29 de marzo de 2011

Especial 28-F: Andalucía de la A a la Z - Bahía de Cádiz (28/02/2011)

Es el gran sarcófago de los mares fenicios y romanos, el puñal de bronce que se clava desde el cielo en la historia y en la arena. Tiene milenios apilados en conchas y marismas y collares, tiene sabios muertos que hablan todavía, tiene gente de alma descalza, tiene marinos de las estrellas, tiene siembras y cosechas de vientos, tiene el vino que deja la sal, tiene la mirada curvada por el horizonte.

Cádiz, el gran castillo de Occidente, entra en el mar como un dedo en la historia. Por allí pasó todo y se quedó en un cofre y en un balcón. La pasean todavía soldados, revoluciones, indianos, mercancías y guirnaldas. Tiene los cimientos y los espejos y las mirillas de una ciudad fronteriza con el mundo. Es musical con el aire y es pirata con la risa y la vida. Es una tierra a la que se abraza la gente como a una cintura de madre. Plazas con fuentes de flores, barrios entornados, calles con marea, freidurías como bibliotecas de Alejandría, cuna de los niños en el agua. Con sus franceses y su martillo de goma, su carcajada y su tristeza, su paro y sus pichas; con su catedral de espuma y su Caleta donde el sol se arregla las trenzas y los pescadores pescan las mojarritas de sus pies. Tiene muchos hijos fuera y centenarios todos los días y algo que le debe siempre la historia.

El mar se lleva la mirada y viene San Fernando, isla que no lo es, isla pintada en el corazón como las de los libros de aventuras. Allí, unos liberales algo virginianos redactaron La Pepa legándonos un tapiz para la eternidad. Allí sigue sin afeitarse Camarón, con la garganta espinada, negándose a morir como un cartaginés. Puerto Real y El Puerto de Santa María son como hermanos de Cádiz que le agarran el brazo y se intercambian gaviotas, trenes y vaporcitos. En Puerto Real el mar se empieza a convertir en vergel, es el humedal que se terminará haciendo viña y toro en El Puerto. En sus astilleros, con algo de cementerio de jirafas o ballenas, la Bahía levantó sus pirámides de gloria y fracaso. En El Puerto de Santa María se toca ya la melena de la campiña igual que la de Alberti, que alimentaba palomas con poesía. Y Rota, con patrón americano y portaaviones de piedra. Y Chiclana, playa dulcemente tendida. Y la Bahía de Cádiz se cierra en un beso...

Somos Zapping: Optimistas, sencillos y un poco carajotes (28/02/2011)

Niños. Griñán, con Andalucía de toalla o de corpiño o de estola o de maza, como un rey de bastos de la Autonomía, se fue a las escuelas a hacer patria de papel ante las almas puras, inocentes e ignorantes de los chiquillos, que no saben lo que es un político ni un estatuto ni nada, pero le hacen morisquetas como a Juan y Medio (a lo mejor se creen que es Juan y Medio). Con los ordenadores que les ha dado la Junta encendidos, para que se vea que no son de corcho aunque sólo esté el escritorio con el fondo de pantalla, los chiquillos parecía que le presentaban armas a Griñán. Así ha terminado esto, en un socialismo de niños soldados, un poco castrista y baboso, como todas las estampas de políticos y niños con Patria. Álvaro Moreno, que presentaba ese día el informativo de Canal Sur, lo contaba así: “Los niños y niñas de un centro escolar de Huelva lo han celebrado [el día de Andalucía] con el presidente de la Junta, José Antonio Griñán”. Ya ven, resulta que son los niños los que celebran ese día con la presencia del Presidente, como si hubiera venido un payasete, Ronald McDonald o así, cuando es el Presidente el que celebra sus glorias usando a los niños, cosa bastante diferente y perversa. “Allí ha querido simbolizar la importancia que para el progreso de la Autonomía tiene la educación”, continuaba el presentador. Tiene miga la frase, porque nos dice que Griñán quiere simbolizar él mismo la educación. Mucho símbolo me parece ése, aparte de que nadie diría que eso es posible después de haber encumbrado a gente de mente y lengua tan flojona como Mario Jiménez o Susana Díaz, la que dijo “los mejores y las mejoras (sic) candidatos y candidatas”. Pero, en fin, se trataba de que un orfeón infantil le cantara a Griñán las alabanzas, en plan Menuda noche. Incluso le hicieron también preguntitas, más de guión que de sabihondo. Esto le preguntó a Griñán un chavalín de unos siete u ocho años: “Presidente, ¿qué califi...cativo –el pobre se atragantó con la palabreja que le habían elegido-- le otorgaría –vaya vocabulario-- a nuestra Andalucía?”. Anda, para que no se notara que la preguntita estaba preparada... Pero como su política es tan infantil como la audiencia de Griñán ese día, la respuesta de nuestro Presidente no desentonó: “Andalucía es un sitio donde uno se siente muy a gusto y es una forma muy bonita de ser español”. No se vio en las noticias si después de esta contestación Griñán recibió una piruleta, pero se la merecía. ¿No se habrían equivocado en el guión? Lo mismo era Griñán el que tenía que decir lo de “calificativo” y “otorgaría”, y un niño contestar con la frase chorra que terminó soltando el Presidente. Cuando las palabras de los presidentes autonómicos y las de los chiquillos pueden ser intercambiables, es que algo muy grave y siniestro nos está sucediendo. A Griñán terminaron montándole un espectáculo de tablao con niñas de flamenca, y yo me quedé pensando si, más que abusar de la infancia, estos gobernantes nuestros ya se han convertido ellos o han convertido a los andaluces en niños.


Fin de etapa. Entre otros perfumados banderazos del 28-F, el noticiario de Canal Sur se había propuesto “repasar aspectos históricos de nuestros años de autonomía”, y ese día le tocaba a “la cultura”. Lo que vino a continuación fue un ejercicio de cinismo tan mayúsculo que me sobrecogió. Sí, porque, según dijeron o recitaron, al empezar a transferirse a Andalucía las competencias sobre cultura “se daba por terminada una larga etapa que reflejaba a nivel nacional la imagen de una Andalucía plagada de tópicos en los que los señoritos, los cantaores, los toreros y las folclóricas eran los principales protagonistas” (todo esto ilustrado con imágenes de Morena clara). ¿Cómo? ¿Que se daba por terminada qué etapa? Tópicos, folclóricas, cantaores, toreros... ¿Es que los que escribieron este parrafito no ven su propio canal? ¡Pero si eso mismo es Canal Sur entero! ¡Pero si Morena clara es lo que tenemos cada día y en cada programa de la televisión andaluza! Supongo que hay ciertas celebraciones que son imposibles sin cinismo o sin ceguera.


Lo que somos. Tendremos tiempo de seguir glosando las cucañas que nos deje el Día de Andalucía, pero de momento, atendamos a la felicitación oficial de la Junta, que veo en Canal Sur: “Por tu optimismo, por tu sencillez, por tu generosidad, por tu entrega, ¡felicidades! Por todo lo que somos, ¡feliz Día de Andalucía!”. Así que optimistas, sencillos, generosos y entregados... Son calificativos como para un damisela, condescendientes y rebajadores. ¿Eso es lo que somos? ¿Así nos define la Junta? ¿Por eso nos felicita? Faltó que nos felicitara por ser también un poco carajotes.

22 de febrero de 2011

Los días persiguiéndose: Morendo (22/02/2011)

En Andalucía los músicos clásicos nos parecen siempre rusos o de por ahí, como si los violines sólo fueran posibles en la tundra. Aquí, como mucho, le tocamos el clarinete a un Cristo, que entonces el instrumento se convierte en un rosario tieso, o pasodobles a las verbenas de los alcaldes, con bandas de pequeños soldaditos de plomo que hacen de la música grifería. Tenemos más que nada una música para acompañar a la viejas y despreciamos u olvidamos la música grande, la eterna, que creemos que sólo pueden tocar y escuchar los mismos muertos que la compusieron. No queremos más que bandas de cornetas que dejen sordos a Dios y a los basureros, charangas para jubilados, pianos que sirvan para que los salte un caballo como en esa cosa horrible de Manolo Carrasco, y luego el folclore arremangado, la copla de tendedero y, por supuesto, el flamenco o flamenquito que nos calienta el corazón a martillazos. Pero aquí las orquestas son escaleras de caoba de palacios extranjeros, las sinfonías son barcos de aire varados muy lejos, la ópera es una tienda de túnicas y puñales, la música de cámara es un reloj de rey en su salón y nuestra cultura musical, en fin, es peor aún que indigente: es ajena.

Yo he estado por esos conservatorios nuestros que tienen luz de arpa, pasillos de manicomio, pianos ataúdes y alma de lavadero, viendo cómo la música sobrevivía descordada, sujetando sus corcheas con tiritas. Recuerdo que todo sonaba con frío, que a lo mejor es así como tienen que vivir los músicos de verdad, ateridos, y para eso los iban preparando. Era como un hospital en el que habían dejado a la música, y en todas las habitaciones iban a morir o habían muerto ya Chopin o Mimí soplando una vela y echando una llave. Conservatorios con desconchones, cajones vacíos e instrumentos en su sarcófago, donde sin embargo seguía viviendo la música como una monja pobre. A pesar del abandono y el desprecio de las administraciones, sonaba de repente un la y, como alrededor de una pequeña hoguera o eucaristía, la música se armaba desde la nada y hacía de un fregadero una catedral. A pesar de las goteras y los políticos, aún parecía que la música resistía. Pero esos músicos con bufanda y astillas y cera en los dedos, ¿qué pueden hacer luego en esta tierra de tonadilleras, ferias y pasopalios?

La Orquesta Joven de Andalucía muere cumpliendo la tradición romántica a la fuerza. Paulino Plata, prestamista que dirige la cultura igual que una tienda de abalorios, se lo da todo al flamenco, a las sevillanas o a la música que escucha Torrente, pero a la OJA le reduce el presupuesto de 850.000 a 250.000 euros. Me da por pensar que los violonchelos, que tienen voz humana y cuerpo y melena de mujer, agonizan ahora en Andalucía como personas de verdad frente a los pitos rocieros, los zapatazos de la raza y el jolgorio del vino sin arte. La gran música, la música eterna, que aquí no es nada, dejará huérfanos dickensianos, estos jóvenes que hasta han salido a la calle a protestar acompañados por compositores muertos y forasteros como ellos. Quizá es la puta calle lo que les espera. Eso, o un cartelón político con más propaganda que utilidad, la Fundación Barenboim, mantenida para que le dé serenatas a Griñán, y que es donde quieren meterlos esquinados y empequeñecidos después de robarles o cascarles el violín y el alma. Deberían haberse dedicado a las sevillanas o a las marchas de Semana Santa. Esto es Andalucía, donde la gran música es ajena, es pecado y es traición. Así acaba nuestra triste partitura: morendo...

Somos Zapping: Museo Autonómico de Casetes de Gasolinera (21/02/2011)

Adiós Parlamento. El Parlamento es como una peluquería por la tarde, así que Griñán ha decidido terminar con el parlamentarismo que sólo trae maledicencias o bostezos. Demasiado salón ése para la calceta, el cotilleo y los puntapiés, que últimamente estaba aquello lleno de porteras y dueñas como de Quevedo. El Parlamento debe quedar para que el Gobierno se dé sus homenajes y sus paseíllos y cace en los tapices igual que Borbones, pero eso de una oposición dando allí la lata, acusando y pidiendo responsabilidades, eso afea mucho la ceremonia de su gloria. A Griñán le oímos decir en el informativo de Canal Sur que la inmunidad parlamentaria sólo sirve para mentir (bueno, eso a la oposición; a ellos les sirve para evangelizar) y de ahí que impidieran la comisión de investigación de los ERE del mangazo. Supongo que si ese argumento sirve para las comisiones de investigación, servirá igual para el resto de comisiones y también para el pleno. O sea, que mejor cerrar el Parlamento y dejar sólo un stand de la Junta con azafata de Tío Pepe y con Mario Jiménez aplaudiendo a Griñán con toda la cuerda dada. Normal que se oigan insultos desde la bancada del PSOE, con este PP que les fastidia la siesta y los placenteros abanicazos de sus discursos (los del PSOE insultan y se enrabietan como recién despertados). Para Griñán el Parlamento sobra. O al menos sobra la oposición, que tiene el molesto oficio de mentir. ¿Cómo es posible que estén ahí esos perdedores llevándole la contraria? Creo que la Junta va a tirar pronto el Parlamento para hacerse allí una piscina. Sólo oiremos su Verdad y sus chapoteos, y la Democracia será su culo en una colchoneta, que es lo que ellos, que no iban para gobernantes sino para reyes, piensan que debe ser.


Sonata para ignorantes. Era imposible no recordar aquello de Les Luthiers: “Cultura para todos: literatura, artes plásticas, conciertos, danza, dactilografía... Para el enriquecimiento espiritual de toda la familia... Vea Cultura para todos en su horario habitual de las tres de la mañana”. Eran efectivamente más de las tres de la mañana cuando Canal Sur 2 nos puso una voluntariosa, decente pero algo inmadura versión de la famosa Sonata para violín y piano de César Franck. Incluso en esa cueva de las tres de la mañana, fue una grata sorpresa que parecía que esta vez no iba a estropearse con tentaciones flamencoides ni castizo-eróticas (la última violinista que vi en la madrugada de Canal Sur iba disfrazada como de jugadora de voleibol, enseñando mucho ombligo y muslo, como en una escenita del canal Playboy en la que sólo faltaba que lavara un piano con las tetas). Pero, ay, era Canal Sur, así que, de vez en cuando, con ignorancia casi encantadora, rotulaban que se trataba de “sonido directo”. Pero, almas de cántaro, ¿cómo se va a tocar una sonata para violín en playback? ¿Es que se creen que es algo de Los del Río? Que cierta música sólo se puede tocar en directo es algo que las personas educadas ya saben. Pero si uno no es educado y no sabe nada de música, pero aun así realiza un espacio musical para la televisión, al menos hay que intentar no proclamar esa ignorancia con carteles ni rebuznos. Una ignorancia además doble: la del programa y la que le suponen a la audiencia. Un poco de respeto para el público, que no todos los andaluces tienen que ser tan zopencos como Canal Sur pretende. Por cierto, aunque no pillé el principio, vi que los movimientos los etiquetaban como si fueran obras independientes (además de escribir “Frank” en vez de “Franck”, que es como se apellida realmente el compositor). Ponían, por ejemplo: “Allegro. C. Frank” (sic), de manera que el que no conociera la sonata no podía saber si era un movimiento u otra pieza. ¿Sonatas? ¿Movimientos? Seguro que en Canal Sur pensaban que eran sólo “canciones” una detrás de otra (eso de llamar canciones a las piezas es lo que les faltó). No, tampoco es necesario que Canal Sur traiga a José Luis Pérez de Arteaga para sus madrugadas culturetillas. Bastaría con no quedar como soberanos ignorantes. Y si no son capaces, que vuelvan a la copla y a Manolo Carrasco.


Impulso. Cultura, decíamos... Que le pregunten a Paulino Plata, cuyo último hito ha sido convertir las sevillanas en bien de interés cultural. Lo próximo será levantar el Museo Autonómico de las Casetes de Gasolinera. A propósito, nada menos que en Arco estuvo este vendedor de castañuelas para dejarnos claro otra vez lo que significa para él la cultura: “Nos interesa que esa creación moderna se conozca y pueda ser motivo también de impulso económico”. En esa cultura suya de mercado y guirilandias, lo que da más impulso económico es la basura y la catetada. De ahí que se afane tanto en ellas.


15 de febrero de 2011

Los días persiguiéndose: San Valentín socialista (15/02/2011)

Mi señora ha hecho una tarta con corazoncitos de anís y nos la hemos desayunado viendo en la televisión a los políticos del PSOE y del PP vaciarse los ojos con cuchara los unos a los otros. San Valentín es un invento de las perfumerías para sacarnos los cuartos con la excusa de que el amor tiene forma de cojín. Aunque hay varios curas, obispos y mártires que se disputan el nombre y la mitología del día, gana ese Cupido confitero y un poco meón con las flechitas de las narices, que lo que hace es que el amor parezca un pavo. Pero la tarta estaba muy rica y los políticos se quieren, se odian, se ensartan y se matan como en el amor de verdad, cumpliendo con la festividad.

Si el amor es una bombonera, la política es como si nos ofrecieran una patata con lazo. Para darnos y darse patatas con lazo se reúnen los políticos en mítines y saraos como éste de Sevilla, aplaudiéndose los orgasmos fingidos. Esos abrazos legionarios y esas arengas con el alma descorchada son peores que los poemas y los besos de San Valentín, que suenan a cartucho. Los políticos ni siquiera intentan seducirnos con licor, sino que quieren enamorarnos con esa sola patata, esos discursos simples, vacíos, aún más cutres que cursis, como regalar un vale por un abrazo. Como mucho, les queda el adorno del odio, que en la boca les cruje y les sabe como chocolate. Ni el amor ni la política de verdad se llevan ya en esta época, y la prueba es que necesitan estos días de plástico y estas campanillas tristes de rosas y corazones pintados como mariposas en las solapas, los labios, los papeles y los frigoríficos.

Lo del PSOE en Sevilla ha sido como si intentara conquistarnos o reñirnos no ya esa novia vieja que es Griñán o que fue Zapatero, sino una suegra. Zapatero hasta insinuó que el PP no merece gobernar, exactamente igual que una suegra nos insinúa que no merecemos a su hija. ¿Pero qué significa merecer gobernar? Pues lo mismo que merecer a una hija, algo que sólo puede ver, considerar y reclamar para sí una madre, un padre, que eso es lo que se creen los socialistas aquí. Es ese amor en propiedad y de sangre que no se puede dar a un desconocido, a un usurpador, que es lo que son siempre los novios y es cómo ve este PSOE-suegra al PP. Ya dijo Griñán que el corazón de los andaluces es socialista, vaya amante bandido... Pero Griñán más bien lo que parece es una de esas mujeres desesperadas de la televisión, con más insomnio, fracaso, soledad y divorcio que amor y esperanza. El PSOE intenta enamorarnos después de flagelarnos y encima nos dice eso de “quién te va a querer más que yo”, como mamá. Todo esto es demasiado freudiano y con Freud ya se sabe que todo se reduce a matar al padre y acostarse con la madre, o al revés. De amores enfermizos creo que va la relación entre Andalucía y el PSOE, y más vale que nos libremos de eso o vayamos al psiquiatra con clarinete o metralleta, como Woody Allen o Tony Soprano.

San Valentín clava flechas en las tarjetas y bendice corazones secos, atormentados o pasteleros. Mi señora y yo nos comimos la tarta con sabia ironía, en una celebración inversa, sabiendo los dos que el amor nos esperaría mejor al día siguiente y que este 14 de febrero sólo nos estábamos riendo de su máscara rosa y de su corazón en forma de culo. Falta saber si la política también tendrá días de ser verdad, pero eso lo dudo más. Ahora, en nuestra política, sólo veo rosas en la basura y pájaros inocentes que mató Cupido equivocándose o no.

Somos Zapping: Dinero al vapor (14/02/2011)

Aviación. Queda simpático ver en los informativos a los mandas del PSOE y la Junta quitándose de encima esos ERE de mangazo como arañas del pelo. Resulta que ellos conciben una trampa para que un dinero presupuestado vaya a un cajón sin llave y sin vigilante y luego se espantan de que vuele. A eso Zarrías lo llama comportamiento “exquisito” y puede que tenga razón: es una manera exquisita, silenciosa y sin testigos de dar o provocar el mangazo. Pero estas imágenes tristes se compensan porque llega un Airbus grande, feo, cuartelero y como embarazado ya de bombas, y Canal Sur saca a Griñán dentro igual que un héroe de los biplanos. A mí me parece que el avión llegaba cargado de más parados, pero en fin... Por ese avión que, aun tan monstruoso, es poca cosa para que comamos de él, Griñán llamó a Andalucía “una tierra de la aviación”. Será por lo fácil y rápido que vuela aquí el dinero público hasta los bolsillos de los amigotes del PSOE, con o sin motor. Eso sí que es en Andalucía tradición e industria.


El cantor. El Arrebato salió un día con la ropa de encalar y la guitarra de taburete pero la gente (y luego él mismo) creyó que hacía música. Pronto, Canal Sur, que recoge a toda esa juventud flojona, castiza de palmitas y liendres musicales, le dio una serie, un concierto, una fama. De repente, El Arrebato estaba en todos los programas, galas y sintonías, quizá porque suena a una Andalucía feliz o triste por la tapa o la novieta, pero por nada más. El Arrebato se convirtió en algo así como el Jean Baptiste Lully de Canal Sur en esta corte juvenil suya donde adolescentes con pandereta, poligoneros que se hurgan las narices y niñatos que se dejan caer en una tapia son la medida del arte. A mí me parece que El Arrebato, aunque quiere ir de bohemio que guarda en la guitarra las sandalias y los altramuces, es un conformista, un rendido y un mandado, y por eso le viene tan bien al Régimen como cantor oficial. Hace poco, le oí dar las gracias a Canal Sur por todo lo que había hecho por él. Normal. Ahora, me entero por el informativo de que le han encargado una especie de himno para el 10º aniversario de Canal Fiesta Radio, esa excrecencia de nuestra radiotelevisión que se ocupa de fidelizar a la chavalería analfabeta que va fabricando la escuela pública, completando el trabajo de hacer nuevos andaluces ignorantes, festeros, aplaudidores, botelloneros, castizorros y ninis. En mi juventud, no podía uno imaginarse a un melenudo cantándole gozoso a la gloria sureña de las cervecitas y los caracoles, como El Arrebato. Antes, había un rock con Satán de telonero que hacía cortes de manga con la lengua, o un pasotismo con ideología en el que sobrevivía legañoso cierto anarquismo rebelde. O, como poco, teníamos aquel pop elegante y lúgubre del principio de Danza invisible, que hasta tenía una canción que se llamaba El ángel caído que a mí me gustaba mucho, casi tanto como visitar el del Retiro, picoteado siempre por los pájaros como por los ángeles buenos. Cualquier cosa, en fin, menos este colaboracionismo con musiquilla de Fitur que perpetra ahora El Arrebato. Tengo que escuchar ese himno a Canal Fiesta, que seguro que se merece una glosa para él solo. Ahora lo que se me ocurre es que El Arrebato debería hacer otro himno para los griñaninis. Le saldría bordado.


Calentito. Veo muy atinado que Juan y Medio anuncie una empresa de butanos o calderas, que parece que el anuncio lo hace la misma Marilyn saliendo de la ducha con toalla, aunque con bigote. Al fin y al cabo, Juan y Medio se lo lleva calentito de Canal Sur y todos esos calores y vapores que le rodean, arropándose entre sí maternalmente, consiguen una publicidad efectiva, confortable y coloradota para la cosa del gas. El anuncio lo ha hecho como en su propio cuarto de baño, o sea su plató de por la tarde, con esos alicatados de flores de jabón o esas repisas para las colonias de los viejitos. Yo no sé si el plató, los decorados, las cámaras y todo lo que sale mientras él habla de sus duchas calientes o frías son copiados, o son suyos, o de su productora, o de Canal Sur. Y si son de Canal Sur, tampoco sé si se lo han prestado o si Juan y Medio o la empresa de gas han pagado por ello a la RTVA, o le han regalado a Pablo Carrasco una bañera de ésas de artistaza para beber champán con el pie, con agua caliente gratis para toda la vida. Yo, en realidad, es que ya no sé lo que es público o privado aquí, lo que es del señor Juan y Medio, de sus empresas o de esa otra empresa que pagamos entre todos para que a él lo hagan rico por juntar camas de jubilados y corromper a chiquillos en el chistosismo y el mal gusto. Sea como fuere, el asunto se resume en que el dinero del contribuyente termina de atrezo en sus anuncios de particular. Es un dinero que, por lo menos, queda muy escamondado y hasta planchado ya al vapor.

Los días persiguiéndose: Revolución (8/02/2011)

Y yo que he dicho tantas veces que ya no es época de revoluciones como no es época de gorgueras... Pero así es la Historia, a la que demasiados han querido ponerle fin o al menos destino, ya sean Hegel o los positivistas o los marxistas o el iluso de Fukuyama, cada uno con sus particulares pesos y miopías. Claro que primero tendríamos que ver a qué llamamos Historia, palabra que tiende a ser pomposamente ombliguista. Me viene a la cabeza, por ejemplo, la crítica de Ortega a Toynbee, tan vigente que aún no hemos dejado de preguntarnos qué es una nación. A mí todavía me atormenta la duda de si las naciones y civilizaciones sólo son un mapa artificial de nuestro mundo, conveniente para no perdernos en él pero poco más, y si acaso pudiera ser, al fin y al cabo, que el sistema de todas las experiencias humanas forma parte de una cadena única e inexorable, como creía el filósofo. No sé si dejarme llevar por cierto romanticismo humanista (¡humanista, qué antigualla!), pues la naturaleza humana es la que es, las ansias de libertad están escritas en nuestros genes, e, incluso, como explica Edgar Morin, también la necesidad de reacción frente a lo establecido, ese imperativo evolutivo que busca siempre la variabilidad por encima de las imposiciones políticas o culturales. Curiosamente, a la vez que nos hemos dado una cultura, también nos rebelamos contra ella, y aunque Morin admite que esa rebelión suele ser de una minoría, es suficiente para que el mecanismo funcione. Ésa, me parece, es la dialéctica fundamental.

Túnez o Egipto o Yemen, y quién sabe cuántos países más. Países de órbita árabe o musulmana, dicen, categorías que no sé si se podrán considerar científicas o sólo son cajoneras de embajada. En todo caso, seres humanos tomando en sus manos su ser, su destino, su libertad, su naturaleza, cuando su mundo se ha vuelto propicio para ello, cuando la Historia ha traído su marea. Quizá estén haciendo ahora su Revolución Francesa, quizá aún les quede pasar por su particular versión de la guillotina o los totalitarismos demagógicos gobernados por un Volksgeist o por un dios gritón o por simples carretas de pan (como aún ocurre en Latinoamérica). Yo no sé si esto acabará en teocracia, en democracia sin Estado de Derecho (lo uno no tiene por qué conllevar lo otro), en sharia, en caos o en esperanza. Pero vemos que todavía el mundo puede ponerse cabeza abajo empezando con una sola llama en una calle. La autosatisfecha civilización occidental tampoco llegó a la democracia moderna suavemente. Hubo horrores, sufrimiento, tiranos y muchos caballos y hombre destripados. Los fascismos y los comunismos estuvieron a punto de triunfar en su locura. Y ni siquiera nuestro sistema actual deja de tener fallos e injusticias. Pero no vamos a colocar ahora aquí otro fin de la Historia. La madurez o inmadurez de estos pueblos y la grandeza o miseria de sus líderes determinarán su destino. Yo no voy a hacer apuestas.

Quizá lo único que podemos concluir es que el ser humano se busca en todo cambio, y que ni la costumbre ni la fuerza ni los dioses pueden nada cuando siente que algo le falta para ser completo, libre y dueño de sí mismo. Aún son posibles las revoluciones. Si tan sólo nos diéramos cuenta de eso, aquí mismo, en Andalucía... Contra la opresión, el abuso, la estupidez, la arbitrariedad, la pobreza, la manipulación, los amos, la Verdad institucionalizada, la mentira sistemática, la eternidad inmutable, todavía merece la pena alzar los brazos, ocupar las plazas, gritar y rebelarnos. En Egipto o aquí, creo que es nuestro deber. Un deber que nos dicta nuestra propia naturaleza.

Somos Zapping: Madonna sostenible (7/02/2011)

Televisión marciana. Se supone que tiene una licencia autonómica, pero esa televisión no es andaluza, ni española, y puede que ni siquiera humana, sino algo así como interdimensional. Cubre planos astrales y zodiacos y energías y universos y vibraciones y fantasmas y otras bisuterías magufas que extienden su frontera hasta más allá de nuestra realidad, nuestro desconcierto y nuestra inteligencia, y yo no sé, la verdad, cuál será la licencia de TDT correcta para emitir para vivos y muertos, para pasado y futuro, para vecinos y para ovnis. Me refiero, claro, a Metropolitan TV, donde sólo me encuentro echamientos de cartas y soplidos de espíritus, además de repeticiones de tertulias (siempre repeticiones, la tertulia original no consigo pillarla nunca o quizá ni siquiera existe). En cualquier caso, desde luego no es una cadena de ámbito autonómico, aunque esté ocupando ese sitio. Eso es lo que nos ha dejado el jugueteo de Zarrías con las licencias de la TDT: una supuesta televisión andaluza que además de parecer que está hecha con un solo tapetillo, tiene todo de alienígena pero nada de andaluza. La cadena de Prisa nunca la vimos, la de Vocento duró poco, y resulta que hay una inútil televisión marciana ocupando un lugar que, por cierto, podría haber aprovechado la RTVA para su canal en alta definición. Ésa es otra: me cuentan que si Canal Sur HD lleva tanto tiempo en pruebas es precisamente porque les falta ancho de banda para emitir según los estándares de calidad del formato, un ancho de banda del multiplex autonómico que no pueden usar porque se encuentra en ese limbo de canales que están sin ser o que son sin estar o que están pero no deberían o deberían estar pero no los vemos, por culpa del extraño repartimiento de las licencias. Hace poco, una de las brillantes mentes de Metropolitan TV nos descubría que “las energías influyen en nosotros y pueden apagar una vela” (¡?). Son cosas éstas, las de apagar velas así porque sí, en las que por lo visto se entretienen energías o espíritus juguetones (las corrientes de aire no las consideraban). Otros espíritus juguetones hace tiempo que manejan la autonomía andaluza como quieren, y, es verdad, lo menos grave es que la TDT sea una barraca y una timba. Pero esta cadena de magos traperos que ha llegado inexplicablemente a nosotros me ha recordado que aquí todavía desconocemos el exorcismo o la brujería que puedan con tanto fantasma.


La pava. Una pava puede ser el corazón, el orgullo, la identidad y la alegría de un pueblo. Un pueblo resumido en una pava es, desde luego, un prodigio de síntesis y simplicidad. La gente podría perder mucho tiempo buscando a su manera la felicidad, el sentido de su existencia, su lugar en el mundo, pero si todo esto te lo da la pava (tirar a la pava del campanario, ver cómo la pava cae, coger a la pava, celebrar que se ha cogido a la pava, enfadarse si ha sido un forastero el que se lleva la pava o si llegan periodistas a preguntar qué ven en la pava...); si todo te lo da la pava, decía, la vida se vuelve más sencilla. No deja de sorprenderme a lo que el ser humano puede llegar a prestarle no ya atención, sino fervor, pasión. La pava, esa pava de Cazalilla, en Jaén, no me parece interesante porque sufra o se la maltrate o acarree multas, sino por el misterio de que mirar caer a una pava desde lo alto lleve a tanta devoción, jolgorio, identificación, dignidad y altivez entre aquella gente. Tanta que en Andalucía directo tuvieron que cortar la conexión porque un lugareño, quizá algo borrachuzo, se puso un poco metepatas con el reportero. Parece que están acostumbrados a que la religión de su pava sea incomprendida o criticada por los forasteros y eso les hace ponerse a la defensiva y hasta agresivos. Normal, cuando la pava lo es todo y adivinan que no se la respeta lo suficiente. Sí, su corazón, su orgullo, su identidad, su alegría, esa pava... “Hemos gozado que te cagas”, dijo el lugareño antes de que cortaran. Tan sencillo, tan directo... Hay pava y se goza. Hay pava y se es. ¿Incomprensible y primitivo esto de la pava? Quizá sólo dolorosamente andaluz.


Madonna o los pasopalios. Qué cosas pasan en Tecnópolis. No sé si fue un fallo de edición, o es que todo está mezclado en la cabeza de los que hacen este programa, o que yo no soy capaz de ver la conexión entre la cartografía andaluza y Madonna. El caso es que Tecnópolis nos mostraba Andalucía cayendo del aire en Google Earth y otras modernidades cartográficas nuestras o prestadas cuando, de repente, sin venir a cuento, salieron aquellas imágenes de la Semana Santa sevillana que rodaron los Lumière y, luego, el vídeo que hizo Madonna con el torero Emilio Muñoz. Yo pensé que la Junta había hecho sostenible a Madonna. O a los pasopalios.

Los días persiguiéndsoe: Socialistas (1/02/2011)

Los socialistas se aúpan, los socialistas se apuñalan, los socialistas se besan, los socialistas se mueren todos un poco, mordidos por su rosa y por su rey como en una enfermedad medieval o romántica. Ya sólo les queda el color rojo de su España o de sus últimas transfusiones. En la convención de Zaragoza lo que parecía era eso, que habían montado un hospital pintado de rojo, con ascensores donde subían y bajaban trasplantados, cadáveres, incubadoras y yesos. Los elogios a Zapatero parecían extremas unciones, las flores con muerte de los hospitales. Los micrófonos les sientan ya a los socialistas como marcapasos. Aún habló Chaves de la grandeza del liderazgo del PSOE y de Zapatero, pero era una grandeza de faraón momia y eran palabras de las que se dicen a las tumbas. Aquello parecía el entierro de un gato.

Los socialistas resisten, los socialistas se inmolan, los socialistas se defienden, los socialistas se empujan hacia la silla o hacia la ventana, los socialistas buscan un príncipe para reinar en la sola mañana de su guillotina. El que haya de llegar luego, para la siguiente reconquista, aún no lo conocen. Rubalcaba taponará la herida con sus manos y babas de viejo sapo político, pero luego, ¿qué? El zapaterismo está acabado y el felipismo no puede durar ni como arqueología. Si Griñán pierde aquí, las dos generaciones morirán, curiosamente, a la vez. Entonces veremos qué nueva socialdemocracia puede surgir, y si es capaz de dejar atrás los esqueletos de los unos y las memeces de los otros.

Los socialistas sufren, los socialistas se dignifican, los socialistas piden ahora más una madre que una victoria. Pero aún es pronto para eso. El PSOE vivirá un interregno mientras el PP estará gobernando con sus contables y sus monjas, que es lo que ocurrirá. Y los socialistas no podrán recurrir a la épica del obreraje, como antaño, ni al ingenuo o cobarde buenismo dormilón de Zapatero, ya prescritos por la historia y por el error. Tendrán que inventarse una nueva socialdemocracia moderna, realista, laica, comprometida, meritocrática, honrada, cohesionadora y descargada de venganzas y mitos terreros del pasado. Pero ahora, en España y en Andalucía, el socialismo son unos ninis y unos señoritos.

Le escuché a Griñán estas declaraciones durante la convención de Zaragoza: “Estamos construyendo sueños que harán realidad nuestros hijos y nuestros nietos. Eso es fundamentalmente lo que hacemos los socialistas con nuestras políticas, crear un marco futuro ilusionante para todos”. Además de llegar ya muy tarde con estas campanillas de hadas y de volver a ofrecernos futuro empeñado, es que precisamente son ellos los que sabemos que no podrán llevar a cabo eso. Han demostrado con hechos que, entre la flojera, la autocomplacencia, la torpeza, la codicia, el sectarismo, la ignorancia, la ñoñería y el escaparatismo, sólo pueden darnos lo que tenemos ahora: el fracaso. Tendrán que ser otros, quizá otros socialistas que aún no vemos.

Los socialistas se mueren, los socialistas se purgan, los socialistas se duelen, los socialistas se buscan. Se les van sus duros generalones y sus leves flautistas, se los lleva el pueblo desencantado igual que hormigas hacia su agujero, ala a ala. Quizá de vez en cuando un partido tiene que pasar por ese incendio, esa purificación de la derrota, para que pueda surgir algo nuevo y esperanzador. Yo esperaré a esa nueva socialdemocracia, si tiene la valentía de salir. Pero antes veremos carros de cadáveres, últimos lamentos, manos de ahogados, caciques vencidos y muchos hospitales de soldados y locos y enamorados.

Somos Zapping: Nada ocurre en una región aeronáutica (31/01/2011)

Modernidad y limosna. Los informativos de Canal Sur ya ponen titulares de guerra: “En defensa de los intereses andaluces”, rotulaban. Quedaba bonito y hasta un poco guerrillero. Parecía que era De Gaulle, y no Griñán, quien viajaba a Bruselas. En la larga pelea política que queda, veremos mucho este lenguaje de trinchera y de héroes, por parte de la Junta y por parte de sus voceros de Canal Sur (este viaje ya le pareció “histórico” a Mario Jiménez, palabra también muy de combate y resistencia). Pero Griñán fue sólo a llorar y a pedir. No se soluciona con un viaje algo que constituye un mal estructural de nuestra economía: el peso desmesurado que tiene aquí aún el sector agrario. Por eso nuestro competidor es Marruecos, cosa que nos señala el lugar que nos corresponde. No han sabido crear alternativas al viejo y sufrido campo, que para mantenerse en su tamaño necesita subvenciones, ayudas y empujones que Europa quizá se ha cansado de pagar. Hace poco, las noticias de Canal Sur nos enseñaron a Griñán inaugurando un flamante Centro de Tecnologías Aeroespaciales y yo pensé lo triste que resultaba ver a nuestro Presidente admirando brazos robóticos que parecían hacer una rara calceta o jugar al tenis entre ellos, mientras hay que ir a Bruselas a seguir pidiendo dinero para que no se nos pudran los tomates. “Es un importante paso para consolidar a Andalucía como región aeronaútica”, se ufanaba Griñán. “Región aeronáutica”.... Quizá lo sea cuando salgan de aquí más aviones y rovers marcianos que puerros y lechugas. Pero de momento, nuestra industria es pobre y estos brillantes escaparates tecnológicos impostados sólo acentúan más el hecho de que nuestra economía sigue basada en el azadonazo, en el lavadero de rábanos, en el yeso y, como mucho, en proporcionarles postales y papas aliñás a los turistas. Esa Andalucía de vanguardia suya no cuadra con que nos amenacen las hortalizas del Magreb ni con que tengamos que seguir suplicando dinero de fuera para un campo que sigue ahí con tantos brazos y penas porque no hay otro sitio donde echar mano. Pero en la retórica de guerra, de propaganda, se puede ser moderno y salvador y pedir limosna para cebollas, todo a la vez. Y sin que Griñán cambie su cara de satisfecho de una noticia a otra.


La importancia de los monos. Sólo en Canal Sur es posible que unos monos tomando caldito en Valencia aparezcan en el minuto cinco de sus informativos, estando como está la temperatura política de la actualidad. Y tras haber pasado por niñas atacadas por perros, palizas de discoteca y nevadas de Teruel. Hemos dicho ya alguna vez que no es inocente eso de que comiencen siempre por los sucesos, los incendios y los tormentones, sino que responde a la intención de transmitir que, en la eternidad y la incólume paz de Andalucía, nada grave ocurre si no es por un loco, un accidente o una ventisca. Tanto frío hacía en Valencia que los monos del zoo estaban “siendo alimentados con un aporte extra de calorías”. Eran las 21:05. ¿Qué importancia le puede dar el telespectador andaluz a lo que venga tras eso? Nada, meras anécdotas que no llegan a ese frío de los monos: la política como siempre, la Junta salvándonos y los demás molestando. Nosotros tan a gustito y esos monos tiritando...


Silencios y regalitos. Hubo que esperar mucho, entre los monos, los paraguas y otros noticiones de primera de las noticias de Canal Sur, para que llegaran al escándalo de los EREs de la Junta, que ya investiga una juez. “El auto surge a raíz de las irregularidades destapadas en los expedientes de regulación de empleo de Mercasevilla”, dijeron. ¿Pero qué irregularidades?, se preguntaría el telespectador andaluz. Pues tendrá que enterarse en otra parte, porque Canal Sur no dijo nada más. Ni que ha cobrado gente que no había trabajado allí en su vida, ni que algunos están conectados con el PSOE, ni que no es sólo Mercasevilla. Mucho más diligentes estuvieron con las declaraciones de Arenas en Veo7, que sacaron en los titulares y luego llevaron a apostillas de Esperanza Oña, Mario Jiménez y Mar Moreno. “Polémica en el ámbito político andaluz tras sugerir Arenas que ETA tiene relación con el 11-M”, decían, mientras rotulaban “Arenas resucita la 'teoría de la conspiración'”. Canal Sur, a lo suyo, claro. Pero Arenas, ¿qué pensaba? Debería traerse a Acebes para hacer campaña con él. Seguro que eso es lo que le falta para terminar de ganarse al electorado andaluz. ¿O es que sólo quería ganarse a los taxistas con COPE? Pues eso, de la manita de Acebes y volviendo a sacar a ETA en el 11-M, seguro que la presidencia de la Junta ya es suya. Menudo talento el de Arenas. Vaya regalito le ha hecho al PSOE.

25 de enero de 2011

Los días persiguiéndose: La reconquista (25/01/2011)

Ha comenzado la reconquista, el desquite, con fiestas de cumpleaños a ritmo como de Xuxa, aquella cantante infantil sin voz, toda piernas y sombreros, un poco como Rajoy. Lo esperaban desde el burbon con veneno de las Azores, desde los trenes malditos de la muerte, desde aquella legislatura del odio. Zapatero les ganó dos veces sin más que terminar las palabras con zeta y aprovechar el asco de la gente, que disfruta todavía más castigando a los gobiernos engreídos que con las hazañas del fútbol. Ahora le tocará al PSOE probar la rabia del pueblo traicionado, primero desencantado y luego definitivamente furioso por la torpeza de Zapatero, por sus ministros teletubbies, por su economía de abrir y tapar zanjas, por su progresía de ñoñerías y gafapastas, y por la horca a medida que le fue colocando a cada españolito en el salón. Hasta por el cabreo del tabaco, tan carpetovetónico, va a pagar Zapatero.

En Sevilla, confitería del barroco y palacio del rival político, el PP se sintió ya ganador y resarcido. Hizo una convención para mirarse las trenzas de princesa. A pesar del aburrido Rajoy, las gradas ondeaban la gaviota igual que el rayo de la victoria, una victoria que olía como el ozono. De momento, no enseñan demasiado a los sacristanejos ni a ese tea party español que a lo mejor no existe o a lo mejor son ésos de siempre que se acuestan con cirio, bandera y rosario del Papa, aunque Mayor Oreja dio la cantada definiendo al PSOE como “el partido de la muerte”. Parece que vienen con la calculadora en la oreja y la tijera en la mano, como tacañones, y sin embargo es eso lo que hace falta. Hasta han tenido el valor de meterse con las autonomías, pero no contra el legítimo, útil (si se hace bien) y hasta sentimental autogobierno de las regiones, sino contra su despilfarro, su gigantismo, sus redundancias, sus séquitos y sus mantenidos.

A Zapatero le bastó con su zeta y a Rajoy le puede bastar con no ser ZP. Creen que la mayoría del país piensa que es imposible hacerlo peor que el leonés errante y por eso el PP lanza sus propuestas sin mucho perfilado, con más borrador que tinta. Tampoco les hace falta un gurú, un Moisés como fue Felipe González o un Niño Jesús como fue Zapatero. Rajoy, un político gris, sensato y como tejedor, bien les sirve contra una sombra, contra un desahuciado.

En España el PP espera la marea y en Andalucía, el milagro. Gallardón dijo que la Transición no terminará hasta que el PP gobierne en Andalucía y yo estoy de acuerdo. La democracia no puede tener partidos naturales de los pueblos, que es como suele venderse aquí el PSOE. Y al PSOE andaluz ni siquiera lo sostiene el éxito, sino al contrario, un largo fracaso, compensado eso sí con una fatigosa inercia, una herencia mitificada y un poder desmedido y ubicuo. Pero quizá se le olvidó a Gallardón el otro lado de su frase: para que gane en Andalucía, el PP tendrá que haber completado también aquí su particular Transición. Es decir, desprenderse de señoritos y fachosos, de tufos rancios y beatería, que aquí parece que nos duran o nos duelen más. Creo que Arenas ha hecho mucho en este sentido, aunque a veces se le noten querencias o extrañas hipotecas con el discurso tradicional de la derechona. En Sevilla, con las gaviotas como delfines, Arenas todavía no parecía esa princesa prometida, a pesar de que la última encuesta, de la Universidad de Granada, le da 9 puntos de ventaja. Que tenga cuidado, que las encuestas engañan más que las básculas. Cualquier día sale el pueblo con una rabia o un asco, se carga todas las predicciones y deja las reconquistas convertidas en ceniceros.

Somos Zapping: Creemos en Chaves (24/01/2011)

Flores y babas. Ver a arrimados y lacayos hacer el pastelón no nos espanta, aunque nos indigne. Duele más (y es más peligroso) que los periodistas ignoren los hechos, la realidad, que es su materia prima, y se dediquen a dar saltos de fe y a poner la mano en el fuego por los políticos (¡por los políticos!). Trataba la tertulia de El meridiano el fallo del TSJA que sentencia a la Junta a abrir expediente a Chaves por el caso Matsa, pero aquello parecía un besapiés. Crujían las vertebras de las espaldas dobladas hasta el suelo y una agradecida babilla chorreaba en los micrófonos, mientras la única voz que pretendía explicar razonadamente el asunto era silenciada como a tartazos. El tono ya lo dio la ínclita Susana Díaz, en unas declaraciones que servían de introducción al debate: “Hay algo que los andaluces tienen claro, y es la honestidad y la talla moral (...) de Manuel Chaves”. ¿Los andaluces, así, en general? En fin. Pero no le fue a la zaga, ya metidos en faena, Javier Aroca, quien dijo de Chaves que es “una persona que si por algo se ha destacado en su trayectoria política (...) es [por ser] un hombre honesto en su fondo y en sus formas”. Ay, ese amor de hijo... Tampoco Francisco Giménez Alemán quiso quedarse sin lanzar su beso al aire y argumentaba (¿argumentaba?) de esta forma: “Creo que el señor Chaves ha sido una persona de una honestidad ejemplar en la presidencia de la Junta”. ¿Qué se puede añadir cuando hay tal fe? Aleluya, tan sólo. Bueno, también se puede decir lo que apostilló Mabel Mata: “Y además, a Chaves, una de las cosas que más le puede doler es que se cuestione su honestidad”. Acabáramos. La prueba de la inocencia y honradez de Chaves es que le duele que las pongan en duda. Y ahí está el periodista (¿periodista?) para dar por buena esa prueba, remarcar el grito de inocencia del político, sumarse a su indignación, prestarle su apoyo moral y asentir con tristeza y empatía. Para el áulico Javier Pérez Royo, también “la conducta del Presidente ha sido totalmente correcta”. Sí, eso fue capaz de decir un catedrático de Derecho Constitucional ante la clara sentencia del TSJA y la no menos clara Ley de Incompatibilidades. ¡Llegó incluso a fingir que no distinguía la jurisdicción penal de la administrativa! Sólo Paco Reyero intentó al menos explicar el sentido y los fundamentos de la sentencia y colocar en su sitio los hechos (¡hechos!). Pero se encontró con la estrategia de embarullamiento e interrupciones de Pérez Royo, que sacaba en desesperados manotazos los bigotes de Gürtel y el voto particular del presidente del tribunal (uno contra cinco). Y también se encontró con la moderadora, que no sólo no paraba a Pérez Royo para que Reyero pudiera terminar de explicarse, sino que, deseosa de acabar con toda aquella incómoda conversación rápidamente, entremetía un “bueno...” cortante e intentaba acallar al director de la edición andaluza de La Razón hasta con las manos. Sí, no sea que los andaluces se enteren de qué dice esa sentencia y por qué Chaves ha metido la pata. Sólo hubo una intervención por contertulio, tres hechas de flores babeadas y otra saboteada... Y Mabel Mata preocupada por cómo se siente Chaves... ¿Alguien se extraña de que en la entrevista que le hizo a Griñán este asunto ni se mencionara? Una sociedad acrítica y un periodismo mayoritariamente servil con el poder constituyen una de las mezclas más nefastas que se pueden concebir en democracia. Esta mezcla la tenemos en Andalucía. Y generosamente subvencionada con dinero público.


Mi Primera Cartilla. A los ninis de Griñán los hemos visto soltando memeces ante los micrófonos, pero nunca los habíamos pillado así como haciendo cuentas con los dedos, en mitad de ese parvulario en el que viven el resto de su tiempo. Hasta que en las noticias de Canal Sur nos dimos cuenta de que Mario Jiménez lee sus papeles siguiendo el renglón con el boli, como si fuera Mi Primera Cartilla. Pero tampoco vamos a exigir a estos políticos nuestros no perderse en un folio sin ayuda del dedito. Leer de corrido y sin puntero es sin duda cosa de esa élite enemiga del pueblo. A lo mejor lo piden de ministro para arriba, por las apariencias, pero para un carguito autonómico, no vamos a ponernos tan severos. A ellos les basta con silabear, balbucir y palmotear. Y supongo que también con ponerse a hacer caquita ellos solitos.


Andaluz en Andalucía. Palabras de Mar Moreno tras un Consejo de Gobierno: “Es un Gobierno andaluz... [pausa] que propone y alcanza acuerdos. Es un Gobierno socialista de Andalucía que marca el camino a seguir”. ¿Un Gobierno andaluz? ¿En Andalucía? ¿Cómo han conseguido eso? No paran de deslumbrarnos con sus éxitos. Y sus tontadas.

Los días persiguiéndose: Nepotes (18/01/2011)

Éste es un país de sobrinos, nueras y gente de bautizo. Lo sabemos desde los mostradores del pan, el andamio y las boticas; desde el pregúntale a tu cuñado y el mira si me colocas al niño. La institución del Fulanito me conoce, del me manda mi hermano, del a ver qué puede hacer usted, del ya sabe quién es mi padre. Si funciona para los aprendices de barbero, imaginen en las administraciones públicas. Pero esto no lo hemos inventado ahora nosotros, sino los romanos y los papas hace mucho, y tiene que ver con una concepción familiar del poder, muy del Antiguo Régimen, y con el carácter que no sé si llamar latino de una sociedad basada en el favor y en su contrapartida, en el hoy por ti y mañana por mí, en el qué hay de lo mío que yo ya cumplí lo que me tocaba, en el vamos a llevarnos bien que a los dos nos conviene. Así se hacen negocios y política y hasta cultura. Son el enchufismo y el amiguismo que nos convierten en una sociedad de mediocres.

Llega un momento, sin embargo, en que ni siquiera hace falta una contrapartida: basta la disuasión del poder. El poderoso coloca descaradamente o entremete más discretamente a su familia o amigotes, y el que proteste que se atenga a las consecuencias. Añadamos unas leyes bastante laxas y tendremos lo que hoy nos aflige, esta mugre de hermanísimos, hijísimas, esposísimas y demás que viven alrededor del panal público o de sus hilajos desprendidos, panal que el poderoso dispone y reparte. Ahí está el caso Velasco. ¿Es que ninguno de estos barandas tiene una esposa o un hijo con una mercería, o que se haya preparado una honrada oposición a Correos? ¿Es que tienen que revolotear todos por las subvenciones y los carguitos? Recuerden a los hermanos Chaves con lo de Climo Cubierta, recorriendo toda la línea que va de concebir el presupuesto público a materializarlo en dinero en su mano. Y si la cosa levanta demasiada polémica, pues al hermano se le busca luego un huequito en cualquier otro lado, como a Leonardo Chaves, presidiendo un club de baloncesto (patrocinado por una caja de ahorros, qué revelador).

No hace falta ponerse leguleyo para que el caso Matsa repugne moralmente. Basta el sentido común: una empresa contrata a la hija de Chaves para que tramite una subvención que su padre deber firmar. O incluso aunque él no la firme en persona, una subvención que debe aprobar el aparato de poder que maneja su padre. En cualquier lugar civilizado, esto sería un escándalo. Aquí, ya vemos que no. Aquí lo que ocurre es que, simplemente, como cualquier padre, Chaves sólo quiere “lo mejor para sus hijos”, según la increíble justificación de aquel consejero, Luciano Alonso. Pero la impunidad en la que se siente abrigada esta gente hizo que Chaves ni siquiera cumpliera la somera ley saliéndose de aquel Consejo de Gobierno, que es lo único que pide ingenuamente, y que, por otro lado, no impide que el resultado sea el mismo. Es este engreimiento de Chaves el que le puede costar la inhabilitación.

Ay, este país de cuñados, pillos, enchufes y favores... Nepotismo viene de sobrino en italiano, esos sobrinos de los papas (realmente hijos) que enseguida eran nombrados cardenales. Es lo que ocurre cuando el gobernante no se siente servidor de la ciudadanía, sino cabeza coronada. Por eso lo público se nos ha llenado de aprovechados y nepotes. Sin duda nuestras leyes no son lo suficientemente duras con esta lacra. Pero yo sigo manteniendo que lo que no es meritocracia es sencillamente corrupción.

Somos Zapping: Asfixia patrocinada por la Junta (17/01/2011)

Tatuaje. Eso de que las banderas o los emblemas cubran el paisaje y presidan cualquier aspecto de la vida ciudadana siempre me ha dado un poco de repelús, como si aún batiera de lejos aquel aciago Nuremberg. Quizá el logo de la Junta lo que parece es eso, un gran zepelín a tiras que flota sobre Andalucía. Lo veo en marquesinas, autobuses, edificios, carriles bici, recetas, carnés, gorras, chaquetillas, uniformes, coches, señales de tráfico, panfletos, conferencias, fundaciones, patrocinios... La Junta lo ocupa todo, lo dirige todo, está en todas partes como un ojo y una mano puestos allí, como un hierro con el que han marcado el mundo que nos prestan. Pero no es una flor de lis, sino el signo de una administración ubicua, paternalista, todopoderosa, gigantesca, que no deja espacio para nada más. Al logo de la Junta, sol de calcomanía, bandera un poco japonesa de nuestra vida, lo he visto casi en cualquier lugar. El otro día, en 2 minutos de Tecnópolis, salió en desvíos de caminos, coches, solapas de técnicos... Incluso vi hace poco en Andalucía directo un gran cartelón juntero de fondo mientras un médico explicaba la maniobra de Heimlich, la que se realiza para los atragantamientos. Hasta en la asfixia nos tiene que patrocinar la Junta. Pero nada tan descriptivo, tan agónicamente gráfico, como lo que me encontré en Los reporteros. Sólo era un reportaje sobre los títeres de La Tía Norica, pero uno de ellos, que era como una puta vieja, una cupletera tetona, un travesti de cabaré o algo así, un personaje vulgar y cachondón pero a la vez terriblemente melancólico, tierno y derrotado, exhibía en el brazo un tatuaje que era el logo de la Junta encerrado en un corazón. “Y mira, mira: apoyada por la Junta de Andalucía, sácame el tatuaje, niño”, decía el actor. Y yo pensé que ésa es Andalucía, esa decadencia que rezumaba ese títere, esa carne castigada pero reidora, y marcada, patrocinada o prostituida por un símbolo que tiene algo de chulo castigador, de amor portuario, de esperanza ingenua, de sueño de vieja loca, de tótem primitivo, de nombre de hijo pródigo, de Corazón de Jesús civil para creyentes desahuciados. Sí, ese logo, ese tatuaje de nuestro fracaso. A fuego lento lo han marcado y para siempre iremos con él.


Lo imposible. Llevaban prismáticos y GPS, radios y protocolos, todoterrenos y casi escafandras. Parecía que vigilaban un encuentro en la tercera fase o que planeaban hacer de una montaña un sincrotrón. Pero no, en Tecnópolis tal despliegue debía de responder a algo bastante más agreste. “Nuestro reto es alcanzar una ganadería sostenible”, decía un agente de Medio Ambiente mientras el objeto de su interés aparecía por la alta montaña de la Sierra de Castril: ovejas. Planeando una ganadería sostenible a partir de ovejas montunas de la sierra. ¿Serán capaces de alcanzar ese reto? ¿Será posible en ese ambiente electrizado, hipertecnológico, atrofiado de contaminantes, en el que crepitan la radiactividad, el feo plástico y la obscena suciedad de nuestra civilización; será posible, digo, lograr en aquel lugar tan hostil para ello el milagro de que las ovejas se conviertan en ganadería sostenible? Pues en eso trabajan, en ese casi imposible objetivo se afanan los brillantísimos técnicos de la Junta. Un día llegará, sí, en que las ovejas sean sostenibles. Con suficientes medios y financiación, y con un gran equipo humano como el de la Junta, seguro que se conseguirá. Ovejas de la sierra sostenibles... Cuesta soñarlo, siquiera... Pero hay gente que trabaja sin descanso por lo imposible. Ovejas de la sierra sostenibles... ¿De qué seremos capaces después de este hito? Da vértigo pensar adónde hemos llegado y adónde podemos aún llegar.


We are the flamencos. El flamenco de Quintero ya tiene hasta su We are the world. Sí, un himno reivindicativo que oí cantar entre las galaxias de sillas de su decorado. “Sueño que sueño que el mundo es flamenco / Como tú, sin saber lo llevas dentro”, dice la letra. No sé qué pensar del mundo flamenco que pretenden empezar a construir, salvo que esa yihad va a tener que ganarse a zapatazos: no creo que el resto del mundo acepte sin más que lo conviertan en un rengue. Lo que sí es verdad, como preveíamos, es que este flamenco suyo de la Unesco se empieza a abaratar: he visto a César Cadaval metido en el jolgorio, al propio Quintero recitando y marcando el compás con los nudillos, a alguien bailar una especie de break dance sobre una mesa, y hasta a uno de estos grupos de rumbita tontipija (no sé cuál, no distingo los tintes ni los mofletes de unos u otros) colgándose el mérito y la raza del arte jondo. No sé lo lejos que llegará esa conquista. Eso sí, que ya hay quienes están viviendo mucho mejor a cuenta de esta cruzada, eso es seguro. Lo de We are the world al menos era para África. Esto es para su bolsa.

Los días persiguiéndose: Bob Esponja (11/01/2010)

En la cabalgata de Reyes de Sevilla pasearon a Bob Esponja, personaje con cara de edredón que habita en tres mundos submarinos: el suyo, el de la infancia y el de la televisión. Nunca he visto su serie, no sé de qué van sus aventuras, pero pensé que la estrella de Belén apuntaba este año al plástico, que la religión ya va por Spiderman, que los mitos consisten en pintarles ojos a las piedras o a las nubes y en hacer hablar a las serpientes o a los gusanitos, que el cristianismo también es merchandising y que los dioses de los niños y los de los adultos comparten cunita. Los mesías se van abaratando e infantilizando, su corte empieza con ángeles y palomas sopranos y ejércitos con espada flamígera, pero termina en un té de muñecos. En la política ocurre lo mismo: del estadista al nini, del gobernante al señorito, del político al mequetrefe hay muchas gradaciones posibles y en estos tiempos nos ha tocado verlos en lo más bajo. Los niños creen en Jesús o en los Reyes o en Bob Esponja indistintamente porque es lo que está encima de la carroza o del mueble bar. Los ciudadanos creen en el gobernante porque está en el sillón y en Canal Sur. Hacer teología con Bob Esponja y hacer política con los gobernantes que tenemos quizá sea el mismo absurdo. Sólo dejan lugar para la creencia de los chiquillos, las cabalgatas con azúcar y ese lenguaje desaforado de ojos, bocas y manos gigantes que a los adultos debería horrorizarnos.

Bob Esponja puede estar en una cabalgata o en el mismo pesebre de Dios, e igualmente cualquiera puede estar en un cargo, una consejería, un ministerio, una presidencia. Los ninis de Griñán, que en vez de declaraciones hacen anuncios de clics de Playmobil, que en vez de discursos dejan suspiritos, que en vez de inteligencia usan plastilina; estos ninis, digo, no son dibujos animados sino hijos naturales de esa macabra decadencia de la política que ha culminado en el infantilismo y la memez. Y quizá el primer Bob Espoja de esta nueva era política fue Zapatero, que hemos visto que no era Kung Fu, un sabio tranquilo, un cuidador de flores de loto, el que hablaba con las constelaciones a través del rocío y las ardillas, sino un niño que, como niño, desconoce el valor de las cosas, del dinero, de la vida, y por eso puede llevarse todo el tiempo persiguiendo una rueda de colores, o abrazar dulcemente a un gatito hasta estrangularlo, que es lo que parece que ha hecho con España. Aquí, en Andalucía, nuestros gobernantes ya hace mucho que nos hablan y tratan como a niños, pero aún había en Chaves y su generación cierta postura de padre atabacado en su butaca. Ahora son niños gobernando a niños, y esto es ya la casita de chocolate sin siquiera una bruja.

Crecer nosotros, si no crecen nuestros gobernantes, es lo que deberíamos hacer. Empezar por rechazar el caramelo, el besito, la cancioncita; repudiar a los políticos que vengan hacia nosotros con el babi y las trenzas a cambiar cromos o a ofrecernos un peluche, exigirles que nos hablen como adultos y traigan la voz grave y la lógica pulcra, y menos corazoncitos pintados y más números por delante, y menos hacer palmitas y más doblar el espinazo, y menos hadas y más realidad, y menos 'y tú más' y más voluntad, y menos chupete y más respeto para la ciudadanía. Estamos atrapados entre los listillos vividores de lo público y los tontos con cabeza de esponja que hacen política de mocosete. Menudo panorama. Lo de ver a Bob Esponja en la cabalgata de Reyes no es nada. Lo malo es verlo sentado entre teteras cantantes en los palacios de la Junta.

Somos Zapping: Collejas y cataplasmas (10/01/2011)

Vieja y nueva guardia. Vinieron desde Madrid Rubalcaba y Chaves, con aleteo membranoso y sin traje de bonito, sino de faena, para que no se salpicaran las corbatas. Cumbre, gabinete de crisis, emergencia en las santas vacaciones, el día 5, el de las cabalgatas de los niños, el de las calles resbaladizas, el de la última borrachera. Cuando ni el secreto ni la discreción fueron posibles, intentaron que aquello pareciera una reunión institucional de rutina y eso aún fue más ridículo y patético. “Gobierno, Junta de Andalucía y Partido Socialista han celebrado hoy una reunión en Sevilla para coordinar actuaciones en Andalucía”, decían en las noticias de Canal Sur. Dejémoslo en el PSOE solamente, aunque ya sabemos que ellos no distinguen entre las instituciones y el Partido. Los ministros no van con jerseicillo para tratar asuntos de Estado, sino cosas de casa, que era a lo que venían. Rubalcaba, Chaves, Griñán, Moreno, Pizarro, Jiménez, Díaz, reunión de los grandes jefes y ancianos con los mayorales, capataces y gobernantas para poner orden en este cortijo que se les viene abajo. Mucho hablaban los medios de la vieja y nueva guardia, pero ésa es una diferencia que yo no veo. No hay una nueva generación en el PSOE andaluz, sólo hay viejos leones que permanecen y jóvenes cachorros de lo mismo que los imitan, con idéntica concepción del partido, idénticos modos e idéntica política, pero más inexperiencia y torpeza. “Hay una gran sensibilidad del conjunto del Gobierno hacia lo que tienen que ser las necesidades de los andaluces y las andaluzas”, manifestaba Susana Díaz. ¿Cómo que “lo que tienen que ser las necesidades de los andaluces”? ¿Es que nuestras necesidades vienen impuestas, diseñadas o seleccionadas por el Gobierno? Yo creía que la necesidades simplemente las teníamos y el Gobierno debía intentar satisfacerlas... En fin, otra tontería de estos ninis, de tantas que les salen al querer alargar y retorcer las frases, que es lo que ocurre cuando ni se sabe hablar ni qué decir. “Sin caer en triunfalismos, pero las cosas se están haciendo bien”, remató en su línea habitual la ínclita Susana Díaz. ¿El mefistofélico Rubalcaba o el desahuciado Chaves van a cambiar en una reunión esta forma marrada e idiota de hacer política, este partido quemado, atrofiado y tan endiosado como fracasado? No, desde luego que no. Hace falta mucho más. No es una colleja de Rubalcaba lo que necesita esta tropa, sino la gran y definitiva colleja de la ciudadanía.


Desapego. Si no pueden darnos trabajo ni traer crecimiento económico, ¿con qué nos podrían aliviar? Pues con consuelos ascéticos, budistas o taoístas, como el del desapego, el desprecio por las cosas materiales, demonio viejo como la carne. Es lo que intentaron en Los reporteros, machacándonos con eso de que las empresas y los bancos nos empujan al consumismo y nos esclavizan. Todo nos iría mucho mejor si corrigiéramos nuestros “hábitos de consumo perversos”, aseguraban. Entre esos hábitos perversos o lujos superfluos citaban comer naranjas en agosto, comprar teles, móviles y cacharritos electrónicos, e incluso tomar demasiadas pastillas cuando sabemos que “las grandes empresas farmacéuticas inducen al consumo de medicamentos y crean enfermedades falsas”. Por cierto, esto último lo dijo Juan Torres, un catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla que hablaba como Sánchez Gordillo. Ni frutas fuera de temporada, ni teles, ni ordenadores, ni tampoco médico (“acudimos a costosos especialistas y a complicados tratamientos sin poner el foco en la prevención y en una vida saludable”, insistían). Pues nada, verdura del tiempo, parchís y quinqué en el salón, tam-tam para comunicarnos, cataplasmas de la abuela cuando estemos malitos y a volver a la Edad Media, que así la crisis dolerá menos. Seguro que entonces no necesitaríamos tantas zarandajas de dinero, sueldos o empleo, que es que nos quejamos por vicio. Así haríamos “políticas del buen vivir” en vez de ““políticas para el buen hacer de los mercados y de los banqueros”, según nos volvía a explicar el economista revolucionario o hippie, que también nos recordaba que “el 65% de la población mundial no ha hecho nunca una llamada telefónica”. Cómo envidio a esa feliz mayoría, que seguro que también tiene la suerte de carecer de electricidad y de agua potable y de comida que llevarse a la boca. Ellos sí han alcanzado la sabiduría. Menos mal que llega la bendita y purificadora crisis, nos recuerda todas estas verdades y nos invita a deshacernos del lujo en el que nos revolcamos obscenamente. Dejen todo lo que tienen, cojan sólo una túnica y unas sandalias, y sigan a esta gente hacia su cueva de la felicidad. Sólo padecerán la crisis los que quieran seguir comprando, comiendo, trabajando y viviendo. Perversos locos...

6 de enero de 2011

Los días persiguiéndose: Reyes Magos (4/01/2011)

Ya no amanece junto a mi cama una bicicleta roja, grande y brillante como una cosechadora, ni me mira un rifle de John Wayne sobre la silla, ni me espera en el salón un microscopio que será un hospital para moscas. Aquello no era mágico por quienes lo traían, Reyes Magos o padres, sino por cómo aparecían sin sentirlos, en una mañana que ponía ella sola cosas en la ventana. Ni siquiera recuerdo cuándo me di cuenta de que los regalos eran de mis padres, de que los Reyes Magos sólo eran gente del ayuntamiento conchabada con los barrenderos. Pero sí recuerdo la diferencia entre el regalo aparecido y el que luego ya vino de otra manera, como la compra del día, y eso era lo que distinguía a la magia de la cesta del pan. Supongo que esa diferencia tenía que ver con el dinero, con la conciencia de su existencia y su dureza, que quizá es lo que nos saca de esa primera niñez, y no tanto descubrir que Melchor es un ferretero del pueblo.

La niñez en la política, igualmente, quizá es pensar que las cosas aparecen sin más y que no cuestan. Y no sólo me refiero a dinero, sino a esfuerzo, tenacidad, inteligencia o paciencia. Y tampoco me refiero sólo a los gobernantes, ni sólo al pueblo, sino a ambos. El ciudadano se acostumbra a pedir y a esperar dormido, y los políticos a prometer, a conceder de palabra o a amañar envoltorios virtuales, o sea propaganda. Por eso nuestros gobernantes se dirigen a nosotros como a niños. Es a ese lenguaje al que respondemos todavía: a la fantasía, a la emotividad, a la inmediatez y al capricho. Sólo queremos ver que la ventana se llena un día de regalos o de sus promesas, sin preocuparnos de dónde vienen ni qué ocurrirá después. Las manos de los niños ignoran la historia y el futuro de lo que tocan, son puro presente. Zapatero no hubiera sido posible sin esta niñez política. Olvidó el dinero, la responsabilidad, la historia y el futuro de las cosas, y se vistió de chocolate como Baltasar, hasta derretirse. Y qué decir de Andalucía, eterna cabalgata de Reyes, larga vigilia antes de la abundancia que nunca llega, amanecer siempre pospuesto que rapta cada día al poni que nos iba a despertar.

Yo ya no quiero regalos que salen de los zapatos, yo ya no quiero ignorar de dónde vienen los caramelos ni los monstruos. Yo quiero saber y no ser engañado y asumir mi responsabilidad y mi fuerza y mis límites, y esperar no la alegría del milagro, sino esa otra de lo ganado, lo merecido, lo peleado. Pero despertar a los chiquillos por la oreja y acuciarlos hacia la madurez, ¿cómo se hace? Sí, todo este mundo de chiquillos, la ciudadanía mocosa y los políticos de pantaloncito corto que nos gobiernan, esta Andalucía de toboganes y estas confortables legañas de domingo... Ya no hay cartas que escribir a los Reyes Magos. Ya no hay que pedir, sino que hacer. Hay que bajar a los políticos de las carrozas, hay que subir a los ciudadanos a los podios, hay que hacer triunfar a la honradez y a la inteligencia, hay que expulsar y avergonzar a los canallas y a los mentirosos y a los necios y a los ladrones, hay que contar el dinero en su justo peso, hay que saber medir y guardar y repartir. Y hay que derrocar en política a los Reyes Magos, con sus falsos rizos y camellos y su Visa sin límite. Prefiero personas sin magia, que sí tengan que cuidar las monedas y el tiempo, con ojos para ver el mundo como es, voluntad para cambiarlo y sabiduría y justicia para llevarlo a cabo. No se trata de buscar a esas personas, sino de empezar nosotros a ser esas personas. Quizá entonces tendremos políticos de la misma altura. Mientras, tengan Reyes Magos los niños.

Somos Zapping: Porque esto es África (3/01/2011)

El idilio. Para su mensaje de Fin de Año, Griñán se presentó con el Idilio de Sigfrido de Wagner y su palacio con las puertas abiertas y el rosa de los mármoles aterido, como él. Pero estamos para pocos idilios con el poder y los lujos, así que el mensaje sólo transmitía ese frío de los pajarillos fuera y el del propio Griñán, que parecía un príncipe desahuciado. Leyó tieso, triste y con automatismo su villancico de buenos deseos, confianza y caramelo, y yo me fijaba en el trozo de paisaje de árboles y luces fuera, que parecía atraerlo, absorberlo, como si todo en Griñán llamara a la huida, como si tiraran de sus hombros todos los puntos de fuga de la realidad de Andalucía para despedazarlo. Me pareció más descriptiva y decisiva esa imagen que todo lo que dijo sacudiéndose los problemas y la responsabilidad, llamando a los ángeles de la fortuna y a las campanillas de la esperanza, pero no como un líder, sino como un sacristanejo. “Urge restaurar el prestigio de la política”, se atrevió a decir desde su postal vienesa, él, el de los viejos urdidores y los ninis inútiles, el heredero a dedo que forma sus gobiernos atendiendo al equilibrio de las familias del partido. “La política es lo que hace mejor nuestras vidas”, añadió. Cierto, sobre todo las de los vividores de lo público, políticos, enchufados y arrimados al partido. La “Andalucía real, moderna, innovadora” le salía falsa como las angulas falsas de las cenas de ahora. Sí, estos discursos son cargantes y odiosos: esa propaganda partidista regalada en la televisión pública, esa estampa de abuela dando consejos y repartiendo carantoñas... Pero a veces pueden retratar en un solo plano toda la decadencia de una época, de un sistema, de un régimen fracasado y moribundo. Griñán iba hablando y se iba congelando frente a la puerta abierta de su palacio. El Idilio de Sigfrido (¿idilio de Griñán con su Andalucía inventada?), los mármoles rosas, la voz del Presidente que sonaba como el acordeón de un loco durante un bombardeo... Y su cara triste, y unos violines de nieve, y una realidad que parecía que había roto a pedradas los cristales del palacio para estremecernos de verdad, enfermedad y frío.


Campanadas flipadas. Es como si diera las campanadas el Pájaro Loco. Enrique Romero de nuevo manoteó, saltibrincó, nos mareó, dio pases de pecho y creo que esnifó las uvas. Se había puesto el hombre hasta un chalequillo torero para la ocasión, porque “los toreros se vienen arriba”. Yo creo que él se viene arriba con algo que se mete, ranciedumbre en vena, metanfetas de catetismo, fumeteo de establo, pirulas de tradición y una especie de andalucismo que consiste en picores. Es como un hombre orquesta de los tópicos que va dando platillazos con manos y pies a toros, olivos, postales, flamenqueos y otros andaluceamientos flipados. Qué dolor de cabeza y estómago me da.


Waka Waka. Es el día más hortera del año, en el que la noche se vomita en sus tacones y las fiestas huelen a cáscaras, barreduras y meado. La Nochevieja, día de los niñatos y los culazos, sólo podía ser más hortera en la televisión más hortera del país, Canal Sur. Noche poligonera, coplistas vestidos de camareros o de damas de honor de barrio, Chiquito de la Calzada disfrazado de Elvis Presley, La vaca lechera sonando agitanada, carnes mal enfajadas cantando el Waka Waka... Creo que ése fue el momento de la noche: tras las campanadas, unos ritmos negros llaman a una chica como una pantera de nuestra raza, que parecía que se había comido a Shakira en el camerino, para cantar esa canción futbolera o cazadora en la que todos corean con alegría “porque esto es África”. Y así es, sin duda, esto es África con el hambre en la boca, el meneo en las caderas y el folclore como hechicería. Un África pobre, orgullosa, bailona, abandonada y sufrida. Esa África que hacen de Andalucía y que la muchacha reconocía con tanta verdad como inconsciencia, recibiendo el Año Nuevo, sin saberlo, con la descripción de nuestra posición y eternidad en el mundo. Nadie se atreve a cambiar la letra de nuestra canción para, en vez de afirmar, preguntar: ¿Por qué esto es África?


Resumen. Podríamos jugar a buscarle a este aciago 2010 un adjetivo o un subtítulo, pero creo que pocos usarían la frase de Esther Martín en el especial de fin de año de Los reporteros: “Les dejo con el resumen de Los reporteros 2010, el año de la declaración del flamenco como patrimonio de la Humanidad”. Luego, entre desgracia y desgracia del año, ponían cortinillas con estampas de tablao. Ya saben que en el periodismo es fundamental saber dar la prioridad adecuada a las noticias. Pero claro, eso es en el periodismo, no en la Consejería de Atontamiento y Propaganda que es la RTVA.