14 de diciembre de 2010

Los días persiguiéndose: Los propios dioses (23/11/2010)

Hace poco, el gran Shakille O`Neal, que ahora sestea sus kilos, su edad y su leyenda por la zona de los Celtics, declaró que quería viajar a Transilvania, ese lugar que parece que produce su propia noche sólo con el nombre. Acababa de descubrir el hombre, en un documental de la tele, que el Conde Drácula está basado en un personaje real, Vlad el Empalador, y quería visitar su castillo. Cándida ignorancia la del mítico center, tan americana. Por cierto, Shakille O’Neal lleva en su muñeca una de estas pulseritas mágicas de moda… Será que la ignorancia se busca a sí misma, como el dinero.

La Junta de Andalucía ha multado con sólo 15.000 euros a la empresa de Marbella que distribuye aquí esas pulseritas chorras cuyo “poder” reside en un misterioso “holograma” que, afirman, aporta salud, equilibrio, flexibilidad, fuerza y no sé cuántas cosas más al “encajar con las frecuencias que reaccionan positivamente con el campo de la energía natural del cuerpo”, según leo en su delirante publicidad. De momento, a Shakille no le ha servido para aprender a lanzar tiros libres, pero, claro, eso sí que sería un milagro.

Por supuesto, la pulsera es una auténtica estafa, charlatanería sin pies ni cabeza, como ya han denunciado científicos y asociaciones de consumidores. La pulsera ayuda tanto como una calcomanía, pero parece que no podemos desembarazarnos de la magia. He comentado alguna vez ya los principios de la magia simpatética, imitativa o contaminante, o sea: lo semejante produce lo semejante, los efectos se parecen a sus causas y lo que ha estado en contacto con algo mantiene su conexión incluso a distancia. Son relaciones causales sólo aparentes, inferidas o imaginadas por una mente infantil, precientífica. Como bien nos explicaba James Frazer, la magia es una especie de “tecnología ficción”, aunque no recuerdo si esta expresión es suya. Antes, todo eso se hacía con palitroques, huesecillos o trapos, pero nuestra ciencia, la ciencia verdadera, lejos de acabar con la superchería, encima le ha suministrado a ésta un abundante catálogo de términos que ahora, tras retorcerlos y vaciarlos, estos nuevos brujos usan para engatusar a las mentes simples de este tiempo tan tecnológico. “Vibración”, “energía”, “campo” o “magnetismo” son de los más populares. Ahora, su vudú se presenta hasta en aparatitos, o, como en el caso de la homeopatía -otra engañifa- pretende una apariencia científica rodeándose de matraces y disoluciones a la vez que ignora la discontinuidad de la materia y hasta el número de Avogadro (los preparados homeopáticos pueden llegar a no contener siquiera una molécula del principio original, o sea, ser sólo agua destilada). Así, pulseritas mágicas, agua imantada (¡pero si el agua no puede imantarse!) u homeopatía se han ido sumando a otros timos de mancias, tarotistas, astrólogos y videntes, sin que nadie haga nada, ni siquiera protestar.

15.000 euros le pone de multa la Junta a esta millonaria estafa… ¿Será porque Leire Pajín, Ministra de Sanidad y Brujería como la llaman ya, usa esa pulserita? ¿Están nuestros ministros al nivel intelectual de Shakille O’Neal? Todavía recuerdo a Chaves, en Tengo una pregunta para usted, prometiendo incluir la homeopatía en el Servicio Andaluz de Salud. Sí, la consulta estaría justo al lado de la de magia negra de familia. En el fondo, el pobre Shakille O’Neal no tiene culpa de nada. Así es la sociedad ignorante, crédula, supersticiosa y científicamente analfabeta que hemos conseguido. Ya lo dijo Schiller: “Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano”.

Somos Zapping: Flamenco africano (22/11/2010)

Flamencos nairobitas.Yo no quería volver al tema, de verdad. Había guardado ya las cerbatanas, las patas de oso, las marmitas, todo ese exótico atalaje tribal que había dejado la candidatura del flamenco como patrimonio de la Humanidad… Hasta que vi la celebración de la cosa en la Junta y Canal Sur. Las consejeras Mar Moreno y Micaela Navarro, y hasta los locutores y reporteros de La Nuestra, lucían en la solapa una chapita conmemorativa; los programas montaban rengues y una inmensa boda gitana se preparaba en la cultura de Andalucía para ahogar a todo lo demás. Nos vendían aquello como si nos hubiesen concedido unos Juegos Olímpicos y una alegría jamonera culminaba los pináculos de un catetismo delirante y ridículo… En Andalucía directo, por ejemplo, Paz Santana se empeñaba en encontrar flamenco por Kenia: “Nos hemos recorrido medio Nairobi buscando algún símbolo, algo que nos diga que aquí se vive el flamenco de alguna manera”. ¿Pero por qué se iba a tener que vivir el flamenco en Nairobi? Era la misma pulsión cateta de buscar en África un salchichón de su pueblo. Por supuesto, Paz Santana sólo encontraba bongos, marimbas, maracas, arpas como de guita y, sí, guitarras, pero nada flamencas, guitarras cutaway, con ese mordisco que facilita el punteo en las notas más agudas, poco aplicables en el arte jondo. “No consiguió mucho flamenco –admitía Modesto Barragán-, pero por lo menos encuentra instrumentos que se pueden parecer en algo…”. Ya ven la tierna chorrada. Pero no importaba, ellos rotulaban “el flamenco más africano” y los pobres lugareños tocaban su música con esa asumida conmiseración de intentar contentar a los guiris alelados, la misma que usamos nosotros aquí, por cierto. “Quién nos iba a decir que en Nairobi íbamos a escuchar algo que suena a flamenquito”, insistían. A flamenquito o a fiesta en una tetería, vamos…“Flamencos keniatas nairobitas”, llamaba Barragán a ésos que tocaban algo entre africano e hindú con instrumentos de cestería. Paz Santana hasta se emocionó al encontrar allí un sombrero que a ella le pareció el de Finidi. Pero este orgulloso palurdismo, tan ingenuo y risible, nos dice mucho sobre lo que nos espera: flamenco donde lo hay y donde no lo hay, flamenco de verdad o inventado, flamenco omnipresente pero forzado, falso, barato, postizo, interesado; flamenco con una cola de cazos detrás, esperando la subvención y la prebenda oficial… Sí, todo será ya flamenco, o pseudoflamenco. No busquen desde ahora más cultura aquí. Enhorabuena.

Cultura textil. Antes de que en Nairobi hicieran al flamenco arte universal (a la vez que a los castellers, noten el rango de la distinción), Paulino Plata compareció en el plató de El meridiano para vender el “histórico” acontecimiento. Lo que le pasa a Paulino Plata es que parece que sigue en Turismo, no en Cultura. Hacer equivalente lo uno y lo otro ha sido su aportación a esta Consejería siempre maltratada u olvidada pero ahora, definitivamente, emputecida. Con pinta de feriante casetero, como si su cometido consistiera en dejarse impregnar por vapores de gambas, insistió mucho en la “dimensión económica” de la cultura. “La cultura es un pilar fundamental de esta política de desarrollo sostenible”, defendió. Según él, las empresas culturales se tienen que dar cuenta de que “las cosas tienen que ser rentables”. Me estremecí. Adiós en Andalucía, pues, a la ópera, adiós a la música de Wagner, Berg o Ives, adiós a las exquisiteces elitistas que cuestan tanto dinero sin dar nada. Pues eso, que el Teatro de la Maestranza se contente con Camela, Andy y Lucas o los de la copla. Sí, o que aprendan de los millones que factura “la industria textil del flamenco en Sevilla”, de lo que se mostró orgulloso. O del sector más prometedor de nuestra cultura, “el audiovisual”, porque “cada vez hay más televisiones”. Claro, ahí están los programas de Juan y Medio como ejemplo perfecto de cultismo rentable. Llamarle nefasto es poco ya para Plata. Consejero criminal para la cultura es lo único que se puede decir ya de él.

El rincón de Mario Jiménez. Esta semana, el lucimiento del nivelito del portavoz socialista en las noticias nos llega a cuenta de “la reordenación del sector público” que tiene rebelados a los funcionarios. Vean qué fácil es rebatir los argumentos de la oposición: “El Partido Popular no quiere que salga adelante el sector público, no quiere que se ponga… que entre en vigor… que se desplieguen los efectos positivos que tiene el sector público… que tiene este decreto para el sector público, porque significa fortalecer el sector público andaluz”. Él sí que fortalece, día a día, la política de la memez.

Los días persiguiéndose: La mesa camilla (16/11/2010)

Pronto han visto algunos la revolución social, el jaleo de las horcas en Andalucía, sólo porque los funcionarios han salido a la calle con pito. Pero entre el funcionario, que vive tras mamparas y protocolos de cancillería, y el resto de la gente, todavía hay mucha distancia para que estos ajustes de cuentas privados enciendan alguna chispa en la ciudadanía. Para los demás, la razón por la que los funcionarios se mueven, se paran, se ensimisman, se ausentan o te dejan con la palabra en la boca para hacer una fotocopia o llamar a su madre sigue siendo un misterio. Cuando mis amigos funcionarios me hablan de su trabajo parece que vienen de una burocracia china o zarista en la que hay cargos, fórmulas, ceremonias, tiempos, mecanismos y germanías impenetrables y esotéricos. Lo suyo es otro mundo, y desde que empiezan a prepararse oposiciones uno los nota abducidos y un poco sordomudos para todo lo demás. Luego sus bolsas, tribunales, baremos, traslados, informes, plazas, seguros o trienios te llenan la conversación de asteriscos. Otros asteriscos o misterios serán para muchos estas movilizaciones suyas de ahora, tirándole de la chaqueta a Griñán. El pueblo se preguntará si piden otra cafetera para la oficina o qué.

No, no veo yo a los funcionarios, esa raza apartada, ombliguista y como welsunga, guiándonos en la revolución o en la simple rabia. Eso tendría que hacerlo la sociedad civil, de la que se habla tanto. Pero me parece que la sociedad civil, hoy y aquí, sólo es esa gente que ve la tele. Para sacar al funcionario de ese aroma de cafetera donde los demás lo colocan (seguro que injustamente), basta que le toquen el dinero o le meneen el sitio, pero para sacar al andaluz de la mesa camilla, del fútbol, de Canal Sur y de su rejoneo de fiestas, haría falta un terremoto. Tengo que darle toda la razón a Ramón Vargas Machuca, sabio un poco estilita en su sabiduría, cuando hablaba en la entrevista que le hizo el otro día en este periódico de la “renuncia a cualquier papel activo o implicación en lo público” de los ciudadanos. Yo recuerdo oírle hace años la acertadísima expresión “demasía delegativa”, o sea, ese pasotismo del personal que va a votar en chándal cada cuatro años y luego se olvida de la política y de lo público, salvo quizá para pedir lo suyo. Sólo hay que escuchar a nuestros gobernantes autonómicos para darnos cuenta de que han asumido la ignorancia y el desinterés de sus gobernados, a los que se dirigen como a niños, con cuentos y caramelitos. Su tremebundo aparato de propaganda y atontamiento (ahí está la RTVA) nos ha amputado lo más valioso que tiene una sociedad: el sentido crítico. Atrapados en simplicidades de buenos y malos, sentimentalismos de cartelón, trincheras ideológicas llenas de telarañas como austrohúngaras (ay, Berlanga), este pueblo al que mantienen desinformado y distraído en banalidades y folclorismos sigue funcionando en política como mera hinchada, ciega y dominguera. Sí, también tiene razón Vargas Machuca en que los partidos deben cambiar, pero para que cambien va a haber que darles muchos y duros empujones. Aquí pueden salir miles a la calle por el honor del Betis como el de una virgen, pero no por el insoportable desempleo. Pueden salir igual los funcionarios, pero sabemos que van a lo suyo y eso no prende ninguna hoguera. No hacen faltan crucifixiones en las plazas, bastaría con que el andaluz se informara y pensara, dudara y criticara, exigiera y se implicara. Pero eso parece que le da agujetas. Está más cómodo dejándose columpiar y adormecer. Como mucho, se queja en la tasca de cómo está la cosa, igual que del tiempo, y vuelve a la mesa camilla.

Somos Zapping: Nuestro sitio con los wajapi y los garifunas (15/11/2010)

Esencias tribales. Pronto estará con la isopolifonía albanesa, las expresiones orales y gráficas de los wajapi, los recortables chinos, las tradiciones y prácticas de los kayas en el bosque sagrado de Mijikenda, la música de los garifunas, las danzas de Zimbabue y hasta con el silbo gomero. O sea, que pronto el flamenco será Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y a lo mejor nos dejan de dar ya la vara con este temita al que la Andalucía institucional le pone tanta pasión y desmesura como las que le ponía el franquismo a Eurovisión. Canal Sur coloca una cuenta atrás junto a la mosca y nos saca anuncios con gitana a contraluz, Se llama copla hace invocaciones y nos avisa de una gala desde el Teatro Quintero, Menuda noche empieza con un pasacalle de apoyo a la candidatura... Pues eso, a ver si se quedan tranquilos cuando estemos por fin donde nos corresponde, con los wajapi. Aunque me temo que no. Luego se crearán aún más agencias, comisiones, patronazgos, centros de interpretación, guías, fundaciones, comederos y subvenciones, y la cultura en Andalucía, ya de por sí reducida al casticismo racial, se quedará en ese único y orgulloso lunarito del flamenco, con una gran tropa de palmeros esperando algo para el buche. No hay más programa ni ambición en la Consejería que esta distinción un poco arqueológica que compartiríamos con indígenas vestidos con cocos. No habrá más política cultural que la eterna contemplación de éstas nuestras tribales esencias. El resto del arte y la cultura es anatema y extranjería para ellos. Seguiremos siendo bailones incultos hasta con medallita de la Unesco. Con los wajapi y los garifunas está seguramente nuestro sitio.


Pastiche II. En Córdoba ya preparan su candidatura a la Capitalidad Cultural atendiendo a ese modelo de Paulino Plata, el de la cultura como parque temático para guiris. La semana pasada yo hacía ironías con los iconos chovinistas de nuestra tierra (recuerden, mezclando toreo, Vírgenes o caballos), pero resulta que esos pastiches se materializan aquí realmente con mucha seriedad, empaque y trascendencia cultural. En las noticias de Canal Sur me encontré, a cuenta de la promoción de esta candidatura de Córdoba, con el tremendo espectáculo de una bailaora danzando con un señor a caballo como si fuera a clavarle rejones, y mi imaginación volvió a volar: bailaoras con caballo, bailaoras con toro, bailaoras con Virgen, jinetes nazarenos, matadores toreando caballos (creo que eso ya lo hizo Paco Ojeda) o toreando bailaoras... Todas estas ideas se las regalo a la candidatura de Córdoba. Así podrían hacer su promoción entera sin tocar siquiera la cultura de verdad.


Berlanguiana. Seguro que Griñán no tenía intención de homenajear a Berlanga, que todavía no se había muerto. Pero esa imagen del Presidente de la Junta hablando desde un balcón en Alhama (Almería) era la de de Pepe Isbert en Bienvenido Mister Marshall. En las noticias de Canal Sur no se oyó lo que dijo, pero podría haber sido perfectamente eso de "como presidente vuestro que soy os debo una explicación, y esa explicación os la voy a pagar". Así una y otra vez, repitiéndose como el alcalde de la película sin decir nada más, lo cual sería un resumen perfecto de su presidencia y su política. En realidad, él estaba allí para otra cosa, para recoger el Premio Salmerón que el ayuntamiento de la localidad le otorgaba a la Junta por los “30 años de Autonomía”. Son así, ya ven, se dan los premios entre ellos, de sociata a sociata, sin ningún pudor. Viéndolo, pensé que Berlanga hubiera bordado una película sobre esta casta política regional nuestra, ridícula, cortijera, rebañadora y vulgar. Podría haber comenzado con una escena como ésa, un premio de un alcalde a su jefe autonómico. Ay, lo que hubiese hecho Berlanga junto a Bardem o Azcona con algo así... De momento, para no tener el talento de estos genios, nuestros políticos ya hacen su propia parodia con considerable gracia.


El rincón de Jiménez. Deberíamos dedicarle a Mario Jiménez un espacio fijo en esta columna, “El rincón de Jiménez”, donde el portavoz socialista nos retratara cada semana, a través de sus frases en Canal Sur, su nivelito político e intelectual. Atiendan a la de esta semana: “Si el PP gobernara (...), se privatizaría la salud pública, la educación pública, el sistema de dependencia, las pensiones públicas, y el 20% de los empleados públicos terminarían en la calle”. Se le olvidó decir que semejante ogro también se comería a los niños, incendiaría las cosechas y exigiría el sacrificio de vírgenes. Este hombre es un auténtico esperpento político.

9 de noviembre de 2010

Los días persiguiéndose: Preciosa coincidencia (9/11/2010)

Se va un Papa con todos sus ángeles de papel y plomo y comienza la Semana de la Ciencia. Preciosa coincidencia. Creo que el Papa, en su visita, no ha criticado a Hawking por echar a Dios de las cocinillas del Universo, aunque sí el feroz laicismo español. ¿Pero qué laicismo?, me pregunto. Tendría que haber venido a Andalucía, a ver ediles con varita, Vírgenes nombradas alcaldesas perpetuas, legionarios cargando Cristos, romerías de Canal Sur... Laicismo, dice... El Papa ha visitado Santiago y Barcelona para hacer parroquia y llamar a campanazos a Dios, tan sordo, pero yo también he estado en la Catedral de Santiago, pasando la mano por las marcas de los antiguos canteros, y en el interior de la Sagrada Familia, sobrecogido de pura belleza entre la arborescencia de la luz y del prodigio del ingenio humano, y en los dos sitios me pareció que Dios sólo era uno de los muchos visitantes y de las muchas emociones posibles. Quizá el Papa no ve que en un país ocurre igual, que tiene que ocurrir igual.

Pero no era de esto de lo que yo quería hablar, que se me va la olla, sino de la ciencia, bastante más olvidada que la religión. La intelectualidad y la cultura han despreciado siempre a la ciencia, que les parece cosa de simples operarios y fontaneros, no sé si por complejo de inferioridad. De la persona culta, ese prototipo de cena y cóctel, se espera que hable, un poner, de Camus, Goethe, Lucien Freud, Bruckner, Spinoza, la Europa carolingia o el Primer Triunvirato. Pero no de la Teoría M, la Relatividad, el plegamiento de proteínas, los microprocesadores RISC, los teoremas de Gauss o las Leyes de Maxwell. Es que entonces ya no sería culto, sino simplemente friki. A la física, a la química, a la matemática, a las ingenierías, no se las cuenta entre lo que llaman Humanidades, como si la curiosidad por saber cómo funcionan las cosas y además echarlas a andar no constituyeran una necesidad y un anhelo fundamentales en el hombre. La ciencia es, simplemente, la mejor manera de explicar la realidad a la que hemos llegado en cada punto concreto de nuestra historia. Se autoevalúa y se autocorrige como parte de su propio método, y quizá es lo que la hace despreciable para muchos. En un mundo donde las verdades fanáticas, las ideologías interesadas y los negocios del alma se intentan imponer con trampa, fuerza, muchedumbre o propaganda, este método de observar, pensar, proponer y evaluar sin prejuicios explicaciones para lo existente es un gran enemigo. Sólo interesa si después de sus ecuaciones sale un cacharro o una medicina, o incluso un voto, y aun así el científico es colocado en la escalinata de la cultura en un estatus inferior al de un poeta o un bailarín. Con este desprecio, no es de extrañar el analfabetismo científico de la sociedad, que además nuestro fracasado sistema educativo agiganta hasta el desastre.

Ahora empieza la Semana de la Ciencia, que en Andalucía, con intenciones políticas, van a dedicar a la “biodiversidad”, muy en el tono del discurso verderón de Zapatero y Griñán. La usarán para el autobombo y nos recordarán los linces de Doñana, las nubecillas sostenibles y las células madre en pañales, mientras los investigadores son mileuristas y nuestra ciencia real se asfixia en la precariedad cuando no en la indigencia. Se va el Papa, traído y llevado por sus ángeles inventados, y empieza la Semana de la Ciencia, que parece que lo ha espantado con su azufre. Y yo no sé si deja más agonía ese catolicismo de picnic, que sólo sabe explicarse con torreones y pérgolas, o esa artificial celebración de una ciencia desahuciada por la triunfante estupidez general y el criminal olvido de los poderes públicos.

Somos Zapping: Los Santos Sindicatos y la Virgen torera (8/11/2010)

Maruja con enanos. Irma Soriano cada vez se parece más a María del Monte, con los moños de mi tía abuela, los concursitos en los que se abanica el dinero y, sobre todo, los mismos chistosos de cagalera. Según se ve, su matronazgo, las cocinillas, los sucesos, los cotilleos y el sellamacoplismo no bastan para ir manteniendo la cosa. Ya recurre a refregar por la cámara billetes de 100 euros, que hacen salivar al andaluz igual que los jamones, y a los graciosillos cuentapichas que, junto a Ismael Beiro, caótico muñecote, y el penoso intento de Irma Soriano por encajar en el ambiente chistoso, convierten al plató en una especie de borrachera de boda. Todo eso, más la desasosegante sensación de que ella se lleva todo el tiempo perdida en su propio programa, hacen de Mira la vida, que antes sólo era un espacio tontón, un insoportable bodrio. Yo sigo añorando a Mariló Maldonado, que al menos ponía algo de dulce con su sonrisa. Con Irma Soriano, Canal Sur apostó por dejar a su marujismo llevar todo el peso de la mañana. Ahora que vemos que no puede, es una maruja como acompañada de enanitos, y eso es aún peor.


Aleluya sindical. Los tachan de antiguallas, de simples comederos o mafias; algunos desean incluso su desaparición, mientras otros los ven instalados históricamente en el heroísmo y el martirio. Hablo de los sindicatos, que seguramente no serán nada de esto puramente, pero que puede que participen un poco de todas estas glorias y miserias a la vez. No seré yo quien diga que los sindicatos no tienen ya sentido ni misión, ni negaré que sin la lucha obrera los trabajadores seguirían siendo semiesclavos (basta recordar a los jornaleros andaluces no hace tantas décadas). Sin embargo, tampoco puedo olvidar cómo nuestros sindicatos se han conchabado con la política y se han hecho ellos mismos empresa con intereses y vividores. No, no iré yo a la caza fachosa de los sindicatos como la derechona de la TDT. Pero otra cosa es que nos los vendan como en el programa Emplea2, de Canal Sur 2, donde dedicaron todo un publirreportaje a los “sindicatos de clase” en el que parecían misioneros, apóstoles, redentores. Bueno, habrá que decir que la propaganda se limitó a UGT y CC.OO. Llegaron a rotular que “CC.OO. y UGT defienden los intereses profesionales, económicos y sociales de los trabajadores/as”. Ah, ¿es que los otros sindicatos no? Para que se hagan una idea de lo baboso que fue este auténtico anuncio publicitario, nada mejor que las palabras con que lo remataron, recordando a los espectadores (en segunda persona) que habían escuchado “testimonios de personas como tú pero que en un momento determinado han decidido confiar en UGT o en CC.OO. y eso les ha cambiado la vida”. No me digan que no parece lenguaje de telepredicador o de folleto de los testigos de Jehová. Creamos en los Santos Sindicatos Mayoritarios, como nos enseña Canal Sur. Aleluya.


Pastiche. Andalucía es especialista en los pastiches etnocéntricos, y así nuestra tradición hace curiosos nudos con sus iconos hasta el más exuberante delirio. Es posible casi cualquier combinación que conjugue raza, folclore, costumbre y localismos. Jueguen un poco, y verán qué pronto les salen Cristos futbolistas, tonadilleras con toreros, toreros con Cristo, futbolistas con Virgen, tonadilleras con caballo, caballos con vino, vino con Vírgenes, toros con caballos, caballos con Vírgenes, y así. Y eso con sólo dos niveles, que también podrían ser caballos con vino y Virgen, o toros con fútbol y Cristo... Precisamente, en Andalucía directo nos contaban, henchidos de este orgullo por el rebujo chovinista, que el Litri hijo ha donado varios trajes de luces para hacerle un vestido a la Virgen del Rocío. La verdad es que funcionarían igual de bien un caballo vestido de luces, una tonadillera vestida de torero, un torero vestido de Virgen o una Virgen vestida de tonadillera. Como ven, la rica cultura de esta tierra da para mucho. Es cuestión de buscar la combinación más cateta.


Cabañuelas. Tierra y mar ya tenía cierto aire zahorí, algo del espíritu mágico del cereal verdeando en sus reportajes y una literatura un poco maya alrededor de los asuntos del campo. Pero ahora veo que le dedica un espacio, con sus gráficos de previsión y todo, a las cabañuelas, esa tontería sin fundamento, antigua y supersticiosa, hecha a base de intuición, conocimiento del clima local y vaguedades dichas con una yerba en la boca. Habrá que tirar el Meteosat y poner a alguien con gorra de pana a darnos el tiempo según sus sabañones. Será la aportación andaluza a la complicada ciencia del clima.

Los días persiguiéndose: Difuntos (2/11/2010)

Días de difuntos, con los esqueletos vestidos de novia, con las flores de dulce de la muerte, con los cementerios abiertos al cielo, con una pagoda para cada calavera. Qué quieren que les diga, a mí me sigue gustando más el espíritu de Halloween, aunque me tachen de antipatriota. En los países anglosajones se exorciza la muerte con la risa y la parodia, que es mucho más sano, pero, además, con sus juegos de miedos y fantasmas, se invoca ese umbral simbólico entre dos mundos que no tienen por qué ser literalmente el de los vivos y el de los muertos, sino el de lo material y lo espiritual, el de la luz y la oscuridad, o cualquiera de las otras dualidades eternas a las que se les pide en un día especial -ése es el sentido ancestral de esta celebración- simplemente comunicación, diálogo, síntesis entre contrarios. Aquí, sin embargo, la cosa se reduce a hacerles la colada a los difuntos, que tienen nombre, retrato y huesos reales, sin simbolismo, o a comérnoslos en pasteles, todo de una manera bastante macabra y fetichista. Y no crean que Halloween es lo moderno y lo nuestro lo tradicional. Como el resto de fiestas cristianas, el Día de los Difuntos y el de Todos los Santos son apropiaciones de celebraciones paganas preexistentes, a las que, lo que son las cosas, esto que hacen los americanos se parece bastante más. A mí me maravillan estos cristianos que creen que lo inventaron todo y no inventaron nada, y menos los muertos con su joyería, su insomnio y su insistencia.
Sí, han llegado los días de difuntos, muertos en carrozas paradas, espejo en que se miran ellos y nos miramos nosotros, tierra removida en los corazones, quinqués con los que nos visitan los espíritus. Han llegado con sus calabazas o sus arados, con sus velos o sus raíces, y quizá no han terminado de pasar. Quizá nos anuncian un tiempo en que los muertos caminarán por su reino, en que los zombis manejarán la política, en que comeremos tubérculos y gusaneras sin esperanza ni descanso. Un muerto de la mano parece Zapatero, un osario de parados parece la economía, un cementerio hallado bajo una cascada, como el de los elefantes, parece la Junta de Griñán. Hasta se nos suicidan los políticos con poema final, como Rafael Velasco. No terminan de pasar los difuntos con la cuchilla a ras de suelo, entre la fiesta de nuestros gobiernos con las cuencas vacías y los dedos secos. Los ministerios parecen habitados por calaveras de vacas, mugiendo su muerte al desierto, donando su lengua al polvo. No traerán nuestros gobernantes vida ni consuelo, ahí seguirán peinándose la muerte largamente como hacen las viudas y los huérfanos estos días llenos de cal en los ojos. Este Halloween, este puente de difuntos con la vida fingida y la muerte adornada, quizá nos anuncia que los muertos, esta vez, han traspasado ese umbral que decíamos para quedarse. Están cómodos en el lecho que les hemos preparado, entre la estupidez y la desidia de esta sociedad amusgada. Muertos en política, en ideas, en inteligencia; muertos contentos de estar muertos, aparentando un hálito que no tienen. Tantos muertos... Les podremos poner candiles, les podremos rezar, nos los podremos comer, los podremos intentar asustar disfrazándonos de ellos, pero creo que seguirán aquí mucho tiempo. A mí sólo me salen artículos de muertos, pero es que creo que ya han llegado a mi casa y me seducen con su lascivia sin carne y sin culpa. Y miro fuera y veo que lo han invadido todo.

Somos Zapping: Ardores hasta el segundo grado de parentesco (1/11/2010)

Cacería. No, no quiero provocar ardores ni pálpitos en Rafael Velasco o cualquier pariente suyo hasta el segundo grado de consanguinidad por lo menos. Así que protesto por la despiadada cacería política y mediática contra su persona, su familia y en general contra la honradez y la dignidad de los políticos del PSOE, del aparato subvencionador de la Junta, de las academias de enseñanza y de las embarazadas todas, orquestada por... Canal Sur. Mira que sacar en las noticias sus sucesivos martirios y dimisiones... ¡Pero si hasta en El meridiano hablaron del tema! Qué ensañamiento. Por lo visto ese día no había noticias por Cataluña o por Bruselas, no llegaban airbuses para darnos trabajo, no era el Día Mundial del Oso Panda ni ocurrieron apuñalamientos o inundaciones suficientes para llenar las tertulias y los informativos. No, tenían que hablar de política andaluza y de escándalos de nuestra intachable clase gobernante, sin mirar el sufrimiento y el dolor que causaban a esos abnegados próceres, servidores de lo público. Cuánta insensibilidad y ferocidad hacia el político de mayor altura que hayamos conocido aquí, tan brillante, cerebral, modesto, considerado y respetuoso. Pues eso, espero que este párrafo no cause ningún disgusto a la casa Velasco. Aunque siempre, claro, habrá algún malintencionado que sólo vea ironía.


El espíritu del 'nivelito'. Velasco se ha ido, pero queda su espíritu. Un espíritu que aún vemos en Mario Jiménez, el portavoz parlamentario del PSOE, que tiene menos ricitos y más pachorra, pero la misma profundidad y enjundia que el defenestrado protomártir del socialismo logse, de la tocología y de la libre enseñanza de las aplicaciones informáticas de gestión. En realidad, es un espíritu que no es ni de Velasco ni de Jiménez, sino una emanación de Griñán, alguien que puede dar discursos atenienses y a la vez diseñar esta corte de ninis e insultadores de la inteligencia, fundando así en esa doblez su política o más bien su ausencia de política. Esto dijo Jiménez en las noticias, a cuenta de los nuevos presupuestos andaluces, tal cual, con toda la sobreabundancia de apoyaturas que pueden observar: “Apoyarlos significa apoyar la salida de la crisis económica, apoyar este presupuesto significa apoyar la creación de empleo en Andalucía, apoyar estos presupuestos significa apoyar la recuperación económica. Por lo tanto, quien se ponga enfrente de estos presupuestos se está poniendo enfrente de Andalucía, enfrente de la recuperación económica y enfrente de la generación de empleo y de riqueza en Andalucía”. ¿No es brillante? Sobre todo ese “por lo tanto” que tan bien nos muestra la lógica torcida y burda que manejan. O sea, ellos hacen unos presupuestos y, “por lo tanto”, el que no esté de acuerdo con ellos está contra Andalucía, contra el empleo y contra la recuperación económica... Y contra Dios nuestro Señor, le faltó decir. Yo no sé si estos políticos que nos han tocado son así de torpes de verdad o, aún peor, es que nos toman por tontos. Velasco se fue pero sigue el mismo 'nivelito' entre sus compis. Así es la tropa de Griñán.


Miedo de ministerio. Yo no sabía si reír o llorar cuando, hace poco, en Testigos hoy, piadoso programa católico que la televisión andaluza emite en esas madrugadas de Dios, vi una entrevista nada menos que a un misionero homeópata. Imagínense una misión por duras tierras de pobreza y enfermedad, y a uno de estos farsantes queriendo curar a la gente con la patraña de la homeopatía, o sea, con agua (no sé si también bendita, porque era muy beatón él). “La medicina homeopática es muy barata”, tenía el descaro de decir encima el tío. Espero que en esas misiones también hubiera médicos de verdad, pobrecillos... Sin embargo, esto no es nada al lado de lo de la nueva ministra de Sanidad. Esta semana, todos los medios han mencionado la lucha de las asociaciones de consumidores para que el Ministerio de Sanidad acabe de una vez con esa estafa de las pulseritas milagrosas bioenergéticas o magnetochorras, tan de moda. Bueno, sería sólo una de las muchas tonterías que el personal se cree, junto con el tarot o los horóscopos, y como tal quedaba en el informativo de Canal Sur, si no fuera porque La Nuestra evitó mencionar un pequeño y espeluznante detalle, que sí nos ofreció por ejemplo Antena 3: la nueva ministra de Sanidad, Leire Pajín, lleva o ha llevado la dichosa pulserita mágica. Ya ven en qué manos estamos. Lo que ignoramos es si Pajín le dará una Secretaría General al misionero homeópata, o a la bruja Lola. Qué miedo de ministerio.

Los días persiguiéndose: Política o arqueología (26/10/2010)

¿Será esto al final el neofelipismo contra el Tea Party español? Zapatero ha hecho un Gobierno dándoles la vuelta a los cuadros de la Moncloa como si fueran colchones, entre ujieres y muchachas, y desde entonces nos parece que hubiera nombrado vicepresidente al Conde-Duque de Olivares. Pero Rubalcaba ya estaba allí antes de esta remodelación, quizá fue la primera renuncia de Zapatero a su socialismo de estudiante con hojas secas en los libros, ese socialismo suyo que se diría que buscaba enamorar a una novia. Rubalcaba, el veterano factótum, con arboladura mefistofélica, con toda la germanía de la política en los ojos y en el ramaje de las manos, venía de otra edad para intercalarse en el zapaterismo de flores azules y sonrisa flotante. Los jóvenes y los laúdes de Zapatero no bastaban en esta política sucia que se hace en España con sabor a veneno. ZP quería jubilar barones pero a la vez acogía a la vieja guardia que conoce el poder, la intriga, las cloacas y las balas. Ahora ha terminado haciendo un Gobierno de resistencia en el que mamuts del felipismo se rozan en extraña promiscuidad con jóvenas que provocan a la caverna de la derecha. Un desconcertante enlosado de pretorianos y escaparatistas. Yo lo que me pregunto es si no existe un término medio entre el zapaterismo ñoño y la vuelta de los dragones del pasado. Y me refiero a un término medio que no consista simplemente en mezclarlos en un Gobierno con las fauces por un lado y la seda por otro. ¿Tan difícil era formar un Gobierno serio, competente y sin fantasmas de la Moncloa?

Y el PP, ¿qué hará? Aquí no tenemos a Sarah Palin, entre institutriz y cowboy, con su Jesús con horca y su capitalismo calvinista, sagrado y furioso. Los programas de Intereconomía no dan para un Tea Party a la española, aparte de que, a diferencia de Estados Unidos, aquí la derecha rancia y purísima no da para ganar unas elecciones, por mucho lobby que se puedan inventar. Mariano Rajoy ha aguantado bien lo de “Maricomplejines” y ha sabido distanciarse de la caverna aunque haya salido alguna vez vestido de monaguillo. En Andalucía, todavía más, Arenas es muy consciente de que la presidencia de la Junta no se la va a dar la derecha eternal, sino un centrismo cuidadosamente medido. Arenas no puede ganar sin trasvase directo de votos del PSOE al PP y por eso el espantajo de la derechona debería darle más miedo a él que a la izquierda. Rajoy ha estado dormitando porque Zapatero se mataba solo. Arenas no puede permitirse eso: enfrente tiene a un Goliat viejo y cansado, pero que todavía pesa demasiado. El Gobierno neofelipista de Zapatero y el de Griñán se parecerán mucho en la táctica y en la canas hasta que lleguen las elecciones. Prepárense porque veremos a las antiguas falanges usar los mismos prejuicios, tópicos, insultos y sandeces de hace 20 ó 100 años. De alguna manera, Zapatero y Griñán han renunciado los dos a gobernar para hacer trinchera y se han reencontrado en los viejos modos y los viejos soldados. Yo sólo espero que el resto de partidos no haga lo mismo. Quisiera ver una IU que encuentra su sitio en este siglo, una UPD que pueda aportar equilibrio, un PA que resucite sin morerías en Andalucía y un PP que no sea un Tea Party castizo, legionario o beatón. También me gustaría ver a un PSOE que pueda trascender el pestoso felipismo y el fracasado zapaterismo y establecerse en una socialdemocracia seria y decente. Y sobre todo, me gustaría verles a todos hacer política, no arqueología.

Somos Zapping: Los progres que miraban a las cabras (25/10/2010)

Gobierno de qué. ¿Para qué sirve un Gobierno? ¿Para llevar un país o para repellar un partido? Pues vean el último pelotón de Zapatero para afrontar la peor crisis de nuestro tiempo y piensen. ¿Salvarán a España una nueva ministra de Medio Ambiente, de Sanidad o de Exteriores? ¿Un portavoz factótum? ¿Un Ministerio de la Presidencia, especie de mayordomía? ¿Un ministro de Trabajo que se manifestó en contra de las propias medidas del Gobierno y que ha sido colocado ahí con la sola misión de volver a ganarse el silencio de los sindicatos? No, Zapatero piensa que ya todo está hecho o que ya nada se puede hacer, así que, aparte de recolocar a los perdedores de otras guerras (Trinidad Jiménez), se trata de disponer desesperadamente un escaparate que venda mejor su fracaso, al mando de un Rubalcaba hábil en ese principal ministerio que es el de dar caña a la oposición. Pues para eso podría haber puesto a Alfonso Guerra, la verdad... Esto se llama un Gobierno para un partido, no para un país, con lo que, para mí, Zapatero ha terminado de morir como estadista, si alguna vez aspiró a tanto, que tampoco lo creo. Y mientras, en Canal Sur, Griñán se felicitaba de un Gobierno que “tiene un acento andaluz muy marcado” y Rosa Aguilar parecía haber sido ascendida a diosa Ceres. No sé qué orgullo puede ver Griñán en los andaluces cuneros o de verdad que participan en este último gobierno de paripé y de búnker de la decadencia zapaterista. Han olvidado al país para concentrarse ya únicamente en la propaganda que les salve a ellos del desastre, pero no a nosotros de la asfixia. Para mí, es una traición. Y con “marcado acento andaluz”, esta traición me duele todavía más.


Medievalismo sostenible. Lo que se suponía que tenía que ser sostenible era el desarrollo, o sea, crecer en economía, en infraestructuras, en industria, en innovación, en modernización, pero teniendo cuidado de no cargarse el medio ambiente. Sin embargo, el margaritismo progre pronto se olvidó de la parte más importante de este concepto, la del “desarrollo”. Sí, siguen utilizando la palabra, pero sin significado, sin sustancia, y usualmente de manera ridícula. Por eso, “desarrollo sostenible” es ya ir a la playa sin echar basura o montarse en bicicleta o asomarse a los riscos para mirar a los ojos al cielo o a la cabras. En ningún sitio nos han enseñado tan bien la idiotización de este término como en la hilarante Tecnópolis de Canal Sur. El otro día, Roberto Sánchez Benítez volvió a adoptar su postura de Súper Ratón para presentarnos nuevos ejemplos de “desarrollo sostenible en Andalucía” y nos llevó a Alfacar para ver cómo hacían allí pan en hornos de leña y sacaban a pastar a ovejas y cabras. El pan calentito al estilo morisco y los rebaños con cierta pureza veterotestamentaria no sé si son “sostenibles”, pero desde luego son poco “desarrollo”. Como son poco desarrollo pasear en burro, cocer botijos, servir tostadas en casa rurales y todas esas actividades como de belén que el programa nos ofrece con singular e increíble satisfacción ¡de modernidad! Así es la tecnópolis andaluza, un especie de siglo XIX anunciado en pantallones. Pastores con vara, hogazas como para bandoleros o mosqueteros, agua de pozo y no sabemos si el horizonte de una tierra plana para rematar este medievalismo orondo de la “sostenibilidad” progre. Sólo quedarán contentos cuando a nuestro desarrollo sólo le quede el último objetivo de retroceder al sílex. Qué precioso reportaje le saldría a Tecnópolis con eso...


Migajas. Si en esta época de imbecilidad política y televisiva una rueca o un queso pueden ser “desarrollo sostenible”, una casa de empeños, trueque y segunda mano se convierte aún más sencilla y jocosamente en una maravillosa “tienda anticrisis”. Así la llamaba Andalucía directo, colaborando en ese esfuerzo de Canal Sur por hacer de nuestra penuria un parque de atracciones. Allí donde lloran las guitarras, las bicis, las cafeteras o los bragueros de los andaluces que no pueden sobrevivir sin desmantelar su vida a trozos, el fracaso volvía a convertirse en solución y la pobreza en oportunidad. Una “perfecta simbiosis” donde “todos ganan”, decía el presentador. Una “tienda anticrisis” en la que los andaluces con menos recursos pueden conseguir por pocos euros las pertenencias a las que otros andaluces todavía más menesterosos han tenido que renunciar y que parecen, allí en los estantes, que tienen siempre una lágrima colgada junto al precio. Bonito y esperanzador nombre, “tienda anticrisis”, para este otro ejemplo de la cadena de migajas sucesivas con la que quieren conformarnos a los andaluces.

Los días persiguiéndose: El cine del PSOE (19/10/2010)

Leyendo el obituario del gran Manuel Alexandre recordé que él ya se nos moría de viejo en las películas de Parchís. Eso sí que es llevar años en la profesión. Es curioso, pero en casi todas las películas hay alguien que se va a morir y enseguida lo sabemos porque tose o porque le quieren demasiado, hasta para una película. No sé si en política ocurre lo mismo, pero yo diría que no. Hay un interesante ensayo de Edgar Morin, El cine o el hombre imaginario, en el que afirma que el primer milagro del cine reside en la evidencia de lo cotidiano, y en esta idea, emparentada con la máxima de Bertolt Brecht de “que pueda inquietarnos toda cosa llamada habitual”, Morin ve el comienzo no sólo de la ciencia del cine, sino también de la ciencia del hombre. Morin habla de la “realidad semiimaginaria del hombre” y acierta al notar el parentesco del lenguaje del cine con el de la psicología. En el cine están nuestros arquetipos, nuestros héroes, nuestros villanos, nuestra justicia, nuestra recompensa, proyectados por un “ojo mágico”. Sabemos que el que tose en la película morirá y eso no será gratuito, sino que simbolizará un sacrificio o servirá de revulsivo para otro personaje. Es lo que esperamos, es lo que deseamos.

La política no sigue estos guiones y Zapatero lleva tosiendo una legislatura entera sin que eso lance a otro héroe o nos deje una enseñanza. En el cine, el muerto y los espectadores saben el porqué de ese papel y asumen el giro de la trama o el final con lágrimas y moraleja. Pero un muerto que no se muere, que esperan todos que se muera pero sigue en pie aburriéndote de la película, eso no hay quien lo aguante. Zapatero podría ser ese primer amigo tiroteado del vaquero de una nueva socialdemocracia, o podría ser una dama de las camelias muriendo para la expiación, pero sólo es un zombi alargando su agonía y alargándonos a nosotros una interminable sesión de invierno. Al régimen andaluz le pasa lo mismo. Lleva años sonando a crepúsculo de los dioses y durando en su caída casi tanto como lo de Wagner o la Norma Desmond de Wilder. Oímos a Griñán hablar de “ilusión” y de “honestidad” con el pecho atravesado de flechas de realidad y vemos que no cuadra, que lo que debería ocurrir es que cayera sobre un saco o sobre el techo de una diligencia. Sabemos cuándo un personaje no da para más, cuando ya ha tenido su plano, su frase, cuando ha recitado un largo monólogo o sólo ha sacado una lanza como dicen en el teatro, pero se ve que ya está cumplido y a partir de ahí estorba. Se nota porque la trama ya no le necesita más que para que el protagonista le cierre los ojos y siga adelante. En esta película de España o Andalucía deberíamos asumir que los protagonistas somos los ciudadanos y que el secundario que hacía de padre, de maestro, de esbirro o de bufón a veces tiene que morir para que consigamos a la chica o nos encontremos cara a cara con el malo. El personaje nos sostuvo, nos alentó, nos maltrató o nos engañó, pero lo importante es que ya no aportaba ni conseguía nada, y ya no puede formar parte del objetivo, del destino, ya no puede acompañarnos por las colinas así, muriéndose sin morir hasta el final de la película. Jean Tédesco dijo que “parece que las imágenes que se mueven han sido especialmente inventadas para permitirnos visualizar nuestros sueños”. Hay quien ya no tiene sitio en este sueño, en este guión: todos estos personajes que salen tosiendo porque la trama, la realidad, les dice que tienen que desaparecer. Pero ellos siguen, quizá sólo para no dejar que la película termine, ya sea en disparo o en beso.

19 de octubre de 2010

Somos Zapping: Lampedusa y la virgen violada (18/10/2010)

Entre telarañas. Ha vuelto Jesús Quintero haciéndose un poco el primo del príncipe de Lampedusa, pero no es mal nombre de programa El gatopardo en esta época de zozobra, crisis y decadencia, aunque suene otra vez a animalario. La compañía de tantos perros verdes, ratones coloraos y gatos tristes ha ido convirtiendo a Quintero en algo así como una solterona de su estilo, un estilo buhardillero y medio gótico que ahora adorna de marcos con telarañas, casi un ready-made. Lo que no cambia es que sigue llamando a personajes del morbo y del cotilleo: Jesús Neira como un resucitado, Mila Ximénez perdonando al mundo, Carmen Lomana fingiendo que no sabe lo inelegante que resulta su afectación... Aunque sí fue diferente (y chocante) su primer invitado. Parecía un peaje inaugurar el programa con José Antonio Griñán, pero seguro que alguien pensó que era la única forma de que los andaluces lo conocieran por lo menos tanto como al Risitas. Era como invitar a comer al jefe, pero no es tan torpe Quintero como para que con el Presidente de la Junta le salga una entrevista babosita, cosa que harían con gusto Tom Martín Benítez o Joaquín Petit. Pero tampoco es un suicida, así que presentaba sólo la puntita de las preguntas más incómodas, sin que el estoque tocara sangre. Empezó mencionándole a Griñán la frase más conocida de El gatopardo: “Si queremos que todo quede como está, es preciso que todo cambie”. No sé si Quintero quería retratar a la Junta con esa frase, pero desde luego Griñán no se dio por aludido. El presidente huyó con metáforas náuticas, algo de llevar a puerto la nave sople el viento como sople. La verdad es que, arrastrado sutilmente al lirismo por Quintero, Griñán sólo soltaba chorradas: “El alma andaluza es muy sencilla, es un alma abierta, tolerante, gratuita (sic), es un alma fácilmente identificable”. No era un himno, sino una vulgaridad, además de que yo preferiría que los políticos atendieran menos a ponernos o medirnos un alma común, tópica y estrecha, y más a solucionar las necesidades de nuestra castigada realidad. Espectacular fue el recuerdo de una entrevista de 2009 a Chaves en Ratones coloraos: “He dejado Andalucía en muy buenas manos”, dijo entonces, reconociéndose como el providente rey o dueño de Andalucía. ¿Qué lugar ocupa Andalucía en España?”, preguntó Quintero a Griñán. “La primera, porque somos más”, contestó el presidente tontamente. “¿Hemos dejado de ir en el furgón de cola?”, insistió Quintero. “En unas cosas sí y en otra no”, admitió Griñán para presumir luego de que “somos muy buenos en muchas cosas, somos muy buenos en investigación celular, en el sector aeronáutico...”. Ya ven, otra vez esa Andalucía donde todos son biólogos moleculares o especialistas en aviónica, en vez de camareros y jornaleros y albañiles en paro o empresarios asfixiados. A pesar de afirmar que él vive “en un adosado”, está claro que desde los dorados de San Telmo sólo se ven células madre y cohetes despegando. “Y sin embargo --tuvo la decencia de confesar-- hay otras cosas en las que estamos todavía atrás, no hemos creado el suficiente empleo...”. Nada, seguro que eso se soluciona en cuanto cada andaluz agarre el cultivo celular y la turbina a reacción que le corresponde. Habló de “conocimiento”, de “educación”, de “competencia”, palabras que se quedaban pegadas en las telarañas del plató igual que en la realidad de Andalucía, y yo pensé que, como siempre, en el programa de Quintero la gente hablaba un poco sonámbula, un poco agüiscada y un poco enamorada de su voz.


Hogueras. A Isabel Pantoja, copla viviente, torera de su pena, ya le rasga los vestidos el pueblo amante por deseo o por odio, que también el odio viene a veces del amor. A los héroes trágicos, vencedores o caídos al final, los besamos o los apedreamos con la misma pasión y veneración. Todos se preguntan, con ingenuidad, por qué no protegieron adecuadamente a la diva en el juzgado. Pues para que luego se llenaran los telediarios y las crónicas con esa imagen tremenda de virgen violada por mendigos, y así nos olvidáramos del poder aliado con la corrupción, de los culpables que están y de los que no están, y de la suciedad de una era que no terminará con este juicio, que llega más allá de Marbella y de unos cuantos listillos con los dedos apestando a marisco y puterío. Yo ni siquiera quería hablar de la Pantoja, personaje insignificante en este pudridero de ladrones de lo público. Me di cuenta de que sólo se trataba de arrojar a alguien al volcán para que el pueblo ciego y fanático tuviera al menos una ceremonia de revancha o expiación. En una sociedad enferma de democracia y corrompida por la televisión idiota, algunos sabían muy bien que ese viacrucis de la Pantoja apagaría otras hogueras. Y ha funcionado.

Los días persiguiéndose: Andalucía virtual (12/10/2010)

Tuve que sonreír cuando escuché anunciar el otro día a Griñán que “la comunidad virtual de Andalucía nace hoy”. Uno creía que Andalucía, al menos la Andalucía de la Junta, era ya “virtual” hace mucho, o sea, algo “que tiene existencia aparente y no real”. Intenté repasar todos los vértigos y modernidades que ellos aseguran que nos electrizan el suelo y las nubes, el progreso y la vanguardia de nuestra tierra vista con sus gafas de velocidad, la felicidad y la calidad de vida que nos dicen que nos vienen sin más del sol como de un tomate, de nuestra alma como de un cofre antiguo o del diálogo del mar con nuestra historia de bronces y moros; los intenté comparar con las feas y obstinadas cifras de desempleo, de renta, de productividad, de fracaso escolar, con todos los indicadores económicos, sociales y culturales que se puedan medir y tuve que concluir que su Andalucía no está en este mundo físico y sensible, sino sólo en sus agendas, sus ordenadores y su propaganda. En realidad, Griñán sólo se refería a una página web, la nueva andalucia.org, que te recibe con fotos de cielos almenados, caballos vestidos de lord, patios con lunas de herradura, cristaleras repujadas por el sol y hoteles con un millón de grifos y sábanas limpias como las de una madre. Por lo visto, Griñán quiere crear alrededor de esa web que da sed y sueño una “comunidad virtual” que conecte al andaluz con sus postales, a los guiris con los camareros y al viento con el dinero, pero ha dejado con esa frase mucho más, todo un título para su Andalucía inventada.

Esa “comunidad virtual de Andalucía” es el mejor nombre para la Andalucía juntera, hecha de chiribitas. El PSOE y su Junta cayeron hace mucho en una especie de solipsismo metafísico extremo, negando la realidad de un mundo físico exterior a su mente y reduciendo todo lo que existe a simples emanaciones de su yo. Pero si en filosofía el solipsismo no nos dejaba más que la certeza del aburrimiento o del sentido del humor del filósofo que concebía esa ingeniosa trampa, en política sólo nos habla de la necesidad que tiene el poder de construirse su propia realidad para escapar del fracaso. Lo real y lo virtual son pues para la Junta lo mismo, por esa necesidad ontológica podríamos decir, si seguimos filosóficos, o por la necesidad de salvar el culo, dirían otros poniéndose menos etéreos. Así, sostener ante el pueblo ese avatar de Andalucía que aparece en los discursos o en la televisión pública, ese edén de progreso, prosperidad, sostenibilidad y caramelo, se convierte en su único objetivo, con lo que se abandona el gobierno de las cosas y de las gentes. Vean esas páginas web de la Junta en las que nos amamantan la luz y las estatuas, en las que nos curan los microscopios, en las que nos llevan las olas como una cometa, en las que los consejeros nos dan la mano como una monjita; vean Canal Sur donde la Junta patrocina la misma vida y Andalucía parece el paraíso de los testigos de Jehová; atiendan a los discursos del PSOE andaluz en los que hemos ganado y alcanzado todo y sólo nos queda regocijarnos en nuestra gloria. Y luego, miren a su alrededor, a la Andalucía de verdad, la del paro, la pobreza, la incultura y la desesperanza. La Andalucía virtual les cabe en una cajita y la real les trae sin cuidado. Cuentan que a Berkeley, filósofo solipsista, le rebatieron toda su teoría dando un puntapié a una piedra. Alguien tendrá que darle un puntapié a la realidad aquí, antes de que la Andalucía virtual nos deje ciegos y sin un mundo que tocar después.

Somos Zapping: Cenicientas, toreritos y chachas (11/10/2010)

Sueños. Se llama copla mantiene su corazón kitsch puro e irrenunciable como el de las bodas poligoneras, pero ha ido añadiendo además un tono telecinquista que se nota en cotilleos, parientes y comentadores de las fajas, mohínes y tirones de pelos de los concursantes. Ya me di cuenta cuando Pive Amador empezó a imitar a Risto Mejide, a pesar de que un coplero yendo de duro y de castigador queda más o menos como Terminator con bata de cola. Ahora, hasta graban ganchos igual que los uyuyuy del Tomate. A pesar de eso, como digo, el programa no ha perdido su esencia, que se basa en la redención de los artistas sin escuela o con borriquillo, como en las películas de los 50 donde el protagonista limpiabotas o pescador o criadita o maletilla consigue escapar de una miseria no exenta de alegría, ternura y bondad, y alcanza el éxito a través del artisteo propio de la raza, cantando o toreando. El otro día nos lo demostraron presentando a una participante con un vídeo que la retrataba como una Cenicienta en una curiosa versión folclórica del cuento. En el teatrillo, la chica pasaba de fregar de rodillas a una gala coplera con príncipe incluido, cosa que pretendía resumir realmente su vida: ella de verdad trabajaba antes fregando en un bar hasta que el hada madrina de Canal Sur le puso volantes, micrófono y fama. Eso seguimos siendo en Andalucía, el sueño de Cenicienta, una película de Joselito incluso en el siglo XXI; ese llegar, sin más que exhibir la pureza del alma, a artistilla de la raza, máxima o suficiente o única aspiración de esta tierra, igual que la de Cenicienta era cazar a un príncipe lacio. “Se llama copla es su sueño hecho realidad”, rotulaban en el programa. Pero estos sueños, ya de adultos y para todo un pueblo, sólo dan tristeza. Sin embargo, qué útil es mantener a la gente soñando en su pobreza mientras le canta al borriquillo o a la aljofifa. En la España de los 50 lo tenían tan claro como en la Andalucía de hoy.


Niño gladiador. Es otro de esos héroes de la raza de los que hablábamos, pero con sólo 14 años según he leído. No es un niño de Juan y Medio o de Mi primer olé, aprendiendo del Mani o de Manuel Orta la manera de estar orgulloso de su horterez. No cuenta chistes forzados ni se limita a fandanguear entre las babas de los mayores. Va mucho más allá porque este chiquillo ya roza la tragedia, ha aprendido a ponerle muecas a la muerte y con ellas levanta a la gente de sus asientos, quizá porque es como si vieran a un Niño Jesús queriendo ser crucificado pronto. Sí, porque el chaval torea, ya mata novillos a estocadas. Se llama José Antonio Lavado y lo vimos en una retransmisión de Canal Sur mientras Enrique Romero alababa su arrojo y su corta edad de una manera gloriosa y obscena, como si se felicitara de encontrar a un niño gladiador. Estuvo a punto de llevarse un par de revolcones, que sólo enardecieron más al público. Pues sí, hay gente que asiste a espectáculos en los que se juega la vida un niño de 14 años. No sé qué dice la ley, pero a mí esto me parece tremendo. Él va para figura, dicen. Y nosotros, de cabeza a la barbarie. Orgullosa barbarie, por supuesto, como es costumbre aquí.


Servicio. Le pegaba mucho al programa sacarnos a una chacha andaluza, aunque, claro, una chacha sublimada en la ternura, la abnegación y la alegría, el ser chacha como un gozoso sacerdocio. En 75 minutos sabemos que son capaces de convertir las miserias de las crisis en una oportunidad para los buenos corazones o la penosa emigración de andaluces a la vendimia francesa en una risueña excursión campestre con tortilla y vino. Por eso no me extrañó que nos trajeran la idílica historia de una mujer de nada menos que 77 años que, encorvada, frágil y consumida, todavía anda barriendo, comprando, planchando, cocinando y sirviendo a una estirpe de varias generaciones de pijos que, eso sí, la quieren mucho. 77 años y 65 trabajando para la familia, desde los 12. La mujer apenas puede cargar ya con el carro de la compra, pero ahí sigue, entregada, leal, digna, contenta, renunciando a su jubilación, a su vida entera. Qué pena, qué abuso, qué estampa casi esclavista. Pero qué haríamos sin el servicio, vino a decir luego Carmen Martínez Bordiú, oficio o monacato al que dedicó elogios delante de otras amigas pijas. ¿Quién iba a cuidar si no a sus dos perros, Moc y Com? Sí, ya sé, es encantador cuando esta gente menciona a sus perros a la vez que al servicio, aunque diga los nombres y cuente la historia de los chuchos pero no de los criados. Menos mal que está la sumisa y agradecida casta de las chachas andaluzas, fieles hasta la humillación y hasta la muerte si hace falta. Cenicientas tonadilleras, niños toreritos y chachas de señoronas, vaya artículo el de hoy. Para estar orgullosos de dónde ha llegado Andalucía.

Los días persiguiéndose: Waka Waka (5/10/2010)

Sonó el Waka Waka de Shakira en el mitin de Sevilla, pero las caderas de Griñán y Zapatero eran de madera, no de reptil ni de loba. No sé si entre los dos se apuntalan o se carcomen. Zapatero es un esqueleto y Griñán un farolillo mojado. No era sitio para que salieran las desavenencias sobre el endeudamiento, ni el escalón que hay entre el zapaterismo y la baronía residual-felipista del PSOE andaluz. Es ahora cuando los dos se tienen que tender la mano como náufragos y eso significa bailar juntos y con melena postiza ante la devoción mitinera, con ambiente prebélico y discursos sentimentales o de sargento. A Zapatero, de voz débil y gesto lento, el Guadalquivir le prestaba reflejos suicidas. Sus mítines irán pareciendo cada vez más una última cena. Ya no da ideas ni proyectos, sólo deja testamentos. Se está haciendo pretérito, o al menos parece un político prorrogado. Me di cuenta, escuchándole, de que ya no emociona ni ilusiona (ni siquiera a su propia su gente) como cuando era el flautista de las utopías, el pequeño buda dorado, el bueno a lo James Stewart ante Liberty Valance. La realidad se ha cargado a un hombre bienintencionado pero demasiado torpe. Me decía hace poco un amigo socialista, con guasa, que si últimamente me meto tanto con Zapatero es porque seguro que lo voté. Tiene razón. Lo he votado las dos veces y me ha decepcionado. No resultó ser un Kennedy, sino un soñador sin brújula, un cantor ciego, un margarito que iba pedo en su pompa. Lo ha adornado y lo ha desbaratado todo. Un país no puede llevarse como una ruló.

Griñán es otra cosa, es el superviviente de una casta de poder sacerdotal, de un imperio casi más naviero que político, el de este PSOE andaluz que renquea entre los tópicos y las viejas trincheras porque la realidad y los números demuestran que 30 años de gobierno omnímodo no nos han sacado del subdesarrollo social y económico. Escuché el otro día a un Griñán engolado de épica y complacencia, agarrado al espantajo de la derecha al que necesita como un niño a su osito, porque no tiene más que ofrecer. ¿Pero qué izquierda es la suya que creó una estirpe de dueños, de nuevos señoritos mamando del presupuesto, y a la vez nos hacía campeones del paro y la incultura, arrasaba la educación pública, despilfarraba en propaganda, favores, enchufados y tapabocas, y además demostraba una y otra vez con sus modos que desconoce lo que es la democracia? Pues una izquierda fracasada y falsa que ya sólo puede ofrecerle al andaluz algún caramelito ideológico para que le siga votando por inercia, sentimentalidad, tradición o asco a otra cosa. Es una izquierda de nombre, con palacios y negocios y vividores; una izquierda que quiere tanto al pobre que nos mantiene pobres, que quiere tanto al andaluz “sencillo” que lo mantiene ignorante. Es como si siguieran vendiendo su virgo después de haberse emputecido tanto tiempo. Y ahí están, esperando que les voten porque sí, con este Griñán y sus ninis entre lo cuartelero, lo legendario, lo mohíno y lo chulesco.

Zapatero y Griñán, bailando el otro día su Waka Waka, eran dos fracasos con coro de tambores, a la orilla de un río de suicidas que pasaba por sus ojos como una navaja. La diferencia es que a Zapatero su fracaso se lo llevará por delante y aquí, en Andalucía, al PSOE el fracaso le funciona. Siempre le ha funcionado. Es su esperanza. Ese Waka Waka era su danza macabra, o quizá, de nuevo, sólo la nuestra.

Somos Zapping: Felices como pastores (4/10/2010)

Libertad abolida. En las noticias de Antena 3 prefirieron sacar a los piquetes con la tea y el garrote; en Canal Sur decidieron abrir con las manifestaciones, tranquilas, dominguerillas, como esas fiestas de la izquierda que terminan en bocata, porro y concierto de perroflautas (para saber qué es eso, vean www.frikipedia.es/friki/Perroflauta). Canal Sur puso por la noche un rótulo en el que informaba de que la programación de la televisión andaluza se estaba “viendo alterada a causa de la huelga general convocada por los sindicatos de clase contra la reforma laboral aprobada por el Gobierno”, y a mí me chocaron el innecesario añadido panfletario y el toque anticuario o mohoso del término “sindicatos de clase”, o sea, éstos que nos siguen dividendo, a estas alturas, en clases, en castas, “proletariado” contra “burguesía”, esas cosas que ya sólo huelen a hollín. Ah, la huelga general, ese auto de fe en los mercados y las cocheras... Yo sigo sin entender que la reivindicación de una opinión o ideología, ya sea más o menos justa o mayoritaria, pueda secuestrar un día a un país entero, impedir a la gente ir adonde quiera o hacer lo que le dé la gana, y que encima los jefes de esta asonada hablen de “democracia”. Pero ya saben que por “el pueblo”, “el trabajador” o cualquier otra abstracción de ese calibre convenientemente usurpada o manipulada, lo primero que se aplasta es la libertad individual, la libertad a la que tan irónicamente terminaban ellos cantando, poniendo aquello de Labordeta. Esta izquierda no puede ya con sus contradicciones, como no puede con sus calzones. Y casi peor que la violencia y la coacción resultaba el intento de los piquetes de usar sus “razones”: “Mira, ahora mismo no puedes pasar por ahí porque no vas pasar por lo alto de la gente”, le explicaba amablemente un sindicalista a un camionero a la entrada de un mercado andaluz bloqueado. Ésa debe de ser su “democracia”, basada en que un amontonamiento de gente suficientemente grande puede hacer lo que le plazca, anulando los derechos de los demás, aboliendo la ley si es necesario. Es la regla de oro de todos los fanatismos: su causa está por encima de cualquier libertad o derecho. Y aún más, les darán la vuelta a los conceptos y a esa imposición la llamarán cínicamente “democracia” y “voluntad del pueblo”, como hicieron los líderes sindicales. La huelga no fue un fracaso por una cuestión de porcentajes, sino de moral.


Ovejas. Había banda de música formada como por monaguillos, había pasodobles, copla, tarta de la abuela y ese ambiente de becerrada que tienen a veces los pueblos en ciertas ocasiones, haya becerro o no. Pero lo que se celebraba eran los 3.000 programas de Andalucía directo, para lo que curiosamente se fueron a Jun, quizá por tener 3.000 habitantes, porque el alcalde es de la cuerda o porque allí le han puesto al programa hasta una calle, que inauguraron en el mismo momento con protocolo de fuente municipal. Modesto Barragán, que parecía que acababa de ser elegido Reina de la Verbena, cargaba con el éxito a pesar de ser un recién llegado y definía el secreto del programa en “seguir pegados a lo nuestro, a lo sencillo”. Se refería a la cobardía de mostrar una Andalucía festiva, despreocupada y complaciente, sólo atormentada por apuñalamientos y riadas. Ya al iniciar la temporada, Barragán nos saludó así: “Vamos a estar muy pendientes de lo que ocurre en Andalucía, de lo que preocupa a los andaluces, y a los andaluces les interesa saber en este 9 de septiembre qué está pasando en torno al caso del descuartizador de Sevilla”. El día anterior a la celebración, le dedicaron un reportaje a una escuela de pastores a la que iban hasta universitarios. Aquello no les daba pena ni les parecía un descorazonador fracaso. No, sólo era amable y “curiosa” la bucólica vuelta a la pureza de esos universitarios que habían terminado cuidando rebaños. Ésa es la sencillez de Andalucía que alaba Barragán, la de tener que recurrir al pastoreo en el siglo XXI, la de vivir gozosa e ignorantemente en una nueva Edad Media. Ser pobres y felices como pastores o como ovejas. Modesto Barragán terminó bailando con una señora para celebrar esa deprimente Andalucía suya.


Malaya. Qué podemos decir ya de Marbella y sus malayos... Ahora pasan por el banquillo a la vez que por los programas de cotilleo y se vuelve atronadora la infinita vergüenza por el saqueo que cometieron esos canallas, consentido por la torpeza, el silencio o quizá la complicidad de otros poderes públicos o políticos. Lo peor es que todos sentimos que en esa sala abarrotada falta mucha gente, de otras Marbellas, manejos y despachos; que en este país la corrupción no cabe ni en todos nuestros juzgados ni en todas nuestras televisiones.

Los días persiguiéndose: Fantasma de domingo (28/09/2010)

No será domingo mañana, ni desaparecerá en realidad el ruido, sino que los martillos golpearán el aire y todos creeremos habernos vuelto sordos. No sé cuál es el sindicato de los parados, que acaso no existe. Los que no pueden hacer huelga porque están sin trabajo tendrían razón para una revolución. Los demás, no sé contra quién o qué, o a la gloria de quién o qué agitarán la escudilla. Las huelgas generales son políticas, pero en sus vídeos los sindicatos sacan a los empresarios babosos, fachas, ya eternos y culpables antes de cualquier reforma laboral o gobierno traidor. ¿Y los bancos? Qué les importará a los bancos una huelga de cerrar mercerías y amordazar a factores de estación... Y si de verdad fueran el paro, la pobreza y el fracaso de los políticos los que provocan a los sindicatos para estas marejadas, en Andalucía no habríamos salido de la huelga en 30 años. Mañana parecerá que rezan las panaderías, que los cerrojos se callan, que las calles patrullan en círculo. No importará que el país se pare mucho o poco, porque se sentirá esa atmósfera de alarma, de vigilancia y de intriga en que consisten las huelgas generales desde que son otro instrumento de la política de partido o bien mera propaganda de los sindicatos, que tienen que venderse igual que la Coca-Cola. Yo creo que los sindicatos han convocado esta huelga no para pedir, ni para protestar, sino para ser, ahora que los demás dejaron de creer en ellos, que no se sabe a quién sirven, que los vemos confundir a sus hijos y a sus dueños, vender sus silencios y olvidar sus lealtades. Estas huelgas ya no necesitan ni buscan reivindicaciones ni culpables, sólo mirarse latiendo en su día señalado, como late, sola, una campana en domingo, soñando que ordena el mundo y que sobrevive a su pereza.

Aseguraba Ortega que el fin de los imperios y las civilizaciones se produce siempre por una crisis de legitimidad, y quizá es lo que padecen ahora, en su decadencia, los sindicatos. Su legitimidad se la otorgaba el trabajador por el que luchaba, pero el trabajador real, concreto, tiznado, explotado, no sublimado o instrumentalizado por teorías políticas y económicas o seguidismo partidista. Pero el sindicalismo se conchabó con la política, se sometió a ella, buscó su dinero, pactó esa gran estafa de la “paz social” y se hizo siervo de sus propios intereses. El resultado son estos sindicatos aburguesados que le comen la oreja a la política a la vez que montan una huelga general contra todo y contra nadie. Mañana no será un domingo ateo, ni una sentada del pueblo, ni una revolución prendida en los autobuses. Mañana veremos la sombra del sindicalismo intentado simplemente ser algo, pero algo muy alejado de aquella fuerza y dignidad que tuvieron los sindicatos antes de que se convirtieran en sucursales de partidos, en chantajistas del apaciguamiento o la agitación, en rebañadores de subvenciones, en azafatas de los políticos. Algo que ya sólo aspira a recibir dinero y a medio tapar la calle con su sordina un solo día, pidiendo a la vez perdón al Gobierno por tener que escenificar un novecento para que el pueblo no les queme las barbas por hipócritas. Los sindicatos saldrán a la calle a robarle a la historia algo que ya perdieron y a luchar contra el capitalismo espantando a los tenderos. Irán inflamados por toda su melancólica mitología del obreraje sin darse cuenta de que ellos mismos se encargaron de hacerla cenizas con su traición al trabajador. Recuérdenle esto al sindicalismo, si acaso mañana se cruzan con su fantasma vestido de domingo.

Somos Zapping: Peluquería y aceite de ricino (27/09/2010)

Humillaciones. No, a mí no me ha gustado esa ocurrencia de la Junta de resarcir a las mujeres vejadas por el franquismo. Pero, dejémoslo claro, tampoco otras reacciones de medios y personajes. Ese reconocimiento puede ser justo y loable, pero la medida me parece tardía, descolocada, efectista, demagógica, interesada, distraedora y tramposa. Aunque también despreciablemente lógica: con el PSOE andaluz agotado, sin nada que ofrecer, fracasado tras 30 años de pésimo gobierno, sólo les queda la estrategia de ideologizar al máximo la pugna. Es decir, enfrentar el progresismo virtual de la izquierda con la ranciedumbre eternal de la derecha, en este caso intentado que el pueblo identifique al PSOE con los buenos de la película de la historia y al PP con los malos, es decir con los fachas, con los franquistas. Tienen muy estudiado que esas polémicas sobre herencias de la historia les favorecen, y a la vista está que funciona, porque la derechona enseguida entra al trapo y deja por ahí su tradicional menosprecio o asquito, tentando a hacer olvidar la mala gestión, el gobierno de la nada y los modos de dueños de Andalucía de este PSOE artero y pillo. Encantados andan los socialistas con que les hayan dedicado titulares con tufillo en los periódicos y mucho tiempo y mala baba en las tertulias de las profundidades de la TDT. Mientras que en Canal Sur, siguiendo dócilmente el guión, cómo no, Juan y Medio entrevistaba a una dulce viejita víctima de esas humillaciones, Curri Valenzuela, por ejemplo, en el nuevo Canal 10, comentaba con repugnante tono jocoso que ella ya tenía los 1.800 euros en el bolsillo porque su madre también le daba aceite de ricino. A mí sí que se me revolvieron las tripas con el comentario. Más allá sólo le quedaba equipararse a las víctimas de los campos de concentración nazis porque ella se ponía pijama a rayas. Yo no pude evitar recordar Amarcord de Fellini, la infinita tristeza de esas escenas en las que aquel padre de familia interrogado por los fascistas es obligado a tomar aceite de ricino, vuelve luego a su casa cagado, derrotado y anulado como ser humano, y su mujer, con ternura e impotencia, lo lava en un barreño, llorando. Comparen eso con las simpáticas purgas caseras de la niñez de Curri Valenzuela, y a ver si pueden soportar el asco. Pues sí, esta derecha repulsiva es la que le da vidilla al agonizante PSOE andaluz y nacional, para satisfacción de estos inútiles gobernantes nuestros. ¿Y el PP? Demasiadas excusas, equidistancias y tibiezas, cuando podrían haber dicho “muy bien, pero ahora tenemos problemas más importantes, y por su culpa, señores del PSOE”, y se acabó, adiós polémica. Al final, el PSOE andaluz ha conseguido lo que quería. Ha hecho rugir a la caverna de la derechona y salir al dóberman que les gusta, su última esperanza. Y lo peor, como siempre, es que la marrullería de unos y la torpeza de otros las pagará Andalucía, que puede estar condenada a ser gobernada eternamente por estos ineptos porque enfrente, a poco que la buscan, no deja de asomar una derecha política o mediática o sociológica que da grima. No desprecien el voto del asco, que también cuenta. Ver un rato a Curri Valenzuela pude cambiar cualquier encuesta.


Adiós Canal 10 Andalucía. Nos preguntábamos las semana pasada cuándo volverían a Canal 10 Andalucía la tertulia de Paco Robles y los informativos (con o sin la quejumbre de Barbeito), y resulta que lo que ha ocurrido es que Canal 10 Andalucía ya no existe. Se acabó. Cerrojazo. Será por culpa de la crisis y de la atomización de las audiencias en esta TDT tan mal planificada y repartida, pero Vocento se ha cargado sus emisoras autonómicas para enfocar todo su esfuerzo en la nueva cadena nacional. Sólo unos meses, apenas un par de programas producidos entre la teletienda y el horóscopo, para terminar poniéndonos lo mismo que en ese canal nacional, aunque con unos segundos de diferencia y sin saber ajustar el formato panorámico. Me queda la duda de hasta qué punto se puede hacer esto, es decir, obtener una licencia para un canal autonómico y abandonarlo de esta mala manera, sin más. En fin, nos quedamos sin ese contrapeso a Canal Sur, tan necesario, y nos encontramos con otro extraño peso muerto en la TDT, cada vez más llena de agujeros, duplicidades y zurrapas.