
Música de verano. El verano no es buena época para la música, convertida por la masa en parrillada o cosa hawaiana. Tampoco es buena época para la televisión, que tira de remiendos y de lata. Si juntamos música, verano y televisión y colocamos eso aquí, en Andalucía, lo que nos sale es Canal Sur haciendo los mismos pimientos fritos para los oídos de todo el año (su música es como de un verano perpetuo, hortera, playero, niñato, cani, festero o folclórico según el momento), pero reconcentrado además en la insistencia y la calor. Mucha calor es lo que dan ahora la copla y sus refajos, esas tonadilleras con todos los capotes y todo el merengue de la raza por encima, que nos hacen sudar sólo de verlas. Se llama copla ya era un programa continuamente regurgitado o recosido. Los especiales, las retrospectivas, los mejores momentos de cada uno de sus chavales, los homenajes suyos a otros copleros embalsamados, ya se habían repetido y reaprovechado hasta decolorar sus lunares, pero la molicie del verano nos los empana y devuelve una vez más. Y si no es la copla, es ese concierto que ya me he encontrado un par de veces, el de José Manuel Soto, hombre de una sola rumba, cumbre de la musiquilla tontipija y la afectación sevillí. Lo mejor que nos puede suceder es toparnos con Las Seventies, mellizas de la horterada, o con El Arrebato, trovador de las latas de aceitunas y las tapas de caracoles. O con ese Pablo Alborán que está ahora en todos lados, nuevo lacio melancólico mezcla de Glenn Medeiros y James Blunt, pero pasado por el quejidismo musical autóctono. Qué panorama, qué penosa música tenemos aquí. Al menos, a Georgie Dann o King África sólo teníamos que soportarlos unos meses. En Andalucía, gracias a Canal Sur, la música de chiringuito nos dura todo el año. Aunque ahora, amazacotada, repetida y agigantada por el vacío televisivo del verano, cansa, asfixia y escuece mucho más.
Opulencia. Esos gatos con peluquero, esos perros con spa... Ahí está verdaderamente el lujo, la opulencia, no tanto en un casoplón o un cochazo para uno. Cuando se lleva al perro a que le hagan una ortodoncia es que verdaderamente no tiene uno otra cosa de la que preocuparse. Y esto no es una exageración mía, ni cosas de Beverly Hills, sino que pasa aquí mismo. Así nos lo mostró el otro día el programa Animales en familia de Canal Sur, con toda la naturalidad y la llaneza del mundo, señal inequívoca de que la sociedad andaluza nada en la abundancia. Señoras que llevan a su perro a que le hagan la ortodoncia, seguramente porque los otros perritos se burlan de él... ¿Qué crisis puede haber en una Andalucía en la que se hacen ortodoncias a los pastores alemanes coquetos? Ya ven que aquí no pasa nada, y la prueba es que nuestra preocupación es que el perro tiene la boca fea o el gato está deprimido. Menos mal que Canal Sur nos muestra la realidad tal como es.
5 comentarios:
tienes puta envidia al arrebato que no es un mierto de hambre como tu.
que el arrebato se va de putas con jugadores del sevilla y su cancion sevvilla sevilla es un plagio es eso envidia.
yo he visto a aito ocio y a el arrebato de putas ,yo estoy soltero
miguel fuentes no se va de putas por que es julandron
por otro lado mucha gente se gana la vida y da puestos de trabajo gracias a la ortodoncia de ese perro, es otro punto de vista
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