23 de junio de 2010

Los días persiguiéndose: Penitenciágite (22/06/2010)

Ahora que el Gran Poder está manco es cuando puede suceder cualquier cosa. Los dioses han abandonado a sus hijos, que ya son cazados a lazo por las calles, y sus símbolos vuelven a la leñera. Sólo ha sido un loco, dicen, pero los locos son muy buenos dejando metáforas. Cae lo sagrado de un solo empujón, como cayó la economía de un estornudo, y lo próximo serán los gobiernos, tan altivos como los dioses de peana. Ha empezado la era de las hogueras, de los flagelantes que van gritando en medio de la destrucción, como aquellos dulcinistas verdaderos o inventados de Umberto Eco, eso de “penitenciágite” (penitentiam agite, o sea, haced penitencia). Sí, haced penitencia, porque esto se va al garete. Los supersticiosos, los pesimistas o los cuerdos llevan mucho tiempo viendo signos en los cielos y ajenjo en el agua, o sea, a este país con su dinero falso, su miseria, su paro, su deuda, su corrupción y su impotencia, mientras el Gobierno anudaba moñas. No hacía falta que el Gran Poder fuera depuesto, convertido en madera como el dinero se ha convertido en basura y los políticos en sepultureros, para que nos diéramos cuenta de las mentiras que nos sostenían. Basta mirar alrededor, cómo cruje todo igual que antes de las avalanchas y las estampidas.

Si ha caído el Gran Poder, señor de sus cielos de cera, caerá Zapatero de su alfombra voladora y puede caer el imperio socialista andaluz como un Bizancio de arena. Ahora, una encuesta del Instituto de Investigación, Marketing y Comunicación le da la mayoría absoluta al PP en las próximas elecciones andaluzas. Pero no es tanto por las encuestas como por esos signos que nos muestran igual los brujos que los analistas: los ministros que nacen muertos, los planetas que se parten en dos cuernos, la oscuridad que llega como una rama que tapa el mundo. Esta encuesta sólo ha tenido que mirar cómo huían los árboles y se retiraba el mar. Esto es ya un interregno. Zapatero está tieso, desahuciado. Es su propio fantasma persiguiéndose, habla con su calavera, cuya sonrisa sólo asusta más, como cuando se alumbran los esqueletos. Parece que está bailando la danza macabra de los códices medievales, llamando a todos a que se unan al destino de su enterramiento. Seguro que hará un último intento con un Gobierno renovado, pero éste, hecho de figurines, propagandistas y cadáveres políticos, ya ha dejado la peste instalada en nuestra casa. Zapatero ha sacrificado sus dogmas, ha renunciado (y renunciará más) a la ortodoxia de su ideología, pero será un sacrificio inútil y tardío, como si sólo se hubiera cortado un rizo para quemarlo. En cuanto a Griñán, nada hace salvo seguir el camino de llagas de Zapatero. Eso sí, piensa que aún pueden salvarle los prejuicios tan bien alimentados por ellos hacia el PP y el tamaño y el poder de la gran iglesia de promesas, cuentos, regalías, damnificados, dependientes, adormecidos y mantenidos que han levantado en Andalucía. Pero cuando ya están cayendo los dioses con las manos atadas a la espalda, cuando la furia de los desesperados convierte en corcho roto lo sagrado, ni su rosa sentimental ni su alcázar de piedra les protegerán. No sé si, al final, tras los signos pavorosos en el cielo y la tierra, terminarán llegando a la Junta ésos que nos dicen las encuestas. Si llegan, espero que aprendan la lección, que no caigan en el fanatismo, el amiguismo, la indolencia, la ambición, la propaganda, la vanidad, el despilfarro, la bobería y la ceguera. Mientras, por lo que ha ocurrido y puede ocurrir, les recomiendo una cosa a todos los políticos y a los demás que estamos viviendo este fin de los tiempos: penitenciágite!

Somos Zapping: Mr. Marshall en moto (21/06/2010)

El espíritu de la nación. Como sólo parecemos reconocernos en el fracaso, el triste Zapatero y el triste Villa eran juntos, aquel día, el matrimonio heráldico que volvía a fundar España. El día en que la reforma laboral remató mal de cabeza, el día en que la selección de fútbol fue despedida de la oficina por la Europa del dinero, creo que se hizo patria como nunca. Zapatero y esos muchachos de balón y de colonia, de talento y de pereza, todos pifiados, todos como aplastados por el cronómetro, nos volvían a reunir en el atropello y en la decepción, que es lo que nos hace españoles. Con el fútbol nos jugamos la gloria, con la política sólo el pellejo. Si la reforma laboral no llega a parecer un penalti en el último minuto, apenas se hubiera mencionado ese día. No me extrañó que Canal Sur comenzara las noticias con ese partido repartiendo su desilusión al aire libre por Andalucía como una gran paella. Más me sorprendió que lo hicieran incluso sus informativos provinciales (yo vi el de Cádiz). Esos bares como barridos antes de tiempo, esos andaluces como engañados por su novia... Zapatero escogió un buen día y nuestra sumisa televisión le sirvió bien: esta reforma laboral entre la desesperación y la traición no sólo quedaba como un acontecimiento de segunda, sino que acompañaba en una plácida melancolía de entrega y resignación a la pena futbolística. La victoria también hubiera empequeñecido la noticia de la reforma, pero la derrota, aún mejor, la hacía consecuente con el espíritu de la nación.


Bienvenido, Mr. Cruise. No eran Tom Cruise ni Cameron Díaz, no. Era, de nuevo, Mr. Marshall. El Ayuntamiento de Sevilla enjaezado, las fuerzas vivas de la ciudad reuniendo comités de halagos, los políticos haciendo listas de ganancias y regalos, y hasta la Duquesa de Alba poniendo bata de cola y pedigrí de reina indígena para los guiris. “Esta película va a ser una promoción tremenda para Andalucía, para Sevilla y Cádiz, ya que se espera que la vean unos 300 millones de espectadores”, decía una reportera en las noticias de Canal Sur. Sin duda, si yo fuera de Arkansas, por ejemplo, y aficionado a las películas idiotas como ésa, y viera en ella a Tom Cruise derrapando en moto o siendo perseguido por toros (pensaría que en México), no podría resistirme a buscar Sevilla y Cádiz en un mapa e irme corriendo allí a gastar dinero. Hay que ser ingenuos y catetos...


Mi primer olé. Tiemblen, porque Canal Sur ha encontrado el híbrido perfecto entre Se llama copla y Menuda noche. Mezclando la racialidad incontinente del folclore con el ternurismo de la chiquillería, pronto llegará Mi primer olé, especie de parvulito de nuestro casticismo. Canal Sur piensa que a los niños andaluces no se les educa suficientemente en esa pureza de ser palmero o bailón, así que ha previsto montar una academia para reconducirlos a sus raíces. Es lo que nos hace falta, niños que agarren pronto la guitarra y el fandango, no vaya a ser que luego nos salgan médicos o ingenieros o poetas, y se acabe con la raza. Fomentemos el flamenco entre los chiquillos, que ahora que quieren ponerle la chapa de la Unesco serán como embajadores. Es más, creo que un programa de televisión es poco. Creo que deberían crearse verdaderas reservas, como las de los apaches, donde los chiquillos pudieran crecer descalzos en ese arte, sin conocer nada más. No voy a entrar ahora en si el flamenco es más o menos arte o cultura que la jota o las danzas watusis. Lo importante es que por ahí no ambicionan que los niños se hagan joteros o hechiceros como cumbre de la educación y la cultura. En Andalucía, sí.


La querida. Ni el siglo XXI ni Bibiana Aído han podido con la querida andaluza. No digo amante, rollo ni ligue, sino querida, como en los 50, esa manera de poner los cuernos con estatus, ese orgullo de la hembra mantenida por el macho poderoso y por supuesto casado. Imaginen incluso más: dos mujeres que han compartido a ese próvido macho charlando amigablemente de su relación con él, como compañeras de harén, aceptando las dos su lugar: una que tuvo su oportunidad y otra que ahora puede presumir de su triunfo. Lo vi en uno de estos programas del bragueteo, en una conversación grabada con cámara oculta entre, por lo visto, un antiguo lío de Jesulín y su (supuesta) actual querida, pues ya digo que no puede llamarse de otra forma. “A mí me ha puesto un piso”, remarcaba. Yo no creía que semejante mentalidad fuera posible ya. Hemos de concluir, otra vez, que en Andalucía, sí.

17 de junio de 2010

Los días persiguiéndose: Museo de jetas (15/06/2010)

Esos espíritus de las casas, esos fantasmas cerrajeros, esas almas con candil, esos espectros sin orinal que tienen que venirse de su mundo a éste para hacer pis por la noche... Más que un cielo o un infierno, me parece que en el más allá lo que hay es sólo un curso de bricolaje que te obliga a volver a apretar bisagras o a repellar una pared de vez en cuando. Bueno, en realidad eso depende de las clases, que también las hay entre los muertos. Los castillos dan lores paseantes, subidores de escaleras, apagadores de velas o mecedores de butacas, como mucho. Las casas humildes andaluzas lo que dan son fantasmas que se aplican en los desconchones o te pintan la cocina como el cuñado. El caso es que morirse no es ese aburrimiento o esa mala postura eterna, sino una actividad intensa, gremial y creo que hasta sindicada, aunque, como en esta vida, a los aristócratas les toca sólo mover los ojos en los cuadros, mientras que a los currantes los ponen a empapelar como en los 70. Eso debe de ser lo de Bélmez, claro.

Esto de Bélmez, o nos lo tomamos a broma, o es cuando llegan de verdad el repelús y el miedo, no de que los espíritus te toquen el sonajero por la noche o te hagan grafitis en las paredes, sino de comprobar hasta dónde llegan la memez y la credulidad humanas. Un día, el hombre primitivo vio a su compañero muerto en la cacería apareciéndosele en sueños, o a un animal (quizá su tótem) rondar por el lugar, y con su limitada mente, dedujo que de alguna manera ese colega muerto seguía vivo o presente en otra forma o en otros lugares. El alma, el “hombrecito” que vive dentro de nosotros (lean a Frazer, como siempre), que viaja fuera del cuerpo, que se injerta en otras cosas o vaga solo, esta superstición primigenia fruto de las malas asociaciones de causa y efecto de una mente primitiva, no sólo nos sobrevive aún, sino que impera con gran avilantez. Tienen la culpa Platón y sus secuelas, y claro, el cristianismo, que se derrumban si les quitas esa pobre muleta o cazoletilla del alma. Resulta increíble que el sueño de un ancestro cazador haya dado lugar a las religiones y a sus negocios, y, colateralmente, al miedo de ir al frigorífico por la noche, por si un fantasma nos roza el cogote. Pero el hombre, tan cobarde, es capaz de creer en cualquier cosa que le proporcione consuelo, y la inmortalidad, eso de que después de desintegrarnos sigamos en otro sitio tocando el arpa, haciendo de sereno por las casas o incluso siendo cocido por los pecados, parece que es un gran consuelo para algunos. Que cada cual se consuele como quiera, pero otra cosa es que las estupideces particulares se paguen con dinero público.

Leo ahora que van a construir nada menos que un Centro de Interpretación de las Caras de Bélmez, que costará casi un millón de euros aportado por fondos europeos (¡?), por la Diputación de Jaén y por el ayuntamiento de ese pueblo de las caras o los jetas. Si algunas almas cándidas aún se creen la trola, o se preguntan, como suelen hacer los pobres de espíritu, que por qué no va ser verdad, les cuento que aquellos monigotes se pintaron con sales de plata y manos muy humanas, como no podía ser de otra forma. Hace mucho que la patraña se desveló, pero la estulticia es un buen negocio, y difícil de desarmar: su clientela es demasiado vasta y entregada. No viven los espíritus, son los magufos y las iglesias los que viven de ellos y de las humedades mentales que provocan en los simples. En Bélmez harán un museo de la idiotez con dinero de todos. Supongo que allí no les importará servir de cachondeo mientras saquen pelas. Y seguro que tienen éxito. El linchamiento de la inteligencia siempre ha atraído a mucho público.

Somos Zapping: Motos acuáticas en la Andalucía con bífidus (14/06/2010)

El aplauso más idiota. Hasta ahora, Griñán había dormido durante la crisis como dormiría un bombero en medio de un incendio, por eso en el debate sobre el estado de la Comunidad parecía que se acababa de despertar buscando la manguera. Pero no era emergencia lo que se reflejaba en su cara y en su voz, sino más bien algo así como el agobio de no encontrar los pantalones en ese momento de salir por fin corriendo. Una vez que te han cogido dormido así, como ese bombero remolón, como un botones o como un recluta, ya se sabe que hay que buscar una excusa para la cabezada y luego aparentar que aún se llega a tiempo. En estas cosas de chiquillo o de quinto creo que se resume toda la intervención del presidente en el debate. Aquí en Andalucía todo llamaba al sueño porque las blandas plumas de la Ley de Economía Sostenible nos algodonaban el aire. Por ahí empezó la defensa de Griñán. Nos recordó el presidente que Andalucía es nada menos que una “bio-región”, que no sé si es una región con el bífidus de los yogures para cagar o con una de esas pulseritas “bioenergéticas” que equilibran los campos magnéticos del cuerpo, aunque sólo de los ingenuos. Este gobierno nuestro no hace más que diseñar anuncios de detergente. Si hubiera hablado de la Andalucía con megaperls, hubiese dado igual. En todo caso, lo sostenible es algo que da mucho sueño, y como mentolado, de ahí que a Griñán la larga crisis le haya pillado sobando hasta hace unos días. Ahora, al soldadito recién despertado sólo le quedaba disparar a lo primero que se moviera, algo gordo y brillante a ser posible: las motos acuáticas. Griñán anunció que iban a aumentar los impuestos de las motos acuáticas y la bancada socialista estalló en un aplauso de incontenible satisfacción. Todos sabemos el impacto que tienen las motos acuáticas en la economía, sólo comparable al que tiene la serie Los vigilantes de la playa, cuyas reposiciones creo que también van a gravar con un impuesto: es lógico que los que tienen más pectorales contribuyan más a las arcas públicas. Las motos acuáticas son el propio capitalismo patinando, la chulería de esos ricos con motor en el culo bronceado. Toda la socialdemocracia es en puridad una histórica lucha contra las motos acuáticas. Las motos acuáticas, quizá las raquetas de pádel y sin duda los politos del cocodrilo; he aquí, en su purga, su escarmiento y su gravamen, la solución a la crisis que el socialismo andaluz ha sabido ver. La verdad, en fin, es que ya me quedo sin ganas ni fuerzas para ironías. Fue aquel aplauso uno de los más idiotas que recuerdo en nuestra historia política, además de una perfecta y estruendosa definición de la estupidez de esta clase gobernante. Ese aplauso de foca, esa celebración de la memez, no sólo nos confirma que no distinguen lo anecdótico de lo fundamental, sino que toda su política se basa en la chorrada, y es por eso que, justo cuando escupen la chorrada, su espíritu se inflama, desbordado, hasta el goce histérico. La tarde del debate tuvo otras cosas, pellizcos a los “ricos” (pero si aquí los ricos de verdad son ellos y sus amigotes) y escasos aseamientos del derroche público, donde sí está, más que en la playa, la solución. Pero yo sólo recordaba ese aplauso con el que parecieron conmemorar el reino triunfante de la chuminada que ellos han instalado aquí.


Coplilla universal. Se sacaba estrellas de la manga, el Universo parecía un tarrito que nos destapaba, todo el vértigo de la ciencia y sus misterios sonaba con un dulce acento andaluz que por una vez no era usado para el chiste ni para el pandereteo. Hablaba el astrobiólogo Juan Pérez Mercader en el programa de Joaquín Petit, pero todo era demasiado bello y perfecto. Tuvo que salir el hijo de Juanito Valderrama a recordarle una canción de su padre que por lo visto le gustaba al científico. Aquí no puede existir nada que no refiera al final a nuestras coplillas. Aquellos soles habían durado un instante y de nuevo el folclorucho eclipsaba y apagaba a la ciencia y al conocimiento como con una sonora pedorreta. No podía ser de otra manera en Canal Sur.


AD valiente. Tengo que reconocerlo: Andalucía directo está lejos de retratarnos la Andalucía dormida y conveniente que -ahora me doy cuenta- he criticado sin fundamento. Sí, la actualidad más incómoda para el poder, la denuncia valiente, la realidad de los problemas de esta tierra, llenan el programa. Hay reportajes sobre los ajos cordobeses que conquistan el mundo, sobre competiciones de lanzamiento de huesos de aceituna o de atrapar cerditos... ¿Dije yo algo sobre censura allí? Muchas ganas de dar caña es lo que hay...

Somos Zapping: El tocino público (8/06/2010)

No estoy de acuerdo con Arenas en eso de que aquí no sobran funcionarios. Yo diría que sobran y que faltan, a la vez: sobran burócratas, pegasellos, desayunadores y paseantes de pasillo, y faltan, por ejemplo, profesores y médicos. El funcionario es un tipo español castizo, casi romántico, como el torero, el barbero o el butanero, un tipo que aquí parece que lleva aún el Siglo de Oro encima, y que se diría que cumple más una función literaria que administrativa. El funcionario, ese funcionario icónico, idealizado, es envidiado y a veces odiado porque de alguna manera ha hecho realidad esa fantasía del español de conseguir un trabajo para no tener que trabajar más. O sea, el trabajito fijo, esa especie de matrimonio que, como entre los esposos, apaga la pasión, invita a engordar, acomoda en una apacible rutina, acostumbra al esfuerzo mínimo y es una manera de ir envejeciendo por trienios sin sobresaltos. Es más confortable estar casado que salir a ligar cada día. Nadie pelea y se esfuerza por algo que tiene seguro. Como ven, no describo tanto al funcionario como al español en general. El hecho de que el español quiera ser funcionario, que sea ésa la más común de las aspiraciones profesionales aquí, es lo que nos demuestra que el tópico es realidad: ese tópico es el sueño que mueve a los opositores. Si no, estarían todos intentando hacerse una carrera en la empresa privada.

Puede que resulte una opinión impopular, pero creo sinceramente que el funcionario será siempre la manera menos productiva de ocupar un puesto de trabajo, aunque haya funcionarios que se maten a currar, que los habrá. Por extensión, cuanto mayor sea el tejido público de una sociedad, más improductiva se volverá. Sin embargo, hay sectores que nunca serán completamente privados, como la propia administración, la educación o la sanidad. Es por eso que digo que sobran y faltan funcionarios a la vez: sobran donde sólo sirven para aumentar el propio tamaño de lo público, y faltan donde su trabajo sí proporciona un servicio esencial e insustituible a la sociedad. Sobran, como decía, burócratas que se alimentan de pasarse unos a otros los papeles que se han inventado para justificar su existencia, y faltan esos otros funcionarios de los que depende nuestra salud, nuestra seguridad o el futuro de nuestros jóvenes.

Ahora, cuando se acerca el miércoles de las guillotinas, el debate sobre el estado de la Comunidad en el que Griñán nos presentará su ajuste, copiado seguramente de Zapatero como una costurera de pueblo calca las modas de París, sería un buen momento para plantearse meterle mano por fin a la elefantiasis de la administración pública andaluza. No sólo sobran cargos a dedo, asesores de tipito, enchufados del partido, dietas y cochazos, las innumerables agencias y observatorios y las empresas públicas que multiplican el gasto para que se lleven el dinero del presupuesto los arrimados... Sobran consejerías enteras, las inútiles diputaciones, las redundantes mancomunidades, y aun así a lo que queda le sobra igualmente gigantismo. Y sí, sobran también funcionarios, quizá sólo víctimas de este modelo de poder que necesita un gran tejido conectivo para mantenerse sobre su ejército de favores y agradecidos. Pero el PSOE andaluz no va a suicidarse amablemente destrozando el maderamen que lo sostiene. El ajuste volverá a ser maquillaje. Ya dijo Griñán que no era partidario de “adelgazar lo público”. Yo creo que, o a lo público lo ponemos definitivamente en forma quitando todo ese tocino que estorba, o nos matará a todos por aplastamiento.

Somos Zapping: La Junta en sobrenatural nitidez (7/06/2010)

Alta definición. Poco duró el interés por aquellas vajillas con los dibujos y la comida vivos, los paisajes como alicatados o los alicatados como paisajes, los sketches insufribles e incluso los afiladísimos platós de Canal Sur en los que, a pesar de todo, Modesto Barragán seguía dando paso a reporteros rodeados de jamones. Poco duró, sí, apenas vimos que todo eso volvía a repetirse en idéntica secuencia día tras día y semana tras semana. No sé qué más tiene que probar de la alta definición Canal Sur, salvo, eso sí, aumentar el ancho de banda, porque todavía se aprecia un feo pixelado en ciertas imágenes con agua o fuego, por ejemplo. Sólo les queda tener algo que emitir de verdad, para lo cual no sé si les falta algún permiso o simplemente ganas. Hoy, cuando cualquiera graba sus vacaciones en alta definición con una cámara baratucha, este largo ensayo suyo como de ir a la luna resulta ridículo. Desde hace un par de semanas, además, han decidido sustituirlo todo por un único reportajillo sobre parapente a motor que también se sigue a sí mismo ad nauseam, y que sólo nos sirve para comprobar que la Junta de Andalucía, cuyo logo aparece en la publicidad, los trofeos y hasta las bolsas de plástico del evento, va a seguir reinando igual en alta definición, aunque alumbrada con una sobrenatural nitidez. Me temo que en Andalucía, donde basta con nombrar o presentar algo sin necesidad de que se desarrolle o se cumpla, vamos a tener Canal Sur HD emitiendo en pruebas para largo. Con esa media hora escasa de paracaidistas de cumpleaños, tienen de sobra para presumir de vanguardia, que es lo que importa. Otra fachada sin nada detrás, otra innovación vacía. Y ni siquiera es tan vanguardista la cosa. Hay que recordar que aquí hace mucho que Digital + ofrece alta definición (actualmente 10 canales, y que no rellenan con postales, sino con películas, series, documentales, conciertos y retransmisiones deportivas), e incluso emite ya en 3D. Pero no nos quejemos. Seguro que echamos de menos esas primeras e inocentes vajillas y acuarelas cuando tengamos un Canal Sur HD con el poder político y el folclore enjaezado exhibiendo con más detalle aún su desfachatez, su vulgaridad y sus salivazos.


Noticias en mecedora. Canal 10 Andalucía va pasando poco a poco de la teletienda a una programación más o menos normalizada, aunque todavía escasa y como pobretona. Ya tienen hasta informativos, o eso creo, porque la verdad es que Antonio García Barbeito no parece que presente noticias, sino algo como Saber vivir. Ese tono y ese ritmo de mecedora suyos no están hechos para contar la actualidad, sino para poner cataplasmas o recomendar reposo. Yo lo veo entre médico de cabecera y cuentacuentos al que sólo le faltan la pipa y una chimenea detrás. Al lado de su estilo pastoso, circunvolutivo, campanudo, antiguo y tristón, aquellos lentos informativos de Iñaki Gabilondo eran un frenético videoclip. Ni siquiera le pone el énfasis de los pregones, salvo cuando los primeros días, en pleno Rocío, pronunciaba “Blanca Paloma” con esa redondez fervorosa que sale cuando el paladar se convierte en basílica. Han querido hacer un informativo diferente, pero resulta que sólo nos mece hasta el sueño, que es el problema que tienen ciertas voces de la radio que se basan en sonar a saxofón. Creo que alguna vez le oí meter incluso la letra de un fandango, como en sus columnas. Las noticias en televisión requieren otro tempo, otra luz y otra prosa, a menos que su pretensión sea la hipnosis. García Barbeito se ve descolocado y a veces pienso que es al Loco de la colina al que han puesto allí a fumarse las palabras.


Innovación de la semana. Poco nos queda ya por conseguir en Andalucía después de que Tecnópolis nos deje anonadados con la última hazaña de nuestro espíritu innovador: nada menos que las aceitunas rellenas, inverosímil éxito tecnológico que consiguen en una especie de estratosfera andaluza que existe allá por Morón, donde no sólo cuentan con esta flipante ciencia sino con otros avances como las dehesas de toros bravos y unos hornos romanos muy bien aprovechados. Creo que el próximo programa van a dedicarlo a un invento que llaman churros, todo biotecnología y sostenibilidad.


Eternidad. Gracias a la magia del croma, Rocío Jurado aparecía cantando dúos con esos alevines suyos de Se llama copla o inspirándoles quejidos directamente en el cogote, y un nuevo homenaje que quizá era el mismo repetido aventaba lágrimas y flores salpicantes. Más que la eternidad de Rocío Jurado, creo que Canal Sur celebraba la suya propia, hecha de recauchutar sus momias sentimentales una y otra vez.

Los días persiguiéndose: Gaviota carroñera (1/06/2010)

Le están dedicando todas las metáforas de la carroña, pero el animal carroñero nunca es el que pone los cadáveres. La gaviota parece comerciar entre el cielo y la podredumbre marina, el PP eligió un logotipo o un tótem que puede traer en el pico el horizonte o las tripas de los ahogados. Ahora, a la gaviota le añaden risa de hiena, hocico de chancho, patas de estercolar. Acusan al PP de alimentarse del estómago de los muertos y de crecer, como la mandrágora, bajo la agonía de los ahorcados, de los fluidos de su último estertor. Olvidan que la basura no la traen los basureros, que un partido en la oposición tiene que hacer oposición sin que eso sea felonía, y sobre todo que los que patalean en las bancadas ante un presidente y unos ministros grogis no son los que pueden hundir o salvar al país, sino que eso sólo lo puede hacer el Gobierno. También el PP usó contra el PSOE el feo recurso de la carne de muerto, diciendo poco menos que Zapatero ganó la primera vez recolectando en el cementerio del 11-M. La estrategia me parece tan baja ahora como entonces, usada por unos o por otros. Escucho a Leire Pajín, que ya es como su muñeca desconchada, o a Rafael Velasco, hombre de un solo estribillo (nosotros somos los buenos y ellos fueron, son y serán los malos) señalando a la jauría del PP tras el rastro de sangre de la crisis, y yo sólo me pregunto quién ha puesto los cadáveres, quién dirigió la matanza y qué creerá el PSOE que debe hacer la oposición ante esta degollina. Quizá un día tengamos una política que no recurra a las fieras ni a las bandas de enterradores, pero desde luego ese día no ha llegado.

El PSOE empezó culpando a la meteorología del dinero o a sus hacedores de tormentas y ha terminado buscando chacales en la derecha. De cualquier forma, el monstruo siempre tenía que estar al otro lado de la tapia. Ahora, cuando dicen las encuestas que aquella gaviota que espantó Aznar hasta más allá de las Azores va a volver a posarse sobre nuestro mapa, sólo saben arrojarle huesos. El PP traería soluciones o fracasaría igual, pero negarle el derecho a querer reconducir la situación con el argumento de que llega con la sonrisa de las calaveras, eso es una idiotez. Aquí han llegado a decir que Arenas se alegraba del paro y de Rajoy piensan que se desayuna cada día el hígado chorreante de España. Los acusan de buscar el poder entre las cenizas del Apocalipsis. Supongo que no buscan el poder más que los otros, pero lo que sí es verdad es que las cenizas no las han traído ellos. Sí creo, sin embargo, que el PP ha perdido la oportunidad de demostrarle al PSOE que piensa más en el país que en el cuello de cervatillo de Zapatero. Me hubiera gustado ver a Rajoy apoyando las medidas de austeridad del presidente, diciéndole que llega muy tarde y que, aún así, eso no es suficiente. Pero es lo que tiene esta política hecha a bocados, que termina contagiando el hambre de enemigo, esas ganas de rematar al otro antes que de salvarnos a todos.

Los muertos somos nosotros, es todo el país, es esta Andalucía golpeada ya en el suelo. Aunque se preste a esas metáforas, en realidad la gaviota carroñera puede tener la misma silueta que un espíritu resucitado, es cuestión de ver adónde dirige su vuelo. Yo no le echaría las culpas al pobre animalillo, ni al partido que se abandera con él, por haber amanecido en esta playa de ahogados. Como todos, esa gaviota vaga entre cadáveres porque no hay otra cosa, porque no han dejado otra cosa.

31 de mayo de 2010

Somos Zapping: El buche sentimental (31/05/2010)

Crisis, de verdad. Ya estamos oficialmente en crisis en Andalucía. Sí, ya sé que hace mucho que el paro es una marabunta, que la economía sólo enseña horcas, que las empresas guardan turno para el degüello, que los bancos parecen fachadas apuntaladas y que Europa nos ve como la popa hundida del continente. Pero ahora sí que estamos en crisis. Y no porque Zapatero haya bajado del Monte de los Olivos sudando sangre, ni porque Mar Moreno salga en las noticias de Canal Sur como la ayudante de un dentista para anunciarnos tierna y maternalmente que nos toca sufrir y encima pagar. No, todo eso de la macroeconomía, los mercados, el sucio dinero, ocurría sólo en los periódicos, porque el andaluz se alimenta de otras esencias. Si afirmo que ya estamos oficialmente en crisis es porque, según nos contaban los informativos de La Nuestra, hay dos pueblos (de momento), Aznalcóllar y Mairena del Aljarafe, que han tenido que suspender sus ferias. Esto sí que le llega al andaluz al alma, que está más allá de sus bolsillos, en una especie de buche sentimental y folclórico. Sólo falta que se cancele una Semana Santa para que estalle la revolución. Por otra cosa, aquí nadie se va a mover.


Mercados irracionales. Cuando nos rondan los buitres, cuando Zapatero parece un galeote y María Teresa Fernández de la Vega se diría que ha sorbido para ella sola la tisis de todo el país, cada vez resultan más increíbles y patéticos los intentos de Canal Sur por suavizar el estruendo de esta ruina. El otro día, pusieron a una de las locutoras de sus informativos a achicar agua con esto: “El Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz ha respaldado las medidas de ajuste adoptadas por el Gobierno español en una situación complicada por el pesimismo irracional de los mercados”. Entiendo que Canal Sur diga esto, aunque no un Premio Nobel. Los mercados, o mejor los mercaderes, pueden ser ambiciosos, especuladores o incluso temerarios, pero ¿irracionales? Nadie se juega los cuartos irracionalmente, sino atendiendo a la salud de su dinero. Si los mercados se espantan o llegan a la euforia es porque tiran de ellos el miedo o la codicia, pero desde luego no la locura. Sin embargo, el Premio Nobel dijo literalmente que “los mercados financieros son irracionales”. Quizá fue porque venía invitado por la Fundación Ideas para el Progreso, que suena mucho a que paga por cosas como ésa. De todas formas, Canal Sur supo aprovecharlo para poner otra vez a los enemigos lejos, contuberniando, y a nuestros gobernantes luchando contra monstruos forasteros. Siempre tan sin culpa como sin soluciones, así salen ellos en la leal televisión pública andaluza, cada vez más increíble y patética en el ocultamiento de este desastre.


Almas sensibles. Dejemos la política y la economía: merecemos el refugio del arte, el de la tauromaquia en este caso. A veces me decepciona el toreo, como ahora cuando me paseo por las retransmisiones de la Feria de San Isidro y (mala suerte) sólo me encuentro con pitadas y tocinería de hombres y ganado. Pero otras veces me reconcilio con esa belleza sublime, esa arborescente plasticidad que envuelve no sólo la faena en sí, sino todo lo que rodea el mundo del toro. No entiendo a los que le niegan la categoría de arte, equiparándolo a un deporte o a un pastoreo. El arte es más que la mera tarea hecha con talento, el arte supone una predisposición del alma hacia lo bello y lo elevado, es una percepción del mundo regida por la sensibilidad. Lo que define al arte es la presencia, el reinado de esa personalidad artística, o sea, esa predisposición y esa percepción totalizadora de la belleza, y que implica tanto al que crea como al que disfruta de la obra. Esto ocurre con el toreo, por eso es arte verdadero, porque genera almas artísticas como los cafés hacen poetas. Y si alguien no lo cree, sólo tiene que ver la promoción de Toros para todos que vi yo: unos hombres con la gorra encasquetada, patillas de hacha y como yerbajos en las palabras, que parecían todos el Algarrobo de Curro Jiménez, diciendo que “estamos en plena faena jaciendo lotes de vacas y cuando terminemos nos vamos a ver la televisión para ver Toros para todos”. La medida de un arte es sin duda la de las almas que alimenta y engrandece.


Daikiris. Más cultura en las noches de Canal Sur: dos chicos que parece que se han disfrazado de eunucos tras emborracharse con daikiris en un crucero caribeño, con panderetas y collares de flores incluidos, danzan al son de La Primavera de Vivaldi tocada con saxofón. Estaban entre Tarzán, la capoeira y Elvis Presley en Hawái. De lo más ridículo que he visto últimamente en la tele, si no fuera por lo de Eurovisión...

27 de mayo de 2010

Los días persiguiéndose: Usufructo de Alberti (25/05/2010)

El poeta, el artista, comienza soñándose un genio en sus buhardillas, como decía Pessoa, y lo normal es que acabe allí podrido de sabiduría igual que sus ratones, loco o muerto de mirar ese planetario que únicamente él ve en el mundo, desde las perchas y los ventanales, como estrellas de Van Gogh. Sólo algunas veces el artista llega a hacerse museo, institución, después de matarse o de que lo maten como artista para convertirlo en otra cosa, una marca, un faraón de su nombre, un gran pescado cultural que vocean en los mercados por su peso o por el horror de su historia y sus ganchos, como un tiburón al que le encontraron manos humanas en el estómago (aquí a los artistas les encuentran sobre todo guerras, fusilamientos, zapatos enredados en política y líos de cama a medio digerir). El artista empieza a morir cuando tiene un nombre, cuando se hace un nombre, que es a lo que atiende la gente aquí, incluso la gente de la propia industria cultural, que son esos tasadores de firmas que no leen ni los poemas, sólo rascan por debajo hasta que encuentran dinero, o no encuentran nada, o peor aún, encuentran sólo arte y no saben qué hacer con eso. Es lo que gusta, es lo que tenemos: el poeta, el artista, ya en un nido de viudas, ya con adoradores de su butaca más que de sus obras, el artista que ha sido vendido muerto o vivo como carne o como timo, el artista que lo era más cuando sólo era genio-para-sí-mismo (así decía Pessoa), o que nunca lo fue pero lo han colgado como tal en los escaparates, con la moda de la temporada que puede ir de templarios, espadachines, posibilistas, exiliados, memorialistas, sicalípticos, dandis o bujarras.

Ahora me entero por un amigo de El Puerto de que un secretario de la Fundación Alberti va a denunciar a la viuda del poeta, María Asunción Mateo, por irregularidades varias y acoso laboral. En eso se quedan los poetas a veces, ya ven, en estas burocracias y conflictos de cuerpo de casa, en estas oficinas con facturas de la luz, en estas sucursales del arte hecho menaje o almacén, como si en vez de literatura hubieran dejado un estanco. A mí, la verdad, nunca me gustó especialmente Alberti, con su poesía de farero. Creo que valía más como testigo o fotógrafo de otros que como propia singularidad poética. Al lado de Aleixandre, Salinas, Cernuda o el mejor Lorca, me parece sólo un paje de aquello. Pero tuvo la suerte de sobrevivir, de hacerse icono por nostalgia, de que la melena se le pusiera del color de sus versos y de que cierto sentimiento de culpa generacional lo estatuara contra el viento de esa mar suya un poco cascabelera. A veces veo a Alberti más como un futbolista de su pueblo que como un gran poeta. Sin embargo, se le arrimaron intelectuales rojetes y enfermeras y políticos y vinieron a pedirle pan sus churumbeles verdaderos o fingidos, ya no como artista sino como pirata con tesoro o como capitán de una guerra enterrada. En este comedero destaca María Asunción Mateo, mujer de viudez arácnida y usufructuaria, entre la gobernanta y el braguetazo. A un artista de cierto tamaño le limpian la baba y de ahí puede salir un imperio con reina egipcia. Claro que esto no da la medida de su arte, sino de un negocio. La viuda de Alberti puede llevar lo suyo como una yeguada particular, pero a mí me preocupa otra cosa. Me preocupa una cultura que sólo mira el icono y el nombre, ya sea de los poetas-museo o del escritor malo que vende celulosa a la masa, cuando habría que mirar más las ventanas que se encienden por la noche ahora, tras las que sin duda se está haciendo el arte de mañana aún sin ujieres, agentes, viudas ni hijastros que se disputen vorazmente su usufructo.

Somos Zapping: A Canal Sur se le aparece la Virgen (24/05/2010)

Atasco rociero. Ya lo anunció una reportera en las noticias de la mañana, el primer día, cuando los bueyes como san bernardos y los palomares de diosas recién empezaban su camino: nos iban a dar Rocío en las noticias, en Mira la vida, en La tarde aquí y ahora, en Andalucía directo, en 75 minutos y hasta en Menuda noche. Todo el día, toda la semana sonando el pito rociero en Canal Sur (en Mira la vida, literalmente: lo ponían de fondo para sus charletas). Decenas de reporteros siguiendo al minuto cómo en cada una de las hermandades se lavaban los pies, hacían tortillas, se empanaban en vino, acarreaban o regaban carrozas como parterres y lucían esa religiosidad suya entre el paganismo, los peroles, la terracota y el safari. Y aún añadieron misas y un especial de refritos llamado Cantando al Rocío, donde Paco Gandía, Chiquito de la Calzada, Los del Río y otros sevillanistas encendidos de fervor y pavesas parecían salir de una antigüedad televisiva hortera y cansina como las reposiciones de El príncipe de Bel Air o Cosas de casa. La verdad, ese refrito rociero podría haber sido igual una de sus Nochebuenas flamencas o ferias de descampado, yo ya no lo distingo. Poco se puede añadir sobre la adoración a las piedras y a las zambras que profesa esta tierra. Limitémonos a sonreír al ver cómo Canal Sur disimula esta fase febril de la crisis económica y política atascando su programación con arena, rodadas, idolatría y folclore, escondiendo a Zapatero y Griñán tras las carriolas. Nada grave puede ocurrir aquí cuando las noticias abren con tamboriles. Nadie da las gracias este año a la Virgen del Rocío tanto como Canal Sur: en la semana de los peores cataclismos le ha permitido emborrachar al pueblo en su propio jugo para que siga sin enterarse de nada.


Tapando calvas. Era lo que le faltaba a Del Nido para parecer JR y lo que le faltaba a Canal Sur para terminar de torear los últimos truenos de la crisis: el sombrerito de la final de la Copa del Rey, que es más que una anécdota, es la chulería del balompié que se vuelve presumida y la superstición boba con la que se corona esa otra religión que es el fútbol, tan conveniente para atontar y distraer al pueblo como las diosas de la primavera y los humedales. Sea sombrero de Chicago, sombrero tanguista o sombrero rejoneador, ahí tenemos el símbolo de otra peineta de las glorias populares, el triunfo futbolero haciendo de su cartón una tiara, el deporte como triste lujo, señoritismo y calor en la cabeza de una tierra pobre y al relente. Ese sombrero que tapa las calvas, que guapea al hortera, que toreriza al currante, que engalana al parado. O sea, el fútbol que cubre y acalla otra vez todos los problemas. Rocío y Copa del Rey, qué suerte. A Canal Sur, sin duda, se le ha aparecido esta semana la Virgen con todo su séquito de bailones, ajumados y gladiadores. No hay crisis, emergencia o penuria que pueda con eso.


Duplicidad. Hablando de fútbol: ¿Por qué nos ponen la final de la Champions a la vez en La 1 y en Canal Sur (en La Nuestra, con menos calidad de imagen)? Quizá esto de la Autonomía consiste precisamente en duplicar gobiernos, televisiones, gastos y vividores, y encima haciéndolo peor. Por ahí debería empezar el tijeretazo de Zapatero.


Locura. Pensé que flipaba, que toda esta semana de folclore y borracheras santas o épicas había nublado mi percepción. Cambié de canal, sin intentar siquiera buscarle un sentido al absurdo que veía en Menuda noche: Niños de estampa rociera contaban chistes de argentinos a una Mercedes Milá que pedaleaba en bicicleta estática (¡?). Están locos o nos han vuelto ya locos a todos. La diferencia quizá no importa.


Descontento en AD. Modesto Barragán no ha tenido buen aterrizaje en Andalucía directo. Hasta los trabajadores del programa me transmiten su descontento. No sólo llegó a la dirección (tras una pifia de Teresa Sánchez Monteseirín) imponiendo a sus coleguis de Cádiz y exigiendo ser el presentador (cuentan que a Blanca Rodríguez, muy querida en el equipo, le comunicaron el patadón en plena Nochevieja, por teléfono). No, además me dicen que la censura es más feroz que nunca (están acojonados por las encuestas sobre intención de voto), que demasiadas cintas se quedan en la nevera, que se eliminan de los reportajes hasta las más leves críticas a la Junta, que el programa se ha vuelto más cateto, que ha bajado la audiencia, que ya se ha recortado en media hora su duración... Incluso hay rumores de que desaparecerá. Lo dudo. Siendo Barragán tan amiguito de Pablo Carrasco y Manolo Casal, seguro que mantendrán su vieja chirigota.

18 de mayo de 2010

Los días persiguiéndose: El escalpelo (18/05/2010)

Yo creía que a las ideologías de tapetillo y a los ismos con Pentateuco se los había cargado la crisis y sólo nos quedaba la hora de los médicos de la peste, de la economía de guerra, de los fundidores de campanas para hacer monedas o escudillas. Hasta Zapatero ha tenido que apostatar de su socialismo de cantautor porque se ha dado cuenta de que sustituir el dinero por margaritas no funciona. Y la derecha, a la que parece que le han robado el libro de recetas, y que debería estar de acuerdo con esos ajustes, prefiere olvidar sus dogmas para seguir teniendo damnificados de Zapatero, esta vez esos pensionistas y tiesos. A unos los ha despertado la realidad que no casa con los poemas, a los otros los ha reconducido una estrategia de partido que necesita descontentos y agraviados, haga Zapatero lo que haga. El caso es que estas ideologías de la creencia no valen nada cuando la economía obedece a sus propios dioses, la oposición a sus ambiciones y el pueblo, a su rabia. Sólo la izquierda megalítica, su comunismo imposible que no tiene que rendir cuentas porque nunca gobernará, se puede permitir soñar aún con la revolución de sus viejos barbudos. Pero sus soluciones no importan porque hablan de otro mundo. La economía global, fría, sin sentimientos, funciona ya con máquinas desideologizadas, y cuando se para de esta manera brutal, sólo hay una mecánica que lo arregle, una mecánica que ya no es ni política, sino como ferroviaria. Un perno roto requiere otro perno, y ahí no hay opiniones que valgan. Es lo que ha terminado entendiendo Zapatero, aunque tarde. Creo que las ideologías funcionan únicamente en la abundancia, que es cuando todavía se puede escoger si el dinero va a un cajón o al arcoiris. Pero ahora que nos hundimos o agonizamos, les toca a los cirujanos y a los maquinistas, que no miran ideologías sino láminas, que sólo atienden a si dejan un muerto o un vivo, un motor o una chatarra.

Sí, yo creía que esta crisis, esta emergencia, había acabado de alguna manera, aun temporalmente, con el lujo de las ideologías y sus eslóganes, como el hambre acaba con el lujo del merengue y sus guindas. Por eso me ha sorprendido mucho lo de Arenas inventándose otro ismo. Eso de nombrarnos un nuevo santo o un nuevo horizonte, ese inaugurar palabras y enfocar mayúsculas como un podio, sabíamos que era la estratagema del socialismo andaluz, pero Arenas parece que lo ha adoptado cuando menos pega, cuando ya ni Zapatero cree que los versos basten para alimentarnos. Ahora nos viene Arenas con lo del Nuevo Andalucismo, que no sabemos qué es pero suena igual que las modernizaciones y las imparabilidades de los otros: a campanillas en las nubes, a título sin novela, a cartelón de sombrerería. El andalucismo ha sido ya demasiadas cosas aquí, autonomismo ingenuo, zumo de la tierra, monacato de banderas, mucamita del PSOE, regionalismo del suspiro, portarretratos de vanidades y hasta dulce moruno en su más nueva reencarnación arabizante. También podría ser ahora lavandería de toallas para el PP, pero eso no aporta nada, no sirve para nada, sólo para sumar otra religión más a todas las que le han ido dando a este pueblo tan harto de rezar desmayado. No es tiempo de inventar más romances ni estribillos. De esta crisis no nos salvarán los políticos, que sólo parecen mirones estorbando con sus pancartas. Nos salvarán los que saben escuchar al dinero en su respiración y sus neurosis, y no lo harán con ideologías, sino con balanzas y escalpelos, asépticos y sin emociones. Ya luego, con lo que quede, seguirán jugando los políticos a las casitas.

Somos Zapping: Sergio Dalma, servicio público (17/05/2005)

Noche en blanco. Es la misma cultura o culturilla que ya hay a plena luz, son los mismos museos visitados por los silencios más que por el pueblo, son los mismos pianos como arpas becquerianas que el andaluz cree que son un mueble bar. Pero como aquí se trata de hacer de todo una verbena, una borrachera, una convidada, si los sacan por la noche y les ponen un logotipo que es una luna como una pastilla efervescente, Canal Sur los convierte en una Madrugá culturetilla en la que la gente parece que ha ido a cazar con hambre desaforada a pintores o saxofonistas. Es la Noche en blanco de Málaga, donde el pueblo se ha hecho por una vez vampiro de un arte más o menos verdadero o quizá sólo de garrafón, pues iguala a Picasso con grafiteros, monociclistas o vendedores de globos. Un museo de día lo habitan sus vacíos colgados en perchas, una sonata de entre semana suena a pájaro enjaulado en un torreón y sin oyente, pero he aquí el misterio de que se escoge una fecha, se le añaden farolas y entradas gratis, y la calle es de repente la churrería de una cultura como desvelada y cogida en camisón. Ésta es la incongruencia: un pueblo y una televisión de espaldas a la cultura que, sin embargo, cuando la montan como un chiringuito y la hacen barullo, acuden a ella como a una paellada, aunque, claro, también con el mismo valor que tiene ir a una paellada. Canal Sur 2 se recreaba en esa cultura falsamente multitudinaria, pero la gente colándose en los museos simplemente porque les dejan, o mirando a un grupo de jazz como mirarían una fuente nocturna o un león escapado a esas horas, eso, digo, ni significa ni mejora nada. Con el día, el sol derretirá esa cultura hecha de hielo, las arpas volverán a sus desvanes, los museos se recogerán en su habitual soledad, y el pueblo volverá a sus panaderías igual que Canal Sur a su folclore. La cultura ya habrá cumplido su cupo, que dura lo que una recogida de basuras, y el canto del gallo les revelará la mentira.


Mejor que Radio Clásica. Seamos justos. No toda la RTVA es una berenjenada hecha con el folclore y la vulgaridad. Sí, hay que reconocer la labor educativa y cultural que, aunque no abunda, sí tiene sus gozosos huecos en la radio y la televisión andaluzas. Me refiero, por ejemplo, a esa joya que es Canal Fiesta Radio. No la oigo mucho, pero sí veo de vez en cuando ese Top Fiesta con el que Canal Sur 2 nos abre una ventana al arte más intangible. Yo lo comparo al esfuerzo divulgador que en RTVE representa Radio Clásica, donde aprendí tanto cuando comenzaba a aficionarme a la música. Pero en Andalucía han logrado incluso superar a esta mítica emisora. Me reconforta que el número uno de su lista sea Sergio Dalma, me enorgullece que ese clásico inmortal que es el Bolillón de No me pises que llevo chanclas, extrañamente resucitado, le siga los pasos de cerca; me extasía que abunden esos grupos como Rebujitos o Decai que suenan todos igual, a la pureza que ya inauguraron, como otra Moderna Escuela de Viena, genios como Los Caños o Andy & Lucas... Encomiable labor cultural y estupendo ejemplo de cómo se invierte en el arte y su divulgación el dinero de todos, este Canal Fiesta y su resumen televisivo que engalana los domingos. Si Sergio Dalma no es servicio público, ya me dirán qué lo es...


Cómo está el patio. Aunque sea una cadena de la competencia, hay que decirlo: necesitábamos ese Cómo está el patio que conduce en Canal 10 Andalucía mi querido y admirado Paco Robles, que parece un chiquillo con tirachinas delante de las cristaleras del Poder. Me imagino el impacto, el súbito desvelamiento que este programa supondrá sin duda para tanta gente que sólo ha conocido el parte oficial de Canal Sur, al darse cuenta de repente de que existen otras opiniones, otras perspectivas, tan contrarias a las trompeterías, glorias y complacencias de la Junta y su Ministerio de la Verdad... Un descubrimiento que significa de alguna manera llevar al televidente andaluz a la edad adulta, como si le dijeran por fin, ya tan mayor, que los Reyes Magos son los padres. Es cierto que al programa quizá le falta pluralidad, ese tertuliano de las tortas siquiera, porque demasiado a menudo se nota que les cuesta encontrar opiniones diferentes para mantener un verdadero debate entre los invitados. Pero bueno, como medio privado que es, tampoco se le puede exigir. Lo importante es que ya hay por fin en Andalucía un contrapeso televisivo, otra mirada, un refrescante picotazo en la apabullante homogeneidad que imponía hasta ahora Canal Sur. Sí, necesitábamos algo así. Gracias y enhorabuena, colega.

Los días persiguiéndose: Decadencia (13/05/2010)

Debe de ser porque estoy en Barcelona, y vi la música de Richard Strauss incendiar la propia luz en el Teatro del Liceo, y volví a pensar que todo Gaudí era ser una libélula tragada por un dragón, pero creo que el arte y la belleza verdaderos repelen, apartan, arrinconan al lujo, que es en realidad la estética más barata. La piedra vence al oro y un violín solo puede hacer que huyan como salamandras todas las joyas colgadas de los techos. Pero para el hortera, impotente estético, sólo queda el sucio lujo al peso como el de un dueño de casino, ese Bizancio comprado, ese tener que vestirse con un palacio entero y rodearse de pajes plumíferos, ujieres en carroza y secretarias disfrazadas de Cleopatra. San Telmo es bastante más que un problema de dinero o una pelea de partidos como de indios por una casaca. San Telmo nos habla de una casta política antiestética, orgullosamente hortera y sin duda acomplejada por ello, que no puede sentirse digna si no se pinta en ese barroco muy empelucado aunque cagado por debajo, como decían de aquellas cortes luisinas. Ni siquiera hablo aún de derroche, ahora que hasta Zapatero ha bajado ya el hacha sobre funcionarios y pensiones. Hablo de una política de tipito, de espejito, de presumidos, de caprichos, obscenamente perfumada y desabrochada, esta política de emperadores locos peinando a sus caballos.

San Telmo es todo un monumento a esta decadencia, pero no es su único síntoma. Ver a Griñán protagonizando una campaña que parece de Chanel Nº 5 es todavía más grave. Nuestros gobernantes ya parecía que se dedicaban sólo a comprarse zapatos caros como Carmen Lomana, pero centrarse en la guapura de Griñán con la que está cayendo, dejar de lado toda la acción política para vendernos sólo el enamoramiento o la creencia en su persona de esa manera entre norcoreana y parisina, eso, definitivamente, es ya indecente. Este Griñán de escaparte o de marquesina del bus, como enseñándonos sin venir a cuento una pierna para publicitar una colonia o un chocolate o un disco o una peluquería, ha terminado de estatuar la decadencia y la fealdad de la casta gobernante andaluza. Eso no es política, eso es la primavera del Corte Inglés, eso es un catálogo de Pronovias, eso es la sonrisa idiota de una azafata de El precio justo o de una teletienda que nos quiere hacer comprar un taladro o una pulsera del horóscopo cuando no hay ni para pan. Griñán como una maja, Griñán como un hada madrina, Griñán como el calvo de la lotería, Griñán como un domador de circo, Griñán como Arguiñano o como Julio Iglesias o como esos horteras de Il divo, Griñán como un vendedor de colchones de látex, no sé, Griñán como cualquier cosa menos como un presidente en medio de los cataclismos de la crisis, la deuda, el hambre o las guerras que ya tenemos o se nos avecinan. A esa imagen de Griñán, poniéndole además de fondo su palacio de nata y crujientes, sólo le faltan unas hombreras con flecos para que únicamente la ridiculez fuera capaz de acallar su impudicia.

Ni ética ni estética, sólo vulgaridad, vanidad, despilfarro, maquillaje, principados de columnatas o tocadores, de pompas o altarcitos; posturitas de torero y un lujo en llamas absurdo y lascivo igual que el orinal de oro y angelotes de una reina. La decadencia de estos gobernantes nuestros aún acarrea salones y pinacotecas, pero ya ha matado a la política y herido a Andalucía toda, que sangra fastuosamente como un armiño acuchillado por orfebres asesinos.

Somos Zapping: Los pies en los capiteles (10/05/2010)

Castillos y príncipes. Todo el barroco por corona y todo el mármol como pisapapeles es lo que va a tener la Presidencia de la Junta en San Telmo, hecho ya un pastelito de oro. En las imágenes de Canal Sur no cabían las lámparas de araña, los querubines trepando, las llamas de los bordados... A uno le sigue pareciendo demasiado lujo para meter archivadores y fotocopiadoras y para que anden por allí, sin saber el minué, funcionarios y políticos de una autonomía pobre. Casi 47 millones de euros ha costado, que ellos cuentan en la partida de la dignificación del patrimonio andaluz, no en la de los políticos queriendo sentirse marquesones. Puede que sean las dos cosas. Con lo del “patrimonio” ya hizo su sátira Berlanga, pero yo lo que digo es que invertir en ese patrimonio para que después los políticos lo usen de trono y pongan los pies en los capiteles es, como poco, hortera, y, si me apuran, indecente. Recuerden que el palacio incluye una residencia para el Presidente de la Junta, aunque éste ha asegurado que no la va a utilizar. Me pregunto por qué no la utiliza, si tan digno, normal, artístico y patrimonial le parece aquello... Había que escuchar a Mar Moreno en las noticias de Canal Sur diciendo más o menos que todos los presidentes autonómicos tienen su palacio y que ellos también querían uno, como niños antojados por el pony del amiguito rico. Demasiado castillo y demasiado príncipe para esta tierra devastada. Al menos tendremos un palacio que asaltar cuando el pueblo se harte de estos zares.


Planes de excelencia. Gracias a que el vídeo estaba mal editado, pudimos ver que hasta la reportera vaticana de Canal Sur enviada al evento griñanista se atascaba en la palabra y tenía que repetir la entradilla: “Nunca me acuerdo”, dijo. La palabra era “Esfuerza”, ese plan para “universalizar el éxito escolar” entre otras pretensiones que suenan a regalar bollycaos más que a cambiar realmente el fracasado modelo de la educación. Se entiende el atasco de la reportera porque aquí ésa es una palabra difícil, olvidadiza y de poca costumbre. Se han llevado décadas haciéndolo todo lúdico y en tobogán como para que el término cale de buenas a primeras, y las propuestas del plan, flotantes y acarameladas, tampoco ayudan a que se asocie con esfuerzo. Pero démosle a Griñán un margen de confianza. Se le ve preocupado por mejorar la educación, tanto que a Cavaco Silva le dijo que iba a promover el portugués como opción para los escolares andaluces. Era lo que nos faltaba para la excelencia, saber portugués. Aunque yo creo que hay algo aún más útil: crear un itinerario de flamenquito fusión en los institutos. Es la gloria juvenil que más vemos y más se ensalza en Canal Sur. Y si Banderas puede llegar al Doctorado honoris causa, ¿por qué la rumbita no iba a ser también éxito académico? Ésa es otra, lo de Banderas... No es que me parezca mal actor, al contrario. Y cuando ha dirigido ha hecho cosas interesantes... Pero un Doctorado... Teniendo en cuenta que a Caballero Bonald se lo concedió la Universidad de Cádiz en 2004, la comparación duele. Vi al pobre Banderas lidiando luego con preguntas sobre política, economía o educación en Los desayunos de La 1 y pensé que parecía que, en realidad, lo habían investido tertuliano. Pero así es la excelencia andaluza. Griñán tiene en qué fijarse.


Pecho fuera. ¿Qué será presumir para el PSOE Andaluz? Porque justo después de que las noticias de Canal Sur nos mostraran a Rafael Velasco diciendo que no van a “sacar pecho” por los datos del paro, la siguiente noticia nos anunciaba que “el Gobierno andaluz ve signos de mejora de la situación” y “un cambio de tendencia”. Pecho fuera.


Flashmob. Bailan en el confort y la satisfacción que da la sincronía, se han reunido para eso en una estación y nos lo enseña Andalucía directo como otro de sus barullos de patio. Lo llaman flashmob y está de moda. Me entero de que, además, en este caso, se trata de un proyecto chorra de una asignatura de la licenciatura de Ciencias de la Actividad Física (anda que han unido en la asignatura el Trivium y el Quadrivium...) Pero yo sólo me fijo en lo bien que retrata eso a nuestra época, en la que el individuo se disuelve y se define en el grupo, se gusta en la simultaneidad y se convierte en criatura de la multitud como antes de Descartes era criatura de Dios. Me da por pensar que nuestro sistema de libertades, que viene del concepto y el valor nucleares del individuo, puede acabar en sometimiento a la masa y a los unísonos de las mayorías, por malentender la democracia. Y que ese fracaso, ese retroceso, seguramente tendría ese mismo aspecto de baile feliz, homogéneo, guay, contagioso e idiota.

7 de mayo de 2010

Los días persiguiéndose: Esfuerza (6/05/2010)

De momento ya tienen la palabra, la invocación, que es por donde empiezan siempre como por un tachán. De nuevo esa “realidad performativa” (la cosa adquiere existencia por el hecho de nombrarla) que tan bien cuadra con la prestidigitación en la que se ha convertido la política, especialmente la de este socialismo de druidas y crupieres, un poco pitoniso y sombrerero. “Esfuerza” se llama el nuevo plan o abracadabra, que suena a estreñimiento, a que ellos están cansados antes de empezar o a que la educación no puede ya con sus sacos. Después de tantos años contemplando la decadencia y el fracaso de este sistema educativo que está entre el columpio y la caza de ranas y maestros, lo que se les ocurre es simplemente una palabra que les ponga cara de váter. Y digo que es sólo una palabra porque a la vez que Griñán nos vende esta faja o braguero, sus reglamentos y burocracias sólo se enfocan en mantener a las escuelas bajo vigilancia política y en forzar a las estadísticas a encajar en su propaganda por el método del tachón, la trampa o el adorno de los números. No basta con que Griñán parezca herniarse, no basta con que le pongan al asunto música de Rocky haciendo abdominales, no basta una palabra cuando los hechos la contradicen.

El plan tiene “desafíos” y “medidas” que quedan como versículos de la misma antigua creencia, porque su vaporosidad no revoca nada de esa aciaga pedagogía basada en la flojera y el igualitarismo por abajo, que es donde nacen todos los problemas. Ya nos lo dice con rotunda intención, pudriéndolo todo, el primer “desafío”, que llama a “universalizar el éxito escolar”. Pero me temo que el éxito o el fracaso dependen en última instancia de la capacidad y el esfuerzo de cada uno. El sistema lo que debe hacer es proporcionar una enseñanza de calidad (en contenidos y medios) y asegurar la igualdad de oportunidades de los alumnos, pero el “éxito” del cazurro o del vago, ¿cómo lo van a “universalizar”? ¿Regalando títulos? ¿Bajando el nivel hasta que ni el más zopenco pueda suspender? El segundo reto suena mejor, “respaldo y reconocimiento” para el profesorado. Pero, ¿cómo se concilia esto con el comisariado político de los directores, la dictadura de los gamberros y el chantaje que supone tener que cumplir el primer “desafío”? El tercero quiere “implicar a las familias”, aunque no sé si eso significa que cuando venga el padre cabreado por el suspenso del niño y le recuerde al profesor lo del “éxito universal” tendrá que aprobarlo. El cuarto desafío nos mete en el espejito mágico de la “economía sostenible”. Bien, pero a ver cómo se consigue que de ese dulce ambiente de éxito académico por decreto salgan magníficos ingenieros aeronáuticos o biólogos moleculares. ¿O los limpiadores de piscinas y los conductores de burros también entran en esa economía sostenible? El último es un rezo comunal, la “implicación de la sociedad” en los “desafíos educativos”, que a lo mejor consiste en que todos digamos que lo anterior está muy bien y no caigamos “en el desencanto y el derrotismo”, como dijo Griñán. O sea, que nadie se atreva a criticar que este maquillaje y estas salmodias no corrigen los fallos fundamentales del sistema.

No, no cambian la filosofía de la educación, sino que le echan el dobladillo para que su ruina no asome las canillas. Sólo tienen una palabra, inflada en muchos retruécanos, suspiros y perifollos. Una palabra digna, esfuerzo, que en este plan parece que sólo se refiere a su tarea fatigosa de enterrar el mismo fracaso más hondo y bajo más lindas amapolas, mientras se caen las aulas, enflaquecen los profesores, muere el mérito y el “éxito universal” lo que nos dice es que ese éxito no vale nada.

3 de mayo de 2010

Somos Zapping: Hablando de cebollas (3/05/2010)

Opinión o verdad. Es su sacerdocio ideológico lo que les empuja, por eso da igual que el programa hable de cebollas. En la nomenclatura logsiana dirían que es un contenido “transversal”. Otros diríamos que nada en Canal Sur sucede, se nombra o se oculta sin servir a los intereses del Partido. Sin embargo, estoy convencido de que muchos en Canal Sur creen que simplemente se comportan y opinan como deben hacerlo los ciudadanos de bien, los andaluces honrados y sanos. Por eso defender a Garzón en un programa campero les parece como defender a las margaritas o al lince, una cosa evidente y natural que sólo podría escandalizar a los malvados. Por eso el corazón justiciero y decente de un presentador no puede reprimirse en repudiar el objetivo atropello a ese héroe del Bien. No porque sea su opinión, insisto, sino precisamente porque piensa que no es sólo una opinión, sino indiscutible verdad. De ahí el gustarse en el gesto, como si defendiera a una damisela. Ocurrió en el programa Tierra y mar, presentado como con una ramita en la boca por Ezequiel Martínez, que tiene algo de zahorí, y al que ya hemos visto zureando mucho al poder (recuerdo una entrevista a la Consejera del ramo para celebrar el fin de año o una nueva era, no sé, y en la que parecía que ella fuera la misma diosa Ceres). Da igual. Podría haber ocurrido en otro programa sobre mascotas, turismo o cocina. En esto de Garzón hay muchas opiniones, y la mía no viene al caso, aunque no es la de un lado ni la del otro. Lo importante (y peligroso) es que algunos ya sienten que sus opiniones particulares son algo más, parte de un pensamiento que merece ser único, de una ideología partidista elevada a moral pública; y que una televisión pagada por todos se encarga de refrendar esta atrocidad, ya venga diseñada desde arriba por el poder político o finja surgir desde abajo, de la expresión a borbotones de las buenas almas ciudadanas. Lo importante (y peligroso) es que nos están diciendo que hay una verdad (la suya) tan Verdad y tan universal que da lo mismo ponerle fondo de noticiarios, molinillos u ovejas.


Donde vive la felicidad. Tenía que llegar este programa como complemento del otro, para terminar de fundir el mundo en su centro, que es Andalucía, lugar que se goza in situ o se añora desde lejos, pero donde la felicidad siempre tiene su casa. En Andaluces por el mundo, los emigrados echan de menos los jamones o las verbenas de su pueblo; el éxito en Nueva York o el dinero en Londres no son nada al lado del sol despatarrado y la alegría simple de los pobres que tenemos la fortuna de disfrutar aquí. Pero faltaba la otra mirada, la del extranjero que ha encontrado en Andalucía el Paraíso, el amor o el dulce, renunciando a una prosperidad artificial o a un cosmopolitismo triste y lluvioso como todo lo que no es andaluz. De esto va Viajeros por Andalucía, presentado por ese Rafael Cremades que es como un panaderito de lo nuestro, donde vi esta semana a una americana convertida a los mostachones de Utrera y a la Virgen del lugar, y a otro señor de Memphis muy adaptado ya a tocar el cajón en una peña flamenca. No faltó, por supuesto, el argumento que lo justifica todo y nos hace insuperables y dichosos: “Aquí se trabaja para vivir y en Memphis se vive para trabajar”, decía él, raro o absurdo en la peña, tan negro y jazzístico, igual que eso de Sabina de un belga por soleares. Juntos los dos programas, son el yin y el yang del catetismo. Somos pobres pero felices, somos la envidia del mundo. Anda ya...


Cultura nocturna. No me creo eso de que Canal Sur se gusta en el folclore pero luego hay una cultura nocturna en Canal Sur 2 para élites con sombrero. No, sólo hay pretensión de ello, aún más ridícula que asumirnos gitanillos. Veo muy tarde en Canal Sur 2 a Manolo Carrasco con su sinfonismo de pajar, toda una orquesta para mozos de cuadra, su Sinfonía Ecuestre malísima, hortera, entre la música de Semana Santa, de majorettes y de cupleteras; él tan de blanco para dirigir ese bodrio lleno de mordentes y arañamientos de tripas (que le pongan a este hombre algo de Mahler o Shostakóvich, a ver si aprende). Veo también allí que adaptan como para un jazz pobre a Mozart y a Brahms mientras unas buenas mozas jaquetonas y torpes intentan un baile medio sexy que parece una función de instituto. ¿Cultura de élite? Para eso hace falta más que un piano blanco (¡qué horror!) entre cagajones y un saxofón con penumbras de estriptis.


Innovación de la semana. En Tecnópolis, unas marujas pasean en camello por Doñana. Lo dicho: aquí las boñigas lo mismo son cultura que innovación.

Los días persiguiéndose: Marcianos (29/04/2010)

Acabarán con nosotros la crisis económica, la “crisis institucional”, los terremotos, los volcanes, los meteoritos, las plagas, el calentamiento global, los mayas, los fascistas, las niñas con velo, los políticos o los marcianos. Teníamos ya mil formas de sucumbir por la mano de los partidos, de los dioses, de Gaia enfadada como una comadre; por la soberbia, estupidez o torpeza nuestras o de los que dirigen este país o este mundo medio hundido en sus océanos de monstruos. Teníamos Apocalipsis para cada gusto, partido y cátedra cuando ahora, encima, Stephen Hawking, centauro de la ciencia, nos advierte sobre los extraterrestres, él que es un poco alien, un poco hombre-sonda, fronterizo entre el universo matemático y el mitológico, como si hubiera sobrevivido después de mirar a la cara a las gorgonas de los agujeros negros. No estaría mal morir de un rayo invasor, en un amanecer plateado de naves nodrizas. Al menos no nos habríamos matado entre nosotros, entre nuestras facciones, credos, patrias, siglas. Absorbidos o aniquilados por otra inteligencia, no tendríamos que lamentar el fracaso de la nuestra. O, quizá, quién sabe si un Griñán abducido por lagartos o una Junta ocupada por seres palmípedos harían que Andalucía saltara a las estrellas de verdad, cumpliendo por fin su propaganda.

No creo que a Hawking se le haya ido la olla, aunque muchos se han recreado ya en eso del sabio zumbado y la risa que dan los marcianos (ayer, aquí, el mismo Gómez Marín, otro sabio, hablaba de “esa vida inverosímil” o “esa ciencia mostrenca que se llama exobiología”). Recuerdo que Carl Sagan (poco mostrenco, aunque pionero de la exobiología), al presentarnos el Cosmos como un gran saco de canicas, empezaba precisamente por situarnos en nuestra pequeñez: habitamos un diminuto mundo que gira alrededor de una estrella mediocre en el borde exterior de una galaxia con más de 200 mil millones de soles, galaxia que a su vez sólo es una mota entre cientos de miles de millones de otras. Decía Sagan: “¿Por qué seríamos nosotros los afortunados, medio escondidos en un rincón olvidado del Cosmos? A mí se me antoja mucho más probable que el Universo rebose de vida. Pero nosotros, los hombres, todavía lo ignoramos”. Estoy de acuerdo: en tan vasto Universo, sólo un mostrenco (ahora sí) provincianismo planetario tacharía sin más de majadería la posibilidad de vida extraterrestre, incluso inteligente y tecnológica. Otra cosa es calibrar esa posibilidad (la famosa ecuación de Drake no deja de ser un juego), o desbarrar hasta asegurar que este planeta ya es una especie de parador interestelar (Sagan hizo una inteligente y divertida refutación de los “ovnis”). Sí, también en la ciencia hay lugar para extraterrestres, sin prejuicios intelectuales ni supersticiones catetas. De ahí el proyecto SETI, que los otea, o la exobiología, que intenta ampliar nuestra visión sobre la formación y evolución de la vida. ¿Razones para distraerse en eso? ¿Qué tal cambiar toda la perspectiva sobre nuestra existencia? Encontraremos esa vida o no, o serán sólo microbios, o viajarán por el espaciotiempo a capricho (podrían llevarnos millones de años de ventaja porque nuestro sistema solar es relativamente joven). Y ya veríamos si nos desintegrarían. Quiero pensar que una civilización capaz de sobrevivir tanto tiempo sin autodestruirse habría aprendido algo sobre la violencia. Pero no sé qué harían al vernos retozar en nuestra ignorancia, pequeñez y suficiencia, o pelear por razas, ideologías o dioses. Puede que se dieran la vuelta, dejando que madurásemos o nos extinguiéramos solitos.

26 de abril de 2010

Somos Zapping: La consejera enviada por la Virgen (26/04/2010)

Feria eterna. Lo avisaba Modesto Barragán, al que por cierto dirigir y presentar Andalucía directo le acentúa ese aire que ha tenido siempre de animador turístico o de posadero jefe de esta tierra, exhibiendo como chacina nuestro casticismo. Lo avisaba pero no hacía falta: se iban a ocupar “con detalle” de la Feria de Abril de Sevilla, “lo mismo que haremos cuando lleguen los Patios de Córdoba, el Rocío de Huelva o cuantos acontecimientos lo merezcan en Andalucía”. Eso se ya se sabía: que los acontecimientos en Andalucía se reducen a esa mudanza de un sarao a otro, esa ristra de verbenas y ese collar melonero de fiestas todas con parecidos arremangamientos, hervores de gentío y devoción amontonada; que Canal Sur vive eternamente en esa feria global de ser andaluz, con sus trajes que han criado costra, fauna y flora en la piel del pueblo. Ahora, sí, vemos a un reportera bailando sevillanas sin soltar el micrófono “en una caseta de postín”, pero ¿no llevan todo el año dando las mismas vueltas, taconeando enfierecidos, derramándose vino sobre la melena, besando a jacas, enrejando morenas o Cristos, adorando hogueras o bodegones y vistiendo novias, gitanas o molineras? Canal Sur en feria, en Navidad o en Semana Santa, en verano o en invierno, es el mismo escaparate de suvenires, y a mí me cuesta trabajo distinguir los meses y las fiestas cuando están ahí sin descanso la copla, el fandangueo, las cabalgatas y balcones de la raza, las guitarras colgadas a nuestro costado como jamones de pobre, la gente que siempre canta lo mismo en belenes, casapuertas, mayos, romerías, casetas o descampados. Todo el año en Canal Sur es como un Xacobeo del folclore. ¿Se han fijado ustedes por ejemplo en Menuda noche? Suelen hacer programas temáticos y no sólo los he visto dedicados al Rocío o a la Feria de Sevilla (esta semana, con María del Monte, fue como si nos visitara después de mucho tiempo la suegra con sus fiambreras). No, también los he visto dedicados a la “ciencia”, con los chiquillos con bata blanca; o al “arte”, con esos mismos chiquillos como después de haberse merendado la paleta de un pintor parisino... Pero es igual, luego salen siempre Ecos del Rocío, o Las Carlotas, o ese Mani que parece que ha puesto allí su confitería. Para homenajear a la ciencia sacan sevillanistas y para glosar la pintura, rumbas... Sí, no hay otra cosa que ofrecer. Aquí sólo tenemos el color de los lunares y el domingo en estampida del pueblo, que es siempre el mismo, cojan el día, el santo o la fiesta que cojan.


El Reino de Canal Sur. Gente trepadora por sus riscos y sus éxtasis, hombres con peto templario enamorados de una parihuela, una Virgen que es una vecina con la que se habla, una retransmisión de Canal Sur que parece hecha por frailes... Me encuentro el domingo con que Canal Sur se ha arrodillado ante una montaña, se ha ungido de ese cristianismo pagano tan al uso aquí y hasta el locutor ejerce de vestal consagrada a esa devoción. “¡Viva la Virgen de la Cabeza!”, grita el presentador (¡el presentador!), animado por un cura, por cofrades del asunto, por la pregonera de la romería, por una bordadora a la que le oigo decir que “la Virgen me ha enviado para hacer el manto” (¿oí bien? ¿hay en Andalucía gente que habla como los indios mapuches?). Eso, o que “es la Virgen la que nos mantiene vivos a todos”, o “la compañera de tu vida”. Ya no me indigna que seres humanos pensantes y adultos digan estas cosas, ni que se exalten pensando en el hecho de sostener con sus manos mortales e indignas a “la Reina de los Cielos, la Reina de la Tierra y la Reina de todos los hombres” (yo me permito salirme de ese vasto Reino, si es posible). No, ante esto ya sólo me concedo un segundo de tristeza y, eso sí, luego reclamo mi distancia y mi sedición de ese primitivismo que aún vence y aún se atreve a meternos a todos en su infantil idolatría. Lo que sí me sigue indignando es que Canal Sur nos cuente eso como una monjita. Y que, encima, entre esa santería, nos saque a la consejera Micaela Navarro publicitando un ascensor que ha puesto allí para los fieles impedidos o cansados. Ya tenemos en la de la Virgen de la Cabeza una romería “accesible”, según decían. Eché de menos que añadieran “sostenible”, pero eso se da por sentado porque creo que todavía no hay romerías atómicas, aunque la del Rocío ensucia bastante. Hermosa metáfora, ésta del ascensor, de cómo la Junta nos lleva al Cielo, o incluso de cómo, ayudada por el piadoso Canal Sur, hace aquí de representante de ese Reino que nos proclamaba el Hermano Mayor botando en la silla y talando con la mano no sé si las cabezas de los ateos o los herejes. Sin duda, la consejera también ha sido enviada por la Virgen.