algunos que no son del Partido Popular como el señor Arenas también están muy interesados en no ver la realidad actual de Andalucía”... Y mi favorita: “Mujer, con carácter, andaluza, ¿tenía usted demasiadas papeletas para que las críticas de los machistas estuvieran ahí preparadas?”. Sí, ahora resulta que los que critican a una ministra nefasta es porque son machistas. En fin, que Petit parece cada vez más un curita del sociatismo, un colgador de sus chaquetas o un tanguista enamorado de sus jefes. Petit y Magdalena Álvarez creo que al final se fueron, entre hebras de gatos y de lunas por el suelo, como a él le gusta tan ridículamente retratarse, a hablar de su amor y otras servidumbres.


Paz en la tierra. Paz Padilla me cae bien: su naturalidad, su gracia un poco descoyuntada o gallinácea... Estoy seguro de que me reiría mucho con ella tomando cervecitas, lo que ocurre es que presentar un programa de televisión es diferente a contar chistes entre croquetas. Esta temporada de Canal Sur, que tampoco ha traído demasiada novedad aparte de unas cortinillas de continuidad que parecen sombras de tetas de colores, nos hemos encontrado con que Paz Padilla vuelve por partida doble, con un teleserie de la que ya hablaremos, y el show nocturno Paz en la tierra, que podemos describir como trastabillado y vulgar. A Paz Padilla, que tiene mucha gracia, no se le ha dado bien nunca, sin embargo, actuar ni leer tarjetitas, pero se han empeñado en hacer de ella presentadora, actriz, entrevistadora, imitadora, ayudante de mago y todo lo que tiene en el trastero para ella Canal Sur. Pero sus programas le salen a batacazos, se le enredan las palabras en las piernas o al revés, y es lo que vuelve a pasar en éste. A lo mejor la intención era hacer una Eva Hache andaluza, pero uno sigue creyendo que Paz Padilla, en sus programas, siempre parece que acaba de salir de la ducha y se ha encontrado en el plató de repente, sin saber muy bien qué decir ni a dónde mirar. El programa no es muy original: hay intentos de monólogos (malos), entrevistas en las que torpea mucho, frikis como Leonardo Dantés cantándole a los nombres de la picha o el Risitas magreando a un travesti, imitaciones como de mariquita en carnaval, parodias de canciones (Paz no sabe cantar, déjenlo), humoristas de mórbida flacura física y mental, mesas de marujas hablando de sus bajos y otras chorradas entre el ridículo y el espanto. Prefiero que cuente chistes en vez de verla patinar por este intento cutre de late show.

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