15 de diciembre de 2008

Somos Zapping 14/12/2008

Guónderfu. Han vuelto a retomar el anuncio, en esta época en que los dioses son indistinguibles de los queseros y la crisis nos hace tener sueños de Carpanta. Quieren que comamos los productos de aquí porque les ponen un sello como una carta del Papa, pero nuestros tomates, aceites, chacinas y garrafas no dejan de ser la cesta de cateto que seguimos llevando. Por eso sin duda han pensado que sus anuncios requieren estética cateta. Ya saben, me refiero a ése en que una camarera les dice a unos guiris “qué guónderfu ni guónderfu, este aceite está de lujo”. Ahí está, institucionalizada por la Junta, la satisfecha ignorancia del andaluz, y no sólo de un idioma extranjero, sino ésa otra más primigenia que es el espanto, la sorpresa, la incredulidad del paleto ante el hecho de que simplemente pueda existir algo diferente a su pueblo. Eso representa esta camarera, a la que sólo le falta decir “¿qué te pasa en la boca?”. Quién sabe, lo mismo la Junta ha considerado que el catetismo del andaluz es tan producto de esta tierra como el resto de lo que hay en esa cesta de gallinas que andan vendiendo.


Cervecita y caracoles. La publicidad nos coge por lo pobre, lo festivo, lo cateto, lo sesteante o lo racial, pero no deja de arrastrar al andaluz por sus tópicos. Lo mismo la botella “colorá” de Ariel, con el precio y el color de nuestra pobreza, que la Andalucía emporrada que se deja llevar por sus “sensaciones”... He visto últimamente un anuncio de café en el que se ventea a abanicazos y a rabazos de jaca toda esa olorosa complacencia en lo andaluz. La cancioncilla que lo acompaña, de El Arrebato, es un penoso elogio a esa felicidad mollar y decadente del que todo lo recibe del cielo o de la sangre: “Háblame del sur, de su gente, háblame del noches de relente, háblame de sol y de alegría y cuéntame cositas que tú sientes”. En realidad esa canción es una versión de la original, con letra algo diferente, en la que además de revolcarse en esa Andalucía laxa el cantante pide “dame cervecita y caracoles”. El Arrebato va vestido de aparcacoches pero no es un paria ni mucho menos un rebelde, sino un conformista y un rancio que anda chutado todo el día entre la molicie y el chovinismo. De ahí que sea tan querido por los poderes públicos y tenga tanto espacio en Canal Sur: representa la Andalucía que gusta al poder. Harto estoy ya de esos anuncios luneros y de la felicidad idiota del andaluz al que le basta con una guitarrita y una parra. Necesitamos bastantes más cosas (libertad, justicia, trabajo, prosperidad, cultura...) que cervecita y caracoles.


Libertad de expresión. Algo huele mal, como a sábanas de una enfermedad o de una orgía; algo rezuma babas, indecencia, lascivia, cuando vemos a los políticos premiando a periodistas y a éstos recibiendo sonrientes y satisfechos el abrazo blando y repugnante del poder. Una prensa ni molesta ni peligrosa para la casta gobernante, y por eso llamada a sus balcones para ser enjoyada, es una prensa que ha fracasado, que se ha vendido. Las noticias de Canal Sur nos enseñaban a Chaves y a Zarrías entregando los Premios Andalucía de Periodismo, que otorga la Junta a una prensa como sólo jardinera o concubina, y la humorada o el cinismo del redactor aún le llevó a definir el acto como un “alegato por la libertad de expresión” y “la muestra de una prensa plural”. Entre los premiados, Canal Sur o El Correo de Andalucía (¿recuerdan lo de Prensa Sur?). “A menudo discrepo con ellos [los periodistas], o ellos discrepan conmigo, y eso es absolutamente legítimo”, dijo allí el mismo Chaves que premia o castiga a los medios, el que se querella contra periodistas incómodos, el que se indigna porque se destapan los manejos de sus hermanos, el de “¿dónde está el fotógrafo de EL MUNDO?”. Obsceno y terrorífico. Afortunadamente, hay algunos que nunca ganarán sus premios.


Lotería. Ahí está de nuevo la Andalucía con los brazos extendidos, la que aguarda en vez de hacer, la que reza a las estrellas, la que mira hacia arriba por si le cae un pan en la cabeza. Ahí está el último rescate de la suerte, una necesidad triste de magos, la esperanza amontonada de los pobres, el fracaso definitivo de los gobiernos. Cuando suene el teléfono, hay que decir “quiero lotería de La tarde con María”.

Los días persiguiéndose: Pobres (12/12/2008)

Aquí no se visten de Santa Claus como en la Gran Manzana, con gorros de calcetín y barbas de caldo de fideos, mientras la nieve toca las campanas y las monedas en las manos parecen peces de colores. La Navidad es más de Dickens que del Evangelio. Cuando imaginamos que hay ángeles tallados en hielo, en pan o en nube, llevando a pacer a las estrellas con ese frío de los pastores, los pobres sueñan que el Niño Jesús es un pavo asado o un décimo de lotería o un trabajito fijo. La Navidad deja a las ciudades en su esqueleto de luz y a los pobres quizá en villancico. Pero nuestros pobres no se visten de campanilleros, no están haciendo belenes vivientes ni espantapájaros en la calle, sino que ya son la ciudadanía, la multitud tendedera de las barriadas, de los expedientes de regulación de empleo, del trabajo basura, del paro con migotes. Nada menos que el 30% de los andaluces nos dicen las estadísticas que malviven por debajo el umbral de la pobreza, y casi medio millón en la pobreza extrema. Andalucía tirita de verdad, no como el cielo y los árboles de esta época, acetato temblando que nos ponen por delante. Abrazamos a los corderitos, los dioses montan en burra, la luz baja en trineo de sus altos escaparates, pero todos estos pobres, tantos pobres, niegan la Navidad como la política, las dos igual de mentirosas, trucos que sólo creen los niños y los animalillos, los únicos seres que pueden vivir de los colores, de las caricias y de las bolitas que ruedan por el suelo.

Los políticos acompañan a los dioses en su fracaso, cuando el calendario los pone a regalar nueces para engañar a la realidad. Ni paz ni felicidad ni prosperidad ni salvación. Ni el frío es un dulce ni la desnudez es el manto de los reyes recién nacidos. Diciembre es una guadaña, no una fruta escarchada. Un 30% de pobreza merecería una revolución, pero si de algo se preocupan los políticos, como los dioses, es de matar la rebeldía antes que nada. La rebeldía vería enseguida que la santidad son bombillas y que detrás de tanta propaganda política sólo hay miseria. Pero hemos crecido acunados en su larga estafa, borrachos de algún licor o adormidera, asumiendo que los dioses y los políticos traerán todo lo bueno siempre en el futuro y nunca tendrán la culpa de lo malo del presente. Un 30% de pobreza en Andalucía y sus gobernantes en los palacios de invierno, durmiendo como sus caballos o como nosotros mismos. La Andalucía imparable, la Andalucía remodernizada, se queda en este 30% de pobres, esta verdad descalza, esta verdad con las ventanas rotas, que niega toda la palabrería de la Junta como puede negar a toda una religión un santo llovido. Pobres, somos pobres, con el hambre de nuestros huesos y el frío de nuestros dientes. Somos pobres y más ahora, con todo lo blanco y lo luminoso alrededor ardiendo y saludando, con la Navidad como un tarro de azúcar destapado. Hay canciones y rodajas de cielo por los árboles y los techos, hay cascadas de lazos y mentiras puestas ante nuestros ojos, hay chimeneas por las que se van aleluyas y espíritus decapitados, hay ladrones que se llevan los regalos como urracas, hay políticos tamborileros celebrando su desfachatez y su fracaso. Somos pobres pero ni a los dioses colgados por sus alas ni a los políticos ahítos de desidia les estropeará eso el peinado que ahora se hacen con plata y con cometas.

Somos Zapping 7/12/2008

Efemérides. Cumplen años la Constitución y el Pacto de Antequera, como novias viejas y no sabemos ya si amadas, soportadas o traicionadas. Hay un momento en cada historia, como en cada amor, en que se corre el peligro de vivir de los retratos, del nácar de un pasado que a veces se glorifica, más que por convencimiento o costumbre, por la cobardía de no admitir el tedio o el fracaso del tiempo actual. Veo en los informativos de Canal Sur las glorias bien barnizadas de la Constitución y del Pacto de Antequera, que parecen candelabros sagrados paseados por los políticos, algo que podría ser (habría que pensarlo) lo mismo un dios del pueblo que el féretro de un hijo muerto. La Constitución, galeón en el que seguimos viajando mientras cruje, desmaderado por la furia de las autonomías y subastado por una política convertida en negocio... Y sobre todo aquel Pacto de Antequera, a cuenta del que recuerdan en las noticias de La Nuestra, de nuevo, la épica de un pueblo sequizo de libertad e ingenuo de esperanzas. Veo a Chaves en Antequera, revestido como de abad de Andalucía por la efemérides, y parece que celebra su propio cumpleaños o comunión. Veo a Arenas protestar levemente por algo que podría ser el cortinaje del día... Lo que tiene celebrar los círculos de la historia es que el futuro siempre queda durante esa fiesta más lejos o más nublado. El peligro de estas efemérides es que creamos que todo está hecho y cumplido. Pienso, además, si a ese pasado ya rayado y ya índigo lo homenajeamos o más bien lo traicionamos. Celebrar ahora una Andalucía de boda, aquella novia de banderas que fue, y darnos cuenta de lo que han hecho de ella, quizá no merece alegría sino tristeza. Andalucía estancada, petrificada, adormecida, desvalijada, poseída por una casta política dueña de todo, una casta autosatisfecha, sin empuje, heredera sólo de sí misma y de sus comilonas con siesta, como aquellos señoritos. Decido que no me gusta esta celebración en la que Andalucía se diría que se despeña en su propia carroza nupcial. ¿Alguien piensa en el futuro, mientras nuestros gobernantes se recrean en esas fotos de novios de Andalucía, con esa cara de idiotas que tienen en ellas todos los novios?


La culpa de Omaíta. No sólo cumplen años como siglos los papeles y taburetes fundantes de la democracia. También me entero por Sé lo que hicisteis de que Los Morancos celebran tres décadas en los escenarios. Los Morancos son algo así como el talento de un hijo que una madre maruja tiró a la basura, o que terminó arrollado por un carromato de vino y mugre. Tenían (tienen) ingenio para mucho más, pero hocicaron su humor hasta un nivel que ellos creían que les acercaba al pueblo, aunque sólo los hizo chabacanos, patanes y potajeros. Luego se les unió la pereza y en sus esketches daban la pena de los borrachos. Han dejado algunos destellos, cierto, pero no han podido remediar quedar como iconos de la gracia zafia, chillona, ordinaria y además directamente asociada con ser andaluz. Sí, Los Morancos me han hecho sentir vergüenza de ser andaluz, aunque no sea sólo culpa de ellos. La familia de Omaíta nos retrataba como bajunos, incultos, horteras, vagos... Pero lo peor era reconocernos en ellos, comprobar que así son muchos andaluces que vemos por ahí o que nos enseña gozosamente Canal Sur equiparando la vulgaridad con la sencillez o la autenticidad. Los Morancos quizá son culpables de la publicidad de esa manera de ser andaluz. De que el andaluz se siga pareciendo tan exactamente a esa parodia suya, quizá son culpables otros muchos: los políticos o los andaluces todos.


Embajadas. Zarrías en Corea del Sur, en otra de sus embajadas folclóricas o tomateras. En las noticias de la Nuestra parecía que su misión nos salvaba o nos regalaba otro continente. Ha ido a promocionar el flamenco, él que es tan bailón; ha ido a pactar el último amarrijo de una obra u otra excursión a nuestros soles. Zarrías va recolectando el ancho mundo, va trayéndose baratijas que siempre quedan en nada, va con séquito y con importancia a que le reciba un bedel, va con morro y dinero público para traer arena en los bolsillos. Sus viajes cuestan más que sus logros. Todo de estos políticos nos cuesta más que lo que consiguen. De eso viven.

4 de diciembre de 2008

Los días persiguiéndose: Constitución (4/11/2008)

La Constitución apareció un día en los buzones o la trajeron los panaderos, porque olía un poco a horno y a cosa que hicieron por la noche unos hombres desvelados. Recuerdo aquel librito que los mayores manejaban como la correspondencia de una embajada, entre lo solemne y lo extranjero. Con ocho años, a mí aquello me sonaba como si nos fueran a cambiar de idioma o de país, y es verdad que algo de ambiente de mudanza parecía instalarse en las casas y en las conversaciones, a su alrededor. De repente había que decidir si nos quedábamos con aquel libro o no, y se diría que con eso iba además todo nuestro equipaje. Hace ya 30 años y aún conservo aquel ejemplar de la Constitución que ha adquirido un aspecto de hojaldre, de biblia o de antigua alianza. Me doy cuenta de que sobre este poema de juventud de nuestra democracia se han fundado libertades y se han cagado las palomas, se ha civilizado España y se han hecho empresas los partidos, se han muerto de viejos los espadones y se han multiplicado las banderas, se ha llegado a Europa y se ha asesinado a Montesquieu. No soy de los que le rezan a la Constitución rodeados de las trenzas de sus milagros, como en la capilla de una folclórica. La Constitución de 1978 fue un pacto entre los demócratas posibilistas y un franquismo que aceptó la conversión a cambio de que no le movieran demasiado las sillas. Este pacto, seguramente la única solución que podía evitar otra tragedia, nos ha dado estabilidad y paz, pero aún le otorga a nuestra joven democracia mucho de tibieza y de cosa a medio cocinar. El guerracivilismo que sigue perviviendo es una penosa prueba de nuestra inmadurez democrática y de que la Santa Transición sólo inauguró un camino, no nos puso ya la casa.

La Constitución va teniendo ya edad de madre o de Cristo, la edad en que quizá corre el peligro de apergaminarse o bien en que se le ofrece la oportunidad de llegar a otras cimas. ¿Hay algo en que haya fracasado esta Constitución? Pues yo diría que sí. Por ejemplo, el modelo de las autonomías ha terminado en un embrollado puzzle de intereses, egoísmos, rebañamientos, prorrateos; un baile de competencias, desequilibrios, privilegios (increíbles fueros medievales incluidos) donde el Estado central tiene papeles confusos, cambiantes y a menudo contradictorios. Todo esto, claro, aparte de haber contribuido a la creación de castas locales de desmedido poder y a la redundancia de las burocracias. Y ni aun así ha podido apaciguar a los nacionalismos. ¿Podría un Estado federal (verdadero, nada de “asimetrías”) ser mejor solución? Seguramente. No sé por qué debería espantar eso, como tampoco la idea de desprendernos de la superstición monárquica. La Constitución también ha fallado a la hora de definir sin equívocos la separación de poderes, lo que nos ha llevado al obsceno control político de la Justicia. Igualmente, olvida la laicidad auténtica sustituyéndola por una ambigua aconfesionalidad, de manera que todavía la Iglesia Católica puede esgrimir la Carta Magna para pedir un trato de favor. Y así podríamos seguir.

La Constitución, digna sin duda de homenaje, cumple 30 años y quizá empieza a estar vieja o sobrepasada. No hagamos de ella libro sagrado, verdad revelada, último escalón de nada. Puede que no sea todavía el momento, pero se va viendo que necesita un retoque. O incluso más: una nueva osadía, otra época fundante y esperanzadora, como aquélla en que ese pequeño libro llegó a mi casa, como un pájaro recién nacido, no para terminar, sino para empezar la Democracia.

1 de diciembre de 2008

Los días persiguiéndose: Crucifijos (1/12/2008)

Yo no recuerdo si había crucifijos en el que fue mi colegio en EGB, colegio público, grande y de barrio, lleno de huecos para pájaros y para golfillos. Recuerdo mapas con los meridianos arrasados, murales de dicotiledóneas, paredes con grifos y paraguas, una como zapatería de balones en un cuarto... Pero no sé si había crucifijos, aunque quizá sí había alguna foto del Rey, un poco azul de lo que le contagiaban los océanos de ceras, pintados a su lado. Recuerdo hasta la trenca de una niña que me gustaba, pero no si había crucifijos. De todas formas, seguro que su presencia o su ausencia de espada que está o que falta no ha tenido mucho que ver en lo que soy o no soy, igual que aquel retrato del Rey no me hizo ya monárquico ni republicano. Podría haber un crucifijo o podría haber otro armario, esos armarios de mis clases, llenos de rollos y compases como los de un almirante de marina. Si lo había, no me impuso ningún Dios, y si no, tampoco me lo quitó como la merienda. Yo me despedí de los dioses bastante más tarde, sin acordarme para nada de si en el colegio ya me vigilaban o me afilaban los lápices. Ese crucifijo que está o no, pues, no es importante en el sentido de algo que determina, que contagia o tatúa para siempre. No es importante... pero a la vez sí lo es.

La laicidad no es antirreligiosidad, no es hacer teas con los dioses para quemar por los pies a los creyentes. Quien piensa eso, se equivoca. Claro que buena culpa de este malentendido la tiene cierta casta política que ha bobeado tanto como ha escupido con este concepto mal usado y esgrimido (incluso con hipocresía), hasta hacer que parezca un látigo de los ateos y una venganza de los comecuras. Pero yo conozco mucha gente profundamente religiosa que defiende la laicidad tanto como yo. Precisamente porque son gente también profundamente demócrata y tolerante, y entienden que el espacio de lo público no puede estar tutelado, presidido, referenciado, por algo que sugiera que hay una manera de pensar, sentir o creer (dentro de la legalidad y de la razón) superior o preferida o preeminente a otras. Sí, porque eso supondría la discriminación y el menosprecio de las demás opciones y de los individuos que las eligen. La laicidad, lejos de ir contra la religión, protege la libertad religiosa. Asegura que cada cual pueda tener sus propias creencias y practicarlas libremente sin sentirse coaccionado por el Estado y sin verse por ello considerado ciudadano de segunda ni, claro, al contrario, tampoco elevado a ciudadano “de primera”, ciudadano “normal” frente a otros “anormales” o “raritos”. Y no, no tiene esto nada que ver con las mayorías. Imaginen lo absurdo que sería que los padres de un colegio catalán votaran que, puesto que la mayoría de ellos es del F. C. Barcelona y que éste es un club muy arraigado en su tradición y cultura, que incluso representa “valores” universales ajenos al fútbol, se colocara en las aulas su escudo... Imaginen a alguien del Espanyol protestando y siendo tachado por eso de... ¡intolerante! ¿Les parece un ejemplo extremo, ridículo? ¿Y si pensamos en un colegio de Ceuta en el que los padres votaran que debe colocarse en las aulas la media luna? ¿Y si viéramos el Parlamento andaluz presidido por el logotipo del PSOE? ¿Y si un día una mayoría decidiera que hay que imponer la sharia como ley?

Yo llegué a ser como soy no porque hubiera o faltaran crucifijos en mi niñez ni en mis calles, que los hubo. No se modela al ser humano tan fácilmente, sólo por exhibirle o quitarle de la cara cruces o estatuas o banderas. Pero aun así, el respeto a la libertad de conciencia, a la consideración de todos como miembros de la sociedad en completa igualdad, no puede llevar sino a esta laicidad. La laicidad no ataca a la religión. Eso sí, fastidia mucho a quienes siguen queriendo imponer a los demás sus creencias y que el Estado les deje los balcones y les pague la fiesta.

Las noticias que 'cuentan' en Canal Sur Televisión (1/12/2008)

Un análisis del informativo del mediodía del jueves 27/11/2008

14:00 .- Debe de ser el ambiente que ha dejado Contraportada, pesadilla horrorosa de dentaduras y lámparas, pero cuando empieza el informativo con Mar Arteaga y Juan Carlos Roldán de pie ante una pantalla o pecera, parece que los dos están esperando que llegue el novio, un novio que a lo mejor es Zarrías. No sé bien a qué viene este aperitivo de informativo, tapitas de titulares que les coge a medio vestir y que luego convertirán en repetidas todas las noticias. Empiezan con los atentados de la India, que es mucho mejor que las bombonas de butano con que suelen arrancar normalmente. Ya sabemos que ese tipo de sucesos son una manera de decirnos que nada malo puede ocurrir aquí salvo que algo explote. Los accidentes, los reventones o las bombas son lo único que escapa al control de la Junta. Aprovechando que ya están por ahí lejos, los siguientes titulares nos llevan a Tailandia, con manifestantes contra el gobierno atascando el aeropuerto de Bangkok, y a Somalia, donde han secuestrado a periodistas. Se diría que en Andalucía, como en el Cielo, no ocurre nada aparte de la propia eternidad.

14:02.- Ya sabemos cuál será la noticia estrella del día aquí: “En Andalucía estamos pendientes de la bajada de los termómetros”, dice Juan Carlos Roldán. Reporteros como en trineo (tres nada menos) nos pasean por todas las nevadas de Andalucía. Un frío turronero nos aísla de ese otro frío pelado de la crisis. Aunque hablen de alertas y carreteras con cadenas, no dejan de transmitirnos ese gratificante confort que hay en ponerse la bufanda. Dicen lo del “manto blanco” y aunque no sea hora, yo me como un polvorón para acompañarlos.

14:05.- Nos anuncian que el Rey visita la Real Maestranza de Caballería de Ronda, con redundancia de erres, jacas y sobredorados, haciendo sus cosas de medallitas y besamanos. Nieve y reyes, o sea, sigue el portalito. A continuación, una extraña ronda nos conduce por Andalucía, a razón de una noticia por provincia. No sé si esas noticias las escoge una ruleta o alguien pensante: en Huelva el Subdelegado del Gobierno recibe a 17 nuevos policías nacionales, en Almería se celebra una jornada sobre la sexualidad de las mujeres discapacitadas y en Córdoba un congreso sobre grandes presas (!). Para Cádiz mencionan el ERE de una empresa (otro), pero, no se espanten, para aclarar enseguida que gracias “a la mediación de la Junta” será de 3 meses y no de 8. Salvados.

14:07.- Dos noticias merecen que Mar Arteaga dialogue directamente con los bustos parlantes de las pantallas. Sobre el socavón del metro de Sevilla que se tragó un quiosco, aclaran que se debió a “una filtración de agua” y subrayan que el Consejero de Obras Públicas ha declarado que “las prisas no han tenido nada que ver”. Bonito trabajo de portavocía que le hacen los informativos a la Junta. Y si piensan que ya pasan muchos minutos sin que salga Zarrías, no se preocupen. Enseguida vemos al Vicepresidente, junto al Consejero de Agricultura, en la inauguración de Expo Agro en Almería, feria que en esta edición “quiere apostar por la innovación y la tecnología”, según Arteaga. Durante un segundo parece que ha tomado prestados la sonrisa, las maripositas y el porro a Roberto Sánchez Benítez.

14:09.- Titulares de deportes. Pleno español en la Champions, el Caja Sol gana y Unicaja se irá a Tel Aviv, donde está el pabellón con el nombre “más bonito del mundo: Paz y amistad”. “Qué bonito”, repite Mar Arteaga. Me como otro polvorón.

14:10.- “Tónica meteorológica”, tal cual. Frío y nevadas. Mar Arteaga conversa sobre jerseys con la chica del tiempo. Luego, nos anuncia que en Madrid se ha presentado una mano biónica y que se ha recuperado la cabeza de una diosa (su estatua, supongo) en Itálica. ¿Hay algo más que el andaluz deba saber? Pues sí, que Raphael ha sacado un disco de dúos. ¿Y la política, y la economía, y el caso Chaves?

14:13.- Desconexión territorial para las noticias provinciales. A mí me toca tragarme, antes, varios anuncios de la Diputación de Cádiz. Lo curioso es que su tono de propaganda parece la natural continuación de los propios informativos.

14:15.- Noticias provinciales. En Cádiz, que es donde estoy, la primera noticia también es el frío y que alguien se estrelló en la moto con un poste. Luego, que en Sanlúcar una familia ha ganado un concurso de la Junta sobre ahorro de energía. Sale Teófila Martínez, pero porque “la Junta acudirá a los tribunales para que el Ayuntamiento de Cádiz no dé licencia a dos quioscos-restaurantes”. Me abstraigo de localismos varios hasta ver a Modesto Barragán echar flores a Canal Sur Radio, por los grandiosos eventos culturales y de servicio público que ha ofrecido a la provincia en estos veinte años, a saber: retransmisiones de partidos del Cádiz y esa Fiesta del Fiesta que reunió en la Playa de la Victoria a 80.000 gaditanos alrededor de sus andilucas, hiphoperos y demás morralla botellonera. Para estar orgullosos.

14:28.- Comienzan los informativos de verdad, se supone. Mar Arteaga ya se ha ido con el novio y con dolor de piernas y llega Keka Conesa. De nuevo, los atentados de Bombay. De nuevo, las nevadas. Dicen, por segunda vez, lo del “manto blanco”, pero yo no puedo con más polvorones. El resto de titulares parecen igualmente regurgitados (el socavón del metro justificado por la “filtración de agua”, el aeropuerto de Bangkok con gente tirada, el fotógrafo secuestrado en Somalia...), excepto por la inclusión, justo tras el socavón, de la primera declaración política: “Zarrías acusa a Arenas de pretender una estrategia diabólica contraria a Andalucía”. Ahora Arenas es el Doctor Infierno, y para que así conste, ignorando las más graves e importantes polémicas, los escaqueos y las espantadas que se vieron en el Parlamento Andaluz, se eleva al frontispicio de los titulares del informativo. La Junta es que está más atacada que el Centro de Investigaciones Fotoatómicas (perdón por el frikismo, pero soy mucho de Mazinger Z).

14:33.- Techos ardiendo, terror en la India. Una Esperanza Aguirre terriza cuenta que pisaba charcos de sangre. Como había una delegación del Parque Tecnológico de Málaga en la India, aunque lejos del barullo, esto sirve para que salga el Consejero de Innovación y Lucecitas, Francisco Vallejo (¿cuántos consejeros de la Junta llevamos?) para decir que están bien. Luego, Tailandia, esa gran desconocida, al borde del golpe de estado. Y los periodistas secuestrados en Somalia. Se diría que hay una intención de hacernos creer que todo lo malo y lo monstruoso, aparte de lo que hace Arenas, ocurre siempre lejos. Todas estas noticias abriendo el informativo sirven para acentuar el contraste con esta Andalucía balsámica, toda paz e inauguraciones.

14:39.- Dicen por tercera vez lo del “manto blanco”. Andalucía es un dulce de coco por la nieve. Los tres mismos reporteros de antes parecen niños sin escuela ese día. Pero aun así, a Canal Sur le parece poca cobertura para tan magna noticia y todavía conecta con una reportera que está en la Sierra de Aralar, en Navarra, para que nos siga relatando el tiempo en los cuatro puntos cardinales. Eso se llama estar en el centro de la actualidad.

14:47.- Después de ocho minutos de estampas navideñas, nos cuentan que en Málaga han detenido a cinco personas implicadas en una red de falsificación de productos: relojes, carteras, cinturones, videojuegos... Desconocemos si Javier Arenas está también implicado, aunque cuadraría en su estrategia de desprestigio de Andalucía. Después, vuelve el socavón del metro Sevilla con singular descripción de la chapuza por parte de la redactora: “Los técnicos siguen inspeccionado el perímetro de la obra en la que hasta ahora no se ha detectado afectación (sic) alguna (!)”. Le parecerá poca “afectación” el boquete que se tragó el quiosco. Pero atentos a cómo nos tranquiliza sobre la solidez y las fechas de este monumental hito de la ingeniería, hablando por boca juntera sin pudor alguno: “La máxima de la Junta siempre ha sido hasta ahora primar la seguridad a los plazos, y no parece que vaya a cambiar en este último tramo”. Gracias, señora portavoz de la Junta.

14:49.- No, aún no ha llegado la hora de la política. Tienen que dejar claro que aquí la política, salvo las barrabasadas que haga Arenas, está manejada por los dioses y por eso es poco importante lo que ocurra en el Parlamento Andaluz, salvo los ataques a la dignidad de este pueblo y a la del partido que fue designado por la divinidad para representar sus intereses. Por ello, es prioritario que nos informen en este momento de la última campaña de la Dirección General de Tráfico, que “compara el maltrato infantil con no ponerle a los niños el cinturón de seguridad”. Luego, para recordarle al andaluz lo que es la derechona, fue muy oportuna la noticia del archivo por parte de la fiscalía de Sevilla de la investigación sobre la publicación en el BOJA de los menores objetores de EpC. Un archivo fruto más de la pereza que otra cosa, pero que a los telespectadores debía de parecerles una bendición al merecido escarnio público de estos cachorritos de la derecha. Miren que yo siempre he defendido esa asignatura, pero publicar una lista de “disidentes” es una canallada. Como algo justo y necesario, sin embargo, quedó para los andaluces que vieron la noticia.

14:50.- ¿Un pequeño palo para el poder, ahora, quizá, para disimular? No, ni eso. Protesta de docentes interinos ante una Delegación de Gobierno, huelga en los juzgados de Violencia de Género, pero todos en la noticia parecían bronquistas, exigentes, abusones e insolidarios, como cuando se ponen en huelga los pilotos de aviones.

14:51.- Y ahora, sí, ya está el terreno preparado para la política. Después de temas chorras y habiendo situado a la derecha en su sitio opusino, Keka Conesa pudo por fin arrugar el ceño y decir, tal como lo haría Zarrías: “La crispación se ha instalado hoy en el Parlamento Andaluz. El Grupo Popular ha acusado de sectarismo a la presidenta de la cámara tras negarle la palabra a un diputado”. También sacaron a los populares con unos carteles en los que protestaban por la ausencia de Chaves y otros consejeros, lo que les hacía parecer un poco niñatos. Poco o nada de lo que se discutió ese día, apareció. Nada, desde luego, del caso Chaves. Sólo Griñán que parecía dar lecciones con el dedo y luego Zarrías repitiendo lo de la estrategia diabólica y empalmando con la inauguración de Expo Agro.

14:55.- Jornadas Europeas sobre Seguridad y Salud en el Trabajo, con la presencia del Consejero de Empleo, Antonio Fernández, que hacía de nuevo de una lacra y un fracaso de Andalucía (las vergonzosas estadísticas de siestralidad laboral) otra inauguración.

14:56.- “Los expertos prevén que en los próximos años, hasta 2020, Andalucía registre una mejora generalizada en temas como educación, el sistema sanitario y que crezcan las energías renovables”. ¿Qué expertos? Pues los del Centro Andaluz de Estudios, con el logotipo de la Junta colgando sobre sus cabezas como una araña. De risa.

14:57.- El Rey en Ronda, acompañado de Chaves. Mano a mano, y de rey a rey. Luego, reunión en Tánger de representantes de 40 países en el marco de la Unión por el Mediterráneo. No podían acabar sin arreglar un poquito el mundo. A continuación, la mano biónica y la restauración de la cabeza de la diosa de Itálica. Sí, que los dioses nos echen una mano, aunque sea biónica, por favor...

15:01.- Fin de fiesta con el nuevo disco de Raphael. La música amansa a las fieras e idiotiza a los andaluces, ya lo sabe Canal Sur.

15:03.- Titulares de deportes. Anuncios.

15:08.- El otro circo del andaluz, deportes, fútbol, forofismo. Éxito en la Champions, glorias de Messi, esperanzas del Sevilla. La plantilla del Betis que posa en el metro, parado. El regodeo en lo inimportante. La nada que llena a esta tierra.

15:23.- Todo termina, cuando ya se presienten los torsos mojados de la telenovela. ¿De qué se ha enterado hoy el andaluz que ha visto las noticias de Canal Sur?

Somos Zapping 30/11/2008

Pentecostés en el Parlamento. Pablo Carrasco prometía su cargo de director de la RTVA como sobre una gran caja de polvorones abierta, pero debía de ser el Estatuto o quizá la Constitución, en su versión de cartón o en su versión de los Picapiedra, ese tamaño exagerado, sospechosamente freudiano diría yo, que los políticos le ponen a todo lo que les rodea para proyectar su anhelo de dignidad y compensar sus complejos (les ocurre últimamente también con los cochazos, ya saben). Pablo Carrasco prometía su cargo en el Parlamento, cosa que algunos aún creen algo mágico, purificador y revolucionario, y hasta Fuensanta Coves, pálida lechuza de la Cámara, parecía asistir, a su lado, a un Pentecostés. Ese mismo aire de milagro y Evangelio tenía el locutor que narraba la noticia en Canal Sur: “Ha prometido el cargo por primera vez en el Parlamento Andaluz, dado que es la primera vez que la Cámara andaluza lo elige en virtud de la nueva ley que regula esta empresa pública”. El discurso de Fuensanta Coves, que tiene voz de cera, pasó luego de las aureolas al cinismo: “Con la nueva ley andaluza se ha fortalecido la independencia y la neutralidad de los profesionales de la información de la Radiotelevisión andaluza”, se atrevió a decir. A ver: esa ley da igual porque basta la mayoría absoluta del PSOE para poner como director igual a Carrasco que a Doraemon. Y Carrasco ha sido propuesto por el PSOE, por el mismo Chaves, sin que hubiera siquiera otros candidatos para intentar un consenso. La RTVA seguirá siendo el ministerio de propaganda y atontamiento de la Junta por más que a su director lo paseen por el Parlamento como por una pinacoteca. Sus primeras declaraciones me dejaron atónito: “[La RTVA] es una empresa que es muy importante y que deberíamos sacarla del disparadero político”. ¿Y qué va a hacer para ello? ¿Cortarle el teléfono a Zarrías o dejar todo el tiempo sólo la carta de ajuste?


Vigorra. Entre los invitados que trajo el otro día Joaquín Petit a ese programa suyo que es como una buhardilla repleta de sus ridiculeces y sus gatos, creí que el que me daría más juego sería Tom Martín Benítez. Pero Tom habló de sus despertares, de sus musas y de ese sacerdocio suyo más misionero que locutor, y me aburrió. Sin embargo, después llegó Jesús Vigorra. Desde el viernes, a Jesús Vigorra le tengo que agradecer otra cosa además de su programa, uno de los pocos de Canal Sur con calidad e interés y de verdadero servicio público. Sí, le tengo que agradecer la cara estupefacta, descolocada y acojonada que le hizo poner a Petit durante unos impresionantes y maravillosos tres segundos. Como dijo una vez Carlos Herrera, uno tiene que saber para quién trabaja. Vigorra lo sabe y no se suicidó cuando le preguntaron sobre la cultura y la televisión pública, pero tuvo la valentía y la dignidad de soltar varias verdades tan morrocotudas como inconvenientes. Hablando sobre lo que hacen los poderes públicos por la cultura, intentó ser diplomático, pero dejó las primeras bombas: “La intención es muy buena, en la Consejería de Cultura, en la educación... ¿Pero cómo lo hacemos? En el ranking de lectura siempre salimos los últimos (...). La cultura tiene que empezar en la educación, en la escuela, y ahí no se puede ahorrar dinero. Y no se corresponde lo de Barenboim con los conservatorios, esa distancia tan grande entre cómo están algunos conservatorios y luego que tengamos aquí a la mejor orquesta de Europa...”. Creí verdaderamente haber oído el sonido de un hacha cayendo. Pero quedaba lo mejor. Vigorra respiró con fuerza y algo olió de nuevo a cuchillo: “La televisión pública tiene la obligación, y nosotros los ciudadanos la exigencia, de que nos enseñen otros mundos, que nos ayuden a descubrir otras cosas, cultivar el espíritu crítico, la libertad de pensamiento de la gente... Lo que pasa es que tener a un pueblo despierto, pues a lo mejor no interesa tanto...”. Y fue cuando, ante ese perfecto retrato / antirretrato de lo que es y no es Canal Sur, de lo que hace con él el poder, y que los dos entendieron sin duda como tal, la cámara enfocó la mudez pasmada de Petit, congelado en una sonrisa apretada que parecía un atragantamiento. Tres maravillosos segundos tras los que sólo acertó a decir, bobamente, “interesante reflexión”, para luego soltar una risa incómoda. Ole. Con dos cojones, Vigorra.

Los días persiguiéndose: La política de Pizarro (27/11/2008)

Nuestros políticos no son filósofos como quería Platón, ni caballeros duelistas, ni doctores resentados, ni abades bibliotecarios. No sé si son los políticos los que van haciendo la sociedad o es la sociedad la que termina eligiendo a sus políticos según su propio molde. En una sociedad que chilla en vez de pensar, que vende en vez de hacer, que cree ciegamente en vez de reflexionar, que se afilia en vez de dudar, quizá sólo pueden dirigirnos gritones, propagandistas, zoquetes, manijeros de la masa y chusqueros de las ideologías. Pizarro va como con el saco de cemento de su persona y de su cargo, todo polverío, riñonada, empujones, borricaje de las ideas, especie de carretero de su partido o afilador que llegó a político. Él representa como nadie la política sin asunto ni profundidad ni sintaxis ni elegancia, sólo un estar con los brazos en jarra y cara de escupir, acuevado en un partido que han decidido que ya no tiene que explicar ni convencer, sólo aparecer masticando su presencia, como el más forzudo de los chiquillos del recreo. Huido de los libros, ascendido de los clanes, manejador de sus pucheros, descalzonado de lengua, Pizarro cree ser el boxeador de una ideología, pero es la fealdad, el empequeñecimiento y el fracaso de la política, de todo lo que ésta debería de tener (¿soñamos?) de idea, debate, altura, dignidad.

No, ni los políticos son filósofos ni vamos a pedir que los partidos se hagan unos a otros, en estos tiempos, besamanos. Pero hasta el insulto deja ver categorías. Tengo una recopilación de aforismos de Schopenhauer que editaron bajo el título de El arte de insultar y que es una maravilla de ingenio, osadía y clarividencia. Los políticos pueden ser mordaces, irónicos, puñeteros (Guerra lo era a su modo), pero como en la literatura, eso requiere el sustento de un fondo y sobre todo ese forjado que es la forma. Cuando Pizarro llama a Arenas “matón de discoteca” o lo manda al psiquiatra por “desequilibrado”, no ha hecho un dardo con una idea ni un filo con una imagen, sino un simple salivazo a partir de sus propias rebabas. Algo se ha perdido en esta manera encanallada de hacer política. Desde luego la estética, pero también la lógica, hasta el punto de que el PSOE andaluz acusa al PP... ¡de ser oposición! Sí, de “deteriorar, desprestigiar y manchar la imagen" del Partido Socialista y de Chaves, ha dicho el ínclito Pizarro. Y al hecho de criticar el poder omnímodo y abusivo, las formas autoritarias y desahogadas de esta casta que reina en Andalucía, o la misma figura luisina de Chaves, lo llama “estrategia de crispación política”, lo que a su juicio hace a Arenas merecedor de ser llamado “campeón del insulto”, ya ven qué grado de cinismo.

Uno todavía sueña con otra política, donde choquen las inteligencias y no los cortes de manga, los hechos y no el forofismo, los argumentos de ahora y no las herencias de ayer; donde nadie mande a nadie al psiquiatra pero tampoco, como ha hecho Arenas afeándose de nuevo, se califique al contrincante de “partido de la muerte”. Sueño con que ningún partido crea que la democracia le pertenece ni que le acompañan las legiones eternas y encoloniadas de los ángeles, con que ni en Andalucía ni en otra parte una ideología forme parte del ser de una tierra. Sueño con que la palabra retome su peso contra el eslogan y con que los adversarios dejen de ser enemigos a mamporros. Los políticos, ni filósofos ni santos, pero tampoco matones, bandoleros o rebañadores. En esta política que sueño, quien no está, desde luego, es Pizarro.

Somos Zapping 23/11/2008

El premio. Los premios, ese cóctel de vanidad y abrillantador que se da a alguien porque lo merece o a pesar de que no lo merece para nada... Pero éste, desde luego, es un premio especial. No ha sido un premio a un programa, sino a toda Andalucía. El trofeo que España nos entrega por representar, aun en estos tiempos, una pureza, una esencia, una verdad. Nada menos que un Ondas, ese glorioso y deseado caballo alado que parece esperar ante Troya o ante una esfinge. Un Premio Ondas que pesa y se acaricia en las manos de cristal de las presentadoras como un falo que sostuviera una novia vestida de novia o una sacerdotisa. Este premio, sí, es para toda Andalucía. El premio a que Andalucía todavía sigue en el sitio que le corresponde, a que nunca llegaremos más allá de nuestros tópicos, a que somos feliz y orgullosamente esos tópicos. El arte sin escuela, la pena con cante, la redención de las mujercitas de patio, la antigüedad de las razas descalzas, la pobreza primigenia de los tambores, la obcecación en la ignorancia de otras cosas más bellas y más importantes... Un premio para toda Andalucía, ese Ondas que le han dado a Se llama copla por su histórica audiencia, por devolver a toda una región al tiempo, la estética, las alcobas y las enaguas de las películas de Estrellita Castro o Joselito. Enhorabuena, aunque estos Ondas los dé la Ser, Prisa, que suele repartirlo todo entre amigotes y adeptos. También se llevó un Ondas Canal Sur Radio por su vigésimo aniversario, y el muñequito con tambor que es Manolo Casal volvió a decir que ellos son “la voz de Andalucía”. Enhorabuena, sí. Son premios que esta Andalucía, ésta que han hecho los que ya conocemos, tristemente merece.


Patrocinio. Premios y festivales, escaparates y chorreras de sus dueños. La política patrocinando la cultura parece que nos enseña sólo su culo enmarcado para que lo besemos sumisamente. Vi durante las noticias de La Nuestra que, en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, en sus fachadas que intentaban un gótico de la propaganda, unas grandes letras proclamaban: “Canal Sur con el cine andaluz”. Pero en este caso su aportación al séptimo arte, a este festival de largo nombre como hotelero, y que llenaba esos minutos en el informativo, era una peliculilla de los chicos del programa La banda, rodada en Isla Mágica con todavía menos talento que cámaras. Aquello era como los teatrillos de los payasos de la tele, pero sin ingenio. Pues esto es lo que lleva la política a los festivales, este cine de bollycaos, cutre y tonto, esta ridiculez como rodada durante un recreo que hace que las pelis de Parchís parezcan de Orson Welles. El cine reducido a un quiosquito, la televisión al folclore, y toda la cultura en general al compadreo, a la venalidad y al lacayismo. El poder político patrocinando la cultura apesta como si de verdad nos enseñara su culo enmarcado.


Imaginación. ¿Qué puede hacer Canal Sur cuándo sus informativos no tienen más remedio que sacar un ERE tras otro? Pues quitarle leña a la cosa y presentarnos, por ejemplo, “la solución (!) imaginativa” por la que ha optado una empresa de Linares creando una “bolsa de horas”. O sea, la empresa para los viernes pero los trabajadores cobran el sueldo completo, con el compromiso de recuperar esas horas cuando escampe. Para las noticias de Canal Sur, esto “viene a demostrar que, con imaginación, la crisis podría ser más llevadera”. Pues nada, crisis solventada. Otra solución “imaginativa” es distraer al andaluz con los repompeos reales. Menudo día de baboseo nos dieron en Canal Sur con la medallita que le otorgaron a la princesa Letizia los maestrantes sevillanos, esa casta abotonada en los miriñaques de su amojamamiento. Como se trataba de una mujer “no nacida en cama real”, a un reportero de Contraportada el gesto de la rancia y machista institución le pareció “aperturista”, ya ven esta tele progre... Los varios comentarios sobre los zapatos de la princesa, el acierto de que no llevara medias negras (“es que ser princesa no es tan fácil”, dijeron en Mira la vida), o sus lazos (“la lazada es de oro”, comentaban; “hombre, para una princesa...”, apostilló alguien) nos hicieron desde luego olvidar la crisis para reparar en algo quizá más grave: la idiotez.

Los días persiguiéndose: San Telmo (21/11/2008)

En los palacios se perdían los hombres y se depositaba la historia. La palabra palacio proviene del nombre del Monte Palatino, la más antigua de las colinas de Roma, donde quisieron vivir sus emperadores porque allí, con un arado según cuenta la leyenda de Rómulo y Remo, se delimitó la primera Roma quadrata. Los palacios aquí han sido una extensión de la respiración de los castillos, de los tocadores de los reyes, de las capillas putrefactas de la aristocracia. Hubo un tiempo en que la historia sucedía bailando en ellos, meándose en sus fuentes o tomándolos las revoluciones. Luego fueron museos, féretros, floreros, cajitas de música, almacenes de relojes. Nada, ni los hombres ni los gobiernos ni el dinero han vuelto a tener nunca ya el tamaño de los palacios. El burgo, la modernidad, se fueron haciendo lejos de ellos, en los muelles, entre lonas, en las bancas de los cambistas (origen también de la palabra banco) donde el dinero tenía olor de pescado, no de estirpe ni de peluca. Al dinero, como a la democracia, le basta una barraca para empezar. Nuestras ciudades han quedado con palacios como broches de capas que ya no se llevan, pero los hombres o las instituciones que aún aspiran a palacios están condenados a la soledad o al veneno, a la decadencia o a los fantasmas, a la locura de los reyes o de los cuadros con ojos que se mueven.

San Telmo, Xanadú de la Junta, cámara de faraones, vestidor luisino, fachada enjoyada que oculta esta Andalucía de moscas, casona de estos gobernantes que no caben en sí mismos. Todos los millones no les dan para comprarse suficientes espejos, todas las escalinatas son pocas para sus colas de plumas. San Telmo, basílica del poder, orinal de oro, cartón de su gloria, carroza de funcionarios para la ópera que montan con esta tierra. He pasado por un San Telmo como arrasado por la ambición y la egolatría y me ha parecido la misma Andalucía sostenida por leves ganchos, descuajada de su peso y su corazón, sustituida por el cortinaje y sus porteros. Muchos millones de arena, mucho dinero pintado dando un resol de ruina imperial, una podredumbre melancólica como la que conmemoran las estatuas ya abandonadas u olvidadas por aquel día de su lejana victoria. Y me doy cuenta de que tantos millones no rellenan nada, no levantan nada sino guaridas de comilones, tapias y laberintos vegetales contra la realidad y una sombra que estorba indecentemente a la luz. San Telmo se lleva la bolsa de los pobres, las viudas y los enfermos; San Telmo crece en el aire robado a otros, a todos nosotros; San Telmo le hace al poder una hoguera de monedas petrificada. En los palacios, donde hombres tristes y codiciosos, tapados por el lujo, la mentira y los ángeles comprados, viven y mueren en la miseria de sus muchas camas; en los palacios, con el cielo falso de la vanidad y sus lámparas, ya ni si quiera se acurruca la historia, ya no puede ocurrir nada grandioso, ni aun decente. Sí, han perdido la historia y sólo les queda la fiesta de su retrato con mastines, en la que se afanan ahora con dinero público. Estos políticos nos dejarán en herencia pobreza, el recuerdo de su desfachatez y autocomplacencia, y la vista de un palacio donde habitan sus ecos moribundos, su opulencia devastada, la música obscena de sus bandejas y risotadas.

Somos Zapping 16/11/2008

Telecinco. Añoro a las Mamá Chicho. Al fin y al cabo, lo suyo era un palmeraje o una frutería de tetas que llamaba más al candor que a la lascivia. Las añoro, viendo que actualmente Telecinco se gobierna con la obscenidad mayúscula y la indecencia en carroza. Treinta veces emitieron en un día las imágenes de la paliza al profesor Neira, después de ayudar lo suyo a convertir en estrellas mediáticas, con caché y agente, al chulángano que se la dio y a esa otra tipa a la que le va la marchita que le da su macho. No contentos con este hito, ahora están pagando cifras de escándalo a delincuentes como Roldán o Julián Muñoz para que se dejen entrevistar. Y en esta inmoralidad, otra vez tenemos a Andalucía entremetida, en el icono castizo que es María Teresa Campos y en la vergüenza de todo lo que ha representado Marbella. No vi lo de Roldán con María Teresa Campos. Me negué. Que quieran hacer pasar por acontecimiento periodístico lo que es casi un patrocinio de la delincuencia, un premio al choriceo, me repugna. La Campos tiene que estar muy quemada, muy sola, muy falta de espectadores o cariño para prestarse a ese emputecimiento con tal de salir en prime time y engordarse el ego bizcochudo que tiene ella. Y si llegamos a ver a Ana Rosa Quintana, especie de ridícula princesa de las fajas, cara a cara con Julián Muñoz y con 350.000 eurazos de por medio, Telecinco habrá superado la ya alta montaña de su propia mierda y tendrá el trono perpetuo de la televisión basura. Telecinco huele a carroña por encima de ese olor que ya tenía a porqueriza, y ni siquiera tenemos el consuelo de ver cómo le sacuden con aguda inteligencia los adorables y benditos canallas de Sé lo que hicisteis. Una sentencia judicial, como sabrán, les impide emitir imágenes de la cadena de Vasile, aunque a mí eso me parece igual que prohibir que barran la televisión de mondas, cucarachas y cagajones. Añoro a las Mamá Chicho, que es un poco añorar aquel tiempo inocente en que un muslo era pecado. Ahora, en Telecinco, todo es mucho más sucio, despreciable y dañino.


La Andalucía que quieren. María del Monte sigue manejando sus pucheros de babas e higadillos en unas tardes como de escupidera de viejo. El otro día comenzó, con esa urgencia ansiosa de los glotones, dando paso apresuradamente a un directo desde San Fernando, para que una señora, a la que le habían ardido el piso y el padre, pudiera distraernos en la sobremesa contándonos que el hombre está “con un infarto, los pulmones encharcados y todo quemado por dentro”. Luego, la folclórica habló por teléfono con el padre de Mari Luz Cortés y, sin solución de continuidad, presentó a sus chistosos oligofrénicos. Así entiende esta gente cómo debe ser la diversión de los buenos y sencillos andaluces: tragedia ajena bien bañada en lágrimas y supuraciones, y después la gracia puerca, gastrointestinal y lobotomizada de esos caricatos de vino y plazoleta que se mueven siempre como con los pañales cagados de su chistosismo o sus taras. El programa de María del Monte también es un ejercicio continuo de superación. Siempre hay algo más apestoso o más ridículo cuando lo anterior, ya sean la pastelería de sus gordos, ese chovinismo suyo de alberca o los teatrillos a cuatro patas, nos parecían la cima. Creo que María del Monte es la medida de todo lo que quieren hacer de Andalucía, de todo a lo que quieren reducir Andalucía. La santera del régimen, la gobernanta de ese plan general de imbecilización del andaluz. ¿Cómo no la propuso el PSOE para dirigir la RTVA, si ella es toda la Andalucía que quieren retratarnos?


Premio. Iba a hablar del nombramiento de Pablo Carrasco como director de la RTVA, pero he encontrado algo que define casi mejor el cinismo de estos rebañadores de lo público: la Academia de Televisión, dirigida por ese arrimado que es Manuel Campo Vidal, le ha concedido uno de sus Premios Talento a Teresa Sáiz, jefa de producción de informativos de Canal Sur. Desde luego, hay que tener talento para hacer de Andalucía esa fiesta de prosperidad y consejeros que nos saca La Nuestra en sus noticias. Este mismo premio ya se lo dieron otro año a Rafael Camacho, cómo no. ¿Para cuándo el premio a la poca vergüenza?

13 de noviembre de 2008

Los días persiguiéndose: Hermano (13/11/2008)

Para mi Q:. H:. J.

Hermano, no sé escribirte. La enfermedad es un perro que nos huele el esqueleto, la vida es una palada al aire, las palabras son nuestros cinceles que ahora callan esperándote. Estas manos mías, paradas, suspendidas en el trabajo y en el abrazo; creo que sólo tengo estas manos como nudos, pesando y agarrando el vacío y la esperanza; creo que no tengo más homenaje ni más fuerza que estas manos, buscando aquello que me falta y que espero, lo que está ahora cerca y lejos, atado a ellas, con la vida cimbreando, con el pecho guardado por una espada. No sé escribirte, hermano. Algo como el mundo, sus gigantes o sus pozos quiere cegarlo todo, pero están las antorchas que encendimos y está la cadena que forjamos, como flechas de hierro y luz contra la muerte. Las sombras intentan negar a los soles, les cuelgan harapos, les tajan la mejilla, pero tú y yo hemos viajado de Oriente a Occidente, por Septentrión y Mediodía, formando espejos de nuestra arcilla y haciendo victoria de la noche. Ni la oscuridad del alma ni el frío de la tierra, de donde renacimos, nos son desconocidos.

No sé escribirte, hermano. Qué te podría decir, salvo que nos falta el mejor de los obreros y lo esperamos con todo por hacer, con las herramientas por el suelo, con el taller descuadernado. La plancha de trazar con la tarea del día, las columnas sosteniendo sus silencios como sauces, las luces respirando con dificultad como hacen las estrellas, los malletes que baten como con un ala arrancada, tu lugar que te llama y el cielo pintado de las logias asaeteado o derrumbado por ese lado, todo te aguarda en el trabajo triste o ya parado. Hoy nos falta tu piedra y se nos cae todo, nos falta tu silla y no encontramos nuestro lugar, nos faltan tus manos y tu voz y por eso algo aquí y en nosotros se ha quebrado con un gran chasquido, como un arbotante. Pero aun así estás aquí, hermano, cerrando la cadena, en ese momento en que se sienten como un pulso las distintas almas de aire o de granito de los masones.

Hermano, te llamo hermano no con el corazón desfallecido ni la mano simplemente en el chaleco, sino con la verdad de esa palabra, que sabe fuerte como sangre en la boca. Porque compartimos el oficio, las herramientas y nuestra humanidad coja que es menos coja en la labor, pero sobre todo porque me has hecho mejor, nos has hecho mejores a todos. Nos sigues haciendo mejores ahora, cuando luchas. Continúa luchando, porque he llamado a los hermanos y han llegado desde todos los puntos cardinales y hemos cogido de nuevo las herramientas y el taller ha revivido en el trabajo y en la esperanza, uniéndose a ti. Como siempre, estaremos mano a mano, acompañando con el brazo y la voluntad el golpe del metal contra la piedra y de la luz contra lo oscuro, elevando columnas, midiendo el firmamento, una vez más. Oye el sonido de tus hermanos, como una cantata mineral bajo las bóvedas del mundo, siguiéndote en la tarea. ¿Lo oyes ahora, hermano?

Somos Zapping 9/11/2008

Calentitos. Las noticias terminaron como en un largo beso incestuoso, Canal Sur Televisión y Canal Sur Radio en la promiscuidad de sus orondas carnes hermanas y subvencionadas, dedicándose arrumacos y lengüetazos con lascivia. Tenía lugar el acto oficial por el vigésimo aniversario de Canal Sur Radio y los informativos nos enseñaban en directo sus locutores achampanados, su colegueo autosatisfecho, el merengue con el que se celebran a sí mismas las camarillas del poder. El director de la radio andaluza, Manolo Casal, que parece ese insufrible niño del tambor, declaró esto a la reportera destacada en el evento: “Hemos cumplido con buena nota la misión que se nos encomendó: (...) vertebrar Andalucía, desterrar los tópicos (!), acabar con los complejos (!!)...”. Ahí estaba resumido todo el cinismo que define a la RTVA, que es el museo del tópico, una máquina amasadora que ensalza la vulgaridad y el orgullo del catetismo, y que encima funciona como sumiso instrumento de propaganda a las órdenes del poder político. Vuelvo a poner aquí la letrilla de esa canción en la que se declaran el retumbar purísimo de lo que ellos y sus jefes han decidido que tiene que ser Andalucía: “Ya son veinte años de la radio que habla y siente como tú. Su palabra cada día es la voz de Andalucía”. Eso es lo que quisieran ellos, que no hubiese en Andalucía más voz que la suya, más verdad que su palabra y más sentir que sus farolillos; que la uniformidad y la estupidez hubieran relegado al andaluz a ser adorador de sus eslóganes, soniquetes y palmeos. Tom Martín Benítez se retrató muy bien: “En la radio se está muy calentito”, declaró. Cuando se ha asumido la servidumbre bien pagada, desde luego que se está muy calentito, en la radio, en la televisión y en cualquier otro sitio donde se celebre la gran bacanal que ha hecho esta gente con lo público.


Alegría y aceite. Andalucía también es una “marca económica”, ya saben, esas letras como de chicle que vemos en las camisetas de nuestros equipos de fútbol y en esos anuncios de felicidad emporrada de Canal Sur, publicidad como de aerolínea o detergente. Precisamente la Confederación de Empresarios de Andalucía acaba de presentar los resultados de su estudio “Investigación sobre la imagen exterior de la Marca Económica Andalucía", que, como pueden imaginar, hace un destrozo de macetas de la floreada propaganda oficial, y por ello, los informativos de La Nuestra lo traían amortiguado y edulcorado. Desde fuera, los valores con los que menos nos identifican son la innovación, la organización y el cosmopolitismo, aunque ganamos en alegría o pasión. Nos sitúan en la cola en cuanto a situación económica y nivel de vida, sólo por delante de Extremadura, y lo mismo ocurre con nuestro nivel cultural. Sin embargo, para los redactores de las noticias de Canal Sur todavía había lugar para el optimismo. La razón: que fuera aprecian nuestra hostelería, nuestro jamón y nuestro aceite (!!). Sí, es para estar satisfechos y esperanzados: nos siguen viendo como a gitanitos de Morena clara, con la simpatía del hambre, la taberna, la ignorancia y los harapos. Cómo se notan nuestras “modernizaciones”...


Gracias. Con la crisis dejándonos cada mes miles de parados andaluces como pajaritos caídos, la “publicidad institucional” de la Junta, o sea, la propaganda de partido pagada con dinero público, va tomando un tono cada vez más obsceno. Veo en Canal Sur gente que bebe en los ríos, que se ducha sonriente, que saca a pastar bicicletas, que espera trenes como trasatlánticos. Van diciendo “gracias” como al dios sol, parecen entregados a una religión de sonámbulos. Y la voz en off proclama: “Gracias a las ayudas de la Unión Europea y a nuestro propio esfuerzo, los andaluces estamos avanzando para situar a Andalucía al nivel de las regiones más prósperas de Europa. Porque, así, conseguimos que todo sea más humano (??)”. Observen la cara dura, aparte de la idiotez final. Después de tantos años de ayudas (¿cuánto de ese dinero ha servido sólo para alimentar la gordura del régimen y sus convidados?), aún seguimos muy lejos de esa meta. Me hubiese reído, pero, en plena crisis, ese anuncio tenía el peso de un insulto.

6 de noviembre de 2008

Los días persiguiéndose: Cuadro real (6/11/2008)

La Reina es un mantillón. Los reyes tienen el oficio de sus ropajes. La última vez que me crucé de lejos con la realeza, una infanta había atascado el tráfico de Sevilla con peinetas y guardias civiles vestidos de cromo. Hay quien piensa que la Corona no debe salir de sus cuadros, pero de hecho, esos cuadros los pone la misma Constitución. El resto de lo que hagan o de lo que vayan diciendo por las galerías, las alcobas, los conciertos con toda una orquesta como camareros, me trae sin cuidado, la verdad. Doña Sofía tiene 70 años, es reina y es católica (conversa). ¿A quién puede sorprenderle lo que ha dicho? Los reyes se ponen pijama, montan en moto y hasta tienen, faltaría más, opiniones propias. A la Corona hay que vigilarla cuando está dentro del cuadro, o sea, cuando representa al Estado. Ahí sí nos puede preocupar que la familia real se arrodille ante los obispazos y las vírgenes folclóricas en actos oficiales, porque nos arrodillan a todos; o que el Rey borbonee con más o menos ferocidad por las cumbres internacionales, porque parece que España necesita sus guantazos de padre. Sus opiniones privadas no me interesan, porque lo contrario significaría participar de esa superstición que les adjudica tutela sobre el pueblo y los eleva del protocolo y el ballet a ser modelo o referencia preeminente de actitudes, creencias y criterios. Como no comulgo con esa religión monárquica, le doy la misma importancia a lo que piense Doña Sofía que a lo que piense mi tía abuela.

Estábamos todos pendientes de la herrumbre del dinero cuando hemos vuelto la vista hacia el oro de las cabezas coronadas, a las que despeinan directamente las águilas y los ángeles. Más nos deberían asustar las palabras de Griñán que lo que susurran las porcelanas en palacio, especie de diálogo de los tapices antiguos con los espejos que los escoltan, en su idioma de velones y visillos. Pero en este país no hay nada como sacar a un cura o a un rey de piñata para que se olviden los problemas del pan duro y el frío de los huesos. A mí, que soy republicano por ética y por estética, que vuelva a airearse el debate entre monarquía y república simplemente por estas declaraciones me parece un despropósito y un despiste. Yo tendría los mismos argumentos contra la monarquía si la Reina fuera progre o hippie o incluso hubiera desfilado en Chueca. La monarquía representa la institucionalización de la desigualdad y un simbolismo que nos habla de un Estado aún patrocinado por castas o dioses, y ante esto ya de por sí grave, es innecesario considerar la ideología, la moral o el tipito de los reinantes. Hace poco asistí a una conferencia de Julio Anguita sobre su ideal de república que fue toda una lección de sensatez. Arremetió contra el fetichismo de cierta izquierda entoallada en la tricolor y contra la nostalgia enfermiza de un pasado que no había que añorar ni intentar repetir. La república que buscaba Anguita no consistía sólo en quitar a un rey para poner a un presidente, ni tampoco en volver ahora a 1931, que sería una locura. Era un concepto de lo público sustentado en la igualdad, la civilidad, la laicidad, la responsabilidad, el trabajo, la educación, la honradez, la austeridad. Yo entraría en un debate entre monarquía y república si se pusieran por delante estos conceptos, pero no porque la Reina salga en pantuflas hablando de sus particulares repeluses morales. La polémica sirve para distraer de la crisis, pero nada más. La Reina es un mantillón y la Corona, un cuadro. No es el mejor para España, creo yo, y así lo criticaré cuando esté representando al Estado. Pero no cuando, fuera de ese cuadro, alguno de sus miembros tenga una mañana de confesionario o de pelos tiesos.

3 de noviembre de 2008

Somos Zapping 2/11/2008

Los muertos de domingo. Nunca faltan por estas fechas los que gustan de echar a pelear las castañas contra las calabazas, los santos contra Halloween, los difuntos de cera de la comodita contra los muertos vivientes americanos. Es una polémica que a mí me parece bastante cateta, y que suele alargarse hasta la definitiva batalla entre los Reyes Magos y Papá Noel, siempre con algún columnista convirtiéndola en épica batalla de la raza y la tradición. Yo ni me disfrazo de zombi ni me voy a regar a los muertos, pero debo reconocer que Halloween, por lo que tiene de exorcismo y parodia del propio miedo a la muerte, me parece más sano que hacer en estos días pastelerías de los cementerios, tender al sol los muertos, encoloniarlos, vestirlos de primera comunión y adornarles los nichos como coches de caballos. La tarde con María nos ofreció este viernes un reportaje al respecto desde Beas, y ese mujerío escamondando lápidas, colgando faroles y peinando a sus muertos; toda esa gente alrededor de la muerte como de una comida de domingo, todo aquello me pareció de un fetichismo enfermizo y algo caníbal, como ese público que disfruta asistiendo a los velatorios. Halloween es la burla de la muerte; lo nuestro es hacer con ella encaje, tertulia y mesa camilla. Casi me quedo con las calabazas.


En ocasiones veo tontos. La anunciaron como “la mesa de miedo”, y no se refería a aquélla en que Paz Padilla reunió a Olga Bertomeu con otras marujas de verborrea y sexo palanganeros. No, es una sección de Paz en la tierra en la que ella se sienta con velas encendidas y con alguien como fumigando por detrás, mientras zumbados o estafadores de esas cosas para-anormales hablan de fantasmas, espiritismos y otras chuminadas ectoplásmicas con una impostada y risible gravedad. En aquella “mesa de miedo” estaban dos autotitulados “investigadores del misterio” (José Manuel García y Jordi Fernández, con pinta de becarios de la memez) y una tipa que aseguraba (“como en El sexto sentido”, decían) tener contacto con los muertos. A los tres, y quizá también a Paz Padilla, que los escuchaba con la boca abierta, parecía que les habían abducido la inteligencia. Ya se sabe: “Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano”, dijo Schiller. Y si hay algo en lo que se afana Canal Sur es en la estupidización sistemática de su audiencia. Quizá han pensado que si el público se traga esas tonterías, se tragarán igualmente todo lo que dicen Chaves o Zarrías en los informativos. Es la manera en que la televisión andaluza concibe el servicio público: sorber sesos, extirpar el sentido crítico, hacer de la ficción realidad, ya sea metiendo fantasmas con quinqué o consejeros de la Junta. Estuve a punto de llamar al programa para contarles que yo también tengo inquietantes experiencias: en ocasiones veo tontos...


CAA. Si yo formara parte del Consejo Audiovisual de Andalucía, creo que sólo podría trasladarle una propuesta a la RTVA: su propia demolición, por el bien de la decencia, el buen gusto y la salud mental de Andalucía. Si este órgano no estuviera controlado por el poder político (en él hay unos que hacen de “gobierno” frente a otros que ellos ven como “oposición”), la imposible tarea de dignificar la radiotelevisión andaluza les haría renunciar. Como no es así y mandan los que mandan, este Consejo se limita a una parte sumisa, aplaudidora y comeostras, y otra que sólo puede rebelarse y protestar. El caso es que sus actuaciones siempre terminan soplando para el mismo sitio. Así, se afanan en proponer más retransmisiones de petanca femenina pero rechazan que, como sugirió recientemente una parte del Consejo, el ridículo tiovivo de propaganda que es Tecnópolis deje de tener consideración de programa de “divulgación científica” (¡de risa!). Tampoco le insisten a Canal Sur en que, como ya se aprobó en el Consejo, se elimine o se cambie de hora ese culebrón de torsos a caballo y erotismo de cuadra que es Ángel rebelde, donde han llegado a aparecer en horario infantil hasta violaciones. Mecer y ocultar la basura de la RTVA, eso es lo que hacen, aparte de comer mucho de gorra. No sólo no arreglan la radiotelevisión pública, sino que la ayudan a seguir siendo la vergüenza que es.

Los días persiguiéndose: El refugio (31/10/2008)

Arreglemos el mundo, llamemos a Zarrías. Con esta invocación despierta mi mañana. Tengo el día cínico, y eso se siente igual que una resaca. Zarrías, con él empiezo. Más que un embajador es un camellero de lo andaluz por el planeta, llevando secano y polvo, nuestra hambre eterna de púas en la lengua, comida regurgitada de un pobre a otro pobre. Vuelve de Palestina, envuelto en sus trapos y en mi carcajada. Ya ni siquiera intentan escapar del ridículo, estos gobernantes impostores, sino que lo van habitando igual aquí que en chozas por los continentes. Comienzo por esta noticia y me doy cuenta de que la actualidad ya no me da miedo, ni frío, sólo me mueve a la risa. Los viajes de mesías barquero de Zarrías, la crisis que Chaves dice que “no está en sus manos”, la chirigota de dirigentes del PSOE (la vocación les pesa) contratada por la diputación de Cádiz… Nuestra idiosincrasia no es la morería de los aljibes, ni el vino que derrama una luna gitana, ni las rejas que hacen las muchachas con su pelo, ni siquiera esa fiesta antigua sin pan y con borriquillos. Creo que ya sólo nos define el ridículo, en la política como en la calle. Escapar de este ridículo, extirparme lo andaluz tal como lo traen nuestros mandamases con sus mojigangas y zambras, con su idiotez traspasada a todo el corazón de cartón de un pueblo, ése es el deseo que siento después de la carcajada, no más.

Tengo el día cínico, y además estoy purificándome con belleza mientras aparto el asco de la actualidad a escobazos de arte y humor. Estoy en un refugio, la casa de unos amigos en Huelva, entre música, películas y libros como gatos por el suelo. Las noticias me llegan como esos sacos en los que suena una risa si los aprietas. ¿La ridiculez es nuestra idiosincrasia? Me deshice hace mucho de las patrias, y quizá es demasiado tarde hasta para buscar en el desprecio las esencias de esta tierra o de otra. Sería incapaz de elegir entre esta Andalucía de chiste y otras “nacionalidades” con fusileros en la lengua y dioses exterminadores en la historia. Pero de libro en libro y de disco en disco cae en mis manos un durísimo Schopenhauer: “El tipo de orgullo más barato es el orgullo nacional. Quien está poseído por él, revela con ello que carece de características individuales de las que pudiera estar orgulloso, pues de lo contrario no echaría mano de algo que comparte con millones de personas. El que posee méritos personales relevantes advertirá con toda claridad los defectos de su nación, ya que los tendrá a simple vista. Pero el pobre idiota que no tiene nada de lo que pudiera enorgullecerse se agarra al último recurso: estar orgulloso de la nación a la que pertenece. Eso lo alivia y, agradecido, se mostrará dispuesto a defender con uñas y dientes todas las taras y necedades propias de su nación”. Dolorosa clarividencia.


Zarrías, empiezo con él, me trae la primera carcajada. Pero luego con mis amigos descubro a Gossec, y decidimos que de él bebieron desde Mozart hasta Berlioz. Y Ana Rosa Díez, que está representando con la compañía El Mentidero una versión lírica, descalza y en llamas de Espacio, de Juan Ramón Jiménez, me enseña el velo que se puede tejer uniendo los versos del poeta con la música de Richard Strauss. Zarrías, Chaves, la crisis con espantapájaros y las chirigotas de Andalucía me hacen reír más con misericordia que con desprecio. Hoy, la música llena la casa como de alfombras y de luciérnagas. Me siento lejos y a salvo, libre y extranjero. Hoy he vencido a los políticos.

Somos Zapping 26/10/2008

La ronda. Han querido hacer un programa de debate, otro. Pero un programa de debate en el que la presentadora se sienta de espaldas, dentro de la mesa como en un bidé, rodeada de señores y señoras entre la fuente de sus piernas, ya tiene poca seriedad y uno se lleva todo lo que dura pensando que se han metido en un jakuzzi una periodista que viste como Betty Missiego junto a economistas con la corbata mojada y abogadas con champán. La ronda, se llama. Me doy cuenta de que la mesa gira, de que hay movimiento de focos y acordes que suenan a hacha antes de los duelos entre los opinadores, y no sé si la cosa se acerca más a 50x15 o a La ruleta de la Fortuna. Sin duda han pensado que la opinión, la idea, genera poco espectáculo para el andaluz y que por eso hay que darle al programa presencia de tiovivo y vértigos de manivela, como si al parar de girar la mesa, en vez de debatir, alguien se fuera a caer por una trampilla o a ganarse un tartazo. La puesta en escena, pues, ya me pareció ridícula. Lo demás tampoco es que fuera para generar demasiado entusiasmo o esperanza. Eso sí, al menos, los invitados parecen mejor escogidos, más especializados, no es como Mejor lo hablamos, donde llevaban a las chavalas de la copla o a Máximo Valverde. También el formato basado en el mano a mano, más boxístico, favorece que el tema no se diluya. Pero no, no se equivoquen. Por lo que se pudo ver, y como era de esperar, no va a discutirse allí ninguno de los grandes problemas de la política y de la sociedad andaluza, nada que pueda incomodar al poder. Es más, Andalucía no apareció en toda la noche entre la crisis “global” como el vendaval de cristales que ha llegado de Manhattan, el problema de cajones que tiene la justicia española y la última garzonada nacional... Me creeré que aquello es un programa de debate cuando se discutan el escándalo de los asesores de las diputaciones, el timo de la deuda histórica, las sopas de letras de los parados de Delphi, la carrera del desempleo que seguimos ganando... Mientras, será una noria hecha para despeinarse, marearse y no moverse del sitio.


El lince perdido. No sé si salvarán al lince, ese gato con máscara de gato, pero uno diría que todos menos ese felino están engordando a costa del dinero, la coreografía y la manicura del lince. Cada lince tiene ya detrás más personal que un presidente de diputación, más peluquería que su señora, más proyectos que Climo Cubierta. El lince no sabe que, mientras con su figura forma pagodas en la arena, una tropa de funcionarios y burócratas bebe de su sombra y le saca sueldos como abrigos de su pellejo, y hasta marionetistas, ilustradores y camarógrafos están últimamente salvándole y salvándose la vida por el método de pintarle posters. Ahora han hecho una película de animación “concienciadora”, El lince perdido, producida por Antonio Banderas (él sí que es un lince), que ha costado entre 4 y 6 millones de euros, aportados por la Junta y Canal Sur, o sea, pagados por todos nosotros. Lo anunciaron en las noticias de La suya y el propio Antonio Banderas, en Corazón corazón o en 59 segundos, lo contó como si él mismo hubiera rescatado o amamantado cachorros o al propio Chaves. Con todo el dinero del lince se les podría hacer templos de oro a cada uno de ellos, pero ya ven que ese dinero se queda en el camino y en la faltriquera de los verdaderos depredadores de Andalucía. Los linces ya se pueden quemar en sus manchas o ahorcarse ante los coches, que aquí tienen película, alfombra roja, ministerio, corte y escultores. En la película salen también camaleones y cabras, pero para reflejar la fauna autóctona de Andalucía todavía faltarían consejeros de la Junta y vividores de lo público, verdes o menos verdes. Claro que éstos no están precisamente en extinción.


Veinte años. Se cumplen veinte años de Canal Sur Radio y nuestra televisión pública nos lo recuerda adormeciéndose en un piano. Veinte años “de la radio que habla y siente como tú...”, o algo así, dice la cancioncita. Otra vez la fatídica y fascista identificación de un medio de partido con toda Andalucía. No, ni ellos son Andalucía ni cumplimos años a la vez que sus dueños.