9 de noviembre de 2010

Los días persiguiéndose: Política o arqueología (26/10/2010)

¿Será esto al final el neofelipismo contra el Tea Party español? Zapatero ha hecho un Gobierno dándoles la vuelta a los cuadros de la Moncloa como si fueran colchones, entre ujieres y muchachas, y desde entonces nos parece que hubiera nombrado vicepresidente al Conde-Duque de Olivares. Pero Rubalcaba ya estaba allí antes de esta remodelación, quizá fue la primera renuncia de Zapatero a su socialismo de estudiante con hojas secas en los libros, ese socialismo suyo que se diría que buscaba enamorar a una novia. Rubalcaba, el veterano factótum, con arboladura mefistofélica, con toda la germanía de la política en los ojos y en el ramaje de las manos, venía de otra edad para intercalarse en el zapaterismo de flores azules y sonrisa flotante. Los jóvenes y los laúdes de Zapatero no bastaban en esta política sucia que se hace en España con sabor a veneno. ZP quería jubilar barones pero a la vez acogía a la vieja guardia que conoce el poder, la intriga, las cloacas y las balas. Ahora ha terminado haciendo un Gobierno de resistencia en el que mamuts del felipismo se rozan en extraña promiscuidad con jóvenas que provocan a la caverna de la derecha. Un desconcertante enlosado de pretorianos y escaparatistas. Yo lo que me pregunto es si no existe un término medio entre el zapaterismo ñoño y la vuelta de los dragones del pasado. Y me refiero a un término medio que no consista simplemente en mezclarlos en un Gobierno con las fauces por un lado y la seda por otro. ¿Tan difícil era formar un Gobierno serio, competente y sin fantasmas de la Moncloa?

Y el PP, ¿qué hará? Aquí no tenemos a Sarah Palin, entre institutriz y cowboy, con su Jesús con horca y su capitalismo calvinista, sagrado y furioso. Los programas de Intereconomía no dan para un Tea Party a la española, aparte de que, a diferencia de Estados Unidos, aquí la derecha rancia y purísima no da para ganar unas elecciones, por mucho lobby que se puedan inventar. Mariano Rajoy ha aguantado bien lo de “Maricomplejines” y ha sabido distanciarse de la caverna aunque haya salido alguna vez vestido de monaguillo. En Andalucía, todavía más, Arenas es muy consciente de que la presidencia de la Junta no se la va a dar la derecha eternal, sino un centrismo cuidadosamente medido. Arenas no puede ganar sin trasvase directo de votos del PSOE al PP y por eso el espantajo de la derechona debería darle más miedo a él que a la izquierda. Rajoy ha estado dormitando porque Zapatero se mataba solo. Arenas no puede permitirse eso: enfrente tiene a un Goliat viejo y cansado, pero que todavía pesa demasiado. El Gobierno neofelipista de Zapatero y el de Griñán se parecerán mucho en la táctica y en la canas hasta que lleguen las elecciones. Prepárense porque veremos a las antiguas falanges usar los mismos prejuicios, tópicos, insultos y sandeces de hace 20 ó 100 años. De alguna manera, Zapatero y Griñán han renunciado los dos a gobernar para hacer trinchera y se han reencontrado en los viejos modos y los viejos soldados. Yo sólo espero que el resto de partidos no haga lo mismo. Quisiera ver una IU que encuentra su sitio en este siglo, una UPD que pueda aportar equilibrio, un PA que resucite sin morerías en Andalucía y un PP que no sea un Tea Party castizo, legionario o beatón. También me gustaría ver a un PSOE que pueda trascender el pestoso felipismo y el fracasado zapaterismo y establecerse en una socialdemocracia seria y decente. Y sobre todo, me gustaría verles a todos hacer política, no arqueología.

Somos Zapping: Los progres que miraban a las cabras (25/10/2010)

Gobierno de qué. ¿Para qué sirve un Gobierno? ¿Para llevar un país o para repellar un partido? Pues vean el último pelotón de Zapatero para afrontar la peor crisis de nuestro tiempo y piensen. ¿Salvarán a España una nueva ministra de Medio Ambiente, de Sanidad o de Exteriores? ¿Un portavoz factótum? ¿Un Ministerio de la Presidencia, especie de mayordomía? ¿Un ministro de Trabajo que se manifestó en contra de las propias medidas del Gobierno y que ha sido colocado ahí con la sola misión de volver a ganarse el silencio de los sindicatos? No, Zapatero piensa que ya todo está hecho o que ya nada se puede hacer, así que, aparte de recolocar a los perdedores de otras guerras (Trinidad Jiménez), se trata de disponer desesperadamente un escaparate que venda mejor su fracaso, al mando de un Rubalcaba hábil en ese principal ministerio que es el de dar caña a la oposición. Pues para eso podría haber puesto a Alfonso Guerra, la verdad... Esto se llama un Gobierno para un partido, no para un país, con lo que, para mí, Zapatero ha terminado de morir como estadista, si alguna vez aspiró a tanto, que tampoco lo creo. Y mientras, en Canal Sur, Griñán se felicitaba de un Gobierno que “tiene un acento andaluz muy marcado” y Rosa Aguilar parecía haber sido ascendida a diosa Ceres. No sé qué orgullo puede ver Griñán en los andaluces cuneros o de verdad que participan en este último gobierno de paripé y de búnker de la decadencia zapaterista. Han olvidado al país para concentrarse ya únicamente en la propaganda que les salve a ellos del desastre, pero no a nosotros de la asfixia. Para mí, es una traición. Y con “marcado acento andaluz”, esta traición me duele todavía más.


Medievalismo sostenible. Lo que se suponía que tenía que ser sostenible era el desarrollo, o sea, crecer en economía, en infraestructuras, en industria, en innovación, en modernización, pero teniendo cuidado de no cargarse el medio ambiente. Sin embargo, el margaritismo progre pronto se olvidó de la parte más importante de este concepto, la del “desarrollo”. Sí, siguen utilizando la palabra, pero sin significado, sin sustancia, y usualmente de manera ridícula. Por eso, “desarrollo sostenible” es ya ir a la playa sin echar basura o montarse en bicicleta o asomarse a los riscos para mirar a los ojos al cielo o a la cabras. En ningún sitio nos han enseñado tan bien la idiotización de este término como en la hilarante Tecnópolis de Canal Sur. El otro día, Roberto Sánchez Benítez volvió a adoptar su postura de Súper Ratón para presentarnos nuevos ejemplos de “desarrollo sostenible en Andalucía” y nos llevó a Alfacar para ver cómo hacían allí pan en hornos de leña y sacaban a pastar a ovejas y cabras. El pan calentito al estilo morisco y los rebaños con cierta pureza veterotestamentaria no sé si son “sostenibles”, pero desde luego son poco “desarrollo”. Como son poco desarrollo pasear en burro, cocer botijos, servir tostadas en casa rurales y todas esas actividades como de belén que el programa nos ofrece con singular e increíble satisfacción ¡de modernidad! Así es la tecnópolis andaluza, un especie de siglo XIX anunciado en pantallones. Pastores con vara, hogazas como para bandoleros o mosqueteros, agua de pozo y no sabemos si el horizonte de una tierra plana para rematar este medievalismo orondo de la “sostenibilidad” progre. Sólo quedarán contentos cuando a nuestro desarrollo sólo le quede el último objetivo de retroceder al sílex. Qué precioso reportaje le saldría a Tecnópolis con eso...


Migajas. Si en esta época de imbecilidad política y televisiva una rueca o un queso pueden ser “desarrollo sostenible”, una casa de empeños, trueque y segunda mano se convierte aún más sencilla y jocosamente en una maravillosa “tienda anticrisis”. Así la llamaba Andalucía directo, colaborando en ese esfuerzo de Canal Sur por hacer de nuestra penuria un parque de atracciones. Allí donde lloran las guitarras, las bicis, las cafeteras o los bragueros de los andaluces que no pueden sobrevivir sin desmantelar su vida a trozos, el fracaso volvía a convertirse en solución y la pobreza en oportunidad. Una “perfecta simbiosis” donde “todos ganan”, decía el presentador. Una “tienda anticrisis” en la que los andaluces con menos recursos pueden conseguir por pocos euros las pertenencias a las que otros andaluces todavía más menesterosos han tenido que renunciar y que parecen, allí en los estantes, que tienen siempre una lágrima colgada junto al precio. Bonito y esperanzador nombre, “tienda anticrisis”, para este otro ejemplo de la cadena de migajas sucesivas con la que quieren conformarnos a los andaluces.

Los días persiguiéndose: El cine del PSOE (19/10/2010)

Leyendo el obituario del gran Manuel Alexandre recordé que él ya se nos moría de viejo en las películas de Parchís. Eso sí que es llevar años en la profesión. Es curioso, pero en casi todas las películas hay alguien que se va a morir y enseguida lo sabemos porque tose o porque le quieren demasiado, hasta para una película. No sé si en política ocurre lo mismo, pero yo diría que no. Hay un interesante ensayo de Edgar Morin, El cine o el hombre imaginario, en el que afirma que el primer milagro del cine reside en la evidencia de lo cotidiano, y en esta idea, emparentada con la máxima de Bertolt Brecht de “que pueda inquietarnos toda cosa llamada habitual”, Morin ve el comienzo no sólo de la ciencia del cine, sino también de la ciencia del hombre. Morin habla de la “realidad semiimaginaria del hombre” y acierta al notar el parentesco del lenguaje del cine con el de la psicología. En el cine están nuestros arquetipos, nuestros héroes, nuestros villanos, nuestra justicia, nuestra recompensa, proyectados por un “ojo mágico”. Sabemos que el que tose en la película morirá y eso no será gratuito, sino que simbolizará un sacrificio o servirá de revulsivo para otro personaje. Es lo que esperamos, es lo que deseamos.

La política no sigue estos guiones y Zapatero lleva tosiendo una legislatura entera sin que eso lance a otro héroe o nos deje una enseñanza. En el cine, el muerto y los espectadores saben el porqué de ese papel y asumen el giro de la trama o el final con lágrimas y moraleja. Pero un muerto que no se muere, que esperan todos que se muera pero sigue en pie aburriéndote de la película, eso no hay quien lo aguante. Zapatero podría ser ese primer amigo tiroteado del vaquero de una nueva socialdemocracia, o podría ser una dama de las camelias muriendo para la expiación, pero sólo es un zombi alargando su agonía y alargándonos a nosotros una interminable sesión de invierno. Al régimen andaluz le pasa lo mismo. Lleva años sonando a crepúsculo de los dioses y durando en su caída casi tanto como lo de Wagner o la Norma Desmond de Wilder. Oímos a Griñán hablar de “ilusión” y de “honestidad” con el pecho atravesado de flechas de realidad y vemos que no cuadra, que lo que debería ocurrir es que cayera sobre un saco o sobre el techo de una diligencia. Sabemos cuándo un personaje no da para más, cuando ya ha tenido su plano, su frase, cuando ha recitado un largo monólogo o sólo ha sacado una lanza como dicen en el teatro, pero se ve que ya está cumplido y a partir de ahí estorba. Se nota porque la trama ya no le necesita más que para que el protagonista le cierre los ojos y siga adelante. En esta película de España o Andalucía deberíamos asumir que los protagonistas somos los ciudadanos y que el secundario que hacía de padre, de maestro, de esbirro o de bufón a veces tiene que morir para que consigamos a la chica o nos encontremos cara a cara con el malo. El personaje nos sostuvo, nos alentó, nos maltrató o nos engañó, pero lo importante es que ya no aportaba ni conseguía nada, y ya no puede formar parte del objetivo, del destino, ya no puede acompañarnos por las colinas así, muriéndose sin morir hasta el final de la película. Jean Tédesco dijo que “parece que las imágenes que se mueven han sido especialmente inventadas para permitirnos visualizar nuestros sueños”. Hay quien ya no tiene sitio en este sueño, en este guión: todos estos personajes que salen tosiendo porque la trama, la realidad, les dice que tienen que desaparecer. Pero ellos siguen, quizá sólo para no dejar que la película termine, ya sea en disparo o en beso.

19 de octubre de 2010

Somos Zapping: Lampedusa y la virgen violada (18/10/2010)

Entre telarañas. Ha vuelto Jesús Quintero haciéndose un poco el primo del príncipe de Lampedusa, pero no es mal nombre de programa El gatopardo en esta época de zozobra, crisis y decadencia, aunque suene otra vez a animalario. La compañía de tantos perros verdes, ratones coloraos y gatos tristes ha ido convirtiendo a Quintero en algo así como una solterona de su estilo, un estilo buhardillero y medio gótico que ahora adorna de marcos con telarañas, casi un ready-made. Lo que no cambia es que sigue llamando a personajes del morbo y del cotilleo: Jesús Neira como un resucitado, Mila Ximénez perdonando al mundo, Carmen Lomana fingiendo que no sabe lo inelegante que resulta su afectación... Aunque sí fue diferente (y chocante) su primer invitado. Parecía un peaje inaugurar el programa con José Antonio Griñán, pero seguro que alguien pensó que era la única forma de que los andaluces lo conocieran por lo menos tanto como al Risitas. Era como invitar a comer al jefe, pero no es tan torpe Quintero como para que con el Presidente de la Junta le salga una entrevista babosita, cosa que harían con gusto Tom Martín Benítez o Joaquín Petit. Pero tampoco es un suicida, así que presentaba sólo la puntita de las preguntas más incómodas, sin que el estoque tocara sangre. Empezó mencionándole a Griñán la frase más conocida de El gatopardo: “Si queremos que todo quede como está, es preciso que todo cambie”. No sé si Quintero quería retratar a la Junta con esa frase, pero desde luego Griñán no se dio por aludido. El presidente huyó con metáforas náuticas, algo de llevar a puerto la nave sople el viento como sople. La verdad es que, arrastrado sutilmente al lirismo por Quintero, Griñán sólo soltaba chorradas: “El alma andaluza es muy sencilla, es un alma abierta, tolerante, gratuita (sic), es un alma fácilmente identificable”. No era un himno, sino una vulgaridad, además de que yo preferiría que los políticos atendieran menos a ponernos o medirnos un alma común, tópica y estrecha, y más a solucionar las necesidades de nuestra castigada realidad. Espectacular fue el recuerdo de una entrevista de 2009 a Chaves en Ratones coloraos: “He dejado Andalucía en muy buenas manos”, dijo entonces, reconociéndose como el providente rey o dueño de Andalucía. ¿Qué lugar ocupa Andalucía en España?”, preguntó Quintero a Griñán. “La primera, porque somos más”, contestó el presidente tontamente. “¿Hemos dejado de ir en el furgón de cola?”, insistió Quintero. “En unas cosas sí y en otra no”, admitió Griñán para presumir luego de que “somos muy buenos en muchas cosas, somos muy buenos en investigación celular, en el sector aeronáutico...”. Ya ven, otra vez esa Andalucía donde todos son biólogos moleculares o especialistas en aviónica, en vez de camareros y jornaleros y albañiles en paro o empresarios asfixiados. A pesar de afirmar que él vive “en un adosado”, está claro que desde los dorados de San Telmo sólo se ven células madre y cohetes despegando. “Y sin embargo --tuvo la decencia de confesar-- hay otras cosas en las que estamos todavía atrás, no hemos creado el suficiente empleo...”. Nada, seguro que eso se soluciona en cuanto cada andaluz agarre el cultivo celular y la turbina a reacción que le corresponde. Habló de “conocimiento”, de “educación”, de “competencia”, palabras que se quedaban pegadas en las telarañas del plató igual que en la realidad de Andalucía, y yo pensé que, como siempre, en el programa de Quintero la gente hablaba un poco sonámbula, un poco agüiscada y un poco enamorada de su voz.


Hogueras. A Isabel Pantoja, copla viviente, torera de su pena, ya le rasga los vestidos el pueblo amante por deseo o por odio, que también el odio viene a veces del amor. A los héroes trágicos, vencedores o caídos al final, los besamos o los apedreamos con la misma pasión y veneración. Todos se preguntan, con ingenuidad, por qué no protegieron adecuadamente a la diva en el juzgado. Pues para que luego se llenaran los telediarios y las crónicas con esa imagen tremenda de virgen violada por mendigos, y así nos olvidáramos del poder aliado con la corrupción, de los culpables que están y de los que no están, y de la suciedad de una era que no terminará con este juicio, que llega más allá de Marbella y de unos cuantos listillos con los dedos apestando a marisco y puterío. Yo ni siquiera quería hablar de la Pantoja, personaje insignificante en este pudridero de ladrones de lo público. Me di cuenta de que sólo se trataba de arrojar a alguien al volcán para que el pueblo ciego y fanático tuviera al menos una ceremonia de revancha o expiación. En una sociedad enferma de democracia y corrompida por la televisión idiota, algunos sabían muy bien que ese viacrucis de la Pantoja apagaría otras hogueras. Y ha funcionado.

Los días persiguiéndose: Andalucía virtual (12/10/2010)

Tuve que sonreír cuando escuché anunciar el otro día a Griñán que “la comunidad virtual de Andalucía nace hoy”. Uno creía que Andalucía, al menos la Andalucía de la Junta, era ya “virtual” hace mucho, o sea, algo “que tiene existencia aparente y no real”. Intenté repasar todos los vértigos y modernidades que ellos aseguran que nos electrizan el suelo y las nubes, el progreso y la vanguardia de nuestra tierra vista con sus gafas de velocidad, la felicidad y la calidad de vida que nos dicen que nos vienen sin más del sol como de un tomate, de nuestra alma como de un cofre antiguo o del diálogo del mar con nuestra historia de bronces y moros; los intenté comparar con las feas y obstinadas cifras de desempleo, de renta, de productividad, de fracaso escolar, con todos los indicadores económicos, sociales y culturales que se puedan medir y tuve que concluir que su Andalucía no está en este mundo físico y sensible, sino sólo en sus agendas, sus ordenadores y su propaganda. En realidad, Griñán sólo se refería a una página web, la nueva andalucia.org, que te recibe con fotos de cielos almenados, caballos vestidos de lord, patios con lunas de herradura, cristaleras repujadas por el sol y hoteles con un millón de grifos y sábanas limpias como las de una madre. Por lo visto, Griñán quiere crear alrededor de esa web que da sed y sueño una “comunidad virtual” que conecte al andaluz con sus postales, a los guiris con los camareros y al viento con el dinero, pero ha dejado con esa frase mucho más, todo un título para su Andalucía inventada.

Esa “comunidad virtual de Andalucía” es el mejor nombre para la Andalucía juntera, hecha de chiribitas. El PSOE y su Junta cayeron hace mucho en una especie de solipsismo metafísico extremo, negando la realidad de un mundo físico exterior a su mente y reduciendo todo lo que existe a simples emanaciones de su yo. Pero si en filosofía el solipsismo no nos dejaba más que la certeza del aburrimiento o del sentido del humor del filósofo que concebía esa ingeniosa trampa, en política sólo nos habla de la necesidad que tiene el poder de construirse su propia realidad para escapar del fracaso. Lo real y lo virtual son pues para la Junta lo mismo, por esa necesidad ontológica podríamos decir, si seguimos filosóficos, o por la necesidad de salvar el culo, dirían otros poniéndose menos etéreos. Así, sostener ante el pueblo ese avatar de Andalucía que aparece en los discursos o en la televisión pública, ese edén de progreso, prosperidad, sostenibilidad y caramelo, se convierte en su único objetivo, con lo que se abandona el gobierno de las cosas y de las gentes. Vean esas páginas web de la Junta en las que nos amamantan la luz y las estatuas, en las que nos curan los microscopios, en las que nos llevan las olas como una cometa, en las que los consejeros nos dan la mano como una monjita; vean Canal Sur donde la Junta patrocina la misma vida y Andalucía parece el paraíso de los testigos de Jehová; atiendan a los discursos del PSOE andaluz en los que hemos ganado y alcanzado todo y sólo nos queda regocijarnos en nuestra gloria. Y luego, miren a su alrededor, a la Andalucía de verdad, la del paro, la pobreza, la incultura y la desesperanza. La Andalucía virtual les cabe en una cajita y la real les trae sin cuidado. Cuentan que a Berkeley, filósofo solipsista, le rebatieron toda su teoría dando un puntapié a una piedra. Alguien tendrá que darle un puntapié a la realidad aquí, antes de que la Andalucía virtual nos deje ciegos y sin un mundo que tocar después.

Somos Zapping: Cenicientas, toreritos y chachas (11/10/2010)

Sueños. Se llama copla mantiene su corazón kitsch puro e irrenunciable como el de las bodas poligoneras, pero ha ido añadiendo además un tono telecinquista que se nota en cotilleos, parientes y comentadores de las fajas, mohínes y tirones de pelos de los concursantes. Ya me di cuenta cuando Pive Amador empezó a imitar a Risto Mejide, a pesar de que un coplero yendo de duro y de castigador queda más o menos como Terminator con bata de cola. Ahora, hasta graban ganchos igual que los uyuyuy del Tomate. A pesar de eso, como digo, el programa no ha perdido su esencia, que se basa en la redención de los artistas sin escuela o con borriquillo, como en las películas de los 50 donde el protagonista limpiabotas o pescador o criadita o maletilla consigue escapar de una miseria no exenta de alegría, ternura y bondad, y alcanza el éxito a través del artisteo propio de la raza, cantando o toreando. El otro día nos lo demostraron presentando a una participante con un vídeo que la retrataba como una Cenicienta en una curiosa versión folclórica del cuento. En el teatrillo, la chica pasaba de fregar de rodillas a una gala coplera con príncipe incluido, cosa que pretendía resumir realmente su vida: ella de verdad trabajaba antes fregando en un bar hasta que el hada madrina de Canal Sur le puso volantes, micrófono y fama. Eso seguimos siendo en Andalucía, el sueño de Cenicienta, una película de Joselito incluso en el siglo XXI; ese llegar, sin más que exhibir la pureza del alma, a artistilla de la raza, máxima o suficiente o única aspiración de esta tierra, igual que la de Cenicienta era cazar a un príncipe lacio. “Se llama copla es su sueño hecho realidad”, rotulaban en el programa. Pero estos sueños, ya de adultos y para todo un pueblo, sólo dan tristeza. Sin embargo, qué útil es mantener a la gente soñando en su pobreza mientras le canta al borriquillo o a la aljofifa. En la España de los 50 lo tenían tan claro como en la Andalucía de hoy.


Niño gladiador. Es otro de esos héroes de la raza de los que hablábamos, pero con sólo 14 años según he leído. No es un niño de Juan y Medio o de Mi primer olé, aprendiendo del Mani o de Manuel Orta la manera de estar orgulloso de su horterez. No cuenta chistes forzados ni se limita a fandanguear entre las babas de los mayores. Va mucho más allá porque este chiquillo ya roza la tragedia, ha aprendido a ponerle muecas a la muerte y con ellas levanta a la gente de sus asientos, quizá porque es como si vieran a un Niño Jesús queriendo ser crucificado pronto. Sí, porque el chaval torea, ya mata novillos a estocadas. Se llama José Antonio Lavado y lo vimos en una retransmisión de Canal Sur mientras Enrique Romero alababa su arrojo y su corta edad de una manera gloriosa y obscena, como si se felicitara de encontrar a un niño gladiador. Estuvo a punto de llevarse un par de revolcones, que sólo enardecieron más al público. Pues sí, hay gente que asiste a espectáculos en los que se juega la vida un niño de 14 años. No sé qué dice la ley, pero a mí esto me parece tremendo. Él va para figura, dicen. Y nosotros, de cabeza a la barbarie. Orgullosa barbarie, por supuesto, como es costumbre aquí.


Servicio. Le pegaba mucho al programa sacarnos a una chacha andaluza, aunque, claro, una chacha sublimada en la ternura, la abnegación y la alegría, el ser chacha como un gozoso sacerdocio. En 75 minutos sabemos que son capaces de convertir las miserias de las crisis en una oportunidad para los buenos corazones o la penosa emigración de andaluces a la vendimia francesa en una risueña excursión campestre con tortilla y vino. Por eso no me extrañó que nos trajeran la idílica historia de una mujer de nada menos que 77 años que, encorvada, frágil y consumida, todavía anda barriendo, comprando, planchando, cocinando y sirviendo a una estirpe de varias generaciones de pijos que, eso sí, la quieren mucho. 77 años y 65 trabajando para la familia, desde los 12. La mujer apenas puede cargar ya con el carro de la compra, pero ahí sigue, entregada, leal, digna, contenta, renunciando a su jubilación, a su vida entera. Qué pena, qué abuso, qué estampa casi esclavista. Pero qué haríamos sin el servicio, vino a decir luego Carmen Martínez Bordiú, oficio o monacato al que dedicó elogios delante de otras amigas pijas. ¿Quién iba a cuidar si no a sus dos perros, Moc y Com? Sí, ya sé, es encantador cuando esta gente menciona a sus perros a la vez que al servicio, aunque diga los nombres y cuente la historia de los chuchos pero no de los criados. Menos mal que está la sumisa y agradecida casta de las chachas andaluzas, fieles hasta la humillación y hasta la muerte si hace falta. Cenicientas tonadilleras, niños toreritos y chachas de señoronas, vaya artículo el de hoy. Para estar orgullosos de dónde ha llegado Andalucía.

Los días persiguiéndose: Waka Waka (5/10/2010)

Sonó el Waka Waka de Shakira en el mitin de Sevilla, pero las caderas de Griñán y Zapatero eran de madera, no de reptil ni de loba. No sé si entre los dos se apuntalan o se carcomen. Zapatero es un esqueleto y Griñán un farolillo mojado. No era sitio para que salieran las desavenencias sobre el endeudamiento, ni el escalón que hay entre el zapaterismo y la baronía residual-felipista del PSOE andaluz. Es ahora cuando los dos se tienen que tender la mano como náufragos y eso significa bailar juntos y con melena postiza ante la devoción mitinera, con ambiente prebélico y discursos sentimentales o de sargento. A Zapatero, de voz débil y gesto lento, el Guadalquivir le prestaba reflejos suicidas. Sus mítines irán pareciendo cada vez más una última cena. Ya no da ideas ni proyectos, sólo deja testamentos. Se está haciendo pretérito, o al menos parece un político prorrogado. Me di cuenta, escuchándole, de que ya no emociona ni ilusiona (ni siquiera a su propia su gente) como cuando era el flautista de las utopías, el pequeño buda dorado, el bueno a lo James Stewart ante Liberty Valance. La realidad se ha cargado a un hombre bienintencionado pero demasiado torpe. Me decía hace poco un amigo socialista, con guasa, que si últimamente me meto tanto con Zapatero es porque seguro que lo voté. Tiene razón. Lo he votado las dos veces y me ha decepcionado. No resultó ser un Kennedy, sino un soñador sin brújula, un cantor ciego, un margarito que iba pedo en su pompa. Lo ha adornado y lo ha desbaratado todo. Un país no puede llevarse como una ruló.

Griñán es otra cosa, es el superviviente de una casta de poder sacerdotal, de un imperio casi más naviero que político, el de este PSOE andaluz que renquea entre los tópicos y las viejas trincheras porque la realidad y los números demuestran que 30 años de gobierno omnímodo no nos han sacado del subdesarrollo social y económico. Escuché el otro día a un Griñán engolado de épica y complacencia, agarrado al espantajo de la derecha al que necesita como un niño a su osito, porque no tiene más que ofrecer. ¿Pero qué izquierda es la suya que creó una estirpe de dueños, de nuevos señoritos mamando del presupuesto, y a la vez nos hacía campeones del paro y la incultura, arrasaba la educación pública, despilfarraba en propaganda, favores, enchufados y tapabocas, y además demostraba una y otra vez con sus modos que desconoce lo que es la democracia? Pues una izquierda fracasada y falsa que ya sólo puede ofrecerle al andaluz algún caramelito ideológico para que le siga votando por inercia, sentimentalidad, tradición o asco a otra cosa. Es una izquierda de nombre, con palacios y negocios y vividores; una izquierda que quiere tanto al pobre que nos mantiene pobres, que quiere tanto al andaluz “sencillo” que lo mantiene ignorante. Es como si siguieran vendiendo su virgo después de haberse emputecido tanto tiempo. Y ahí están, esperando que les voten porque sí, con este Griñán y sus ninis entre lo cuartelero, lo legendario, lo mohíno y lo chulesco.

Zapatero y Griñán, bailando el otro día su Waka Waka, eran dos fracasos con coro de tambores, a la orilla de un río de suicidas que pasaba por sus ojos como una navaja. La diferencia es que a Zapatero su fracaso se lo llevará por delante y aquí, en Andalucía, al PSOE el fracaso le funciona. Siempre le ha funcionado. Es su esperanza. Ese Waka Waka era su danza macabra, o quizá, de nuevo, sólo la nuestra.

Somos Zapping: Felices como pastores (4/10/2010)

Libertad abolida. En las noticias de Antena 3 prefirieron sacar a los piquetes con la tea y el garrote; en Canal Sur decidieron abrir con las manifestaciones, tranquilas, dominguerillas, como esas fiestas de la izquierda que terminan en bocata, porro y concierto de perroflautas (para saber qué es eso, vean www.frikipedia.es/friki/Perroflauta). Canal Sur puso por la noche un rótulo en el que informaba de que la programación de la televisión andaluza se estaba “viendo alterada a causa de la huelga general convocada por los sindicatos de clase contra la reforma laboral aprobada por el Gobierno”, y a mí me chocaron el innecesario añadido panfletario y el toque anticuario o mohoso del término “sindicatos de clase”, o sea, éstos que nos siguen dividendo, a estas alturas, en clases, en castas, “proletariado” contra “burguesía”, esas cosas que ya sólo huelen a hollín. Ah, la huelga general, ese auto de fe en los mercados y las cocheras... Yo sigo sin entender que la reivindicación de una opinión o ideología, ya sea más o menos justa o mayoritaria, pueda secuestrar un día a un país entero, impedir a la gente ir adonde quiera o hacer lo que le dé la gana, y que encima los jefes de esta asonada hablen de “democracia”. Pero ya saben que por “el pueblo”, “el trabajador” o cualquier otra abstracción de ese calibre convenientemente usurpada o manipulada, lo primero que se aplasta es la libertad individual, la libertad a la que tan irónicamente terminaban ellos cantando, poniendo aquello de Labordeta. Esta izquierda no puede ya con sus contradicciones, como no puede con sus calzones. Y casi peor que la violencia y la coacción resultaba el intento de los piquetes de usar sus “razones”: “Mira, ahora mismo no puedes pasar por ahí porque no vas pasar por lo alto de la gente”, le explicaba amablemente un sindicalista a un camionero a la entrada de un mercado andaluz bloqueado. Ésa debe de ser su “democracia”, basada en que un amontonamiento de gente suficientemente grande puede hacer lo que le plazca, anulando los derechos de los demás, aboliendo la ley si es necesario. Es la regla de oro de todos los fanatismos: su causa está por encima de cualquier libertad o derecho. Y aún más, les darán la vuelta a los conceptos y a esa imposición la llamarán cínicamente “democracia” y “voluntad del pueblo”, como hicieron los líderes sindicales. La huelga no fue un fracaso por una cuestión de porcentajes, sino de moral.


Ovejas. Había banda de música formada como por monaguillos, había pasodobles, copla, tarta de la abuela y ese ambiente de becerrada que tienen a veces los pueblos en ciertas ocasiones, haya becerro o no. Pero lo que se celebraba eran los 3.000 programas de Andalucía directo, para lo que curiosamente se fueron a Jun, quizá por tener 3.000 habitantes, porque el alcalde es de la cuerda o porque allí le han puesto al programa hasta una calle, que inauguraron en el mismo momento con protocolo de fuente municipal. Modesto Barragán, que parecía que acababa de ser elegido Reina de la Verbena, cargaba con el éxito a pesar de ser un recién llegado y definía el secreto del programa en “seguir pegados a lo nuestro, a lo sencillo”. Se refería a la cobardía de mostrar una Andalucía festiva, despreocupada y complaciente, sólo atormentada por apuñalamientos y riadas. Ya al iniciar la temporada, Barragán nos saludó así: “Vamos a estar muy pendientes de lo que ocurre en Andalucía, de lo que preocupa a los andaluces, y a los andaluces les interesa saber en este 9 de septiembre qué está pasando en torno al caso del descuartizador de Sevilla”. El día anterior a la celebración, le dedicaron un reportaje a una escuela de pastores a la que iban hasta universitarios. Aquello no les daba pena ni les parecía un descorazonador fracaso. No, sólo era amable y “curiosa” la bucólica vuelta a la pureza de esos universitarios que habían terminado cuidando rebaños. Ésa es la sencillez de Andalucía que alaba Barragán, la de tener que recurrir al pastoreo en el siglo XXI, la de vivir gozosa e ignorantemente en una nueva Edad Media. Ser pobres y felices como pastores o como ovejas. Modesto Barragán terminó bailando con una señora para celebrar esa deprimente Andalucía suya.


Malaya. Qué podemos decir ya de Marbella y sus malayos... Ahora pasan por el banquillo a la vez que por los programas de cotilleo y se vuelve atronadora la infinita vergüenza por el saqueo que cometieron esos canallas, consentido por la torpeza, el silencio o quizá la complicidad de otros poderes públicos o políticos. Lo peor es que todos sentimos que en esa sala abarrotada falta mucha gente, de otras Marbellas, manejos y despachos; que en este país la corrupción no cabe ni en todos nuestros juzgados ni en todas nuestras televisiones.

Los días persiguiéndose: Fantasma de domingo (28/09/2010)

No será domingo mañana, ni desaparecerá en realidad el ruido, sino que los martillos golpearán el aire y todos creeremos habernos vuelto sordos. No sé cuál es el sindicato de los parados, que acaso no existe. Los que no pueden hacer huelga porque están sin trabajo tendrían razón para una revolución. Los demás, no sé contra quién o qué, o a la gloria de quién o qué agitarán la escudilla. Las huelgas generales son políticas, pero en sus vídeos los sindicatos sacan a los empresarios babosos, fachas, ya eternos y culpables antes de cualquier reforma laboral o gobierno traidor. ¿Y los bancos? Qué les importará a los bancos una huelga de cerrar mercerías y amordazar a factores de estación... Y si de verdad fueran el paro, la pobreza y el fracaso de los políticos los que provocan a los sindicatos para estas marejadas, en Andalucía no habríamos salido de la huelga en 30 años. Mañana parecerá que rezan las panaderías, que los cerrojos se callan, que las calles patrullan en círculo. No importará que el país se pare mucho o poco, porque se sentirá esa atmósfera de alarma, de vigilancia y de intriga en que consisten las huelgas generales desde que son otro instrumento de la política de partido o bien mera propaganda de los sindicatos, que tienen que venderse igual que la Coca-Cola. Yo creo que los sindicatos han convocado esta huelga no para pedir, ni para protestar, sino para ser, ahora que los demás dejaron de creer en ellos, que no se sabe a quién sirven, que los vemos confundir a sus hijos y a sus dueños, vender sus silencios y olvidar sus lealtades. Estas huelgas ya no necesitan ni buscan reivindicaciones ni culpables, sólo mirarse latiendo en su día señalado, como late, sola, una campana en domingo, soñando que ordena el mundo y que sobrevive a su pereza.

Aseguraba Ortega que el fin de los imperios y las civilizaciones se produce siempre por una crisis de legitimidad, y quizá es lo que padecen ahora, en su decadencia, los sindicatos. Su legitimidad se la otorgaba el trabajador por el que luchaba, pero el trabajador real, concreto, tiznado, explotado, no sublimado o instrumentalizado por teorías políticas y económicas o seguidismo partidista. Pero el sindicalismo se conchabó con la política, se sometió a ella, buscó su dinero, pactó esa gran estafa de la “paz social” y se hizo siervo de sus propios intereses. El resultado son estos sindicatos aburguesados que le comen la oreja a la política a la vez que montan una huelga general contra todo y contra nadie. Mañana no será un domingo ateo, ni una sentada del pueblo, ni una revolución prendida en los autobuses. Mañana veremos la sombra del sindicalismo intentado simplemente ser algo, pero algo muy alejado de aquella fuerza y dignidad que tuvieron los sindicatos antes de que se convirtieran en sucursales de partidos, en chantajistas del apaciguamiento o la agitación, en rebañadores de subvenciones, en azafatas de los políticos. Algo que ya sólo aspira a recibir dinero y a medio tapar la calle con su sordina un solo día, pidiendo a la vez perdón al Gobierno por tener que escenificar un novecento para que el pueblo no les queme las barbas por hipócritas. Los sindicatos saldrán a la calle a robarle a la historia algo que ya perdieron y a luchar contra el capitalismo espantando a los tenderos. Irán inflamados por toda su melancólica mitología del obreraje sin darse cuenta de que ellos mismos se encargaron de hacerla cenizas con su traición al trabajador. Recuérdenle esto al sindicalismo, si acaso mañana se cruzan con su fantasma vestido de domingo.

Somos Zapping: Peluquería y aceite de ricino (27/09/2010)

Humillaciones. No, a mí no me ha gustado esa ocurrencia de la Junta de resarcir a las mujeres vejadas por el franquismo. Pero, dejémoslo claro, tampoco otras reacciones de medios y personajes. Ese reconocimiento puede ser justo y loable, pero la medida me parece tardía, descolocada, efectista, demagógica, interesada, distraedora y tramposa. Aunque también despreciablemente lógica: con el PSOE andaluz agotado, sin nada que ofrecer, fracasado tras 30 años de pésimo gobierno, sólo les queda la estrategia de ideologizar al máximo la pugna. Es decir, enfrentar el progresismo virtual de la izquierda con la ranciedumbre eternal de la derecha, en este caso intentado que el pueblo identifique al PSOE con los buenos de la película de la historia y al PP con los malos, es decir con los fachas, con los franquistas. Tienen muy estudiado que esas polémicas sobre herencias de la historia les favorecen, y a la vista está que funciona, porque la derechona enseguida entra al trapo y deja por ahí su tradicional menosprecio o asquito, tentando a hacer olvidar la mala gestión, el gobierno de la nada y los modos de dueños de Andalucía de este PSOE artero y pillo. Encantados andan los socialistas con que les hayan dedicado titulares con tufillo en los periódicos y mucho tiempo y mala baba en las tertulias de las profundidades de la TDT. Mientras que en Canal Sur, siguiendo dócilmente el guión, cómo no, Juan y Medio entrevistaba a una dulce viejita víctima de esas humillaciones, Curri Valenzuela, por ejemplo, en el nuevo Canal 10, comentaba con repugnante tono jocoso que ella ya tenía los 1.800 euros en el bolsillo porque su madre también le daba aceite de ricino. A mí sí que se me revolvieron las tripas con el comentario. Más allá sólo le quedaba equipararse a las víctimas de los campos de concentración nazis porque ella se ponía pijama a rayas. Yo no pude evitar recordar Amarcord de Fellini, la infinita tristeza de esas escenas en las que aquel padre de familia interrogado por los fascistas es obligado a tomar aceite de ricino, vuelve luego a su casa cagado, derrotado y anulado como ser humano, y su mujer, con ternura e impotencia, lo lava en un barreño, llorando. Comparen eso con las simpáticas purgas caseras de la niñez de Curri Valenzuela, y a ver si pueden soportar el asco. Pues sí, esta derecha repulsiva es la que le da vidilla al agonizante PSOE andaluz y nacional, para satisfacción de estos inútiles gobernantes nuestros. ¿Y el PP? Demasiadas excusas, equidistancias y tibiezas, cuando podrían haber dicho “muy bien, pero ahora tenemos problemas más importantes, y por su culpa, señores del PSOE”, y se acabó, adiós polémica. Al final, el PSOE andaluz ha conseguido lo que quería. Ha hecho rugir a la caverna de la derechona y salir al dóberman que les gusta, su última esperanza. Y lo peor, como siempre, es que la marrullería de unos y la torpeza de otros las pagará Andalucía, que puede estar condenada a ser gobernada eternamente por estos ineptos porque enfrente, a poco que la buscan, no deja de asomar una derecha política o mediática o sociológica que da grima. No desprecien el voto del asco, que también cuenta. Ver un rato a Curri Valenzuela pude cambiar cualquier encuesta.


Adiós Canal 10 Andalucía. Nos preguntábamos las semana pasada cuándo volverían a Canal 10 Andalucía la tertulia de Paco Robles y los informativos (con o sin la quejumbre de Barbeito), y resulta que lo que ha ocurrido es que Canal 10 Andalucía ya no existe. Se acabó. Cerrojazo. Será por culpa de la crisis y de la atomización de las audiencias en esta TDT tan mal planificada y repartida, pero Vocento se ha cargado sus emisoras autonómicas para enfocar todo su esfuerzo en la nueva cadena nacional. Sólo unos meses, apenas un par de programas producidos entre la teletienda y el horóscopo, para terminar poniéndonos lo mismo que en ese canal nacional, aunque con unos segundos de diferencia y sin saber ajustar el formato panorámico. Me queda la duda de hasta qué punto se puede hacer esto, es decir, obtener una licencia para un canal autonómico y abandonarlo de esta mala manera, sin más. En fin, nos quedamos sin ese contrapeso a Canal Sur, tan necesario, y nos encontramos con otro extraño peso muerto en la TDT, cada vez más llena de agujeros, duplicidades y zurrapas.

21 de septiembre de 2010

Los días persiguiéndose: Pilar González (21/09/2010)

Me daba ternura, siempre con su pañuelo verde, su gorro verde, su algo verde, un verde más melancólico que reivindicativo, que a lo mejor el andalucismo es eso, una melancolía dejada en prenda allí en su pico del arcoiris. Pilar González, que parece que lleva a la vez el principado y la viudez del andalucismo, y que todavía habla cantando cuando los políticos ya sólo muerden, tomó el PA después de que Julián Álvarez fracasara quizá por mezclar siglas, morerías, soberanismo, romancero y corazón, y desde entonces vaga cargando con su hijo enfermito o muerto. No es fácil estatuarse en una piedad y hacer renacer desde esa postura un partido histórico pero castigado desde fuera y desde dentro. El andalucismo fue grito, sufrió personalismos, aceptó la sumisión al PSOE, divagó entre la sentimentalidad, el limosneo y la acuarela, y terminó fuera del Parlamento. Ahora, Pilar González llama al PSA, apenas una piscina que se hizo Pacheco, para recuperar unidad y horizonte. Pero le queda más que reunir a disidentes: le queda redefinir un andalucismo moderno que no se limite a vestir de aceituna, a subirse a los minaretes de la historia y a cantar la saudade de una raza.

Julián Álvarez era un político con ideas que se perdió en el exceso romántico. Pilar González tiene también propensión a la ensoñación y a hacer versos a las montañas, a las tumbas y a los símbolos. Recuerdo un discurso suyo que comenzaba así: “En un valle del Genil, en una encrucijada de caminos...”. Ya no se puede hacer política con literatura artúrica. A los poetas se los comen los lobos y los apedrea el pueblo que quiere cosas, hechos, y no que le hagan liras a cuenta de sus viejos torreones. Si acaso, la única literatura que sirve es la del insulto, el libelo, la destrucción del rival, la que pone cuernos y pezuñas al partido de enfrente. No queremos que Pilar González deje su mesura y su suavidad para convertirse en Rafael Velasco, pero sí necesita asentarse en la realidad. Un andalucismo realista, sin mitomanías, es posible y deseable. Frente a los demás partidos siempre rehenes de las estrategias, movimientos y equilibrios nacionales, otro que atienda a los intereses de Andalucía sin temer enfadar al que está en La Moncloa o al que prepara la mudanza para llegar allí. Frente a la ambigüedad, el doble juego, las contradicciones y la mudabilidad de los partidos que critican o defienden una misma cosa según gobiernen o no en el lugar, la claridad de un discurso coherente y sincero. Eso puede hacerse, y sin tener que imitar a los nacionalismos homogeneizantes, raciales, identitarios y ancestrales. En Andalucía el soberanismo no cala, el andaluz no se ve como un tarteso al que le han robado el reino. Así pues, atender a la realidad y a las necesidades de esta tierra, sin leyendas y sin nostalgias, y también saber distanciarse de los abrazos pactistas de los grandes partidos, cosa que tanto perjudicó al andalucismo, que se vendió por consejerías de segunda fila a costa de perder la confianza de tantos andaluces.

Pilar González, con su pañuelo verde, su algo siempre verde, me daba ternura pero también me irritaba. Sus ideas parecían disolverse en simple tinte. En su mano y en su palabra tiene todavía la posibilidad de armar un nuevo andalucismo, un andalucismo que necesitamos. No le faltan inteligencia ni ganas, seguro, y creo que Andalucía le guarda su sitio a su partido, con fidelidad y hasta cariño, diría yo. Pero quizá tenga que tirar ese pañuelo melancólico como se tiran las cartas y las fotos de los viejos amantes para volver a empezar.

20 de septiembre de 2010

Somos Zapping: Doraemon da más caña (20/09/2010)

Irma Soriano. Ya han vuelto a Canal Sur las mañanas de cocinillas y callistas, aunque con otra cara y otra temperatura. A mí, la verdad, me gustaba Mariló Maldonado, que a pesar de alguna tontada suya que hemos comentado aquí, me parecía una chica de gran viveza y naturalidad en su oficio, con una simpatía nada artificiosa y además monísima (no me lo he podido callar). Ahora nos han puesto en Mira la vida a Irma Soriano, que viene como de los últimos baúles guardados de la televisión, donde duermen desinfladas las viejas divas. Irma Soriano le da al programa otro aire marujón, lento, monjil, de madrecita arropadora, y ese otro estilo (tan de Ana Rosa Quintana) que es el de llevar el foco en el culo, pendiente de sus sentimentalidades o de su ánimo como de sus menstruos. Irma Soriano queda revenida, recauchutada, invadiendo una época que no le corresponde, como si regresaran Arévalo o Mari Carmen y sus muñecos. Se nota que ha vuelto de ese limbo de gloria decadente de anunciar colchones de látex o fregasuelos. Además, su personalismo espesa, empequeñece y entristece el programa, da sueño de recién levantado y cansa como si te hablara todo el tiempo la suegra o el párroco. Yo echaré de menos a Mariló Maldonado, que hasta cuando caía en la chorrada no podía evitar resultar encantadora.


Mañanas con azuquita. Regresan también las tertulias, los periodistas de partido, los sesgos disfrazados de pluralidad y la mala leche yendo por barrios. Aunque en Canal Sur, ciertamente, nos siguen sirviendo todo esto algodonado, como si trataran de no despertar demasiado a nadie. Volví a ver El meridiano y me encontré con los Airbuses salvadores de siempre abriendo el programa, con mucha política nacional y nada de aquí, y con esas polémicas facilonas de debatillo de La Noria o Crónicas marcianas, burkas o gitanos para que los buenos y los malos, los progres y los rancios, la izquierda y la derecha, vayan dejando sus estandartes y el andaluz no se confunda. Y para la entrevista, un poco de ambiente flamenquito, que no falte. Cómo les gusta la actualidad y la controversia política andaluza. Qué valientes los de El meridiano poniendo sobre la mesa a Sarkozy y entrevistando al hijo de Juanito Valderrama. Mañanas con azuquita y disimulo, ignorando o rodeando todo lo que sea incómodo para el poder en Andalucía. Creo que, a esa hora, debería cambar de canal y buscar a Doraemon, porque hay más probabilidades de que salga el gato cósmico dándole un martillazo a Griñán que de que en El Meridiano le den un disgusto a la Junta.


Zapping y teletienda. Seguimos esperando que vuelva Paco Robles en Canal 10 Andalucía, a ver si este año encuentra a alguien que defienda un poco al PSOE y así su tertulia, refrescante pero monocolor, no sea un pimpampún. Pero esta cadena, que se encogió en verano hasta reducirse al zapping y a la teletienda, parece que aún vive de rellenos a estas alturas de septiembre. Esperamos también sus informativos, y si es posible sin las soleares en que los convertía Barbeito. De momento, decepciona este contrapeso a Canal Sur. Sólo me encuentro con esos ridículos fraudes de pulseras bioenergéticas anunciadas lo menos cien veces seguidas, noches bobas de tarot y el agradable recuerdo de La hora chanante, brillante pero ya viejuna, que dirían ellos. O hacen algo, o acabarán en esas oscuridades de la TDT donde nunca llega el mando.


El paladín. Insisto en que nadie mejor que Rafael Velasco refleja la manera podrida de entender la política del PSOE andaluz. Lo demuestra frase tras frase: es de lo más bajo en política, en inteligencia, en decencia democrática, que uno pueda llegar a concebir. Esto dijo en los informativos de Canal Sur sobre el PP y Arenas: “No puede cambiar lo que tiene dentro de la cabeza, que es un sentimiento de odio a nuestra tierra y de desprecio a nuestra tierra”. Es un mensaje idiota y ruin, pero lo peor es que, si lo usa para llegar al electorado, significa que considera al votante andaluz igualmente idiota y ruin. Pues así es el paladín que eligió Griñán. Así es el PSOE andaluz en su decadencia.


Maquinaria. Comienza el curso escolar, otro nuevo año en este sistema educativo fallido y laxo al que nadie se atreve a devolver la dignidad. Pero para las noticias de Canal Sur, la cosa era muy diferente: “Está en marcha la gran maquinaria de la educación andaluza”, pregonaban. La gran maquinaria encargada de fabricar analfabetos funcionales, jóvenes fracasados y profesores quemados, será.

Los días persiguiéndose: Ad populum (14/09/2010)

No sé cuántas columnas maravillándose de que haya asistido tanta gente a la beatificación de Fray Leopoldo de Alpandeire llevo ya leídas. ¿Qué evento, qué convocatoria podría reunir a tantos andaluces? Ninguno que no tenga que ver con la fe nunca perdida de esta santa tierra, reserva moral de Occidente, y desde luego, ninguno de carácter político, vienen a decir. “60.000 personas desplazadas por sus propios medios, no les regalan ni el autobús ni el bocadillo”, escribe Paco Robles en ABC. “Esta buena noticia (...) va más allá del mundo católico”, opina Agapito Maestre en estas páginas, aumentando el número de fieles hasta 150.000. Siento desencantar al catolicismo andaluz, en ebullición ahora con sus montañas de gente y de santos, pero también fueron 60.000 personas las que acudieron al concierto de AC-DC en Sevilla. Y no sólo sin bocadillo regalado, sino pagando un buen dinero. Pero eso no significa (tomando las palabras de Maestre) ni que el “cuajo moral” de AC-DC sea equivalente al de la “fe religiosa” y superior al del PSOE, ni que los socialistas, que “quieren ocupar el puesto [de la fe cristiana]”, sean igualmente incapaces de luchar contra la adoración que siente la masa por Angus Young. Hay dos cosas que no entiendo en esto. Una es intentar, no sé por qué, contraponer el cristianismo o su peso en almas al PSOE andaluz, como si esa beatificación fuera una encuesta de intención de voto. Además, ya sabemos que nuestros socialistas son los que sacan más brillo a la vara procesional y hasta ponen locutores a catequizarnos en las romerías de Canal Sur. La otra, claro, es el siempre inelegante y falaz uso del argumento ad populum. Sí, es la mayoría del pueblo la que manda a la hora de elegir a sus gobernantes, pero, afortunadamente, ni las verdades ni las mentiras se deciden aún por sufragio universal ni por los amontonamientos en la calle. Es lo que no entendía Chaves cuando argumentaba que “si yo hubiera incumplido mis promesas, no me votarían los andaluces”. O sea: puesto que tiene mayoría, cualquier cosa que diga es verdad. Con esta perversión de la lógica y de la democracia salvaba sus incumplimientos, sus errores y hasta a su familia de enchufados.

Hay que tener cuidado con el argumento ad populum, y con las siguientes sensaciones de euforia, envalentonamiento y superioridad que acompañan a ciertos números muchas veces tan convenientes como azarosos. Se corre el peligro de ir un paso más allá y hacer equivalentes la mayoría y la totalidad, cosa que no sólo desautoriza al resto de opiniones o ideas no mayoritarias, sino que las anula, las extirpa, las proscribe. Y es aquí donde yo quería llegar, porque lo de Fray Leopoldo y el renacer católico como especie de reacción o demostración de fuerza de no sé qué espíritu religioso o popular contra el PSOE andaluz, ni me interesa ni veo cómo se puede sostener. Ese paso más allá, muy consecuente con la táctica no de superar al adversario político, sino de expulsarlo, lo ha dado esta vez el nini Mario Jiménez, diciendo de Arenas que “no lo quiere nadie en Andalucía” y que “a los andaluces les produce un rechazo absoluto”. Para Jiménez, “nadie” significa nadie fuera de su ideología, pues los demás no existen. Igualmente, lo de “los andaluces” significa los andaluces que votan al PSOE, puesto que los demás no pueden ser andaluces. Así manejan algunos tramposos o malvados los números y las mayorías en democracia. Pero no se preocupen. Aquí no nos van a hacer a todos beatos a fuerza de empujar, ni van a conseguir que la política andaluza se quede para siempre en el Dios único del PSOE.

Somos Zapping: Soles con carita (13/09/2010)

Niños. Vean al político rodeado de niños, sientan la impúdica obscenidad de esa estampa, la de la carne más débil e inocente usada para la propaganda partidista, tan cerca del estupro. De ser hijo mío uno de los que salió en las noticias de Canal Sur compartiendo lápices con Griñán y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, la cosa habría terminado en los tribunales, como si le hubieran tocado la pichita. Allí, sentados en unas sillitas bajas, como Peter Sellers en aquella escena de El guateque, esos hombretones no parecían ni tiernos ni ridículos: parecían ogros, brujas de la casita de chocolate, a punto de comerse a los chiquillos. Los niños, la inocencia más pura y barata, tan a mano para que los políticos laven su suciedad moral o escondan su ambición y su bajeza (recuerden la afición de los dictadores a rodearse de coros de niños, esas escenas como castristas tan similares a ésta). En el mejor de los casos, los niños son usados para que el adulto se apropie de su bondad y simpatía, para que éste aparezca como la conmovedora figura paternal que la comunidad valora tanto, aunque haya detrás otros feos intereses (estoy pensando no sólo en nuestros políticos, sino, por ejemplo, en Juan y Medio). Pero no es tierno, sino despreciable, utilizar y explotar a los niños, y eso me vale para Griñán y para Menuda noche. Mucha protección para el menor, pero los políticos los babosean para su propaganda y la televisión pública andaluza los tiene como monitos de circo. Comenzaba el curso escolar y Griñán y De la Torre no sé si tomaban un poco de cada obscenidad que he puesto aquí. Y encima, va Javier Arenas y reclama poder hacer lo mismo. No, hombre. Mejor vayan a hablar con los profesores desbordados y quemados, mejor resuciten la educación pública que asesinaron entre unos y otros. Y dejen, señores políticos, de sentarse con los chiquillos a dibujar soles con carita, porque dan ustedes asco.


Entourage. ¿Cuántos políticos y adláteres hacen falta para una inauguración? Un maravilloso plano picado que nos ofrecieron los informativos de Canal Sur durante la apertura de dos nuevas estaciones de cercanías en Málaga nos lo aclara: hacen falta por lo menos dos tramos de escalera mecánica llenos de secretarios generales, medio consejeros, alcaldes, ayudantes, asesores, quitapelusas y vicequitapelusas, muy apretujados. Así son los séquitos de la política, su entourage, como los de los roqueros. Entre los que hacen las cosas, los que sólo figuran, los que han sido invitados para el roneo, los jefes y los indios, los técnicos y los bardos, los enchufados y los pelotas, así toma su tamaño desmedido este transatlántico de lo público, en las inauguraciones o en los pasillos. Multipliquen administraciones, consejerías, ministerios, cargos, subcargos, fundaciones, observatorios y consejos por la longitud de dos tramos de escalera y empiecen a imaginar lo que nos cuesta esta fiesta. Piensen cuántos sobran en esas escaleras igual que en los despachos y tendrán un cálculo bastante fiable del número de vividores que nos saquean el presupuesto.


Prioridad del flamenco. No es el flamenco en sí, que a mí no me gusta pero ahí está como fenómeno cultural, social y también económico. No, es su prioridad, o mejor dicho, la descompensación entre la prioridad que se le puede asignar al flamenco dentro de toda la cultura y la que le otorga la administración andaluza, que parece que no conoce ni promueve otra cosa que quejidos y saraos. Entre las ciencias, las letras y las artes más elevadas, que nos abren el mundo, nos hacen pensar y evolucionar, nos enriquecen y humanizan, ¿qué es el flamenco? Después de oír cómo se expresa un cantaor (hagan la prueba, escuchen a los que entrevistan en ese documental que nos repiten tanto en Canal Sur HD), ¿de verdad lo pondrían a la altura de un científico, de un filósofo, de un gran escritor? ¿O más bien a la altura de un torero o un futbolista? Veo ahora en las noticias que el consejero de Cultura, Paulino Plata, firma un convenio con la RTVA para la promoción de la candidatura del flamenco como Patrimonio de la Humanidad. Muy bien, si no fuera porque aquí necesitamos mucho más esa otra cultura a la que ni la Junta ni Canal Sur atienden y, es más, que los dos demuestran despreciar. Más pensadores, más libros, más ciencia, más conocimiento, más Arte con mayúsculas y menos analfabetos por fandangos, eso es lo que habría que promocionar aquí con todos los dineros y convenios posibles. Pero alguien se dio cuenta del fácil truco de vender como máxima expresión de cultura el folclorismo inculto de esta tierra. Así ya lo tenían todo hecho. Así nos quedábamos igual. Y tan contentos.

Los días persiguiéndose: Fray Leopoldo contra Hawking (7/09/2010)

Siempre estaba allí, sobre la mesilla, durante las enfermedades de mi niñez, Fray Leopoldo de Alpandeire, con su barba amarillenta y su santidad un poco podrida u orinada, que quizá mi madre lo ponía allí para traspasarle mis calenturas y por eso el hombre tenía tan mala cara, de sorber todos los males de los niños. En realidad, creo que yo lo confundía con ese otro fraile que te decía si iba a llover o no colgado en la puerta de la casa, pero es que, de chiquillo, todo eso parece la misma magia. Ahora lo beatifican, colocando sillas mirando al cielo, cuando ya no sabemos si Dios y sus ayudantes tienen sitio en esta época, como ya no tiene sitio en mi mesilla un quinqué. Dicen que Fray Leopoldo se consagró a Dios después de que ver cómo un rayo mataba a uno que no rezó durante la tormenta. Mucho se podría decir sobre la teología y la moral que saldría de ese Dios churruscador, pero yo me fijo más en que, como siempre, hay quien mira al cielo y ve directamente la cocina de los dioses, y hay quien ve maravillas entendibles sin poner antes que nada un padre o un director de orquesta.

La que le está cayendo a Stephen Hawking, total, por actuar como un científico, por mirar al cielo sin prejuicios y ver que las estrellas brillan sin manos que las enrosquen. La polémica ni es nueva ni terminará aquí, lo que ocurre es que la ciencia ha llegado ya a los últimos misterios y cada vez tiene más ecuaciones que le cortan la barba al viejo Dios sentimental, necesario para muchos más como consuelo que como explicación. En realidad, todos los argumentos intelectuales a favor de la existencia de un Dios se los cargó Kant (sí, aunque todavía hoy algunos vuelvan a Aristóteles). Tras Kant, sólo quedó el argumento moral, aún más pobre creo yo. Lo que viene a decir Hawking es que todo indica que el Universo es una realidad autocontenida en la que nada exterior pudo influir nunca, ni siquiera para elegir sus leyes. Dios no habría tenido ni la oportunidad para meter el dedo y echar a andar la cosa. ¿Pero por qué estas leyes y no otras? ¿Y por qué hay Universo en vez de nada? Siguen siendo buenas preguntas, pero habrá que buscarles otra explicación porque Dios no sólo no aporta nada para entender el Universo, sino que parece que el mismo Universo le impide encajar en él. Quizá la respuesta esté en el Multiverso, la infinita espuma de los universos haciendo, ciegamente, que exista todo lo que es posible que exista. Que los creyentes no culpen a la ciencia, que sólo hace su trabajo. La idea de Dios ya se ha ido matando ella sola de contradicciones e inutilidad. De todas formas, cada cual seguirá eligiendo, con sus luces o su corazón, entre Hawking y Fray Leopoldo, entre lo que es y lo que le gustaría que fuera, entre la osadía y el miedo, entre su inteligencia y su niñez.

Somos Zapping: Si están parados, que construyan aviones (6/09/2010)

Parados retrospectivos. Nos han puesto todas las películas del céreo Steven Segal, han encabalgado telenovelas, han repetido batacazos y taconeos y paisajes, nos han azuzado con momias musicales, nos han demostrado que las bodas resultan horteras sean poligoneras o pijas, y Manu Sánchez ha llegado a parecer esa única casete de Arévalo que había antes en todas las casas... En fin, no sé si alegrarme de que por fin se acabe el verano televisivo de Canal Sur, porque lo que venga en la nueva temporada será igual o peor que estos rellenos y refritos. Al menos, este año hemos agradecido que el programa de videoteces, Vamos que nos vamos, haya prescindido de presentadores monicacos, y que la factoría Summers, de donde ha salido, le haya puesto oficio y hasta cierta gracia a los montajes. Los presentadores monicacos los han dejado, claro, para su madrugada enteramente de segunda mano, con ese Eduardo Banderas y esa Carmen Janeiro sacados del cajón pestoso del 2008 para hacer bulto. La repetición, ya lo hemos dicho alguna vez, es más que un recurso veraniego de Canal Sur, es toda una filosofía consecuente con esa eternidad, con ese estatismo casi medieval en que les interesa retratar a Andalucía. En algunos programas, como Tecnópolis, ni se distingue lo nuevo de lo ya emitido ni importa en realidad que sea una cosa u otra, pues siempre están los mismos efluvios de modernidad, las mismas innovaciones de pega y las mismas sostenibilidades borriqueras. En otros programas, sin embargo, ya no es tan irrelevante la cosa. Estaba viendo yo el otro día Emplea2, especie de parque de atracciones para parados, lleno, como siempre, de tremendas oportunidades de trabajo, estupendos cursos de formación y gloriosas y salvadoras iniciativas del Gobierno andaluz contra el desempleo, y nada parecía fuera de lo habitual. Nada, hasta que llegó la despedida: “Que disfruten de la Semana Santa”, dijeron. Espero que ningún parado andaluz se ilusionara con las ofertas de trabajo que pusieron ese día. En realidad, incluso tiene sentido, ahora que lo pienso. Aquí el paro crece y nos aplasta, pero nunca pasa nada, cambia nada ni se hace nada. Los datos siempre son “esperanzadores”, la evolución es “positiva”, así que qué más da que un programa dedicado al empleo sea actual o de hace seis meses. Así son las eternidades: los tomates siempre sostenibles y el paro siempre nuestra condena.


Griñán es María Antonieta. La cámara de las noticias de Canal Sur enfocó primero las lámparas de araña, los techos reventones de dorados y flores de lis, y luego bajó hasta la mesa donde se celebraba el primer Consejo de Gobierno, en el que más bien parecía que estaban trinchando faisanes. Bienvenidos al nuevo curso político en Andalucía, en el que nuestros gobernantes nos sacarán de la crisis bailando el minué en San Telmo. Sin duda no habían podido combatir la crisis hasta ahora porque no tenían un lugar acorde a la dignidad de ese menester. Ahora, con San Telmo, donde sus ideas rebotarán y se amplificarán en los espejos y serán aventadas por querubines de oro, verán cómo lo solucionan todo enseguida. Desde San Telmo parece que se puede gobernar toda la Rusia de los zares, así que una comunidad autónoma puntera y en racha como Andalucía es nada. Es que un palacio así cambia toda la perspectiva a un gobernante, cosa que no entiende la oposición. Ahora el optimismo de Griñán diría que tiene unos elegantísimos toques luisinos, aunque siga con el discurso de siempre, como el otro día: “Es un momento singular para creer en Andalucía, para creer en el buen hacer de los andaluces y las andaluzas que han situado a este tierra en la vanguardia de sectores pujantes, en ingeniería, en aeronáutica, en energías renovables...”. Fuera de San Telmo sólo se ven peones si curro y empresas cerradas, pero desde allí dentro, donde Andalucía se ha convertido en un jardín de luz y soperas de plata, es más fácil que nunca concluir que si los paletas y los camareros no trabajan es porque no quieren construir aviones. Falta poco para que Griñán nos diga aquello que se cuenta de María Antonieta, lo de que si el pueblo no tiene pan, que coma pasteles. Entonces sabremos que el espíritu del nuevo San Telmo ya se ha instalado en nuestro presidente.


Cambio radical. Por fin una revolución en el PSOE, por fin este viejo socialismo renovado, rejuvenecido, casi irreconocible. No podía creerlo cuando lo vi en las noticias de Canal Sur: Zarrías se ha quitado el bigote. Sí, ¿qué se pensaban? Esos son sus únicos cambios, los de peluquería y los de moqueta. Zarrías sin bigote y Griñán con peluca a juego con su palacio. Otras revoluciones, estén seguros, no les veremos.

Los días persiguiéndose: Metamorfosis (31/08/2010)

Viene la cosecha, y luego la podredumbre. Nos han distraído el fútbol y la ópera de los antitaurinos, pero ya, en el nuevo curso, volveremos a la política de la peste. Septiembre espera la molienda de Zapatero y pronto las hojas bailarán con los perros ante los ministerios, los parados, los huelguistas y los candidatos. Se va despidiendo el verano, en el que bastaba con estar mojado, y ahora hay que pensar de nuevo en sobrevivir a una siega, a una estampida, a una tuberculosis, a esta puta crisis de la que sólo nos queda saber si acabará antes con nosotros o con nuestros gobernantes. Auguro un Gobierno enrocado, aguantando la crisis como corresponde a la concepción meteorológica que siempre ha tenido de ella, haciendo de las elecciones municipales y autonómicas una cosa doméstica, fingiendo que el personal ha elegido solamente jardineros para su pueblo y no ha empezado una revolución de rabia o asco contra ellos. Sí, la palabra clave es sobrevivir, como intentará sobrevivir el PSOE andaluz confiando en los prejuicios históricos, en el coco de la derechona, en la majestad gotosa de la Junta, en el poder de su propaganda y sus negocios. Y aún diría más: aquí también confían en sobrevivir al propio zapaterismo, que se habrá derrumbado sin entrar en Andalucía, sin tocar los escalafones y las familias del último imperio del socialismo español. Sobrevivir ellos, y sobrevivir nosotros. Quizá sea incompatible, quizá sea nuestro cuello o su cuello, su vida o nuestro futuro.

Ya llega septiembre, huelan el aire que quiere cambiar, vean el último sol de plomo antes de que busque su capucha. Viene la cosecha, y luego la podredumbre, que pide sus esqueletos de todos los años. Alcanzará a la tierra y a la política, Zapatero se hará de barro, Griñán tomará el color de su pulpa, el cielo y el suelo serán un mendigo y no sé qué pasará con nosotros mientras se mueren o no, resucitan o no, nos matan o no. Pero no se preocupen, que así es la alquimia del mundo: para que lo viejo produzca lo nuevo tiene que pasar por la putrefacción y la purificación, hasta la metamorfosis. Veremos pasar esta larga decadencia de nuestros gobernantes con estertores o con últimos lujos, como esa cajita de música de San Telmo en la que la Junta se ha refugiado de la realidad con todas las armaduras de sus antepasados. Los veremos asaltados por insectos, anidados por raíces, comidos por la tierra, y lo malo será que los acompañaremos nosotros. Sólo deseo que tras la podredumbre llegue lo nuevo, esa metamorfosis, la mariposa que esperamos. Vendrá con otras siglas o quizá con las mismas, si aún son capaces de cambiar. Pero no podrá ser esto que ya fracasó, esto que se pudre ahora.

Somos Zapping: Yo soy Beethoven (30/08/2010)

Vuelta sostenible. Ay, a quién se le ocurre hacer alardes eléctricos en el agosto sevillano, donde toda la energía va al fresquito en el sofá... Pero a mí me parece que el apagón durante la presentación de la Vuelta se debió a otra cosa, y me explico. Me entero en los informativos de Canal Sur, por boca del mismo director de la ronda española, Javier Guillén, de que han conseguido “hilar tres patas (?) fundamentales: sostenibilidad, seguridad y espectáculo”. Conociendo cómo le gusta al ayuntamiento sevillano el pavoneo sostenible, seguro que Monteseirín se ofreció a proporcionar toda la energía necesaria para el evento pedaleando él mismo en una bicicleta con dinamo. Aquello era un espectáculo, como quería la organización, pero claro, no pudo aguantar mucho. En fin, bromas aparte, ellos han aprendido a tener cuidado al enchufar cosas en Sevilla y los demás hemos aprendido que en esta era de bobería progre una vuelta ciclista se puede hacer sostenible. Debía de ser que hasta este momento las bicicletas eran atómicas. No sé si los coches de los equipos irán ahora tirados por caballos y los guardias civiles en cestitas de las mismas bicicletas, como hermanitas pequeñas... Uno creía que la sostenibilidad de las bicicletas se debía más bien a la conservación del momento angular, pero ya ven. ¿Qué será eso de una Vuelta sostenible? Nos lo tendrían que explicar en Tecnópolis, donde ya lo hicieron con los bañistas o los tomates. En Tecnópolis, siempre que hablan de sostenibilidad sale una bici, un burro, un botijo, una siesta o una talega. A ver si con estas pistas logramos alguna vez entender el concepto...


Ombligos musicales. No me canso de admirar las madrugadas musicales de Canal Sur. Pocas veces puede uno encontrarse, como allí, a una violinista jovencita con gorrita, top y shorts, con el ombliguito al aire. Es que era una pieza para violín y piano, sin palmeros, sin quejidos folclóricos y sin caballos bailarines, así que supongo que pensaron que algo habría que hacer para animar al telespectador andaluz. Otro día le tocará salir vestida de jugadora de voleibol, de animadora o de majorette. Aquí no puede ponerse música seria sin más, que el andaluz se asusta o se aburre. Afortunadamente, el infrapianista Manolo Carrasco, que, cómo no, apareció luego, no exhibió el ombligo, aunque sí ombliguismo, o más bien una impresionante cara dura. “Manolo Carrasco: Sueños de España”, de esta manera rotularon la pieza que iba a tocar, así que me preparé para otra de sus horrorosas composiciones de escalitas y mordentes. Pero lo que sonó fue un recosido de Sevilla y de Asturias, de la Suite Española de Albéniz. Anda, qué chulo, apropiándose de la música de Albéniz... Y ni siquiera le puso batería, en plan Luis Cobos. Así también compongo yo. Este pianista con serón podría haber tocado la sonata Patética de Beethoven y rotular “Manolo Carrasco: Autorretrato”. Hay que tener morro. Sin duda asumió que, total, quién iba a reconocer a Albéniz entre la audiencia de Canal Sur, así que por qué no hacer suyas esas famosas piezas... ¿No cree la gente que la Novena de Beethoven es de Miguel Ríos? Claro que seguramente pronto creerán que es de Manolo Carrasco, de eso ya se encargará Canal Sur. Por si acaso, me adelanto y digo aquí que la compuse yo. Y me quedo tan ancho como él.


Overused. Nos animaba Tecnópolis a visitar Itálica (para “despertar nuestro espíritu imperial”, nada menos) y nos indicaba la página web que podíamos consultar para “propuestas de recorridos, historia, anécdotas y otras actividades”. ¿Saben cuál era la página? Pues ésta: www.juntadeandalucia.es. Eso se llama ser concretos. Busquen ustedes lo de Itálica allí, entre la morterada de consejerías, organismos y noticias autobombásticas, a ver si son capaces de encontrarlo. Pero claro, la intención era otra, decirnos que aquí todos los caminos conducen a la Junta o, entendido con más perspicacia, que Canal Sur siempre encuentra una excusa para llevarnos a los dominios de sus dueños y a su entorno de propaganda, en el que esta vez la palabra “web” (telaraña) define como nunca sus pretensiones. En cualquier caso, una publicidad forzada, babosa y ridícula. A propósito, como simpática curiosidad, si en vez de la dirección oficial tecleamos www.juntadeandalucia.com, veremos que el navegador nos muestra este mensaje sabio y profético: “This account has been suspended. Either the domain has been overused, or the reseller ran out of resources”. O sea, que la cuenta ha sido suspendida porque ese dominio se ha usado en exceso o se han quedado sin recursos. Creo que nunca había encontrado tan perfecta descripción, casi un bello epitafio, para la Junta de Andalucía.