12 de diciembre de 2011

Hoy viernes: El abismo (14/10/2011)

Griñán está dispuesto a arruinarnos con tal de que no se le caiga el póster del Régimen. Aumentará el gasto y nos endeudará hasta las trancas para que el pueblo le vea repartir hogazas, para que los sindicatos sigan calladitos, para que no se rebelen todos los polluelos que le pían, para mantener apuntalada la alegoría de la izquierda dadivosa, la del culo sin fondo. Durao Barroso, que tuvo que alucinar cuando a la reunión con los mandas autonómicos acudieron hasta sus libadores, zapaterillos y meninas, nos advirtió de que estamos “al borde del abismo”. O acaba el tiempo de los faraones de provincia o nos comerán las ratas que van del dinero a los calzones. O las autonomías dan por terminado el fiestón de los gorrones y las mantecadas, o nos tendrán que rescatar entre los welsungos, los franchutes y Rosie la remachadora, como a los pobres griegos, que ya van a vender hasta la flecha de Apolo. Pero Griñán quizá está haciendo como el castizo, el que decía que para lo que le quedaba en el convento, pues eso...

Arruinarnos como baza electoral, dejarnos tiesos por seguir contraponiendo la izquierda de los caramelos a la derechona del tijeretazo, es una irresponsabilidad que nunca hubiera imaginado de Griñán, que ha ido a la vez entristeciéndose y envileciéndose con el tiempo. Empezó con un discurso ateniense con pajarillos en los hombros y va a terminar jugándose la quiebra de toda una región en su apuesta por que no termine aquí el imperio del PSOE, con esa última ficha de los suicidas en Las Vegas. Cueste lo que cueste, pase lo que pase, si hay una oportunidad de que el PSOE andaluz siga gobernando aunque sea un desierto de calaveras de vacas, lo intentará. En el peor de los casos, será el PP el que herede la ruina, las trampas y las tumbas. Pero entonces, sin el soporte sentimental de ser la “ideología natural” de esta tierra, como se atreven a decir los socialistas, y sin la vasta y consolidada estructura clientelar que ellos armaron durante décadas, el PP fracasará y volverá el PSOE en toda su majestad. Supongo que así calculan Griñán y los suyos, sin importarles la masacre a la que nos condenan.

El abismo, el tajo de la muerte, el precipicio del que no se salvarán ni los ángeles ni los titanes, que también caerán como simples pastores. La quiebra de Andalucía, eso es lo que nos espera. Griñán no ve que ya sucumbió la Europa de los marineros filósofos y las diosas con lechuza, o es que le da lo mismo. Nosotros somos los siguientes, pero continuamos la borrachera. Griñán gastará, nos entrampará y repartirá lo que no hay entre los últimos coristas y aduladores, entre las últimas propagandas y cabalgatas. El abismo... Dicen que el vértigo no es miedo a caer, sino deseo de hacerlo. Se podría tirar Griñán, sin arrastrar con él a los inocentes.

Somos Zapping: Andalucía encorvada (10/10/2011)

La boda. Se casó la gran duquesa, gozo para todos los abanicadores y peinadores que corte que hacen este país de plebeyos. Rodeada de toreros, rumbistas y curas en racimo, Cayetana se casó no sólo con un señor, sino con toda la tradición de esta aristocracia española hecha más que nada de mozos de cuadra, borracheras de tablao y catolicismo azahonado. Yo me imagino a Cayetana, hasta en en Buckingham Palace, sacudiéndose la paja de los hombros y cargando con un porrón y una familia de banderilleros. Canal Sur, que es un canal muy plebeyo y muy rancio, le dedicó especiales sobre especiales y un sitio de honor en los informativos. Volvieron a repetir parte de la entrevista que le hizo en su día Inmaculada Casal, cumbre del periodismo en que se le preguntó a la duquesa por su color y su aroma favoritos, en un ambiente tan asfixiantemente rococó que la emisión de la TDT se pixelaba por lo recargado del saloncito (¿se puede medir la horterez por sobrepasar el ancho de banda de la tele?). Luego, el día de la boda, una mesa de ampulosos cotillas y recogecolas hicieron de la televisión pública una peluquería de barrio. Horas de encajes, hagiografía y retratismo de salón, babosillos y reverenciales, para la gran terrateniente de Andalucía, icono de la aristocracia indolente, vividora y aciaga que nos regaló la historia. Como cumbre, la duquesa se quitaba los zapatos y bailaba en un gesto como de reina enseñando el orinal. Que sea feliz. Ella no me importa tanto como la estatura encorvada que mostró toda Andalucía a su paso.


No tiene arreglo. El nuevo programa de Toñi Moreno, Tiene arreglo, sobre consumo o denuncia ciudadana, está lleno de estafillas, vecinos coñazo, locos o puercos, sofás mal empaquetados y cosas así. Toñi Moreno tiene naturalidad y desparpajo, aunque demasiado. Vamos, que es como otra maruja que saliera del público. Sus ganas de agradar, de que se note que es puro pueblo, le llevan a muchas tontadas condescendientes, cursis, lamiosas y chovinista-afectivas. Pero lo más curioso es que, a pesar de su vocación de denuncia, hay la consigna de que ninguna de esas denuncias afecten a las administraciones públicas. Pueden ustedes quejarse de los pollos del vecino, o de una tienda de muebles, pero no de la Junta, ni de un ayuntamiento. Aquí, lo que funciona mal nunca será culpa de los poderes públicos. Eso sí que no tiene arreglo.


Reidores del paro. Canal Sur nos dio las cifras del paro de septiembre (25.592 desempleados más en Andalucía) con Silvia Sanz sonriéndose mucho. Debe de ser el optimismo de Manuel Recio, que se contagia. Esto fue lo que dijo el consejero: “El dato es malo, pero seguimos siendo moderadamente optimistas”. Antes, en los informativos provinciales de Cádiz, amortiguaban o más bien achampanaban la noticia con un toque de aviónica, que les gusta tanto: “Sube el paro en todos los sectores aunque del aeronáutico nos llegan muy buenas noticias: Airbus Puerto Real pasa a la historia de la industria con la fabricación de la primera pieza del A-350”. A la “historia de la industria”, nada menos. A la historia de la infamia y la desvergüenza pasarán sin duda los reidores del paro y los comités florales encargados de guapear noticias.


Millonarios vendimiando. Las estrellas de Canal Sur, millonarios por atontar y adular a un pueblo pobre y cegado, no sólo no padecen la crisis, sino que se cachondean de ella. Manu Sánchez se hizo la promo de la nueva temporada de La semana más larga aparentando que estaba vendimiando con la cuadrilla, con el caldo de la uva chorreando por los codos, cuando recibía la llamada de Canal Sur. Sí, menos mal que Manu Sánchez tiene que echar la vendimia... Yo pensé en los miles de andaluces que sí tienen que coger el tijerón y sudar el sol de la tierra en su chepa, y me pareció una burla fea, sobrada, denigrante. La llamada debería de haberla recibido en un yate o en el piscinón de una mansión con flamencas en topless. Manu vendimiando... La verdad es que, aun con sus millones, Manu sigue oliendo un poco a mosto, a albariza y a esportón.


Tristezas y tontadas. En el Club de las ideas continúa la batalla entre las tristezas y las tontadas de nuestra educación. A unos chavales ya como trinquetes se les intenta acercar a la lectura con un concurso sobre tebeos de Tintín (¿llegarán a Mortadelo y Filemón en el Bachillerato, o eso se considera tema universitario?). Otros terminan en pomposos comités de mediación formados por los propios chavales porque, jugando al fútbol, uno soltó una patada y otro agarró de la camiseta. Tribunales de chiquillos se juzgan los bocados al cropán mientras la auténtica violencia, la que tiene a los profesores indefensos ante los gamberros, sólo merece la ocultación y la negación.

10 de octubre de 2011

Hoy viernes: Cajas reventadas (7/10/2011)

Las cajas de ahorro, que daban almanaques y tostadoras y ponían belenes, se han hundido. Era castizas como las inclusas, eran españolísimas como la bombona de butano, trataban con los labriegos en mostradores de mercería mientras los partidos metían a su gente y se otorgaban créditos para las verbenas y las campañas. Eran o son una mezcla rara de empresa y cabildo, pasaron de la casa de empeños y el calcetín de las monedas a doble bolsillo de la política, que las desfondó. Los duros de las cosechas y de los jubilatas empezaron a usarse para fines políticos en vez de para fines sociales, los mandados de los partidos sintieron que manejaban un dinero sin responsabilidad, la mala gestión comenzó a significar saqueo sistemático y estas cajas de pueblo o barrio, con santos patrones y vocación de peña, reventaron el perol. Fusiones y salvamentos, reconversiones y repelleados no pueden ocultar el final de un modelo que se desvirtuó o corrompió y que esta crisis, que ha descubierto todos los vicios y bastardías del dinero, ha terminado sacando a la luz.

El escándalo de Novacaixagalicia, con sus indemnizaciones y chulazos, parece espantar mucho ahora a los partidos, pero fueron ellos los que emputecieron las cajas. Las cajas han sido instrumento político, comedero sin fondo, almacén de agujeros, teta gratis. Mientras exponían cerámica y balancines, mientras les ponían su logo a una orquestina o a un mimo, por debajo volaban los créditos dudosos a los amigos del poder, a los insolventes con carné del partido, a los faraonismos ideológicos y a los jefazos que a veces ni los devolvían (recuerden los préstamos condonados a Chaves y a otros mandas del PSOE gaditano). Fueron los políticos los que las exprimieron y las devastaron. La Caja de Castilla la Mancha, la Caja Mediterráneo, y así otras, está última y las que llegarán.... Sus funerales, casamientos, desguaces u hogueras nos hablan del exceso, el derroche, la desfachatez y la impudicia de este sistema de autonomías del despilfarro, el desahogo, el trincamiento y la mano larga.

Eran o son cajas un poco folclóricas y un poco panaderas, cajas con su pobre con cartillita, con sus colas de pagar la luz y cobrar el comunitario, con su boli atado sin capucha y su señorita para arreglarte los papeles; cajas con horario y temperatura de ambulatorio, donde por la mañana el barullo de la gente parece esperar a un manijero. Con estas cajas del pueblo y su paguita hicieron negocio los listos y se costearon jardines y orgías los políticos. Ahora, saqueadas, reventadas, se van al garete. Esto debería ser un crimen. Y los responsables no tendrían que penar en los balnearios ni en la prensa, sino en el trullo.

Somos Zapping: El florido pensil (3/10/2011)

Hay que agradecer a Canal Sur que uno de sus nuevos programas nos dé por una vez para temas verdaderamente importantes e interesantes. El programa es La respuesta está en la Historia, y tanto interés me despierta que por él voy a aparcar a Los Morancos, a Quintero y a Toñi Moreno.

El determinismo cultural no usa el concepto de raza, que tantos horrores nos ha traído, pero en cierta forma es una continuación del racismo. La ciencia ya nos ha dicho que, biogenéticamente, las razas no existen. Pero algunos no pueden vivir sin alguna gran bandera que les permita distinguirse, ensalzarse y glorificarse en grupo frente al Otro, así en mayúscula. Ahí entran las “culturas” como sustitutas. Y además unas culturas justificadas con vehemencia mediante la Historia. Viene a postular el determinismo cultural que “las realidades, comportamientos y procesos de los individuos están determinados por la cultura de pertenencia”. La cultura, pues, vuelve a tomar en esta época el relevo fantasmal, allanador y guerrero de las razas, las patrias, los pueblos, el Volksgeist, entendidos como elementos nucleares y morrocotudos de la Historia, a la vez que uniformadores de los individuos.

Pero para que este concepto de cultura identitaria sea útil (para el poder que lo maneja), su tamaño debe coincidir con el de la estructura política dominante. En nuestro caso, el tamaño de cada “cultura identitaria” será pues la autonomía. La cultura se vuelve cateta. No hay problema en eso, porque la Historia siempre proporciona excusas, glorias y diferencias para cada cachito de terreno que arbitrariamente elijamos. Inculcar luego el sentimiento de identidad y pertenencia es fundamental para el poder, desde el momento en que el poder se erige en garante, cuidador, padrecito y administrador de esas esencias, y además encuentra en esas esencias, que él mismo ha buscado y definido, su legitimación circular. “Sistematizar el esfuerzo para dar al pueblo un medio para encontrarse en la Historia con justificada confianza y fe en su destino". No me digan que esto no define perfectamente lo que pretende el programa. Yo he puesto “pueblo”, aunque el original decía “juventud”. ¿Pero qué es esta frase? Podría haberla dicho Pablo Carrasco, pero no, es nada menos que la declaración de intenciones de la famosa Enciclopedia Álvarez, o sea, de la educación franquista. Y ése es el talante de este nuevo programa. No es una clase ni un documental sobre historia, sino el intento un poco franquistón de definir “lo que somos”, “lo que tenemos en común todos los andaluces”, nuestra unidad de destino en lo universal. “Para entender lo que somos, necesitamos conocer nuestra historia”, “lo que somos y cómo somos los andaluces”, “nuestra forma de ser y entender el mundo”, “los andaluces sabremos quiénes somos si sabemos quiénes fuimos”... Este tipo de frases totalizantes abundan en el programa. E igual que en los manuales franquistas, no faltan las infantiles exaltaciones a nuestras glorias pasadas, como que “Andalucía llegó a ser el centro del mundo”, que “en Al-Andalus nuestros antepasados hicieron las cosas realmente bien, al contrario de lo que estaba ocurriendo en el resto del mundo”, o la atrevida afirmación de que en “en Andalucía no existió la Edad Media” (?). Es el “florido pensil” andaluz, con extraños y anacrónicos toques ideologizantes, como rotularnos que Andalucía es “una identidad multicultural y abierta” (¿así, desde siempre, por naturaleza, por designio divino o qué?). De todas formas, el programa tiene gracia a veces, como en lo de sacarnos a una familia romana tomando cocacolas, el paralelismo entre toreros y gladiadores o el ilustrado vergel andalusí con todas las concubinas leyendo.

“Lo que somos”... Es curioso cuánto se afanan en decirnos siempre y exactamente “lo que somos”, para que nos lo aprendamos de carrerilla. Y eso que nos dicen que “somos” suele coincidir, qué casualidad, con lo que al poder le interesa que seamos. Recuerden esos atributos del andaluz con los que nos felicitaba la Junta el 28-F: “Por tu optimismo, por tu sencillez, por tu generosidad, por tu entrega... Por todo lo que somos”. Y lo más grave es que esos atributos tienen intención homogeneizante, hay una ortodoxia de ser andaluz que implica, por el otro lado, una disidencia de malos, indignos o raros andaluces, ésos que quizá no han visto que la Historia ya nos dice lo que debemos ser, hacer, sentir y pensar. Lo que somos... Cualquier cosa menos que los andaluces, o mejor cada andaluz, se plantee qué quiere ser, que es la gran pregunta, la pregunta peligrosa, desestabilizadora, la pregunta más viva y humana. Para qué, si el determinismo cultural y la Historia ya nos dicen todo lo que debemos y podemos ser. El programa tiene cosas curiosas, pero han hecho de él otro libro de El Parvulito. Así es esta especie de franquismo progre, que hasta huele a tintero, a catecismo y a viruta.

Hoy viernes: Revelación (30/09/2011)

Es una pena que llegue el Apocalipsis ahora que algunos empezaban a fantasear con viajes en el tiempo. Si pudiéramos volver atrás por los agujeros de gusano y la espuma de los universos, lo mismo caneando a algunos brokers, directivos de cajas de ahorro y políticos de boca ancha y bolsillo flojo borraríamos de la existencia la puta crisis. Me pregunto cuál sería el “cambio mínimo necesario”, concepto que usaba Isaac Asimov en El fin de la eternidad, esa modificación aparentemente insignificante en el pasado pero suficiente para producir los efectos deseados el futuro. Ya apenas nos queda la ciencia-ficción para escapar de esta época de pestes y cuervos. Europa es un cráter, de Obama dicen que es el Anticristo, los magufos o los morbosos miran a San Malaquías con su cuenta atrás de papas y encima se nos derrumba la física, o eso parece.

Yo aún no termino de creerme lo de los neutrinos que se saltan el bigote de Einstein, que una masa pueda acelerarse hasta más allá de la velocidad de la luz. “Hemos abierto el primer agujero en el hiperespacio”, le escribí yo a un amigo cuando el notición desplazaba a los políticos y a los tijeretazos. A lo mejor no era tan descabellada mi broma. A lo mejor Einstein no ha sido derrocado del todo (hay que decir que ya sabíamos hace mucho que la Relatividad y la Teoría Cuántica no pueden ser ciertas a la vez, aunque siguen siendo útiles en su escala). A lo mejor sólo hemos encontrado un atajo por el espaciotiempo. Pero eso nos serviría para saltar a las estrellas, no para borrar el presente. Como dijo alguien, la prueba de que no son posibles los viajes al pasado es que no hemos descubierto a ningún viajero del futuro, que deberían ser infinitos en número. Lástima, porque podríamos preguntarles cómo salir de esto, o pedirles que cambiaran un pisapapeles de sitio en algún despacho de hace una década, para no estar ahora pelados y esperando que se abran los siete sellos.

La física tiembla como el dinero, pero es más el tiempo de los magos y los profetas que de la ciencia. La economía era una superstición y ahora se nos ha revelado definitivamente esa realidad en los huesos. Apocalipsis significa eso, revelación. Lo que me sorprende es que, en esta época en la que se abren los abismos de todo lo que creíamos cierto, todavía algunos estén enfocados en que no se termine Marina d'Or o en que nos subvencionen el dentista. No sé si terminaremos en las estrellas o en las cuevas, pero deberíamos darnos cuenta de que lo que teníamos por verdad se ha desintegrado y hacen falta nuevos relojes, reglas y ecuaciones para el mundo. Aquí estamos, sin embargo, moviendo los pisapapeles de sitio a ciegas, perdidos en el oleaje del tiempo y el caos.

Somos Zapping: Comisarios y loros (26/09/2011)

Nodo por turnos. Dejémonos de tonterías: no ha habido gobierno ni sigla que se haya resistido a poner a sus comisarios y loros a manejar los medios públicos, a convertirlos en Nodo. Hay teléfonos que arden, hay escaletas dictadas desde la montaña sagrada, hay voces que hablan en la almohada. Las prioridades informativas, el tratamiento de la actualidad, el tono ideológico de las noticias y de la cadena, la manera en que el poder es sacado en cabalgata, todo habla de su sumisión a los partidos políticos. Nadie intelectualmente decente podrá negar eso al ver Telemadrid o Canal Sur (recuerden que aquí fue director de la RTVA nada menos que un anterior portavoz del PSOE, Rafael Camacho). Hablando claro: las televisiones públicas ya estaban controladas, sin necesidad de ningún órgano censor que se vista para eso con casulla. Por eso la reacción general ante la controvertida decisión del Consejo de RTVE me ha parecido más cínica que digna. Es cierto que Zapatero había creado un modelo menos descarado en este aspecto, pero mantenía inevitables tics. Televisión Española no está como en la época de Urdaci, pero tampoco es la BBC. A mí me parece que en este Consejo (los mismos partidos, vamos) quisieron repartir ese tradicional control, crear un método de regateo, contrapartidas o cuotas en este manejo de la radiotelevisión pública. Intentaron reglamentar o institucionalizar una trampa o pillería que nunca había sido reconocida, que funcionaba sin más con antiguos, sutiles e invisibles mecanismos, y ahí saltó el escándalo. Una cosa es que los medios públicos sean órganos de propaganda del poder siempre, y otra que se reconozca con esa ingenuidad, que haya un despacho político con letrero donde se diseñen, recosan o adornen los informativos. La verdad, me parece un poco cínico. Observen lo que dijo sobre este asunto Pablo Carrasco: “No es acertado abrir cauces que puedan suponer una intromisión en la labor periodística y afectar a la independencia”. Para morirse de risa. Esto lo dice alguien que sigue haciendo de Canal Sur una extensión del gabinete de prensa del PSOE andaluz. Lo que ocurre es que no encontramos un modelo para los medios públicos que asegure lo que, en realidad, es imposible: objetividad. La información siempre tendrá su sesgo, cosa que es lícita y saludable, pues si no todo sería unanimidad. En los medios privados, la cosa está clara, pero, ¿cómo obligar a los medios públicos a una neutralidad y una objetividad que, por un lado, se les pide por su carácter de servicio ciudadano, pero a la vez son imposibles porque chocan con la libertad, la independencia y las tendencias u opiniones de cada periodista? Difícil. De momento, lo que vemos es que, en los medios públicos, la imposible objetividad teórica unida a la inevitable mano de la política desemboca sólo en propaganda de los que mandan. Quizá no debería haber radiotelevisión pública. O tendremos que asumir que nos tocará siempre un Nodo de uno o de otro, por turnos.


Noticia con jefe. En Canal Sur no hay noticia sin jefe. Me refiero a que si se abre, como ha ocurrido, un centro de nanomedicina en Málaga, este hecho, este centro mismo, sin más, es una noticia destacada que podría dar para hablar de sus proyectos y de su ciencia. Es decir, la noticia no necesita un político. Pero Canal Sur siempre lo mete. Esta vez era Griñán, así que la noticia no era el centro, sino el paseo de Griñán, la visita de Griñán, el sermón de Griñán, el autobombo de Griñán. O en eso se queda la cosa cuando la crónica es, cómo no, de Carmen Benavides, recogecolas y poetisa de los picnics del Presidente. Por supuesto, la periodista o bordadora hacía hincapié en que “la investigación es una apuesta clave de su Gobierno” y dejaba otros floreados y convenientes guapeamientos sobre lo bien que van los parques tecnológicos y la política de investigación de la Junta. Lo que le falta a las crónicas de Benavides es un beso final con Griñán mientras se dirigen hacia la puesta de sol, hacia otra hermosa inauguración.


Referente. Vean lo que dijo Susana Díaz entrevistada por Mabel Mata, y carcajéense: “Hoy la educación pública en Andalucía es el referente al que todos los profesores y la comunidad educativa del resto de España están mirando”. ¿Se refiere a esta educación pública con record de fracaso escolar, la que el informe Pisa deja a niveles africanos, la que necesita sobornar a los profesores para que aprueben a los alumnos? Susana Díaz debería salir ya ante las cámaras con nariz de payaso, para ir preparándonos.


En burro. Contagiado por la vertiginosa fiebre de los neutrinos, Tecnópolis nos enseñó la velocidad a la que avanza la modernidad en Andalucía: nos sacaron tomates, calabacines, huevos de corral y paseos en burro. Hemos saltado al hiperespacio.

Hoy viernes: Escopeta contra Dios (23/09/2011)

A veces hay ángeles con horca, a veces hay hombres de Dios con escopeta. Juan José Cortes es un hombre de Dios al que dejaron huérfano de hija y de Cielo casi a la vez. Los ángeles ya no bajan a lavarles los pies a las novias de los dioses pero tampoco a churruscar directamente al pecador o al malvado. En realidad, eso nunca pasó. Siempre fueron los hombres los que, en nombre de los dioses o de otras abstracciones, tomaron la espada, la soga o la ley con más o menos razón, justicia o crueldad. El error de Juan José Cortés fue pensar que el Estado debía ejecutar una venganza divina en vez de hacer cumplir la ley. Su Dios quizá pueda hacer eso, aunque no lo tengo claro, pero un Estado de Derecho, desde luego, no. El dolor, la rabia y hasta la escopeta de Cortés son entendibles, humanamente entendibles. Si los propios dioses (o eso nos cuentan) sucumbieron a la cólera, mandaron cataclismos, convirtieron en sal o en polvo a los infieles, un simple hombre castigado así por la tragedia puede permitirse un momento de furia. Pero, insisto, el Estado no. No sé qué le dirá su dios a Cortés al presentarse ante él con la escopeta. Quizá que no ha sido el primero ni será el último en tomar prestados sus rayos y su ira.

Los ángeles pueden quemar pecadores, pero la ley y la política deben cuidarse mucho de entrar en ese terreno peligroso, sentimental y, sobre todo, ambiguo. Desde el principio me pareció un error que el Partido Popular se uniera a Cortés y a sus multitudes con sombra de patíbulo. Pero la dulce demagogia tienta como el Diablo y el PP hasta lo nombró asesor de Justicia, una justicia como mosaica, anacrónica, populachera, lo que me pareció mas cerca del frikismo político que otra cosa. Yo sigo sin saber qué pedía Cortés con sus firmas y convocatorias. ¿Una cadena perpetua cuando el crimen acumule un horror suficiente en los telediarios y las plazas? ¿Tribunales que dicten sus sentencias según el rugido de la calle? ¿Un infierno eterno por ley para los monstruos que rocen las trenzas de las niñas inocentes? Oyéndolo, cualquiera diría que aquí no hay castigo para los que asesinan niños. No castigo suficiente, piensa Cortés. Pero él no pedía que actuara la ley, sino su dios, su justicia total, bíblica, fulminante, la que deja sólo cenizas del malvado. Cortés se quedó huérfano de hija pero también de Dios, que no apareció, que no hizo nada por evitar su tragedia ni por escarmentar al monstruo. Y quiso que el Derecho y el Estado tomaran su lugar ejecutor y consolador. Pero el Estado no puede actuar así. Y es grave que el PP ignore esto. Cortés tiene mi compasión, pero el Estado no puede vengarse por él ni por el Cielo. Dolido e impotente, yo creo que Cortés ha sacado esta escopeta contra su dios.

Somos Zapping: Curas al revés (19/09/2011)

Más de lo mismo. La gran máquina de propaganda y atontamiento, el gran comedero de arrimados y sumisos, la televisión pública más cateta y hortera, una de las más caras y desde luego una de las más sectarias (con Tele Espe) de este país, o sea Canal Sur, presentó su nueva temporada junto a los efluvios folclóricos y pestosos del Guadalquivir. Feliz día para ellos, para los millonarios que van de recogebabas de viejitos, para los graciosos meloneros que hacen chistes de todo excepto de lo que incomode al poder, para los animadores de dar palmitas y demás aduladores de la plebe. Seguirán la copla, y Manu, y los toros esquizofrénicos de Enrique Romero, y la Andalucía de Pin y Pon de Roberto Sánchez Benítez, y Jesús Quintero cronometrando los silencios y entrevistando el alma en pijama de la gente con mucha posturita pero poca afiladura, y se nos incorpora Toñi Moreno como solucionadora de problemas (ella que siempre ha ido como de monjita de los corazones y acariciaflequillos de la gente llana), y hasta vuelven Los Morancos. Nada, lo de siempre, pero que en palabras de Pablo Carrasco, auténtico Ministro de Idiotización y Desinformación de la Junta, se llenaba de términos como “servicio público” o “cercanía”. Da igual, todo el mundo sabe para qué están allí, de dónde bajan las órdenes y de dónde salen hasta los detalles de las escaletas. Todos conocen la servidumbre y los dueños a los que se deben. Pero Marta Paneque aún se atrevía a decir que “nuestro compromiso y nuestra responsabilidad como medio público es ofrecer una información veraz, rigurosa y plural”. Este cinismo sí que es para morirse de risa, y no las pizarras de Manu subiéndose las gafas como Clark Kent. Sí, todos sabemos lo que es Canal Sur, esa televisión que da vergüenza ver y esa cara trompetería lacaya del poder político. Por mucho que la vistan de gitanilla guapa o de solaz del pueblo, así es La Nuestra. Y eso no se cambia de un año para otro.


Los pajes del Presidente. Griñán hablaba a los niños, niños con el dedo en la boca, con la mirada en los focos, niños como jarroncitos de adorno. Griñán y los niños, sentados en unos pufs, mientras el presidente les intentaba explicar que él se ocupará de que no les falte de nada. Repugnante estampa. No entiendo cómo se puede consentir que se utilice a unos pobres chiquillos inocentes para estas exhibiciones de propaganda. Por cierto, me parece que los niños pasaron un casting. Sí, creo no se pone a cualquiera a hacer de paje o angelito en la carroza del Presidente. Un casting y con permiso de los padres, supongo. Y lo digo porque vi que Arenas también visitaba un colegio pero las imágenes de los niños, tras una valla, habían sido convenientemente difuminadas. La visita de Griñán fue planeada como un anuncio de colonia y todos los niños salían bien peinaditos y colocaditos. La de Arenas parecía la visita a una cárcel y los niños, esta vez sí, eran borrados para salvaguardar su intimidad. Intimidad que digo yo que el PSOE habrá ignorado o comprado para que en la noticias de Canal Sur Griñán saliera con ese enternecedor séquito. Niños y políticos, poco hay más obsceno. Pero estamos acostumbrados a su obscenidad.


Correcto e incorrecto. No soy desde luego puritano y la obsesión cristiana por el sexo como pecado, suciedad y maldad me parece enfermiza y sádica. Pero tampoco entiendo que haya otra ortodoxia moral en sentido contrario con pretensiones científicas e incontestables. Moralmente incontestables, me refiero. Les explico lo que vi en El club de las ideas. Simulaban unas jóvenes un concurso de preguntas y respuestas y se propuso este caso: “Marta y Rubén tienen 14 años y llevan dos semanas saliendo. Quieren mantener relaciones sexuales completas. Como es la primera vez, no utilizarán medios anticonceptivos. ¿Es correcta la decisión que han tomado?”. Una chica contestó que “sí, es correcta porque al ser la primera vez, hay menos probabilidades de quedar embarazada”. La otra dijo que “estaría mal porque aún son muy jóvenes para mantener relaciones”. Pero ninguna de las respuestas fue considera “correcta” y nos emplazaron a conocer la opinión del “experto”, un psicólogo: “Ninguna de las respuestas es correcta (...) porque la primera vez que se hace el amor es exactamente igual que las demás y (...) porque no hay una edad ideal para iniciar las relaciones sexuales, lo que hay que hacer es tener relaciones de manera responsable y libre”. Responsable y libre. Con 14 años. Podría haber dicho lo mismo de emborracharse, meterse coca o montar orgías en Las Vegas. Pero lo que me alarmó fue lo de etiquetar como “correctos” o “incorrectos”, con esa seguridad y autoridad científicas, comportamientos que involucran decisiones morales, opciones vitales privadas y convicciones íntimas de las personas. Estos progres son ya como curas al revés.

Hoy viernes: Eternamente (16/09/2011)

Chaves seguirá, como seguirán otros muchos hasta que un bedel funcionario les haga la mortaja con las grapas del presupuesto, algún día. El raro es el que se va, se retira, se suicida o se hace monje o pescador olvidando entre escudillas lo que fue. Bono ya era como un coronel jubilado antes aún de hacerse a un lado para que pasara este PSOE en retirada que parece lo de Dunkerque. Coronel o quizá cura de regimiento, haciendo política de homilías, regañinas y apariciones, estando en la guerra sin estar del todo, pero con presencia venerable, sentenciosa y admonitoria. Ahora se marcha como con toda la sacristía de sus faldones y su voz a cuestas, con cierta dignidad de irse a cuidar ovejas después de haber sido pastor de hombres. La política está llena de gente de otro tiempo, pero hay quien termina dándose cuenta y hay quien no. A Zapatero, por su parte, lo despidieron en el Senado como en el entierro de una novia joven. Ha sido un político breve, romántico, enamoradizo, trágico, uno de esos políticos de romancero o copla que de vez en cuando da España. Es cierto que le tocó la peor crisis de la reciente historia de este país, pero también que decidió enfrentarse a ella emporrado y lo confió todo a la magia de los zahoríes y al tintineo de crótalos de las vestales. Fue un orientalista entre mercaderes y un colibrí entre caimanes. No dejaba de equivocarse dulcemente y un presidente no puede permitirse eso de sólo sonreír ante los cadáveres. No se va por cansancio, ni porque lo llame el Nirvana o la rueca de hilar, sino por necrosis. El país se moría con él.

Ajeno a los desastres y a la última dignidad de saber irse, Chaves seguirá. La eternidad es su oficio y su excusa, como ocurre con los dioses. Otros políticos con misión cumplida o caducada o fracasada hacen el hatillo, se van a escuchar a los pájaros, a plantar vides o a reescribirse su biografía para poder dormir bien. Pero Chaves no tenía misión sino destino, es de esos hombres que están esculpidos en su caballo como los reyes en sus monedas. Chaves ya no tiene otra cosa que su cementerio, pero ese cementerio es su vida, igual que para los ángeles que habitan entre las tumbas como gatos. Otros políticos se harán la última pagoda en un pazo, en un riachuelo o en una buhardilla. Chaves se la hará en la política, a menos que los escándalos le obliguen a decir adiós como un mortal. Hoy, con despedidas retumbando, con muertos y desahuciados que se cruzan, he puesto La canción de la Tierra de Mahler, donde está uno de los más bellos adioses de la música, un adiós a toda la vida. Se lo dedico a Chaves, que se queda. “Por todas partes y eternamente resplandece de azul la lejanía. Eternamente... eternamente...”.

Somos Zapping: Chino extraescolar (12/09/2011)

Traición. Sigue la tijera en el aire, ovni de la derechona y filón para las noticias de Canal Sur. La tijera y la educación son aún mejores que la tijera y la mantilla, suenan directamente a aserrar las patas de los pupitres de los pobres y La Nuestra no puede desperdiciar eso. No deja de tener gracia que la izquierda que se ha cargado la escuela pública, que ha conseguido que sólo los ricos puedan permitirse una educación de calidad, haga ahora trinchera ideológica del asunto. El debate es bastante bobo, pero esta izquierda de posturitas no tiene otro discurso que la bobería. Ya lo hemos dicho otras veces, pero insisto: cualquiera con sentido común se da cuenta de que la cuestión no es el dinero que se destina a educación, así contado a paladas, sino qué se hace con ese dinero, cuáles son las prioridades y qué objetivos se alcanzan. El PSOE gustará de poner su banderita en la educación, pero ha demolido la enseñanza pública convirtiéndola en guardería de gamberros y escuela de analfabetos. No se me ocurre mayor traición a la izquierda, que una vez sí supo que la ilustración y el conocimiento eran lo único que podía acabar con la distancia entre clases, que ahí estaba la revolución de la igualdad real. Ahora, en cambio, sólo intentan que seamos iguales en burrez y tapan la incultura y el fracaso con piñatas y chorraditas. Valga como ejemplo esta noticia que nos daba Canal Sur disfrutando del contraste, pues justo antes habían sacado a profesores protestando contra los recortes de Esperanza Aguirre. Nos anunciaban las novedades para el curso escolar en Andalucía y enumeraban este catálogo: “Habrá colegios 100% bilingües, la lengua china será asignatura extraescolar (!) y se inaugura el grado superior de flamenco en el conservatorio de Córdoba”. Justo lo que necesitábamos, salvados estamos ya. Centros bilingües (por cierto, ¿dónde están?) cuando nuestros escolares malamente entienden el español. Y encima van a enseñarles chino entre horas. ¿Y qué me dicen de que fandanguear sea una carrera en toda regla? ¿Todo esto es coña? No, es que son realmente así de esperpénticos. Ahora sabemos a qué dedica esta izquierda el dinero de la educación: a la propaganda, el adorno, el disimulo, la frivolidad y los vestiditos de la raza. Sus chuminadas han desahuciado a toda una generación (o a dos) y en ello siguen. Pero nada, es la derechona con tijera lo que nos debe preocupar.


Karaoke Flamenco. Canal Sur tiene un programa que se llama Flamenko, así con ka, perfecto ejemplo de cuánto les gusta (a La Nuestra y a sus dueños ideológicos) unir la complacencia racial con esa otra complacencia en la pedagogía analfabeta. En el programa cabe de todo, desde el quejío más purista hasta el flamenquito de litrona, pues de lo que se trata es de otorgarnos identidad en esa cultura diluida pero muy reconocible que pretende alcanzar desde Lorca hasta la música de los autos de choque. Conformémonos con esa cultura del remiendo étnico, parecen querer decir, ya que nos espanta la gran cultura, la universal, la verdadera. Convirtamos el folclore en academicismo y así iremos de cultos sin dejar la fogata de la tribu. Creo que en ese intento se encuadra la ocurrencia de hacer que los conservatorios tengan un grado superior de flamenco, que ya hemos mencionado. He consultado a mis amigos músicos y están espantados. Me dicen que el flamenco, al menos como se podría estudiar en un conservatorio, no da ni para una asignatura, así que lo de todo un grado superior les parece cachondeo, además de un agravio para los músicos serios. Es como si pusieran una licenciatura en recortables y la equipararan a una ingeniería, me vienen a explicar. Pero no es cachondeo, es sólo política, otra vez la sumisión de la educación a los intereses propagandísticos. Pensé que esta gente podría hacer que el flamenco fuera igual academicismo que karaoke. Luego, vi que lo del karaoke era real. En Tesis dedicaron un reportaje a las letras flamencas y nos las ponían de verdad como en el karaoke, con los rótulos rellenándose de color siguiendo la voz y muchas vocales para alcanzar la longitud de los requiebros. El karaoke puede que sea lo que le presta la ka al flamenko. Y hasta puede que sea pronto una asignatura en los institutos y conservatorios, si continúa esta locura.


La tetera. Mar Moreno debería aparecer ya en sus ruedas de prensa con el peto de Los Cantajuegos. Bailar la canción de la taza y la tetera hubiese resultado menos risible e infantil que esta humorada con la que se dejó caer en el informativo de Canal Sur: “No hay una democracia en todas las comunidades autónomas más avanzada y más reforzada que la de Andalucía”. Y una cuchara, y un cucharón...

Hoy viernes: Incivilizados (9/09/2011)

Me doy cuenta esta mañana de que hay algo que une desde el mosqueo de los trabajadores de Visteon a los conflictos eternos con los nacionalismos. Y creo que es, simplemente, el hecho de que España es un país moderadamente incivilizado. Me refiero a que el español no termina de reconocer el espacio público, cívico, no digo ya fundado por las leyes, sino simplemente definido o delimitado por ellas. La ley aquí es sólo el último policía, nadie se reconoce en ella salvo para burlarla o aprovecharse. España es un país incivilizado porque es un país básicamente sentimental. Aquí estarán antes que nada, siempre, los cojones, las melancolías, los sueños, los mitos. La ley no aparece como primera solución ante los conflictos, sino al contrario, como último recurso, desagradable, feo, cuando falla la pillería, el compadreo, la pasión, la fuerza. E incluso cuando llega la hora de la ley, esta ley se percibe que tiene que estar supeditada a algo más grande aunque impreciso, la historia, los pueblos o las variadas morriñas de clase o identidad.

Los trabajadores de Visteon queman neumáticos y van a pedirle a papá Griñán que evite que los dejen en la calle. ¿Alguien se ha planteado, sencillamente, si la ley ampara ese cierre, si la empresa tiene derecho a irse a China o a la Chirimbamba? ¿Y qué privilegio asiste a los obreros de Visteon para exigir un puesto de trabajo y los diferencia de otros miles de españoles que se han quedado en el paro? El conflicto es, en realidad, inexistente. Si la ley lo permite, Visteon puede cerrar y despedir como cualquiera. Si no, es simplemente un cierre ilegal y nada pintan ni las manifestaciones ni la petición de socorro a Griñán. Pero, claro, aquí dirían que qué tiene que ver la ley con todo esto. Sí, incivilizados y sentimentales, así somos. Y en este mismo sentido, habría que decir que nada hay tan sentimentalmente español como los nacionalismos catalán y vasco. Miren lo que ocurre ahora con Cataluña, su inmersión lingüística y sus idiomas vehiculares. ¿Leyes, tribunales, sentencias? ¿Qué es eso comparado con la voluntad de un pueblo, con el mito de una historia, con la fuerza de una identidad? Pero imaginen que cualquiera pudiera esgrimir sus particulares motivos sentimentales o históricos para negarse a cumplir la ley. Sería el caos. Sí, este caos que es España, castizo y encantador para muchos, pero que a mí me parece una maldición y la razón última de nuestro secular atraso. El español no reconoce el espacio público, el imperio de la ley, las reglas de la civilización. Su espíritu es la tribu, y su ley, sus cojones y su listeza. Los obreros cabreados del sur pobre y las glorias melancólicas del norte rico se abrazan en su común barbarie fundacional. Es la única bandera que podemos enseñarle ahora al mundo.

Somos Zapping: La puta mili (5/09/2011)

Contracciones. La derechona hace recortes, pero el izquierdismo progresista es solamente “contractivo”, como ha definido Griñán el próximo presupuesto poniendo también una cara muy contractiva en las noticias de Canal Sur. Eso de “contractivo”, que suena a estreñimiento, es sólo otra manera más vergonzante de llamar a sacar la tijera. Lo que ocurre es que para ellos hay una tijera de la izquierda, que debe de ser la de papel, y otra de la derecha, que debe de ser la de la sangre. En realidad sólo debería haber una tijera, la del sentido común, la de la sobriedad, la de la optimización del gasto. Esta izquierda, sin embargo, prefiere las etiquetas, pues de eso es de lo que vive, de la apariencia y el eslogan. Así, nos dice que la derecha recortará “derechos” y ellos, en cambio, aseguran con el dedo tieso que no van a tocar la sanidad, la educación ni el gasto social. Se trata, pues, del gasto temático, no del gasto racional independientemente del área que se toque. ¿Pero es que se puede malgastar en educación o en sanidad? Pues depende. Si se gasta en sueldos para comisarios políticos, sí. O si se regalan ordenadores a los chiquillos que no saben leer ni escribir, en vez de dignificar lo que sale de la tiza o arreglar las aulas con desconchones y los laboratorios con cables pelados. El otro día un amigo me contó que, en un conservatorio andaluz, habían contratado a dos profesores más a pesar de que los que ya había para esos mismos instrumentos apenas tenían alumnos. Mi colega me explicó que, en general, todo el proceso de contratación de interinos y asignación de plazas es caótico y la mayoría de las veces no tiene sentido. Una vez se le ocurrió preguntar la razón de estas incongruencias y le contestaron que “había un compromiso de estabilidad”. O sea, que para que los sindicatos estuvieran calladitos, se mantenían puestos innecesarios. Y estamos hablando de la educación musical, cenicienta que supura penas y carencias como ninguna. Sirva este ejemplo para desarmar la tesis de esos gastos temáticos tabúes, intocables. También en estas delicadas áreas hay un dispendio superfluo, mantenido sólo por razones políticas, que no redunda en beneficio de la actividad en sí, sino sólo de la propaganda o del conveniente silencio pacificador. Claro que meter la tijera, o simplemente reordenar los cajones aquí, sería cosa de la derechona. Lo que es de izquierdas es tener a un profesor de chelo cobrando por rascarse el ombligo, a la vez que los tabiques de los conservatorios se caen a cada trompetazo. Imaginen lo que ocurre en el resto de esta autonomía...


El rock de la escuela. Aún retenía yo en la memoria el gesto “contractivo” de Griñán y su proclama de que en los nuevos presupuestos “la educación va a ser la prioridad”; aún reflexionaba yo sobre lo curioso que resulta que, incluso con esa efusiva y dadivosa “prioridad”, la educación pública esté dando esta generación de ninis y analfabetos funcionales... Aún le daba yo vueltas a eso cuando me encuentro en Canal Sur con El club de las ideas. Y sí, tuve que darle la razón a Griñán. No se puede recortar en educación. Si no, los chiquillos de instituto se quedarían sin esta puntera asignatura que el programa nos enseñaba y que se llama, agárrense, “Grupo de rock”. En esta asignatura, nuestros jóvenes se preparan para la universidad, el trabajo o la vida tocando la batería y la guitarra eléctrica. Eso sí que es inversión en cultura y futuro, eso sí que es verdadera educación, cosa que la derecha es incapaz de ver.


Perspectiva. Todavía no habían dado los datos de desempleo en agosto (11.000 parados más aquí), pero los informativos de Canal Sur se curaban en salud o nos amortiguaban el golpe ya el día anterior. “El consejero de Empleo, Manuel Recio, ha anunciado que hay mejoras en el mercado laboral andaluz para el último tramo del año, en el que se espera la creación de empelo neto”, decían los locutores. “Lo que importa es la perspectiva, es decir, de dónde venimos y hacia dónde nos dirigimos, más allá de lo que puede ser el dato mes a mes”, decía el consejero. Me parece que la “perspectiva” lo que nos deja ver desde lejos es más bien la cara dura y el desahogo de nuestros gobernantes.


Consuelo. La pesca se muere como el mismo mar, pero el informativo de Canal Sur no se fue a Barbate a preguntar. Prefirieron enseñar la lonja de Isla Cristina, “el primer mercado pesquero de Andalucía”, donde las cajas de chocos se ven muy rumbosas. Pero lo mejor fue la imagen de un trabajador de allí que, quizá consciente de que la pesca da pocas alegrías, había colocado en su oficinilla, como castizo, diario y pobre consuelo, el póster de una señorita bastante ligera de ropa. Esta crisis parece ya la puta mili.

3 de septiembre de 2011

Hoy viernes: El río de los locos (2/09/2011)

He visto el Guadalquivir toda mi vida ahogarse en el mar como la flota de un emperador, en su desembocadura, y también lo he saltado cuando es un charquito, en Cazorla, después de comer entre violines de agua las gachasmigas de los pastores. Este río que arrastra aún moros y colchones, tinajas y romanos, arcos y aceitunas, mercantes y caballos, zancudas y mierda, lunas y piragüistas, nos ha pintado el mapa, nos ha excavado minas, nos ha cantado en la cuna y nos ha dado una historia de tribu o de pájaros. Pero a quien se le diga que ahora, tiesos, boquerones, en medio de la tormenta que se lleva nuestras casas y nuestra carne, este río constituye la principal o única reivindicación y rebeldía de un Gobierno, nos tendrá que contestar que estamos definitivamente perdidos o locos. El Guadalquivir es mal funcionario o no saben en qué cajón meterlo; puede ser una dama raptada, un nombre que nos quitaron o la sangre que se nos derrama, pero que un Gobierno no tenga otra cosa a la que ponerse aparte de reclamar esta bandera mojada, pintarnos paisajes y hacer una guerra de canoas, ahora que nos llaman las tumbas, es algo más que necedad o irresponsabilidad, es ya un signo de demencia política.

Así puede que termine esto, en demencia, en absurdo. Todo el imperio, todo el poder de una era, la del PSOE aquí, acaba en estos gobernantes nuestros que se tiran desnudos al río y se ponen a beberlo con cuchara, mientras los miramos con tristeza, como a padres que perdieron la chaveta. Más competencias sobre el Guadalquivir, la carta de propiedad de toda su longitud y su melancolía, eso es lo que gritan, exigen y salpican. No hay otra prioridad ni otra hambre ahora en esta castigada tierra, no hay más ambición ni proyecto en la Junta que abrazarse a los juncos del Guadalquivir, salvo, quizá, esa otra gran urgencia de que los alcaldes no sean diputados autonómicos. Quieren molinos para su pelo, quieren cascadas para su historia, quieren versos chorreándoles en la espalda, quieren el Guadalquivir en su cajita, como el último recuerdo o joya de un loco. El río nos dará la sangre y el pan, el río nos mecerá como la madre que besa, el río nos dirá al oído lo que somos. He visto toda mi vida el Guadalquivir ahogarse en su propia melena, entrando al mar como un suicida alegre. Cuando visité su nacimiento, me pareció imposible que en aquellos guijarros apenas mojados flotara luego toda Andalucía. Ahora veo en él más que un Gobierno y un partido, veo toda una época hundiéndose en remolino, empujada por su pendiente y su fango. Su política ya no hace nada, sino chapotear en la asfixia y el disparate. Más competencias sobre el Guadalquivir, en eso andan ahora. No hay otra cosa que hacer por aquí. Salvo saltar hacia ese río que les corresponde, río de suicidas y de locos.

31 de agosto de 2011

Somos Zapping: El gazpacho de Canal Sur (29/08/2011)

Autocrítica. Lo llaman filosofía del “enterismo”, o sea la de los “enteraos”, y aquí tiene dos ramas: la gaditana y la sevillana (ay, Fernando Villalón). La gaditana nos la retrató como nadie el grandísimo Selu y la sevillana, o mejor sevillí, es cosa de Rafi y Fali. Rafi y Fali empezaron con la cervecita en Youtube y llegaron a que los entrevistara Buenafuente. Lo suyo es una mezcla de guasa, gracia y absurdo muy por encima de ese humor gastrointestinal, monicaco y de pelopicha tan habitual aquí. No llegan a la finura de Ángel Garó, ni a la genialidad de Los Morancos, pero se alejan del típico chistoso patán andaluz, cosa que se agradece. Por cierto, ¿acabo de escribir “genialidad de Los Morancos”? Sí, es verdad, con Los Morancos tengo un conflicto, porque sólo ellos pueden ser tan horrorosamente vulgares como gloriosamente sublimes. El otro día los vi en el programa De lujo y, al recordar su Rosita de Jericó o sus imitaciones de Jesús Quintero y Rocío Jurado, con las que es imposible reprimir las carcajadas, uno no puede sino reconciliarse un poco con ellos. Pero hablábamos de Rafi y Fali, porque ahora hacen un anuncio de verano para Canal Sur en el que por fin aparece algo de autocrítica, de esa risa a costa de uno mismo que siempre es la más sana, la que define de verdad el sentido del humor. “Canal Sur se repite más que el gazpacho”, dicen estos filósofos de velador, cachondeándose luego de Chuck Norris y de Juan y Medio. Y hasta dejan esta bomba para leer entre líneas: “Si repite hasta el telediario”. ¿Interpretamos que siempre cuentan lo mismo y hacia el mismo lado? En todo caso es osado y refrescante, aunque haya tenido que venir un poco de fuera, de la calle, de una valentía y sinvergonzonería ajena a los despachos de la RTVA, la de estos dos compadres que van a su aire. Autocrítica por fin, algo impensable en esta televisión nuestra hasta este destello leve pero significativo. Claro que todavía no podemos soñar siquiera con que aquí sea posible algo como lo que vemos por ejemplo en la ETB, esos maravillosos caraduras de Vaya semanita que no sólo se atreven a entrar a saco en la política, sino que se ríen sin complejos de las esencias y los tópicos de lo vasco. La autocrítica y el sentido del humor al mirarse a uno mismo no sólo nos hablan de la altura y la madurez de una televisión, sino de toda una sociedad. La altura y la madurez que no tenemos aquí. En Andalucía, lo que no es halago chovinista es insulto. Y eso, lamentablemente, no lo van a arreglar Rafi y Fali. Pero se agradece el intento.


Papeles. Los de Fairy parece que han decidido que ya puede fregar los platos cualquiera y que los andaluces no somos ese pueblo al que se le encargó el ministerio de exprimir bayetas y recontar centimitos. Han quitado de su anuncio el acento andaluz de imitación, los actores han quedado con sus voces verdaderas sin denominación de origen y el mundo de las cocinillas ha expandido sus fronteras. Ahora sólo queda ése otro de cremas para el pelo de Pantene, en el que, tampoco sé por qué, han escogido a unas andaluzas pijas para asombrarlas con la suavidad del producto. Y sí, en el anuncio se hace hincapié en que son andaluzas. No sé si es porque aquí aún nos maravilla lavarnos el pelo, porque las pijas andaluzas tienen una relación especial con sus rizos y sus potingues antropológicamente distinta a la que se da en otros lugares, o qué. Ignoro lo que dirían las mujeres catalanas o gallegas al verse el pelo tan sedoso, pero no me imagino qué diferencia a la andaluza acariciándose la melena de otras españolas en la peluquería. La andaluza fregona o la andaluza presumida... Parecen dos personajes de la misma obra de los Álvarez Quintero. Debemos de ser la única región que tiene ya sus papeles asignados en el teatrillo nacional.


Dolor de cabeza. Está bien que Roberto Sánchez Benítez nos advierta de antemano sobre el tostón de sus programas y lo molesto de su insistente repiqueteo de Pájaro Loco innovador en nuestra mollera. Pero yo que él, intentaría venderme un poco mejor. “Dolor de cabeza, verano y calidad de vida, este sábado en Salud al día”, nos anunció. A veces, sólo la ingenuidad de esta gente supera su ridiculez.


Que cante el toro. ¿Ha usado ya Enrique Romero todas las combinaciones posibles de folclore y establo? ¿Ha superado en este sentido a Salvador Távora? Ya jugamos una vez a imaginar emparejamientos entre toros, gitanas, caballos, guitarras y así. Pero lo de cantante y torero, no lo vi hasta el otro día, en las repeticiones de Hace falta valor que ponen en Canal Sur HD (canal en barbecho todavía, por cierto). Cantaba Manuel Orta y José Padilla bailaba con la muleta. Ya sólo les falta que cante el toro, pero al tiempo...

Los días persiguiéndose: Boda de Cayetana (26/08/2011)

Será un casamiento de postín o será el ayuntamiento de dos bolsas de agua caliente, que es lo que parece el matrimonio a cierta edad, pero el amor ya se sabe que no conoce barreras. Los duques y las pastoras, o al revés, tienen más literatura que las guerras, y eso es lo que me parece, sobre todo, el asunto de la boda de Cayetana, literatura pura. El romance, antes de ser lío, revolcón o cuerneo, fue el verso, el sentimiento, la espontaneidad y la maravilla con que se expresaba la propia juventud de una lengua a través del pueblo. Ahora no hay juglares ni ciegos con cordel, sino el Hola y Telecinco, pero tampoco ha cambiado tanto la cosa. Sigue habiendo plebeyos arrobados e historias de amor, desgracia o épica que corren por las plazas, las peluquerías y los platós para sustituir por asombro y lagrimitas las longanizas a las que no alcanza la gente. Lo tiene todo este casamiento para ser literatura: un amor otoñal, una familia un poco shakesperiana, una dama y un mozo, grandes doseles de la historia, amantes que renuncian a los palacios por una catre con escupidera... Hay gente que está ahí para producir literatura, ya que no produce otra cosa, y estas viejas majestades con peluca, estas grandezas con corazoncito de cojín, estas pijadas de bodas con lanceros, quizá son lo único que tenemos aparte de la política y la miseria para sacar un verso. Sólo el Papa le podía hacer sombra a Cayetana, pero ya se fue con toda la vajilla y la colada de Dios a otra parte.

Los Grandes de España son esas familias que se caen de la cama de la historia por los dos lados. En realidad, los Fitz-James Stuart adquirieron esa grandeza por emparejamientos laterales y tras defunciones o esterilidades de los Álvarez de Toledo. Así, de repente, un sobrino lejano de alguien se encuentra con que hasta un rey le puede hacer de palanganero o una señora de por ahí hereda toda una yeguada de títulos. Pero el origen de su mito, como el de todos los mitos, no es tan importante una vez está ahí aceptado, sacralizado, y hay un apellido que ya va siempre con su nata puesta. Después, todo consiste en ir dando princesitas, jinetes y, claro, romances para el pueblo y metáforas para los plumillas, que quizá ése es el oficio de la aristocracia que no tiene otro trabajo ni mérito. Cayetana y un señor se van a casar, arrimando esqueletos a sus escudos, últimos cisnes a la porcelana y pellejo a las crónicas de verano. Chocarán las espadas y las dentaduras, crujirá entre ellos la seda de los besos, de las carrozas y de las radiografías, relinchará el amor en sus castillos y aplaudirá el país plebeyo como un panadero de la corte. Al menos la boda de Cayetana nos deja otra literatura, cuando creíamos que sólo podíamos hacer rimas con el fracaso y con los muertos.

Somos Zapping: Limpiabotas (22/08/2011)

A Francia. Recuerdo cuando llovía en vendimia y nos pillaba en el campo, ese olor a vegetal, esparto y azúcar, con la tierra como un animalillo empapado. Era cuando aún se podía vivir de la viña, antes de que los precios bajaran, de que se descalificara la mitad del esquilmo, de que se empezaran a arrancar las cepas. Ahora la vendimia parece el entierro de la uva, y no su casamiento con el pueblo entero, como entonces. Vuelvo a sentir de lejos ese olor de lluvia y rodadas, de cántaros y colmenas de vino, o sólo lo imagino ahora que caen cuatro gotas en agosto y Canal Sur habla de los andaluces que se van otra vez a la vendimia francesa, donde los jornaleros cobran como peritos. En Andalucía todo ha estado siempre fuera, y sigue estándolo. Hay que ir a buscar el dinero o la prosperidad muy lejos, o esperar a que venga a nosotros con los veraneantes, los forasteros, con las migajas que se les caen a los de por ahí cuando nos visitan. Es como si aquí nos supiéramos eternamente limpiabotas de los ricos, que siempre son otros, y para sobrevivir no tuviéramos otra opción que ir a barrerles la casa o bailarles para hacerles gracia. A Francia con el hatillo, con la costumbre de la necesidad y la provisionalidad asumida igual que las aves asumen sus migraciones, sin pereza ni decepción, sólo porque es lo que mandan las estaciones y lo que nos ha impuesto la naturaleza. Otra vez a la vendimia francesa, igual que siempre. Pues Canal Sur se atreve a decir que es por “la crisis mundial”, que “afecta de forma importante a pueblos de nuestra comunidad”. Como si aquí no hubiésemos cogido hasta ahora trenes y maletas, como si el andaluz buscando pan y trabajo lejos de su tierra fuera un invento de Wall Street estos días. Por “la crisis mundial”, dicen los cínicos de Canal Sur que nos tenemos que ir a Francia...


Música de verano. El verano no es buena época para la música, convertida por la masa en parrillada o cosa hawaiana. Tampoco es buena época para la televisión, que tira de remiendos y de lata. Si juntamos música, verano y televisión y colocamos eso aquí, en Andalucía, lo que nos sale es Canal Sur haciendo los mismos pimientos fritos para los oídos de todo el año (su música es como de un verano perpetuo, hortera, playero, niñato, cani, festero o folclórico según el momento), pero reconcentrado además en la insistencia y la calor. Mucha calor es lo que dan ahora la copla y sus refajos, esas tonadilleras con todos los capotes y todo el merengue de la raza por encima, que nos hacen sudar sólo de verlas. Se llama copla ya era un programa continuamente regurgitado o recosido. Los especiales, las retrospectivas, los mejores momentos de cada uno de sus chavales, los homenajes suyos a otros copleros embalsamados, ya se habían repetido y reaprovechado hasta decolorar sus lunares, pero la molicie del verano nos los empana y devuelve una vez más. Y si no es la copla, es ese concierto que ya me he encontrado un par de veces, el de José Manuel Soto, hombre de una sola rumba, cumbre de la musiquilla tontipija y la afectación sevillí. Lo mejor que nos puede suceder es toparnos con Las Seventies, mellizas de la horterada, o con El Arrebato, trovador de las latas de aceitunas y las tapas de caracoles. O con ese Pablo Alborán que está ahora en todos lados, nuevo lacio melancólico mezcla de Glenn Medeiros y James Blunt, pero pasado por el quejidismo musical autóctono. Qué panorama, qué penosa música tenemos aquí. Al menos, a Georgie Dann o King África sólo teníamos que soportarlos unos meses. En Andalucía, gracias a Canal Sur, la música de chiringuito nos dura todo el año. Aunque ahora, amazacotada, repetida y agigantada por el vacío televisivo del verano, cansa, asfixia y escuece mucho más.


Opulencia. Esos gatos con peluquero, esos perros con spa... Ahí está verdaderamente el lujo, la opulencia, no tanto en un casoplón o un cochazo para uno. Cuando se lleva al perro a que le hagan una ortodoncia es que verdaderamente no tiene uno otra cosa de la que preocuparse. Y esto no es una exageración mía, ni cosas de Beverly Hills, sino que pasa aquí mismo. Así nos lo mostró el otro día el programa Animales en familia de Canal Sur, con toda la naturalidad y la llaneza del mundo, señal inequívoca de que la sociedad andaluza nada en la abundancia. Señoras que llevan a su perro a que le hagan la ortodoncia, seguramente porque los otros perritos se burlan de él... ¿Qué crisis puede haber en una Andalucía en la que se hacen ortodoncias a los pastores alemanes coquetos? Ya ven que aquí no pasa nada, y la prueba es que nuestra preocupación es que el perro tiene la boca fea o el gato está deprimido. Menos mal que Canal Sur nos muestra la realidad tal como es.

Los días persiguiéndose: Cuestión moral (19/08/2011)

El problema no es que los dioses peleen a muerte entre ellos o contra su propia ausencia, sino que lo hagan los hombres. Las cuestiones teológicas o filosóficas, si Dios es un pescador, un arquitecto, un tirano o no es nadie, si hay barandillas en el cielo o allí sólo hemos colocado el infinito miedo del ser humano, todo eso pasa a un segundo plano ante la realidad de un conflicto moral, éste sí verdaderamente sustanciado, presente y grave, el de personas persiguiéndose, odiándose, agrediéndose. Que haya o no dioses, que tengan o no palacios y cancillerías aquí abajo, que sean verdad o mentira sus anunciamientos y sus leyes, no es tan importante como la manera en que los hombres se comportan en su creencia o descreencia. O, al menos, no es tan importante desde el momento en que ya no se trata del combate intelectual entre ideas, sino que se ha sacado el puño o la hoguera contra el otro.

Yo, que he blasfemado tanto, que siempre denunciaré la mentira de los dioses y el negocio de las almas, me sentí avergonzado al ver la foto de portada de ayer. Ese como escupitajo en la cara, esa violencia tan cercana, ese odio en los ojos del energúmeno que gritaba a una chica que besaba su crucifijo y se tapaba los oídos... No, eso no tiene nada que ver con la laicidad, ni con el ateísmo. Es una agresión intolerable a la libertad, sin más. “El ateísmo es dogmático y genera su propio fanatismo”, rezaba la cita de Lucien Arréat sobre la cabecera del periódico. Pero eso es inexacto o incompleto. Todas las ideas generan su fanatismo y el fanatismo no se justifica con ninguna idea. Ésa sería una frase más acertada.

El dios de Ratzinger, que es el de muchos, no me preocupa tanto como lo que sean capaces de hacer los hombres por imponerlo o extinguirlo a la fuerza. Me preocupará y me incumbirá si, ya sea con el hisopazo o con la blasfemia, se pisotea la libertad de todos, que es también mi libertad. Me rebelaré cuando una opinión particular pretenda convertirse en general y obligatoria, como tantas veces ha intentado la religión, pero igualmente cuando se ejerza violencia sobre la libertad de abrazar esa opinión, de adorar a los dioses de pan o madera que cada cual elija, o de no tener ningún dios. Digo violencia, y no simple desacuerdo, rechazo o crítica, cosa que los creyentes suelen muy fácilmente convertir en insulto y ataque. Lo peor de los dioses es que no se limitan a lanzarse rayos e incongruencias en el cielo unos a otros, sino que han delegado en los hombres para que discutan y hasta maten en su nombre, incluso por negación. Yo soy ateo por honradez intelectual, pero cuando los hombres levantan el puño contra sus semejantes por defender o acallar a los dioses, lo intelectual es secundario. El problema es entonces pura y dolorosamente moral.

Somos Zapping: Naranjito salva el planeta (15/08/2011)

Moda ecológica. Hoy me he levantado y he salvado el mundo poniéndome una camiseta vieja. O eso dirían los de Objetivo Tierra, programa que tiene nombre de invasión extraterrestre (abundan en él las marcianadas) pero va de ese ecologismo hecho de efluvios, panderetas y abrazos a los árboles, tan de moda. La ecología es una ciencia, no lo olvidemos, como tampoco hay que perder de vista que en el cuidado del planeta nos jugamos nuestra supervivencia como especie. Por eso me indigna aún más que todo esto se reduzca y se pierda en la trivialidad, la ridiculez y las consignas chancleteras, en ese margaritismo puramente estético de disfrazarse de druida, hablar con los matojos y ponerle el adjetivo “sostenible” o “ecológico” hasta al cagar. Iba el programa el otro día de montar un rastrillo de “moda ecológica”, que traducido significa una especie de ropa de tofu o simplemente ya usada, retales y cojines recosidos, faldas hechas de talegas y abrigos dados la vuelta, como si volviéramos a una posguerra, época muy sostenible y ecológica supongo. “Utilizar la ropa vieja como trapos”, llegaron a recomendarnos por la salud de la Tierra en su ñoño delirio. Eso del camino que recorre la ropa hasta acabar en trapo para el polvo ya lo conocíamos, y yo pensé que mi madre era algo así como una madre sostenible antes de que se inventara ese concepto. De hecho, me parece increíble que la capa de ozono esté hecha unos zorros y el cambio climático nos tenga en vilo con la cantidad de ropa que aquí ha pasado de hermano a hermano. Nada nuevo, en fin, ni por supuesto demasiado efectivo para curar las heridas de la Madre Tierra. La diferencia es que ahora le ponen una pomposa teoría detrás que nos convierte en salvadores de la biosfera por usar todavía la camiseta de Naranjito para dormir. “Moda ecológica”, “algodón orgánico” (¿el de antes era inorgánico?), “comercio justo” y hasta la vuelta al trueque (¿el dinero contamina?)... Éstos eran los hallazgos y los eslóganes que manejaban en esta secta del ecologismo de baratillo, la de los que “aman bien el planeta” (?) según nos decía la presentadora o gurú. “Evitemos usar detergentes que contengan productos químicos” (!!), fue una de las mayores chorradas que escuché. ¿Se puede saber cuáles son esos detergentes que no contienen productos químicos? ¿Qué van a contener si no? O eso, o limpiamos con ultrasonidos... Todas estas cursiladas, fantasmadas, ignorancias y tonterías sin vuelta de hoja creo que le hacen más mal que bien a la verdadera conciencia ecológica: la dejan en simple pose, jerga y picnic. No, su objetivo no es la Tierra, ni siquiera convertirnos en tribu. Es definirse a ellos mismos dentro de un buenismo estético, sentimental e ideológico que no tiene nada que ver con la ciencia ni con el medio ambiente. Todo forma parte de ese difuso campamento o tetería de la progresía, que no es sino la enfermedad, la decadencia, el amaneramiento y la lobotomía de la idea de progreso.


Música nocturna. Han vuelto a emitir en 1001 noches la entrevista a Iñaki Gabilondo y uno sigue quedándose con la impresión de que todo lo interesante que se le podía preguntar (especialmente sobre la situación del periodismo actual, polarizado, politizado, partidista, servilón) se quedó sin preguntar. Pero Joaquín Petit es especialista en pasar de puntillas por los temas delicados o inconvenientes. Lo suyo es más la tarta de cumpleaños y mandar a los gatos faroleros que parecen presidir el programa a rozarse por las piernas del invitado. Pero a veces se pasa, y eso fue lo que ocurrió con Iñaki Gabilondo, al que esas ganas de agradar y mecer que tiene Joaquín Petit colocaron en un trance atrozmente ridículo. Sabiendo de su melomanía y sus conocimientos musicales (Iñaki Gabilondo estudió solfeo y llegó a cantar en un coro), Petit quiso regalarle la experiencia de “dirigir una orquesta”. Claro que la orquesta era un grupito de cámara que no necesitaba dirección, ni tenía intención de dejarse dirigir, sino sólo de seguir al primer violín según lo ensayado, con lo que Gabilondo quedó allí agitando las manos tontamente mientras los músicos iban a su bola y el periodista intentaba disimular la vergüenza de saber que estaba haciendo el payaso. Hombre, digo yo que se podría haber buscado otra manera. Total, se trataba de dirigir el primer movimiento de la Pequeña serenata nocturna de Mozart, como hacían los niños en El mundo de la música con el inolvidable Enrique García Asensio. Hubiera bastado con decirle que marcara un cuatro por cuatro y que los músicos lo siguieran tal cual, igual que en aquel entrañable programa. Pero nada, fue como ver a Gabilondo dirigir un tocadiscos. Esperpéntico. Petit se pasó de babosito y así lo que se consigue es que queden en ridículo a la vez él y el invitado. Quizá en eso consiste su programa, le ponga música de Mozart o ese blues suyo de los saxofones, los detectives y la lluvia.

Los días persiguiéndose: Hijos perdidos (12/08/2011)

“Menos Papa y más Carne”, he leído en un ingenioso cartel que alguien ha diseñado jugando con el hambre del espíritu y del estómago. Una especie de rock de los dioses va a amontonar juventud y guitarras para Ratzinger y a mí eso ni me molesta ni me interesa, pero me lleva a pensar que el catolicismo es como una superposición de padres que llegan hasta el cielo. Un padre detrás de otro dirigiendo, disponiendo, ordenando, consolando, aprobando, castigando, o sea, una relación del ser humano con lo divino o lo misterioso basada en asumir nuestra condición infantil, como bien apuntó Feuerbach. Que Benedicto XVI venga a celebrar ahora esa Jornada Mundial de la Juventud es una redundancia, porque el catolicismo ya parte de que todos somos niños. “Menos Papa y más Carne”... Quizá se refiere a un hambre que no se sacia adorando a una silla o a una nube, ni asintiendo sin más ante las zarzas que arden y los secretarios de Dios. Pero yo no quería hablar del Papa, señor que no me dice nada. Sólo me he acordado de él al ver a otros padres con altares de palomas, mensajes desde el más allá, hijos perdidos y canciones en el alma.

Blas Infante es lo que tiene aún de religión el concepto de Andalucía. Es padre de una melancolía, fundador de una carencia, apóstol de un sueño del que sólo hay una estatua. No son su pensamiento o sus opiniones lo que han estado homenajeando y celebrando ahora, sino el propio hecho de que Andalucía necesita o busca un padre. De ahí que todas las ideologías le lleven flores. Blas Infante tenía ideas difusas, ingenuas o iluminadas, aunque impulsadas por una aspiración de dignidad para Andalucía. Pero lo que parece que importa es esa figura paterna, esa peana donde poner algo, cosa sin la que muchos no saben adónde mirar. Igual que hay tantos que miran al Papa porque no saben dónde encontrarse a sí mismos, aquí se mira a Blas Infante porque no sabemos dónde encontrar Andalucía. Sin embargo, aun eso nos deja un hambre insatisfecha, como la que insinuaba esa frasecita sobre el Papa. Menos homenajes y platería, y más dignidad para Andalucía, podríamos decir nosotros. Menos gurús y estampitas, y más levantar esta tierra de su miseria. Los padres que están en el Cielo, en las tarimas o en los cementerios no nos colman, no nos consuelan, no nos responden a las preguntas, no nos sirven para ir por la vida, al menos la vida adulta. Hay algo que nos dice que necesitamos bastante más que ese vernos eternamente como chiquillos. Blas Infante, igual que Dios, duerme en su jarrón o en su mecedora sin sospechar que aquí le adoran, le hablan y le esperan gentes incapaces de conducirse por ellos mismos hacia su futuro.