10 de octubre de 2011

Somos Zapping: El florido pensil (3/10/2011)

Hay que agradecer a Canal Sur que uno de sus nuevos programas nos dé por una vez para temas verdaderamente importantes e interesantes. El programa es La respuesta está en la Historia, y tanto interés me despierta que por él voy a aparcar a Los Morancos, a Quintero y a Toñi Moreno.

El determinismo cultural no usa el concepto de raza, que tantos horrores nos ha traído, pero en cierta forma es una continuación del racismo. La ciencia ya nos ha dicho que, biogenéticamente, las razas no existen. Pero algunos no pueden vivir sin alguna gran bandera que les permita distinguirse, ensalzarse y glorificarse en grupo frente al Otro, así en mayúscula. Ahí entran las “culturas” como sustitutas. Y además unas culturas justificadas con vehemencia mediante la Historia. Viene a postular el determinismo cultural que “las realidades, comportamientos y procesos de los individuos están determinados por la cultura de pertenencia”. La cultura, pues, vuelve a tomar en esta época el relevo fantasmal, allanador y guerrero de las razas, las patrias, los pueblos, el Volksgeist, entendidos como elementos nucleares y morrocotudos de la Historia, a la vez que uniformadores de los individuos.

Pero para que este concepto de cultura identitaria sea útil (para el poder que lo maneja), su tamaño debe coincidir con el de la estructura política dominante. En nuestro caso, el tamaño de cada “cultura identitaria” será pues la autonomía. La cultura se vuelve cateta. No hay problema en eso, porque la Historia siempre proporciona excusas, glorias y diferencias para cada cachito de terreno que arbitrariamente elijamos. Inculcar luego el sentimiento de identidad y pertenencia es fundamental para el poder, desde el momento en que el poder se erige en garante, cuidador, padrecito y administrador de esas esencias, y además encuentra en esas esencias, que él mismo ha buscado y definido, su legitimación circular. “Sistematizar el esfuerzo para dar al pueblo un medio para encontrarse en la Historia con justificada confianza y fe en su destino". No me digan que esto no define perfectamente lo que pretende el programa. Yo he puesto “pueblo”, aunque el original decía “juventud”. ¿Pero qué es esta frase? Podría haberla dicho Pablo Carrasco, pero no, es nada menos que la declaración de intenciones de la famosa Enciclopedia Álvarez, o sea, de la educación franquista. Y ése es el talante de este nuevo programa. No es una clase ni un documental sobre historia, sino el intento un poco franquistón de definir “lo que somos”, “lo que tenemos en común todos los andaluces”, nuestra unidad de destino en lo universal. “Para entender lo que somos, necesitamos conocer nuestra historia”, “lo que somos y cómo somos los andaluces”, “nuestra forma de ser y entender el mundo”, “los andaluces sabremos quiénes somos si sabemos quiénes fuimos”... Este tipo de frases totalizantes abundan en el programa. E igual que en los manuales franquistas, no faltan las infantiles exaltaciones a nuestras glorias pasadas, como que “Andalucía llegó a ser el centro del mundo”, que “en Al-Andalus nuestros antepasados hicieron las cosas realmente bien, al contrario de lo que estaba ocurriendo en el resto del mundo”, o la atrevida afirmación de que en “en Andalucía no existió la Edad Media” (?). Es el “florido pensil” andaluz, con extraños y anacrónicos toques ideologizantes, como rotularnos que Andalucía es “una identidad multicultural y abierta” (¿así, desde siempre, por naturaleza, por designio divino o qué?). De todas formas, el programa tiene gracia a veces, como en lo de sacarnos a una familia romana tomando cocacolas, el paralelismo entre toreros y gladiadores o el ilustrado vergel andalusí con todas las concubinas leyendo.

“Lo que somos”... Es curioso cuánto se afanan en decirnos siempre y exactamente “lo que somos”, para que nos lo aprendamos de carrerilla. Y eso que nos dicen que “somos” suele coincidir, qué casualidad, con lo que al poder le interesa que seamos. Recuerden esos atributos del andaluz con los que nos felicitaba la Junta el 28-F: “Por tu optimismo, por tu sencillez, por tu generosidad, por tu entrega... Por todo lo que somos”. Y lo más grave es que esos atributos tienen intención homogeneizante, hay una ortodoxia de ser andaluz que implica, por el otro lado, una disidencia de malos, indignos o raros andaluces, ésos que quizá no han visto que la Historia ya nos dice lo que debemos ser, hacer, sentir y pensar. Lo que somos... Cualquier cosa menos que los andaluces, o mejor cada andaluz, se plantee qué quiere ser, que es la gran pregunta, la pregunta peligrosa, desestabilizadora, la pregunta más viva y humana. Para qué, si el determinismo cultural y la Historia ya nos dicen todo lo que debemos y podemos ser. El programa tiene cosas curiosas, pero han hecho de él otro libro de El Parvulito. Así es esta especie de franquismo progre, que hasta huele a tintero, a catecismo y a viruta.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿...y qué "quiere ser" el andaluz...? o tú... ¿cómo quieres ser...?

javierlunaro dijo...

Tu opinión queda clara. Yo creo que la utilidad real de la Historia es entender lo que tenemos hoy y que nos sirva de lección de cara al futuro. Pero creo que ya va bien un programa que hable de historia en 'prime time' de una cadena de televisión pública. La apuesta es atrevida y así hay que destacarlo también.