31 de agosto de 2011

Somos Zapping: El gazpacho de Canal Sur (29/08/2011)

Autocrítica. Lo llaman filosofía del “enterismo”, o sea la de los “enteraos”, y aquí tiene dos ramas: la gaditana y la sevillana (ay, Fernando Villalón). La gaditana nos la retrató como nadie el grandísimo Selu y la sevillana, o mejor sevillí, es cosa de Rafi y Fali. Rafi y Fali empezaron con la cervecita en Youtube y llegaron a que los entrevistara Buenafuente. Lo suyo es una mezcla de guasa, gracia y absurdo muy por encima de ese humor gastrointestinal, monicaco y de pelopicha tan habitual aquí. No llegan a la finura de Ángel Garó, ni a la genialidad de Los Morancos, pero se alejan del típico chistoso patán andaluz, cosa que se agradece. Por cierto, ¿acabo de escribir “genialidad de Los Morancos”? Sí, es verdad, con Los Morancos tengo un conflicto, porque sólo ellos pueden ser tan horrorosamente vulgares como gloriosamente sublimes. El otro día los vi en el programa De lujo y, al recordar su Rosita de Jericó o sus imitaciones de Jesús Quintero y Rocío Jurado, con las que es imposible reprimir las carcajadas, uno no puede sino reconciliarse un poco con ellos. Pero hablábamos de Rafi y Fali, porque ahora hacen un anuncio de verano para Canal Sur en el que por fin aparece algo de autocrítica, de esa risa a costa de uno mismo que siempre es la más sana, la que define de verdad el sentido del humor. “Canal Sur se repite más que el gazpacho”, dicen estos filósofos de velador, cachondeándose luego de Chuck Norris y de Juan y Medio. Y hasta dejan esta bomba para leer entre líneas: “Si repite hasta el telediario”. ¿Interpretamos que siempre cuentan lo mismo y hacia el mismo lado? En todo caso es osado y refrescante, aunque haya tenido que venir un poco de fuera, de la calle, de una valentía y sinvergonzonería ajena a los despachos de la RTVA, la de estos dos compadres que van a su aire. Autocrítica por fin, algo impensable en esta televisión nuestra hasta este destello leve pero significativo. Claro que todavía no podemos soñar siquiera con que aquí sea posible algo como lo que vemos por ejemplo en la ETB, esos maravillosos caraduras de Vaya semanita que no sólo se atreven a entrar a saco en la política, sino que se ríen sin complejos de las esencias y los tópicos de lo vasco. La autocrítica y el sentido del humor al mirarse a uno mismo no sólo nos hablan de la altura y la madurez de una televisión, sino de toda una sociedad. La altura y la madurez que no tenemos aquí. En Andalucía, lo que no es halago chovinista es insulto. Y eso, lamentablemente, no lo van a arreglar Rafi y Fali. Pero se agradece el intento.


Papeles. Los de Fairy parece que han decidido que ya puede fregar los platos cualquiera y que los andaluces no somos ese pueblo al que se le encargó el ministerio de exprimir bayetas y recontar centimitos. Han quitado de su anuncio el acento andaluz de imitación, los actores han quedado con sus voces verdaderas sin denominación de origen y el mundo de las cocinillas ha expandido sus fronteras. Ahora sólo queda ése otro de cremas para el pelo de Pantene, en el que, tampoco sé por qué, han escogido a unas andaluzas pijas para asombrarlas con la suavidad del producto. Y sí, en el anuncio se hace hincapié en que son andaluzas. No sé si es porque aquí aún nos maravilla lavarnos el pelo, porque las pijas andaluzas tienen una relación especial con sus rizos y sus potingues antropológicamente distinta a la que se da en otros lugares, o qué. Ignoro lo que dirían las mujeres catalanas o gallegas al verse el pelo tan sedoso, pero no me imagino qué diferencia a la andaluza acariciándose la melena de otras españolas en la peluquería. La andaluza fregona o la andaluza presumida... Parecen dos personajes de la misma obra de los Álvarez Quintero. Debemos de ser la única región que tiene ya sus papeles asignados en el teatrillo nacional.


Dolor de cabeza. Está bien que Roberto Sánchez Benítez nos advierta de antemano sobre el tostón de sus programas y lo molesto de su insistente repiqueteo de Pájaro Loco innovador en nuestra mollera. Pero yo que él, intentaría venderme un poco mejor. “Dolor de cabeza, verano y calidad de vida, este sábado en Salud al día”, nos anunció. A veces, sólo la ingenuidad de esta gente supera su ridiculez.


Que cante el toro. ¿Ha usado ya Enrique Romero todas las combinaciones posibles de folclore y establo? ¿Ha superado en este sentido a Salvador Távora? Ya jugamos una vez a imaginar emparejamientos entre toros, gitanas, caballos, guitarras y así. Pero lo de cantante y torero, no lo vi hasta el otro día, en las repeticiones de Hace falta valor que ponen en Canal Sur HD (canal en barbecho todavía, por cierto). Cantaba Manuel Orta y José Padilla bailaba con la muleta. Ya sólo les falta que cante el toro, pero al tiempo...

Los días persiguiéndose: Boda de Cayetana (26/08/2011)

Será un casamiento de postín o será el ayuntamiento de dos bolsas de agua caliente, que es lo que parece el matrimonio a cierta edad, pero el amor ya se sabe que no conoce barreras. Los duques y las pastoras, o al revés, tienen más literatura que las guerras, y eso es lo que me parece, sobre todo, el asunto de la boda de Cayetana, literatura pura. El romance, antes de ser lío, revolcón o cuerneo, fue el verso, el sentimiento, la espontaneidad y la maravilla con que se expresaba la propia juventud de una lengua a través del pueblo. Ahora no hay juglares ni ciegos con cordel, sino el Hola y Telecinco, pero tampoco ha cambiado tanto la cosa. Sigue habiendo plebeyos arrobados e historias de amor, desgracia o épica que corren por las plazas, las peluquerías y los platós para sustituir por asombro y lagrimitas las longanizas a las que no alcanza la gente. Lo tiene todo este casamiento para ser literatura: un amor otoñal, una familia un poco shakesperiana, una dama y un mozo, grandes doseles de la historia, amantes que renuncian a los palacios por una catre con escupidera... Hay gente que está ahí para producir literatura, ya que no produce otra cosa, y estas viejas majestades con peluca, estas grandezas con corazoncito de cojín, estas pijadas de bodas con lanceros, quizá son lo único que tenemos aparte de la política y la miseria para sacar un verso. Sólo el Papa le podía hacer sombra a Cayetana, pero ya se fue con toda la vajilla y la colada de Dios a otra parte.

Los Grandes de España son esas familias que se caen de la cama de la historia por los dos lados. En realidad, los Fitz-James Stuart adquirieron esa grandeza por emparejamientos laterales y tras defunciones o esterilidades de los Álvarez de Toledo. Así, de repente, un sobrino lejano de alguien se encuentra con que hasta un rey le puede hacer de palanganero o una señora de por ahí hereda toda una yeguada de títulos. Pero el origen de su mito, como el de todos los mitos, no es tan importante una vez está ahí aceptado, sacralizado, y hay un apellido que ya va siempre con su nata puesta. Después, todo consiste en ir dando princesitas, jinetes y, claro, romances para el pueblo y metáforas para los plumillas, que quizá ése es el oficio de la aristocracia que no tiene otro trabajo ni mérito. Cayetana y un señor se van a casar, arrimando esqueletos a sus escudos, últimos cisnes a la porcelana y pellejo a las crónicas de verano. Chocarán las espadas y las dentaduras, crujirá entre ellos la seda de los besos, de las carrozas y de las radiografías, relinchará el amor en sus castillos y aplaudirá el país plebeyo como un panadero de la corte. Al menos la boda de Cayetana nos deja otra literatura, cuando creíamos que sólo podíamos hacer rimas con el fracaso y con los muertos.

Somos Zapping: Limpiabotas (22/08/2011)

A Francia. Recuerdo cuando llovía en vendimia y nos pillaba en el campo, ese olor a vegetal, esparto y azúcar, con la tierra como un animalillo empapado. Era cuando aún se podía vivir de la viña, antes de que los precios bajaran, de que se descalificara la mitad del esquilmo, de que se empezaran a arrancar las cepas. Ahora la vendimia parece el entierro de la uva, y no su casamiento con el pueblo entero, como entonces. Vuelvo a sentir de lejos ese olor de lluvia y rodadas, de cántaros y colmenas de vino, o sólo lo imagino ahora que caen cuatro gotas en agosto y Canal Sur habla de los andaluces que se van otra vez a la vendimia francesa, donde los jornaleros cobran como peritos. En Andalucía todo ha estado siempre fuera, y sigue estándolo. Hay que ir a buscar el dinero o la prosperidad muy lejos, o esperar a que venga a nosotros con los veraneantes, los forasteros, con las migajas que se les caen a los de por ahí cuando nos visitan. Es como si aquí nos supiéramos eternamente limpiabotas de los ricos, que siempre son otros, y para sobrevivir no tuviéramos otra opción que ir a barrerles la casa o bailarles para hacerles gracia. A Francia con el hatillo, con la costumbre de la necesidad y la provisionalidad asumida igual que las aves asumen sus migraciones, sin pereza ni decepción, sólo porque es lo que mandan las estaciones y lo que nos ha impuesto la naturaleza. Otra vez a la vendimia francesa, igual que siempre. Pues Canal Sur se atreve a decir que es por “la crisis mundial”, que “afecta de forma importante a pueblos de nuestra comunidad”. Como si aquí no hubiésemos cogido hasta ahora trenes y maletas, como si el andaluz buscando pan y trabajo lejos de su tierra fuera un invento de Wall Street estos días. Por “la crisis mundial”, dicen los cínicos de Canal Sur que nos tenemos que ir a Francia...


Música de verano. El verano no es buena época para la música, convertida por la masa en parrillada o cosa hawaiana. Tampoco es buena época para la televisión, que tira de remiendos y de lata. Si juntamos música, verano y televisión y colocamos eso aquí, en Andalucía, lo que nos sale es Canal Sur haciendo los mismos pimientos fritos para los oídos de todo el año (su música es como de un verano perpetuo, hortera, playero, niñato, cani, festero o folclórico según el momento), pero reconcentrado además en la insistencia y la calor. Mucha calor es lo que dan ahora la copla y sus refajos, esas tonadilleras con todos los capotes y todo el merengue de la raza por encima, que nos hacen sudar sólo de verlas. Se llama copla ya era un programa continuamente regurgitado o recosido. Los especiales, las retrospectivas, los mejores momentos de cada uno de sus chavales, los homenajes suyos a otros copleros embalsamados, ya se habían repetido y reaprovechado hasta decolorar sus lunares, pero la molicie del verano nos los empana y devuelve una vez más. Y si no es la copla, es ese concierto que ya me he encontrado un par de veces, el de José Manuel Soto, hombre de una sola rumba, cumbre de la musiquilla tontipija y la afectación sevillí. Lo mejor que nos puede suceder es toparnos con Las Seventies, mellizas de la horterada, o con El Arrebato, trovador de las latas de aceitunas y las tapas de caracoles. O con ese Pablo Alborán que está ahora en todos lados, nuevo lacio melancólico mezcla de Glenn Medeiros y James Blunt, pero pasado por el quejidismo musical autóctono. Qué panorama, qué penosa música tenemos aquí. Al menos, a Georgie Dann o King África sólo teníamos que soportarlos unos meses. En Andalucía, gracias a Canal Sur, la música de chiringuito nos dura todo el año. Aunque ahora, amazacotada, repetida y agigantada por el vacío televisivo del verano, cansa, asfixia y escuece mucho más.


Opulencia. Esos gatos con peluquero, esos perros con spa... Ahí está verdaderamente el lujo, la opulencia, no tanto en un casoplón o un cochazo para uno. Cuando se lleva al perro a que le hagan una ortodoncia es que verdaderamente no tiene uno otra cosa de la que preocuparse. Y esto no es una exageración mía, ni cosas de Beverly Hills, sino que pasa aquí mismo. Así nos lo mostró el otro día el programa Animales en familia de Canal Sur, con toda la naturalidad y la llaneza del mundo, señal inequívoca de que la sociedad andaluza nada en la abundancia. Señoras que llevan a su perro a que le hagan la ortodoncia, seguramente porque los otros perritos se burlan de él... ¿Qué crisis puede haber en una Andalucía en la que se hacen ortodoncias a los pastores alemanes coquetos? Ya ven que aquí no pasa nada, y la prueba es que nuestra preocupación es que el perro tiene la boca fea o el gato está deprimido. Menos mal que Canal Sur nos muestra la realidad tal como es.

Los días persiguiéndose: Cuestión moral (19/08/2011)

El problema no es que los dioses peleen a muerte entre ellos o contra su propia ausencia, sino que lo hagan los hombres. Las cuestiones teológicas o filosóficas, si Dios es un pescador, un arquitecto, un tirano o no es nadie, si hay barandillas en el cielo o allí sólo hemos colocado el infinito miedo del ser humano, todo eso pasa a un segundo plano ante la realidad de un conflicto moral, éste sí verdaderamente sustanciado, presente y grave, el de personas persiguiéndose, odiándose, agrediéndose. Que haya o no dioses, que tengan o no palacios y cancillerías aquí abajo, que sean verdad o mentira sus anunciamientos y sus leyes, no es tan importante como la manera en que los hombres se comportan en su creencia o descreencia. O, al menos, no es tan importante desde el momento en que ya no se trata del combate intelectual entre ideas, sino que se ha sacado el puño o la hoguera contra el otro.

Yo, que he blasfemado tanto, que siempre denunciaré la mentira de los dioses y el negocio de las almas, me sentí avergonzado al ver la foto de portada de ayer. Ese como escupitajo en la cara, esa violencia tan cercana, ese odio en los ojos del energúmeno que gritaba a una chica que besaba su crucifijo y se tapaba los oídos... No, eso no tiene nada que ver con la laicidad, ni con el ateísmo. Es una agresión intolerable a la libertad, sin más. “El ateísmo es dogmático y genera su propio fanatismo”, rezaba la cita de Lucien Arréat sobre la cabecera del periódico. Pero eso es inexacto o incompleto. Todas las ideas generan su fanatismo y el fanatismo no se justifica con ninguna idea. Ésa sería una frase más acertada.

El dios de Ratzinger, que es el de muchos, no me preocupa tanto como lo que sean capaces de hacer los hombres por imponerlo o extinguirlo a la fuerza. Me preocupará y me incumbirá si, ya sea con el hisopazo o con la blasfemia, se pisotea la libertad de todos, que es también mi libertad. Me rebelaré cuando una opinión particular pretenda convertirse en general y obligatoria, como tantas veces ha intentado la religión, pero igualmente cuando se ejerza violencia sobre la libertad de abrazar esa opinión, de adorar a los dioses de pan o madera que cada cual elija, o de no tener ningún dios. Digo violencia, y no simple desacuerdo, rechazo o crítica, cosa que los creyentes suelen muy fácilmente convertir en insulto y ataque. Lo peor de los dioses es que no se limitan a lanzarse rayos e incongruencias en el cielo unos a otros, sino que han delegado en los hombres para que discutan y hasta maten en su nombre, incluso por negación. Yo soy ateo por honradez intelectual, pero cuando los hombres levantan el puño contra sus semejantes por defender o acallar a los dioses, lo intelectual es secundario. El problema es entonces pura y dolorosamente moral.

Somos Zapping: Naranjito salva el planeta (15/08/2011)

Moda ecológica. Hoy me he levantado y he salvado el mundo poniéndome una camiseta vieja. O eso dirían los de Objetivo Tierra, programa que tiene nombre de invasión extraterrestre (abundan en él las marcianadas) pero va de ese ecologismo hecho de efluvios, panderetas y abrazos a los árboles, tan de moda. La ecología es una ciencia, no lo olvidemos, como tampoco hay que perder de vista que en el cuidado del planeta nos jugamos nuestra supervivencia como especie. Por eso me indigna aún más que todo esto se reduzca y se pierda en la trivialidad, la ridiculez y las consignas chancleteras, en ese margaritismo puramente estético de disfrazarse de druida, hablar con los matojos y ponerle el adjetivo “sostenible” o “ecológico” hasta al cagar. Iba el programa el otro día de montar un rastrillo de “moda ecológica”, que traducido significa una especie de ropa de tofu o simplemente ya usada, retales y cojines recosidos, faldas hechas de talegas y abrigos dados la vuelta, como si volviéramos a una posguerra, época muy sostenible y ecológica supongo. “Utilizar la ropa vieja como trapos”, llegaron a recomendarnos por la salud de la Tierra en su ñoño delirio. Eso del camino que recorre la ropa hasta acabar en trapo para el polvo ya lo conocíamos, y yo pensé que mi madre era algo así como una madre sostenible antes de que se inventara ese concepto. De hecho, me parece increíble que la capa de ozono esté hecha unos zorros y el cambio climático nos tenga en vilo con la cantidad de ropa que aquí ha pasado de hermano a hermano. Nada nuevo, en fin, ni por supuesto demasiado efectivo para curar las heridas de la Madre Tierra. La diferencia es que ahora le ponen una pomposa teoría detrás que nos convierte en salvadores de la biosfera por usar todavía la camiseta de Naranjito para dormir. “Moda ecológica”, “algodón orgánico” (¿el de antes era inorgánico?), “comercio justo” y hasta la vuelta al trueque (¿el dinero contamina?)... Éstos eran los hallazgos y los eslóganes que manejaban en esta secta del ecologismo de baratillo, la de los que “aman bien el planeta” (?) según nos decía la presentadora o gurú. “Evitemos usar detergentes que contengan productos químicos” (!!), fue una de las mayores chorradas que escuché. ¿Se puede saber cuáles son esos detergentes que no contienen productos químicos? ¿Qué van a contener si no? O eso, o limpiamos con ultrasonidos... Todas estas cursiladas, fantasmadas, ignorancias y tonterías sin vuelta de hoja creo que le hacen más mal que bien a la verdadera conciencia ecológica: la dejan en simple pose, jerga y picnic. No, su objetivo no es la Tierra, ni siquiera convertirnos en tribu. Es definirse a ellos mismos dentro de un buenismo estético, sentimental e ideológico que no tiene nada que ver con la ciencia ni con el medio ambiente. Todo forma parte de ese difuso campamento o tetería de la progresía, que no es sino la enfermedad, la decadencia, el amaneramiento y la lobotomía de la idea de progreso.


Música nocturna. Han vuelto a emitir en 1001 noches la entrevista a Iñaki Gabilondo y uno sigue quedándose con la impresión de que todo lo interesante que se le podía preguntar (especialmente sobre la situación del periodismo actual, polarizado, politizado, partidista, servilón) se quedó sin preguntar. Pero Joaquín Petit es especialista en pasar de puntillas por los temas delicados o inconvenientes. Lo suyo es más la tarta de cumpleaños y mandar a los gatos faroleros que parecen presidir el programa a rozarse por las piernas del invitado. Pero a veces se pasa, y eso fue lo que ocurrió con Iñaki Gabilondo, al que esas ganas de agradar y mecer que tiene Joaquín Petit colocaron en un trance atrozmente ridículo. Sabiendo de su melomanía y sus conocimientos musicales (Iñaki Gabilondo estudió solfeo y llegó a cantar en un coro), Petit quiso regalarle la experiencia de “dirigir una orquesta”. Claro que la orquesta era un grupito de cámara que no necesitaba dirección, ni tenía intención de dejarse dirigir, sino sólo de seguir al primer violín según lo ensayado, con lo que Gabilondo quedó allí agitando las manos tontamente mientras los músicos iban a su bola y el periodista intentaba disimular la vergüenza de saber que estaba haciendo el payaso. Hombre, digo yo que se podría haber buscado otra manera. Total, se trataba de dirigir el primer movimiento de la Pequeña serenata nocturna de Mozart, como hacían los niños en El mundo de la música con el inolvidable Enrique García Asensio. Hubiera bastado con decirle que marcara un cuatro por cuatro y que los músicos lo siguieran tal cual, igual que en aquel entrañable programa. Pero nada, fue como ver a Gabilondo dirigir un tocadiscos. Esperpéntico. Petit se pasó de babosito y así lo que se consigue es que queden en ridículo a la vez él y el invitado. Quizá en eso consiste su programa, le ponga música de Mozart o ese blues suyo de los saxofones, los detectives y la lluvia.

Los días persiguiéndose: Hijos perdidos (12/08/2011)

“Menos Papa y más Carne”, he leído en un ingenioso cartel que alguien ha diseñado jugando con el hambre del espíritu y del estómago. Una especie de rock de los dioses va a amontonar juventud y guitarras para Ratzinger y a mí eso ni me molesta ni me interesa, pero me lleva a pensar que el catolicismo es como una superposición de padres que llegan hasta el cielo. Un padre detrás de otro dirigiendo, disponiendo, ordenando, consolando, aprobando, castigando, o sea, una relación del ser humano con lo divino o lo misterioso basada en asumir nuestra condición infantil, como bien apuntó Feuerbach. Que Benedicto XVI venga a celebrar ahora esa Jornada Mundial de la Juventud es una redundancia, porque el catolicismo ya parte de que todos somos niños. “Menos Papa y más Carne”... Quizá se refiere a un hambre que no se sacia adorando a una silla o a una nube, ni asintiendo sin más ante las zarzas que arden y los secretarios de Dios. Pero yo no quería hablar del Papa, señor que no me dice nada. Sólo me he acordado de él al ver a otros padres con altares de palomas, mensajes desde el más allá, hijos perdidos y canciones en el alma.

Blas Infante es lo que tiene aún de religión el concepto de Andalucía. Es padre de una melancolía, fundador de una carencia, apóstol de un sueño del que sólo hay una estatua. No son su pensamiento o sus opiniones lo que han estado homenajeando y celebrando ahora, sino el propio hecho de que Andalucía necesita o busca un padre. De ahí que todas las ideologías le lleven flores. Blas Infante tenía ideas difusas, ingenuas o iluminadas, aunque impulsadas por una aspiración de dignidad para Andalucía. Pero lo que parece que importa es esa figura paterna, esa peana donde poner algo, cosa sin la que muchos no saben adónde mirar. Igual que hay tantos que miran al Papa porque no saben dónde encontrarse a sí mismos, aquí se mira a Blas Infante porque no sabemos dónde encontrar Andalucía. Sin embargo, aun eso nos deja un hambre insatisfecha, como la que insinuaba esa frasecita sobre el Papa. Menos homenajes y platería, y más dignidad para Andalucía, podríamos decir nosotros. Menos gurús y estampitas, y más levantar esta tierra de su miseria. Los padres que están en el Cielo, en las tarimas o en los cementerios no nos colman, no nos consuelan, no nos responden a las preguntas, no nos sirven para ir por la vida, al menos la vida adulta. Hay algo que nos dice que necesitamos bastante más que ese vernos eternamente como chiquillos. Blas Infante, igual que Dios, duerme en su jarrón o en su mecedora sin sospechar que aquí le adoran, le hablan y le esperan gentes incapaces de conducirse por ellos mismos hacia su futuro.

Somos Zapping: Economía de la siesta (8/08/2011)

Mercados. Este verano los políticos están quedándose sin culo para sentarse, entre los zafarranchos del dinero y la precampaña con más urgencia y hambre de los últimos tiempos. Será un agosto sin siestas, porque cada noticia sobre los mercados y la bolsa nos sobresalta como si se nos cayera en la barriga una bola de helado. Menos mal que Canal Sur hace de la economía una cosa directa, elemental y entendible. Si piensan que la economía es un sistema caótico, con tantas variables que cualquier análisis simplista resulta no ya una ingenuidad, sino una necedad o un crimen, eso es porque seguramente usted es un derechón y un capitalista de cuidado. Para la progresía, para Canal Sur, la cosa es muy sencilla. La culpa es de los mercados. ¿Y quiénes son los mercados? Pues eso nos intentaron explicar el otro día en las noticias: “Tras el nombre tan abstracto y genérico de 'mercado' se esconden los propietarios y los gestores de los grandes capitales del planeta, los grandes banqueros, las grandes multinacionales y sobre todo los grandes inversores”. Sí, es como si hablara Sánchez Gordillo. Y aún fueron más concretos, hasta dar tres nombres: Laurence Fink, Mohamed El Erian y Bill Gross. Estos son los “rostros de la mano que mueve los hilos de la economía mundial”. Ea, pues ya tenemos a los culpables, cosa que hace que los inútiles de nuestros gobernantes queden convenientemente eximidos de cualquier responsabilidad, justo lo que Canal Sur pretendía. Nada somos en manos de los humores y caprichos de estos tres tíos, de nada sirve la política económica que hagamos cuando somos juguetes de su voluntad. Da igual derrochar, torpear, entramparse, equivocarse y volverse a equivocar. Al final ocurrirá lo que estos señores decidan en batín, así que para qué preocuparse. Preciso y encantador análisis metaeconómico el de Canal Sur. Ya podemos volver a la siesta.


A tutiplén. Las autonomías eran un festín hasta que todo reventó. El despilfarro, el amiguismo, las duplicidades, los dineros arbitrariamente repartidos, las ruinosas cajas de pueblo al servicio de los partidos, no eran problema hasta que llegó esta crisis. Habrá que decir que en esto no se salva ninguna sigla. Todos creyeron vivir en Jauja. Claro que se puede seguir pensando que uno vive en Jauja o darse cuenta de que esta fiesta es insostenible. Griñán y Chaves parecen ser de los primeros, a juzgar por lo que les oímos decir. “El PP impugna las cuentas [autonómicas] para luego justificar los recortes que tiene programados”, dice Griñán en las noticias de Canal Sur. Por su parte, en una entrevista a RNE, Chaves nos explicaba esto: “Lo que no se puede es utilizar, sacar facturas, presuntas facturas que están en los cajones, o diríamos presuntos déficit ocultos, en un momento muy delicado como éste (...). Lo que quieren es endosarle la culpa al Gobierno anterior o al Gobierno de la Nación ”. No, hombre, no destapemos su derroche ni hagamos recortes. Sigamos viviendo a tutiplén, sigamos en este palacio de lujos autonómicos y que el gobierno de Andalucía continúe gastándolo todo en autobombo, en ostentación, en tapar bocas y en alimentar a los suyos. Total, a ellos les ha ido estupendamente, aunque el pueblo esté sin trabajo y sin un duro.


La paguita. Hay miedo a perder la bicoca de un poder que creían eterno y a Canal Sur y a sus dueños se les nota cada vez más nerviosos. De ahí que estén tirando bastante forzadamente de recursos guerracivilistas y paternalistas. Abundan en los informativos las referencias a la memoria histórica, con tapias de cementerio, colores republicanos, familias de fusilados y rótulos que nos dicen que “la Junta protege los enclaves de la represión franquista”. Pero más gracia me hizo ver nada menos que a dos consejeras, Micaela Navarro y María Jesús Montero, en el tremendo notición de que los centros de mayores están apoyando la “dieta mediterránea” con la iniciativa de la Junta llamada “comedores saludables”. Hace poco, también le dedicaron su buen tiempo al aniversario de la tarjeta Andalucía 65. Ay, qué buena es la Junta, sin la que los abuelos no sólo se iban a quedar sin paguita (el PP, claro, se la quitaría), sino sin autobús y sin sanos potajes, próximos objetivos sin duda de los recortes de la derecha. Las dos Españas y el miedo de los jubilados... Ya no tienen otra cosa.


Mrs. Marshall. Con la visita a Granada de Michelle Obama, especie de Mrs. Marshall, ya se pusieron babositos en Canal Sur, pero ahora vuelve a ser noticia hasta el aniversario del viaje, con largos reportajes sobre el impulso turístico de la zona y hasta los intentos rumberos de la primera dama en el Sacromonte. A mí, la verdad, me sigue dando rabia y tristeza eso de que parezca que siempre nos tienen que salvar los de fuera.

Los días persiguiéndose: Náufrago en Doñana (5/08/2011)

Cuentan en Sanlúcar que cuando Zapatero está en Doñana los mosquitos toman la playa por la noche, comiéndose los besos de las parejitas y robando de la piel el azúcar de los cubatas. Dicen que al Presidente le fumigan el Coto y por eso los bichos cambian de orilla, aunque quizá sólo es un invento de la gente y a los mosquitos no los traen los helicópteros ni los porteadores ni el gafe de este ZP con plagas, desbandadas y nubarrones sobre la cabeza, sino el vino de la carne o el viento podrido de la economía y la desesperación. En Las Marismillas, Moncloa con mosquitera, casita de pájaros, Zapatero verá su último verano colocándole la corona de espinas, que algo así le parecerá cada puesta de sol. Eso, si los sustos de los mercados le dejan volver y le dan tiempo para descalzarse.

Desde Sanlúcar, Doñana es como un gran racimo caído. No es mal sitio para decir adiós al mundo esta Argónida, este jurásico de las aves y los insectos, esta mina de los metales acuáticos, este jardín de princesa cazadora que también puede ser una tumba al fresco. Zapatero ya no atravesará otro año el Guadalquivir por su tobillo, como hacen los rocieros, como hace el hachís, como hacen los mosquitos tras las linternas y los cuellos. Zapatero, en Doñana, se despedirá del cervatillo que fue y será otro fenicio enterrado. Lo abandonaron la baraka y los espíritus del cereal de la época de la abundancia, pero se hipnotizó a sí mismo y de eso no les puede echar la culpa a los mercaderes, ni a la oposición, ni a las estrellas. Voces de las cocinas de Las Marismillas me dicen que la familia presidencial es cercana, sencilla, cariñosa, sobria, incluso un poco monacal. No lo dudo. Es posible que Zapatero sea el mejor peor presidente de la historia de la democracia, el más bienintencionado desastre que nos haya ocurrido, y que aún pueda dar de comer a las ardillas mientras el país se desangra.

De Bajo de Guía a Doñana, el cielo y el agua se tiran conchas. Más allá, tras las dunas y los pinos que bailan sus sevillanas sin mover los pies ni el pelo, un palacio de cal y pozos se prepara para asesinar a otro príncipe. Ni fue el primero ni será el último. En La Moncloa, ZP se despedirá de los cajones, pero antes, en Doñana, se habrá despedido de esa melancolía de los presidentes náufragos, mojando la mano por última vez en la noche pura sin política, sin pecado, sin culpa. No sé si en esa noche, cuando Doñana parece un galeón cubierto con una lona, llegarán a Sanlúcar los mosquitos espantados por la Guardia Civil o por el veneno o el destino de los moribundos. O vendrán, simplemente, atraídos por la luz de los muslos, los besos de dulce bajo las palmeras y una luna pobre de vidrio y cocacola.

Somos Zapping: Estampita de Zapatero (1/08/2011)

Gloria a ZP. Zapatero no llegará a los Idus de marzo. Con tan buenas, vagas, improvisadas o falsas razones como las que tenía para agotar la legislatura, justificó el adelanto de las elecciones generales a noviembre y las televisiones se llenaron de retrospectivas en las que ZP iba pasando de la juventud a la mortaja y de la ceja a la chepa. Claro que en Canal Sur lo que le hicieron fue una estampita de santo que parecía más el Jesusito de mi vida que un repaso a sus dos legislaturas. Empezaron por ponerle sobrenombre como los reyes (“un 20-N será el día del paso atrás del Presidente de la Memoria Histórica”) y luego vinieron sus hazañas. Por ejemplo, que “nombró su primer gobierno, en el que las mujeres por primera vez en la historia de España (!) adquieren un papel protagonista”. Vaya, no sé qué opinaría de eso Isabel la Católica... Pero sigamos con las maravillas de su primera legislatura: “Retirada de las tropas de Irak, impulso de la Alianza de Civilizaciones, y además -o sea, como si eso no fuera ya bastante-, puso en marcha leyes como la de Dependencia, el Matrimonio Homosexual, ley Antitabaco, o la de la Memoria Histórica”. Y así quedaba retratada su gloriosa primera legislatura. “Su segunda legislatura -continuaron- se ha visto marcada por la crisis económica y el aumento del desempleo”. Observen cómo ese “marcada por” hace accidentales la crisis y el paro, y deja a ZP sin culpa ni responsabilidad en ello, en sintonía con la concepción meteorológica de este desastre que siempre ha tenido el PSOE. Pero he aquí que el héroe ZP intervino intrépidamente para salvarnos: “Para sortearlos [la crisis y el desempleo], el Gobierno ha puesto en marcha medidas de estímulo como el Plan E y políticas de recorte presupuestario. Además -otra vez un 'además', o sea, otro 'por si fuera poco'- ha aprobado leyes como la de Economía Sostenible o la de la Reforma Laboral y las pensiones”. Y así quedaron resumidas las muchas proezas de la Era ZP. Diríamos que Canal Sur copió un folleto del PSOE, si La Nuestra no fuera ya ese folleto. Querían hacer, en fin, una estampita para el beso y el rezo. Pero creo que, puesta así en bonito, la historia de ZP resulta hasta más boba.


Saliva compartida. ¿Les suena eso de Pablo Carrasco recibiendo y acompañando al pez gordo, luego Mabel Mata haciéndole una entrevista babosa, sumisa y bien acolchadita, y por fin las noticias de Canal Sur ofreciendo más de dos minutos de propaganda camuflada como resumen del encuentro? Esta vez fue con Rubalcaba, pero antes ocurrió con Chaves o Griñán. Ya ni me parece reseñable la cosa. Para qué decir más. Otro día de saliva compartida entre Canal Sur y sus dueños...


El truco. Sigo sin poder distinguir al Roberto Sánchez Benítez del verano y al otro. Sus innovaciones y sus tomates han alcanzado el rango de eternos, manejan ya una curiosa sustancia sin tiempo o un tiempo sin sustancia, como él. O es Andalucía la que se ha hipnotizado con el movimiento de su boli y duerme en un limbo circular y suspendido. ¿Qué modernidad es de ahora y cuál del año pasado? Porque sé que repiten los reportajes o los programas enteros, uno reconoce los que ya glosó, como ese tremendo hallazgo de pasear en dromedario por Doñana que volví a ver esta semana... Pero, si no, uno estaría por decir que las innovaciones se dan la vuelta a sí mismas hasta volver a descubrirse en la novedad y el asombro, que se persiguen hasta reencontrarse recién hechas de nuevo. Quizá ése es su truco, quizá es el truco de todas las modernidades que le sacan a esta tierra, reutilizables, reinventadas cada cierto tiempo con la maravilla de la primera vez. Lo viejo que se finge nuevo abriendo los ojos de sorpresa, lo ya muy conocido o usado que se anuncia como prodigio reciente... Quizá con Andalucía hacen lo mismo que con Tecnópolis.


V. Aquellos lagartos casi de cartón, aquella invasión de extraterrestres ratoneros suspendidos más por alambres que por láseres... La mítica serie V tenía, al menos al principio, y aun con las limitaciones de la época, fantasía, épica, sensualidad e incluso moraleja moral y política (desarrollaron muy bien en los “visitantes” la seducción y los modos de los totalitarismos, y hasta su emblema recordaba a la esvástica nazi). Nada que ver con el moderno remake que ahora emite Canal Sur después de haber repuesto hace poco la serie clásica. Este remake pierde, entre otras muchas cosas, esa intensidad política, y todo lo basa en niñaterías y abuso indecente del croma. Pero lo peor es que Canal Sur está emitiendo una serie que no tiene final, porque se canceló en la segunda temporada sin que se resolviera nada. Mala y sin final, ni como estafa de verano sirve.

30 de julio de 2011

Los días persiguiéndose: Crepúsculo (29/07/2010)

El romanticismo de la destrucción ha tomado el país y triunfan las metáforas góticas, apocalípticas, los adjetivos sombríos, las lunas que sangran sobre las tumbas. Rajoy ha llamado “crepuscular” a este Gobierno, palabra que junta a los lobos, pero ya no parece sólo el agorero del fin de los tiempos, papel que ha asumido el PP muchas veces, sino el simple notario de la muerte, acercando el candelabro al cadáver. A Rajoy lo han acusado de ir de enterrador y de sastre de fiambres, de manejar la gaviota carroñera, de ser la derecha pesimista, triste y macabra que bebe anís en los velatorios, pero puede que ya la única manera de ser cuerdo sea admitir que un cementerio se ha cerrado sobre nosotros. Ante el desastre, sólo los locos pueden seguir con el lujo de la sonrisa, con la cursilería del optimismo. Prefiero a un Rajoy funerario, milenarista, malasombra, que a esos otros que están aguantando en la fiesta del fin del mundo, llámense Rubalcaba o Griñán, cambiándose de peinado para los gusanos que nos comen.

Es buena metáfora ésa del crepúsculo, hora en que la luz se corta las venas. El crepúsculo inevitable hasta para los dioses, con el color de sus murallas fundiéndose, como cuando cayó el Valhalla también por las contradicciones de los inmortales, por los pactos que no pudieron cumplir ni con los humanos ni con ellos mismos. Hipnotiza esta hora de la destrucción, con una belleza de planetas cayendo como anillos. Casi no importa morir cuando se sabe que va a morir todo. Ahí está el sol arrancándose la melena, ahí está el infierno empezando a escalar el cielo, ahí está el pavoroso y magnífico espectáculo del mundo cayendo en una catarata. Es una bonita y certera metáfora, este crepúsculo de todo con nuestros gobernantes paralizados o borrachos, quizá también con la ciudadanía fascinada y quieta, mientras nos deslizamos hacia las monstruosas fauces del abismo. Estaba por decir que tras el crepúsculo y la noche esperamos un amanecer, pero eso de los nuevos amaneceres suena siempre a fascismo o a secta. Confiemos sólo en que esta destrucción se lleve a los malos gobernantes y a los mentirosos con sonrisa, pero nos deje algo con lo que reconstruir el día. Todavía estamos en la hora de las sombras, entre los fracasados y los profetas, cuando la luz y la oscuridad se arrancan jirones la una a la otra. Rajoy quizá ha construido una metáfora bastante más grande que él mismo. El sólo pretendía ser un señor serio y nada lírico, avisando de que este Gobierno no tiene manos ni fuerzas para nada, menos para detener al sol. En este crepúsculo se cruzan las hadas y las brujas, los demonios y la esperanza, mientras la noche se prepara para verter a cubazos su hielo sobre nuestra espalda.

Somos Zapping: El roce hace el cariño (25/07/2011)

Transparencias. Ya somos una democracia transparente, según ha decidido el PSOE andaluz tras varias semanas de escaparatismo y bobadas en el Parlamento. Ha bastado que Griñán se fuera a la gestoría a por su declaración de Hacienda, que luego cayera en que todos los problemas de Andalucía vienen de que hay alcaldes diputados, y ya está. Con eso se han purificado para una larga temporada. Ahora nuestros gobernantes parecen escolares de primera comunión. Hasta las noticias de Canal Sur las ve uno desde entonces como fregoteadas con cristasol, con un brillo de democracia nacarada que deslumbra. Es que toda esa transparencia se contagia enseguida, sobre todo si siguen paso a paso, como han hecho los informativos de La Nuestra, la estrategia del PSOE andaluz: según tocaba, sacaban el IRPF de Griñán contra los escamoteos de Arenas, el sueldo de Arenas luego, más tarde esos alcaldes que ensucian el parlamentarismo (hablaban de la “mala imagen del Parlamento andaluz” por la protesta de los populares), y por último, claro, Camps. Por supuesto, nada de los ERE aparecía ni de lejos tras esas transparencias. Canal Sur siempre ha sido muy transparente, así que no sorprende que toque la misma arpa de cristal que el PSOE. Pero me temo que nada ha habido en estos paripés que tenga que ver con la verdadera transparencia y honradez de la política. Sólo ha sido una larguísima chorrada que se descubre muy bien en estas palabras del parlamentario socialista José Muñoz sobre la ocurrencia de expulsar a los alcaldes diputados: “Lo hacemos porque lo reclama la ciudadanía, la máxima atención reclama la ciudadanía a sus problemas” (sic). Yo creo que la ciudadanía reclama otras cosas, entre ellas menos mentecatadas pomposas y más soluciones de verdad contra la miseria y la corrupción. Para lo que ha servido esta transparencia es para dejar aún más en bragas la desfachatez y la tontería de esta caterva que nos gobierna.


Periodista de camarín. Sigue los pasos y la voz de Griñán, le ahueca los discursos, canta sus milagros, esparce su perfume y su Buena Nueva. Quizá no se han fijado, pero Canal Sur tiene asignada a Griñán una especie de periodista de camarín que le sigue allí a donde va, como con una palangana o un incensario. Es Carmen Benavides, más escriba que cronista, más retratista de corte que reportera. La verán indefectiblemente en las noticias tras un mitin, una inauguración, una declaración, una vista del Presidente, sea donde sea, porque hay oficios consagrados, hay sacerdocios de lealtad que no se pueden dejar en manos de cualquier corresponsal de provincia, sino que requieren el entusiasmo y la veneración de una dedicación absoluta y devota. Allí estará ella siempre, lanzando pétalos, anunciando las sucesivas salvaciones que nos trae Griñán, con su lenguaje más propagandístico que informativo, con sus palabras como de esposa o al menos de secretaria un poco enamoriscada del jefe. Quizá ni siquiera es culpa de ella. Es como si Canal Sur quisiera casar a sus periodistas con sus políticos para que nazcan esos lazos de fidelidad o dependencia que den como fruto natural unas crónicas sumisas, hagiográficas, complacientes y guapeantes. Quizá Canal Sur ha casado a Carmen Benavides con Griñán para que el roce haga el cariño.


Nuestro consejero. No ocurre sólo con esas reporteras que yo llamo vaticanas, las que te cuentan la crónica política como Paloma Gómez Borrero te contaba los desayunos del Papa con los ángeles. También hay periodistas masculinos que dejan notar su amor por nuestros gobernantes. Como Tito Ortiz, encargado de las noticias desde Granada en ese espacio que tienen los informativos de Canal Sur para pasearse como en bicicleta por las provincias. Con cierto tono curil también, habló de “nuestro consejero Paulino Plata”. “Nuestro consejero”... Ahí hay cariño, cercanía y sólo la justa sumisión. Podría haber dicho “nuestro querido consejero”, pero hubiera quedado como norcoreano. “Nuestro consejero” pega mejor con ese sutil estilo de hijo respetuoso a la vez que amoroso y agradecido que Canal Sur usa para referirse a los dueños de Andalucía.


Andalucía es. Son unos breves que rematan siempre “Andalucía es innovación” o “Andalucía es cultura” y que hacen surgir de repente, entre los anuncios de detergente, empresas de nanotecnología y otros vértigos o guapuras de esta Andalucía guay. Pues dedicaron uno a la Real Escuela de Arte Ecuestre y dijeron esto: “Su tesoro de brillantes carruajes y coloridas guarniciones compone la viva imagen de la cultura andaluza, la modernidad hecha sobre historia milenaria”. La modernidad de los coches de caballos o las chaquetillas, ya ven. Le van a quitar el puesto a Roberto Sánchez Benítez.

22 de julio de 2011

Hoy viernes: Lejos como el frío (22/07/2010)

Las familias pasando hacia la playa parecen tenistas del matrimonio. El verano es una lealtad a la repetición y al cansancio, tanto como el trabajo, la gimnasia o la política. El españolito entierra ahora en la arena al jefe, al perro, a la suegra, a ZP, a la puta crisis, y suda con eso como un minero con todos sus cacharros. Mientras los padres montan el campamento de sus barrigas, mientras los delfines de plástico raptan a los niños y el sol se agarra a los pechos de las muchachas como un bebé albino, pienso si los políticos se llevarán la horca a la playa este verano. Al que no le espera luego un fiscal o un juez, le espera la venganza del pueblo o el gobierno de una ruina. Los políticos verán en el mar el suicidio sin dolor de la luz, o verán en la orilla su enterramiento bajo un castillo, o verán en sus pies su condición de peces desnudos y sin bolsillos. Estarán entre matarse ellos o matarlos nosotros, estarán entre ahogarse o quedarse a mandar una isla de náufragos. Es como para desear que no termine el verano, poder permanecer para siempre en el sueño de las moscas, al borde de esta catarata.

Aún está todo lejos, como el frío. Las elecciones, las revanchas, las diferentes sentencias que nos traerán penados o apoteosis... De momento, aquí estamos, esperando el dinero que se llevaron los muchos piratas, atentos a si el euro se derrumba o no como un faro podrido, mirando a la estupidez de la política poner su kiosco de gaseosas baratas, dudando si atraparemos a todos los corruptos que salen de los agujeros igual que cangrejos o si se arriarán las banderas de los partidos hegemónicos en sus chiringuitos eternos. Pero ahora el mundo entero parece estas tardes de verano en las que sólo se oye botar una pelota, como puntos suspensivos que caen de los tejados. Sólo los niños arañan las paredes, sólo los dormidos encuentran la paz como agua. Estamos soñando con otra cosa pero es como soñar con nieve, ahora, cuando hay volcanes derramándose por las paredes hasta el mar. Soñamos el fin de la crisis, soñamos gobernantes que no nos mientan ni nos tomen por idiotas, soñamos salvarnos de esta carne quemada de la política y sus miserias, soñamos todo eso como fresco por la nuca, como una fruta a gajos en la mano, mientras nos comen las hormigas y nos ciegan olas de fuego que sobrepasan a las palmeras. Hay pirámides aztecas en la playa, hay esquinas con la luz en una alcayata, hay cáscaras del mundo en lo que pisamos, hay toallas por los ojos, hay una densa pausa de todo apartando las nubes en paréntesis, hay una duda que parece una salamandra en una tapia. En la orilla, como en la política, esperan la salud o la inhumación los cansados y los muertos. Pero aún queda mucho, como para el frío.

18 de julio de 2011

Somos Zapping: La salud de los culos (18/07/2011)

Fregonas y alcancías. La ponen contando los centimitos, enarbolando la bayeta, teorizando sobre cómo rebañar la espuma del lavavajillas... La mujer andaluza, pegada al fregadero y mirando por el dinero como sólo lo hacen los que tienen la larga costumbre de ser pobres... Sí, son esos anuncios de Fairy, Don Limpio o Ariel, marcas que han decidido que el acento andaluz pega con el detergente y con las estrecheces. Recuerdo incluso uno de Air Wick que parecía normal hasta que al final mencionaban un descuento y eso sí lo decían con acento andaluz (!). Creo que estas marcas son de la misma propiedad, así que todo indica que eso de andalucear los enjabonados y la penuria de las alcancías es una estrategia de marketing muy pensada. En fin, no sé si estos spots salen en toda España o sólo los hacen para Andalucía, pero es difícil decir qué es más humillante, que nos pongan como chachas y especialistas en estropajos baratos para todo el país o que nos dediquen anuncios especiales por nuestra vocación para el fregoteo y la menesterosidad. ¿Hará Fairy anuncios diferentes para gallegos o madrileños? Y encima, el acento andaluz ni siquiera es verdadero, sino imitado por algún actor norteño, como en el último de Fairy. Entonces es cuando parece una burla, como aquel Gazpacho de Los Fruitis o los personajes de Bandolero, esa penosa serie de dibujitos de Canal Sur. Otro detalle a remarcar de este anuncio de Fairy es que los padres hablan con ese acento andaluz de imitación, pero los hijos no, los hijos pronuncian un perfecto castellano. ¿Quieren dar a entender con eso que son emigrantes? Sería un retrato muy completo que nos diría que el andaluz pega con las cocinillas, con la calderilla recontada y con la maleta de cartón. Y, aún más triste, que eso vende...


Culos transversales. La salud de los culos debe de ser una cosa también muy andaluza, si no, no le prestarían tanta atención en Salud al día, programa que ya desde la cancioncilla de la cabecera nos dice que el sur “me llena de vida”. Sí, los culos sureños también llenan de vida, sobre todo los de las jovencitas atractivas, y sin necesidad de excusas científicas o nutricionales. Esa atención de Salud al día por los culos hermosos podría ser un contenido “transversal”, como dicen los logsianos, o sea que su redondez y su mordibilidad están presentes en todo lo saludable, formando parte de la “calidad de vida” de esta tierra, que también consiste en admirar con complaciente deleite bonitos culos de chavalas. Toda esta teoría acabo de armarla al ver en el programa cómo un médico nos informaba de los misterios y peligros de los lunares usando a una muchacha que se nos aparecía en sujetador y braga tanga. No, a la muchacha no le analizaron ningún lunar en los glúteos, sólo en la espalda, pero aun así se notó mucho el interés del programa por que esa gloriosa salud de la andaluza a cachete destapado fuera evidente. Quizá era una manera de destacar la lozanía idiosincrásica, la hermosura genética de lo andaluz, por encima de lo accidental, en este caso el problemilla de los lunares. Yo, la verdad, lo pasé mal, porque pensé que ese señor tan serio, con su bata blanca y hasta su logo de la Junta, no iba a poder reprimir dar una palmetada en ese bello culo al aire antes de terminar la explicación. Afortunadamente, no fue así. Pero está claro que si Roberto Sánchez Benítez puede decir, como hizo luego en la entrevista a unos sevillanistas, que “la música es salud”, con más razón podría decir que también lo es la belleza, de ahí ese culo exhibido sin ningún motivo médico ni periodístico, pero que daba muchas ganas de ser saludable. “Hay que morirse sano” (sic), dijo también Sánchez Benítez. No sé si alguno se moriría, sanísimo, al ver ese culo. Pero a más de uno, desde luego, se le rejuveneció el ánimo. Viva la salud.


Chaves otra vez. Hay imágenes que uno nunca hubiera pensado que volvería a ver, como la de Chaves prometiendo otra vez un cargo en el Gobierno. Me la encontré en el Canal 24 horas de sopetón y fue como contemplar a Béla Lugosi saliendo del ataúd de Drácula de nuevo. Se nota que Zapatero va a aguantar la legislatura hasta el final con lo mejorcito que tiene, señal de que le queda mucho por hacer.



¿Qué Wells? Ay, estos programas pretendidamente culturetas de Canal Sur... En Más que palabras preguntaban por el autor de La máquina del tiempo, alguien contestó Julio Verne y el presentador aclaró que no, que fue “un escritor británico llamado Herbert George Wells”. O sea, el famoso H.G. Wells, el de La guerra de los mundos, del que nadie, salvo los de Canal Sur, hubiera dicho eso de “un escritor británico llamado”, como si no lo conociera nadie. No, no son los de Saber y ganar precisamente...

Hoy viernes: Transparentes (15/07/2011)

Los políticos ya eran transparentes antes de esta moda de enseñarse unos a otros la cristalería de casa, la ropa tendida del IRPF y los monederos llenos de botones. Me refiero a que siempre se les ha visto venir de lejos con todos los trucos al aire, el de la dignidad, el de la demagogia, el del populismo, el del paternalismo, el de la salvación... Ahora les parece lo más llegar al Parlamento mostrando la cartilla y los calzones, como si la política no tuviera por ahí otros muchos bolsillos, lavadoras, barrenderos, zurcidores y escapistas. Lo llaman transparencia como podrían llamarlo baño del sábado, pero lo que se les transparenta es lo de siempre, una política baja, teatrera, efectista, disimuladora y tramposa. Ojalá la corrupción, el enchufismo, el tráfico de favores y los negocios a costa del dinero público desaparecieran aireando las declaraciones de Hacienda de Griñán, de Arenas y de todas sus señorías en fila. Pero sabemos que no es así, que todo eso es toreo de salón, competición de coladas entre vecinas, y que ni la suciedad ni el honor de la política salen en esta película, cuyo guión tiene otros objetivos. Nadie nos va a convencer de que la política tiene de repente su váter con paredes de cristal por estos paripés ridículos con certificados de virginidad comprados en el estanco.

Los políticos ya eran transparentes, se les ve todo por debajo, lo rudimentario de su discurso, lo escuchimizado de sus estrategias. Y lo peor es que asumen que ése es el nivel de la ciudadanía. Si no, no recurrirían a trucos de feria como ha sido éste del PSOE andaluz de poner a Griñán a ducharse en la tribuna del Parlamento para limpiar todos los pecados del Régimen con esa candidez sin efecto, con ese gesto sin peso de enseñar su carpetilla con el IRPF. En esta Andalucía de los ERE para los amigos, de los millones regalados sin control, de los hijos del poder haciendo de comisionistas e intermediarios con la Junta, de altares a la desfachatez y al choriceo como Mercasevilla, resulta que los dignos, los honrados, los transparentes son los socialistas porque su jefe ha enseñado, como un Cristo con el corazón en la mano, poco más que su lista de la compra. Miren a Mario Jiménez, a Susana Díaz, los dos iconos más puros de esta política estupidizante, señalar ahítos de superioridad moral engaños, ocultamientos y malvados desde el trono de podredumbre del PSOE andaluz, el de un poder corrompido por el tiempo, la ambición y la desidia. Sí, ya eran transparentes estos políticos, les vemos todas las trampas y todas las digestiones, imposibles de tapar con escenitas tragicómicas ni actos de contrición o purificación con material de papelería. Ya eran transparentes, pero eso importa poco cuando el poder confía en que dejó al pueblo cegado.

Somos Zapping: La prueba del pañuelo (11/07/2011)

Guerra de papeles. Griñán ha inventado la prueba del pañuelo de la honradez política, y no es tanto presentar la declaración de Hacienda sino aventarla en la tribuna del Parlamento, aunque sólo se vea la carpetilla. A menos que los socialistas consideren esa ceremonia, ese abrirse de piernas, como una especie de juicio de Dios, no entiendo el lío que han formado con eso del IRPF de Arenas. No sólo en las noticias de Canal Sur, sino también en La Sexta, vi el asunto presentado como un escándalo, y hasta con una curiosa selección de planos: Griñán enseñaba la carpetilla (que podía tener dentro el Superpop, nadie vio más) y luego entremetían la imagen de Arenas en su escaño diciendo que no con el dedo... Que alguien me lo explique, porque, aparte de la exhibición de la pobreza de nuestra política, no sé qué significa todo este jaleo. El pobre Arenas ya se había ido al notario para que tradujera al cristiano el sudoku que es siempre la declaración de Hacienda, y además con todas las facturas. Y eso lo entregó al Parlamento. Y luego ha rulado y se ha publicado. ¿Pero hay alguien que aún no haya leído el acta notarial, que no conozca hasta la donación que hizo a las Hermanitas de los Pobres? Pero si creo que la van repartiendo ya por los parabrisas de los coches... Pues tenían que escuchar a Mario Jiménez diciendo que “Arenas tiene algo que ocultar” y a Susana Díaz llamándole “fullero y embustero”. Hay varias reflexiones que pienso que debemos hacer ante este artificial culebrón. La primera, que las declaraciones de Hacienda sólo son un papel y hasta a Roca le salían a devolver. O sea, que demuestran bastante poco (¡como si no fuera deporte nacional burlar a Hacienda!). Segunda, que las de Griñán y Arenas las conocemos igual, con o sin ceremonias de ponerse en pompa, y tampoco eso dice mucho. Y la tercera, y más grave, es que siguen asustando la bajeza, la tramposería y la estupidez de los argumentos y del lenguaje de los matoncillos del PSOE. No hay en toda esta chorrada ni honradeces demostradas ni engaños descubiertos, sólo trucos de política cutre. Nada en esta guerra de papeles nos va a medir la limpieza o la suciedad de la política. Griñán podría irse con su prueba del pañuelo a la jueza Alaya, a ver qué le dice...


Risas y muertos. Con la temperatura del verano, llegan las fritangas de Canal Sur. Menuda noche ofrece sus greatest hits, se rellenan noches resucitando el Carnaval enlatado y hay un nuevo programa de videoteces que esta vez quieren ser temáticas y ordenadas. Listísimas se llama, y aunque se presente como “la mayor encuesta sobre gustos jamás hecha en Andalucía”, sólo es otra exhibición de vídeos de gatos, chorradas de archivo o Youtube y doblajes tontos. No merece el programa más comentarios, salvo que, curiosamente, es un engendro de Redacción7, la productora de Paco Lobatón. Ya ven que hay gente que, tire por lo sórdido o por lo ridículo, siempre encuentra acomodo en Canal Sur. Lo mismo dan los niños muertitos que los tartazos y la risilla meona. El caso es que el dinero público no deja de fluir a los mismos bolsillos.


Miedo. Manu Sánchez le dedicó su programa al miedo, no sé por qué. Quizá repetían el de Halloween, o, simplemente, es que Canal Sur da de por sí mucho cague, tan lleno de momias y espantajos. Invitó ese día a El Arrebato, puede que porque tiene algo del Shaggy de Scooby-Doo, y confesó el icono de esta juventud andaluza de guitarrita floja que una vez durmió en un hotel como “rococó”, con “cuadros de gente antigua mirándote”, y tuvo que descolgar uno de ellos del acojone. A mí, la verdad, me dan más miedo él o María del Monte. Ellos perjudican bastante más al sueño, al buen gusto y a la inteligencia que las cortinas que se mueven y los cuadros que te miran.

Nandía. Cuando hacíamos aquella locura de labahiadelmamoneo.com, era nuestra musa. Hernán Díaz, “Nandía”, caudillo de El Puerto, alcalde chirigota, Chávez de la Bahía antes de que apareciera Chávez... Ahora lo exhiben por las televisiones, después de que a él y a aquella pandilla suya que nos daba los artículos hechos con las perlas que salían de sus bocas, su gloria cateta y sus chanchullos de freiduría, los hayan imputado por esas cosillas del urbanismo. En La Sexta lo sacaron en un vídeo que reflejaba toda su época, mezclando su populismo con el vinazo mientras la gente coreaba “menos rotondas y más rebujito”. Tuve un ataque de melancolía, casi de ternura, al verlo. Pero luego pensé que esa política chusquera, hortera y rebañadora no empezó ni acabó con Nandía. Pensé en todos los nandías que aún quedan en Andalucía. Se me fue la melancolía y me sobrevino la rabia.

8 de julio de 2011

Hoy viernes: Todos los nombres (8/07/2011)


Los socialistas son mucho de retocarse el nombre, de hacerse una marca con él, como los escritores o la vedetes. Zapatero fue Zapatero y no Rodríguez, y luego ZP, que eso siempre ha parecido un matamoscas. Griñán lo primero que hizo para cambiar Andalucía de marcha, de época o de cortinas fue pedir que le llamaran Pepe, como el del bar. Felipe González también fue siempre Felipe, e hizo felipismo y no gonzalismo, que a lo mejor la izquierda es eso, quitarse los apellidos como la corbata. Alfredo Pérez Rubalcaba tiene nombre de galán pero apellido de árbitro, así que se puso a remediarlo y le salió una cosa un poco anglosajona, como todos los nombres que se colocan por el medio una inicial. Alfredo P. Rubalcaba es casi nombre para best-seller, cabe mejor en los carteles y se quita algo de oficinista que tenía el Pérez. Se ve que esta política de ahora no está tanto en si se les pone o se les quita el sombrero a los banqueros o les dan caramelos o manguerazos a los del 15-M, sino en saber elegirse un nombre. A lo mejor ya no queda más ideología que eso, el nombre y si acaso el sastre. Este PSOE no sabe encontrarse a sí mismo, ni sabe sacarnos de la crisis, pero sabe ponerse nombres chulos, eufónicos y de anuncio, como los caballeros andantes, los modistos o los modelos de coches. Así están, a falta de mejores ideas, cambiándose la firma como primera o única medida.

La política ya perdía con los personalismos, los salvadores, los gurús, porque se dejaba de pensar para adorar a un figurín. Pero antes un liderazgo suponía también una idea de partido o de país o de política o de discurso. Ahora se nos presentan candidatos que apenas tienen la intención del nombre, pero no sabemos con qué vienen detrás. De Rubalcaba podemos decir que se ha quitado letras pero desconocemos si trae el neofelipismo, un zapaterismo postapocalíptico, un socialismo de los muertos, un oficio mefistofélico o una melancolía con braguero. A Griñán podemos llamarlo Pepe pero tampoco sabemos adónde va su llaneza, a liquidar o a barnizar la herencia chavista, a renovar el PSOE andaluz o sólo a entremeterle ninis, al cambio o a la eterna justificación del fracaso. Se retocan el nombre o se maquillan la calva y aquí estamos fascinados por un candidato que sólo presenta su tarjeta de visita y las manos en los bolsillos. Los nombres tapan a las ideas, la política parece un bautizo. Felipe dejó su nombre como sus labios en la rosa socialista, ZP nos dejó tiesos con su espray matamoscas, Chaves dejó cheques con su apellido, Griñán llamándose Pepe parece que sólo nos deja cañas contra la crisis y Rubalcaba deja un solo punto suspensivo en el interregno del PSOE. Pónganle a eso el nombre que quieran, menos política.

4 de julio de 2011

Somos Zapping: Griñán y San Agustín (4/07/2011)

¿Qué hacía Griñán antes? En esos largos debates, como la vuelta ciclista de sus señorías, ni se miran ni se arreglan los países ni las autonomías, sólo salen los gobiernos a endomingar sus fracasos y la oposición a dejar chinchetas en los escaños y cáscaras de plátano por las escaleras. Tienen estructura de duelo a florete, o de tren de las ferias con sus brujas y escobazos. Allí se va a hacer política de la puntería, del tartazo, de la finta, del equilibrio sobre fosos de cocodrilos. La tribuna parece un trapecio con una señorita con sombrilla cuando habla el gobierno, y el púlpito de un adventista cuando habla la oposición. Griñán no esperaba explicar ni arreglar nada, sólo preparaba su función: dar un discurso de padre y prometer que se van a hacer muchas cosas nuevas a pocos meses de las elecciones. Después de cuatro años de crisis, después de 30 años de este socialismo casado con el desempleo y la pobreza, ahora nos dicen que tienen nuevas medidas contra el paro, contra la decepción, contra la ruina... Ahora. ¿Serán como las de antes, como los planes E, como lo de la economía sostenible, como los 400 euros para aquello o para lo otro? Me imagino a Griñán con todas esas medidas hirviéndole en la cabeza hace mucho, y no pudiéndolas llevar a cabo hasta ahora, hasta que vinieran las cámaras y los traductores del lenguaje de signos, hasta el debate del lucimiento, ese maratón o teletienda en el Hospital de las Cinco Llagas. Así gobiernan, sacando como en el día del patrón unas cuantas bengalas que Canal Sur repetirá como un milagro, pero luego se apagarán, se olvidarán o no servirán para nada, como las de antes. Más, claro, un golpe teatral, preparado para comenzar los telediarios: Griñán dejando sus declaraciones de Hacienda a la mesa del Parlamento... En fin, eso da tanta garantía como si hubiera dejado su currículum... Los chanchullos, los negocietes, las comisiones, las subvenciones, los favores de los socialistas con ellos mismos o sus amiguetes, no estaban en esa carpetilla de cursillista. ¿Saben qué frase de Griñán eligieron en Canal Sur para empezar el informativo? Fue esta: “El paro afecta al arraigo social al excluir a muchas personas”. Al arraigo social, y al estómago, y al frío de los huesos y del alma. Así que el presidente estaba ahí para explicarnos qué es el paro y cuánto hace sufrir. Eso ya lo sabíamos. Lo que no han sabido ellos es sacarnos de ahí. Pero esta vez es diferente. Los locutores de Canal Sur lo explicaban de esta manera: “El presidente ha avanzado un nuevo plan de oportunidades laborales (...) pero además ha anunciado otras muchas medidas de carácter social y de transparencia democrática”. Observen ese “además” y ese “otras muchas”. Es el lenguaje de la propaganda. Esas frases podrían ser de Mario Jiménez. Tantos años, tanto sufrimiento, y estaban esperando justo ese día para rescatarnos. A San Agustín le preguntaron una vez qué hacía Dios antes de crear el mundo... Nosotros nos podemos preguntar qué hacía el Gobierno de Griñán antes de salvarnos el otro día.


Capital universal. Córdoba se ha quedado sin capitalidad europea de la cultura y eso enseguida ha generado unos encantadores y ridículos ataques de dignidad cateta. En Andalucía directo rotulaban esto: “Córdoba, capital universal de la cultura, se mire como se mire”. Tal cual. Nada menos que capital “universal”. La nueva Alejandría. Y “se mire como se mire”, que así lo dicta el tierno sentimiento pueblerino. Como prueba de la superioridad, del imperio que sobre la cultura tiene Córdoba, y como orgullosa revancha, AD nos contó que los amigos de la Cofradía del Salmorejo Cordobés iban a repartir por ahí su exquisita receta y que reposteros de la ciudad han creado helado de caracoles en honor a esa capitalidad. Capitalidad cultural universal e incontestable, como se ve. “Hay que continuar adelante y hay que levantar el ánimo”, decía Modesto Barragán dándole el pésame a la cultura. Salmorejo, helado de caracoles y camisetas azules... Capital universal de la cultura, se mire como se mire.


Estafa. En Andalucía hay mil funcionarios para cada lince, camaleón, jaramago, ave con la pata quebrada. Hay mucho dinero público en esto y tarde o temprano unos listillos se la tenían que jugar a la Junta a costa de ese amor suyo por la naturaleza que lleva sin mucho cuidado, pues lo que cuenta es quedar de buenos ecologistas y besabichos. La Junta nunca sospechó de lo bien que funcionaba todo en ese centro de recuperación del águila imperial que ha resultado una estafa y que nos han sacado en todas las televisiones. Qué desfachatez, mangar dinero público apañando subvenciones. Lo nunca visto. Un día, a la Junta le pasará algo más grave, qué sé yo, con los fondos para el empelo, con unos ERE o así.

3 de julio de 2011

Hoy viernes: La noria de la cultura (1/07/2011)

En Córdoba, con el cielo tejado de siglos y los tejados almenados de sol, se han dado cuenta ahora de que la cultura también es política, bendita inocencia. Política y negocio, triunfo de los logotipos, señoritas de los ayuntamientos, séquitos inaugurantes, gobiernos que pulen sus espejos, peanas para fotos, venta de papel al peso, museos que conducen a las croquetas, violines expuestos para turistas en toalla... Todo eso es la cultura institucionalizada, esa gran máquina de colgar carteles de las grúas. Igual en San Sebastián que en Córdoba. Quien piense que en esto tienen algo que ver los moros a caballo por las nubes, las piedras que hablan con los dioses como con el agua, la música que asciende por las calles como una salamandra, la poesía que hacen las ciudades con su gran melena sobre los puentes, es que no sabe de lo que está hablando. En Córdoba creían que se iban a pesar en una balanza la historia de los muros, las cristaleras del arte, las almas de los escritores muertos y los antiguos repujados del pueblo, pero la cultura se ha quedado en el adorno de otra cosa, quizá sólo de la política y de los restaurantes.

Esto de las capitalidades europeas me parece sólo el sorteo de una noria. Que tengan que ponerle a una ciudad esa noria para traer conciertos o iluminar los cuadros, para que la cultura se enchufe de repente al ayuntamiento, me parece una impostura y un acto de hipocresía. Claro que es una impostura hipócrita que señala a la ciudad en el mapa, atrae visitantes, llena las cervecerías y deja dinero igual que lo haría una carrera de coches o un campeonato de fútbol, eventos por los que seguro que se hubiese llenado igual de gente el Puente Romano, sin diferencia alguna. Eso es lo que me da rabia. En Córdoba están heridos ahora como si les hubiesen dejado sin cultura, como si se la hubieran robado de un arcón, como si ya no pudieran tocar los músicos ni mirase los rizos los poetas ni leer libros la gente, pero sólo están tristes por esa noria que no era cultura sino otra cosa, un cartelón, un foco, un azafato. En Córdoba están con la tristeza del tendero, no con la tristeza del tañedor de lira.

No, no se trata de enfrentar a los cortadores de troncos del norte con la monumentalidad de Córdoba, ni de que se deje a Bildu atiesar su kultura con kas y pinacotecas de etarras. Nos puede preocupar el gesto político, pero en su medida política. Es por eso que puede dolernos la designación de San Sebastián, pero no por ningún insulto a la cultura, que es verdadera en cuanto a universal, que es transportable como sus chelos y pinturas. Nada que tenga que ver con la cultura se ha perdido o ganado con esta decisión política. Lo que me desconsuela es que la cultura sea un pin, un podio, una postal y una moneda de cambio para los partidos y que, en realidad, siga sin importarle a nadie. Mucho más que el que dejen a mi pueblo sin feria, sin noria.

30 de junio de 2011

Somos Zapping: Nuevo sistema métrico (27/06/2010)

Ancha es Castilla. Cospedal triunfa en el PSOE de Andalucía, la ponen de generala con el mantillón, el relicario y la fusta de la derechona. Pronto salió Mar Moreno al balcón de las noticas de Canal Sur para augurar que aquí también nos dejarían sin Defensor del Pueblo, sin Consejo Económico y Social, sin Cámara de Cuentas y no sé si sin Juan y Medio. La verdad, Chamizo sólo parece el cuadro del Greco de la tristeza de Andalucía y su institución es la buena voluntad impotente, elevando quejas que van de los mecanógrafos a la papelera directamente, tras ponerles un sellazo. En cuanto al Consejo Económico y Social, sólo hay que fijarse en el estado de nuestra economía y nuestra sociedad para ver la utilidad de sus recomendaciones. Y la Cámara de Cuentas... ¿quién le hace caso a la Cámara de Cuentas? Pero en fin, eso de los recortes le gusta mencionarlo mucho al PSOE de aquí porque al andaluz que han ido amaestrando ellos en la ignorancia enseguida le suena a que le van a quitar la paguita. Arenas ya ha dicho que los organismos que recoge el Estatuto son intocables, pero la derecha rondando con cuchillas y peinetas es una estampa demasiado atractiva para no usarla. De todas formas, hubo algo más curioso en esa intervención de Mar Moreno. Ya conocemos al comando de demolición del PSOE andaluz dedicado a destrozar la sintaxis y la lógica (Mario Jiménez y Susana Díaz parecen aquel demonio de Tasmania de los dibujitos arrasando el lenguaje y la razón, aunque Moreno y el jefe Griñán también se dejan caer a menudo). Pero un político que se equivoca en los números a nivel casi astronómico y no se da cuenta, que desconoce la medida de los millones, la escala de la realidad, imaginen lo que puede hacer con los dineros, cantidades y tamaños de lo público. El dato debía de estar muy preparado y buscado, era ese tan típico que se coloca para dar peso y tangibilidad a la frase, el cañonazo de ceros que remata dramáticamente de certeza e inminencia el argumento frágil del político. Pues ni estando tan preparado, supo Mar Moreno leer o medir el número. Refiriéndose a lo de Cospedal en Castilla-La Mancha, dijo esto: “La opacidad con la que suele trabajar el Partido Popular se extiende por 80.000 metros cuadrados más de nuestro país, y eso, la verdad, me parece un dato preocupante”. Pues sí que es preocupante que con el PP Castilla-La Mancha no sólo sufra recortes, sino que además encoja de esa brutal manera. 80.000 metros cuadrados están bien para una finquita, pero para la ancha Castilla son pocos. Ella querría decir 80.000 kilómetros cuadrados, pero ni se coscó de la metedura de pata. A mí lo que me parece preocupante es tener a unos políticos que miden todo a palmos y a los que les bailan y se les encogen, resbalan o pierden los números y los millones de esta manera. Imagínenlos haciendo operaciones con decimales, la que liarán. Cospedal hace recortes, sí, pero por lo menos no en el sistema métrico. Eso, para las lumbreras del PSOE andaluz que cuentan con los dedos.


La mantilla. Menos mal que la derecha aún no ha llegado aquí poniéndose mantilla. Sí, la mantilla de Cospedal, sólo eso ha superado en comentarios a su tijera. La derecha con peineta, las hostias con bordado... Miren cómo están ya en Castilla-La Mancha, y eso que el PP acaba de llegar. Qué diferencia con Andalucía, último reducto de la pureza izquierdista donde nunca hemos visto alcaldes bajo los encajes ni los merengues de Dios, donde no salen procesiones de copón y maceros, civilones ante los pasos, representantes de instituciones públicas llevando varita en la mano e incensarios al cuello... Es que todavía hay diferencias entre derecha e izquierda, no se equivoquen. A ver si aquí Canal Sur retransmitió acaso mañanas de Corpus en Granada o Sevilla con su religión de costurero empujada por políticos y funcionarios, a ver si aquí son capaces de recordar a algún socialista ahuecándoles las faldas a los curas o llevándole las bandejas a Dios como una mucamita... Pues ésas son las cosas que nos esperaran si alguna vez triunfa la derecha en Andalucía, no lo quiera el Hado...


Antiperiodismo. Es el antiperiodismo, el reportero que quiere ser la historia, la historia que se pervierte por la empatía y la implicación del reportero. Me refiero, claro, a 75 minutos. El otro día hacían un reportaje sobre la costa y en el chiringuito el periodista parecía otra maruja y en las decadentes fiestas pijas, otro pijo. Eso no es periodismo, sino peloteo. Despintan, ternurizan y adaptan la realidad para que parezca que el pueblo se hace el reportaje a sí mismo dándose besos, pero son los reporteros los que se dan besos por parecer tan pueblo. “La tierra más privilegiada del mundo”, llamó Toñi Moreno a esta sufrida Andalucía tras el reportaje playero. Hablan, adulan y hasta se guapean como nuestros gobernantes. Por eso el programa durará mucho...